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En Argentina la represión continúa,
la resistencia también

Hace un tiempo que los medios masivos de comunicación están instalando en la opinión pública un discurso muy poderoso tendente a culpabilizar a los trabajadores, jubilados, niños, mujeres, inmigrantes y cualquier sector que se organiza, resiste y protesta, de ser los causantes de los problemas del país, justificando así la criminalización social para legitimar la represión policial.
Denigrar a los docentes y que la policía persiga a quienes adhieren al paro, amenazar a sindicatos combativos con quitarle las personerías gremiales, las represiones en las distintas manifestaciones, los grupos de tareas de policía civil y el proyecto de bajar la edad de imputabilidad no son algunos ejemplos aislados sino parte de un mismo plan de ajuste para avanzar en materia económica y social.
Sin mucho esfuerzo encontramos paralelismos entre estas estrategias actuales y las que utilizó la última dictadura militar para justificar la represión atroz que sufrió el pueblo trabajador hace 41 años. Y como tenemos buena memoria, no solo comparamos las diversas estrategias de control, represión y ajuste económico de éste gobierno con la última dictadura, sino también las que utilizaron los gobiernos y dictaduras anteriores (caso reciente el de los cargos de Milani y Berni en el Kirchnerato). Estas comparaciones no tienen como objetivo minimizar el genocidio que comenzó hace 41 años, sino ampliar el horizonte, y verlo como un proceso necesario para los gobernantes con el fin de instaurar un modelo económico que de otra manera iban a tardar mucho más en imponer.
Nuestro repudio actual a la última junta militar no tiene la intención, solamente, de demonizar individualmente a sus ejecutores, sino de colocarlos de forma justa dentro del engranaje que necesitaba el Estado en ese momento para seguir reproduciendo el sistema. El mismo Videla dijo en su defensa que actuó para defender la razón de Estado, estando todo el "Proceso de Reorganización Nacional" archivado y documentado. Y esto es completamente lógico si entendemos al Estado como una institución garante y reproductora del sistema de explotación y opresión, dentro de la cual conviven guerras internas entre la burguesía para resolver cómo explotarnos, lo que da a lugar a distintas formas de gobierno, construyendo distintas herramientas de control según la época. Y entendiendo esto no nos dejamos engañar con la polaridad antimacrista por fetiche, ni olvidamos las miserias que generó el gobierno anterior, sabiendo que para expandir la economía capitalista hoy necesitan un gobierno liberal y francamente represivo, y que para consolidar eso en la actualidad necesitaron de un Estado de bienestar que restituya la fe en la democracia luego del 2001, que desarme a las organizaciones sociales y que contenga y dilate el descontento popular.
Recordamos esta fecha no solo para seguir desenmascarando el carácter terrorista -per se- del Estado en todas sus formas de gobierno, sino también para comprender cuáles eran los motivos por los cuales el Estado llegó a ese nivel represivo. ¿Qué tenía que frenar? ¿Generaron tremenda maquinaria represiva para acabar con una guerrilla que ya de por sí estaba en decadencia? ¿Utilizaron la teoría de los dos demonios, donde el Estado debía responder de forma violenta a la violencia que surgía del pueblo, como solo una excusa para justificarse? ¿O realmente están convencidos, como nosotros, que el Estado no admite que se le cuestione el monopolio de la violencia? Incluso si hilamos más profundo, viendo a quienes apuntaba la represión, llegamos a la conclusión que su objetivo real era evitar que la organización obrera siga creciendo y se siga afianzando en los lugares de trabajo.
A partir de que las estructuras sindicales institucionalizadas, creadas con el objetivo de contener y canalizar el descontento social, son superadas por los órganos de expresión y decisión propios de los trabajadores, el miedo de los detentores del Poder de que les volquemos la balanza hacia nuestro lado iba en aumento. Lo que más temían era que los trabajadores vuelvan a construir una organización revolucionaria que no se arrodille, que no puedan comprarla y que tenga como norte la emancipación social. Tenían miedo que los trabajadores en el proceso de organización y radicalización, vuelvan a comprender que el Estado no puede solucionar los problemas generados por el capitalismo y por el Estado mismo, y que la única solución es abolir el sistema de explotación y dominación. Hoy en día ese miedo no cambió. Tienen miedo de que los trabajadores decidamos en asambleas, tienen miedo que salgamos a la calle y nos encontremos con nuestros hermanos y hermanas, tienen miedo que no tengamos dirigentes para tratar con ellos, tienen miedo a la clase trabajadora organizada contra el Estado y el capitalismo. Ese miedo se manifestó en forma de dictadura hace 41 años, y hoy las estrategias de control y la necesidad del mercado hace que no sea conveniente esa forma de gobierno.
Hoy nos prefieren frente al televisor y la computadora dirigiendo nuestro odio a personajes efímeros. Hoy nos prefieren con el miedo al gatillo fácil, o a perder el trabajo, o directamente a no tener trabajo, o buscando en la basura para comer, o drogados con cualquier cosa, que es también una forma de hacernos desaparecer. Hoy nos prefieren votando y en silencio.
Cualquiera sea la forma de gobierno, el Estado va a buscar que los trabajadores sigamos enriqueciendo a unos pocos, y ya demostró sobradas veces que va a hacer lo que considere necesario para garantizarlo.
Los trabajadores y trabajadoras de la Sociedad de Resistencia de Oficios Varios Capital, adherida a la FORA (Federación Obrera Regional Argentina), queremos detener esta maquinaria explotadora que no se va a detener por decisión propia y que solo nos mantiene en la miseria. Por esto es que queremos hacer crecer el espíritu de rebelión en los lugares de trabajo y en los barrios; que construimos organizaciones horizontales, asamblearias y federalistas en los lugares donde estamos, y que impulsamos la acción directa para torcerle el brazo a las patronales y a los gobiernos.
Ayer y hoy, todo Estado es terrorista.
Ayer y hoy, luchamos por la emancipación.

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ABRIL DE 2017