SECCIONES

  

Portada

 

Nuestro periódico

 

Tablón

 

Números
anteriores

 

Suscripciones

 

Conctacta con nosotros

 

Sitios de interes

 

Documentos
de la I.F.A.

Juegos Florales Mateo Morral

El pasado 31 de mayo se celebraron en Madrid unos juegos florales dedicados a Mateo Morral, precisamente el día en que se cumplían 111 años de que lanzara desde un balcón una bomba envuelta en flores a la carroza que llevaba al monarca Alfonso XIII y a su esposa. Como es sabido, la bomba se enganchó en los cables del tranvía y alteró su trayectoria, matando a 25 espectadores. Después Mateo Morral fue detenido y se "suicidó". Resultado del suceso: aparte de las víctimas de la calle, se mantiene un rey (al que el pueblo conseguirá echar unos años después) y nos quedamos sin un bibliotecario (que era la profesión de Mateo Morral). El balance es malísimo.
En el mismo balcón desde el que se lanzara la bomba, un grupo de poetas decidió lanzar otro tipo de bombas: sus poemas. Para que nadie piense mal, hay que decir que los organizadores declararon: "Este recital no celebra ni homenajea ninguna acción. Solo se ubica en un lugar con enorme valor histórico -por cuanto pudo haber alterado el curso de la historia española- y subraya el carácter literario que posee el edificio por su vinculación con la obra Luces de Bohemia". Efectivamente, en ese edificio comienza la acción de la obra de Valle-Inclán, y una placa lo recuerda.
El acto, presentado por Alberto García-Teresa, consistió en un recital de poemas de Ana Pérez Cañamares, Ángel Guinda, Ángel Petisme, María Ángeles Maeso y José Manuel Lucía Megías, que con sus versos encendidos y su recitar vibrante deleitaron a los presentes. Además, en su intervención, Ángel Guinda lanzó unos pasquines con un poema suyo.
Al final recitaron -cada uno una estrofa- el poema "Rosa de Llamas", dedicado a Mateo Morral por Valle-Inclán en 1918. La poesía sigue siendo un arma cargada de futuro, pero que debemos disparar en el presente.

A. G. Subir


Rosa de Llamas

Claras lejanías... Dunas escampadas...
La luz y la sombra gladiando en el monte.
Tragedia divina de rojas espadas
y alados mancebos, sobre el horizonte.

El camino blanco, el herrén barroso,
la sombra lejana de uno que camina,
y en medio del yermo, el perro rabioso,
terrible el gañido de su sed canina.

¡No muerdan los canes de la duna ascética,
la sombra sombría del que va sin bienes,
el alma en combate, la expresión frenética,
y el ramo de venas saltante en las sienes!...

En mi senda estabas, mendigo escotero.
Con tu torbellino de acciones y ciencias:
Las rojas blasfemias por pan justiciero,
y las utopías de nuevas conciencias.

¡Tú fuiste en mi vida una llamarada
por tu negro verbo de Mateo Morral!
¡Por su dolor negro! ¡Por su alma enconada,
que estalló en las ruedas del Carro Real!...

Valle-Inclán


Anterior articulo Anterior

Portada


[NUESTRO PERIODICO] - [TABLON] - [Nos. ANTERIORES] - [SUSCRIPCIONES] - [CONTACTA] - [SITIOS INTERES] - [DOCUMENTOS IFA]

TIERRA Y LIBERTAD
JUNIO DE 2017