
SECCIONES
El ojo de la guerra: Visiones de clase
En el siglo XIX -el siglo de la ciencia- la teorética socialdarwinista
y el complejo de inferioridad de las ciencias sociales con respecto a las
ciencias de la vida hizo que todo el pensamiento académico considerase
la guerra entre humanos como un episodio connatural al hombre. En ese sentido,
los científicos entendieron que la biogenética del homo sapiens
sapiens le condenaba, ya desde un primer momento (cuando su organización
social se basaba en la banda de afines), a tener que guerrear, por ejemplo,
por el control de un territorio. Esta teoría, como sabemos, llevaba
implícito un trasunto que no serviría sino para justificar el
ejercicio imperialista de conquista del espacio vital de un pueblo (clásico
de ese período de amanecer industrial).
En oposición a estas teorías sustancialistas y biogénicas
se construye, ya en el siglo XX, la teoría sociohistórica del
arqueólogo marxiano Gordon Childe, que articula su tesis sobre el origen
de la guerra y los ejércitos sobre los ejes del crecimiento demográfico,
la consolidación del regadío, el aumento del excedente, la aparición
de la propiedad privada, el Estado y los ejércitos. Esta teoría,
aceptada a grandes rasgos por los teóricos del ámbito libertario,
se ve implementada y refutada a su vez por los anarcoprimitivistas que, más
allá de lo anterior, atribuyen las actitudes belicistas no ya a la
consolidación del aparato estatal-militar sino al anterior proceso
de domesticación y sedentarización de algunos pueblos (por tanto,
para ellos -los anarcoprimitivistas- las poblaciones cazadoras-recolectoras,
que no recorrieron el itinerario anterior, serían pacíficas
en esencia).
La guerra hasta el siglo XX: una aproximación
a través del estudio de las clases
Durante la Edad Antigua, la guerra, como sabemos, se hizo presente con toda
su virulencia en el día a día de la historia de los pueblos
de todo el mundo. Numerosas naciones e imperios de la antigüedad se dotaron
de un aparato militar construido sobre la base de los reclutamientos forzosos,
los voluntarios profesionales y los primeros cuerpos de mercenarios de fortuna.
Si bien es cierto que la base social de las tropas, como no podía ser
de otra manera, estaba compuesta por el pueblo llano, en la cúspide
militar se encontraban individualidades pertenecientes a la nobleza o la realeza.
El mismo concepto griego de aristoi, del que proviene aristocracia (recordemos,
el gobierno de los mejores etimológicamente hablando), implica una
especial aptitud para la guerra y un espíritu, digámoslo así,
predispuesto para la lucha. En ese sentido, la educación militar de
aristócratas y nobles será uno de los ejes de la infancia de
los mismos. Es por ello que ya desde temprano se establece una ligazón
para ellos casi mística entre nobleza y guerra que queda certificada
en crónicas y leyendas como la Iliada o la Odisea, donde son ellos,
los aristoi (etimológimente los mejores), los protagonistas de una
historia donde la muerte en combate es considerada connatural a la existencia
del noble.
Esta mística, a su vez, es heredada por la nobleza y la realeza medieval
y queda plasmada, como sabemos, en la historia del arte a través de
la potente iconografía de guerra bajo la cual son representados habitualmente
emperadores, reyes y nobles, para los que, en última instancia, la
guerra es su oficio de sangre. Por ello, y más allá de generalizaciones,
no era inusual que reyes y nobles se dejaran la vida o fueran apresados en
el campo de batalla.
Sin embargo, el triunfo del liberalismo y la llegada al poder de la burguesía
implica un cambio considerable en la relación de la clase gobernante
con la guerra y el ejército. La burguesía, ajena a la tradición
belicista de la nobleza, aparta del campo de batalla a sus miembros y deja
que la carne de cañón proletaria inunde los campos de batalla
sin el acompañamiento de los hombres de poder del Estado. Retratos
de gabinete, placenteramente perfectos, y sistemas de contribución
diferenciados (los burgueses aportan dinero a los ejércitos mientras
los pobres aportan vidas), sustituyen con el tiempo a la iconografía
guerrera y la ideología de clase que asociaba el uso de las armas al
hecho de ser noble.
La clase cobarde engrasa la maquinaria:
el nacionalismo contra la clase obrera
Recluida la burguesía en sus salones de té, la maquinaria belicista
necesita engrasarse con una ideología que, por un lado, sirva de soporte
al proyecto imperialista connatural al desarrollo de la revolución
industrial (necesitada de nuevos mercados y materias primas) y, por otro,
frene el imparable avance de un movimiento que podría arrasarlo todo:
el internacionalismo obrero.
La trampa nacionalista, tendida con maestría por los artesanos del
poder mediático y sentimental de los gobiernos, se anticipa al definitivo
estallido de la lucha apátrida y ofreciéndole bocado a la socialdemocracia,
por entonces entregada a los brazos de la pequeña burguesía,
permite que la hermandad obrera por encima de fronteras y banderas (a la que
sólo apelan los anarquistas) se rompa en mil pedazos y facilite la
derrota, en muchos sentidos, de una clase trabajadora entregada a una lucha
que no es la suya. Como advertían los teóricos fascistas, la
guerra de guerras -guerra de clases versus guerra de razas- la acabaría
ganando esta última, y en esas andamos
La paz como meta: en guerra
contra la violencia del sistema
Más allá de la mística de la violencia, que tiene mucho
que ver con la construcción de legitimidades que apestan en más
de un sentido a vanguardismo y diferenciación (como veíamos
antes en el que caso de la nobleza), los anarquismos han de preguntarse desde
la sinceridad de sus diversidades hasta qué punto es posible una solución
pacífica al problema de la violencia, la guerra y los ejércitos
Sin entrar en discursos manidos o insípidos por su falta de seriedad,
sería conveniente que el movimiento anticapitalista empezara a pensar
de una vez por todas en la mejor forma de reeditar ese movimiento terrorífico
para el orden de la injusticia que fue el internacionalismo proletario y su
guerra de clases. Bajo nuestro punto de vista, la guerra a la guerra (que
es el sistema) pasa por una actualización de aquellos presupuestos
que nos hicieron amenazantes: la lucha contra el Estado, el capitalismo y,
muy importante en estos tiempos que corren, todo sentimiento nacional.
Los libertarios
y la solidaridad
(breve manual informativo para calumniadores ociosos)
Como es público y notorio, el Movimiento Libertario Cubano (MLC) desplegó
entre los días 26 y 29 de agosto una campaña internacional solidaria
por la libertad inmediata del músico de punk-rock Gorki Águila
perteneciente a la banda Porno para Ricardo; campaña que, por simple
y obvia extensión, debe entenderse también como un preocupado
alerta y como un repudio clamoroso en torno a las persecuciones y hostigamientos
de que es objeto en este preciso instante la juventud contracultural y contestataria
que lucha en Cuba por forjar una palabra y una expresión propias a
través de la música, el teatro o la creación de blogs
entre otros espacios de búsqueda y creación. No hace falta señalarle
a nadie mínimamente honesto y medianamente bien informado que el MLC
inscribe esta denuncia en el marco de sus opciones y sus sensibilidades raigales
anti-capitalistas, anti-estatistas y anti-autoritarias. No obstante ello,
una vez más se planteó alrededor del asunto el ejercicio de
las calumnias más triviales y pedestres; calumnias que vuelven a ubicar
en forma aburridora y repetitiva al MLC "al servicio de la derecha y
del imperialismo" y que en esta ocasión también convivieron
con el insólito y divertido rumor -anónimo, por supuesto- de
que esta humilde agrupación de anarquistas exiliados no sería
más que una operación de inteligencia del aparato castrista
para "justificar" un nuevo embate represivo contra una oposición
interna que comienza a asomar algo más que sus narices. El "fundamento"
de tales dislates consiste, en primer lugar, en constatar que la campaña
por la libertad de Gorki ha sido profusamente acogida por los grandes medios
internacionales de prensa y, en segundo término, en suponer que esta
misma campaña generó elementos de distracción respecto
a las "propuestas programáticas" presentadas recientemente
por Pedro Campos Santos y algunos de sus compañeros con miras a ser
discutidas en el próximo congreso del Partido Comunista. Sobre ambos
extravíos habrá bastantes cosas para decir y que ahora apenas
habremos de esbozar.
Digamos, antes que nada, que el perfil ideológico del MLC es cristalino;
y, lo que es más drástico y definitorio todavía, es anárquicamente
cristalino. Cualquiera que quiera seguir nuestros pronunciamientos y tomas
de posición de los últimos años no tiene más que
recurrir a nuestra modesta y desactualizada página web: http://www.mlc.acultura.org.ve/.
Allí encontrará, en la sección de Comunicados, todo lo
que hemos dicho entre los años 2002 y 2005 y también encontrará
lo que hemos dicho entre el 2005 y el día de la fecha cuando nuestras
precarias posibilidades tecnológicas nos permitan añadir los
pronunciamientos sucesivos. Los suspicaces que nunca faltan han señalado
como supuesto demérito que la página está alojada en
un servidor venezolano: ¿Es que acaso esperaban que el Granma aceptara
ser nuestro portal de ingreso? ¡No! el MLC vive y actúa también
gracias al aporte solidario de compañeros anarquistas distribuídos
por el ancho mundo, entre los cuales hay que señalar muy especialmente
a El Libertario de Venezuela y al GALSIC en Francia, sin olvidarnos de la
encomiable labor de difusión que desarrolla desde Brasil la Agencia
de Noticias Anarquistas. Nada de esto nos avergüenza y mucho menos lo
ocultamos sino que nos conmueve, nos alienta y nos refuerza en el horizonte
entrañable de construir un mundo de hombres y mujeres libres, iguales
y solidarios. En esta empresa anti-capitalista, anti-estatista y anti-autoritaria
-repitámoslo bien alto, porque los idiotas y los canallas parecen no
entenderlo- el MLC ha encontrado y multiplicado en el correr de los años
múltiples hospedajes en los que tenemos una respetuosa acogida: en
las páginas anarquistas, por supuesto -en A-Infos, A las barricadas,
Klinamen, Punto de Fuga y las webs de CNT y CGT del Estado español
entre muchas otras- y así también en aquellas que se consideran
como anticapitalistas a secas -Kaos en la Red , La Haine , los múltiples
Indymedias, etc. El MLC no envía sus comunicados a la CNN ni al Miami
Herald ni a Libertad Digital y ni tan siquiera a Amnesty International; y
ello es así porque no considera que allí sea posible encontrar
un espacio de diálogo y de afinidades ni que tales medios puedan actuar
como caja de resonancia de un proyecto anarquista; algo que cualquier interesado
puede confirmar con un mínimo de esfuerzo y de sanas intenciones simplemente
registrando quiénes son aquellos que hasta ahora nos han hecho un lugar.
Pero, eso sí, tampoco puede evitar que dichos medios y tantos otros
se hagan eco muy ocasionalmente de denuncias sobre el persistente comportamiento
liberticida del régimen político cubano. ¿Eso quiere
decir que el MLC está no en forma expresa pero sí inconcientemente
"al servicio de la derecha"? ¡Absurdo! Lo que sí está
"al servicio de la derecha y del imperialismo" es ese carcamán
esperpéntico vistiendo Addidas que aun moribundo, de lengua trabada
y erráticos pensamientos sigue dando motivos para que la prensa pro-capitalista
del mundo entero celebre un interminable festín con sus dichos y sus
desechos, con su sobrevida y sus sobras, con sus descuidadas congratulaciones
a la sobre-explotación de los trabajadores chinos y las patadas de
taekwondo. Lo que sí está "al servicio de la derecha y
del imperialismo" es ese inagotable manantial de estupideces que continúa
imperturbable bajo la batuta del Pequeño Hermano y que le permite a
la prensa pro-capitalista asociar la represión, la intolerancia y el
matonismo con la revolución y el socialismo como si estos últimos
tuvieran algún remoto parentesco con esa patética mascarada
protagonizada por la élite dominante en Cuba. En otras palabras, que
gritaremos hasta la afonía: "al servicio de la derecha y del imperialismo"
no estamos aquellos que denunciamos errores, exacciones y atrocidades sino
quienes los cometen; algo que seguiremos repitiendo incluso a pesar de quienes
en histéricas pataletas continuarán condenando al mensajero
antes de leer y mucho menos pensar en el contenido del mensaje.
En segundo término, el MLC tampoco tiene nada que ver con las Propuestas
Programáticas suscritas por Pedro Campos y "varios compañeros"
y que se dieran a conocer a través de las páginas de la web
del Estado español Kaos en la Red : el MLC no las ha promovido ni instigado
directa o indirectamente y tampoco las obstaculiza o las sabotea por ninguno
de los precarios medios a su alcance. Una vez más diremos algo que
es completamente diáfano para cualquiera que se tome el trabajo de
averiguarlo: el MLC es una modesta agrupación anarquista de cubanos
exiliados creada en el lejano año de 1961 y que ha desarrollado a lo
largo y a lo ancho de las décadas subsiguientes una prédica
que no se remite a otra cosa que a sus reflexiones, sin importar demasiado
si éstas responden a una meditación serena o a nuestras muchas
pasiones. El MLC no responde ni por asomo a una confabulación castrista
-¡justo ahora!- orientada a distraer la atención respecto a las
propuestas programáticas de Pedro Campos y sus compañeros. Antes
que eso, cualquiera que pretenda entender los cruces y las coincidencias que
se han dado en los últimos días tiene que partir de la necesaria
asignación de autonomías a cada uno de los actores colectivos
que se han dejado ver de un modo o de otro; sabiendo que cada cual se mueve
en función de sus objetivos y de sus posibilidades y no al servicio
de alguna oscura maquinación. En esos cruces y en esas coincidencias,
el MLC ha hecho saber sin ninguna clase de vacilación y sin dar lugar
a ninguna clase de malentendido de su sentir y sus gestos solidarios hacia
la banda Porno para Ricardo y hacia Gorki Águila en particular; y lo
ha hecho respetando el camino propio que ellos están forjando con dignidad,
rebeldía y entereza y que no tiene por qué ser el mismo camino
que nosotros hemos elegido. Así lo haremos con cualquiera de los muchos
nucleamientos juveniles que hoy pugnan por enarbolar banderas contestatarias
pero sin reclamar de nuestra parte paternidades o directivas inexistentes
y así lo haremos también con cualquiera que sea objeto de persecución
por parte de los aparatos represivos del Estado.
Mientras tanto, las Propuestas Programáticas de Pedro Campos y sus
compañeros tienen también vida propia. Como es sabido, las mismas
han sido pensadas para su discusión en el próximo Congreso del
Partido Comunista en el año 2009; algo con lo que no tenemos el más
mínimo compromiso y sobre lo cual difícilmente podríamos
ejercer algún tipo de interferencia. Sin perjuicio de esto y sin que
estas palabras impliquen un posicionamiento -que ya veremos en algún
momento si vale la pena asumir o no-, cabe decir que hemos seguido con especial
atención las elaboraciones de Pedro Campos en los últimos meses.
Esas elaboraciones han puesto de manifiesto algunas cosas a las que somos
especialmente afectos: reconocimiento de la crisis que padece la sociedad
cubana, puesta en evidencia del fracaso de la estatización absoluta
y de la planificación centralizada, críticas a la eternización
sin plazo de finalización del trabajo asalariado, rescate de una perspectiva
autogestionaria, etc. Todas estas líneas de elaboración y sus
sostenedores merecen nuestro respeto, así como lo merecen todos aquellos
que están dispuestos a buscar sendas alternativas ante una situación
angustiante y prácticamente terminal. Sin embargo, creemos que estas
buenas intenciones no pueden menos que extraviarse si antes no queda claro
cuál es la trama de poder en la cual se inscriben. En tal sentido,
no creemos que se pueda avanzar demasiado mentando la soga en casa del ahorcado:
no es posible acordar un desguace real de la estatización con quienes
están a cargo del Estado y son sus directos beneficiarios en tanto
clase dominante, no es posible abatir los privilegios burocráticos
en ameno diálogo con la burocracia y mucho menos todavía es
posible desmontar los mecanismos de represión y coacción haciendo
gala de cortesía y buenos modales con quienes los han erigido y radican
en los mismos su principal base de sustentación. La historia es implacable
en tal sentido y mucho nos tememos que las Propuestas Programáticas
serán rodeadas, como hasta ahora, del silencio y la indiferencia del
"comediante en jefe" y su séquito cortesano; serán
objeto también -y ya se está viendo- del vituperio y la calumnia
de las guardias periodísticas de retén que la élite del
poder activa toda vez que le resulta necesario; y, por último, no es
para nada descartable que también sean el blanco de alguna operación
de cerco y aniquilamiento. O que, en el mejor de los casos, todo el impulso
termine con la formación de pequeñas cooperativas agrícolas
a las que se encargará de quitar el marabú de las tierras improductivas.
De más está decir que no disfrutamos de ninguna de estas cosas,
pero tampoco nos hacemos demasiadas ilusiones respecto a este nuevo tránsito
por los clásicos callejones sin salida.
Estas aclaraciones son una constancia necesaria pero bien sabemos que las
mismas caerán en saco roto toda vez que los interlocutores apelen al
fanatismo y a la fe antes que a la razón, al entendimiento o al sentido
común. Eso lo sabemos desde hace mucho tiempo y seguramente viene a
cuento recordar unas palabras escritas en 1963 por uno de nuestros fundadores
hoy fallecido: "Sabemos perfectamente bien que esta lucha está
más preñada de peligros morales e ideológicos que de
peligros físicos. Bajo ningún concepto nos aliaremos a las fuerzas
retrógradas que luchan contra Castro para recobrar sus perdidos privilegios
ni hipotecaremos la libertad y la independencia del movimiento libertario
ni del pueblo cubano. Mantendremos el pabellón de combate en alto y
no lo mancharemos con ningún acto inconfesable. Seremos fieles hasta
el final a nuestros principios y a nuestra moral revolucionaria." Y,
guste o no, exactamente eso es lo que hemos hecho los anarquistas cubanos
hasta el día de hoy, a pesar de todas las calumnias, todas las difamaciones,
todas las mentiras y todas las sospechas que son capaces de sembrar los propagandistas
de ocasión y quienes sin el menor análisis están siempre
dispuestos a creerles a pies juntillas. Nadie podrá imputarnos a nosotros
complicidad de ningún tipo con agencias gubernamentales de los Estados
Unidos y nadie podrá probar jamás que hemos recibido clase alguna
de financiación espuria: somos gente sencilla, distribuida por el mundo
y que vive de su trabajo; gente cuya mayor riqueza -incalculable, por cierto-
reside en la solidaridad de nuestros compañeros de cien rincones distintos
del planeta.
Y ahora es hora de decirlo nuevamente aunque ya esté dicho una y mil
veces a lo largo del tiempo. El MLC es una agrupación anarquista y,
por lo tanto, es una agrupación anti-capitalista, anti-estatista y
anti-autoritaria; revolucionaria, socialista y libertaria. Respecto a tales
cosas tenemos ideas propias que son innegociables y también el fruto
de un largo aprendizaje en la historia de los movimientos revolucionarios
de América Latina. En tal sentido estamos enteramente convencidos que
esa misma historia es una demostración palpable de que el caudillismo
personalista resulta ser un obstáculo superlativo de la construcción
socialista; algo que en los últimos tiempos, afortunadamente, ha hecho
carne en un número cada vez mayor de personas. Y si no que lo digan
aquellos que se han quejado recientemente de las últimas "reflexiones"
de Fidel Castro, los que han puesto el grito en el cielo por las inconsecuencias
de Hugo Chávez desviviéndose en halagos con el Borbón
y con la burguesía venezolana o los que han estropeado las visitas
de Daniel Ortega a Honduras y a Paraguay; muchos de los cuales estarían
dispuestos de todos modos a arrancarles los ojos a los integrantes del MLC
sólo por haberlo dicho antes, más claro y más alto. Para
nosotros esto no es más que una confirmación. El socialismo
no es ahora, no lo fue antes ni será nunca un rapto de inspiración
caudillista y tampoco puede dejarse en manos de las élites y las vanguardias
auto-consagradas y excluyentes. El socialismo es una cuestión de la
sociedad y sólo puede cobrar vida entre la gente, el pueblo, la multitud
o como se le quiera llamar; y exige organizaciones autónomas que actúen
en un marco de entera libertad en el que todos puedan decidir los senderos
individuales y colectivos a seguir. Ésa es la apuesta de largo alcance
del MLC y es por eso que nos solidarizamos plenamente con los jóvenes
integrantes de Porno para Ricardo, en el entendido de que el cese de la represión
sobre las expresiones juveniles contraculturales y al margen del Estado no
puede demorarse un segundo más. Esto no representaría ni mucho
menos la realización de nuestros más caros anhelos pero sí
es el camino en el que puede fraguarse realmente un horizonte socialista y
libertario: no desde las beneméritas alturas sino desde los explotados,
desde los oprimidos, desde los rebeldes, desde los que han hecho de su desesperación
y su estallido un rescoldo de libertad. No hay en esto ni confabulaciones
ni misterios ni segundas intenciones ni intrigas ni operaciones sibilinas
sino algo dicho y asumido a la luz del día y con entera convicción.
Es por eso que reclamamos hasta enronquecer por la libertad de Gorki y el
final inmediato de las persecuciones a la banda Porno para Ricardo. Es por
eso que ni siquiera pensamos que la multa que finalmente se le impuso al joven
rebelde sea un final feliz al estilo Hollywood, aunque es obvio que tal cosa
es preferible a la prisión y representa quizás un punto de inflexión
entre tanta arrogancia y tanta impunidad. Es por eso que seguiremos alerta
frente a los futuros exabruptos que sin duda se habrán de producir
contra las expresiones de protesta cada vez menos subterráneas que
bullen entre la juventud cubana. Y es por eso, como internacionalistas que
somos, que no sólo nos preocupan las cárceles cubanas sino todas
las cárceles; algo que ahora mismo nos lleva a arrojar una mirada preocupada
y solidaria sobre la ejemplar y admirable huelga de hambre que lleva adelante
el compañero Amadeu Casellas en el Estado español; a sumarnos
a la lucha por la excarcelación del compañero Juan Gerardo Armendáriz
García y los cuatro colonos de Nueva Castilla, presos en el penal de
Topo Chico, en la ciudad de Monterrey, estado de Nuevo León, México;
a reclamar con uñas y dientes la libertad inmediata de Elena Marisol
Varela López, documentalista y cineasta mapuche, secuestrada en las
mazmorras del "socialismo" chileno; a gritar hasta que revienten
nuestras gargantas ¡abajo los muros de todas las prisiones! ¡Libertad
para todas y todos los presos políticos y sociales! Es así de
simple; simplemente Libertad. ¡Por una Cuba libre y libertaria!
Sobra la aceptación
de terapias alternativas
de dudosa legitimidad
Que la religión y la medicina se aprovechan de las debilidades de
las personas creo que es un hecho con el que podemos estar de acuerdo personas
del más variado bagaje cultural o de ideologías muy diferenciadas.
Ahora, atribuir la numerosa presencia de información falsa y la muy
abundante estulticia presente en la sociedad moderna simplemente a la ignorancia
o a la estupidez de los consumidores no parece un análisis realista.
Particularmente, conozco a gente culta e inteligente que guardan cierta precaución
sobre "disciplinas" como la astrología o la quiromancia y,
como he leído recientemente en un estudio sobre tratamientos inertes
que pueden parecer eficaces, parece que las estadísticas dicen incluso
que personas de estudios superiores abrazan las más variadas terapias
no científicas. En el mismo estudio, el psicólogo Barry Lane
Beyerstein se pregunta cómo es posible que personas con titulación
universitaria, incluso médicos, acepten cosas como el toque terapéutico,
la iridología o la aplicación de velas en la oreja. La primera
conclusión presente en el texto menciona a psicólogos expertos
en el error humano que afirman que hasta los especialistas mejor cualificados
pueden equivocarse si confían unicamente en sus experiencias personales
y en razonamientos informales, especialmente si las conclusiones a las que
llegan afectan a creencias con las que mantienen vínculos de algún
tipo (ideológicos, sentimentales o económicos).
El pensamiento crítico, tan necesario y tan ausente en nuestra sociedad,
tiene en mi opinión que mantenerse bien protegido de los límites
de la paranoia o de la constante conspiración del "sistema".
Parte de este sistema sería para mucha gente la medicina convencional,
pero resulta algo increíble pensar que toda la comunidad médica
occidental (ojo, no hablo aquí de la gran empresa capitalista) forme
parte de una especie de confabulación interesada en no aceptar la "verdad"
de terapias complementarias o alternativas. Creo que no es descabellado aceptar
que si los defensores de esas terapias pueden aceptar pruebas concluyentes
de la veracidad de sus métodos dejarían de ser alternativas
y pasarían a ser incorporadas a la llamada medicina convencional (y
me anticipo a las críticas que se me harán a esta afirmación,
hablando de intereses económicos, pero no quiero centrar en ello este
texto sino en la veracidad de información cuestionable). Quiero dejar
claro que no soy un defensor a ultranza de la medicina establecida, y sí
del eclecticismo, pero creo que las fisuras o carencias del conocimiento científico
no pueden llevarnos a la credulidad o a la regresión a etapas más
oscurantistas. Aquellos que venden terapias alternativas tienen la obligación
de demostrar que sus productos son eficaces y seguros. La supuesta validez
de un tratamiento alternativo depende muchas veces de razonamientos subjetivos
y de las experiencias de otros usuarios, sin base científica alguna,
contradiciendo incluso principios establecidos de la biología, la química
o la física. Lane centra su valiosísimo análisis (extensible,
tal vez, al análisis político y social) en tratar de explicar
los factores sociales, psicológicos y cognoscitivos que pueden llevar
a gente honesta, culta e inteligente a creer en tratamientos no acreditados
científicamente.
Puede haber dos grupos de personas que abracen confiados terapias no científicas.
Aquellos que han sido aconsejados por alguien digno de confianza, por el testimonio
de un amigo, un anuncio publicitario o por haber magnificado el hecho de que
alguna terapia alternativa haya sido validada científicamente e incorporada
a la medicina convencional. Los del segundo grupo pueden tener un compromiso
filosófico más amplio, escogiendo "lo alternativo"
sobre bases ideológicas subsumidas en determinadas creencias sociales
y metafísicas (no estamos lejos de la conexión con la religión
y, por lo tanto, con el dogma) alejadas de la visión científica
y de sus reglas empíricas. Habría con este grupo un fuerte desacuerdo
en su visión cosmológica y epistemológica. Naturalmente,
es lógico que los temas que atañen a la salud se integraran
en uno de esos dos modelos cosmogónicos: uno objetivo, materialista
y mecanicista; el otro, subjetivo, animista y guiado por la moral. Nuestras
creencias sobre la naturaleza y sentido de la vida, además de nuestra
moral y la percepción de la realidad que podamos tener, influyen notablemente
en lo que podamos pensar sobre la salud y la enfermedad, por lo que si criticamos
a una persona por creer en curaciones no convencionales es lógico que
seamos rechazados vehementemente al considerar que estamos atacando las bases
mismas del pensamiento individual. Lane concluye, apoyado en el trabajo de
expertos psicólogos, que el afán por defender una cosmogonía
individual se basa en ciertos procesos cognitivos que pueden filtrar y distorsionar
la información en contra.
Otra afirmación con la que hay cierto consenso es la de la carencia
formativa, y notable ignorancia científica, que caracteriza a la sociedad.
Es por eso que muchas personas pueden carecer del conocimiento y pensamiento
crítico necesario para rechazar un producto comercial relacionado con
la salud. Como afirma Lane, "Si los consumidores no tienen ni la menor
idea sobre cómo las bacterias, los virus, los priones, los oncogenes,
los agentes carcinógenos, o las toxinas medioambientales afectan a
los tejidos corporales, no ha de parecerles remedios más mágicos
el cartílago del tiburón, o los cristales curativos, o el pene
pulverizado de tigre que el último descubrimiento realizado por un
laboratorio de bioquímica". Así, el consumidor se encuentra
desprotegido y se crea una industria, más o menos alternativa, con
sus propias y nada verificables campañas de marketing y su búsqueda
de beneficios.
La bonita y simplona creencia, apoyada en religiones de última generación,
del "tú creas tu propia realidad", que apuesta por criterios
emocionales, por encima de los empíricos y lógicos, para decidir
cómo percibe la realidad cada cual, ha llevado a considerar que la
objetividad es una ilusión y a una especie de "todo vale"
en la percepción individual. La verificación empírica
ha quedado devaluada y se intensifica el número de seguidores de productos
sanitarios muy cuestionables. Los seguidores de medicinas alternativas abrazan
cierto dualismo mente-cuerpo y recurren más tarde o más temprano
al artificio de supuestos mediadores espirituales en los temas de salud. De
ahí el retorno a la creencia tradicional, con sus diversas variantes,
de que la verdadera causa y solución para cualquier patología
radica en la mente. Pueden haberse demostrado efectos sicológicos beneficiosos
en la salud, pero ello ha quedado magnificado fuera de toda proporción
razonable por los defensores de la medicina alternativa. Un extremo de esta
posición es la afirmación precientífica de que la salud
y la enfermedad están conectadas con la capacidad personal (con la
capacidad moral), por lo que a menudo se conduce a la culpabilidad de la persona
y a creer que algo inadecuado habrá realizado para merecer la aflicción
que padezca.
Estudios en psicología concluyen que las personas tienden a ajustar
sus actitudes, creencias y comportamientos de acuerdo con un "todo"
armonioso. Si existe información perturbadora que no puede ser ignorada
con facilidad, la distorsionaremos con cierta habilidad para aminorar la desavenencia.
En otras palabras, es necesario ser consciente, para luchar contra ello, de
que el ser humano tiende a adoptar creencias tranquilizantes y placenteras
y a aceptar, acríticamente, aquello que refuerza nuestras actitudes
y nuestra autoestima. Nos referimos aquí a las medicinas alternativas,
pero puede aplicarse a cualquier ámbito sociopolítico. Los pioneros
de la revolución científica fueron conscientes del peligro del
razonamiento informal unido a esa tendencia de la persona a asumir conclusiones
compatibles con su visión del mundo, y trataron de prevenirlo con el
análisis y el estudio sistematizado, así como con la eliminación
de variables perturbatorias. Desgraciadamente, estas precauciones se encuentran
con el problema de la toma de decisiones en función de las cuestionables
anécdotas personales de clientes satisfechos; desgraciadamente, la
lógica humana se muestra débil en situaciones complejas, con
numerosas variables en juego y con la existencia de presión social.
Con frecuencia, para distinguir causas verdaderas de las falaces es preciso
la observación controlada y la abstracción sistematizada de
grandes volúmenes de datos, labor que escapa a la capacidad cognoscitiva
del ser humano. Partir del entorno propio para establecer correlaciones con
cierto valor puede ser razonable para una análisis de mayor envergadura
en la búsqueda causal, pero nunca debería ser el punto final
para su aplicación en un uso terapéutico. Los defensores de
la medicina alternativa ignorarán estas precauciones y explotan esa
otra tendencia humana a depositar más fe en la experiencia e intuición
personales que en estudios estadísticos controlados.
Otro factor con fuerte peso es la presión psicológica para encontrar
cierto valor a un tratamiento alternativo después de haber invertido
tiempo considerable y elevadas sumas de dinero. La teoría de la disonancia
cognitiva considera que si una información innovadora entra en conflicto
con nuestras actitudes, creencias y conocimientos derivará en una angustia
mental que solo se aliviará reinterpretando la nueva entrada perturbadora.
Es imposible que cualquier persona admita su creencia en cosas absurdas, más
bien tenderá a una seguridad firme y esencial en su propia virtud e
inteligencia, con frecuencia distorsionando la realidad y, tal vez, malinterpretando
los datos de su memoria. Sin un archivo riguroso y estadísticas fiables,
se dará cierta memoria selectiva que magnificará los éxitos
aparentes y marginará los fracasos.
Es cierto, seguramente, que la mayor parte de los terapeutas creen sinceramente
en sus teorías y en estar ayudando a sus pacientes, por lo que no es
desdeñable cierta "norma de reciprocidad" que puede darse
en un escenario terapéutico. Los clientes desearán, tal vez
de manera involuntaria, complacer a su vez a la persona que les está
ayudando y sobredimensionarán los beneficios recibidos. De nuevo, sería
necesario paliar este tipo de relaciones con ensayos clínicos rigurosos.
Lane distingue entre los términos de "enfermedad" y "dolencia",
para nada intercambiables. "Enfermedad" sería un estado patológico
de un organismo, debido a una infección, degeneración de un
tejido, contusión, exposición a algún tóxico o
carcinogénesis, entre otros. "Dolencia" se refiere a sentimientos
subjetivos de malestar, dolor, desorientación o disfuncionalidad que
acompañan un estado patológico. Los sintomas y la percepción
subjetiva de estar enfermo quedan determinados por construcciones cognitivas
complejas (creencias, prejuicios, sugestiones...) y por ciertos factores sociales
y económicos, por lo que los simples testimonios personales son una
base insuficiente para verificar si una terapia ha curado o no. Lane apuesta
por los ensayos clínicos doble ciego (donde ni el paciente ni el médico
saben si están recibiendo el tratamiento o un placebo).
Es cierto que la medicina convencional utiliza frecuentemente tratamientos
eficaces más dirigidos a eliminar los síntomas y reforzar los
mecanismos de recuperación del propio cuerpo que a atacar el proceso
de la enfermedad en sí mismo. Las medicinas alternativas no presentan
una base sólida para asegurar que son eficaces en este sentido, pero
sí han provocado una considerable controversia y estimulado la investigación
dentro de la biomedicina convencional para buscar métodos más
eficaces en los procesos naturales de recuperación. En cualquier caso,
son necesarios unos medios de investigación a los que se cierran habitualmente
los "alternativos".
Muchas enfermedades son cíclicas, tienen fases agudas o leves, y otras
pueden estar sujetas a ciertas remisiones (inhabituales, pero posibles), por
lo que un falso tratamiento (que se buscará en el momento crítico)
tiene muchas posibilidades de coincidir en la fase de mejoría y será
confundido con una eficacia, asumida de modo acrítico ante la ausencia
de estudios clínicos y de grupos de control.
Por otra parte, tampoco resulta desdeñable el análisis que indica
la notable cantidad de hipocondría y de factores psicosomáticos
presentes en nuestra sociedad. Ello es un caldo de cultivo adecuado para que
los "sanadores alternativos" sean el recurso de cantidad de personas
convencidas erróneamente de que padecen de enfermedades orgánicas
o con temor a perder su buena salud. Procurar un diagnóstico médico
a dolencias psicológicas da pábulo a la pseudociencia y potencia
los éxitos de falsos médicos. Desgraciadamente, la aceptación
de un malestar psicológico puede ser todavía un estigma social,
por lo que la actitud, consciente o no, del paciente influye muy mucho al
no aceptar que no posee ninguna patología física y estar dispuesto
a aceptar la incapacidad del médico convencional para sanarle.
Resulta muy común también, por parte de los practicantes de
las terapias alternativas (que, a veces, también se denominan "complementarias"),
repetir que la medicina convencional alivia síntomas específicos
sin tratar la causa real de la enfermedad. En caso de haber un tratamiento
conjunto, de la medicina científica y la complementaria, los practicantes
de esta última consiguen magnificar su eficacia en caso de que exista
alguna mejoría. La medicina ortodoxa diagnostica en ocasiones que no
existen indicios de ninguna enfermedad, por lo que los pacientes acaban derivando
a practicantes alternativos que encontrarán algún desequilibrio
"energético" o nutricional; si se da alguna mejoría
sobre una enfermedad física inexistente, se produce un nuevo converso.
La personalidad fuerte y carismática que pueda tener el terapeuta marginal
acaba destapando un aspecto mesiánico de la medicina alternativa y
deslumbrando al paciente, que puede tener alguna mejora psicológica
derivada en alivios sintomáticos a corto o largo plazo.
En conclusión, los clientes potenciales de ciertas terapias deberían
averiguar si éstas tienen el apoyo de investigaciones médicas
sólidas. Los testimonios personales de apoyo carecen de valor para
decidirse por determinada terapia, cuyos defensores tendrían que proporcionar
pruebas empíricas definitivas. El escepticismo debería producirse
ante terapeutas que manifiestan ignorancia u hostilidad hacia la medicina
científica (sin refutar las crítica que ésta haga a su
práctica), que no son capaces de explicar razonablemente sus métodos,
aludan a "fuerzas espirituales" o "energías vitales"
(o similar jerga mística), mantengan poseer ingredientes o procesos
secretos, apelen a conocimientos ancestrales u otras formas de conocimiento,
hablen de la persona como un "todo" (en lugar de tratar enfermedades)
y estén formados en instituciones de dudoso origen.
Como dije al inicio, la medicina, concretada en ciertas terapias, se aprovecha
de la debilidad de las personas, y una falsa esperanza de curación
suplanta con relativa facilidad al sentido común y la disposición
a exigir pruebas.
Publicamos una serie de cartas que se cruzaron entre el autor del artículo "Neurosis y religión" (publicado en nuestra edición de junio) y un amigo suyo creyente. Nos ha parecido interesante la controversia.
Buenos días.
La semana pasada recibí un sobre con un artículo escrito por
ti. Lo tengo guardado con cariño, puesto que lo ha escrito un amigo
al que aprecio. Pero como adivinarás no estoy de acuerdo con lo que
se expone. Como sería muy largo el correo para exponer mis posiciones
al respecto, sólo diré una cosa: Si ser creyente es una enfermedad,
bendita sea. Ojala todo el mundo la tuviera, porque sería un lugar
mejor.
Un saludo,
J. M.
***
Hola majete, no estoy de acuerdo contigo, esto no sería un lugar mejor,
y a las pruebas me remito, a lo largo de la historia ha existido siempre el
sentimiento religioso y no ha hecho de esto un buen lugar, eso sí,
tenéis la suerte los creyentes de estar salvaguardados, como dice Freud,
ante la depresión neurótica, claro que, a expensas de los demás.
Y la religión católica (la que profesas) ha sido maestra en
esto, no es que no sea buena, es que es maligna de por sí: no es que
deshumanice los sentimientos al negar a los hombres la posibilidad de sentir
como humanos, sino que criminaliza todos estos sentimientos con la forma del
pecado; al que en un principio podía ser una persona convencida de
que con su granito de arena podía contribuir a la mejora general de
la humanidad, no le queda más remedio que (porque nadie puede dejar
de ser humano aunque lo intente) al intentar ir "contra natura"
y no poder conseguirlo y por ende ser culpable del pecado, no le queda mas
remedio que defenderse contra esos sentimientos achacándoselos a los
demás (proyección psicológica, ¿recuerdas?, búscalo
en Internet), y por supuesto castigar al "culpable", y no es necesario
quemarle vivo en la hoguera, hay otras muchas formas de castigar al culpable,
física o psicológicamente.
De ahí han venido muchos grandes males de las religiones; los religiosos
no sufren, pero sí hacen sufrir a los demás; yo no quiero padecer
una enfermedad que me haga feliz a mí pero infelices a los de alrededor.
***
Veo que sigues sin entenderme. Tú me hablas de un dios vengativo y
castigador. Yo creo en un Dios de amor, que se hizo hombre para redimir del
pecado a la humanidad, para hacerla libre (en las cartas de los Apóstoles
se dice "la verdad os hará libres"). El cristianismo no deshumaniza
ni reprime nada. Con su llegada se abolió la esclavitud, se crearon
las primeras escuelas (¿Sabes quienes eran Santo Tomás de Aquino,
San Juan Bosco?), los primeros alberges y hospitales, los primeros hospicios
y residencias
El cristianismo dio, por primera vez, un mensaje de paz
y concordia, de perdón a los enemigos, de unidad de todos hacia una
meta superior. ¿Es sentirse salvaguardado a expensas de los demás,
el dejarlo todo por amor a Dios para ir a atender a gente necesitada por todo
el mundo? Te hablo de los misioneros. ¿Sabes quiénes son San
Felipe Neri, San Francisco Javier, Daniel Comboni, Teresa de Calcuta? También
te hablo de los religiosos y religiosas que se dedican a la vida contemplativa,
que además de rezar se dedican a atender a todo el que necesita algo
y llama a su puerta. También hay seglares (no religiosos) que se dedican
a ayudar a la gente (como Cáritas, y otras organizaciones). En definitiva,
siempre se ha buscado el bien común.
Cierto es que en todos los sitios cuecen habas, y la Iglesia católica
no es una excepción, que a lo largo de la Historia han habido excesos
cometidos en nombre de la fe. Pero la conducta torcida y desviada de unos
pocos, no hace que la Palabra sea falsa o mala, o que los valores buenos para
todos que antes he mencionado -y me quedo corto- no valgan. Aun así
la Iglesia católica -en la figura del papa Juan Pablo II- pidió
públicamente perdón por los fallos cometidos a lo largo de su
historia. ¿El anarquismo, comunismo, o cualquier otra corriente ha
hecho lo mismo?
Sobre lo que me hablas del pecado, me demuestras que no entiendes nada. Cuando
"metes la pata", Dios no te manda fuego ni rayos
El supuesto
"castigo" es la consecuencia lógica de nuestro acto -Dios
no interviene para nada en ese castigo-. El hecho de confesarse consiste en
una autocrítica en la que tú reconoces esa metedura de pata.
Es un ejercicio de humildad y sencillez, un acto de comunión con Dios.
Pero Dios no te castiga, todo lo contrario: te da una nueva oportunidad porque
te ama, porque sabe de todo lo bueno que hay en ti, y quiere que deseches
lo malo. Todo desde nuestra libertad individual -libre albedrío-. Tú
puedes creer o no.
Esto último no existe en otras religiones: Si tú reniegas de
tu fe y eres musulmán, eres reo de muerte; si eres judío, te
expulsan de la sinagoga. En cambio los cristianos, creas o no, siempre tienes
nuestra puerta abierta.
No me extiendo más. Y que conste una cosa: a pesar de que pensemos
de forma antagónica en muchas cosas, te respeto y te considero mi amigo,
y que si necesitas algo de mí, sabes dónde estoy.
Un saludo,
J. M.
***
Hola majo, yo también te quiero y te entiendo, entiendo que la gente
cree lo que quiere creer, por muy absurdo que sea si se analiza con rigor.
Y no espero que cambies de opinión; "querer desarraigar de pronto
la creencia religiosa sería inútil. El creyente no se deja despojar
de su fe con argumentos ni con prohibiciones. Y si ello se consiguiera en
algún caso, sería una crueldad. Un individuo habituado a los
narcóticos no podrá ya dormir si le privamos de ellos"
(Freud en "El porvenir de una ilusión").
Como creer que el cristianismo es bueno: No, la historia ha demostrado lo
bueno que es el cristianismo. El cristianismo no fue una creación de
Jesús (si es que existió un tal Jesús en Nazaret y no
fue un invento de la época, pues ningún historiador de entonces
lo menciona), el cristianismo fue creado por Pablo de Tarso, fue obra suya,
como sabrás, y como toda obra de cualquier artista representa su mundo
interior. Y como se sabe a través de su historia, Pablo de Tarso era
un misógino sado-masoquista (o sea, sádico y masoquista) y así
creó su obra; misógina, sádica y masoquista, y desde
entonces la Iglesia católica se ha dedicado a hacer daño dentro
y fuera de sus confines. Dentro imponiendo unos cánones inaceptables
de sufrimiento y de negación de la naturaleza en todos los sentidos,
asexuando al hombre y a la mujer y no solo negando sus sentimientos e instintos
sino, como te dije, criminalizándolos, anteponiendo el dolor al placer;
con la promesa de un fantástico mundo futuro estáis hipotecando
este presente real. Y del daño fronteras afuera no me voy a detener,
del dominio público es (si se quiere ver).
Releo tu mensaje y veo lo ingenuo que eres, no niego que haya habido gente
buena dentro de la Iglesia, pero de ahí a creerte todo lo que te cuentan
va un abismo: ¿Quién cuenta la historia de todos esos "santos"?
¿Cuándo la Iglesia católica ha dejado de mentir para
ocultar sus desmanes? ¿Cuántos siglos han hecho falta para que
reconociera algo que ya hacía mucho tiempo era del dominio público?
¿Cuándo ha dejado de falsearlo todo para su propio beneficio?
Y en lo que respecta a la "caridad cristiana", ¿no serás
tan cándido que creas que la prioridad principal no es hacer cristianos,
para aumentar el poder de la Iglesia? Y cuando alguien ha antepuesto el bienestar
de los necesitados, se las ha tenido que ver con la jerarquía católica,
como parece que los jesuitas y su "Papa Negro" lo querían
últimamente, ahora marginados y defenestrados, o más cerca,
aquí mismo, en la parroquia de Entrevias; San Carlos de
¿Borromeo?
No, amigo mio, no, cuando se va a ayudar a la gente lo primero que hay que
hacer es respetarla, y no querer imponerle nuestros criterios, y menos aún
si son tan insanos como los católicos; y para eso existen innumerables
ONG que no pretenden sacar crédito con su ayuda ni imponer ningún
ideal. Lo que a continuación te cito es el razonamiento de un antropólogo
(Nigel Barley), creo que suficientemente cualificado como para tener en cuenta
al menos su opinión: "y se intimida a los indígenas por
la fuerza y con el fuego del infierno. Las misiones destruyen las culturas
tradicionales y el auto-respeto de los nativos, reduciendo a los pueblos de
todo el globo a un estado de indefensión, convertidos sus integrantes
en imbéciles desconcertados que viven de la caridad y en dependencia
cultural y económica respecto de Occidente. El gran fraude reside en
querer exportar al Tercer Mundo sistemas de pensamiento que el propio Occidente
ha desechado hace tiempo". "Excepto quienes quieren seguir engañándose
(que no son pocos)", añadiría yo.
Y al final me haces una comparativa con otras dos grandes y excluyentes creencias,
como si los pecados de las otras justificaran los de la tuya, por favor, no
me insultes, ¿pero qué argumentos son esos? Además, ¿tantas
diferencias ves entre estas "fes" y la tuya? La una es de la que
emana vuestra creencia, tanto que hasta compartís parte del Libro Sagrado,
y la otra se encuentra más o menos como la católica se encontraba
en la Edad Media, donde ¿no eras "reo de muerte" si acatabas
la religión católica? No en vano el Islam tiene mil cuatrocientos
y pico años. La diferencia fundamental estriba en que esta última
religión se nutre del atraso cultural que le vale para imponer sus
criterios, un atraso que la Iglesia Católica quiso perpetuar en Occidente,
pero que al final no consiguió. Otra gran diferencia, no le veo.
En lo que respecta a las cartas de los Apóstoles, lo de "la verdad
os hará libres" a mi me recuerda mucho a "Arbeit macht frei"
o lo que es lo mismo "El trabajo os hará libres", que es
la frase con la que te recibe la puerta de entrada al campo de Auschwitz,
donde se hacían tan grandes barbaridades. Unas barbaridades que, por
cierto, el Vaticano tardó mucho tiempo en condenar. Y sin embargo,
yo no puedo más que estar de acuerdo con esa frase que me dices; llegará
un tiempo en que superaremos tanta absurda superstición y nos acercaremos
un poco más a la libertad.
En fin, amigo mío, cada uno es libre de creer lo que quiera creer,
pero lo que no se puede es pretender hacer a los demás comulgar con
ruedas de molino, y es más, te repito, tienes suerte; la fantasía,
la ilusión de sentirte protegido por un Padre Todopoderoso tiene sus
ventajas, pero eso no cambia la realidad (más que en tu interior).
Y además, yo también te respeto, te considero mi amigo y además
te reconozco el mérito de que, a pesar de profesar una creencia tan
corrosiva como la tuya, que tantos sueños ha destruido y que ha trocado
tantas buenas personas en monstruos, te hayas sabido mantener al margen de
esa tendencia, ¿será por tu candidez?
Un saludo, amigo.
***
Leyendo tu mensaje veo que mezclas churras con merinas, que tienes una anarquía
de ideas que te conduce a decir cosas que no se sostienen aunque las apuntales.
Empecemos por orden:
1) Sigmund Freud fue el padre de la psicología moderna. Tiene el mérito
de asentar, con sus estudios, los principios de la "medicina mental"
(la teoría del Yo, el super yo y el ego, la relación entre la
consciencia y la inconsciencia, etc.). Todas esas teorías y estudios
médicos, con el tiempo, han sido mejorados, ampliados y superados (por
ejemplo los estudios de discípulos suyos, y más recientemente
del Dr. Vallejo Nájera, el Dr. Rojas Marcos, entre otros). Pero el
fallo que tuvo fue que quiso interpretar el fenómeno de la fe. Precisamente
su subconsciente le traicionó. Sus reticencias y rencor al cristianismo,
y su animadversión a su propia fe judaica -lo mismo que le pasó
a Carlos Marx-, se desprenden de sus interpretaciones sobre la religión.
Para mí no es una referencia en este sentido. Lo cual no quita para
reconocer el valor de sus estudios médicos.
2) ¡Que dudas sobre la veracidad de la existencia física e histórica
de Jesucristo! Te creía más culto. Hay montones de fuentes:
Para empezar los Evangelios, los Hechos de los Apóstoles y las Cartas
de los Apóstoles. ¿Que no te sirven? Ahí tienes los Evangelios
Apócrifos, escritos en su mayoría por gente que fue testigo
ocular de la presencia y actos de Jesús. Las fuentes rabínicas
también hablan de Jesús: de su estancia en Egipto durante su
niñez (b. Shabbat 104b; Sanh 107b), de que su madre se llamaba María
(b. Shabbat 104b; b. Jag ab); de la acusación de herejía por
llamarse Hijo de Dios (M. Yeb 4, 13;b. Guemara, Yeb 49b; b. Yoma 66d), de
sus milagros (b. Sanh 43, 107 y 107b), de sus discípulos, de la condena
de Poncio Pilato, la crucifixión , de su estirpe relacionada con el
rey David, de la promesa de su regreso... Además, dentro del Talmud,
hay una condena específica a Jesús (Gut. 56b-57a), aunque también
ve con agrado parte de sus enseñanzas (A. Zar 16b-17; T. Julin II,
24). Por otro lado también tenemos referencia en fuentes clásicas
romanas como Tácito en sus Anales XV, escrito allá por el año
115-117, o la de Suetonio en su Vida de los doce Césares; también
hace referencia Plinio el Joven en su X libro de sus Cartas. Aunque la fuente
clásica más detallada y exhaustiva fue la del historiador romano,
de origen judío, Flavio Josefo (siglo I d. C.) (Ant. XVIII 63, 64;
XX, 200-3).
3) Cuando Pablo se convirtió al cristianismo -que todavía no
se llamaba así- ya existía una comunidad cristiana en expansión,
en la cual algunos de sus líderes, como Santiago el Mayor, ya habían
dado testimonio con su sangre. Sobre lo de su carácter, no me voy a
parar a contestar, porque lo que dices es fruto de tu desconocimiento.
4) Las historias de los santos, las han escrito historiadores, cronistas y,
en la actualidad, periodistas.
5) Sobre lo del poder de la Iglesia y lo de la jerarquía, el "Papa
negro"
¡Qué chorradas hay que oír! Te recuerdo
que fue la II República la que expulsó a los jesuitas, y que
nadie en la Iglesia los ha expulsado sino que están integrados plenamente
como una corriente más (como los carmelitas, franciscanos, dominicos,
Opus Dei, Kicos...). Sobre lo de la parroquia de Entrevías, entérate:
No se va en contra del libre pensamiento, sino que se recordó cuáles
son los dogmas y creencias fundamentales de la doctrina católica, pero
no se expulsó ni se persiguió a nadie.
6) Sobre lo de las ONG, te diré que han empezado a funcionar hace poco
más de una década. Las misiones llevan siglos. Los misioneros
no imponen nada. Predican con su ejemplo y con su ayuda. Los que quieren creer,
creen y si no, no pasa nada. Hablas de imposiciones y abusos. Si leyeras un
poco más de historia sabrías que fray Junípero Serra
mandó un informe al rey Carlos I sobre los desmanes de los banqueros
alemanes y de ciertos terratenientes españoles sobre la población
indígena. El rey mando al virrey que ahorcase y quemase a los culpables.
Hay más ejemplos (como el de monseñor Romero) pero no quiero
hacer esto más largo. Pero te diré que hay montones de sitios
donde no llegan o no quieren llegar las ONG y sí están los misioneros
desde hace siglos.
7) Sobre los campos de concentración, tampoco voy a hablar nada. La
sangre de miles de religiosos y seglares católicos perseguidos, recluidos
y asesinados en ellos ya lo dice todo.
8) Y para acabar: ¿Qué es eso de "comulgar con ruedas de
molino"? ¿Qué es eso de que el cristianismo es corrosivo?
No hay nada más corrosivo que los inicios del anarquismo, que empezó
con atentados terroristas, tiros en la nuca y linchamientos. La historia reciente
demuestra que los anarquistas han asesinado a todo aquel que pensaba distinto
y aniquilado sistemáticamente todo aquello que no comulgue con sus
ideas, dando luego lugar a dictaduras comunistas. Y como toda dictadura, sólo
viven bien los dirigentes mientras que el pueblo pasa hambre y necesidades
bajo un peso opresor. Por ello el cristianismo camina para su tercer milenio,
mientras que las dictaduras comunistas después de ochenta años
caminan hacia su extinción ("por sus frutos los conoceréis").
Por cierto, ¿cuándo pedirán perdón por sus tropelías?
(son conocidas desde hace tiempo).
Repites mucho lo de "mi ingenuidad", "mi candidez"
Lo prefiero al resentimiento y la amargura que desprendes en esos comentarios.
Para llegar a esa "candidez" que me reprochas, he tenido que hacer
un largo camino y sufrir muchas cosas. Pero he conseguido desprenderme de
los integrismos de cualquier tipo, la ira, la xenofobia, el racismo, la política
Me centro en mi fe cristiana. Ser cristiano es una forma de vida, de ver el
mundo que te rodea desde la paz, el amor y la fraternidad. Al igual que hizo
Jesucristo, yo valoro al individuo, a la persona por lo que es él o
ella, no me importa su sexo, su credo, sus ideas o su raza, porque reconozco
en él o ella a un hijo de Dios, con sus virtudes, su inteligencia,
su forma de ver la vida y el mundo. En mi círculo de amistades tengo
de todo. ¿Hay algo más enriquecedor?
Te pido perdón por haberme extendido "un poco" y me despido
definitivamente, porque no quiero entrar en una espiral de correos sin fin.
Yo soy católico y tú eres ateo. Pues muy bien, ¿y qué?
Me quedo en que somos amigos y compañeros. Te mando un fuerte abrazo
y mis mejores deseos.
Un saludo,
J. M.
***
Hola de nuevo, lamento que te enfades conmigo y no quieras que nos sigamos
escribiendo y de verdad me alegro que sientas esa paz, yo también valoro
al individuo por encima de otras consideraciones o creencias, pero siento
no poder estar de acuerdo contigo en lo que respecta a la Iglesia católica.
De acuerdo en que ha habido personas que se han sacrificado por los demás
con una gran fe y abnegación, pero créeme, esas personas, que
no han sido tantas, pues la Iglesia se ha encargado muy bien de multiplicar
sus méritos o incluso de crearlos, lo han hecho no gracias a sus creencias
religiosas, sino a pesar de ellas, cosa que aún tiene mayor mérito,
pero te repito que son más escasos de lo que parece y la mayoría
de estas personas, si no todas, son anónimas.
Dices que tengo una "anarquía de ideas" y que digo cosas
que no se sostienen ni aunque las apuntale; lo de la anarquía de ideas
es la primera vez que lo oigo, ya me dirás lo que significa, y lo otro;
tú me dirás cómo se sostiene la defensa de una religión
cualquiera, como la única verdadera, ¿a cuento de qué?
¿Por qué no va a ser la verdadera la judía, o la musulmana,
como monoteístas? ¿No dicen ellos también que son los
portadores de la verdad, y tienen tantos milagros y mártires como vosotros?
¿O por qué no podía ser el universo creación de
varios dioses como dicen las creencias politeístas? ¿Por qué
no pueden poseer cabeza de perro y cuerpo de hombre como pensaban los egipcios?
¿O ser grandes héroes como decían los griegos y dicen
los hindúes, en sus cielos particulares, también todos con sus
grandes milagros, mártires, visionarios y profetas? Y si te parecen
muchos, ¿por qué no solo dos, uno macho y otro hembra, que gracias
a su amor infinito nos han ido creando a todos y han elaborado luego este
mundo para que disfrutemos en él con todos nuestros sentidos e instintos?
Pero sin echarnos luego del edén, claro.
A lo largo de la historia ha habido no cientos, sino miles de religiones,
y todos sus seguidores han creído estar en posesión de la Verdad,
pero, si todas dicen que las demás mienten, ¿por qué
tiene que ser precisamente la tuya la que no lo haga?
Pero empecemos por orden, como dices:
1) ¿Por qué no os gusta Freud a los católicos? ¿Es
porque con sus estudios y argumentos científicos desbarató todas
las farsas de la religión? Cómo echaría alguno de menos
los buenos tiempos en que quien se atreviera a decir algo inadecuado era echado
a la hoguera sin contemplaciones, como por ejemplo los que defendían
las teorías de Copérnico (que por cierto, se salvó de
la quema porque su obra, escrita mucho tiempo atrás, no la publicó
hasta que no se vio morir, de hecho, se publicó el mismo año
de su muerte, ¿por qué crees tú que haría eso?).
Como Giordano Bruno, el amigo de Galileo, que después de sufrir torturas
durante años fue quemado vivo con un palo clavado en la lengua para
que no hablara, o el mismo Galileo, recluido de por vida a pesar de retractarse,
y todo por pretender que la tierra giraba alrededor del sol y no al revés
(pero qué insensatos), claro que si era esto verdad, tu Dios de amor
no podría haber mandado detenerse al sol para que Josué exterminara
totalmente a sus enemigos y no se le escapara ni uno amparado en las sombras
de la noche, como dice la Biblia; y si la Biblia miente en esto, ¿por
qué no podría mentir en todo lo demás?
En fin, que como no se pudo quemar a Freud, solo se prohibió la lectura
de sus libros, al menos en el que desmonta todas vuestras teorías;
"Tótem y tabú", incluido en "El Index Librorum
Prohibitorum et Expurgatorum" en 1916. Si tantos sinsentidos ponía
en el libro, ¿por qué la Iglesia se tomo tanto interés
en censurarlo? Yo te lo recomendaría, si no incurrieras en pecado,
por cierto, que el de Hitler ("Mi lucha") nunca estuvo prohibido
por la Iglesia.
Ah, y no es el "yo, super yo y ego", sino "yo, superyó
y ello".
2) No me llames inculto, todas las fuentes que mencionan a Jesús provienen
de la Biblia, y de los apócrifos, pero éstos ni siquiera vosotros
los reconocéis como ciertos (y no me extraña, pues si los sinópticos
ya de por sí son fantásticos, los apócrifos, no veas)
y ya sabemos lo que nos podemos fiar de la Biblia, ni siquiera vosotros, los
cristianos, os ponéis de acuerdo en lo que pone, que cada uno la escribe
de una manera. En cuanto a los historiadores que dices, todos son de al menos
100 años después de Cristo, y solo se conservan copias hechas
muchos siglos después, y con lo de Josefo, como sabes hay mucha controversia
con la autenticidad del pasaje 18, 3, 3 al que te refieres, y casi nadie (historiadores)
defiende que lo haya escrito él, además, las copias que se conservan
no son del 93 d. C. que es cuando se hizo, sino de varios siglos mas tarde.
Y qué me dices de los apóstoles; ninguno de ellos conoció
jamás a Jesús. Pero, ¿qué más da? Si tú
dices que existió, pues existiría, aunque de ahí a toda
la parafernalia que os habéis montado
primero hombre que ascendió
al cielo y se hizo Dios, luego Dios que bajó del cielo y se hizo hombre
3) Lo de Pablo es del dominio público, hasta él se denominaba
a sí mismo como "el aborto de Dios" y transformó su
odio a sí mismo en odio al mundo y al placer, y exaltó la sumisión,
el desprecio del individuo y el goce del dolor, además de la repulsa
a la "carne" y el elogio del celibato, cuando Jesús (si es
que existió) nada tenía que ver con esto.
4) La historia de tus santos la escribió tu Iglesia y puso lo que le
dio la gana, parece mentira que digas otra cosa.
5) Y luego dices que no te llame inocente; ahí están los hechos,
si no los quieres ver es cosa tuya. Los jesuitas fueron la élite de
la Iglesia, hasta que Juan Pablo II les cortó las alas, el motivo:
se pusieron al lado de los pobres y la Iglesia no estaba preparada, eso lo
sabes tú, o deberías saberlo, y el mismo caso es el de la iglesia
de Entrevías, que cuando alguien se pone del lado de los débiles,
eso no le cuadra a la curia.
6) El fin de las misiones, para lo que fueron creadas, no era para ayudar
a la gente, sino para cristianizarla, como sabes; si en un principio se les
daba un poco de comida, no era más que para atraerla y de este modo
poder adoctrinarla más fácilmente, otra cosa es, y de esto tampoco
hace tanto, que algunos religiosos vieran la necesidad "real" de
estas personas y fueran anteponiendo poco a poco estos intereses a aquellos.
Pero claro, esto no iba con el Vaticano y ahí los tienes; marginados
y a punto de la defenestración, como los jesuitas y los curas de la
iglesia de Entrevías (que no sé si son jesuitas también).
7) J. M. que no te enteras, que eran judíos: j u d i o s, por supuesto
que habría algún católico de por medio, hubo millones
de muertos, pero a los cristianos no se les perseguía, y la Iglesia
guardó silencio de todas las tropelías nazis desde el primer
momento. Cuando Hitler se rearmó en 1935 violando el Tratado de Versalles,
la Iglesia católica lo aprobó y, sistemáticamente, después
calló de todas las atrocidades que se hicieron: el boicot a los comerciantes
judíos, la proclamación de las leyes raciales de Núremberg,
la Noche de los Cristales Rotos o la creación de los campos de concentración,
y no solo eso, sino que le entregó su archivo genealógico a
los nazis para que éstos supieran quiénes eran cristianos y
quiénes no, y por lo tanto sospechosos de judíos. Y los siguió
tapando y exculpando hasta el final de la guerra, e incluso mandó decir
una misa de réquiem en memoria de Hitler a través del cardenal
Bertram. Luego ayudó a muchos de los nazis en fuga a escapar procurándoles
medios, visados y protección ¿Por qué hizo todo eso?
Bien claro está, era la Cruzada del siglo XX, se estaba exterminando
a la competencia, odiada y envidiada (consciente e inconscientemente) por
haber sido el Pueblo Elegido. Lo que no se consiguió en la Edad Media,
lo estaba haciendo ahora Hitler con los judíos.
8) Y para terminar, estoy de acuerdo contigo, todos los totalitarismos son
malos, sean del color que sean, esa es una de las causas por la que los monoteísmos,
que no son más que totalitarismos religiosos, o sea, dictaduras espirituales,
lo son aún más que los politeísmos y ahí está
la historia; "por sus frutos los conoceréis", como dices.
En lo del comunismo y el anarquismo, me parece que tienes un poco de cacao:
no es lo mismo "comunismo autoritario" que "comunismo libertario";
no se parecen en nada, el primero pretende someter al hombre (como la religión)
y el segundo, liberarlo.
Y de las faltas del anarquismo (mira que eludí el tema en el anterior
correo, pero tú erre que erre), pues bien, esas tendrás que
decírmelas tú, y luego comparamos, ¿vale?
Pero por supuesto que se han cometido errores, somos humanos, no somos nosotros
los que deshumanizamos al hombre criminalizando sus pasiones y emociones (que
por el simple hecho de pretender negarlos se van a hacer más fuertes),
sino vosotros los que pretendéis que un dios nos creó junto
con nuestros instintos y sentimientos para luego castigarnos si los seguimos
(los instintos) o simplemente si los tenemos (los sentimientos), pero ¿en
qué cabeza cabe? A no ser que lo que pretenda es ponernos el caramelo
para luego, si lo cogemos, darnos con la maza. ¿Eso es un "Dios
de amor", como dices? ¿No es eso un dios "vengativo y castigador",
como dices que digo? A mi tu dios lo que me parece es que es un hijo de puta.
Pero, amigo mío, ¿es que es tan difícil reconocer lo
absurdo de vuestros postulados? ¡Ya! me dirás que es cuestión
de fe. O sea, que tu Dios primero nos da la inteligencia, y luego nos impide
utilizarla. Primero nos hace inteligentes "para distinguirnos de los
animales" y luego nos dice que para conocerle tenemos que dejar de pensar,
que tenemos que volver a ser como animales (eso sí, sin instintos ni
sentimientos).
Y en lo que respecta a los "asesinatos" de los anarquistas, te diré
que muchos de ellos, si no todos, fueron hechos por personas sensibles que
arrastrados por grandes injusticias sociales quisieron cambiar la realidad
de otras muchas personas que sufrían, sacrificando a sus autores y
sacrificándose a sí mismos, pues la mayoría sabían
que iban a ser apresados, torturados y muertos, incluso algunos, como Angiolillo,
el ejecutor de Cánovas del Castillo, ni siquiera se movió del
sitio cuando mató al responsable de las torturas y muertes de la prisión
de Montjuich.
Así que ya ves, es la conmoción ante las injusticias y el deseo
de cambiar la sociedad y hacerla mejor lo que movió a estas personas
en sus actos aun a sabiendas de lo que les esperaba. Se sacrificaron a sí
mismos en pos de los demás, como decís que hizo Jesús
(pero sin esperanza de resurrección ni de vida futura ni de premio
al lado del Padre). Mira, al final, vamos a estar nosotros más cerca
de él que vosotros mismos. La diferencia es que Jesús (si es
que existió) no mató a nadie. Aunque luego la Iglesia lo remedió.
Pero sí, por supuesto que se habrán cometido errores, nosotros
no somos infalibles.
En fin, amigo mío, espero que no cambies, te prefiero ingenuo, no es
malo ser ingenuo, lo malo es aprovecharse de los ingenuos, y "la religión
existe desde que el primer hipócrita encontró al primer ingenuo"
(Voltaire). Y es cierto, tengo resentimiento contra la religión, creo
que es un mal que ha hecho mucho daño a través de la historia,
y lo sigue haciendo, y no solo la tuya, sino todas, aunque la tuya se lleva
la palma; lleva a sus espaldas torturas, genocidios y millones de muertos,
eso sin hablar de los daños psíquicos producto de los sentimientos
de culpa y miedo que han atormentado a media humanidad durante casi dos mil
años.
Pero aun así, yo no las erradicaría totalmente (si es que pudiera
hacerse), primero porque creo en la libertad de las personas para creer lo
que quieran creer y segundo porque creo que le sirven de sostén a mucha
gente que sin ella se sentiría perdida. Pero con lo que no puedo comulgar
es con tanto crimen, ni con tanta mentira, ni con la intransigencia de creerse
en posesión de la Verdad Absoluta, ni con el pretender imponérsela
a los demás, tanto en las ideas como en los actos y por supuesto ni
con el adoctrinamiento a los niños, eso me parece de una cobardía
absoluta; es utilizar a las personas cuando mas maleables, débiles
e indefensas son, para perpetuar un poder y una creencia, a la vista está,
enfermiza.
Ya lo ves, al final me he extendido yo mucho más que tú, también
te pido disculpas, y también me quedo con tu amistad y te deseo lo
mejor, y me alegrará que un día nos veamos y charlemos de, por
ejemplo, fútbol.
Un saludo.
Inauguración de la biblioteca social La Colmena
Con mucha ilusión, el día 20 de septiembre, el grupo Tierra
de Fuego abrió las puertas de la Biblioteca Social La Colmena, sita
en La Laguna, c/ Heraclio Sánchez, 23, edificio Galaxia, local 21B
(Tenerife). Sin la necesidad de los grandes boatos, de los grandes fastos
a que nos tiene acostumbrados los parásitos políticos, sin hacer
casi publicidad, con la tranquilidad del que sabe que tiene razón,
nos reunimos un grupo de amigos y amigas para dar el primer paso en esa senda
que, más pronto que tarde, inexorablemente nos debe llevar a la acracia.
Aunque conscientes del ingente trabajo que nos queda por delante, también
tenemos consciencia de las grandes posibilidades que da este proyecto cultural,
como lo tuvo en su momento Sébastien Faure cuando abrió su escuela
La Ruche (La Colmena) en 1904, de donde tomamos el nombre de la Biblioteca,
una colmena en donde no habrá ni reinas ni zánganos, sino personas
libres.
Tras años empeñados en difundir el ideal libertario a través
de la edición de folletos y libros, de los cuales llevamos editados
más de 40 títulos, hemos creído conveniente, sin dejar
de lado esta labor editorial, contar con un espacio propio en forma de biblioteca,
en donde el pensamiento anarquista pueda estar al alcance de todo el mundo
y demostrar que va más allá de una rebeldía juvenil,
de una postura estética, como constantemente se nos pretende hacer
creer, convirtiéndose en un modo de vida.
Aunque la idea inicial no es constituir un ateneo, sí tenemos claro
que queremos convertir la biblioteca en un ente vivo, activo y no en un simple
almacén de publicaciones. De carácter completamente autogestionado,
la primera fase de este proyecto cultural se centrará en la clasificación
de todo el fondo bibliográfico, compuesto por libros, folletos, publicaciones
periódicas junto a material audiovisual, para posteriormente desarrollar,
según nuestras capacidades y fuerzas, un grupo de actividades que girarán
en torno a dos ejes centrales: Por un lado, el análisis, comprensión
y difusión del ideal ácrata mediante debates, charlas, conferencias,
club de lectura
Por otro lado, ofertar un modo de ocio alternativo al
que potencia esta sociedad consumista, con un espacio libre de humos y alcohol,
en donde lo importante sea la persona y no la masa de gente, con audiciones,
jornadas de cocina, talleres fotográficos y de vídeo, y todas
aquellas propuestas que surjan y seamos capaces de llevar a cabo. A más
largo plazo, nos gustaría romper las barreras físicas de la
propia biblioteca, del propio local, y trasladar sus actividades al propio
espacio urbano, con puntos de lectura, actividades de conocimiento espacial
En fin, como ya hemos comentado, plantear un modo alternativo de disfrutar
nuestro tiempo libre, de nuestras vidas, activa y con pleno control de nuestras
acciones.
Desde los medios de "comunicación" nos machacan los ojos
y los oídos diciendo que "el país" ha entrado en una
etapa de "recesión económica". El gobierno del PSOE
intenta disimular la situación. El PP intenta aparecer ahora preocupado
por los trabajadores despedidos (nos tronchamos de la risa).
Lo que se denomina "izquierda" y los sindicatos pactistas ni saben
ni contestan
hasta hay ocasiones en las que comprenden "lo mal"
que lo están pasando los empresarios. Y, precisamente, los empresarios
y banqueros a lo suyo: a seguir forrándose a costa del pueblo. ¿Dónde
está la pasta que durante todos estos años de "bonanza
económica" trincaron esos elementos? ¿Por qué no
la usan ahora para paliar los efectos de la crisis? ¿Se han quedado
sin dinero los pobrecitos? Pues los telediarios están constantemente
hablando de que siguen sacando beneficios
Ellos se agarran a que el petróleo ha subido (pero cuando baja, ellos
no bajan los precios), a que ya no se venden pisos a 30.000 y 50.000 euros,
a que ha caído el consumo
y es que nos han estrujado al máximo,
y ya no podemos más. La ambición no tiene límites. La
crisis la producen ellos para su propio beneficio. Es la excusa para ponernos
contra la pared y poder reorganizar sus beneficios. Ellos nunca están
en crisis. Ellos siempre engordan.
Para ejemplo, un botón: el cierre de Martinsa-Fadesa que ha dejado
a los 234 trabajadores de la empresa en la calle (más miles de obreros
que perderán su trabajo por este cierre patronal). Ante esto, las reacciones
han sido las siguientes:
-El empresario, un tal Fernando Martín, dice que no tiene liquidez,
cuando su fortuna está valorada en miles de millones de euros.
-El gobierno permite esto y dice que no se meterá en los conflictos
entre empresarios y trabajadores (a ver si hace lo mismo cuando los obreros
salgan a la calle a protestar y no manda a reprimirlos con la policía).
-Los sindicatos burocráticos (y aquí incluimos a todos los que
participan en las elecciones sindicales, tienen liberados, se llenan los bolsillos
con subvenciones y participan en los comités de empresa) "comprenden"
la situación del empresario que cierra la empresa y para los despedidos
piden una limosnita.
Este va a ser el camino que van a llevar con todo.
Somos los trabajadores y el pueblo los que siempre estamos en crisis; los
que padecemos esta lacra llamada capitalismo; los que sufrimos la jeta de
cemento de los capitalistas y los gobiernos que actúan como intermediarios
al servicio del capital.
Ellos son el problema. Enfrentémonos a ellos.
Se puede vivir sin capitalistas.
Se puede vivir sin gobierno ni Estado, con autogestión y autoorganización.
El ojo de la guerra:
Visiones de clase
Los libertarios
y la solidaridad
Sobra la aceptación de terapias alternativas de dudosa legitimidad