
SECCIONES
Vivimos en un Estado patriarcal donde se exaltan los poderes de dominación
masculina y se tolera la violencia porque es la forma de dominación
monopolizada por el hombre.
Desde la posición de género y la sociedad patriarcal, los hombres
justifican la violencia como forma de dominación y como recurso de
liberación. Al decir esto, entendemos que se educa a hombres y mujeres
con ciertos roles, pero se priorizan unos sobre otros. Luego entonces, se
cree que es natural que las mujeres seamos maternales así como que
la violencia sea un atributo natural de los hombres.
En este sentido, es científicamente incorrecto afirmar que cualquier
comportamiento agresivo esté programado de manera genética en
el ser humano. La violencia es una construcción sociocultural y es
un asunto entre sujetos que están condicionados a tener comportamientos
violentos.
La violencia se manifiesta de diferentes formas: la estructural, vinculada
a la desigualdad económica; la político-militar, con los exterminios
por diferencias étnicas o religiosas; la social, caracterizada por
los homicidios, suicidios, violaciones y asaltos; y la familiar, entre miembros
del hogar.
Hay procesos estructurales que influyen en la vida cotidiana de las familias
y pautan las relaciones al interior de éstas, como la pobreza y la
desigualdad de género.
La pobreza es una factor que aumenta las posibilidades de aparición
de conflictos y agresiones, mas no es una constante.
El incremento de la desigualdad entre los géneros también origina
mayores posibilidades de construir relaciones violentas. El hecho de que el
varón ejerza violencia antifemenina no supone concluir que todos los
varones la ejerzan de la misma manera.
La violencia en el ámbito doméstico es una forma de vida de
muchas familias, en donde se muestran las desigualdades en las relaciones
intergénericas. En relación hombre/mujer y padre/madre e hijos
existiendo dentro de éstas, una estructura social desigualitaria. El
hombre que golpea a la mujer y ésta, a su vez, a los hijos, es una
muestra de cómo pueden estar estructuradas las jerarquías y
el poder, existiendo un sistema cultural normativo que promueve y tolera la
violencia dentro del ámbito familiar, pues hay varones que ejercen
la violencia y mujeres que la toleran.
La relación de dominación/subordinación (por lo general
ejercida por el varón adulto en contra de la mujer), está inmersa
en una cultura que es producto de un proceso de hegemonización, como
todo un sistema de valores, actitudes y creencias que contribuyen a sostener
el orden establecido y los intereses económicos, políticos y
sociales de las clases dominantes que se difunden mediante la socialización
y pautas de lo que la sociedad ha de entender por ser mujer y ser hombre.
Según las pautas predominantes en la cultura, la mujer es la encargada
de las labores domésticas y de la crianza de los hijos y el varón
sale a trabajar fuera del hogar. La aceptación incuestionable de ciertas
prescripciones culturales predominantes son el inicio de relaciones desiguales
entre los sexos.
Los contenidos culturales en una sociedad están presentes en instancias
como la familia, la escuela, el vecindario, los grupos de amigos y en los
centros de trabajo y tienen influencia en la socialización de los sujetos.
De aquí la importancia de considerar la violencia como un proceso vinculado
a diferentes esferas sociales.
Las acciones violentas no sólo se limitan a las lesiones físicas
sino también se extienden a las de tipo sexual, psicológico,
económico y social. Las relaciones violentas entre géneros son
una expresión de cómo se ha entendido y practicado las interacciones
entre hombres y mujeres. En este tipo de relación persiste un interés
por la búsqueda del poder y el dominio masculino que muchas veces encuentra
oposición para su realización. Ante esto la fuerza física
es el recurso más inmediato.
La forma en que la sociedad señala cuáles deben ser los comportamientos
predominantes para hombres y mujeres es preexistente a los sujetos, pero no
por ello inmutable.
La posición de género establece un sistema específico
de símbolos y significados que marcan detenninadas normas sociales.
El sistema de normas y valores que prevalece en cada cultura, vinculado a
factores sociopolíticos e históricos, condicionan la posición
que mujeres y hombres tendrán en la escala social. En este sentido,
el género está asociado a un sistema jerarquizado de estatus
o privilegio social que resulta significativo para hombres y mujeres, traducido
en desigualdad en el ejercicio del poder, rigiendo formas de pensamiento y
comportamiento dentro de normas establecidas por la sociedad, que históricamente
han representado a los sexos como opuestos, asignando mayor posición
social a lo masculino.
Una cuestión crítica en la construcción social del género
es la cuestión del poder. A partir de esto se reconoce la existencia
de intereses y posiciones que animan la búsqueda del dominio de un
género sobre otro. Pero varía según la posición
que ocupe el sujeto en relación con los demás. Frente a un varón
adulto la mujer puede aparecer como subordinada, pero frente a lo hijos e
hijas ella también tiene la capacidad de ejercer poder.
Es decir, las posibilidades de ejercer poder están asociadas a las
diferencias en la posición de la jerarquía social. El poder
se ejerce desde diversas posiciones y con diferentes recursos, como señala
Foucault, siempre bajo un sistema de diferenciaciones, ya sea por las posiciones
de estatus y privilegios en la sociedad; por razones económicas, por
cuestiones culturales o en la destreza y la competencia. Uno de los objetivos
del ejercicio del poder es mantener los privilegios, acumulación de
ganancias o hacer funcionar la autoridad. La forma más radical es la
violencia de la fuerza física, pero también se pueden usar los
efectos de la palabra, el dominio económico o la limitación
de libertades y las fonnas de institucionalización como las estructuras
jurídicas y las costumbres.
Hay que considerar que las relaciones de poder entre el hombre y la mujer
son cambiantes, por lo que ambos tiene la posibilidad de ejercerlas y esto
varía según la posición que el sujeto ocupe dentro de
las jerarquías.
Es necesario ampliar la visión y entender que la dominación
masculina y la subordinación femenina no atienden a la idea de pensarse
como victimario y víctima, porque estaríamos atendiendo a una
visión unilateral en el ejercicio del poder. Ello ha privilegiado una
tendencia de que los hombres aparecen en todos sus aspectos como los dominantes
y poderosos.
Antes de ser agresores los hombres a menudo vivieron relaciones asimétricas
y ocuparon posiciones subordinadas en la escala social. Los hombres al igual
que las mujeres, son producto de un proceso social, y han mantenido posiciones
subalternas y padecen formas de dominación, en especial en sus relaciones
primarias (cuando son hijos), pero a diferencia de las mujeres existe en ellos
la promesa de que algún día serán hombres adultos y estará
abierta la posibilidad de que ejerzan el poder y la violencia, al haber detrás
de ellos toda una estructura social androcentrista y machista que exalta
los poderes de dominación masculina. A partir de esta relación
desigualitaria se van conformando creencias y valores en la historia personal
de cada individuo, mediante una estructura sociopolítica inequitativa
reforzada por instancias sociales que permiten y toleran el ejercicio del
poder masculino violento en contra de la mujer.
Colectivo Voces Libres
(Autonomía) ![]()
No a los Juegos Olímpicos en territorio robado
La provincia de Columbia británica, al oeste de Canadá, se
sitúa entre las Montañas Rocosas, el océano Pacífico,
Alaska y el Ártico canadiense. Abarca casi la misma superficie que
toda Francia, Alemania y Países Bajos juntos, y goza de un paisaje
natural excepcional, que incluye bosques templados húmedos, fiordos,
montañas y casi seis mil islas, en su mayor parte deshabitadas.
Las primeras huellas de humanos sobre el territorio denominado hoy Columbia
británica datan de al menos once mil quinientos años atrás.
Los pueblos autóctonos estaban presentes en todo el territorio, pero
sobre todo en las costas. En Columbia británica se encontraba la mayor
densidad de población (autóctona, evidentemente) cuando tuvo
lugar la colonización europea. En su primer contacto con los europeos
en el siglo XVII, más del cincuenta por ciento de los autóctonos
de lo que hoy es Canadá vivían en la Columbia británica.
La práctica habitual de los europeos para apropiarse las tierras de
Canadá era firmar tratados con los autóctonos, por supuesto
con todas las ventajas para el colonizador. Más audaces que otros,
los dirigentes europeos que formaron el primer gobierno de la Columbia británica
cuando se anexionó a Canadá en 1871, no reconocieron el derecho
a la tierra de los pueblos autóctonos (que incluso Gran Bretaña
venía respetando desde el siglo anterior) y no firmaron ningún
tratado.
Hasta el año 2000, tras casi un siglo de luchas autóctonas por
su derecho a la tierra, no se firmó un nuevo tratado entre el pueblo
nisga, el Estado canadiense y la provincia de la Columbia británica.
Desde la década de los noventa han tenido lugar numerosas negociaciones
entre el gobierno y los pueblos autóctonos, pero muchos autóctonos
se han mantenido escépticos en cuanto a los "acuerdos" que
les proponían unos dirigentes que los habían estado oprimiendo
durante más de dos siglos.
Luchas autóctonas
Para algunos militantes autóctonos, la celebración de los Juegos
Olímpicos en Vancouver en 2010 es una ocasión perfecta para
sacar adelante, y por añadidura en escenario internacional, sus reivindicaciones
en cuanto a su derecho a la tierra. De hecho, los Juegos Olímpicos
son una amenaza para los pueblos autóctonos, los pobres (que se verán
expulsados del centro de la ciudad con el fin de embellecerla) y el medio
ambiente (que se verá destruido para construir hoteles, estaciones
y más estadios). Las acciones y reivindicaciones agrupan las luchas
llevadas a cabo desde hace años contra la construcción y la
ampliación de las estaciones de esquí, los campos de golf y
la destrucción ecológica generalizada y ligada al turismo en
Sun Peaks, Melvin Creek, Cheam, Valemont, Revelstoke, Blue River o las montañas
Big White y Cristal Mountain, por nombrar sólo algunos.
Mientras los organizadores de los Juegos Olímpicos tratan de utilizar
la cultura autóctona como instrumento de marketing para los Juegos
de 2010, la resistencia empieza a hacerse notar.
Juegos Olímpicos:
una difusión de mierda
Hace ya un año que el Comité de Organización de los Juegos
Olímpicos de invierno en Vancouver (COVOC) está enmierdado.
Dice sentirse "frustrado", "decepcionado" y víctima
de acontecimientos "desgraciados".
El COVOC esperaba beneficiarse de una cobertura mediática positiva,
con el fin de hacer la promoción de los Juegos Olímpicos de
2010. Ha organizados ceremonias públicas para marcar la cuenta atrás
de los tres años anteriores a los juegos; las ceremonias deberían
haber sido espectáculos mediáticos con personajes políticos
y patrocinadores de empresas. En lugar de eso, esta organización ha
sido víctima de acciones directas y de manifestaciones militantes y
esos son los acontecimientos que han aparecido en la prensa con artículos
y reportajes sobre 2010.
2007: un año de luchas
Todo empezó el 12 de febrero de 2007, cuando la cuenta atrás
de los tres años se puso en marcha en la Vancouver Art Gallery. Mientras
comenzaba el evento, en presencia de la cadena de televisión CTV, un
autóctono enmascarado asaltaba la escena y el micrófono, gritando:
"Fuck 2010! ¡A la mierda vuestro circo de empresas!" antes
de que lo detuvieran. Los representantes del gobierno y de las empresas tuvieron
que gritar ante el micrófono para que los oyeran, debido al ruido de
los manifestantes. Otros siete militantes fueron detenidos en la sala.
Dos semanas después, el 23 de febrero, durante una ceremonia para la
construcción del estadio olímpico de curling, con todas las
medidas de seguridad, los manifestantes hicieron otra de las suyas. La policía
estaba presente y se habían empleados barreras de seguridad para impedir
a los manifestantes acceder a las personalidades y los medios.
El 6 de marzo, la inmensa bandera olímpica erigida en el ayuntamiento
de Vancouver fue robada en el momento justo en que la delegación del
Comité Olímpico Internacional llegaba para inspeccionar el trabajo
realizado por el COVOC. Unos días más tarde, al final del viaje
del COI, la Sociedad de Guerreros Autóctonos (Native Warrior Society)
escribió un comunicado reivindicando el robo. Citaban la muerte de
la militante y "anciana" Harriet Nahanee (1) y reafirmaban su oposición
a los Juegos Olímpicos de 2010 en general como motivaciones principales
de sus acciones.
El 12 de marzo tenía lugar el último de los eventos de cuenta
atrás para el 2010: la ceremonia de iluminación de la bandera
en el ayuntamiento. Unos doscientos manifestantes lograron sortear la seguridad
y los registros y entraron. Inmediatamente perturbaron la ceremonia con gritos,
silbatos y humo. De nuevo la gran presencia policial, el dispositivo de seguridad,
y la difusión en los medios de los manifestantes.
La resistencia se construye
Desde el punto de vista autóctono, el éxito principal no es
sólo mediático sino que reside sobre todo en el surgimiento
de una resistencia autóctona de base contra los Juegos Olímpicos
de 2010.
Los autóctonos de la Columbia británica tienen una larga tradición
de combate contra la invasión del mundo de la empresa. En el siglo
XIX el poder colonial dominante en la región era la Compañía
de la Bahía de Hudson, con el apoyo de los cañones de la Royal
Navy.
La resistencia antiolímpica de hoy no es tan diferente: las empresas
siguen contando con la fuerzas del gobierno para invadir y saquear las tierras
ancestrales.
Sin embargo, a diferencia del pasado, la asimilación de los pueblos
autóctonos ha hecho que esta destrucción a pequeña escala
no sea evidente para muchos de ellos. Además, los métodos de
lucha han evolucionado. Pero eso no impide que estén de actualidad
los mismos principios de lucha: la defensa de los pueblos, territorios y modos
de vida autóctonos.
La convergencia de las luchas
Durante todo el año 2007 y comienzos de este de 2008, la resistencia
a los Juegos Olímpicos de Vancouver se ha ido ampliando. La convergencia
de las luchas autóctonas, anticapitalistas y anticolonialistas está
creando un movimiento antiolímpico fuerte sobre bases no jerárquicas
y anticapitalistas.
Se ha creado un portal para obtener información sobre el movimiento
contra los Juegos Olímpicos y animar a la resistencia: www.no2010.com
(en inglés).
Nota:
1.- En la tradición autóctona, los "ancianos" son
personas escuchadas y respetadas por su sabiduría y experiencia en
la vida. No son necesariamente viejos, y pueden ser hombres o mujeres; una
persona joven que haya adquirido sabiduría y una experiencia de vida
excepcional puede convertirse en anciano. Harriet Hahanee, una bisabuela de
setenta y un años, murió el 24 de febrero de 2007, una semana
después de haber pasado diez días en la cárcel por haber
participado en un bloqueo contra la ampliación de una autopista para
2010.
Secretariado de Relaciones Internacionales
de la Federación Anarquista (fracófona) ![]()
La crisis de Kenia
y la hipocresía
del Foro Social Mundial
Empecemos ilustrando el punto con un ejemplo. Usted vive en un hogar tumultuoso
en el que, con esfuerzo, intentan que las cosas mejoren. Un grupo de personas
le dicen que desean dormir en su casa pues consideran que su apoyo mejorará
las relaciones entre los miembros de su familia, y que la convivencia de todos
y todas desembocará en nuevas formas de relación con la que
todos salen ganando. Usted los recibe y durante una semana ellos reiteran,
incesantemente, el placer que tienen de estar con usted y conversan, a los
cuatro vientos, sobre la importancia de la solidaridad, los valores éticos,
la comunicación, etc. etc. En su casa están contentos y durante
una semana hay una tregua y un ambiente que deja a todos satisfechos. Sus
invitados se van repitiendo, por enésima vez, que puede contar con
ellos para cualquier cosa, y que los vínculos para que su situación
mejore están construidos y en proceso de agigantamiento. Al cabo de
un corto tiempo, la situación en su casa estalla y sus habitantes empiezan
a agredirse entre sí, como no lo habían hecho en mucho tiempo.
Usted espera que sus recientes amigos se ocupen de usted, como lo habían
prometido, y que honren la hospitalidad y amistad establecida recientemente.
Pero resulta que sus "amigos", en el momento en que usted más
los necesita, se olvidan de usted y se abocan a la tarea de visitar a otros,
tal como lo hicieron con usted unos meses atrás. Ante esta situación
usted piensa que la intención de esos "amigos" no es sincera,
que lo engañaron, que lo utilizaron para fines que aún no comprende.
El ejemplo viene a colación del "Día de acción global"
convocado por el Foro Social Mundial para el pasado 26 de enero, dado que
este año, por diversas razones, no pudieron realizar el evento como
lo han realizado desde su primera versión en Porto Alegre. A finales
de enero del 2007, se realizó su VII edición en Nairobi, la
capital de Kenia, fecha en la que sus organizadores no se cansaron de repetir
que estaban la mar de contentos de realizarlo por primera vez en el continente
africano. Según el discurso oficial de aquellos días, realizar
el evento allí pretendía reforzar las luchas de las organizaciones
locales, acercarse a la problemática del continente negro y tender
puentes son sus elementos progresistas. El evento real fue muy diferente.
En Nairobi, en virtud de la crisis interna por la que atraviesa el evento,
se estableció que el año siguiente se realizaría un Día
de acción global, convocado para el 26 de enero del 2008, convocatoria
que suscitó múltiples adhesiones y campañas que se iniciarían
o se potenciarían ese día. Pero si usted se toma la molestia
de revisar los cientos de actos realizados de manera simultánea, notará
rapidamente una cosa: muy pocos llaman la atención acerca de la crisis
de Kenia, tumulto que en dos meses de disturbios sobrepasa la cifra de 700
personas muertas. ¿Qué pasó con tantas bonitas intenciones
afirmadas hace apenas un año?
El Foro Social Mundial fue creado, en su momento, como una propuesta de construcción
de alternativas por esa diáspora de movimientos que en 1999 fue bautizado
como "movimiento antiglobalización". Una gran parte de la
izquierda mundial fue sorprendida por las movilizaciones que ocurrieron ese
año en Estados Unidos, en el marco de la convención de la Organización
Mundial de Comercio (OMC). Muchos y muchas de los que asistieron a esas jornadas
en Seattle lo hicieron en contra de la globalización, las multinacionales
y el capitalismo, pero también en contra de la forma de hacer política
de la izquierda tradicional, a la que muchos apuntaron como corresponsable
de la situación. Ese fue el motivo, entre otros, de su sorpresa: que
hubiera un movimiento de contestación del que ellos estaban literalmente
excluidos.
El "movimiento antiglobalización" fue analizado, por las
viudas del Muro de Berlín, como una oportunidad de oxigenar su discurso
y recobrar legitimación. Y en los años siguientes se dedicaron,
meticulosamente, en traer las aguas rebeldes a su dinosaurio molino. Y si
no pudieron controlar las convocatorias y procedimientos de las contracumbres,
no les pasaría lo mismo con un cónclave como el Foro Social
Mundial. Ya en Porto Alegre, los métodos del Partido de los Trabajadores
para protagonizar el entarimado dejaron claro que el FSM sería un ring
para ver qué tendencia de izquierda controlaría el asunto. Y
más temprano que tarde, ese "otro mundo es posible" fue colonizado
por el mundo de la izquierda parlamentaria, dogmática y autoritaria.
A nadie sorprendía que en los caros stands de Porto Alegre vendieran
camisetas de Stalin, que los gobiernos de "izquierda" tuvieran las
exposiciones más grandes, o que las ONG con mayor capacidad económica
fueran las que coparan los foros de discusión. A nivel micro, el FSM
reproducía todas las perversiones de las que, en teoría, cuestionaba.
Durante esos días en Kenia, los habitantes de Nairobi recordaban las
luchas tribales como algo lejano, e intentaban dar los primeros pasos hacia
una democracia al estilo occidental, que era su referente. Tras su paso por
Caracas, en el que el Foro Social Mundial agrandó la polarización
que fragmentaba a los movimientos de base venezolanos, el evento parece signado
por la maldición. Tras visitar Kenia, el país africano despierta
sus demonios dormidos, mientras el Politburó de la nueva internacional
de la burocracia mira hacia otro lado.
Hay gente que participa en el Foro Social Mundial con su mejor voluntad de
cambio. Pero la crisis que padece el cónclave tiene que ver con esa
suma de funcionarios y pequeñoburócratas de izquierda que han
visto en el evento una plataforma para, como ellos dicen, "acumular fuerzas
y cambiar la correlación de las mismas". Son los mismos que piden
a gritos que el FSM tenga un programa para la toma del poder, y que se desviven
porque entre los invitados figuren caudillos y mesías autoritarios
de todos los pelajes.
Pero yo mismo podría ahorrarme todas las explicaciones. El silencio
del Foro Social Mundial sobre la crisis de Kenia, el último país
que les sirvió de anfitrión, ya lo dice todo.
¡Todo es como
debe ser!
Impresiones disidentes sobre el primer referéndum
en Costa Rica
Cada palabra que se escribe tiene una motivación y todo texto que
se comparte una razón. Pues bien, creo que es necesario dejar aquí
manifiestas las motivaciones que hacen que este texto sea posible. La primera
es una promesa incumplida con un compañero, cuyo aliento hace posible
este escrito, y la segunda parte de la necesidad de plasmar en tinta lo que
hace meses viene ocupando mi cabeza.
Dicho esto, la intención de este texto es difundir al público
disidente fuera y dentro de Costa Rica una serie de impresiones sobre lo que
ha pasado en los últimos meses luego del FRAUDE (sí, con mayúscula,
porque eso fue lo que pasó con el referéndum del 7 de octubre).
Esperemos que estas líneas motiven el interés por la realidad
de lo que pasa en este territorio de la prisión capitalista mundial,
llamado Costa Rica, y contribuya al debate sobre la organización libertaria
(1) en la lucha contra el neoliberalismo.
Algunas aclaraciones sobre la realidad costarricense o el mito del pueblo
elegido
Para los que lean este texto desde otras latitudes, es necesario hacer unas
cuantas aclaraciones históricas sobre el funcionamiento de la política
en Costa Rica.
Tenemos que este país es un pequeño territorio ubicado en Centroamérica
entre los pueblos hermanos de Nicaragua y Panamá. Históricamente
el Estado costarricense se ha desarrollado a través de un mito que
incluye rasgos raciales, culturales, económicos, políticos y
sociales. Todos estos han servido para configurar la llamada identidad nacional
al amparo de los magos del capital y la generación del Olimpo (2).
Hablamos acá de mito, ya que entendemos éste como la forma en
que se vacía de contenido una serie de acontecimientos históricos,
de tal forma que se establezca como algo sagrado e incuestionable. De tal
forma que el mito no es necesariamente falso en su totalidad; sino más
bien que es esa combinación entre mentira y verdad donde se establece
su fuerza. Lo importante es santificar y borrar todo aquello que moleste al
poder dominante.
Veamos algunos ejemplos y paradojas para ilustrar lo que acabamos de explicar.
Existe una famosa canción que se enseña a los niños y
niñas en las escuelas desde hace años que se titula La Suiza
centroamericana, parece a primera vista una comparación extraña,
¿qué diablos tiene que ver Suiza con Centroamérica?,
veamos. Según la letra dice "
por ser tan linda Costa Rica
la llaman, la Suiza centroamericana". Este paralelismo se funda primero
en un aspecto racial, esto debido a que el Estado costarricense implantó
una política segregacionista desde la independencia, con el fin de
"blanquear" a la población. Esto se hizo incentivando la
migración de estadounidenses, alemanes, españoles, italianos,
etc., para establecerse en el país por medio de jugosos "incentivos"
estatales. Claro que de lo que no se percataron los ideólogos de la
Patria es que en estos viajes se "colaron" algunos europeos proletarios,
quienes luego ayudarán a generar las primeras huelgas del país
y la difusión de las ideas anarquistas y socialistas.
Además de esto, se creó una ley que prohibía a los afrodesendientes
(descendientes de migrantes jamaiquinos, caribeños y africanos) asentados
en la provincia caribeña de Limón, cruzar hasta la capital,
San José (3). A esta política se le añadió la
exterminación de los pueblos originarios y su arrinconamiento en las
montañas de Talamanca y demás zonas alejadas de la capital blanca
y europea.
Además de estos rasgos raciales, la historia oficial (aquella difundida
por las escuelas del Estado, las instituciones religiosas y las familias honorables
del país) enseña que el "tico" (4) es una especie
de enviado de Dios, ya que cualquiera que nazca en esta tierra se convertirá
en un hombre o mujer civilizado, pacifico, cívico y democrático
(5). Gracias a esta bendición divina, Costa Rica es el país
más avanzado de la región centroamericana. Amén.
La abolición del ejército y la neutralidad perpetua frente a
los conflictos bélicos, son otros elementos que nos dan el glorioso
derecho de compararnos con Suiza (que conste que no tengo nada contra los
habitantes de este país, digo por si acaso alguien me acusa de xenófobo).
Claro, olvidan algunos que por cada fusil que se destruyó se formó
un carcelero, digo, disculpen, un maestro. Además ¿que dirían
ustedes?, si les contara que Costa Rica sirvió como base para la contra
nicaragüense (sí, como lo oyen y con la complicidad gubernamental),
así como que fue uno de los países que firmó la coalición
inquisidora que promovió la invasión a Iraq (¿impresionante
no?, un país sin ejército haciendo la guerra, pero bueno como
dijo el ex presidente Abel Pacheco: "es mejor que mueran niños
iraquíes que niños estadounidenses o costarricenses").
Sobre esto terminamos diciendo que el mito de la Suiza centroamericana no
es gratuito, y mucho menos una ocurrencia popular; sino más bien el
fundamento de la ideología que maneja el carro de nuestra nación.
Nota curiosa: el costarricense ha desarrollado una impresionante xenofobia
con nuestros vecinos nicaragüenses, ¿que dirían esos alegres
nacionalistas si les dijera que La Suiza centroamericana la escribió
un nicaragüense?
La democracia centenaria y sus parásitos
Ya que hemos introducido a nuestros lectores en la ideología "a
la tica", vamos a entrar en materia propiamente dicha. Hace poco se cumplieron
100 años de vida democrática en nuestro país, por supuesto
que todo el mundo celebró dando gracias a la virgencita de los Ángeles
(6) por vivir en esta tierra privilegiada. Lo curioso es que después
de la goma (resaca) del fiestón que se pegaron los patriotas, una niña
curiosa pregunta a su papá:
"Papi, si nuestro país cumple 100 años de democracia ¿cómo
es que nunca se ha hecho un referéndum o se ha quitado a ningún
presidente por robar?" El padre desconcertado se queda mudo y consulta
su Biblia ciudadana (o, sea, la Constitución política) y dice
confiado: "Pues bueno Anita, porque la democracia es el poder del pueblo
pero como somos tan tontos como para gobernarnos nosotros mismos escogemos
a 57 sabios y un presidente para que decidan por nosotros". Anita asienta
la cabeza, pero dentro de sí misma, con la sinceridad extrema que tienen
los niños, dice: "¡pero qué tonto que es mi papá!
Pero ¿cómo es que tan pocos sean más inteligentes que
millones? Bueno, será algo que comprenderé de grande".
El sistema democrático es de carácter representativo, liberal
y con un sistema de gobierno presidencialista. 57 representantes conforman
la Asamblea Legislativa, además de un presidente que escoge a sus ministros.
Claro que cuando el presidente es uno de los hombres más ricos del
país y su hermano es el ministro más importante, comprendemos
por qué existe tanta afición por Europa en las élites
costarricenses (poco hay que envidiar a los sistemas monárquicos).
La democracia se ha basado en la alternancia en el poder entre dos partidos
mayoritarios, el Partido Liberación Nacional y el Partido Unión
Social Cristiana, los dos partidos de la burguesía que se diferenciaban
al principio por su orientación de la economía y el papel del
Estado. En los últimos 20 años, estas diferencias se han acortado,
siendo inexistentes en este momento. Parece que el "fin de la historia"
reconcilió a estos opuestos, quienes se han convertido juntos a la
Santa Iglesia Neoliberal. La mayoría de los partidos que han accedido
al poder desde hace 50 años han sido hijos de estos dos patriarcas
de la política costarricense, el PLN y el PUSC.
El sistema electoral se base en el sufragio universal, en el que cada 4 años
los y las ticas acuden a las urnas, para legitimar a sus representantes y
olvidarse de los problemas "importantes" del país. El ejemplo
de civismo y democracia costarricense puede resumirse de la siguiente forma
"vote cada 4 años y no joda, porque sino
" Y así
se ha mantenido el sistema "representativo" hasta el 2007, donde
se realiza el primer referéndum de la historia. Cada vez que algún
sector se manifestaba o mostraba su disconformidad con las políticas
gubernamentales, saltaba algún ideólogo de la Patria y decía
"pero qué le pasa a esta chusma, les damos democracia, tiene elecciones
libres y además se atreven a protestar
esto no puede ser"
y ¡zas! en un segundo sale a relucir toda la "lucidez" de
nuestros demócratas llamando a la calma y confianza en las instituciones.
¿Cómo mantener la chusma a raya?
¡Referéndum!
Expliquemos ahora cómo una democracia tan perfecta como la nuestra
debió caer en estas ridículas formas "participativas"
como el referéndum. Digo esto porque gran parte de la "intelectualidad"
neoliberal piensa que todo lo que esté más allá de la
democracia liberal mínima es "ingobernabilidad" (me imagino
que si existe algún politólogo en el público debe estar
arrugando la cara) y caos.
Desde hace 5 años que se viene gestando una importante lucha contra
la aprobación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Ya
que este acuerdo busca algo muy importante para las clases dominantes del
país (dentro de las cuales también existen ciertas fisuras),
la consolidación de sus intereses de clase como ideología oficial
de Estado y establecer al neoliberalismo a supraestructura jurídica.
Esta visión nos hace centrar nuestra atención en el carácter
estructural de estos "inocentes" tratados de libre comercio. El
proceso de "ajuste" (por decirlo sutilmente) que viene arrasando
Latinoamérica, desde que se hicieron famosas las recetas del FMI y
el Banco Mundial en los libros de cocina del capitalismo, han quedado incompletas
en Costa Rica, de tal manera que con este TLC queda establecida la excusa
perfecta para culminar el proceso de arquitectura de la dictadura del capital.
Esto que acabo de mencionar parece muy abstracto todavía, así
que concretemos un poco más. Cuando los cocineros de los Organismos
Financieros Internacionales deciden probar sus recetas en Costa Rica, se topan
con que existe una gran oposición a las privatizaciones, especialmente
las que tienen que ver con las telecomunicaciones, la telefonía, la
seguridad social y los seguros. De tal forma que se logra implantar los dos
primeros PAE que incluyen reducción del gasto social, despido de empleados
públicos, ventas de empresas ineficientes e incentivo a las inversiones
extranjeras, pero se atrasa el PAE tres, que incluye los cambios más
bruscos.
Claro que la tecnocracia neoliberal no iba a quedarse quieta, así que
sus planes van a recomponerse en muchas políticas que desde distintos
frentes (empresarial, político y ideológico) tratan de lograr
un mismo objetivo: el Estado mínimo, la economía exportadora
de postres y la inversión extranjera en "calls centres" y
partes de aparatados de tecnología (Gloriosa Costa Rica por tener a
INTEL en su tierra).
La magnitud de este tratado, en cuanto a sus reformas estructurales en todos
los campos y sus alcances a largo plazo, es lo que ha generado tanta resistencia
en el país. Las movilizaciones venían en aumento y se articula
un movimiento importante en torno al rechazo de este tratado con los gringos.
Las calles se llenan de gente, los caminos se bloquean, se publican cientos
de artículos, se hacen foros por todo el país y se distribuye
información a la población, explicando los contenidos del tratado.
Debemos recordar que es un documento de miles de páginas con un lenguaje
jurídico bastante técnico, de tal forma que su esclarecimiento
constituya una tarea bastante pesada.
El dialogo con el Gobierno era imposible, a nivel legislativo los votos estaban
ganados y los demás poderes como la Sala Constitucional daban luz verde
al proyecto. De tal forma que el Ejecutivo logra tener en sus manos a los
tres poderes del Estado, además de tener a sus órdenes a la
Fuerza Pública (policía "civil"), a las cámaras
empresariales, el apoyo de la Embajada de Estados Unidos y los aplausos de
los medios de comunicación (prensa, televisión y en menor medida
la radio). A pesar de todo esto, las movilizaciones y la oposición
siguen creciendo. De tal forma que nuestro querido premio Nobel de la Paz,
presidente Óscar Arias, decide canalizar el descontento por la vía
que mejor controla: la legalidad y la institucionalidad burguesa.
Desde hace tiempo venía rondando una propuesta de decidir el futuro
del TLC mediante una consulta popular directa, en la forma de referéndum
ciudadano; sin embargo, hasta hace poco menos de dos años no se crea
la ley que habilita esta forma de participación (y ¿dónde
quedaba eso de la democracia centenaria y el ejemplo latinoamericano?, pues
bueno, nadie lo sabe). El Presidente decide entonces apropiarse de esta propuesta
y dictar un decreto ejecutivo en donde pide que se someta a consulta popular
el TLC. De esta forma se lava la cara autoritaria y promueve una vez más
la vía costarricense de hacer las cosas, la legalidad.
Cualquier demócrata bonachón estaría contento con esto,
¿un tratado de libre comercio llevado a consulta popular?, esto suena
a democracia pura y de la buena. Pues ya veremos que no es del todo cierto.
Primero, este es un decreto ejecutivo, de tal forma que técnicamente
no es un referéndum ciudadano, sino un referéndum gubernamental.
Parece puro tecnicismo, pero veamos más de cerca, imagínese
usted que es presidente de la Republica (¡qué lindo, no!) y tiene
a miles de personas por todo el país explicándole a la gente
qué es el TLC, el libre comercio y el neoliberalismo y además
de esto recogiendo firmas para apoyar una consulta popular. Esto suena a rebaño
descarriado y por supuesto que eso no puede pasar. De tal forma que lo mejor
es evitar esta vía y establecer una plazo mas rápido, 7 de octubre.
Esta vía de la legalidad tiene sus ventajas para los que detentan el
poder, además de que ellos hacen las leyes, ocupan los puestos de dirección,
son los encargados de reformar las leyes y además son los encargados
de aplicarlas, como dicen en "bandeja de plata". Así es como
el movimiento del "No" se mete a jugar en la cancha de los poderosos,
donde ellos delimitan la cancha, hacen las reglas y contratan a los árbitros.
Desde ese momento todo lo que sonara a calle va a convertirse en cosa de "comunistas"
o "subversivos".
Como dice un refrán popular por ahí, "quien paga la música,
maneja la fiesta" y el 7 de octubre la orquesta del capital celebró
a lo grande. Ahora es necesario mencionar que esto no fue nada fácil,
ya que el movimiento del "Sí" tuvo que recurrir a las peores
prácticas clientelares para conseguir la "victoria". Se perdían
las listas de votantes, se amenazaba con despido a los trabajadores y trabajadoras
de las empresas, se regalaba comida y dinero en los barrios pobres, se perseguía
a los disidentes, etc. Con todo este despliegue de maquinaria pesada lograron
la victoria, pero con una diferencia de 50.000 votos; o, sea, menos de un
1 por 100, de tal forma que queda consumado el fraude, pero a su vez también
se demuestra que el presidente Arias no la tiene tan fácil.
Los Comités patrióticos y
el Estado "social" de Derecho
La propuesta de referéndum deja desconcertados a muchos que solo veían
en las calles el terreno fértil para la lucha contra el TLC. Al principio
se alzan voces de protesta contra la maniobra del Gobierno, pero también
surgen dudas sobre la "oportunidad" de aprovechar la coyuntura para
hacer un trabajo más fuerte de información y organización
a nivel nacional. Al final se llegó a la conclusión de que se
debía dar la batalla y emprender una campaña masiva contra el
tratado. Como todo proceso electoral tiene sus alcances y sus límites,
además del límite estructural propio de las elecciones, tenemos
también que enfrentar la arremetida ideológica, que se hace
de la mano de toda la mitología nacional que se explicó anteriormente,
para crear un terror psicológico en la población.
Este terror apuntaba a deslegitimar a todos los que trataran de "desviarse"
de las costumbres nacionales y de las reglas de la institucionalidad "democrática".
Así que cualquier insulto, grito o movimiento no aprobado, era tachado
de "provocación" y de infiltración comunista (esto
parece la guerra fría, pero sucede hoy, en el 2008). Esto por supuesto,
impregnó al movimiento del No, que se convirtió en más
"papistas que el papa", articulando un discurso mayoritario en defensa
del Estado Social de Derecho (título que creo que le queda bastante
grande al Estado costarricense, tomando en cuenta que existe estructuralmente
un sector importante de la población que no ha recibido los beneficios
de esta gran Padre Benefactor, ¿coincidencia?, creo que en esto la
crítica anarquista tiene mucho que decir), las instituciones democráticas
y la legalidad. La desventaja de esto fue que permitió a la autonombrada
"Alianza del Sí" violar todos los reglamentos que pudieron,
violar las leyes de tregua, amenazar a los asalariados con el despido, pasar
por encima de la legalidad y la bendita institucionalidad.
Lo que digo aquí no quiere decir que debamos permitir que se privatice
la seguridad social, la educación y demás; sino lo que quiero
dejar claro es cómo en un movimiento de oposición se manifiestan
los valores, costumbres y políticas de la ideología dominante.
Creo que esto apunta a algo más profundo que es la discusión
sobre el fondo de las "tradiciones" nacionales y cómo éstas
sirven de límites a las luchas para la transformación social.
Para la campaña del "No" se empiezan a formar "comités
patrióticos", que son organizaciones ciudadanas de base territorial
que se esparcen por todo el país. Se crean por cantones (que son las
unidades territoriales que conforman las provincias) distritos y barrios.
El objetivo fundamental de estas organizaciones era electoral, difundir la
lucha contra el TLC y llamar a rechazar el tratado en las urnas. No es fácil
explicar en tan poco espacio todas las variables que involucran a estas organizaciones,
pero vamos a tratar de hacer un panorama general.
Estas organizaciones están compuestas por gente de todo tipo que comparte
un mismo espacio territorial, así que no surgen como grupos políticos
de carácter ideológico. Estos comités se financiaban
del aporte de sus miembros, además de actividades como rifas, comidas,
fiestas, venta de camisetas, calcomanías, etc. La mayoría de
la información era resumida por temas (salud, ambiente, trabajo, telecomunicaciones,
soberanía alimentaría, etc.) y producida por intelectuales,
académicos y analistas que colaboraban en las filas de los comités.
Dentro de estas organizaciones se da una gran explosión de creatividad
artística y cultural. Distintas regiones crean sus propios logos y
signos externos, además de que se promueve el teatro callejero, la
música, las artes graficas, la danza, poesía, etc. La iniciativa
ciudadana se expande y llega a niveles difíciles de ver en luchas anteriores.
Estas organizaciones están al margen de sindicatos y partidos políticos,
aunque colaboran con ellos para temas puntuales, como actividades de divulgación,
información, etc. En las filas de estas organizaciones se encuentran
estudiantes, profesores, intelectuales, empleados del sector público,
campesinos, indígenas, amas de casa, trabajadores sindicalizados, parte
de la clase media y de los sectores más golpeados por el sistema.
Como toda organización, tiene un período de expansión
y de retroceso. En este caso existió una expansión progresiva
hasta el día del referéndum (7 de octubre del 2007), manteniéndose
su escalada tiempo después del fraude. Sin embargo, desde hace un par
de meses para acá existe una decadencia continua en los distintos comités,
especialmente aquellos que no supieron superar la coyuntura electoral.
Es importante mencionar acá que existen dentro de los comités
varias tendencias. Primero, hay lugares donde se quiere mantener la organización
comunitaria y proyectar a los comités como unidades populares de organización
comunal para enfrentar los problemas locales. Una segunda tendencia se perfila
como una opción electoral con miras en las elecciones del 2010, de
tal forma que se piensa en los comités como unidades de base para una
coalición de "centro-izquierda". También dentro de
esta tendencia existen propuestas de creación de partidos locales para
las elecciones municipales y así conseguir representación en
los gobiernos locales.
Este esquema puede resultar simplista (y en parte lo es) pero creo que recoge
las impresiones generales alrededor de los comités patrióticos.
Lo importante de este tema es que si en Costa Rica quiere perfilarse un tipo
de organización distinta a los partidos y los sindicatos, es necesario
aprender de esta lucha y emprender un proceso de discusión continua,
así como ensayos y errores en la práctica cotidiana. Existe
un espíritu autónomo que se asoma en estas organizaciones, valores
como el apoyo mutuo, la solidaridad, el auto-financiamiento, la democracia
de base, parecen atraer a la gente; sin embargo estas prácticas no
están exentas de las formas tradicionales de organización y
relaciones sociales.
Cuando se termina de escribir este texto se perfila la idea de organizar otro
referéndum para definir el rumbo de las leyes sobre Obtenciones Vegetales
(que se encuentra enmarcado en los tratados de Budapest que buscan permitir
la creación de patentes de seres vivos, semillas, plantas, etc.). Sin
embargo, la valoración que podemos hacer hasta el momento es que no
existen las condiciones jurídicas ni políticas que permitan
que esta consulta se haga de forma limpia y equilibrada. Existen miles de
vacíos legales hechos a propósito para impedir una política
de iniciativa popular, además de que creemos que mientras sigamos jugando
en la cancha de los ricos, bajo sus reglas y árbitros (las instituciones
del Estado) estamos condenados a la reproducción de sus normas y a
un callejón sin salida. De tal forma que el fraude tiene un aspecto
estructural, que remite al fondo mismo de la organización del capital
en Estado-nación.
Valoraciones finales
Varias cosas me parecen importantes para discutir a partir de este texto.
Es necesario entender la historia particular del lugar en donde perfilamos
las luchas de transformación social. De esta forma tenemos insumos
para valorar los alcances y límites de nuestras acciones.
Es importante crear una denuncia constante y un proceso de desmantelamiento
de la ideología dominante que se reproduce a través de la "identidad"
nacional. Sin esto estamos condenamos a seguir fortaleciendo la base de la
dominación cultural y psicológica de las clases dirigentes.
Entablar una discusión seria y contundente sobre los límites
del "Estado Social de Derecho" como forma de organización
histórica de un modelo de sociedad "justa".
Valorar los alcances y límites de las organizaciones populares que
se construyan al margen de los partidos políticos y los sindicatos.
Y por último y no menos importante ¿qué papel pueden
jugar los y las anarquistas en estos acontecimientos?
Notas:
1.- Aclaro para la gente de Costa Rica que aquí el término libertario
se usa en el sentido histórico del concepto, o sea, como sinónimo
de anarquista. No vaya a ser que alguien crea que nos referimos a la secta
partidaria de derecha del autonombrado "Partido Movimiento Libertario".
2.- Nombre que se le da al conjunto se sectores elitista de la sociedad que
configuran la política liberal del país.
3.- Esta prohibición se mantuvo hasta finales de los años cuarenta.
Parece que los costarricenses no tenemos nada que envidiar al apartheid sudafricano.
¡Gracias a Dios!
4.- Término con el que también se conoce a los habitantes de
Costa Rica.
5.- Valdría la pena recordar a nuestros próceres de la Patria
que gran parte de los "avances" de este país han sido resultado
de enfrentamientos violentos, ¿o es que se olvidan que nuestro famoso
Estado Benefactor fue resultado de una guerra civil? Sí, una guerra
en la que se mata gente, ¿increíble, no?
6.- La Virgen de los Ángeles es la "patrona" de Costa Rica.
El 2 de agosto se realiza una romería en la que los fieles van a dar
gracias por las bendiciones del año. La basílica se encuentra
en la antigua capital colonial del país, Cartago.
La guerra, el hambre
e Iraq:
el paraíso de los vendedores de cañones
Iraq está en guerra. Todos los días, la televisión y
los demás medios nos inundan hasta la saciedad con imágenes
cada vez más atroces. Si George Bush al llevar a sus boys a combatir
"por la justicia y la defensa de las personas honradas" tiene una
fuerte responsabilidad en el desencadenamiento de esas violencias militares,
no es el único. La lucha por el poder supremo moviliza un gran número
de energías contradictorias.
A causa del conflicto, ese país se ha convertido en el de mayor comercio
de armas en el mundo. El reverso de la medalla es que no hay dinero para comida.
Cuando vender armas aporta más que vender pan, la población
pasa hambre, los pobres pasan hambre. Y en esas circunstancias uno se hace
pobre rápidamente, y muy rápidamente tiene hambre. En Iraq,
ocultado por esa guerra innoble (¿y cuál no lo es?), la importante
falta de alimento no es suficientemente denunciada.
Las organizaciones humanitarias llevan sin embargo mucho tiempo lanzando gritos
de alarma. Que el pueblo iraquí pase hambre no viene de ahora. Recordemos
que el régimen de Saddam era de todo menos ejemplar. Ha sido un país
en el que el terrorismo de Estado era sistemático. Tras acceder al
poder por un golpe de mano en julio de 1979, Saddam, asustado ante el "peligro"
chiita, como consecuencia de la llegada al poder en Irán de Jomeini,
invadió ese país. La guerra duró ocho años y produjo
más de un millón de muertos. En agosto de 1988 se acaba la guerra.
El país está agotado. Sin embargo, en agosto de 1990, con la
invasión de Kuwait, Saddam se lanza a una nueva guerra.
Alimentar a su pueblo extenuado parece la última de las preocupaciones
del dictador. Sin embargo, paralelamente a sus actividades bélicas,
pone en marcha un programa de distribución de alimentos (PDS) para
contrarrestar el bloqueo americano-occidental. Seis meses después,
en marzo de 1991, la ONU anuncia "la inminencia de una catástrofe
si las necesidades vitales masivas de los iraquíes no son satisfechas"
(informe de la ONU, marzo de 1991) y pone en marcha un programa de "petróleo
por alimentos". Con la lentitud administrativa habitual, harán
falta seis años para que "la distribución de harina de
trigo comience en abril de 1997 sobre el conjunto del territorio".
Desde entonces, la población iraquíe vive bajo la trasfusión
alimentaria.
¿Cuál es la situación hoy? La gran ONG británica
Oxfam dice en su informe publicado hace seis meses que cuatro millones de
personas viven en una situación de inseguridad alimentaria: más
de dos millones son "desplazados internos" y más de dos millones
se encuentran en los países vecinos, en particular en Siria y Jordania,
"unos refugiados cuyo crecimiento es el más rápido del
mundo, motivo de una crisis quizá sin precedentes".
Este informe continúa diciendo que "si la violencia y la incapacidad
de proteger los derechos fundamentales constituyen los problemas más
graves de Iraq, las necesidades humanitarias, como la alimentación,
el alojamiento, el agua y el saneamiento, deberían recibir una mayor
atención". Habría que citar todo el informe. Sabemos que
el programa de distribución de alimentos (PDS), creación del
régimen precedente, sigue en marcha. Pero que sólo el 60 por
100 de los necesitados tiene acceso a las raciones distribuidas por el gobierno,
que en 2004 eran casi del 96 por 100. El 43 por 100 de los iraquíes
vive en una situación de pobreza absoluta. La malnutrición infantil
ha pasado del 19 por 100 antes de la invasión americana al 28 por 100
de hoy día. Podríamos seguir con citas. El horror no tiene límites.
Pongámoslas en comparación con otras cifras. Esa misma ONG,
en un informe publicado en 2003, afirma que "Iraq cuenta con más
de un arma de fuego por habitante". No hay ninguna razón para
que las cosas hayan mejorado desde entonces. Evidentemente, esta estimación
no tiene en cuenta el armamento "oficial", el de la policía,
el ejército nacional o los ejércitos aliados. No es necesario
que exista hoy una industria de armamento en Iraq: el armamento tanto de las
diferentes milicias como de los individuos crea un tráfico más
o menos lícito en el que una serie de proveedores se llenan los bolsillos.
Habida cuenta del tipo de comercio, es difícil saber quién logra
los mayores beneficios. Un informe mundial sobre el comercio de armas colocaba
a Francia en un buen puesto en esta competición.
Últimamente, la ONU acaba de lanzar de modo urgente una operación
de suministro de alimentos para Iraq. Se van a invertir 126 millones de dólares
para alimentar a "750.000 personas exiliadas internas" y "360.000
exiliadas externas". Eso hace un total de cuatro veces menos de la cantidad
que menciona Oxfam. ¿Dónde está el error?
Recordemos que en la lucha por acceder al poder, las armas son imprescindibles.
No se llega a lo más alto con un trozo de pan en la mano.
Pierre Sommermeyer
(Le monde libertaire) ![]()
La tiranía
de la clase media:
ontología de la seguridad
Tomar natural y legítimo el poder de castigar, reducir al menos el umbral de tolerancia al castigo. Tiende a borrar lo que puede haber de exorbitante en el ejercicio del castigo. Y esto entremezclando los dos registros en los que se desarrolla: el -legal- de la justicia, y el -extralegal- de la disciplina.
Michel Foucault
El dilema entre libertad y seguridad se ha convertido en los últimos
tiempos en uno de los centros principales del discurso político y de
la vida social. Pero este va más allá de la cuestión
aparentemente planteada, esto es, se ha transformado en un poderoso mecanismo
de socialización, normalización y domesticación de sujetos.
La clase media, burguesía, o como se le quiera llamar, es un fenómeno
reciente en la historia occidental. Su cuna se ubica en la Revolución
Industrial, alimentada con los sueños victorianos del siglo XIX del
canon de normalidad, su madurez transita por la democracia de la mayoría
convirtiéndose en el gran freno de cualquier forma de revolución.
Su biografía se desarrolla como "clase contrarrevolucionaria"
que anhela el cambio progresivo sin alterar prácticamente nada, mediante
el progreso material. Su gran "logro" ha sido contener el empuje
subversivo de la clase obrera instaurando el Estado de bienestar sostenido
en un sistema amplio de protecciones sociales.
Este carácter pedigüeño le lleva a que las demandas materiales
de la burguesía se hayan hecho inmateriales en la sociedad post-industrial.
De la sólida cadena de bienes en la producción en serie a la
volátil protección individual. La demanda de la seguridad lo
es todo. La seguridad cambia su rostro, su uniforme y su función, así
la menor extravagancia, lo que se sale de la regla, la menor infracción,
el menor sobresalto o el menor acontecimiento pasa del ámbito de lo
raro a ser un hecho delictivo. Se denomina comportamiento ilegal cuando simplemente
es anormal. La confusión de estos dos registros no es azarosa.
Los nuevos procedimientos de seguridad van más allá de lo que
experimentamos al pasear por calles repletas de cámaras, al entrar
a Estados Unidos con el control de las huellas digitales, etc. En Francia
se diseñó el Vigipirate en 1978, reactualizado después
de los atentados del 11 de septiembre. Aunque el sistema de seguridad más
potente es Echelon: sistema de interceptación universal de mensajes
dirigido por Estados Unidos y Gran Bretaña. Echelon se creó
al terminar la Segunda Guerra Mundial, EE UU y Reino Unido firmaron un tratado
secreto (pacto UKUSA) en 1948 que se mantuvo oculto hasta 1999, año
en que se unieron Canadá, Australia y Nueva Zelanda. El 5 de septiembre
de 2001 el pleno del Parlamento Europeo aprobó una resolución
donde denunciaba la existencia de una red de espionaje de las comunicaciones
operada por Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva
Zelanda. Esta denuncia se tornó inocua el 11 de septiembre con el atentado
de las Torres Gemelas ya que todos se unieron a la guerra contra el terrorismo
en la cual Echelon es un arma esencial. Es capaz de trasmitir a sus bases
todas las señales y las formas de comunicaciones: llamadas telefónicas,
faxes, correos electrónico, telex, las distintas frecuencias de radio,
fibra óptica, satélite, etc. Es capaz de analizar cualquier
tipo de comunicación en cualquier parte del mundo. Su objetivo original
era vigilar a los gobiernos comunistas, ahora impedir el terrorismo internacional.
En su carácter titánico funciona con diccionarios que interceptan
cualquier tipo de comunicación electrónica que atraviesa el
planeta en busca de palabras claves.
Los últimos avances en tecnologías de la vigilancia se usan
no sólo para desactivar terribles atentados terroristas sino también
para seguir las actividades de disidentes, activistas pro derechos humanos,
minorías, opositores políticos... es un potente control de la
intimidad que funciona sin ningún tipo de control social.
Creemos que no existe un plan previo diseñado, ni un complot organizado.
Negamos que se dé una "teoría de la conspiración"
planetaria. En lugar de un perverso e implacable agente particular que sea
su instigador, más bien se está desarrollando un régimen
de control difuso y licuescente en todas partes. Su invisibilidad es su máscara
y principal rasgo.
La esencia de esta vigilancia es la ambigüedad. Todos somos sospechosos
en potencia, todos somos consumidores en acto: se nos da la más cálida,
afectuosa y feliz bienvenida a este gran centro comercial que es el mundo
en el que vivimos pero simultáneamente se nos mira de reojo: a la vez
que "inocentes" consumidores somos (toda persona lo es) delincuentes
en potencia, terroristas en ciernes. La vigilancia se encarga entonces de
prevenir, rectificar, rechazar toda forma de desviación. Su esencia
y legitimidad se fundamenta en nuestra doble naturaleza, el doctor Jekyll
y Mr. Hyde que todos llevamos dentro será al fin descubierto por el
todopodero y omnipresente sistema de seguridad. Un sistema que espía
no sólo a los que considera potencialmente peligrosos sino a sus propios
ciudadanos.
El gran laberinto y trampa de la seguridad esconde y obtura las salidas a
la libertad.
La actual fábrica de sujetos está fundamentada en la ontología
de la seguridad. De tal forma que sean tan pocos, cada día menos, lo
que osan ser excéntricos. En el inconsciente colectivo infantilizado
cada vez se exige más protección. Es el problema más
acuciante de esta época: la normalidad como imposición, como
modelo de vida. Todo se uniforma, desde los zapatos hasta las ideas, no es
sólo el conformismo y mediocridad de la clase media sino la propia
constitución de la subjetividad. El desplazamiento y confusión
de los planos de lo no-normal y de lo no-legal.
Ya no existen las clases sociales en sentido marxista, ni en ningún
otro sentido. Prácticamente hoy, por lo menos en Europa, no existe
la conciencia de clase portadora de un proyecto común. El nuevo proletariado
ignora que lo es. Los lazos de unión y socialización se han
desplazado a los márgenes de la autocomplacencia con el sistema por
nuestro propio bienestar, por nuestra seguridad.
¿Volveremos alguna vez a ser mayores de edad? ¿A luchar por,
y a pensar sin, a vivir de forma autónoma e independiente?
Tras la caridad, una encíclica sobre la esperanza (Spe salvi). El
Papa analiza con abundancia de citas los aspectos teológicos de la
esperanza cristiana y la necesidad de que no sea orientada hacia una salvación
meramente individual, sino que esté dirigida a la salvación
del mundo entero.
Más allá de los elogios empalagosos que cualquier encíclica
recibe, totalmente prescincibles, y que abundaban en la prensa en los días
sucesivos, en este nuevo trabajo de Ratzinger no se encuentra nada realmente
interesante, aparte de un catecismo redigerido que hace referencia al bagaje
tradicional de la antropología teológica cristiana: pecado original,
purgatorio (subrayando la eficacia del rezo para los difuntos), infierno,
paraíso, juicio universal.
Todo el aparato de las grandes ocasiones puesto a disposición del gusto
esotérico de un intelectual pre-moderno.
No sorprenden los exabruptos contra el iluminismo y el marxismo, acusados
de haberse olvidado de Dios y, por ello, de estar manchados con culpas gravísimas
y crímenes contra la humanidad.
Incluso la ciencia, que ha creado la bomba atómica, no tiene motivos
para estar alegre, por cuanto sin una ética (cristiana) que la moldee
e ilumine sus finalidades, el maléfico materialismo de los científicos
ateos, encerrados en el laboratorio para proyectar porquerías contra
el prójimo, no podrá más que dar vida a monstruosidades
de todo género.
La filosofía de la historia de Ratzinger es de una continuidad pasmosa
y siempre previsible. Habría sorprendido, en cambio, una eventual referencia
a cómo la Iglesia francesa, desde principios del siglo XVIII, había
impedido sistemáticamente cualquier tentativa iluminista y democrática
de reformar un sistema de poder dramáticamente clasista y absolutista
(y del que el clero era intérprete rico y bien pagado), hasta el punto
de no dejar otra posibilidad que la del camino revolucionario burgués.
Hubiera sido sorprendente leer cómo los campesinos rusos llegaron a
convertirse en bolcheviques después de que, liberados de la servidumbre
de la gleba por los cristianísimos Romanov sólo en 1861, se
encontraron cargados de deudas y dueños de pedazos de tierra casi siempre
insuficientes para satisfacer las propias necesidades alimenticias.
En cualquier caso, hubiera sido interesante que un papa que escribe una encíclica,
ayudado por el Espíritu Santo en forma seguramente egregia, hubiese
advertido la exigencia de evitar generalizaciones parciales y una lectura
reaccionaria de la historia, con la intención de aprovechar al máximo
una fase caracterizada por una entrega incondicional de los intelectuales
laicos a los dictados de la Iglesia de Roma.
Ratzinger nota esta entrega, percibe todo el montaje e intenta explorar nuevos
espacios para la "vulgata" católica.
El pensamiento laico se ha manchado con la grvísima culpa del ateísmo,
ha intentado convencer al hombre para que camine con sus propios pies y el
hombre ha caído. Se necesita por ello volver al cristianismo radical,
siguiendo los pasos de los grandes venerados de la Iglesia. Benedicto XVI
cita a cuatro en particular: dos casi desconocidos y dos viejos benjamines
del catolicismo de horca y cuchillo, Agustín de Hipona y Bernardo de
Claraval.
Agustín y Bernardo son verdaderamente dos ejemplos típicos del
cristianismo de los orígenes: ambos violentamente polémicos,
agresivos, inclinados a considerar necesario el uso de la violencia física
contra los enemigos. Si Bernardo, que odiaba a los judíos, tiene palabras
gruesas contra esos deicidas que en tiempos de la Segunda Cruzada eran masacrados
por los cristianos, lo hacía sólo para no desviar la atención
de la empresa bélica, que con gran vehemencia reclamaba los principios
cristianos.
Agustín, por su parte, es verdaderamente el padre de la antropología
cristiana: para él la humanidad es una "masa condenada",
incapaz de salvarse, inclinada al mal, destinada al infierno. Por suerte existen
los predestinados por la gracia de Dios, que por el contrario se salvan.
Dos fanáticos intolerantes que son presentados al laico en crisis como
modelos de referencia, cuando en realidad sus perfiles psicológicos
están notablemente caracterizados por turbaciones psíquicas,
personalidad criminal y relaciones antisociales. El próximo campeón
de la fe ratzingeriana podría ser Torquemada, la inevitable evolución
de tantos ejemplos de vida.
El eje de la encíclica es el llamamiento a la conversión del
corazón, como momento fundamental de la búsqueda de sentido
por parte de todo ser humano.
Las páginas "existencialistas" seguramente son las mejores,
aquellas en las que se entrevé incluso una atención por las
conquistas de las ciencias sociales, después de que el Papa hubiera
rebatido la clásica doctrina reaccionaria de la culpa y del castigo,
hija de un tiempo en que no se tenían instrumentos para juzgar y comprender
intelectualmente al hombre y su comportamiento.
El hombre que busca el sentido de la vida es, para el Papa, también
el hombre de la razón. La razón que deja a Dios fuera del campo
visual se limita a una fe ciega en el progreso, fe que puede incitar con mucha
facilidad al mal. No es por ello la ciencia, afirma el Papa, quien redime
al hombre. El hombre se redime mediante el amor, del que tiene necesidad en
cuanto que amor incondicional.
La verdadera esperanza que nunca desilusiona es Dios, que a través
de su hijo se ha encarnado y se ha acercado al hombre. La esperanza del hombre,
por eso, es la que mira al reino de Dios, que no puede ser sustituido por
el reino del hombre. Lugares de aproximación a esta esperanza son el
rezo, el actuar y el sufrir, el juicio de Dios.
Estas son las páginas más inspiradas del escrito de Ratzinger,
pero la propuesta que Benedicto XVI presenta a los laicos es bastante indigesta.
El cristianismo se basa, por su inconsistencia teológica, en la doctrina
judaica del pecado original.
Sin el apoyo de la doctrina de la "culpa" que el Papa, tras la estela
de Agustín de Hipona y toda la tradición cristiana, señala
como causa de todo el mal físico y moral del hombre, no tendría
sentido el sacrificio de Cristo. Según la teología, como sabemos,
Cristo muere para redimir a la humanidad que, desde Adán, ha heredado
el pecado original.
Naturalmente que hoy la teología, obligada por Galileo y por toda la
revolución científica que le ha hecho tomar posiciones hermenéuticas
relativistas, interpreta el episodio de Adán y Eva en clave alegórica,
pero esto no cambia que el concepto de culpa permanezca en el centro de la
doctrina católica.
En consecuencia el mundo laico deberá creer que modificaciones genéticas,
trisomias, degeneraciones maculares y todo aquello que no derive de factores
materiales, tenga su causa primera en un pecado heredado en la noche de los
tiempos; pecado que, de forma misteriosa, se ha transmitido de padres a hijos
(es la doctrina del traducionismo, que Agustín de Hipona toma de Tertuliano).
La razón que rechazase creer en tal absurdo estará condenada
a dar vida a dictaduras, guerras y miserias de todo tipo. Por consiguiente,
o supersticiosos o inhumanos. Un dilema fatal que se vuelve contra quien lo
esgrime.
En efecto, este continuo desprecio de la adultez, con su reiterada incitación
a la infancia de la razón, debe ser rechazado.
Rechazado porque la eterna necesidad del padre es verdaderamente la jaula
dorada a la que nos condenaremos en el momento en que no seamos capaces de
juzgar autónomamente los presupuestos teóricos de las culturas
a las que pertenecemos.
Contrariamente a cuanto piensa el Papa, es propiamente una subordinación
a la irracionalñidad religiosa la propuesta en clave histórica
de ideas intolerantes y fundamentalistas.
Esto es evidente en el momento en que se constata que las religiones son tanto
más peligrosas para la emancipación humana cuanto más
descubren con radicalismo los propios fundamentos teológicos y dogmáticos.
Este descubrimiento es realmente lo que está caracterizando el pontificado
de Benedicto XVI, que en su intento desesperado de perseguir el fundamentalismo
islámico, tan mantenido por las bombas occidentales, ofrece al hombre
en crisis un refugio seguro, una religión militante que se haga cargo
de esos problemas existenciales que pesan sobre las espaldas del hombre contemporáneo,
ofreciendo respuestas baratas a todas las preguntas.
Esta oferta de sentido viene propuesta a través del bagaje del catolicismo
más ortodoxo y tradicionalista, es decir, a través de la observación
ideológica de la corriente más reaccionaria del catolicismo,
la única en circulación tras las purgas del Santo Oficio de
Ratzinger.
Aceptar la mano que Ratzinger tiende a los laicos significa condenarse a no
crecer jamás, soportando la supervisión férrea e invasiva
de los gendarmes de la moral. El precio a pagar, a cambio de los certificados
que la Iglesia nos ofrece a nosotros, pobres laicos extraviados, es enorme:
control de la conciencia y de la moral, ingerencia en la vida privada de cada
uno de nosotros, aislamiento de la diversidad, persecución del pensamiento
libre. El clericalismo siempre es clerical-fascismo, incluso cuando se presenta
con una palmadita en la espalda y adulándonos, a nosotros, los presuntos
derrotados de la historia.
El pensamiento laico, así como la ciencia, se enmienda con las armas
de la razón y, haciéndolo, pone en discusión la propia
historia, no tiene ninguna necesidad de acompañamiento de curas ni
de fábulas bíblicas reinterpretadas en clave cautivadora por
los que se postulan para ser acólitos papales de por vida.
La Monarquía constitucional da nombre al sistema democrático
con el que se rige el Estado español. Un sistema parlamentarista basado
en la democracia burguesa, con su sufragio universal y sus derechos para todos.
La Constitución, ley de leyes con la que se llenan la boca los políticos
pidiendo libertad e igualdad, no es más que una farsa.
¿Dónde están los derechos sociales que garantiza su ley?
¿Dónde está el derecho a una vivienda digna? ¿Dónde
está el derecho a un trabajo digno?¿Dónde está
el derecho a la atención sanitaria íntegra?
Nuestras casas no son nuestras, son de los banqueros. Toda la vida pagando
al banco por el derecho a la vivienda. El trabajo precario, agotador, mal
pagado; por el derecho al trabajo. La sanidad deficiente porque no es rentable.
El sistema de la Seguridad Social cuestionado por insostenible Esto es así
porque es lo más rentable para el sistema capitalista en el que sobrevivimos.
Este marco de las cosas será el defendido por el gobierno al que estamos
llamados a elegir. Cuando lo elijamos no ganaremos nada. Perderemos nuestra
dignidad al delegar en los políticos y no intentar solucionar nuestros
problemas nosotros mismos.
Por ello, como anarquistas os decimos: no fiaros de los gobiernos, porque
su función es servir al sistema. Nada nos dará que no paguemos
con creces. Todos los derechos a los que aspiremos han de ser conquistados
mediante una lucha constante contra quienes marcan nuestro día a día.
Y esos son el Estado y el capitalista.
En los últimos años, los índices económicos españoles
han ido al alza. La economía no deja de crecer y es muy estable. Era
así con la "España va bien" de Aznar y con la economía
de "champions league" de Zapatero. Pero para los trabajadores del
día a día las cosas son cada vez más difíciles.
La solidaridad es el medio para conquistar nuestros derechos y para disfrutarlos
en bien de todos. No deleguemos, organicémonos para conquistar nuestros
derechos y más altas cotas de libertad. Hasta la emancipación
total y la destrucción del privilegio mantenida por la explotación
del hombre por el hombre.
No a los Juegos
Olímpicos
en territorio robado
La crisis de Kenia y
la hipocresía
del Foro Social Mundial
La guerra, el hambre e Iraq: el paraíso de los vendedores de cañones