
SECCIONES
El pasado 6 de mayo los médicos certificaron la muerte de Nicolás
David Neira Álvares, un joven de 15 años que marchaba en el
bloque anarquista en la manifestación del Primero de Mayo en Bogotá.
Como no ocurría desde hace tiempo, muchos jóvenes salieron a
las calles a protestar contra el capitalismo. La gigantesca marcha que incluía
sindicalistas, campesinos, estudiantes, desempleados y activistas caminó
de manera no-violenta por la carrera séptima de la capital. La manifestación
no sólo recordó a aquellos que fueron asesinados por el Estado
en Chicago, sino que además denunció la precaria situación
económica y social que vive actualmente el país, exigió
un alto a las negociaciones del TLC e hizo públicas las atrocidades
cometidas por el actual gobierno fascista. Atrocidades que también
ocurrieron este fatídico día cuando el ESMAD empezó a
lanzar gases lacrimógenos sin ninguna razón y procedió,
después de una explosión, a reprimir violentamente a los manifestantes,
golpeándolos con bolillos y balas de goma. Fue precisamente durante
esta represión cuando varias personas fueron gravemente heridas, incluyendo
a Nicolás, que fue golpeado en la cabeza por la policía hasta
quedar inconsciente. Aproximadamente ocho policías rodearon a Nicolás
y, se cubrieron con pasamontañas, impidiendo que el resto de los manifestantes
viera sus caras y que Nicolás fuera rescatado. Después de un
tiempo, Nicolás fue finalmente llevado por algunos compañeros
a un Hospital ubicado en La Perseverancia. Ahí, Nicolás esperó
por unas horas hasta que fue trasladado al Hospital de Salud Coop, donde permaneció
en condiciones críticas hasta el día de su fallecimiento.
Durante esa semana muchas personas trataron de denunciar la situación
escribiendo artículos y comunicados en los medios alternativos, ayudando
a la familia, organizando una demanda pública y protestando frente
al Hospital. Muchas de estas personas han sido hostigadas por la policía.
Los medios de comunicación están encubriendo los hechos. Los
ESMAD dicen que nunca golpearon a los manifestantes, pese a todas las pruebas
visuales que se han presentado.
La triste muerte de Nicolás y la violenta represión realizada
por la policía es la consecuencia de este sistema injusto que busca
silenciar todas las voces de aquellos que están tratando de crear un
mundo de libertad e igualdad.
Al final de los años 70 el mundo se encuentra en plena Guerra Fría
y dividido en dos bloques enfrentados: por una parte, los países comunistas
satélites de la Unión Soviética o de China sometidos
a dictaduras totalitarias; y por otra están los países capitalistas,
bajo la dictadura del capital, dictaduras militares en muchos casos también
(España saliendo del franquismo), o a pseudo-democracias parlamentarias.
A la muerte del Papa Pablo VI es nombrado un tal Juan Pablo I del que se dice
puede iniciar cierta apertura en la Iglesia Católica. Ser aperturista
en la jerarquía vaticana sólo significa ser un poco menos conservador.
Éste muere inesperadamente en pocos días desconociendo hasta
la fecha las causas reales de su muerte. Le sucede el cardenal polaco anticomunista
Karol Wojtyla.
Polonia se halla al borde de la insurrección, sumida en huelgas protagonizadas
por los trabajadores de los astilleros de Gdansk afiliados al sindicato "Solidaridad".
Algún día se debería conocer el papel de los Estados
Unidos de América y de sus servicios de inteligencia en la elección
de Juan Pablo II. Los países comunistas, iluminados por la fe y empujados
por la miseria y las ansias de libertad, empiezan a derribar los muros totalitarios.
El papado de Juan Pablo II se encuentra lleno de contradicciones, de luces
y de sombras: se mete en política para derribar regímenes comunistas,
pero en su primera visita a Sudamérica amonesta públicamente
al cura guerrillero Ernesto Cardenal por formar parte del gobierno sandinista.
Días después se reúne con Hugo Banzer, Videla, Pinochet...
algunos de los más sanguinarios dictadores, con miles de muertos a
sus espaldas, a los que bendice y no amonesta.
Dicen que fue el Papa de los pobres y que ha condenado la pobreza y el capitalismo,
pero solo ha generalizado sin denunciar públicamente a los causantes
de la miseria, incluidos el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
Hoy el Tercer Mundo profundiza en su pobreza y el Primero se acerca a ella
cada día un poco más, gracias a las políticas neoliberales
y globalizadoras de los amigos de Juan Pablo.
Dicen que fue el Papa de los jóvenes. ¿También de las
víctimas de la pederastia ejercida por curas y religiosos contra sus
jóvenes feligreses? Juan Pablo II ha colaborado en la ocultación
de todos los casos de abusos sexuales cometidos dentro de la Iglesia, pues
no los ha condenado, ni excomulgado a los culpables. Al contrario, algunos
han promocionado ocupando en la actualidad cargos de relevancia en el Vaticano.
Son cosas de la doble moral católica.
Durante el pontificado de Juan Pablo II se ha intentado anular los movimientos
cristianos de base (más comprometidos con la realidad social). Los
seguidores de la Teología de la Liberación ( la Iglesia de los
pobres en Sudamérica), prácticamente han desaparecido. Sus líderes
han sido asesinados por dictadores corruptos o han sido apartados por Roma
de sus responsabilidades. Mientras que sectas católicas como los Legionarios
de Cristo o el Opus Dei ven fortalecidas sus posiciones dentro de la jerarquía
eclesiástica y dentro de algunos gobiernos. Forman parte del Poder
político, económico y social y Juan Pablo se rodeó de
ellos. Y, o se está con los ricos, o se está con los pobres.
Otra de las intervenciones directas del Papa y que siguen desmontando su supuesta
ideología progresista, es el inmenso proceso de beatificaciones de
religiosos muertos en la Guerra Civil española y de reconocidos ultraderechistas
(Escrivá de Balaguer, por ejemplo). Ninguno de los nuevos beatos luchó
en el bando legalista, ningún trabajador, y había muchos católicos
también. Procesos que antes duraban siglos han sido resueltos en cuatro
días. El Opus controlaba en la sombra y Juan Pablo fue su brazo ejecutor.
Lo que sí supo hacer el Papa fue ganarse a los poderes mediáticos
y utilizarlos en su propio beneficio. No daba un solo paso sin cámaras
de televisión o legiones de periodistas. Hasta en su agonía
ha ocupado miles de páginas en la prensa escrita y horas y horas de
televisión. Ya de paso han querido vendernos su enfermedad y sufrimiento
como símbolo de entereza cristiana, aguantando los dolores que nos
manda Dios. Pocas veces sacan las televisiones la agonía en vida de
muchas familias que no tienen qué llevarse a la boca, o la de miles
de ancianos que viven y mueren en soledad sufriendo de verdad.
Y toda esa gente, bajo su ventana, esperando la última aparición
pública. O su muerte en directo ante las cámaras.
¿De qué nos ha servido que pidiera perdón por la muerte
de Galileo si la Iglesia sigue entorpeciendo el avance de la Ciencia? O que
diga: "que no, que lo del infierno es una metáfora", cuando
por defender esa idea la Iglesia causó miles de muertos en las guerras
religiosas o durante la Inquisición. ¿Acaso no se dan cuenta
de que el verdadero infierno está aquí, sobre la Tierra: en
las colas del paro, en la explotación laboral, en el abuso sexual,
en la discriminación, en la emigración forzosa, en las cárceles,
en las hipotecas abusivas, en las políticas deshumanizadas, en la pobreza
y la miseria?
En este período la Iglesia ha sufrido una regresión, un alejamiento
de la realidad y el abandono de políticas aperturistas que debería
retomar el próximo pontífice, cosa que dudamos.
En España, la Iglesia empieza a sentirse mártir y perseguida
porque se le dice que cumpla sus compromisos con el Estado y alcance su autogestión.
Cuando ven peligrar sus seculares privilegios se sienten perseguidos.
Sabemos que no vamos a terminar hoy con las religiones, ni con ésta
ni con las otras, pero nos vemos obligados a llamar a las cosas por su nombre
y a luchar por un mundo más digno y humanizado alejado de toda clase
de supersticiones y miedos supraterrenales.
Diréis: ¿y a vosotros, ateos como sois, qué os importa
lo que haga o deje de hacer la Iglesia Católica?
Nos importa porque las decisiones de la Iglesia son seguidas por muchas personas
que se las creen a pies juntillas, con lo que se las impide su capacidad de
pensar y de elegir libremente su toma de decisiones, porque directa o indirectamente
son impuestas incluso a quienes las rechazan de plano. Como puede ser la obligatoriedad
de la enseñanza religiosa en las escuelas, o su oposición a
ciertos descubrimientos científicos, el aborto libre, la eutanasia,
uso del preservativo, etc.
Porque la religión predica sumisión y sometimiento.
Para quienes ignoran o desconocen, y para quienes de una manera sesgada e
intencionada prefieren omitir y rehusar del contexto político y social
de la revuelta que dio origen al 28 de junio como día internacional
del orgullo homosexual, retroceremos tan sólo unos años atrás
y nos situaremos en el Stonewall, lugar de encuentro de hombres y mujeres
no-heterosexuales en pleno corazón del Village neoyorquino, allí
el 28 de junio de 1969 comenzó una revuelta que duraría más
tres días de disturbios contra la policía y que culminó
con la detención de unas 300 personas, marcando un antes y un después
en la lucha de gays, lesbianas y transexuales por nuestros derechos sociales.
La policía constantemente emprendía redadas en los bares y locales
del "ambiente" neoyorquino con la justificación de controlar
el respeto y la correcta obediencia sobre las leyes de consumo de alcohol,
de la misma manera que se insinuaban a gays y lesbianas para mantener relaciones
sexuales, identificando así a cientos de personas para engrosar sus
listas homófobas de presuntos "alteradores del orden". La
persecución solía culminar con bares clausurados y personas
detenidas. Pero el 27 de junio, la policía acudió esta vez a
la calle Christopher al pequeño bar Stonewall, pero el silencio de
las noches de represión y captura fue roto y comenzó el principio
de un momento histórico para la reafirmación y la lucha de gays,
lesbianas, transexuales y otros transgeneros. Las personas presentes en el
bar hicieron frente a los agentes. Un parquímetro barricó la
puerta, dejando a los agentes en su interior encerrados, a lo que respondieron
destrozando el lugar y pidiendo refuerzos. Las sirenas, las luces de los coches
y cientos de policías para sofocar y reprimir la revuelta tomaron el
barrio, porque los hechos de Stonewall fueron más que un simple momento
de tensión, sino la culminación y el límite de lo que
ya era odiado y rechazado. Más y más personas fueron sumándose
a los disturbios, el fuego y las barricadas transformaron el miedo cotidiano
en una protesta cargada de energía y rabia contra quienes durante años
les habían silenciado, acosado y reprimido; quienes con su prepotencia
y homofobia intentaban clausurar todo lo que no fueran los esquemas de una
sociedad conservadora y totalitaria. A los tres días la policía
consiguió tomar el barrio, los duros disturbios tuvieron una repercusión
mayor de la esperada girando la noticia por todo el globo, lo que originó
el interés y la indignación al saber de lo sucedido a muchas
personas; a partir de este momento el debate social e incluso estatal consiguió
poner en cuestión la negación de derechos y el anonimato de
cientos de miles de personas, que hasta entonces no habían tomado una
posición y actitud de "orgullo" y dignidad por su condición
sexual. En poco más de un año eran 300 los Frentes de Liberación
Homosexual, y el 28 de junio de 1970 se convocaron en varias ciudades de los
EE UU las primeras marchas de conmemoración y lucha, declarando aquel
como el Día Internacional del Orgullo Gay.
En aquellos años la Ley de Peligrosidad Social franquista encarcelaba
y humillaba a los gays, lesbianas, transexuales, travestis, prostitutas y
trabajadores del espectáculo cayendo sobre ellos duras condenas de
cárcel, de trabajo forzado o internamientos en centros donde se aplicaban
terapias como la de aversión, tratamientos psiquiátricos, torturas
y todo tipo de experimentos "científicos y médicos"
Hoy según parecen los hombres y mujeres, los chicos no heterosexuales
vivimos en completa igualdad con las estructuras heterosexuales imperantes;
hoy podemos actuar y manifestarnos en libertad, podemos incluso caer simpáticos
y divertidos para la sociedad del espectáculo, es hasta recomendable
poner un gay en tu vida y dar una vuelta por los lugares del ambiente consumista
y monopolizador. Es reclamo publicitario, somos un objetivo e interés
para las multinacionales de la estética y la imagen. Y por supuesto
somos el voto rosa, para catalizar nuestras aspiraciones y reivindicaciones
y convertirlas en eslóganes vacíos de todo contenido y raíz.
Pero la realidad es bien diferente, por eso nuestro proyecto es íntegramente
anarquista, es decir, desde la radicalidad, entendemos ésta como la
lucha desde la raiz de los problemas y desde las propias personas.
El Día del Orgullo Gay ha sido asimilado y convertido en un desfile
multitudinario, promocionado por empresas y negocios rosa, donde el sentido
reivindicativo y provocador ha quedado relegado a la exaltación del
cuerpo, y lo que socialmente es aceptado. Pero debemos entender y ser conscientes
de que son muchos los motivos que nos impulsan a luchar y éstos están
tan arraigados como lo es la propia estructura familiar, donde se desarrollan
todas las doctrinas y valores de la sociedad. La concepción de la sexualidad
y los roles atribuidos a cada genero, y esto está totalmente insertado
en nuestros cerebros.
Pensamos que aquellos tres días de disturbios nada tiene que ver con
el hoy llamado Desfile del Orgullo Gay, pero que los motivos que impulsaron
aquella revuelta hayan sido hoy superados, pues más bien todo lo contrario.
Debemos ser criticos y cuestionarnos los pasos que han dado los colectivos
de gays y lesbianas o lo que sería el Movimiento GLBT (gays, lesbianas,
bisexuales, transexuales) que han basado sus proyecciones de lucha en equiparar
a GLBT al modelo de la sociedad heterosexual, sin plantearse que precisamente
el problema está en la concepción de la sexualidad, las diferencias
de genero, las etiquetas, los roles
Nosotros como anarquistas aspiramos al cambio radical de esta sociedad y sus
valores imperantes, y por tanto no nos conformamos con la "aceptación"
y asimilación, ya que el problema no está en nosotros sino en
como la sociedad y las personas afrontan y nos encasillan en las parcelas
de lo "no correcto", adjudicándonos a cada uno de nosotros
una posición.
Contra la propaganda del franquismo
El franquismo nos educó en la mediocridad y la cobardía política,
y entre otros muchos males, heredamos una historia embrutecida y cargada de
parcialidad a favor de los que fueran vencedores de una guerra civil y de
un dictador que se autoproclamó Caudillo de España por la Gracia
de Dios.
A modo de aclaración, y quizá también de información,
por si alguno ya lo olvidó: Los casi cuarenta años que separan
las fechas del 1 de abril de 1939 -día elegido oficialmente por los
franquistas para dar por terminada la guerra civil- y la del 20 de noviembre
de 1975 -día de la muerte de Franco- hubo en este país un sistema
político dictatorial de corte fascista.
Durante ese período, además de otros horrores, la dictadura
aplicó implacablemente con todos los medios a su alcance, su propio
método propagandístico de exaltación al régimen
y culto a la personalidad, sólo comparable al utilizado por la Alemania
nazi, la Italia de Mussolini, o paradójicamente, el utilizado por el
estalinismo en la antigua Unión Soviética y otros países
de su órbita; propaganda, que cumplía un fin en sí misma:
aterrorizar.
Llenaron el territorio español con toda la iconografía del régimen
y del partido único, la Falange: la nomenclatura de calles y plazas
de la mayor parte de las ciudades y pueblos, nos recordaba a diario los nombres
de los vencedores militares y de los salvadores de la patria. El tétrico
recordatorio de sus mártires, con la alegoría "Caídos
por Dios y por España", parapetados en las fachadas de muchas
iglesias, o los monumentos en espacios públicos, dedicados exclusivamente
a sus muertos, contribuían a crear un clima de confusión y terror
en la sociedad, que en muchos casos se prolongaría hasta nuestros días.
A todo esto, cabe añadir el exterminio político del adversario,
utilizando para ello la represión más brutal conocida hasta
la fecha, como ejecuciones sumarísimas y desapariciones, sobre todo
durante los años que precedieron al final de la guerra civil. También
los miles de prisioneros políticos en cárceles o campos de concentración,
donde muchísimos presos fueron obligados a trabajar bajo un régimen
de esclavitud, en muchas obras civiles, o incluso en el siniestro mausoleo
franquista del Valle de los Caídos, o el exilio forzoso para cientos
de miles de españoles. En fin, un negro episodio de nuestro pasado,
que no puede más que causar dolor y vergüenza a cualquier persona
sensata y mas aún si se dice demócrata.
Hoy, treinta años después del final de la dictadura y en pleno
siglo veintiuno, que la retirada de la simbología franquista y fascista
de los espacios públicos sea cuestionada y puesta en entredicho por
algunos fabricantes de opinión, de dudosa ideología, y políticos
de formaciones de rancia herencia, que se otorgan la titularidad de más
demócratas que nadie, es de un cinismo atroz. No me imagino yo monumentos
similares en algún país europeo que también sufriera
el embate del totalitarismo.
Por otro lado, comparar esta propaganda con monumentos de otras épocas
históricas, me parece un eufemismo y un claro intento de echar tierra
de por medio dando excusas infundadas con el objetivo de perpetuarlos, y al
mismo tiempo continuar con la versión de la historia que la dictadura,
no lo olvidemos, nos inculcó con mucho dolor como una verdad absoluta.
Pero lo grave del asunto es que esta diatriba sólo conduce a dar más
aliento a los que todavía continúan defendiendo posiciones revisionistas
de la historia; negando el Holocausto o exculpando de cualquier responsabilidad
a los que guerreaban a favor del nazismo y el fascismo, y a los que amparándose
en estas tesis siguen justificando posturas ultraderechistas.
Sin embargo, y para concluir, dejen que les diga que con toda esta propaganda,
y con la historia, no se debería emular a la escuela del antiguo régimen,
es decir: ocultar, manipular, amañar. Que continúen quitando
de nuestras calles toda esa propaganda fascista, pero que no la destruyan,
que hagan con ella un museo, y lo llamen de los horrores si quieren o de la
vergüenza, pero es necesario que las generaciones actuales y futuras
tengan la información suficiente y sepan lo que tuvimos en este país
hasta no hace demasiado tiempo y sirva como antídoto frente a la barbarie.
Un nuevo santo a
los altares:
San Enrique Marcos (el luchador)
Es necesario que hagamos justicia, que reconozcamos a cada persona lo que
se merece y, al parecer, para algún que otro posibilista lo que Enric
Marco, como ahora se llama, se merece es un monumento por su comportamiento
actual e histórico. Quizá quien ve en él grandes comportamientos
es porque su catadura moral para con sus semejantes, para con sus compañeros,
sea parecida a la que ha tenido Enrique Marcos, como le conocíamos
en la CNT a finales de los años 70.
Desde aquí sólo quiero recordar una parte de la historia que
los anarcosindicalistas conocemos de este "señor". En 1984
un gran compañero cenetista llamado Juan Gómez Casas, que fue
secretario general de la CNT en el comité nacional anterior al que
lo fuera Enrique Marcos, escribió en referencia a este nefasto personaje:
"¿Quién era Enrique Marcos? Para nosotros, los que militábamos
fuera de Cataluña, era o había sido el secretario del comité
regional allí, lo cual a nuestros ojos y creo que a ojos de los demás,
era en sí título más que suficiente para ser secretario
del comité nacional. En realidad desconozco si en su región
de origen se le conocían los antecedentes militantes. Creo que tampoco
se sabe hoy muy bien de dónde procedía. El propio Marcos apuntaría
una serie de datos biográficos un tanto contradictorios, pues hablaba
de su intervención en la Guerra Civil en una unidad determinada cuando
por su edad era imposible que hubiera intervenido en aquélla. Luego
aludía a un duro exilio en la emigración y no recuerdo si, antes
de regresar a España, a una permanencia en el maquis francés.
Creo para mí que Marcos, persona inteligente y con iniciativa, se había
formado él mismo una militancia confederal acelerada. Pero en realidad
todo esto era secundario si la organización le respaldaba, cosa que
así ocurrió" ("Relanzamiento de la CNT: 1975-1979",
Madrid, 1984).
Como vemos, ya en 1984 se dudaba de la biografía que se había
o le habían fabricado a Enrique Marcos.
Pero sigamos con su historia en la Confederación; Marcos fue el secretario
que llevó a la CNT hacia el V Congreso y hacia su primera escisión
y fue él, junto con otros, quien comenzó una lucha sin tregua
contra el exilio confederal acusándole de manipulación e intento
de control de la CNT. Marcos y sus seguidores hicieron todo lo posible y lo
imposible para que se incluyese un punto, en el Congreso, que con el título
de "Trayectoria confederal desde el último congreso (1936)"
fuese el lugar en que el exilio tendría que dar cuentas de temas como:
el Consejo General del Movimiento Libertario, los bienes traspasados a Francia
al término de la Guerra Civil y la oscura fase de las desavenencias
y enfrentamientos ocurridos entre grupos del exilio. El interés de
Marcos era poner en cuestión la credibilidad del exilio confederal
cuestionando su trayectoria porque, quizás, de esa forma nadie podría
poner en duda, con autoridad moral, la trayectoria inventada del propio Enrique
Marcos. La posición de Marcos en toda esa etapa le llevaría
a defender una CNT renovada en contra de lo que representaba la historia de
la anarcosindical; su posición se fue forjando con continuas apariciones
en los periódicos burgueses y de la Confederación exponiendo
su posición e intentando eclipsar a todos aquellos que se oponían
a su visión sindical. En aquel momento se intentaba comparar a los
sindicatos y compañeros que defendían una posición contraria
al colaboracionismo y a las nuevas políticas sindicales, con lo que
Marcos y los suyos llamaban exilio-FAI y que al hacerse cierta la ruptura
del V Congreso (auspiciada por 53 delegados afines al secretariado permanente)
se identificó como CNT histórica, conociéndose como CNT
renovada a la que salió de la comisión impugnadora del V Congreso
y que acabaría realizando un nuevo congreso en Valencia, a partir del
cual sería más conocida como CNT-Congreso de Valencia.
Llegados a este punto y teniendo en cuenta que durante su etapa en los órganos
de gestión de la CNT, tanto nacional como regional, le ocurrieron al
sindicato dos de los hechos más repugnantes de toda su historia, como
fueron el proceso político del Scala y la primera maniobra escisionista
después de la restauración democrática, cabe pensar que
posiblemente Enrique Marcos no se inventó un pasado por el simple hecho
de tener "pedigrí confederal", su trayectoria posterior después
de averiguar el daño causado tanto al sindicato como a los supervivientes
del Holocausto nazi me hace sospechar que Enrique Marcos puede tener más
cosas que esconder, y que posiblemente nunca sabremos a no ser que alguien
pretenda realizar alguna película tipo "El Lobo".
Desde luego en la CNT ha habido más de uno, más de dos y más
de tres que se han inventado o les han inventado curriculos revolucionarios
para infiltrarse en los medios libertarios, muchos de ellos policias, fascistas
o simples colaboradores del poder que lo han hecho, en distintas etapas y
por diferentes causas, pero a todos ellos les empujaban los mismos motivos:
la destrucción de la CNT y la eliminación de los anarquistas.
Esta historia de Marcos nos suena y la traición también, el
problema es que ahora le han pillado queriendo destruir o protagonizar un
colectivo que tiene las simpatías de todo el mundo y ante el cual muchos
de los gobernates nacionales e internacionales quieren lavar sus pecados del
pasado; por eso Marcos ha sido desprestigiado públicamente en toda
la prensa, cosa que es normal ya que antes también le habían
encumbrado de forma que le hicieron acreedor de parabienes y medallas. Si
ahora le sacan a toda página en la prensa diaria, antes (cuando era
un héroe) le hacían reportajes en los semanales de los mismos
periódicos.
Que nadie piense que Enric Marco está siendo perseguido, lo que ocurre
con él es que "Roma se ha cansado de pagar traidores para que
encima le traicionen". Que nadie crea que Marcos es un pobre hombre perseguido
por haber hecho de su vida una mentira; Marcos engañó a sus
compañeros y a sus semejantes, acosó y menospreció a
los más mayores de sus compañeros (a los "dinosaurios"
del exilio) para que no le pudiesen descubrir en la mentira y ahora, para
algunos (a los que también molestan los "dinosaurios" organizados
y los anarquistas), es un pobre hombre al que se está persiguiendo
desde la prensa mediática y desde los centros del poder, ¡por
favor un poco de seriedad y de dignidad, menos revisionismo histórico
y posibilismo en las ideas!
Marcos es un pobre hombre porque no tiene dignidad ni la ha tenido nunca,
porque su catadura moral es de lo más pobre que podemos encontrar en
el ser humano. Marcos no es un ser humano normal, es de esa casta de hombres
que se pasan su vida engañando a otros e intentando elevar su ego y
esas personas, por llamarles de alguna forma, lo único que hacen es
querer demostrar a los demás que todos los seres humanos son iguales
y que no hay nadie que se salve de la corrupción o de la impostura;
Marcos y estos hombres son los que desprestigian a las ideas, a los idealistas
y a la humanidad.
Compañeros el fin no justifica los medios y esto nos debe servir para
cualquier actuación en nuestras vidas, desde el momento que encontremos
justificación en los medios (sean estos los que sean) para conseguir
nuestros fines estamos atacando uno de los principios básicos de cualquier
anarquista, estamos denostando el anarquismo y por tanto nos estamos convirtiendo
en simples defensores del poder y de los que lo defienden.
A Marcos, los jóvenes de 1978 y los dinosaurios de 2005, ya le conocíamos
y si alguien quiere canonizarle que lo haga, puesto que, para todo buen ateo
y anticlerical, en el santoral, normalmente, sólo están los
que han engañado, han traicionado o han perseguido a sus semejantes;
por lo tanto San Enrique Marco no desentonaría entre ellos e igual,
con el tiempo y con sus dotes de buen orador y embaucador, les hace creer
a todos que fue el apóstol predilecto de Jesús de Nazaret y
se gana un puesto de "honor" en la corte celestial.
¡Que así sea!
Trabajadores Industriales
del Mundo (IWW).
El sindicalismo de acción directa en Estados Unidos
En Chicago, el 27 de junio de 1905, tuvo lugar el congreso constitutivo de
los IWW (Industrial Workers of the World, Trabajadores Industriales del Mundo)
contra los sindicatos denunciados dos años después por Malatesta.
Contra el corporativismo de los sindicatos americanos, se proponía
un sindicato único para todos los trabajadores.
Todas las tendencias del movimiento obrero revolucionario estaban presentes
en Chicago para afirmar que los trabajadores debían organizarse para
controlar "los poderes económicos, los medios de producción
y el total de la producción y de la distribución oponiéndose
al capital".
El Congreso había estado precedido de reuniones en Chicago con el fin
de crear un sindicato revolucionario, enviándose de inmediato un manifiesto
por todos los Estados Unidos a modo de invitación al congreso del 27
de junio. Este manifiesto, que se oponía a la acción política,
no hacía diferencia alguna entre los trabajadores por raza, creencias
o sexo. El medio de emancipación de la clase obrera sería la
huelga social general.
Los IWW proponían la solidaridad efectiva de todos los trabajadores
-mientras que los sindicatos se limitaban a la colaboración de clase
y al corporativismo (1)- y se presentaban como la estructura del nuevo mundo.
El American Socialist Labor Party trató de transformar los IWW en una
sucursal de su organización. Las discusiones internas entre los partidarios
de la acción directa y los partidarios de la acción política
llevaron a la escisión en el congreso de 1908. El socialista De Leon,
que quería introducir el parlamentarismo entre los objetivos de los
IWW, fue excluido del Congreso y fundó, con sus seguidores, una organización
rival con base en Detroit, que era la correa de transmisión del Labor
Party. En el periódico socialista The Weekly People atacaría
hasta morir a los "anarcosindicalistas" de los IWW.
Una de las primeras acciones del Congreso de 1908, tras el abandono de los
socialistas, fue suprimir toda alusión a la acción política
en el preámbulo (2). La acción de los trabajadores debería
llevarse a cabo en el lugar de trabajo. Ahí es donde se formaría
la estructura del mundo nuevo sobre el antiguo. "Los IWW, sindicato que
reagrupa a todos los obreros, tomarán, mediante la huelga general,
los medios de producción, abolirán el salario y establecerán
un nuevo orden social". A pesar de las discusiones internas, el ideal
de los IWW se extendió por todo Estados Unidos.
En las afueras de Nueva York, en diciembre de 1906, se desarrolla la primera
huelga de América con ocupación de fábricas. En Goldfield,
Nevada, una huelga organizada por los IWW aseguró el mínimo
de 4,50 dólares por día. En Portland, Oregón, los IWW
contribuyeron a lograr la jornada de nueve horas y un aumento del sueldo para
los trabajadores textiles. Todos esos éxitos aumentaron la popularidad
de los IWW en el mundo del trabajo.
Vincent St. John y Bill Haywood expusieron ante el Congreso de 1908 las tácticas
de acción directa que impregnaban toda la filosofía de los IWW.
Un folleto definía el término acción directa del siguiente
modo: "La acción directa significa la acción económica
de los trabajadores solos, sin la ayuda engañosa de los líderes
reformistas o de los políticos. Una huelga decidida, controlada y llevada
a cabo directamente por los trabajadores es una acción directa; la
acción directa es la acción común sobre el lugar de trabajo
para mejorar las condiciones de éste".
Por medio de los trabajadores es como los militantes de los IWW ponen en práctica
sus tácticas de acción directa.
Así, en 1909, en McKees' Rocks, Pensilvania, seis mil empleados de
la Pressed Steel Company (3) se pusieron en huelga para lograr mejores condiciones
de trabajo, entre otras para acabar con el trabajo a destajo. Debido a que
la mayor parte son inmigrantes, la AFL lo rechaza. Se forma entonces un comité
de huelga de los IWW para determinar la estrategia de lucha. Piquetes de huelga
impiden a los esquiroles romper el movimiento, y los mítines y manifestaciones
hacen la huelga popular. En un enfrentamiento con la policía muere
un huelguista, y asisten a su entierro más de cinco mil personas de
quince nacionalidades diferentes.
El primer número de Solidarity, periódico de los IWW (4) impreso
en Newcastle, Pensilvania, anunció la victoria. La huelga de McKees'Rocks
había proporcionado mejores condiciones de trabajo y puesto fin a las
trabas al derecho de huelga, aumentando además la fama de combatividad
de los IWW.
Para los militantes de los IWW, la huelga era un medio de lucha contra el
sistema capitalista y, al mismo tiempo, una ocasión de manifestar la
solidaridad de clase. Las huelgas son por tanto el ensayo para la gran huelga
general que expropiará a los explotadores. La huelga general será
llevada por los IWW de manera pacífica. Los trabajadores tomarán
los medios de producción ocupando todos los lugares de trabajo.
Esta idea fue retomada por el militante de los IWW, Joseph Ettor, durante
una huelga del textil, el 25 de enero de 1912 en Lawrence: "Si todos
los trabajadores del mundo quieren vencer, deben basarse en su solidaridad.
Si cruzan los brazos, el mundo se detendrá. Los trabajadores de brazos
caídos son mucho más poderosos que todos los capitalistas. Con
la resistencia pasiva, rechazando moverse, manteniéndose en silencio,
son mucho más poderosos que toda la clase poseedora". Hasta llegar
a la huelga general, había que prepararse para desarrollar "la
solidaridad, la conciencia de clase y la militancia".
Las huelgas formaban parte de la lucha perpetua entre la clase poseedora y
los trabajadores, lucha que, como recuerda el preámbulo de los IWW,
debe llevar al control completo de los medios de producción por parte
de la clase obrera, pues las huelgas no lograrán más que mejoras
temporales, aunque necesarias. Las tácticas de la acción directa
de los wobblies (militantes de los IWW) se adaptaban a las circunstancias
y diferentes condiciones de trabajo. A menudo se preferían acciones
cortas sucesivas cuando los IWW no podían sostener económicamente
huelgas largas. Las huelgas intermitentes, las huelgas de brazos caídos
y los sabotajes eran diferentes medios para ganar concesiones rápidas.
La utilización del sabotaje en las acciones reivindicativas de los
trabajadores ha sido siempre objeto de numerosas controversias.
La palabra "sabotaje" parece haberse utilizado por primera vez públicamente
por Pouget en un congreso de la CGT francesa en 1897.
Esta palabra apareció por primera vez en Estados Unidos en el Solidarity
del 4 de julio de 1910 a propósito de una huelga de seiscientos obreros
que demandaban la readmisión de uno de sus compañeros. Se negaron
a trabajar y, cuando fueron introducidos los esquiroles en su lugar, los trabajadores
de otras firmas (Lann y compañía) sabotearon tan bien el trabajo
que la empresa consintió en la mayor parte de las reivindicaciones
de los huelguistas.
La controversia sobre el sabotaje tuvo su apogeo en un congreso del Partido
Socialista en 1912. El Partido no aceptaba por miembros a los que se opusieran
a la acción política o fueran partidarios del sabotaje o de
cualquier otro medio violento para lograr la emancipación del proletariado.
Así es como quedó excluida el ala izquierda del Partido.
Un militante de los IWW, Bill Haywood, sufrió la misma suerte. Había
sido delegado en 1910 al congreso de la II Internacional en Europa y, decepcionado,
volvió para militar por un socialismo "en mono de trabajo",
por la acción directa y la huelga general. En la prensa de los IWW,
los artículos sobre sabotaje fueron especialmente numerosos entre 1913
y 1917, cuando la represión asestó un golpe mortal a la organización.
Desde 1910 se habían publicado sobre todo traducciones de artículos
europeos. La posición oficial de los IWW se desmarcaba en lo relativo
al sabotaje.
Así en 1913 podíamos leer en Industrial Worker: "El programa
de los IWW ofrece la única solución al problema del asalariado,
solución con violencia o como mucho reducida al mínimo".
De todos modos, en la literatura y prensa de los IWW, el sabotaje será
siempre, junto al gato negro, el símbolo de la acción directa
(5).
En realidad, el número de huelgas llevadas a cabo por los IWW se desarrolló
sin violencia. Por el contrario, la patronal americana, viendo el peligro
de esta organización sindicalista revolucionaria, armó sus propias
milicias
La prensa manipuló a la opinión pública,
presentando a los wobblies como terroristas lanzadores de bombas, luego como
saboteadores alemanes pagados con el oro del kaiser y, por último,
como bolcheviques que pretendían sovietizar a los Estados Unidos.
Propaganda y huelgas
A pesar de toda la campaña de prensa dirigida contra ellos, los IWW
siguieron extendiendo su influencia y propagando la idea de "un gran
sindicato para todos los trabajadores". Muchos de sus militantes eran
trabajadores de temporada y difundían el Little Red Book (canciones
para activar la espita del descontento), recopilación de canciones
revolucionarias que contribuyeron a popularizar el movimiento de los IWW entre
la clase obrera.
Todas las ideas de los IWW estaban contenidas en esas canciones que, ya fuera
a partir de músicas originales o tomando melodías conocidas,
narraban las luchas de los trabajadores. Joe Hill, miembro de los IWW, fue
uno de esos bardos itinerantes que recorrió los Estados Unidos en busca
de trabajo, yendo de una sede local de los IWW a otra. Según el folklorista
John Greenway, esa pequeña recopilación de canciones fue "la
primera gran colección de canciones obreras". Fue editada por
la sede local de los IWW en Spokane; muchos trabajadores se veían obligados
a recorrer los Estados Unidos debido a su trabajo temporero, y podían
así propagar por todas partes el ideal sindicalista de los IWW.
Otra forma de acción directa desarrollada por los IWW fue la toma de
la palabra en las calles, llamada soap box speeches (charlas de caja de jabón)
porque, para hablar, el orador se subía a una caja de jabón.
Para obtener el derecho a expresarse en la calle, los militantes de los IWW
llevaron a cabo duras campañas de 1908 a 1916.
Ese derecho era vital para los IWW, porque les permitía ir contra las
agencias de empleo y organizar el boicot. Los empleadores debían pasar
por el sindicato, por la sede local de los IWW, que desempeñaba el
papel de una bolsa de trabajo.
A través de esas campañas, los sindicatos locales, como el de
Spokane, obtuvieron el derecho a la palabra, a tener un local y a publicar
un periódico. En las regiones en las que no estaban aún implantados,
los IWW afiliaban nuevos seguidores mediante sus soap box speeches.
A la vez que método de acción directa, ese derecho era vital
para ellos.
Se podría pensar que los IWW sólo podían implantarse
e influir entre los trabajadores temporeros, como los leñadores y los
recolectores de frutas. Es cierto que la propaganda de los IWW tuvo gran eco
entre estos trabajadores a la merced de sus empleadores (para la recogida
de fruta, hacían venir al doble de los trabajadores necesarios, lo
que les permitía ofrecer unos salarios muy bajos).
Pero la influencia de los IWW llegó también a los centros industriales.
Así, en enero de 1912, veinticinco mil obreros del textil en Lawrence
llevaron a cabo una huelga de diez semanas siguiendo las consignas de los
IWW. Lawrence era el mayor centro textil de los Estados Unidos, sobrepasando
en producción a todos los demás. Las principales hilaturas pertenecían
a la American Woolen Company (treinta y cuatro fábricas en Nueva Inglaterra)
que presentaba unos beneficios anuales de cuarenta y cinco millones de dólares.
Las hilaturas del algodón y de la lana empleaban a más de cuarenta
mil obreros, en su mayoría sin cualificación, llegados de Europa,
atraídos por las promesas de los "enviados" de la industria
americana del textil. Pero a pesar de la protección gubernamental de
las tarifas en la industria lanera, los salarios y las condiciones de vida
de los trabajadores de la lana habían empeorado progresivamente desde
1905.
En las hilaturas se instauró el sistema de dos puestos en las máquinas,
lo que duplicaba el trabajo de las mujeres y los niños que trabajaban
en ellas. A eso siguió el paro, mientras que el coste de la vida era
en Lawrence el más alto de toda Nueva Inglaterra. El pan y las judías
eran la comida habitual de los trabajadores, y la carne apenas existente.
Según la comisión de control del Ministerio de Trabajo, de los
veintidós mil obreros, más de la mitad eran mujeres y niños.
La mitad de los empleados de las cuatro hilaturas de Lawrence de la American
Woolen Company eran niñas entre los catorce y los dieciocho años.
La mortalidad era muy elevada. La doctora Elizabeth Shapleigh escribió
por entonces: "Un número considerable de muchachos y muchachas
mueren en los dos o tres primeros años de trabajo; un tercio de los
hombres y mujeres que trabajan en las hilaturas muere antes de los veinticinco
años". El 1 de enero de 1912, los legisladores del Estado de Massachusetts
aprobaron una ley que reducía la semana de trabajo de 56 a 54 horas
para las mujeres y los niños, reduciendo de paso sus sueldos.
Los IWW organizaron en Lawrence a los trabajadores extranjeros desde 1907
y tenían más de mil afiliados. En la AFL de los trabajadores
del textil había dos mil quinientos obreros cualificados de lengua
inglesa. Las tejedoras polacas de las hilaturas del algodón de Everett
fueron las primeras en parar el 11 de enero, cuando vieron una reducción
de 35 centavos en el sobre con la paga. En todo Lawrence, los trabajadores
pararon y, por primera vez en la historia de la ciudad, las campanas tocaron
alarma general.
De Nueva York llegó Joseph Ettor, del comité nacional de los
IWW. Tenía veinticinco años, hablaba inglés, italiano
y polaco, y entendía el húngaro y el yiddish. Bajo su impulso,
se coordinó la huelga y los trabajadores eligieron un comité
de huelga. Cada nacionalidad había elegido dos representantes y cada
mañana se reunía el comité para tomar en cuenta todos
los aspectos de la huelga.
Las reivindicaciones eran: un quince por cien de aumento, cincuenta horas
de trabajo a la semana, doble paga para las horas extra y ninguna represalia
hacia los huelguistas. El alcalde de Lawrence expresó con claridad
su opinión: "La huelga debería haberse parado en las primeras
veinticuatro horas. El ejército y la policía deberían
haber sido autorizados a disparar. Ese es el sistema que empleaba Napoléon".
A través del comité de huelga, las familias recibían
de dos a cinco dólares por semana.
Las diez semanas de huelga de Lawrence fueron ejemplares. Era la primera vez
que tantos trabajadores no cualificados se reconocían en el ideal de
los IWW. John Golden, presidente del sindicato textil de la AFL denunció
la táctica de acción directa de los IWW como "revolucionaria"
y "anarquista", y trató sin éxito de recuperar la
dirección de la huelga. Los dirigentes de los IWW, Enor y Giovannitti
(socialista italiano) fueron detenidos con el solo objeto de romper la huelga.
Pero los IWW enviaron a Lawrence a Bill Haywood, William Trautman, Elizabeth
Gurley Flynn y, más tarde, al anarquista italiano Carlos Tresca.
Hubo más de quince mil huelguistas en la estación para recibir
a Haywood y sus compañeros.
La represión se fue haciendo más dura, y la huelga tomó
nuevas formas. Por ejemplo, un piquete de huelga de miles de trabajadores
marchó entre las máquinas con brazaletes que decían "No
seas esquirol". Cuando la policía interrumpió esta táctica,
los manifestantes formaron un ir y venir incesante en las tiendas sin comprar
nada, lo que asustó a los comerciantes.
En febrero de 1912, los niños de los huelguistas fueron enviados con
familias amigas en Nueva York y Filadelfia. A pesar de la prensa, la opinión
publica se sensibilizó y, al no disminuir la combatividad de los trabajadores
de Lawrence, la American Woolen Company aceptó todas las reivindicaciones
de los huelguistas el 12 de marzo de 1912. En toda la Nueva Inglaterra se
subieron los salarios de todos los trabajadores del textil.
Lawrence no fue la única huelga en la que los IWW estuvieron presentes:
Paterson en 1913 (donde los propios huelguistas representaron una obra de
teatro en el Madison Square Garden); la huelga de los leñadores en
1917, que paralizó el 80 por ciento de la producción del sudoeste
de Estados Unidos; las huelgas en las minas de cobre de Arizona no son sino
los ejemplos más famosos.
Su influencia desbordó ampliamente el número de afiliados (los
IWW no pasaron nunca de cien mil miembros), pero ellos fueron los que llevaron
la iniciativa, los que estaban a la cabeza del combate.
El declinar del movimiento
Desde el comienzo de la Primera Guerra Mundial, los IWW se manifestaron contra
ella: "No seas un soldado, sé un hombre. Únete a los IWW
y combate en tu lugar de trabajo por ti y por tu clase", decía
un cartel de los IWW en 1916.
Esta valerosa postura costó a los IWW ser declarados "fuera de
la ley".
Una campaña de prensa hábilmente orquestada los acusó
de agentes del kaiser. La represión que ya se había anunciado
en los primeros años golpeó de pleno. Se puede decir que el
movimiento de los IWW fue decapitado durante la guerra, pues fueron muy numerosos
los militantes asesinados por las milicias patronales. En Francia, el gobierno
envió sus tropas contra los huelguistas de la CGT. En Estados Unidos,
la patronal no anduvo ociosa y financió con sus propios medios a bandas
de asesinos sin recurrir al gobierno.
En 1918, el editorial de un gran diario de Oklahoma, el Daily Worl, resulta
significativa a este respecto: "El primer paso en la victoria contra
Alemania es el aplastamiento de los IWW. Matadlos como mataríais a
las serpientes. No hay tiempo ni dinero que perder en el proceso".
En la primavera de 1917, el Ministerio de la Guerra, bajo la presión
del capitalismo americano, había dado la señal al permitir a
las autoridades militares detener a los miembros de los IWW que "usaran
la violencia o tuvieran la intención de usarla". Durante el verano
de 1917, tropas armadas "dispersaron" mítines de los IWW,
saqueando sus locales. En veintitrés Estados se adoptaron leyes contra
el "sindicalismo criminal" que prohibían a los IWW toda actividad.
La Revolución rusa fue para algunos militantes de los IWW una inmensa
esperanza rápidamente anulada en 1921 por las posiciones de la ISR
(Internacional Sindical Roja): los comunistas rusos eran parecidos a los políticos
del Socialist Labour Party.
Pero el nacimiento del Partido Comunista (1919) provocó una escisión
en los IWW en 1924. La organización, muy agotada por los años
de guerra, no superó esta crisis. Los límites de este artículo
no nos permiten profundizar en las causas de la caída de los IWW.
Simplemente destacaremos que, entre las dos guerras, los comunistas apoyaron
las leyes antihuelga del gobierno. Los IWW tuvieron que retomar todo su trabajo
de propaganda contra los sindicatos que actualmente aceptan a los trabajadores
no cualificados (6). El movimiento de los IWW reaparece hoy día, en
medio de huelgas "salvajes", y su periódico mensual Industrial
Worker refleja la vida de los trabajadores americanos, y no presenta ese aspecto
tan deprimente de las publicaciones de organizaciones que viven del recuerdo
de un pasado glorioso. Ya no tienen contra ellos esa "lista negra"
en la que convivían con grupos nazis (7).
La posibilidad actual es la propaganda legal. ¿Triunfarán? ¿No
sería mejor, como aconsejaron los sindicalistas franceses a Thompson,
delegado de los IWW en la ISR, organizarse en minoría en el seno de
la AFL-CIO?
Como quiera que sea, corresponde a los militantes de los IWW organizarse como
punta de lanza de la clase obrera, abandonando el pasado para enfrentar la
realidad actual.
Los IWW han dejado su huella en la cultura americana, en el mundo obrero.
El laborismo americano y sus sindicatos tan denostados encierran unas bases
capaces de una combatividad extrema.
Corresponde a nuestros compañeros de los IWW sacar sus conclusiones.
Thierry Porré
(Le Monde libertaire, abril de 1972)
Notas: (1) Principalmente la American Federation of Labour
(Federación Americana del Trabajo), que sólo organizaba a los
obreros cualificados, que podían pagar cotizaciones elevadas.
(2) Este preámbulo reconocía la lucha de clases, preconizaba
la solidaridad en las huelgas, al contrario que el corporativismo de la AFL,
y daba como objetivo para la clase obrera organizada, mediante el lema "Un
gran sindicato para todos los trabajadores", el control de todos los
medios de producción.
(3) Trust americano del acero.
(4) Además de sus periódicos Solidarity, One big union monthly,
Industrial Worker, los IWW tenían numerosos folletos de propaganda,
incluido el Little Red Book, traducidos a más de diez lenguas extranjeras.
(5) Los numerosos artistas que ofrecieron su talento a la organización
obrera hicieron de ella el tema de muchos de sus bocetos.
(6) Los dos sindicatos, AFL y CIO, forman hoy una sola organización.
(7) De ahí la imposibilidad de tener una existencia legal.
El predicador y el esclavo
Predicadores de largos cabellos llegan cada noche
tratando de decir lo que está mal y lo que está bien;
pero cuando se les pregunta cómo conseguir algo para comer
contestan con dulces voces:
Comerás, más allá,
en esa gloriosa tierra que hay en el cielo;
trabaja y reza, vive en precario,
tendrás pastel en el cielo cuando mueras.
Y el ejército del hambre toca,
y canta y da palmas y reza.
Hasta que gastan todo tu dinero en el tambor,
entonces te dicen cuando estás sin blanca:
Comerás..
Si luchas duro por tus hijos y tu mujer
-tratas de conseguir algo bueno en esta vida-
eres un pecador y un mal hombre, te dicen,
cuando mueras irás seguro al infierno.
Comerás
Trabajadores de todo el mundo, uníos,
codo con codo lucharemos por la libertad;
cuando el mundo y su riqueza hayamos ganado
a los chantajistas cantaremos este estribillo:
Comerás, más allá,
cuando hayas aprendido a cocinar y a freir;
a cortar leña, hasta que lo hagas bien,
y comerás en el dulce más allá.
(Canción compuesta por Joe Hill parodiando In the sweet bye and bye, himno del Ejército de Salvación, organización de propaganda religiosa cristiana)
La difícil definición de la palabra trabajador
En estos tiempos de confusión generalizada y manipulación informativa (lavadora de cerebros), hemos creído conveniente rescatar un trabajo aparecido hace más de 130 años en una revista obrera de la época y que nos puede dar un pequeño indicio de cómo las clases dirigentes a través de la psicología aplicada han conseguido modular el pensamiento de la clase obrera hasta conseguir que tenga una visión de lo que deben ser las relaciones sociales, laborales y económicas en la forma y medida que ellos necesitan para seguir detentando el poder y los privilegios que conlleva:
"Hoy día todos se llaman trabajadores y lo son, efectivamente,
si el trabajo consiste, según algunos, simplemente en el ejercicio
de las facultades físicas o intelectuales; pero creemos que esos ejercicios
deben tender a realizar el bien común para que constituyan un trabajo
propiamente dicho.
Uno saca agua de un pozo para regar un campo cuyos productos se destinan a
la manutención de una o varias familias; o con este mismo objeto, estudia
un plan de regadío que una vez realizado fertilizará una comarca.
En este caso, mecánicamente o por medio de la inteligencia, se realiza
un trabajo verdadero, un trabajo productivo. Si el agua que saca la vuelve
a arrojar al pozo sin hacer ningún uso de ella o sus trabajos intelectuales
se encaminan sólo a pasar el tiempo, aquellos ejercicios pueden tal
vez personalmente ser útiles para dar expansión a sus facultades,
pero jamás servirán de nada al resto de los individuos. Ese
trabajo, pues, puede denominarse improductivo.
Pero si los ejercicios en la explotación de aguas se dirigen, por ejemplo,
a la inundación de plantas o sembrados para causarles daño o
destruirlos, entonces se realiza un trabajo que no dudamos en denominar destructivo.
Muchos, de los que a sí mismos se llaman trabajadores u obreros, se
apoyan en la definición genérica que dan los diccionarios, y
se apoyan bien en su manera de discurrir; todo es ejercicio, todo es trabajo
y, por consiguiente, todos son trabajadores, todos son obreros, lo cual guiados
por esta misma tesis, nos dá el resultado siguiente: es obrero el labrador,
el minero, el marino y todos los que se ocupan en la fabricación de
toda clase de productos y explotación de todos los dones de la naturaleza;
es obrero el juez en su juzgado, el abogado en su bufete, el comerciante en
su negocio; y siguiendo de eslabón en eslabón y de tramo en
tramo toda la escala social tendremos que el policía, el militar, el
cura, el juzgador y el verdugo, son también obreros, son también
trabajadores.
Aquí vendrá de molde, pues, distinguir y clasificar los obreros
de la manera que anteriormente hemos insinuado, pues de lo contrario la razón,
la lógica, el sentido común nos privarían el colocar
a un agricultor junto a un militar y denominar a ambos clases productoras,
como entremezclar al tejedor y al albañil entre el cura, el político,
etc., y llamar a todos obreros.
Es necesario siempre, que los trabajos o la ocupación de una clase
o corporación determinada convenga, moral o materialmente hablando,
al mayor número de individuos de la especie humana. Cuando la mayoría
de las personas digan llana y espontáneamente, y sea cierto, que la
sociedad está bien organizada, que no necesita reformas ni cambios
en el orden social y económico, entonces no habrá inconveniente
en contar como a obreros y, por consiguiente, como a clases productoras, a
todos los hombres, porque estaremos emancipados. Pero hoy, la conciencia mundial
de todos los pueblos sensatos clama por la abolición del privilegio,
por la igualdad de deberes y derechos y por la implantación de una
justicia social verdadera para los seres humanos de todos los pueblos y nacionalidades,
sin distinción de color ni creencia; hoy, repetimos, es necesaria la
clasificación de categorías entre los hombres de este modo:
productores, improductores y destructores.
No se crean que al presentar esta cuestión y estudiarla bajo distintos
puntos de vista, abrigamos la pretensión de pronunciar el fallo sobre
la verdadera clasificación de los trabajos productivos e improductivos.
Si la farsa y la destrucción son justas, son legales y convenientes
para la humanidad, adelante, engáñese a todo el mundo y gocen
de ello los farsantes y destructores; nosotros, entretanto, simples obreros,
podemos exclamar con la frente erguida: Todo lo producimos, hasta el hierro
que nos aprisiona y el yugo que nos oprime.
Millones de trabajadoras y trabajadores llenan los campos, fábricas
y talleres en todo el mundo a diario, muchos trabajando en condiciones infrahumanas
y en agotadoras jornadas. Sin embargo estas personas tienen la conciencia
tranquila y se sienten orgullosos porque el pan que se comen es fruto de su
esfuerzo personal.
Estos verdaderos obreros, estos hijos del trabajo, al retirarse a sus casas,
agotados tras una laboriosa y larga jornada, no sienten ninguna envidia por
el ejército de parásitos sociales, a pesar de que el ruido de
sus fiestas y juergas viene a herirles los oídos en mitad de la noche.
No tienen envidia, como mantienen las clases privilegiadas, sino que aspiran
a todo y muchos de ellos luchan por el advenimiento de una sociedad donde
impere la justicia, la igualdad y la libertad y que no medren unos con los
sudores de otros.
Por más que quieran los parásitos y explotadores llamarse trabajadores,
unos de la inteligencia, de la industria otros, de la política los
de acá, de la moral los de allá, no es trabajador sino aquel
que con sus fuerzas físicas o intelectuales produce un trabajo útil
a la sociedad, de reconocida moralidad social y de verdadero progreso humano.
Pensamos que gran número de ocupaciones, gran número de actividades,
son inútiles, es más, son un obstáculo para la justicia
y el progreso social, y que sólo tienen razón de ser en la actual
sociedad, que debe ser transformada para que esté conforme con la razón,
la equidad y el derecho."
Si hoy diésemos a leer este artículo (escrito en abril de 1873)
a varios miles de trabajadores y posteriormente les pidiésemos una
opinión sobre el mismo, podríamos escuchar adjetivos como: obsoleto,
panfletario, desfasado, incomprensible; sólo unos pocos dirían
que es notable; sólo unos pocos dirían que es motivo de reflexión
y sólo los menos se atreverían a decir que sigue siendo válido
actualmente. Pero realmente ¿qué es lo que ha cambiado en el
mundo? ¿La relación explotador-explotado o la forma en que el
primero ha conseguido que lo vea y acepte el segundo?
Hagamos por un momento un esfuerzo y liberémonos de la influencia de
los medios informativos propiedad de los explotadores, miremos a nuestro alrededor,
levantemos la vista y miremos un poco más lejos y después preguntémonos:
¿Verdaderamente qué es lo que ha cambiado?
Congreso Mujeres, libres y libertarias
Durante los pasados días 6, 7 y 8 de mayo se celebró en el
Ateneo de Madrid el congreso de historia que se había venido anunciando
desde tiempo atrás con el titulo de Mujeres, libres y libertarias.
Con motivo del centenario del nacimiento de Federica Montseny el grupo de
historia que ya había organizado dos congresos anteriormente sobre
la Escuela Moderna de Ferrer Guardia y el LXXV aniversario de la FAI, quería
acercarnos un poco a la figura de Federica Montseny y lo que había
significado la lucha de las mujeres en el anarquismo español con todo
el debate que ello conllevó y las distintas tendencias que se vieron
y ven dentro del anarquismo.
El congreso de estructuró en tres bloques, uno por día, donde
se compaginaban las ponencias de los invitados, los debates de la sala y la
lectura de las comunicaciones.
El primer día estuvo dedicado a la teoría feminista y a los
debates sobre la misma. El Congreso fue inaugurado por Ana Sigüenza,
pedagoga y militante anarcosindicalista. La primera de las ponencias corrió
a cargo de Teresa González, doctora en pedagogía y profesora
de la Universidad de La Laguna. Su conferencia versó sobre la educación
y cómo el anarquismo hacía hincapié en que las mujeres
participaran de su movimiento fomentando la educación de las mismas.
Haciendo un repaso a las distintas leyes emanadas por los gobiernos en el
siglo XIX así como las aportaciones libertarias sobre la educación,
tocando experiencias como las de Ferrer Guardia o las opiniones de Anselmo
Lorenzo, nos acercó al papel que la mujer desempeñó en
todo ese período. Presentó al anarquismo como esa alternativa
a la educación oficial que introdujo la lucha contra la ignorancia
y la incultura basándose en una educación no sexista, laica
y racionalista.
La siguiente de las ponencias vino de la mano de María Jesús
Matilla, vicerrectora y profesora de la Universidad Autónoma de Madrid.
Su conferencia titulada "Una visión feminista del conflicto de
género" nos hizo acercarnos a lo que fue la historia del movimiento
feminista e sus distintas etapas y a una definición del mismo. Nos
acercó de manera amena a las distintas corrientes que se daban dentro
del movimiento socialista. Cómo algunos buscaban organizaciones globales
de lucha contra el sistema y algunas mujeres pretendían la organización
aparte de las organizaciones globales para emprender una lucha específicamente
femenina. Para ello nos acercó a la historia de las internacionales
obreras, de la disputa entre anarquismo y socialismo y la aparición
de otros movimientos feministas como el sufragismo. Luego, centrándose
más en España, nos dio a conocer las distintas organizaciones
femeninas y feministas, así como los debates internos en el socialismo
entre Margarita Nelken y Maria Cambrils y en el anarquismo entre Teresa Claramunt
y Federica Montseny.
La sesión de la tarde del primer día comenzó con la ponencia
de Ana de Miguel, profesora de la Universidad de La Coruña. Bajo el
titulo de "Feminismo de la igualdad: políticas de redefinición
y políticas reivindicativas" remarcó la importancia de
la organización feminista. Haciendo un análisis histórico
desgranó cómo en acontecimientos de enorme trascendencia la
misoginia hizo acto de presencia. Igualmente la lucha de la mujer por conseguir
esos espacios de igualdad en muchas ocasiones costó caro, como el ejemplo
de Olimpia de Gouges durante la Revolución francesa. Otras mujeres
que remarcó en su estudio fueron Mary Wollstonecraft con su obra "Vindicación
de los derechos de la mujer", Simone de Beauvoir con "El segundo
sexo" o Kate Miller, etc. La conclusión es que todo feminismo
lo que pretende es la redefinición de las mujeres.
La última de las ponencias del primer día fue expuesta por Mayte
Aguilar. Su conferencia titulada "Ecofeminismo y ciberfeminismo"
nos dio una visión distinta a través del feminismo llamado no
emancipatorio. Su intervención estuvo más centrada en las nuevas
tecnologías a través de personajes como Carolina Merchan y Plumburg.
Nos habla de la introducción del término cyborg como parte de
la metáfora y punto de la realidad. Se presenta el ciberfeminismo y
el ecofeminismo como verdaderos baluartes de la emancipación. Es una
visión tecnófila con una combinación de mujer y máquina
tecnológica hacia una posición feminista. Distinguió
dentro de la red dos conceptos de ciberfeminismo: el utópico como nueva
lucha en la red y el distópico, en el que se establece la red como
un nuevo espacio capitalista.
El segundo día estvo dedicado a la participación de la mujer
en el movimiento anarquista desde el punto de vista histórico. En la
primera sesión, Gloria Espigado, profesora de la Universidad de Cádiz,
nos habló de la participación de la mujer en el anarquismo así
como de la particular figura de su estudio, Guillermina Rojas. Se insistió
en la importancia de buscar nombres y apellidos a las mujeres que aportan
valor al anarquismo. Su ponencia se centró más en el siglo XIX
que en el XX, ya que aunque lo vemos como un siglo cercano, son muchas las
cuestiones que hay que aclarar del mismo. La figura de Guillermina Rojas se
sitúa en momentos importantes de la historia contemporánea española,
como el Sexenio Democrático (1868-1874) y la formación de la
I Internacional en España. Su eje central de lucha se situó
en Cádiz, junto a otros personajes importantes del momento como Fermín
Salvochea. Definió la figura de Guillermina Rojas como el Guadiana,
pues aparece y desaparece en el entorno político y social español.
Su aportación a lucha de las mujeres es muy importante, e incluso Benito
Pérez Galdós la pone como ejemplo de mujer socialista.
La segunda sesión se centró en una de las mujeres fundamentales
en la historia del anarquismo español. Laura Vicente nos adentró
en la figura de Teresa Claramunt. De manera amena y directa nos acercó
la biografía de esta luchadora anarquista, tanto en el plano sindical
como en el de emancipación de la mujer. Una frase destacada de Claramunt
fue: "Aunque carezca de ciencia no careceré de verdad". Participó
en la Federación de Trabajadores de la Región Española
(FTRE, continuadora de la Primera Internacional) y en las numerosas huelgas
del momento. También se relacionó personalmente con republicanos,
librepensadores, masones y espiritistas. Declarada colectivista, poco a poco
va llegando al anarquismo. La tragedia fue quizá su vida personal.
Tuvo cinco hijos de los cuales no les sobrevivió ninguno. Abandona
a su marido en 1901, tras pasar varios períodos de cárcel, y
se une al oscuro Leopoldo Bonafulla. La actividad de Claramunt nunca paró,
pero su vida se fue apagando poco a poco por las enfermedades, lo que hizo
que su compromiso cada vez fuera más pequeño. Murió el
11 de abril de 1931 y fue enterrada el mismo día que se proclamaba
la República. Claramunt se convirtió en una de las enseñas
de reivindicación femenina en el anarquismo español.
Por la tarde la primera sesión corrió a cargo de Jesús
Montero Barrado, profesor de historia. Su ponencia se tituló "Mujeres
Libres", por lo que se centró más en lo que fue la revista
de ese nombre y la organización específicamente anarquista del
feminismo en España. Nos ilustró de cómo en los años
treinta del siglo XX hay un mayor desarrollo de la mujer en el compromiso
político. Las figuras de Matilde de la Torre, Margarita Nelken, Federica
Montseny o Dolores Ibárruri son ejemplos más que claros. Es
el momento del debate del voto femenino entre Clara Campoamor y Victoria Kent.
Como el movimiento libertario no es ajeno a ello, se funda Mujeres Libres.
Las figuras de Lucía Sánchez Saornil, Mercedes Comaposada o
Amparo Poch Gascón se ganaron un espacio también en ese panorama
de lucha de la mujer. Explicó cómo para su estudio le dio importancia
al epistolario que entre estas mujeres se produjo. Aclaró que el nombre
de Mujeres Libres (y no libertarias o anarquistas)se ideó para poder
atraerse al mayor número de mujeres posible. Destacó los debates
y las criticas que sobre este movimiento se produjeron en las organizaciones
del mundo libertario. El objetivo de Mujeres Libres era la capacitación
de las mujeres por sí mismas, destacando los núcleos de Madrid
y Barcelona (Áurea Cuadrado, Pilar Granjel, Soledad Estorach, Concha
Liaño). De la fusión de estos grupos salió Mujeres Libres
como organización. Se toco el tema de por qué Mujeres Libres
no fue aceptada en 1938 en el Movimiento Libertario Español (MLE) así
como un análisis más profundo de quien fue alma de este movimiento,
Lucía Sánchez Saornil.
La última sesión de la tarde correspondió a María
José Palma Borrego. Su trabajo sobre la participación de la
mujer en el exilio lo enfocó desde una perspectiva psicológica.
Nos habló de sus trabajos con experiencias personales de mujeres de
la Confederación Nacional del Trabajo, de Izquierda Republicana, del
Partido Comunista de España, del Partido Socialista Obrero Español
y de un largo etcétera de todas las organizaciones de izquierda con
implantación en España. Habló de la recuperación
de la memoria histórica. Por último incidió en el caso
particular de Federica Montseny, al ser ella el eje conductor del Congreso.
El último día se centró en la figura de Federica Montseny.
Aquí tuvimos que lamentar dos ausencias. La primera la de Julián
Bravo Vega, que nos iba a hablar de la narrativa de Federica Montseny. La
otra la de Antonina Rodrigo en la mesa redonda sobre Federica. Ambos por problemas
de salud no pudieron asistir finalmente, aunque tenemos la satisfacción
de decir que se encuentran bien y que podremos contar con ellos para una próxima
ocasión. Por ello la mesa redonda quedó reducida a la participación
de las biógrafas de Federica, Irene Lozano y Susanna Tavera. Moderó
Elena Sánchez. Irene Lozano incidió sobre todo en la participación
y gestión ministerial de Federica. Dejando a un lado el debate de si
los anarquistas debieron de participar o no en el gobierno, se centró
en cómo Montseny acometió una reforma contra las enfermedades,
que fue aplaudida por la Sociedad de Naciones, y cómo intentó
impulsar la ley del aborto, que no salió adelante por la oposición
del resto de ministros. Tuvo enorme sensibilidad hacia las mujeres y contó
también con la colaboración de otra mujer, Amparo Poch, que
impulsó los Orfanatos de Infancia.
Susanna Tavera nos presentó a la Federica militante y anarquista. Primero
en ese mito frente a Dolores Ibárruri, aunque también incidió
en su participación de ministra, frente a la pionera europea en esa
circunstancia, la sindicalista Margaret Montfill. Federica pertenece a esa
generación que llega a la política aunque también se
vincula a la literatura. Es la generación siguiente a las pioneras
del anarquismo. Importancia capital para Federica tuvo su propia familia.
La influencia de su padre Federico Urales (Juan Montseny) y de su madre Soledad
Gustavo (Teresa Mañé) es importante. Tavera definió a
su familia como un falansterio familiar, donde había fabrica, herencias
ideológicas y lecturas heterogéneas. Todo esto lo aúna
pero lo sintetiza personalmente. Esta es la aportación de Federica,
lo mismo que ser una mujer polémica.
Junto a estas ponencias, todas de enorme calidad, también se presentaron
comunicaciones. Todos los días, tras las sesiones de ponencias, comenzaba
la lectura de comunicaciones, con un tiempo para cada una de ellas de entre
15 y 20 minutos. El primer día, al ser el mas teórico de todos,
se escucharon las comunicaciones que trataban de la teoría del feminismo
o de personalidades de ese entorno. Maria Losada Urigüen habló
de "El pensamiento político de Hildegart Rodríguez: entre
socialismo y revolución". Más específicamente teórica
sobre el feminismo fue la del grupo de Mujeres Libres de Barcelona "Recogiendo
las raíces de Mujeres Libres para un feminismo del siglo XXI",
la de Vicente Serrano Marín "Globalización, falsos feminismos
y otras inquisiciones difusas" y la de Elena Sánchez Gómez
"Los senderos múltiples de la identidad: feminismo alternativo".
El segundo día de comunicaciones estuvo más centrado en la historia
del anarquismo y las mujeres. Helena Andrés Granel hablo sobre "Mujeres
Libres: emancipación femenina y revolución social", Raquel
Pérez Brito intervino con la comunicación "La participación
de la mujer en el origen del anarquismo en Canarias (1900-1910)", e Isabel
Munera con la comunicación "Las grandes olvidadas: las mujeres
españolas en la Resistencia francesa"
El último día, se dio lectura a las comunicaciones de Eduardo
Villaverde ("AMA, Mujeres Libres y otras organizaciones de mujeres durante
la República y la Guerra Civil: orígenes, objetivos y enfrentamientos")
y Julián Vadillo ("Soledad Gustavo. De su vida y de su obra").
Alejandro Remeseiro no llegó a tiempo de presentar "Las mujeres
en la segunda época de La Revista Blanca (1924-1936): Una síntesis
aproximativa", que junto con "Subversión libertaria y (des)memorias
reactivas" (de Xavier Díez, que no pudo asistir al Congreso) pasarán
directamente a las Actas.
Paralelamente al Congreso, se organizó una exposición de material
bibliográfico realizado por mujeres anarquistas.
Es de destacar la numerosa asistencia al Congreso y que el debate generado
tanto con las ponencias como con las comunicaciones fue de enorme calidad.
Todo en el más ameno y cordial ambiente.
La comisión organizadora agradece el apoyo y la participación
de todos cuantos ayudaron a la celebración del Congreso y, muy especialmente,
a la Fundación Anselmo Lorenzo de la CNT.
Venid todos, compañeros,
a la lucha que se empeña;
la encarnada y libre enseña
luce al sol del porvenir.
Mutuo pacto en nuestras penas
nos resulte un acicate;
la gran causa del rescate
no halle nunca traidor vil.
El rescate del trabajo
de sus hijos provendrá,
o al trabajo darán honra
o en la lucha morirán.
En los campos y talleres
nos explotan a destajo,
como bestias de trabajo
nos revienta el Capital.
Nuestros amos y señores
prometieron aliviarnos,
pero en vez de mejorarnos
nos mezquinan hasta el pan.
El rescate del trabajo
Desunidos, plebe somos,
pero fuertes cuando unidos;
sólo triunfan los fornidos,
los que tienen corazón.
Sudor nuestro es cuanto existe,
deshacer, rehacer podemos;
la consigna sea: ¡Luchemos!,
desmedido fue el dolor.
El rescate del trabajo
Maldigamos al que goza
de festines, regalado,
mientras haya un desgraciado
que no tenga pan ni amor.
Maldigamos al que vea
los tormentos del hermano,
y a la tregua llame en vano
bajo el pie del opresor.
El rescate del trabajo
Suprimamos las fronteras
que a los pueblos hacen arteros;
enemigos y extranjeros
no están fuera: están aquí.
¡Guerra al reino de la guerra!
¡Muerte al reino de la muerte!
El derecho del más fuerte
necesario es abolir.
El rescate del trabajo
¡Oh vosotras las hermanas
y consortes en las penas,
que a los que hacen las cadenas
entregasteis vuestro amor!
Los que al yugo se están flojos
no merecen vuestras vidas,
que a legiones divididas
nunca el triunfo coronó.
El rescate del trabajo
Si es verdad que iguales somos,
ya que hermanos nos llamamos,
si no en balde es que luchamos
por la santa libertad.
Compañeros, ¡venid todos!
Los obreros somos siervos;
con cobardes y protervos
hacer pacto es ruindad
El rescate del trabajo
En 1886, el socialista italiano Filippo Turati escribía la letra del Inno dei lavoratori con el fin de que se convirtiera en el himno del Partido Obrero. La música era de Amintore Galli. Pronto fue traducido al castellano y cantado por los anarquistas.
Trabajadores Industriales del Mundo (IWW). El sindicalismo de acción directa en Estados Unidos
La
difícil definición de
la palabra trabajador