PERIODICO ANARQUISTA
Nº 234
         ENERO 2008

 

SECCIONES

  

Portada

 

Nuestro periódico

 

Tablón

 

Números
anteriores

 

Suscripciones

 

Conctacta con nosotros

 

Sitios de interes

 

Documentos
de la I.F.A.

 

 

 

 



[NUESTRO PERIODICO] - [TABLON] - [Nos. ANTERIORES] - [SUSCRIPCIONES] - [CONTACTA] - [SITIOS INTERES] - [DOCUMENTOS IFA]
Portada

Venezuela: Un gobierno
con un cadáver en la boca

Detrás de la propaganda del actual gobierno venezolano hay un desierto. El llamado "proceso bolivariano" ha difundido al mundo que, desde Caracas, se modifican las injustas relaciones sociales, se hace retroceder la pobreza y el pueblo se hace cargo de su destino. Pero en esta esquina del Caribe, la escenografía es de cartón y témpera barata. La realidad, la vida cotidiana de la gente de a pie, se resiste a ser maquillada por la demagogia. Venezuela, a pesar de vivir un período inédito de bonanza económica, los mayores ingresos por venta de energía en sus últimas tres décadas, no ha revertido una de las distribuciones de riqueza más injustas del continente. La ineficacia de las políticas sociales y el agravamiento de los principales problemas del país, son razones de peso que explican, en buena medida, la ausencia del pueblo chavista en las urnas el pasado 2 de diciembre.
Provea, una de las organizaciones sociales más antiguas del país, recientemente presentó los resultados del Informe anual sobre la situación de los Derechos Humanos en Venezuela que, desde hace 18 años, presentan cada 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos. Esta indagación interdisciplinaria, realizada por 18 investigadores, es uno de los informes alternativos e independientes más citados a la hora de contrastar datos oficiales. Año tras año testimonian avances, estancamientos y sus mayores preocupaciones en la vigencia de los derechos humanos en el país. Entre las mejoras, Provea reconoció el descenso porcentual de los índices de pobreza y pobreza extrema, 28,8 y 7,8 por 100 respectivamente, lo que a su vez ha incidido en una mayor capacidad de consumo de los sectores de menores recursos. Por su parte, el nivel de desempleo se ubicó, para junio del 2007, en 8,3 por 100, lo cual muestra un aumento del empleo formal frente al informal. Curiosamente, estos indicadores positivos son consecuencia directa de la alta renta petrolera, por lo que la intensidad de su evolución no se corresponde con el volumen de ingresos percibidos. Otros datos favorables lo constituyen el aumento del gasto público real en educación, el descenso de la mortalidad infantil, la reducción de los casos de campesinos y campesinas asesinados por conflictos ligados a la tierra y el descenso, con respecto al 2006, de los casos de tortura, malos tratos y desapariciones.
Una de las características de esta investigación fue la dificultad para acceder a la información pública de los diferentes entes. Varios de los sitios webs de las instancias gubernamentales, como el Ministerio de Vivienda, no se actualizan debidamente desde el 2005. En otros casos, se han dejado de publicar registros históricos como el boletín mensual de epidemiología, confeccionado por el Ministerio de la Salud. La opacidad en la gestión de gobierno, y la imposibilidad para realizar un control real, por parte de la sociedad, es una constante en los últimos años.
Dentro de los estancamientos, el informe revela que la situación de los pueblos indígenas continúa marcada por la pobreza y el abandono. Esto, reiteramos, a contracorriente de las partidas presupuestarias destinadas a promocionar lo contrario. En un sector donde se han generado grandes expectativas, el área de vivienda, el ejecutivo nacional cumple su octavo año consecutivo en incumplir sus propias metas. A pesar de que el 2006 fue el año en el que más viviendas se han construido, la cifra de 60.000 unidades es menos de la mitad de las 150.000 prometidas en su momento por el propio presidente de la República. Es en el sector de la construcción donde se acumulan las mayores denuncias sobre irregularidades administrativas, prácticas de corrupción que han permeado las propias organizaciones de tipo comunitario que participan en la ejecución de viviendas. Por otra parte, no se han constatado avances significativos en el acceso a la justicia y en la celeridad procesal. Esta última situación reviste matices dramáticos en el retardo de centenas de casos de personas privadas de libertad.
En uno de los programas más propagandeados por el Ejecutivo, como es el caso de la Misión Barrio Adentro, comienza a mostrar signos regresivos y acumularse denuncias sobre ambulatorios cerrados, ausencia de insumos y reducción del horario de atención al público. El sector salud continúa caracterizándose por la coexistencia de dos sistemas: el tradicional, conformado entre otros por ambulatorios y hospitales, y el edificado por Barrio Adentro. No existe un sistema nacional público integrado de salud que garantice el acceso universal y de calidad a los servicios, presentando el sistema tradicional, que realiza una mayor cobertura cuantitativa, serios fallos en su operatividad. Sobre este punto, además, la Asamblea Nacional continúa sin promulgar la Ley de Salud, la cual debió ejecutar hace 8 años.
Los derechos de los trabajadores y trabajadoras no muestran una mejor realidad. Diferentes declaraciones y proyectos del ejecutivo nacional erosionaron la autonomía de las organizaciones sindicales, produciendo su debilitamiento y ausencia de protagonismo en el diseño de las políticas públicas. Como una muestra, fuentes sindicales señalaron que 243 contratos colectivos se encontrarían sin firma en el sector público. Aunque parezca extraordinario, Venezuela ocupó, detrás de Colombia, el segundo lugar en el ranking mundial de peligrosidad para la acción sindical. 53 personas, de ellos 46 dirigentes gremiales, perdieron la vida debido a violencia relacionada con la obtención de puestos de trabajo, tanto en el sector de la construcción como en el sector petrolero. Por otra parte, se ha intensificado la tendencia denunciada por Provea desde el año 2006 acerca de la criminalización de la protesta. Durante el período 98 manifestaciones fueron reprimidas por los organismos de seguridad del Estado, siendo la cifra más alta en los últimos 8 años. Una alta cifra de personas involucradas en trancas de calle solicitando vivienda, empleo y servicios públicos han sido pasadas a tribunales, lo cual constituye, además, la judicialización punitiva como mecanismo de amedrentamiento. La mayoría de estas personas son sometidas a regímenes de presentación periódica en tribunales, y se han registrado casos en los cuales deben firmar un documento en el que renuncian a participar en futuras manifestaciones.
Entre los años 2005 y 2006 se produjo un aumento del 23 por 100 en la tasa anual de homicidios en el país, lo cual confirma la percepción de la inseguridad personal como el principal problema de los venezolanos y venezolanas. De esta manera tuvimos que, para el año 2006, 33 personas y media morían diariamente por esta causa en el país. Esta situación contrasta con la ausencia de políticas integrales para contrarrestarlas. En una iniciativa promovida y abortada por el propio ejecutivo nacional, se comentó la actuación de la Comisión Nacional de Reforma Policial (Conarepol), la cual realizó un diagnóstico y una propuesta basada en 70.000 entrevistas realizadas a diferentes actores de la vida nacional. Dicho esfuerzo fue desechado por el Ministro de Interior y Justicia, Pedro Carreño, tras desestimarlo con la olímpica y sintética acusación de ser una propuesta "de derecha", soslayando así el esfuerzo reciente, inclusivo y amplio, más serio de incidir en el diseño de una política de Estado (ahora una Ley de Policía Nacional será decidida unilateralmente por la Ley Habilitante). La historia de la Conarepol es el mejor ejemplo de lo que la V República entiende por democracia participativa y protagónica. Quien desee descargar el texto completo del Informe 2007 de Provea puede hacerlo desde www.derechos.org.ve
"Quién habla de revolución y lucha de clases sin referirse a la vida cotidiana tiene un cadáver en la boca". La frase, en boga en las añejas revueltas de la Sorbona, calza perfectamente para la situación social de Venezuela. El reto para quienes desde abajo bregamos por presentes de justicia social y libertad, así como el respeto a los derechos y la dignidad de los seres humanos, son múltiples. En principio, romper el maniqueísmo impuesto por la derecha en el gobierno y la derecha opositora, reconstruyendo el tejido de base de múltiples organizaciones de base beligerantes y autónomas. Rechazando la electoralización de nuestras dinámicas, la agenda de movilización y resistencia debe incluir, en un primer orden, todos los males y problemas que nos aquejan, como oprimidos y oprimidas, en nuestra vida diaria. La experiencia reciente lo confirma: ningún gobierno soluciona los problemas de la gente. La investigación, organización, reflexión desde múltiples perspectivas y experimentación concreta, sobrepasa los diques de la contención del Estado y el resto de órganos de poder, los cuales han profundizado el papel de nuestro país en el mercado mundial, ese cementerio planetario con vitrinas con maniquíes de color aburrimiento y desazón.

Rafael Uzcátegui Subir


El espejismo exponencial

"Cuenta una leyenda la historia del rey Belkib, que trataba desesperadametne de matar el aburrimiento. El ingenioso Sissa inventó entonces el juego del ajedrez para tratar de distraerlo. El soberano se entusiasmó tanto que ofreció a Sissa lo que deseara a cambio de ese extraordinario regalo. Humildemente, Sissa pidió al principe que colocara un grano de trigo en la primera casilla, dos en la segunda, cuatro en la tercera y así sucesivamente hasta llenar el tablero doblando la cantidad de grano en cada casilla. El príncipe aceptó de inmediato esta recompensa en apariencia modesta, pero su consejero le explicó que acababa de firmar la muerte del reino porque las colectas del año no bastarían para pagar el precio del juego"(1). Esta leyenda constituye un ejemplo esclarecedor de la sobrecogedora rapidez del crecimiento exponencial y un punto de partida lúdico para abordar el espinoso debate del crecimiento económico.
Hay varias maneras de sacar una moraleja de esta fábula. Mientras que el megalómano ingenuo se verá cegado por las desmesuradas posibilidades de expansión que ofrece el crecimiento exponencial, el escéptico comprenderá que eso sólo pertenece al mundo (ideal) de las matemáticas puras, y no al mundo (ya más concreto) de las matemáticas aplicadas a un entorno ceñido a sus recursos limitados. El profesor americano de física Albert Bartlett es conocido por haber resumido esta evidencia diciendo que "nuestra mayor debilidad es comprender mal la función exponencial" (2).
Los discursos críticos ante las ideologías basadas en la idea de un crecimiento perpetuo se basan en general en una constatación muy sencilla: si la cantidad de recursos disponibles es limitada, entonces el crecimiento -aceleración- material no podrá mantenerse de indefinidamente. Así, la (des)aceleración es un tema de moda hoy; desgraciadamente es raro que se precise el tipo de (des)aceleración del que se habla, por lo que lo primero será establecer el debate sobre una base sólida (3).
Para simplificar podemos decir que existen dos formas comunes de crecimiento: el crecimiento lineal (también llamado aritmético, por ejemplo la cadencia 1, 2, 3, 4, 5, en la que se aumenta una unidad en cada etapa) y el crecimiento exponencial (también llamado geométrico o de tasa constante, por ejemplo, la secuencia 1, 2, 4, 8, 16, los granos de trigo de la leyenda). Aunque de naturalezas profundamente distintas, raramente se los diferencia en los argumentos a favor o en contra del "crecimiento". Y eso es lamentable porque el carácter insostenible de un crecimiento de tasa constante a larga duración es una obviedad de sentido común en las ciencias naturales (física, biología) aunque sea un objeto de controversia en la economía política. Y sin embargo, la expresión "desarrollo sostenible" es un contradicción si por "desarrollo" entendemos "crecimiento de tasa constante" y si por "sostenible" entendemos "a largo plazo". En resumen, ese desarrollo sostenible es una quimera que habría que conservar junto a la máquina de movimiento perpetuo en el museo barroco de las invenciones imposibles (4).

El crecimiento exponencial
Los economistas adoran presentar cifras; sus discursos embrollan con facilidad las mentes de la gente que no tiene una relación amistosa con las matemáticas, ocultando a menudo posiciones ideológicas tras el parapeto de una experiencia técnica. El aikido es un arte marcial que utiliza la fuerza del agresor para debilitarlo y finalmente hacerlo caer. Del mismo modo, este texto trata de subrayar, por medio de algunos ejemplos, que la comprensión de lo exponencial es una clave sencilla para hacer caer de su pedestal a los argumentos más vaporosos a favor de la huida hacia delante productivista. La astucia de base es tal que basta con prolongar las cifras que se nos presentan durante un intervalo de tiempo lo suficientemente largo para hacerlas ridículas y exhibir el absurdo de semejante crecimiento a largo plazo (5).
Aunque el término crecimiento exponencial haya entrado en el lenguaje corriente, a menudo se comprende mal por dos razones vinculadas entre sí: a) el crecimiento exponencial se interpreta a menudo erróneamente como sinónimo de crecimiento muy rápido en un determinado momento; b) raramente se le identifica como sinónimo de crecimiento de tasa constante. Para disipar este malentendido, podemos observar el ejemplo clásico. La tasa de crecimiento actual de la población mundial es aproximadamente de 1,7 por ciento al año. Si esta tasa (en apariencia débil) se mantuviera, la población se duplicaría cada cuarenta años, y se habría multiplicado por mil al cabo de cuatro siglos. Se puede estimar que, a este ritmo, en menos de seis siglos (un periodo relativamente corto para la historia de la humanidad) la densidad de la población sería mayor de un habitante por metro cuadrado (de tierra firme).
El crecimiento de tasa constante sólo puede ser un fenómeno transitorio en un sistema natural limitado (6). Este hecho empírico se basa en la propiedad matemática según la cual un modesto porcentaje de crecimiento conducirá a una escalada gigantesca en períodos relativamente cortos, como nos lo indica la leyenda del juego de ajedrez. El economista y pacifista Kenneth Boulding (1910-1993) pronunció una frase que se hizo célebre: "El que crea que un crecimiento exponencial puede continuar indefinidamente en un mundo limitado es un loco, o un economista".

Malthusianismo
El británico Thomas Malthus (1766-1834) fue uno de los primeros en llamar la atención sobre los problemas planteados por un crecimiento exponencial de la población. El "malthusianismo" es además una política partidaria de la restricción de la natalidad con el fin de evitar una catástrofe demográfica (7). Observemos que el desarrollo de este planteamiento ha chocado varias veces con el del movimiento libertario. Para empezar, Malthus concibe su Ensayo sobre el principio de la población como una reacción a las ideas de su contemporáneo William Godwin, precursor del anarquismo. A continuación, el término malthusianismo fue empleado por primera vez por Proudhon en un panfleto contra los conservadores del siglo XIX. Éstos utilizaron los trabajos de Malthus para legitimar la ausencia de política social a favor de los explotados, porque eso no haría sino aumentar el crecimiento en número y, por tanto, en miseria. Después, el "neomalthusianismo" de inspiración libertaria dio la vuelta a la perspectiva proclamando el derecho al aborto y a la contracepción por una natalidad libremente elegida. Más recientemente será una forma de neomalthusianismo económico (la desaceleración) la que mantenga la atención de ciertos anarquistas por una crítica radical de las políticas productivistas actuales (8).

El efecto bola de nieve:
el oro de los locos

La pirita es un material muy corriente, cuyo resplandor la lleva a confundirla con el oro. Son muy numerosos los que han tenido la ilusión de haber encontrado el filón de sus sueños, y a ello se debe el llamar a este mineral "el oro de los locos". De este mismo modo, el crecimiento exponencial económico ha atraído siempre a todos los que buscaban el cuerno de la abundancia, así como a los profetas de todo tipo. La necesidad casi religiosa entre ciertos capitalistas de creer en la posibilidad de un beneficio de tasa constante (9) tiende a menudo a legitimarse por medio de una mitología semejante a las martingalas de los jugadores de casino. La creencia mística en el crecimiento geométrico se hilvana con ciertas teorías económicas a través de milagrosos mecanismos de auto-mantenimiento (de "retro-acción positiva"), cuyo término en boga es "crecimiento endógeno". En esta ficción análoga al motor de movimiento perpetuo, el aumento de la producción engendra el crecimiento del progreso técnico que, en contrapartida, permite producir todavía más, de ahí la aceleración ilimitada del crecimiento por el efecto de bola de nieve.

La teoría de los ciclos
Toda revolución industrial parece caracterizarse por 1) un período de explosión exponencial seguido de 2) un periodo de saturación, es decir, de depresión. Después, el ciclo vuelve a empezar gracias al descubrimiento de otra dirección hacia la que extenderse (nuevos objetos de consumo o nuevos métodos de producción, de distribución o de organización), lo que preserva la tendencia exponencial. Esquematizando, el ciclo de ese motor se desarrolla en dos tiempos: explosión/depresión.
Por tomar el ejemplo contemporáneo de las tecnologías de la información, la "ley de Moore" afirma que la densidad de transistores que pueden colocarse sobre una pulga se duplica cada dos años. Desde hace cerca de cincuenta años, se observaría esta tendencia exponencial que estaría en el origen del desarrollo rápido de los ordenadores personales. Pero seguir esta ley conduciría, en menos de veinte años, a transistores de la talla de un átomo. El empresario Gordon Moore, autor de la ley, concluye que debería por tanto existir un límite más allá del cual no podrá mantenerse este crecimiento exponencial.
Desde la obra de Joseph Schumpeter (1883-1950), los economistas lúcidos no ignoran que estas oleadas exponenciales son fenómenos efímeros, pero el mito del crecimiento exponencial sobrevive en la creencia de que el capitalismo se regenerará indefinidamente por una sucesión infinita de tales ciclos. En resumen, el capitalismo sería como un motor de explosión (las revoluciones industriales) cuyo carburante (el progreso técnico) es producido por el propio motor… ¡No necesitamos recurrir a la termodinámica para dudar de su buen funcionamiento!

El capitalismo como estafa piramidal
Para mostrar con un último ejemplo lo que se esconde detrás del mito del crecimiento de tasa constante, podemos encontrar una analogía con lo que se llama la "venta piramidal", una forma de estafa en la que cada miembro de una red paga para entrar en el sistema, por el que su reclutador recibe una parte de ese derecho de entrada y la otra parte se reparte entre la cadena de los sucesivos reclutadores. La analogía se encuentra en el hecho de que un sistema así sólo puede mantenerse durante el tiempo que el número de miembros crezca de manera exponencial, lo que no puede durar demasiado. La astucia consiste entonces en ponerle fin en un plazo bastante corto, y la cúspide de la pirámide se lleva el dinero. Según la legislación francesa, se trata de una empresa fraudulenta porque "está prohibido proponer a una persona que consiga adhesiones haciéndole esperar ganancias económicas como resultado de una progresión geométrica del número de personas reclutadas".
Haciendo una caricatura, podríamos representar el sistema económico global como una especie de mecanismo de venta piramidal, puesto que el buen funcionamiento de la acumulación capitalista reposa en una alza exponencial de la producción. Los Estados, por tanto, no aplican su propio código de leyes, pues está clara la conclusión: el capitalismo es fraudulento y hay que deshacerse de él.

Notas:
1.- El número de granos es aproximadamente multiplado por mil cada diez casillas: eso hace mil granos en la casilla once, un millón en la veintiuno, un billón en la treinta y uno, etc.
2.- En su estudio "Funciones exponenciales", incluido en el curso de Física de Raymond Serway, presenta una introducción a nivel de bachillerato sobre el crecimiento exponencial (De Boeck, 1992).
3.- El presente texto no pretende ser una discusión rigurosa u original sobre el crecimiento económico, sino como mucho una introducción a la función exponencial desde un punto de vista irónico sobre su utilización torpe y encubierta en los discursos de economía política más ingenuos.
4.- Dos cuestiones más sutiles son la del significado del concepto vago de "desarrollo" y la del estatus de otros tipos de crecimiento (porque puede haber crecimiento de tasa decreciente).
5.- Una sencilla técnica de autodefensa intelectual contra los discursos a favor del crecimiento es la regla de cálculo que afirma que, para estimar el tiempo de duplicación, basta con dividir setenta por el porcentaje de crecimiento. Por ejemplo, un crecimiento del 3,5 por ciento del PIB por año corresponde a una multiplicación por 2 del PIB cada veinte años (porque 70 : 3,5 = 20).
6.- Para ser completo, hay que hacer notar que este tipo de conclusión no es válida si se aplica, por ejemplo, al universo en su conjunto. Como prueba, las observaciones astrofísicas de los últimos años parecen indicar que el cosmos entraría en una fase en la que la distancia entre las galaxias debería aumentar de forma exponencial.
7.- Esta catástrofe no se ha producido, lo que demuestra que es necesario un análisis más preciso de los fenómenos de crecimiento para no caer en una futurología pesimista (el "catastrofismo") tan peligrosa como una futurología optimista (el "todo irá mejor"). Si se hiciera sentir la necesidad, el catastrofismo podría sustituir con facilidad a la ideología dominante a favor del crecimiento, para continuar de este modo sirviendo a los intereses de los poseedores (cfr. Philippe Pelletier, Tierra y libertad, junio 2007).
8.- Se piense lo que se piense sobre las posturas de Philippe Pelletier sobre el tema, sus artículos tienen el mérito de subrayar que el malthusianismo económico no es una condición suficiente para definir una política emancipatoria, puesto que es defendido por la totalidad del espectro político, desde la extrema izquierda a la extrema derecha, pasando por ciertos capitalistas que reducen la producción con el fin de hacer subir los precios.
9.- No disgusta a los capitalistas la larga fracción de los principales teóricos del crecimiento, entre ellos economistas tan diversos como Malthus, Mill, Marx o Solow, que predicen a largo plazo una reducción de la tasa de beneficio.

Xavier Bekaert
(Le monde libertaire) subir


Fernando Fernán-Gómez:
Escritor, cineasta y anarquista

Su madre era también cómica, Fernando nació en Lima en agosto de 1921 durante una gira por Latinoamérica, aunque fue inscrito en Buenos Aires conservando la nacionalidad argentina durante mucho tiempo. Su padre nunca lo reconoció y solo años más tarde tuvieron cierto contacto, siendo en cualquier caso una figura para la que tuvo más bien desdén, muy al contrario que la de su madre y sobre todo la de su abuela. La condición de pertenecer a una estirpe de grandes actores se completa hoy en día con sorpresa cuando se puede ya afirmar con seguridad que Fernán-Gómez fue hijo de Fernando Díaz de Mendoza, hijo de la gran actriz María Guerrero, de la cual se dice que no veía con buenos ojos que su hijo saliera con una actriz, Carola Fernán-Gómez, por lo que la consiguió un contrato en un espectáculo por América estando ya embarazada del que sería, poco lo podía imaginar la severa e intransigente María Guerrero, genial cómico.
La infancia y juventud de Fernán-Gómez se localizan en Madrid, viviendo trascendentales acontecimientos políticos y la vida cotidiana de lo que será la ciudad cercada y bombardeada en la Guerra Civil. En ese contexto escribirá sus primeros versos y comenzará su carrera de actor en el cuadro artístico de su colegio; se apuntó en una escuela de arte dramático de la CNT, donde tuvo a los mejores maestros de declamación como Carmen Seco y Gaspar Campos, y se inició en teatros de guerra como el Pavón o el Eslava. Su primer contacto con el anarquismo le vino por la pertenencia de su tío a la Confederación y el hecho de llevar a casa mucha propaganda ácrata. Ya en la posguerra, Jardiel Poncela adaptó para él un papel, el de Peter el Pelirrojo, en Los ladrones somos gente honrada. Hay quien opina que solo en esta época Fernán-Gómez fue verdaderamente feliz en el teatro, el cual dejaría definitivamente en 1992 harto de la repetición diaria y de actitudes de cierto público. "No hago teatro porque no me gusta que la gente vaya a verme cuando estoy trabajando", es otra hilarante sentencia para el recuerdo.
Poco después de la experiencia en la obra de Poncela iniciará papeles en el cine: "Once años de personajes estúpidos, de películas casi siempre inocuas, de sueldos miserables, de hambre, de largas épocas de parada, de momentos -larguísimos momentos, momentos que no deben llamarse así- de desaliento, de desesperanza". El pelirrojo actor debutó en el año 43 con Juan de Orduña y siguió trabajando hasta prácticamente el final, siendo su última película Mia Sarah, del joven realizador Gustavo Ron. En ese trayecto interpretó admirablemente papeles en films de desigual calidad en los que su talento parecía estar por encima del bien y del mal. Un gran éxito de Fernán-Gómez se produjo con Balarrasa, dirigida por Nieves Conde, producida en 1950 por Cifesa y rodada en los estudios Sevilla Films siguiendo el modelo fastuoso de Hollywood -en un país pobre-; era una película, como él mismo actor dijo, de "curas" y de "guerra", de argumento ingenuo y maniqueo como correspondía a la época. Nada con este cine religioso tenía que ver Esa pareja feliz (1953, Juan Antonio Bardem y Luis García Berlanga), cuyos propósitos se pueden asemejar al neorrealismo italiano inaugurando una renovación del cine español, y que protagonizó Fernán-Gómez como actor ya consagrado. Quizá sus últimos dos grandes papeles se dieron en dos buenas películas, pero que quizá hubieran corrido otra suerte sin la dimensión que supo darle el genial intérprete: el memorable maestro de La lengua de las mariposas (1999, José Luis Cuerda) y el entrañable anciano obsesionado con su pasado en En la ciudad sin límites (2002, Antonio Hernández).
Desde muy pronto se consideró a Fernán-Gómez como una actor intelectual, en ello influyó seguramente su continua asistencia al Gran Café de Gijón, "una isla de libertad durante el franquismo" como lo definió Francisco Umbral. Fruto de la influencia del Gijón pueden considerarse varias obras de teatro, algún libro de versos y la novela humorística El vendedor de naranjas, publicada en su primera edición por el también contertulio Giner. Como ya se ha insinuado, el ambicioso autor algo oculto que fue en sus inicios Fernán-Gómez esperaría años para ir trabajando en mejores obras. Realizó guiones y dirección de películas mal estrenadas en cines de barrio y que ahora resultan auténticas joyas de filmoteca: La vida por delante, El mundo sigue, El extraño viaje. El guión de La vida por delante lo escribió Fernán-Gomez junto a su gran amigo el escritor Manuel Pilares con la intención de realizar una "sátira de la chapuza española", sin que considere su director que esa idea se trasluzca bien en el film y califica el resultado como una comedia ligera, a pesar de que fue considerada por algunos izquierdistas como una valiosa película de oposición al régimen. El mundo sigue (1963) no llegó a estrenarse en su momento, era una adaptación de la novela homónima de Juan Antonio de Zunzunegui, se sitúa en el Madrid posterior a la Guerra Civil y habla de la "pobre gente", fijación que Fernán-Gómez consideraba recurrente en su obra. Más conocida por el gran público es El extraño viaje (1964), rodada en un momento en que declinaba la carrera como actor de Fernán-Gómez y su situación económica no era la mejor; el guión de Pedro Beltrán tiene como origen una idea de Berlanga, muy aficionado a inventar una solución a los crímenes misteriosos, inspirada en un hecho real conocido como "El crimen de Mazarrón". La película, que tardó seis años en ser exhibida, resulta una pieza ejemplar de humor negro, un impagable cuadro del represivo provincianismo franquista. Una de sus películas más valoradas como director es El viaje a ninguna parte (1986), terrible crónica de la vida de los cómicos en los caminos de la triste España de los años 50. Primero fue serial radiofónico, más tarde novela y finalmente la gran película premiada en la primera edición de los llamados Premios Goya. La historia es tan divertida como trágica y cruel, contada desde el punto de vista de uno de los protagonistas de ese vagabundear de la vida de los cómicos, cuya memoria le juega malas pasadas mezclando sueños y realidad y cree haber vivido unos éxitos inexistentes en su profesión. Quizá pueda considerarse ésta la película definitiva sobre una profesión que tan bien conocía su autor.
Casi las últimas cuatro décadas de su vida estuvo a su lado la que fue su última compañera sentimental, Emma Cohen, mujer vitalista y comprometida que aterrizó en el panorama cinematográfico español, después de haber vivido el Mayo francés, con grandes deseos de trabajar, crear y cambiar el mundo. La conoció Fernán-Gómez en la década de los setenta, que considera "mi mejor verano, un poco tardío, pues me llegó en pleno otoño", según cuenta en sus memorias: "Era joven, hermosa, alegre, pensativa. Le gustaba leer, quería trabajar en el cine, en el teatro, dirigir películas, escribir, cambiar el mundo". Quizá fue por su aparición, pero la carrera de Fernán-Gómez mejoró notablemente y le ofrecieron protagonizar, en un momento político muy propicio, la obra de Ibsen Un enemigo del pueblo; otras obras teatrales destacables de esta época son La pereza, de Ricardo Talesnik, o A los hombres futuros, yo, de Bertolt Brecht. Sus papeles en el cine fueron numerosos en una serie de películas que nada tenían que ver con lo que había hecho anteriormente en cuanto a logros e intenciones, merecen la pena destacarse Ana y los lobos, de Carlos Saura, El espíritu de la colmena, de Víctor Erice y El amor del capitán Brando, de Jaime de Armiñán.
No es una película de las más valoradas, por él mismo como director, Mi hija Hildegart (1977), pero posee un indudable interés. Está basada en el libro Aurora de sangre de Eduardo de Guzmán, basado en una increíble historial real ocurrida en la España republicana. Aurora es una feminista convencida que decide engendrar a la mujer perfecta que encabezará la causa liberadora femenina; sometida a una ferrea educación, Hildegart es ya a los 18 años toda una institución en los ambientes intelectuales y revolucionarios de Madrid, llegando su fama más allá de las fronteras del país (Sigmund Freud o H. G. Wells son destacadas figuras con las que se carteaba). En el dramático final de la historia, Hildegart se enamora y trata de escapar al control de su madre en un trayecto que puede ser contemplado como un tránsito ideológico del socialismo autoritario al libertario.
Tal y como dijo Eduardo Haro Tecglen, en la obra Las bicicletas son para el verano -incuestionablemente, una de las mejores del teatro contemporáneo-, cargada de resonancias autobiográficas, se recoge el sentido de las aspiraciones de un grupo de personas que pierde la ocasión histórica de cambiar de vida y cambiar la vida. Aunque la familia protagonista no es una clara víctima de la opresión de clase, ni tiene una ideología muy definida -el propio autor la calificó de obra de "antihéroes"-, el pensamiento ácrata resulta clave en el desarrollo de la obra y hace declaración de intenciones en boca del miliciano Anselmo de manera tosca e ingenua: "Primero, a crear riqueza; y luego, a disfrutarla. Que trabajen las máquinas. Los sindicatos lo van a industrializar todo. La jornada de trabajo, cada vez más corta; y la gente, al campo, al cine o a donde sea, a divertirse con los críos... Con los críos y con las gachís... Pero sin hostias de matrimonio ni de familia, ni documentos, ni juez, ni cura. Amor libre, señor, amor libre... Libertad en todo: en el trabajo, en el amor, en vivir donde te salga de los cojones". La frase final de la pieza teatral forma ya parte también de la cultura popular y de la historia de este país que tantos problemas tiene con su memoria: "No ha llegado la paz, ha llegado la victoria".
A partir de los años ochenta se muestra muy prolífico en la escritura, con artículos en diversos periódicos, numerosos ensayos y novelas donde destacan: El mal amor, situada en la Castilla medieval pero que con una visión irónica y maliciosa trata conflictos que no pertenecen a una sola época; El mar y el tiempo, que también convirtió en película dirigida por él mismo en el año 1989, triste visión y análisis de los años finales del franquismo; El ascensor de los borrachos, reflexión sobre el paso de los años hecha con un humor sutil y melancólico; La Puerta del Sol, crónica de la historia de España desde los inicios de la Primera Guerra Mundial hasta los años 50, muestra su reivindicaciones anarquistas a pesar del pesimismo que envuelve la obra; La cruz y el lirio dorado es otra novela histórica situada en la Florencia del siglo XV donde se muestran las intrigas de la Iglesia para colocar a determinadas familias en el poder.
Los que trataron a Fernando Fernán-Gómez hablan de un hombre bueno, caballeroso, excelente conversador, lleno de sentido del humor, extremadamente tímido, que mostraba una inseguridad que podía ser en realidad un sentirse fuera de lugar, incomodidad ante el papel que la fama le había deparado y la estupidez y mediocridad que a veces observaba a su alrededor. Hubiera dado para un artículo de excesivas páginas el hablar de todas las películas y obras de teatro que Fernán-Gómez protagonizó o de aquellas que escribió y dirigió, así como de sus novelas. El cómico anarquista hizo múltiples cosas en su vida profesional, todas las hizo bien, no pocas veces fue sublime. Me atrevo a hablar de consenso en considerarle el mejor actor cinematográfico que ha habido jamás y eso, junto a su carrera como director teatral y cinematográfico, quizá le impidió ser uno de los más grandes literatos de su tiempo; su gran libro pudo ser sus impagables memorias El tiempo amarillo.
Habrá a quien le choque que el viejo cómico ácrata ingresara en la Real Academia Española o estrechara la mano de un borbón en no se qué premio recibido. Yo soy incapaz de ver estos actos más allá de la mera anécdota, obligado quizás por las especiales circunstancias de un intérprete al que, paradójicamente, no parecía hacerle mucha gracia su papel en la vida. Al margen de su vida profesional, que ya forma parte indiscutible de la historia de este país, me quedo con la imagen de un hombre que transmitía integridad, nobleza, solidaridad, capaz de recordar su filiación al ideario ácrata en los momentos más insospechados, con la memoria del horror de una guerra entre sus vivencias y tal vez por ello hacer oír su atronadora voz con un rotundo "¡No a la guerra!" Son los cómicos a veces los que nos hacen reconocer la integridad y confiar en un mundo mejor. Un miserable locutor radiofónico, en esa época reciente en que las multitudes salían a la calle para clamar su negativa a una nueva guerra, se atrevió a referirse despectivamente a personas de la profesión de Fernando como titiriteros. Estoy seguro de que fueron estas muestras de mezquindad interesada, de mediocridad barnizada con cierto poder mediático, las que hiceron clamar al viejo cómico expresiones como su frívolamente difundido "¡A la mierda!"
El 21 de noviembre de 2007 falleció Fernando Fernán-Gómez; desaparece así una figura clave de la cultura contemporánea española. Una bandera anarquista (roja y negra) cubrió su féretro. ¡Gracias por todo, Fernando!

J. F. Paniagua Subir


Monarquía, república, revolución

El pasado mes de octubre, cuando algunas voces y gestos quebraban tímidamente el respeto reverencial al rey Juan Carlos I, el propio monarca se encargó de recordar públicamente que bajo su reinado los españoles habíamos vivido la etapa más larga de libertad y prosperidad de toda nuestra historia. No voy a discutir esta afirmación, demasiado pretenciosa en un país como el nuestro, ni quiero analizar el grado de corresponsabilidad de la corona en los avances sociales de los últimos años. Me interesa señalar que la extraordinaria duración de su reinado puede ser motivo de orgullo particular para él; desde que llegaron los Borbones sólo los breves reinados de Fernando VI y Alfonso XII transcurrieron con normalidad, pero debería ser motivo de preocupación para los monárquicos, sean convictos o confesos. Esta declaración del rey recuerda demasiado a los "XXV Años de Paz" del Franquismo, aquella cínica campaña publicitaria maquinada por Manuel Fraga que precedió a la larga agonía del régimen dictatorial.
Hoy como entonces, las más de tres décadas transcurridas desde las primeras elecciones generales de junio de 1977 nos indican que hay toda una generación de españoles que ha crecido en plena normalidad democrática, que hay millones de jóvenes para los que la Transición queda lejos y el Franquismo es prehistoria, que para muchos el encaje constitucional para sustituir la legitimidad franquista de origen por la legitimidad democrática de hecho no es ni siquiera un recuerdo lejano. A millones de españoles el rey Juan Carlos I ni les salvó del comunismo en 1975 ni derrotó al golpismo en 1981. Para ellos, el rey no tiene legitimidad porque no tiene nada que ofrecerles, nada tienen que agradecerle y nada útil hace por ellos. Sólo así se explica que el manto protector que hasta ahora ha cubierto al rey, y a toda la Familia Real, empieza a quedar ajado, mostrándonos sus gastadas costuras y sus torpes remiendos y exija la actuación represora de la Fiscalía cuando hasta ahora siempre había bastado la autocensura. La falta de reflejos de un monarca, cuyas salidas de tono se apuntaban en el haber de su campechanía, que ha gozado de una impunidad que es la envidia de cualquier jefe de Estado, no hace más que empeorar la situación.
Así pues, no estamos ante una moda pasajera y ni siquiera estamos viviendo una crisis institucional anecdótica, es algo más profundo. Por eso mismo, no conviene confundirse con los exabruptos de una derecha montaraz que el 11-M no renunció a perder el control de ni uno solo de los resortes de un Estado que ocupó patrimonialmente en 1939. Las críticas en voz baja de algunos sectores de la derecha, amplificadas sin pudor por los altavoces episcopales, no ofrecen más opción que la abdicación de un rey del que desconfían para que le suceda el príncipe Felipe, al que también cuestionan por romper las reglas casándose con una plebeya, como repite continuamente el cortesano Jaime Peñafiel. Estamos ante un proceso de deslegitimación de la monarquía y del conjunto de la clase dirigente de un país, enfrentados a un número nada desdeñable de jóvenes que no se sienten agradecidos o atemorizados por hechos de un pasado remoto y que se están integrando como ciudadanos en una sociedad que no les gusta. El evidente progreso material de la España del siglo XXI no basta a una generación que no encuentra empleo estable, salario suficiente y posibilidades de acceso a una vivienda digna. Pero sobre todo se extiende la sensación de alejamiento o de enfrentamiento, ésta última aún minoritaria, con un modelo de participación política claramente agotado; el grito de "lo llaman democracia y no lo es" resume a la perfección este sentimiento.
Son jóvenes que se incorporaron a la vida política con la guerra de Iraq, aprobada por un puñado de políticos en contra de la opinión abrumadoramente mayoritaria de la sociedad española; son jóvenes que crecieron cuando la corrupción de los gobiernos de Felipe González nos daba un sobresalto cada mañana; son jóvenes que no participan en la política, acostumbrados a partidos y sindicatos sin afiliación y a elecciones con un índice de abstención que se acerca al 40 por 100. No es de extrañar que muchos jóvenes creen deslegitimado al rey y que un porcentaje significativo opine lo mismo del sistema democrático.
Naturalmente, estamos muy lejos de un envite revolucionario. No basta con que algunos jóvenes, muchos o pocos, cuestionen el vigente sistema democrático o se empeñen en abrir las fosas comunes de la Guerra Civil para sacar a la luz un pasado republicano muchas veces idealizado pero que ellos, ¡por fin!, pueden mirar sin temor. Es preciso que haya una alternativa real y creíble, alejada de la simple voluntad de minorías revolucionarias cargadas de dogmatismo y opuesta a un uso infantil de la violencia, es imprescindible que ese descontento de sobremesa se transforme en crítica contra el sistema imperante y en deseo de una utopía posible.
Cuando en 1868 vino a España Giuseppe Fanelli para sembrar la fructífera semilla del ideario bakuninista, hacía treinta y cinco años que el liberalismo de Isabel II se había impuesto al absolutismo. Cuando en 1910 apareció la CNT como una fuerza imparable, el sistema político de la Restauración llevaba treinta y cinco años de oligarquía y caciquismo sobre las clases populares. Cuando en 1975 el movimiento libertario reapareció con un vigor que nadie esperaba, hacía treinta y cinco años que las libertades populares estaban enterradas en cárceles y tumbas.
Sin embargo, no parece que aquí y ahora, casi treinta y cinco años después de la muerte de Francisco Franco, el anarquismo esté en disposición de repetir la situación y de volver a encabezar la creciente oposición a un sistema que muchos ven caduco. Ni la historia se repite ni avanza siempre en la misma dirección; el optimismo histórico sólo es un triste consuelo. Un revolucionarismo de salón que confunde la meta con el camino, un recurso casi siempre verbal a la violencia que más que arañar sólo refuerza al sistema, una militancia que muchas veces se guía más por la estética que por la ética, un exagerado voluntarismo que hace estériles tantos esfuerzos… son los problemas con los que se enfrenta un movimiento libertario al que no dejan de llegar jóvenes militantes. Frente al difuso "alternativismo" que suma al movimiento libertario a cualquier "ismo" o a cualquier teoría opuesta al modelo social vigente, en muchas ocasiones en contra del rigor científico o de nuestra tradición histórica, se impone volver a las verdades escuetas y sencillas del anarquismo de siempre. No se trata de volver atrás, se trata de saber de dónde venimos para saber adónde vamos.

Antonio Arbeig Subir


I Concilio Ateo en la ciudad de Toledo

En el documento de apertura del I Concilio Ateo, celebrado en la ciudad de Toledo en la antigua iglesia mudéjar de San Vicente los días 7, 8 y 9 de diciembre de 2007, se especifican las pretensiones de dicho encuentro basadas en una "estrategia que busca recuperar el sentido de la existencia humana mediante presupuestos ajenos al condicionamiento religioso"; para ello, el lenguje resulta una herramienta fundamental y se reivindica como "quizá la herencia más democrática y más liberadora". Son las palabras precisamente las que han sufrido una evidente apropiación por parte de los expertos en religión en un histórico robo gnoseológico (teoría del conocimiento). Así, continúa Francisco Miñarro (coordinador de la Federación Internacional de Ateos, FIdA) en el documento, en ese proceso de liberación lingüística es la palabra Concilio la primera reivindicada en un ejercicio de "derecho a la justicia y a la compensación". Se declara desde el ateísmo un amor superlativo a la naturaleza, la vida y el conocimiento y una preocupación por el devenir histórico, así como se denuncia la constante intromisión religiosa en el espacio público y en la libertad individual. Tiene mucho valor la denuncia no solo de los viejos monoteísmos y otros credos históricos sino también de las incontables nuevas formas de religiosidad que reproducen similares técnicas de dominación y control mental. El escenario del Concilio no es casual, se pretende desprender a Toledo de su condición institucional de "ciudad católica" y evidenciar el fundamentalismo de baja intensidad que subyace en la imperfecta democracia española. Se reivindican, actualizados, "los principios y contenidos de la Ilustración: la razón, las libertades, la autonomía del individuo, el hedonismo, la solidaridad y la justicia" como el contexto posible para una responsable praxis ética y política. Por lo tanto, el Concilio, por medio de la imaginación, la exigencia, el debate y el análisis, deja bien claro que el ateísmo es una herramienta imprescindible para la transformación social.
Hay que hablar del veto que sufrió el Concilio por parte del ayuntamiento de Toledo (gobernado por el PSOE e IU), ya que la fecha inicial estaba prevista para el mes de noviembre. La elección de la ciudad de Toledo se produjo por ser una ciudad emblemática en la historia de las religiones en España, por haber albergado a varias de ellas y sufrir sus habitantes la tiranía religiosa, y se pretende, por lo tanto, otorgarle un enfoque de ciudad moderna y libre, ajena a todo totalitarismo. Finalmente, organizadores y asistentes se congratulaban del éxito obtenido, a pesar de las numerosas trabas y la oposición o ninguneo por parte de la mayoría de los medios. Se deja claro que el Concilio Ateo es un homenaje a la resiganción secular del pueblo toledano y se lamenta la distorsión de los hechos, en todo lo que atañe al Concilio, que han llevado a cabo ciertos sectores de la sociedad toledana y sus medios afines. Hay quien concluyó que el movimiento ateo es ya imparable y que la razón se impondrá finalmente frente al fanatismo.
Ofrecieron una conferencia el ex-diplomático Gonzalo Puente Ojea, sobre "El debate actual sobre el ateísmo", especificó que la última encíclica del Papa es más de lo mismo en la doctrina católica, basada en una "filosofía esperancista" que no puede considerarse seria al tener sustentada su concepción del mundo en deseos; reivindicó el ateísmo, basado en lo real y en lo empírico y en la negación de lo sobrenatural. Otras conferencias fueron expuestas por: Chimo Fernández de Castro, "Desmitificando al Cristianismo"; Víctor Alarcón Viudes, "El cierre gnoseológico y el continuum en el cristianismo"; Juan Antonio Aguilera Mochón, "¿Es atea la ciencia?"; el filósofo Agustín Izquierdo Sánchez, sobre la relación entre "Fundamentalismo y filosofía"; la alemana Anita Werner, portavoz de la Alianza contra el Conformismo, que expuso una conferencia llamada "Nuevos ataques del oscurantismo contra los conocimientos de la biología"; Juan Francisco González Barón, "La Consideración política de la increencia"; Albert Riba, "El fundamento de los fundamentalismos"; Fernando Barredo de Valenzuela ("Loc"), "Lección magistral de antifundamentalismo"; el francés Jocelyn Bézecourt, responsable de la web Atheisme.org, "La nueva cruzada de la Iglesia católica y del Islam en la instancia política". El cierre del Concilio lo pusieron Leo Bassi, que representó una gran parte de su polémica obra La Revelación, y el fotógrafo José Antonio Moreno Montoya, que expuso una conferencia sobre la libertad de expresión y que se mostró contento con el desarrollo del acto a pesar no haber podido exhibirse finalmente su criticada serie Sanctorum.
La FIdA aseguró que habrá otros Concilios en diferentes escenarios y que esta primera edición servirá de catapulta para que la Federación tenga una continuidad en sus acciones.

José Meslier Subir


En nombre del Papa rey

El Papa satisface sus necesidades fisiológicas con regularidad. Cada día exterioriza, desde el púlpito de San Pedro, sus directivas a los políticos, a los médicos, a los farmacéuticos. Todo para afirmar la fuerza de la presencia de su Iglesia en la vida de la sociedad. Una presencia injerente, desbordante, asfixiante, provocativa; una violación del sentido común y de la dignidad humana.
El 28 de octubre, aniversario de la marcha fascista sobre Roma, la plaza de San Pedro ha sido el escenario de una puesta en escena de lo más arrogante: la beatificación de 498 curas "víctimas" de la guerra civil española. No se trata, obviamente, de subrayar la beatificación, sino la opción vaticana de elevar a este medio millar a "mártires" de aquel ateísmo y de aquel anticlericalismo que se manifestó en el período 1936-1939.
Se trata de la enésima y más fuerte presencia fascista, tanto por la fecha (que no podía ser mejor simbólicamente) como porque esos curas, y muchos otros, se distinguieron por haber participado en la guerra civil de parte de los fascistas españoles, disparando con ellos, espiando y denunciando a cuantos se habían opuesto al golpe de Franco, apoyando los valores de la opresión secular y de la dictadura. La afirmación clara de la voluntad reccionaria de Benedicto XVI no es sólo una vuelta atrás, sino que sirve sobre todo para hoy: es un mensaje claro lanzado a todos los que piensan en un presente sin una Iglesia condicionante y extorsionadora, sanguijuela y arruina-personas, lugar de acumulación de riquezas y poderes. Ha vuelto el Papa rey, garante de toda restauración, soporte fundamental de las fuerzas derechistas y neofascistas, baluarte del conservadurismo en el mundo.
Toda exteriorización cotidiana va en esta dirección, si se habla de los accidentes de tráfico o de los inmigrantes, de la televisión o del sexo… de los ángeles. Incluso unos son más pesados que otros, ya que responden a la necesidad de aceleración en los tramos que están (¡ojalá!) siendo frenados, ralentizados trastornados. Como cuando Benedicto XVI hace el enésimo llamamiento a los farmacéuticos para que se abstengan, objetando, de vender fármacos y otros productos relativos a cualquier tipología de control o prevención de la natalidad. Extraño (pero no para nosotros) que la palabra objeción de conciencia salga de la boca del papa de turno sólo cuando se trata de a enrolar médicos y farmacéuticos para impedir abortos y la elección personal de planificación familiar. Esta palabra no la pronuncian nunca cuando jefes de Estado católicos, con generales católicos, con oficiales católicos y soldados católicos, en cualquier rincón del mundo, proyectan, conducen, reivindican, persiguen guerras sanguinarias, genocidios, desastres, carnicerías, como en Iraq, en decenas de países africanos, etc. Una palabra tabú la objeción conciencia, incluso cuando se debería utilizar para pedir a los católicos que no contaminen, que no exploten, que no discriminen; a los banqueros que no estafen, y así sucesivamente.
Este papado combativo está demasiado atareado en afirmar su pesada hipoteca social, apropiándose del dinero de los ciudadanos, infiltrando sus tentáculos en los pliegues de la sociedad para chupar dinero público, se trate del IOR o del APSA, del Opus Dei o de Cáritas, de la Compañía de Obras Religiosas y de tantísimas ventosas pegadas como sanguijuelas al cuerpo putrefacto del Estado. Las estafas puras y duras y las estafas "lícitas" con las que se nutre el vientre blando del pulpo son incontables. Un gusano parásito está devorando la sociedad, sobre cuyos despojos se alza el espectro de Benedicto XVI, papa del Sacro Imperio Romano, papa de lucha y de guerra, de cruzadas y de ejércitos, de Cruz y de espada.
Y aquí comienza nuestro discurso: ¿Cómo refrenar y después destruir el nuevo reino pontificio? ¿Cómo liberar el espacio vital en la sociedad que la Iglesia ha invadido? ¿Por dónde empezamos?
No se puede avanzar en nada si no se empieza por el individuo, por la propia elección, que, permaneciendo en el ámbito individual, no debe replegarse a la esfera de lo privado en la clausura de la intimidad familiar, sino que debe ser difundido, debatido, para poder contaminar, influir y estimular a otras personas. La opción de no casarse, de no mandar a los hijos a la iglesia, no bautizarlos, no dar la asignatura de Religión. Después están las opciones colectivas, las que se hacen con los demás como acto político: por una escuela libre libre de los condicionamientos clericales, por una sanidad libre de supeditaciones mojigatas y del control religioso de la vida de las personas, para que en la sociedad se asienten formas de convivencia libre y la educación sea encaminada al control del propio cuerpo, de las pasiones, de los hábitos sexuales, sin obediencias a morales falsas e hipócritas; para que la sociedad se organice en la gestión de los espacios de juego, de estudio, de ocio, fuera de los interesados ámbitos católicos. Para que la religión vuelva a ser una opción individual y la Iglesia retorne a sus cuarteles, se autofinancie y no interfiera, pague lo que debe, se mantenga por sí sola, es decir, se meta en sus asuntos.
Y sobre todo que se vuelva a hablar de ateísmo, de librepensamiento, de visión materialista de la historia y de la vida; para que la fe vuelva a ser fidelidad a principios, coherencia y no obediencia ciega; que se empiece a salir a la calle, a afirmar con claridad y coraje la propia diversidad, la propia elección de libertad, sin temer a la opinión pública, al control social ni la amenaza de discriminación. No hay pasos hacia la conquista de la libertad que no tengan precio, y en este campo el precio es verdaderamente bajo, y sorprende que muchos se escondan tras el dedo de la hipocresía y la falta de originalidad.

Sicilia Libertaria Subir


Día internacional contra
la violencia hacia las mujeres

El 25 de noviembre fue declarado el Día internacional contra la violencia hacia las mujeres en el primer Encuentro Feminista para América Latina y El Caribe, celebrado en Bogotá en 1981. Esta propuesta fue reconocida oficialmente en 1999 por Naciones Unidas.
Este día condena el triple asesinato de las hermanas Mirabal, a manos de los esbirros de la dictadura trujillista, en la República Dominicana hoy, entonces (1960) "Ciudad Trujillo".
Las hermanas Mirabal (Patria, María Teresa y Minerva) mostraron su oposición y rechazo al régimen trujillista, llegando a ser una de ellas, Minerva, "tan atrevida" que se negó a bailar con el "ilustrísimo" Rafael Leónidas Trujillo, rechazo al que no estaba nada acostumbrado este señor, después, entre otras, de jactarse de acabar con la virginidad de un sinfín de muchachitas, incluso con el muñón de su mano, cuando su pene no se ponía en erección.
El 25 de noviembre de 1960, cuando regresaban las hermanas de visitar en prisión a los esposos de dos de ells, fueron capturadas, golpeadas, violadas, torturadas, decapitadas… Finalmente, depositaron sus cuerpos sin vida en el coche que ellas mismas conducían y lo tiraron por un barranco, simulando así un terrible accidente, que nunca fue investigado.
En la actualidad, seguimos oyendo noticias, iguales o parecidas en Ciudad Juarez (México): mercantilización, tortura y asesinatos; Zona del Caribe: turismo sexual; Panixtlahuaca (México): amenazas de muerte por pertenecer y encabezar el comité local de OIDHO (Organizaciones Indias por los Derechos Humanos en Oxaca); Indonesia, Europa del Este, China… y España.
En lo que va de año, en nuestro país 71 mujeres, según los "mass media" han perdido la vida como consecuencia del terrorismo patriarcal, aunque estos mismos lo denominen violencia doméstica o de género.
La tarde del domingo 25 de noviembre último, en la madrileña Puerta del Sol se concentraron (haciendo vagos cálculos) alrededor de tres centenares de personas. Todas ellas, hombres y mujeres, condenaban la discriminación, la violencia y los asesinatos de mujeres como consecuencia de actitudes machistas, pero nadie hablaba del verdadero origen del problema, nadie comentaba lo que implica el concepto machismo; criticaban comportamientos políticos, pero no autocríticos, la mayoría contra el PP, por escasez de recursos ante el problema por parte de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, o la ausencia en el acto del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón. Curiosamente, aquellos y aquellas que gritaban "dónde están, no se ven, las mujeres del PP", llevaban colgadas de sus solapas las siglas PCE. Ante la lectura de varios comunicados denunciando los obstáculos existentes en la lucha, nos encontrábamos con aplausos reivindicativos de ediles del PSOE, y concejales de IU.
Denominar a esta problemática "violencia doméstica" conlleva subliminalmente a que no exista implicación social; nombrarla como "violencia de género" implica no reconocer los agentes implicados. Con esto no quiero decir que cualquier sujeto, militante de los partidos políticos mayoritarios, apoye la violencia hacia las mujeres; sin embargo, sí que implica que no quieran modificar la estructura social establecida con respecto a la segmentación de género, es más, en el caso de que una mujer se una al carro de la participación activa social, tiene que ser de un determinado status y mimetizando los roles que han elaborado, seleccionado, construido y elegido los hombres.
Cuando hablamos de patriarcado, hablamos de superioridad, protagonismo, iniciativa, dominación… del género masculino sobre el femenino, y esto es mantenido por el Estado, la Iglesia y el Capitalismo.
Por el Estado porque los partidos políticos que lo forman no invierten en políticas igualitarias, porque fomentan desde su posición neoliberal unos cánones de belleza que sólo responden a un interés de consumo desmesurado, a un tipo de vida que establece las capacidades según el género, en lugar de las posibilidades y limitaciones de cada persona.
Por la Iglesia, que continúa hablando de moral, familia, responsabilidades, obligaciones… y sigue olvidándose de las libertades y la equidad, como en la Edad Media, cuando los fieles, tras un largo peregrinaje, podían optar o no a la parte delantera de la catedral según su status social, y siempre, las mujeres en una fila y los hombres en otra.
Tampoco se habló del concepto feminismo, vaciado de su verdadero contenido y estigmatizado por una parte de la población. Si una mujer dice que la han violado o maltratado y es incierto, eso no es feminismo, si una mujer ejerce su posición socio-laboral de forma vejatoria no es feminismo, si una mujer intenta sustraer y así beneficiarse de bienes materiales de su compañero no es feminismo, si una mujer menosprecia e infravalora a su compañero no es feminismo.
El feminismo aboga, defiende e implica el desarrollo integral de la persona independientemente de su género.

Ana Subir


La oferta y la demanda
y el timo de la estampita

La llegada de los trabajadores inmigrantes es un hecho calculado y estimulado cuando no obligado por la demanda de los capitalistas. Debido a sus condiciones de necesidad son más fácilmente explotables que los trabajadores autóctonos. No hay que tener en cuenta solamente la condición de necesitados, sino también su falta de formación en muchos casos; la ignorancia de sus derechos y su falta de organización.
En nuestro país el fenómeno de la inmigración es relativamente nuevo. España ha pasado de ser un país de emigrantes a un país con inmigrantes en pocos años. Pasó de tener una economía débil incapaz de crear puestos de trabajo para todos y con 2.000.000 de parados a tener una economía fuerte con necesidad de mano de obra inmigrante pero con 2.000.000 de parados.
Es de todos conocido que las últimas generaciones de españoles son las mejor preparadas académicamente de la historia de España. Han podido formarse gracias a su empeño y al apoyo recibido por sus familias al procurarles unos estudios y por mantenerles durante todos los años que dura la formación académica, que pueden llegar a ser muchos.
De no ser así muchos hubieran empezado a trabajar muy pronto y con una formación muy escasa por no decir nula. Ellos serían los que desempeñaran los trabajos peores o más duros y mal pagados. Al tener la posibilidad de formarse mejor y optar a algo mejor en la vida no se contemplaba la necesidad de aceptar dichos trabajos.
Antes de producirse la inmigración de trabajadores extranjeros, se dio la emigración del campo a las ciudades. Gentes del campo, principalmente andaluces y extremeños, se vieron obligados a emigrar a las ciudades en busca de trabajo. En aquel momento fueron la mano de obra barata demandada por las necesidades de la producción de los capitalistas de la época. Barrios enteros nacieron al amparo de la noche, porque si daba tiempo a construir la chabola antes del amanecer, se podía residir allí. Al principio eran mal vistos por el resto de la población, pero con el tiempo se integraron por completo en la vida de las ciudades. Ellos fueron el núcleo de los barrios obreros que tanto lucharon antes, durante y después de la muerte del dictador y la transición por los derechos de la clase trabajadora.
Los capitalistas, lejos de humanizar el trabajo con contratos estables, jornadas pactadas, buenos sueldos con los que se pueda vivir, garantías de seguridad e higiene; derechos todos ellos de los que deberíamos disfrutar, en cuanto pueden lo precarizan aún más. Es lo que hay en el sistema capitalista, se sirve de la explotación de la clase trabajadora para lucrarse. La capacidad del capitalismo parar mover poblaciones que trabajen en sus negocios es muy grande, cada vez más; antes se hacía en el propio país, ahora los movimientos son mundiales.
Nuestro beneficio les cuesta dinero. Necesitan de mano de obra barata para seguir forrándose a nuestra costa, ya seamos españoles o inmigrantes.
En esto se nos queda nuestra sociedad del bienestar por la que lucharon los trabajadores hace años, ahora que tenemos el derecho de disfrutarla después de lo mucho trabajado, nos pagan con esto.
No hay futuro en el capitalismo, no podemos esperar nada de él. Nuestro bienestar lo tenemos que conquistar día a día luchando por la tan ansiada libertad que alcanzaremos el buen día que triunfe la Revolución Social.

Grupo Tierra Subir


 

Venezuela: Un gobierno
con un cadáver en la boca

El espejismo exponencial

Fernando Fernán-Gómez:
Escritor, cineasta y anarquista

Monarquía, república, revolución

 

I Concilio Ateo
en la ciudad de Toledo

En nombre del Papa rey

Día internacional contra
la violencia hacia las mujeres

La oferta y la demanda y
el timo de la estampita