
SECCIONES
Vuestras guerras, nuestros muertos
Los asesinos de más de 200 trabajadores y trabajadoras, los
causantes de tanto horror entre gente sencilla sabían lo que hacían.
No fue un error. Querían aterrorizar al pueblo llano. Esta es una estrategia
militar ya vieja que los ejércitos de hoy día usan cada vez
más: asesinar al pueblo para aterrorizar al enemigo. Los carniceros
que pusieron las bombas en los trenes seguían la misma táctica
que los carniceros que bombardeaban Iraq hace un año
Mientras,
ellos siguen vivitos y coleando y comentando entre risas sus "hazañas
bélicas" en Madrid o en Bagdad.
Es cierto que los Estados ricos de lo que se denomina "Occidente"
junto con sus empresas multinacionales tienen sometidas a regiones enteras
del planeta con la única intención de expoliarlas para seguir
engordando ellos y sus títeres que mandan en esos "países
pobres". Ante esto, mucha gente venimos diciendo, desde hace mucho tiempo,
que esa actitud de prepotencia y de abuso podría volverse contra la
población de los "países ricos" en forma de matanzas
indiscriminadas
Y, lamentablemente, así ha sucedido.
Sin embargo, esa situación de opresión y explotación
no justifica ni excusa la masacre de Madrid.
Los autores de esta atrocidad no pueden atribuirse el pertenecer a ninguna
"resistencia árabe" (queremos suponer que los resistentes
árabes contra la ocupación de Iraq o Palestina no desearán
aliados como estos). Estos asesinos del pueblo son unos fanáticos,
iluminados por un dios que no los va a salvar porque ni siquiera existe. Responden
a una lógica militar y guerrera: son tontos útiles que cumplen
órdenes
como cualquier soldado "profesional"-mercenario,
más bien-. Porque, ¿qué diferencia hay entre un mercenario
que tira bombas desde un avión, destrozando impunemente la vida de
miles de inocentes, y cualquiera de los matarifes de los trenes de Madrid?
¿Dónde está la diferencia entre esos llamados "soldados"
y los otros llamados "terroristas"? ¿Acaso las sensaciones
de la gente bombardeada en Bagdad hace un año no son las mismas que
las de los que hemos sido bombardeados en Madrid? Son iguales: asesinos a
sueldo. Pero ¿a sueldo de quién? Los jefes de los militares
mercenarios de los Estados llamados occidentales los conocemos bien: son esos
encorbatados con americana que ríen entre ellos mientras engordan repartiéndose
el mundo. Y los jefes de esos "terroristas mercenarios" siguen la
misma lógica que sus "enemigos occidentales": son dueños
de grandes fortunas, sus intereses los tienen en la bolsa de Nueva York y
muchos de ellos han sido -¿y aún son?- agentes de la CIA norteamericana
aunque hablen en árabe.
Unos y otros ponen por testigo a su inexistente dios en el que, en el fondo,
ellos no creen. Unos y otros son fascistas que desprecian al pueblo.
El inmenso golpe que ha recibido la clase trabajadora en Madrid no responde
más que al juego de intereses de unos fanáticos del dinero y
del poder que pelean entre ellos por dominar un mundo que no es suyo y en
el que las víctimas siempre somos los de abajo
No se matan entre
ellos. No se buscan para degollarse. Allí y aquí buscan el blanco
fácil: nosotros, el pueblo.
A quien ha dolido este asesinato colectivo es al pueblo llano, a los trabajadores
y trabajadoras. ¿A cuántos entierros de nuestros 200 hermanos
han ido el rey, Aznar o sus ministros y militares? ¿Cuántos
de los 1.500 heridos han ido a visitar ellos o los obispos?
Sólo nos usan como carnaza para sus guerras y sus intereses económicos
y políticos.
Ahora hay que seguir defendiendo en la calle, en el puesto de trabajo y en
casa, la libertad y la fraternidad entre nosotros, hijos e hijas del pueblo
Y escupirles a la cara a los que nos están asesinando vilmente en Bagdad
y en Madrid.
Que nuestro asco y el recuerdo de los asesinados y mutilados no os dejen descansar
hasta el último instante de vuestra miserable existencia
Vomitamos
encima de vuestra abyecta conciencia
Os odiamos.
Sobre la utilización política del terror
El viernes 12 de marzo me incorporé de nuevo al trabajo en la estación
de Cercanías de Atocha en Madrid. Durante toda la mañana fue
imposible hacer nada pues los ordenadores no tenían habilitada la conexión
y no se podía expender billetes. De las nueve líneas de Cercanías
sólo dos funcionaban y una tercera tuvo que ser desviada a la estación
de Puerta de Atocha, donde se halla el famoso AVE, para poder ponerla en funcionamiento.
Mientras tanto Televisión Española decía en sus informativos
que, excepto una, el resto de líneas funcionaban con normalidad.
Me acerqué a comprobar cómo los operarios retiraban de los andenes
una de las Unidades abierta por la explosión como una lata de sardinas.
Los comentarios de los compañeros no cesaban de hacer notar el impacto
emocional, describir cómo lo sintieron y dar su opinión sobre
la autoría y sobre los métodos a aplicar para intentar evitar
que sucediera de nuevo. Las posturas de extrema derecha que suelen verse brotar
en estas condiciones no fueron excesivas en el número. Tengo que decir
que en general había cierta lucidez. Pero la indignación por
la sangre inocente vertida de trabajadores y estudiantes pronto da paso a
la rabia de ver cómo se instrumentaliza desde el poder.
Sabiendo que ningún signo político sería capaz en un
momento así de manifestar una discrepancia seria, se convoca una manifestación
en apoyo de las víctimas y... por la Constitución (sic). Al
mismo tiempo "espontáneamente" se asocia la bandera de España
al lazo negro aún a sabiendas de que los muertos son de doce nacionalidades
diferentes, muchos de ellos declarados "ilegales" por esos políticos
que se manifiestan. Ante el escándalo suscitado al saber que estas
personas no están acudiendo a los hospitales por un fundado temor a
ser detenidos y repatriados (no sería la primera vez que pasa) el Gobierno
anuncia su intención de otorgar nacionalidad o permisos de residencia,
según lo soliciten, a todas las víctimas.
Cualquiera que haya podido ver al ministro del Interior haciendo declaraciones
aquel día estoy seguro de que habrá tenido que llevarse la mano
a la boca para aguantar la risa nerviosa o el espanto. Al diario Gara le parece
imposible la responsabilidad de la organización armada vasca. Otegui,
al que desde las declaraciones gubernamentales se le consideraba permanentemente
portavoz de ETA, sale en El País diciendo que no se baraja "ni
como hipótesis". Pero el ministro esta vez le cesa como portavoz
y dice que no se puede tomar en serio nada de lo que diga. Sólo hubo
que esperar un día más para que alguien del propio grupo armado
llamase a la ETB dando datos para que se le pudiese identificar como miembro
y desvinculando totalmente de la matanza a su organización. Al mismo
tiempo grupos islámicos reivindican hasta cuatro veces la autoría
y se encuentra un vídeo y una furgoneta que apuntan también
en esa dirección. Más tarde incluso se anunciaría la
detención de cinco personas relacionadas (no se sabe hasta qué
punto) con lo que han denominado Al Quaeda.
Desde las primeras horas a nadie se le escapa que el Gobierno quiere ganar
tiempo hasta el día 14. Ninguno de los grupos de poder quiere perder
las elecciones. A cada uno le tocará un trozo más de pastel
en función de que venza la credibilidad en la tesis que apunta a ETA
o a los islamistas, aunque, como casi siempre, la evidencia no estaba del
lado del gobierno y el ridículo bochornoso sí.
Todos sabemos que la movilización de miles de personas que tuvo lugar
el sábado 13 frente a la sede del PP de numerosas ciudades demostraba
un enfado generalizado, síntoma de movimiento en los sillones que se
veía venir hace tiempo. El sector del capital español más
europeísta gana el pulso en esta contienda y notaremos el cambio de
rumbo de sus intereses en los próximos años. Pero si alguien
ha pensado que un gobierno del PSOE puede ser un respiro para los trabajadores
solamente tiene que echar un vistazo al período 85-95 para recordar
las reconversiones industriales, las reformas laborales sucesivas, el ataque
constante por ley al derecho de huelga, la legalización del prestamismo
laboral en forma de ETT, los contratos basura, todo justificado por el fantasma
del paro. Un fantasma creado por el sistema económico y que jamás
desaparecerá puesto que forma parte sustancial de las reglas que han
marcado para el llamado mercado laboral.
En la mañana del viernes 12 veía como el ministro Álvarez
Cascos cruzaba extrañamente sonriente el vestíbulo de Atocha,
donde yo estaba trabajando, seguido por su camarilla y el escalofrío
solamente es comparable al que sentí al escuchar a Rodríguez
Ibarra durante la campaña diciendo que le gustaría ser ministro
del interior durante 7 días solamente "para sacar de la cárcel
a Galindo, indultar a Rafael Vera, y luego dimitir". Siempre ha habido
clases, incluso en el terrorismo, y el del Estado siempre ha tenido preferencia.
La idea de "no bajar la guardia" es de sentido común cuando
vemos también el nombramiento de Rodolfo Martín Villa (impulsor
de los mayores ataques que sufrió la CNT durante la Transición
mientras ejercía de ministro del Interior) como nuevo presidente de
Sogecable en sustitución de Polanco. Para este vástago de anarquista
parece que Roma sí paga a traidores.
El día 16 de marzo se reunieron en Alcalá de Henares para oficiar
una misa el señor Rouco Varela, varios miembros del Gobierno, de la
familia real, de la clase empresarial y de los sindicatos colaboracionistas
para rezar por las víctimas del terrorismo. Irónicamente lo
hacen los agricultores del terror. Traficantes de armas, pederastas y represores
de la naturaleza humana. Legitimadores de la injusticia y ensalzadores de
la represión mediante la violencia. Representantes de la paz social
que debe regir en todo sistema esclavista para su buen desarrollo y figuras
simbólicas de los intereses imperialistas del Estado. Explotadores
insensibles del esfuerzo colectivo y responsables de la muerte de cerca de
mil obreros cada año en sus puestos de trabajo. Partícipes junto
a la clase empresarial de la miseria de los trabajadores.
Todos ellos generan situaciones de terror diarias y han aprovechado la ocasión
para espolear el sentimiento patriótico español y de unidad
de clase tan nefasto para cualquier idea de emancipación social. Como
decía antes, lo han hecho por encima del internacionalismo, producto
lógico de un pensamiento humanista (en uno de los carteles que se dejaron
en la estación como expresión del dolor por las víctimas
se leía: "Ecuador también fue víctima"). Lo
han hecho por encima de la libertad de pensamiento, convocando "por la
Constitución" al margen del rechazo que la carta magna provoca
por su discrepancia deliberada entre su forma y su aplicación. Y han
utilizado el atentado para unir en el dolor a explotados y explotadores, a
víctimas y verdugos, pues a nadie se le escapa que ellos fomentan las
guerras y nosotros de una forma u otra ponemos los muertos.
Las secuelas de
la guerra de EEUU contra Iraq
Los monstruosos atentados en Madrid resuenan de manera potente y dolorosa
en el primer aniversario de la invasión de Iraq encabezada por EE UU,
descrita como una reacción ante el ataque terrorista del 11 de septiembre
de 2001.
En el año transcurrido desde que comenzó la guerra contra Iraq,
los pronósticos de muchos analistas han demostrado su certeza, en especial
las consecuencias del ciclo de violencia que engendra más violencia.
Otras secuelas parecen sorprendentes. Un examen podría ofrecer una
guía hacia un mundo con menos atrocidades y más democracia.
La guerra contra Iraq liderada por EE UU fue llevada a cabo pese a la opinión
generalizada de que podría conducir a la proliferación de armas
de destrucción masiva y de terror, riesgos que el Gobierno de Bush
consideró al parecer triviales comparados con la perspectiva de tomar
el control de Iraq, establecer la norma de la guerra preventiva y fortalecer
su control del poder a nivel interno.
En una reacción ante la acelerada militarización de EE UU, Rusia
ha aumentado de manera drástica sus fuerzas militares, en tanto otros
países, que se consideran potenciales objetivos, reaccionan con los
medios que tienen a mano: terror, por razones de venganza o disuasión,
y esfuerzos para desarrollar armas de destrucción masiva, tal como
ocurre con los sospechosos programas de Corea del Norte y de Irán.
Junto con Madrid, la letanía de terror desde el 11-S incluye Bagdad,
Bali, Casablanca, Estambul, Yakarta, Jerusalén, Mombasa, Moscú
y Riad.
Tarde o temprano, es factible que el terrorismo y las armas de destrucción
masiva se combinen en las mismas manos, con terribles consecuencias. Los presuntos
vínculos de Iraq con Al Qaeda fueron descartados por serios analistas
y no han sido halladas pruebas creíbles. Pero nadie discute ya que
Iraq se ha convertido, por primera vez, en un "santuario de terroristas",
tal como lo indicó Jessica Stern, una especialista en terrorismo de
la Universidad de Harvard, en un ensayo publicado en The New York Times después
de la destrucción de la sede de la ONU en Bagdad en agosto del año
pasado.
Guerra preventiva es apenas un eufemismo para poder agredir a voluntad. Fue
esa doctrina, no sólo su aplicación en Iraq, la que motivó
las vastas protestas contra la invasión. La reacción internacional
ha elevado seguramente el listón para un ulterior uso de esta doctrina.
Un tirano brutal fue derrocado, y se puso fin a las criminales sanciones que
obligaron a los iraquíes a confiar en él para sobrevivir. La
investigación del inspector de armas norteamericano David Kay, además
de socavar las aseveraciones sobre la posesión de arsenales prohibidos
por parte de Sadam, reveló lo frágil que era el control del
poder por parte del tirano en los últimos años. Eso refuerza
la opinión de occidentales que conocían bien la situación.
Por ejemplo, los coordinadores de ayuda humanitaria de la ONU, Denis Halliday
y Hans van Sponeck, dijeron que si las sanciones no hubieran afectado a la
población civil, los propios iraquíes hubiesen derrocado a Sadam.
En abril del año pasado, tal como lo indicaron las encuestas, los norteamericanos
creían que la ONU, no EE UU, debía tener la principal responsabilidad
en la reconstrucción política y económica de Iraq durante
la posguerra. El fracaso de la ocupación estadounidense de Iraq es
sorprendente, dado el poder y los recursos de EE UU, el fin de las sanciones,
y el derrocamiento del tirano, así como la falta de respaldo significativo
exterior para la resistencia. En parte debido a ese fracaso, el Gobierno de
Bush ha debido dar marcha atrás y pedir la ayuda de la ONU. Pero la
cuestión de si Iraq puede ser algo más que un Estado vasallo
de EE UU, continúa en duda.
Washington está construyendo su misión diplomática más
grande del mundo en Iraq, con unos 3.000 empleados, tal como informó
Robin Wright en The Washington Post en enero, una clara indicación
de que la transferencia de soberanía intenta ser limitada. Esa conclusión
está fortalecida por la insistencia norteamericana en su derecho a
mantener bases militares y fuerzas en Iraq, y por las órdenes del procónsul
de EE UU, Paul Bremer, de que la economía debe quedar virtualmente
abierta para ser controlada por los extranjeros, una condición que
ningún Estado soberano puede aceptar.
La pérdida de control de la economía reduce drásticamente
la soberanía política, y también las perspectivas de
un sano desarrollo, una de las lecciones más claras en la historia
de la economía.
Una vigorosa exigencia, por parte de los iraquíes, de democracia y
de algo más que una soberanía nominal ha obligado a EE UU a
retroceder en sus esfuerzos por imponer un Gobierno, que Washington no puede
controlar. Inclusive una Constitución formal no pone fin al incesante
conflicto.
El cambio en el Gobierno de España, después de los atentados
en Madrid, refleja en parte el rechazo del pueblo español al método
Bush-Blair-Aznar de combatir el terrorismo mediante el ataque y la ocupación
de Iraq.
En diciembre, una encuesta de indicó que la población norteamericana
en general ofrece escaso apoyo a los esfuerzos del Gobierno por mantener una
poderosa y permanente presencia militar y diplomática en Irak.
En EE UU, la preocupación popular acerca de la guerra y de la ocupación
parece relacionada con dudas sobre la justicia de la causa. El cambio podría
verificarse en las elecciones presidenciales. El espectro político
norteamericano es bastante reducido y la gente sabe que las elecciones son
por lo general compradas. John Kerry es descrito con precisión como
un Bush bajo en calorías.
Sin embargo, en ocasiones, la opción entre dos facciones de lo que
ha sido calificado el partido de los empresarios de EE UU puede hacer una
diferencia, en estas elecciones, así como en el 2000. Eso es cierto,
tanto en asuntos internos como internacionales. La gente que rodea a Bush
está profundamente comprometida en revertir los logros de la lucha
popular durante el siglo pasado. Una corta lista de objetivos podría
incluir la salud pública, la seguridad en el empleo e impuestos progresivos,
de acuerdo a los ingresos de cada persona. La perspectiva de un Gobierno al
servicio de los intereses populares está siendo desmantelada.
Desde que comenzó la guerra en Iraq, el mundo se ha convertido en un
lugar aún más precario. Las elecciones en EE UU representan
una encrucijada. En este sistema norteamericano de inmenso poder, pequeñas
diferencias pueden tener grandes consecuencias, con un impacto de gran alcance.
Los anarquistas están en contra de todas las religiones y a favor
de la racionalidad. No obstante, cada uno es libre de creer lo que quiera.
No hay contradicción con nuestra oposición a las religiones
en lo que nos atañe, y nuestro rechazo a que éstas dirijan la
sociedad. No se trata de tolerancia, la religión no nos necesita para
existir. Se trata de la libertad de conciencia, de la libertad individual.
No vamos a vigilar a la gente para saber si cruza los dedos o evita pasar
por debajo de una escalera para exorcizar los miedos irracionales. No vamos
a instituir una policía del pensamiento.
Hay que diferenciar la religión como institución, y la creencia
de cada uno con las razones que le sean propias, conscientes o inconscientes.
Se puede pues criticar a la Iglesia por su poder, su dinero, su oscurantismo,
su fanatismo criminal, su dogma y su moral hipócrita, su reino de lo
pseudo-ideal contra el ser real, su sometimiento de la persona y su odio a
la vida y la libertad.
La religión está a menudo ligada a la historia del Estado, con
el que comparte la misma característica de negación del individuo.
En lo relativo al ciudadano, el sujeto sólo existe como parte de un
todo, identificado como una categoría. Al control físico se
añade el del pensamiento y la psicología.
El dinero y el capital son los símbolos fálicos de un sistema
totalitario que ellos regentan. El capitalismo descansa sobre una adhesión
irracional, y extiende su empresa tanto sobre el cuerpo como sobre los pensamientos.
Cada uno puede, con el Estado, dios o el dinero, proyectar un fantasma de
omnipotencia que estará a su disposición a cambio de su sometimiento.
La cuestión de la creencia no es tan sencilla. El pensamiento mitológico
se da en el niño y puede perdurar en el adulto, especialmente a través
de la cultura si ésta es simbólica. Todos los sistemas actúan
sobre las representaciones psicológicas, remontándose a veces
a la infancia, acaparando o destruyendo el símbolo y significación
de la existencia. Una ideología dominante asfixiará la cultura
y la creación. Se mantiene así un estado de pasividad y de dependencia,
que algunos pueden encontrar más cómodo y preferir ignorar.
El fatalismo sirve de ilusión. Porque ser libre es ser responsable.
Sin embargo, la racionalidad ha engendrado el cientificismo, que puede hacerse
totalitario, como el marxismo. El poder científico puede ser despótico.
Hay que renunciar a ese deseo de paradigma en el que todo se explicaría
como un fantasma de omnipotencia, de dominio absoluto. No se trata de renunciar
a la razón, sino de reconocer la parte de creencia en nuestro saber
y en nuestras ideas, esa creencia en el ser humano que funda nuestras esperanzas
de justicia social y de libertad. "Reconozco que habrá sentimiento;
nosotros no pretendemos arrancarnos el corazón del pecho" (Louise
Michel).
Hay que aceptar que todo saber tiene sus límites y nace de un no saber.
En el fondo de todo conocimiento está la relatividad de su época
y su lugar, y de la persona que lo integra a su manera. Todos tenemos nuestra
parte de irracionalidad y de razones inconscientes que ignoramos. Estamos
hechos también de subjetividad y de sentimientos, y afortunadamente.
Y puesto que somos al mismo tiempo parecidos y diferentes, cada uno tiene
derecho a su propia historia y verdad. No se puede obligar a nadie a ser libre.
Saber del no saber, la muerte sigue siendo un misterio cuyo temor alimenta
las supersticiones. Ser libre es ser sexuado y mortal en el desarrollo psicológico.
Cada uno es libre de desarrollarse con su propia muerte, y su angustia, a
su manera.
"La verdad de este mundo es no tenerla" (Albert Camus).
Jean Monjot
(Le monde libertaire) ![]()
El congreso de la Federación Anarquista Eslovena (SAF), tuvo lugar
los días 13, 14 y 15 de febrero en Lubiana, en un local en el interior
de Metelkova (un enorme ex-cuartel ocupado en 1991 y legalizado hace varios
años).
El primer día fue interno, para los adheridos a la SAF, en lo concerniente
a su organización interna y sus futuros proyectos. Actualmente, la
SAF cuenta con cerca de una cincuentena de adherentes, esparcidos por toda
Eslovenia, con grupos en Lubiana (el más numeroso), Celje y Kranj,
todos ellos jóvenes y, en su mayor parte, estudiantes. La SAF -según
dijeron allí los adherentes en pleno crecimiento- es el punto de referencia
de la gran mayoría de los anarquistas eslovenos.
Están trabajando para estabilizar su sede en Lubiana (en el interior
de Metelkova) que contará con un "infoshop" y una sala para
las reuniones. El objetivo es abrir un nuevo espacio anarquista en otra ciudad.
Quieren seguir desarrollando la prensa y la difusión de folletos y
material anarquista (por ahora han traducido un folleto de Kropotkin y otro
de Rocker). Es importante la actividad del grupo anarcosindicalista, que ha
distribuido un panfleto en veinte fábricas del país, con vistas
a tomar contacto con grupos de trabajadores y parados en lucha contra el desempleo
debido a la reestructuración económica derivada de la entrada
del país en la UE. El próximo 10 de abril organizarán,
junto con un grupo de parados de una de las zonas más deprimidas del
país, una manifestación. En el otoño, la SAF organizará
una gran campaña abstencionista.
El sábado, el congreso se abrió a las delegaciones de otros
países (invitados). Además de nosotros dos de Trieste, estaban
presentes: Lino de Pordedone, en representación de la FdCA (Federación
de los Comunistas Anárquicos de Italia), varios compañeros croatas
de los grupos de Zara y Rijeka y de Zagreb (donde no hay un grupo) y el compañero
serbio de Iniciativa Anarcosindicalista (ASI, en breve sección de la
AIT), así como miembros de la recién constituida FAI (Federación
de los Anarquistas Internacionalistas). Los compañeros austriacos y
checos por diversos motivos no pudieron estar presentes. Al comienzo se leyeron
saludos del Secretariado de la IFA, así como de la sección austro-alemana
de la AIT y, sucesivamente, los grupos invitados presentaron su propia realidad.
Los serbios de la ASI hablaron sobre la pésima situación económica
y social de su país, así como sobre el desarrollo de su organización,
que es reciente, pero que ha crecido mucho, no solo gracias a la propaganda
asidua en las fábricas sino también gracias a la atención
mediática por su confrontación derivada de la persecución
y detención, por algunos días, de su secretario. Actualmente,
cuentan con cerca de 500 afiliados de los cuales muchos participan en la redacción
de su periódico quincenal. También han confirmado la organización
en Belgrado de la II Feria balcánica del libro para primeros de junio.
Han propuesto discutir y crear para entonces, la Federación de los
Anarquistas Balcánicos (BAF) que reagruparía a los compañeros
de Eslovenia hasta Grecia, discusión que ya se inició en encuentros
precedentes.
Los compañeros de Zara (Frente Anarquista de Zadar) contaron de su
lucha local: el intento de crear un "infoshop" en una okupa actualmente
vacía, el periódico local y, en general, los temas que les interesan,
que son el ecologismo-liberación animal y la lucha de los trabajadores.
Han hablado de su propuesta de crear una coordinadora croata contra el ingreso
en la OTAN en el campo anticapitalista y que agrupara no sólo a los
anarquistas. Vista la reciente experiencia de los compañeros eslovenos
en este sentido, en breve tendrán una reunión para intercambiar
consejos y experiencias. Después, nosotros hablamos sobre la actividad
de la FAI y del grupo Germinal a nivel local, respondiendo incluso alguna
pregunta sobre el asunto de los paquetes bomba y, en general, sobre la represión
estatal. Seguidamente, Lino hizo el saludo de la FdCA leyendo un largo documento
sobre la situación en Europa y sobre la Unión Europea e ilustrando
sobre la actividad del Círculo Zapata de Pordedone. A estas alturas,
nosotros y Lino habíamos respondido a algunas preguntas sobre las diferencias
existentes entre la FAI y la FdCA, hablando sobre la responsabilidad individual
y colectiva ( sobre este asunto diré que aquí sí se hizo
sentir el problema de la traducción). Los compañeros de Rijeka
(Iniciativa Anarquista de Rijeka) nos hablaron de su "infoshop",
de la publicación de su boletín y de la lucha contra la instalación
de un radar militar muy cerca de la población.
Finalizadas las presentaciones, se comenzó a discutir sobre la iniciativa
para organizar el Primero de Mayo. Los compañeros de la SAF organizarán,
a mediados de abril, una serie de iniciativas (debates, encuentros, acciones)
sobre la entrada de Eslovenia en la UE (que será el próximo
Primero de Mayo) que culminará en una gran manifestación en
Lubiana el propio 1 de mayo. Los compañeros croatas organizarán
todos juntos un campamento antifronteras en los confines de Eslovenia, Croacia
y Hungría, durante los días 29 y 30 de abril y 1 de mayo. Los
compañeros serbios saldrán a la calle el 1 de mayo con una manifestación
en Belgrado, esperando contar con la asistencia de trabajadores de numerosas
fábricas.
Se habló, en otro apartado, de la propuesta de los compañeros
de Nova Gorica (la parte eslovena de la ciudad de Gorizia) -que por diversas
razones no estaban presentes- de organizar la iniciativa en contestación
de las celebraciones oficiales, siempre por la entrada de Eslovenia en la
UE. Vista la pluralidad de iniciativas se vio la imposibilidad de los compañeros
para converger en una única localidad durante el Primero de Mayo, pero
se decidió hacer un único manifiesto-eslogan en una página
web que tenga las características de las varias iniciativas.
Por nuestra parte y la de Lino, explicamos cómo se desenvuelve el Primero
de Mayo en nuestras ciudades respectivas y si se pudiera dar la disponibilidad
de participar en la manifestación de Lubiana o, eventualmente, en la
manifestación de Nova Gorica, cuando los compañeros locales
nos comuniquen el programa.
El último día del congreso -domingo- se trató la cuestión
internacional y en particular:
-Estructura y contenido de las organizaciones anarquistas y anarcosindicalistas
a nivel internacional.
-Relación de la SAF y de las otras organizaciones locales del área
balcánica con las organizaciones internacionales.
-Papel de los anarquistas en el interior de la organización específica
y de la sindical.
Nosotros, de la FAI, explicamos las funciones de la IFA, qué federaciones
nacionales forman parte, su método de trabajo y la modalidad de las
reuniones. Se habló del próximo congreso de Besançon,
donde algunos compañeros de la SAF y, seguramente, de la FAI (Serbia),
estarán en calidad de observadores, de cara a una posible adhesión
en el futuro.
Llegados a este punto, los compañeros serbios propusieron que, si se
decidieran a constituir la Federación Anarquista Balcánica (FAB),
propondrían que fuese ésta quien se adhiriese a la IFA, con
el fin de no crear demasiadas divisiones de carácter nacional. Finalmente,
se decidió que se continuará discutiendo sobre este punto, manteniendo
y, si es posible, reforzando el contacto con la IFA. Una compañera
ha preguntado qué sucede, dentro de la IFA, en el caso de una posición
minoritaria de una federación local. Contestamos que, en la IFA, rige
la responsabilidad individual y que la decisión sólo compete
a quien la toma. En caso de desacuerdo a nivel local, sobre una determinada
cuestión, los delegados dirán que no se pudo tener una opinión
unánime sobre dicha cuestión.
Lino, de la FdCA, habló sobre la SIL, afirmando que se trata, en esencia,
de una internacional de apoyo mutuo. Describió los diversos grupos
que la conforman (tanto organizaciones específicas como sindicales)
y habló sobre los proyectos llevados a cabo durante el último
período. El proyecto más importante ha sido la ayuda a grupos
anarquistas y a la población de Sudamérica, golpeada por la
crisis económica, tanto para financiar proyectos prácticos como
para difundir las ideas libertarias.
Finalmente, el compañero de la USI de Trieste, llegado por la mañana,
habló sobre la AIT, de su desarrollo, de sus formas organizativas y
de sus actividades. Los compañeros serbios de la ASI, confirmaron que
se adherirán pronto a la AIT.
Seguidamente, se desarrolló un debate sobre el papel de los anarquistas
en las organizaciones específicas y en las sindicales. Nosotros dos
habíamos afirmado que mientras los grupos específicos se constituyen,
obviamente, solo por anarquistas y son, por tanto, por su propia naturaleza
"restrictivos", los grupos anarcosindicalistas deben abrirse a los
trabajadores, manteniendo, naturalmente, las formas anarquistas como método
de lucha y de decisión interna. Sobre esto se mostraron muy de acuerdo
los compañeros serbios, que defendieron que la organización
específica y la sindical deben de ser distintas pero con una colaboración
estrecha y duradera. Los compañeros de la SAF se mostraron de acuerdo
en principio, pero afirmaron que aún son muy débiles en la vertiente
sindicalista (son casi todos estudiantes universitarios). Por otro lado están
llevando a cabo un notable trabajo, como SAF, entre los trabajadores de las
fábricas en las zonas industriales de Eslovenia y entre los parados,
que están alcanzando niveles preocupantes.
Al final, todos los compañeros defendieron la idea de mantener una
relación estrecha desde el punto de vista de los contactos y de la
difusión de las ideas y los materiales, así como de las acciones
prácticas de lucha. En abril se plantearán iniciativas comunes
tanto en la frontera entre Eslovenia y Croacia, cuanto entre Italia y Eslovenia.
El próximo punto de discusión será con toda probabilidad
la II Feria balcánica del libro en Belgrado, durante el mes de junio,
donde habrá una exposición de material anarquista de la Europa
del Este, y se discutirá sobre las perspectivas futuras de las organizaciones
y del trabajo en común.
Federico y Rafaele
(Federación Anarquista Italiana) ![]()
La Historia nos demuestra que los acontecimientos nunca suceden de manera
casual; son consecuencia de una larga serie de circunstancias, de muy diversos
tipos y orígenes, encadenadas entre sí.
Tanto el feminismo como el anarquismo tuvieron como antecedentes numerosas
historias de desigualdades, injusticias y atropellos y su enclave histórico
se sitúa en una sociedad decimonónica donde la burguesía,
gestante de la revolución industrial y política, veía
cómo la clase obrera se rebelaba cansada de soportar todas las cargas
sin poder disfrutar de los privilegios. Pero hay ciertos aspectos que diferencian
fundamentalmente la lucha de los trabajadores de la específicamente
femenina. En la primera se da una conciencia de clase que no existe entre
las mujeres, ya que ellas se sienten más unidas a los varones de su
propio status que a sus compañeras de género pertenecientes
a status diferentes. Asímismo, habría que añadir la escasa
conciencia social femenina, consecuencia de muchos siglos de sumisión
y tutelaje. Es cierto que hubo pensadores como Stuart Mill que se implicaron
en la defensa de los derechos femeninos, pero ninguna revolución puede
hacerse sin sus protagonistas. La mujer tenía que suprimir una mentalidad
que la supeditaba al varón y aprender a valorarse y sentirse autosuficiente.
El sentido de confusión en que se han movido históricamente
los vocablos feminismo y anarquismo, contribuye a que, tanto las personas
defensoras como las detractoras de estos términos, descarguen sobre
ellos golpes ciegos sin saber muchas veces qué defienden o qué
combaten.
El feminismo primitivo, propulsor del derecho de la mujer a una participación
política, ha dado paso a numerosas formas de feminismo que sería
demasiado largo analizar. Algunas de ellas ven al hombre como un oponente
a quien combatir a cualquier precio, pero no son esas las que interesan a
las mujeres anarquistas, ya que éstas consideran al varón como
un compañero que necesita ser concienciado, ya que se encuentra tan
castrado por la sociedad patriarcal como la propia mujer.
Feminismo y anarquismo no son dos ideas contrapuestas, sino complementarias.
Ambas aspiran a una sociedad formada por seres iguales, libres y responsables.
El anarquismo lucha por la emancipación del individuo y, como tal,
también por la mujer, pero ella sabe que sólo puede llevarse
a cabo una revolución igualitaria si todos los individuos que participan
en ella lo hacen en las mismas condiciones.
El problema de la emancipación femenina no surge de la diferenciación
genética entre hombre y mujer, ya que las desigualdades biológicas
que separan a ambos son muy escasas. La falta de entendimiento entre los dos
géneros que forman la Humanidad se genera en un ejercicio de poder.
La subordinación de la mujer al hombre no se ha debido nunca a cuestiones
de tipo biológico, sino ideológico y económico.
Salvo en casos excepcionales, debido a situaciones de privilegio, la mujer
no tuvo conciencia de su opresión como género hasta finales
del siglo XVIII. En 1791, la Revolución Francesa asumió en parte
las inquietudes femeninas con la publicación de "Los derechos
de la mujer y la ciudadana", que redactó Olimpia de Gouges basándose
en la Declaración de los Derechos del Hombre. Casi simultáneamente,
Mary Wollstonecraft, seguidora ideológica de Saint-Simon y Fourier,
publicaba en Gran Bretaña "Vindicación de los derechos
de la mujer" y provocaba una catarsis en una sociedad donde los derechos
femeninos eran inexistentes y las normas legales sometían a la mujer
a una total obediencia y dependencia del varón. Éste debía
ser ciegamente obedecido por las mujeres de su familia, era quien fijaba el
domicilio conyugal, quien debía autorizar la compra o venta de cualquier
bien y quien se quedaba con todo el patrimonio en caso de separación
o abandono.
No obstante, debido a la indiferencia social, las corrientes de opinión
favorables a la emancipación femenina no tomaron cuerpo hasta mediados
del siglo XIX. Mujeres como Flora Tristán, E. Cady Stone o Lucrecia
Mott sembraron las primeras semillas de rebeldía. Numerosos grupos
femeninos se organizaron en Francia, EE UU y Gran Bretaña, y salieron
a la calle solicitando su derecho al voto como elemento de presión
política para conseguir ciertas mejoras. Incluso hubo inmolaciones
a favor de la causa, como el suicidio de Emily Davison que se arrojó
a los pies de los caballos que corrían el Derby de Epson.
Así comenzó un imparable movimiento sufragista que sería
el germen del feminismo. Millicent G. Fawcett fundó en Gran Bretaña
una asociación que, tras cincuenta años de lucha consiguió,
en 1918, una ley aceptando el voto de las mujeres mayores de 30 años.
Asímismo, Emmeline G. Pankhurst fundó en Londres, en 1903, la
Unión Femenina Social y Política y Brunschwing, en 1909, fue
la creadora de la Unión Francesa para el Voto de las Mujeres.
En Alemania, hasta 1908, se consideraba a la mujer sólo apta para "el
hogar, los niños y la iglesia" y en Gran Bretaña, universidades
tan prestigiosas como Oxford o Cambridge, siguieron manteniendo cerradas sus
puertas a la mujer. Ni la burguesía ni el proletariado facilitaban
la incorporación social del mundo femenino. Pese a todo, una nación
tras otra fue reconociendo el derecho de las mujeres al voto, con excepción,
entre otras, de Francia y Suiza. Pero como pudo comprobarse muy pronto, el
voto no había dado a la mujer su libertad y, tras un corto letargo,
el feminismo surgió de nuevo con otras reivindicaciones y metas diferentes.
Paralelo al despertar de la conciencia femenina en el siglo XIX, estaba tomando
cuerpo el anarquismo. William Godwin (1756-1836) atacaba la propiedad privada
y acusaba al Estado de basar su existencia en la fuerza y en la opresión
del individuo, y posteriormente Proudhon (1809-1865), que también condenaba
la propiedad privada, rechazaba la actividad política y defendía
un sistema social en el cual la libertad no surgiría de un orden, sino
que sería el origen del mismo.
El anarquismo nunca hizo diferenciación de géneros, pero sus
ideólogos, resultado de la época que les tocó vivir,
ignoraron por completo a la mujer.
Fue la Revolución Industrial, con la incorporación de millones
de mujeres al trabajo asalariado, que sirvió como revulsivo a una situación
en exceso injusta; aunque bien es verdad que el cambio se inició muy
lenta y paulatinamente. La sociedad burguesa admitió a la mujer en
el mundo laboral, pero considerándola un individuo de segunda clase.
Trabajadora poco cualificada y por tanto mano de obra barata, era fácilmente
manipulable debido a unos rígidos principios religiosos y morales y
estaba llena de miedos y prejuicios.
La inhumana situación que empezaron a soportar las mujeres en las fábricas
situó la reivindicación de la emancipación femenina en
el centro de una lucha social y política. Se produjo así una
alianza histórica, la del feminismo con los movimientos obreros.
A pesar de todo lo dicho anteriormente, la mujer obrera, sin acceso a la cultura,
sin derechos legales y con muy baja autoestima debido a su secular sometimiento
al varón, no se encontraba capacitada para iniciar su propia revolución.
Debemos observar cómo las primeras mujeres sufragistas no sólo
surgieron de la burguesía, lo que les permitía tener una saneada
economía, sino que estuvieron unidas a hombres con inquietudes sociales.
Podemos mencionar, entre otros muchos ejemplos, a Mary Wollstonecraft, que
estaba casada con el ya mencionado William Godwin, considerado por muchas
personas como el primer teórico anarquista y a Millicent Fawcett ,
esposa de Henry Fawcett, discípulo de los economistas Smith y Stuart
Mill, profesor de economía política en Cambridge y ministro
de Correos británico en 1880.
Como podemos deducir del anterior análisis, los movimientos feministas
tienen una raíz burguesa y sufragista. Pretendían conseguir
la igualdad de los géneros tomando como base la posición del
varón en la sociedad; es decir, no buscaban una transformación
social, sino la participación de la mujer en los privilegios, el poder
y los estamentos jerárquicos que hasta entonces eran exclusivamente
masculinos. Por esto, las mujeres anarquistas nunca se consideraron feministas
e incluso llegaron a ridiculizar a quienes eran consideradas como tales. Se
automarginaron y a la vez fueron marginadas por el feminismo. Sin embargo,
todas ellas desencadenaron una lucha férrea contra la sociedad patriarcal
y dejaron patente su voluntad de enfrentarse tanto al Estado que las alienaba
en cuanto personas, como al patriarcado que les impedía su liberación
como mujeres. Sin ellas mismas saberlo estaban actuando como verdaderas feministas,
puesto que se desvinculaban de la lucha masculina en cuanto género.
Mientras en el resto de Europa los movimientos feministas surgieron de la
concienciación de las mujeres, en España eran los intelectuales
quienes se preocupaban del feminismo. La falta de un desarrollo industrial,
la falta de una clase media fuerte y numerosa y la inestabilidad política
que dominó España hasta 1975, frenaron los avances educativos
de la mujer y la imposibilitaron para tomar conciencia de su situación.
El siglo XX comenzó con una población analfabeta del 63,7 por
cien, sólo algo inferior a la de Portugal que estaba en el 79,1 por
cien y Bulgaria que se encontraba en el 80 por cien.
Sólo dos mujeres, María Egipcíaca Demaner y Gongoreda
y Josefa Amar y Borbón, se interesaron por el tema de la instrucción
femenina en el siglo XVIII y lo hicieron de una manera elitista, en la que
dinero e inteligencia se identificaban y la mujer del pueblo era valorada
solamente como elemento productivo.
No podemos hablar de movimientos feministas hasta el siglo XX, aunque sí
de feminismo, ya que aparecieron corrientes que luchaban por la emancipación
de la mujer, no organizadas, en torno a Emilia Pardo Bazán, Concepción
Arenal o Cecilia Böll de Faber (Fernán Caballero), traductoras
de numerosas obras de feministas francesas y británicas.
Como precursora de los movimientos feministas aparece en Cataluña en
1871 la Asociación para la Enseñanza de la Mujer. En ese mismo
año, Teresa Claramunt organizó un sindicato para trabajadoras
del textil y en 1903 Belén Segarra fundó la Federación
de Mujeres Malagueñas.
Teresa Mañé, conocida en los medios libertarios como Soledad
Gustavo, fue una de las grandes feministas de principios de siglo pese a no
haber utilizado nunca ese apelativo. Junto con su compañero, Juan Montseny
(escritor anarquista conocido con el pseudónimo de Federico Urales)
fue editora de La Revista Blanca, publicación que llegó a dirigir
mientras Urales se veía obligado a un exilio interior por orden gubernamental.
En 1888, la Ley de Asociaciones dio paso a la formación del sindicato
UGT, que agrupó a los trabajadores, casi de manera exclusiva, hasta
la aparición del anarcosindicalismo con la CNT, que alcanzaría
su máximo esplendor en 1931.
La CNT se preocupó de atraer a la mujer española a su militancia,
de resolver sus problemas laborales y de lograr su plena integración
social.
En 1910 se fundó en Barcelona la Biblioteca Popular per la Dona y ese
mismo año tuvo lugar el Congreso fundacional de la Confederación
Nacional del Trabajo. En él se reconoció oficialmente la necesidad
del empleo femenino como base para la consecución de la independencia
de la mujer mediante un salario que, en todo momento, debía ser equiparable
al del hombre. No obstante, acostumbrado el varón a tutelar a la mujer
como si de una menor de edad se tratase, debemos señalar que le costaba
mucho poner en práctica lo que defendía de manera teórica.
Al tratarse de un sindicato con planteamientos anarquistas, la CNT no apoyó
ni participó en ningún momento en las aspiraciones de los denominados
movimientos feministas. Partidaria de la acción directa, su lucha no
se encaminó a la consecución del voto, sino a la consecución
de igualdades laborales y salariales para los dos géneros.
A pesar de todo, el número de trabajadoras continuaba siendo minoritario.
En 1921, con el desastre de Annual, muchos combatientes prefirieron morir
en inmundos barracones acondionados como hospitales sin ninguna ayuda médica,
antes que ser curados por manos femeninas. A esa descalificación femenina
en los comienzos del siglo XX, se debe en parte el subdesarrollo de España
en años posteriores.
En 1920 se creó en Valencia la Sociedad Concepción Arenal y
en 1922, Margarita Nelken publicó "La condición social
de la mujer" que contribuyó a la concienciación de buena
parte de la sociedad femenina.
En 1928 se fundó la Asociación Nacional de Mujeres Españolas,
de tendencia izquierdista. Dos años después, Hildegart Rodríguez
publicó "Al servicio de la Nueva Generación" y un
año más tarde, otra obra que despertó una encendida polémica
en todo el país, "Educación sexual".
Pero no fue hasta 1936 cuando anarquismo y feminismo unidos tomaron cuerpo
en una organización que sirvió de revulsivo social. En ese mismo
año se fundó la Agrupación Mujeres Libres, formada por
mujeres militantes de la CNT, conscientes de que una revolución de
mujeres sólo podría ser realizada por mujeres.
Mujeres Libres, propiciada por Lucía Sánchez Saornil, Mercedes
Comaposada y Amparo Poch, llegó a contar con 119 agrupaciones, de las
cuales 22 estaban en Madrid y 6 en Barcelona. El resto se dispersaban por
Bélgica, Checoslovaquia, Francia, Holanda, Inglaterra, Polonia, Suecia,
Argentina, EE UU etc.
Por mucho que se escriba sobre Mujeres Libres y por muchos homenajes que se
le tribute, nunca se podrá hacer justicia.
Quisieron ser una rama más del Movimiento Libertario, lo mismo que
la CNT, la FAI o JJ LL, lucharon por su emancipación de la triple esclavitud,
de género, cultural y laboral. Deseaban estar en la vanguardia de la
Revolución Social que preconizaba el anarquismo, y crear una conciencia
solidaria entre hombres y mujeres para convivir sin ningún tipo de
exclusiones y asumiendo una obra común.
Aquellas mujeres tenían muy claro algo que actualmente defendemos otras
muchas que nos consideramos anarquistas. El cambio social no supondrá
la terminación feliz de todas las marginaciones femeninas. El Estado
extiende los tentáculos de su poder sobre tres pilares sociales fundamentales:
el mundo laboral, el familiar y el educativo. Para esto necesita ejercer su
fuerza sobre la mujer pero, como hay muchas facetas de la cotidianidad que
se le escapan, ha buscado el apoyo del hombre convirtiéndolo en su
cómplice. Éste es manipulado para que ejerza por delegación
su fuerza sobre la mujer.
¿Por qué el hombre se presta a este juego? Sencillamente, porque
el rol en que ha sido educado (y aquí las mujeres, como primeras educadoras,
tendrían que iniciar su "mea culpa"), le permite identificarse
con el poder. Cualquier varón, aun el más oprimido y ansioso
de libertad, ve en el poder una tentación y un objetivo a alcanzar.
Sin embargo, la mujer (y aquí no caben las excepciones que todos conocemos)
acostumbrada a padecer el poder sobre su cabeza, lo analiza desde la realidad
de su vivencia cotidiana y puede verlo con la cotidianidad que da la lejanía.
Ella sabe por experiencia que el poder en sí mismo supone la castración,
la negación de la libertad.
El tipo de relación que la mujer se ve obligada a mantener con su entorno,
es decir, los roles de esposa y madre que la sociedad patriarcal ha establecido
para ella, hace que asuma los valores ideológicos dominantes a través
de la educación, entendida como tal no sólo la escolarización,
sino la socialización global.
Es verdad que la mujer está accediendo cada vez más al mundo
de la cultura, que ha entrado masivamente, no sólo en la enseñanza
media, sino también en la universitaria, pero también es verdad
que, empeñada en que siga conservando sus roles, la sociedad patriarcal
la ha encaminado mayoritariamente hacia disciplinas consideradas humanísticas,
en tanto que a los varones les ha incitado a las técnicas. Esto ha
ocasionado que las humanidades estén devaluadas y que nos encaminemos
hacia una enseñanza cada vez más técnica y práctica.
La preparación intelectual que el poder concede a la mujer, intenta
situarla en un segundo plano y sirve como pretexto para impedir su avance
social. Su incorporación tiene así un carácter subsidiario,
es decir, cuando el hombre no puede trabajar, los ingresos masculinos son
escasos o la mujer no tiene pareja que la apoye económicamente.
Sin embargo, la actual esclavitud de la mujer tiene unas connotaciones muy
particulares. En cualquier caso de opresión, la lucha termina con la
liberación del individuo subyugado. Sin embargo, en el caso de la liberación
femenina, no ocurre así. Ella no desea romper los lazos que la unen
a su opresor. Por este motivo, la mujer que debe liberarse del varón
ha de enseñar a éste a liberarse de sí mismo. La liberación
de la mujer no se agotará, por tanto, en sí misma, sino que
tendrá que extrapolarse al varón si quiere ser eficaz. Y este
es uno de los más importantes retos que tendrá que asumir.
Es posible que, sin ella misma percibirlo, la mujer actual esté poniendo
los cimientos de una sociedad nueva, pero el verdadero cambio tiene que realizarse
en su interior para continuar después en el interior del hombre.
Sólo cuando él aprenda a resistir la tentación del poder,
cuando aprenda a contemplarlo con una mirada más objetiva y libre que
le permite su actual implicación, lograremos los dos géneos
unidos nuestros objetivos, que no son contrapuestos, sino convergentes.
Tal vez algún día, el varón se decida a no ejercer ninguna
clase de poder sobre la mujer y no coarte su libertad, ya que ningún
género puede ser realmente libre si no lo es el otro. Y porque la sociedad
libre, justa e igualitaria con que todos y todas los que aspiramos al anarquismo
soñamos, no podrá conseguirse jamás si la mitad de la
humanidad permanece en silencio subyugada por la otra mitad.
Rescatar las figuras más singulares del movimiento anarquista es
algo que se tiene que hacer, pues en ellas están los orígenes
de nuestro pensamiento y de las organizaciones que hoy defendemos.
Si me decido a escribir algo sobre Proudhon no es porque esté de acuerdo
con todos sus postulados, sino más bien por la malversación
de su pensamiento, o mejor dicho, de parte de su pensamiento que se hace en
la actualidad.
En el actual proceso de construcción europea y viendo un cuadro general
de su historia, se reclama una y otra vez al federalismo y en alguna ocasión
los dirigentes políticos europeos han alabado la figura de Proudhon,
como uno de los precursores de ese pensamiento federal. Esto demuestra el
desconocimiento que se tiene respecto a la figura del hijo de Besançon
y de su pensamiento.
Proudhon es el gran reivindicado en muchos medios pero también el gran
desconocido. Su figura es singular, pues representa una contradicción
permanente a lo largo de toda su vida. El pensamiento de Proudhon es polivalente
y puede tener varias lecturas. Su estilo deja esa posibilidad. Pero casi siempre
se entiende mal a Proudhon y da lugar a equívocos que desfiguran su
pensamiento.
¿Qué es en realidad lo que Proudhon nos legó en sus obras?
Él es uno de los primeros socialistas que sientan las bases de lo que
es la lucha de clases en el movimiento obrero mundial y más concretamente
en el anarquista. Esa contradicción que citábamos anteriormente
es una contradicción coherente consigo mismo.
Proudhon reivindica al individuo por encima de cualquier cosa, estableciendo
que la economía capitalista es una contradicción, por lo que
destruir sus valores con un movimiento bien organizado puede ser factible.
Para él la verdadera fuerza de producción es el trabajador y
es él mismo el que debe beneficiarse de la producción que crea.
Por ello establece tres premisas básicas de acepción a la propiedad:
-Que el trabajador adquiere a expensas del propietario ocioso.
-Que siendo toda producción necesariamente colectiva, el obrero tiene
derecho en proporción a su trabajo a una participación en los
productos y en los beneficios.
-Que siendo una verdadera propiedad social todo capital acumulado, nadie puede
tener sobre él una propiedad exclusiva.
Esta última premisa sienta las bases de lo que será su idea
capital respecto a la propiedad: "la propiedad es un robo", máxima
del pensamiento proudhoniano y por ende del movimiento socialista.
Igualmente que aborda el tema en el plano económico también
lo hace en la nueva doctrina política que propone. Los obreros, una
vez que se han apoderado de los medios de producción, tienen que gestionar
la sociedad. Tienen que obtener créditos para el consumo en el denominado
Banco del Pueblo, especie de gestión económica popular. Llegó
incluso a hacer un ensayo de Banco del Pueblo que no cuajó por el entorno
hostil en el que se encontró. Toda esta organización racional
la asumiría para Proudhon el Sindicato General de la Producción
y el Consumo, compuesto por gente del pueblo, por trabajadores. Las distintas
cooperativas de producción y consumo se federarían entre ellas.
Uno de los grandes logros de Proudhon es el concepto de federalismo que lega,
que es casi en su integridad el anarquismo. El federalismo de Proudhon es
visto de abajo a arriba por la libre asociación de los hombres en unión.
Es una concepción libertaria de la organización racional. En
España esto se tomó con mucha fuerza, gracias a las traducción
que de su obra hizo el republicano federalista Francisco Pi y Margall.
Todo este compendio político, económico y social que Proudhon
tejió se denomino mutualismo. Contó con muchos seguidores en
todo el mundo y de hecho en los orígenes de todo movimiento obrero
en cualquier país nos encontramos con sociedades de raigambre proudhoniana.
Incluso el norteamericano Josiah Warren hizo una experiencia con las ideas
de Proudhon llamada Aldea de la Equidad.
Con Proudhon se empieza a forjar la mentalidad internacionalista en el movimiento
obrero. Miraba por encima de las naciones, de las convenciones estereotipadas
del Estado. Rescatemos una frase de Proudhon ante el pujante nacionalismo
emergente de su época: "Esos que hablan tanto de restablecer la
unidad nacional sienten poca inclinación por las libertades individuales".
Es pues contraponer a la visión nacionalista un nuevo pensamiento universalista
del mundo y de la historia.
Hay que decir también que el pensamiento de Proudhon a lo largo de
la historia sufrió variaciones que le llevaron a adoptar en determinados
momentos posiciones que le alejaban del anarquismo. Las obras principales
en las que se forja su pensamiento anarquista (de hecho él es uno de
los primeros que acuña la palabra como movimiento) son: "¿Qué
es la propiedad?" (1840), "Sistema de la contradicciones económicas
o filosofía de la miseria" (1846), "El principio federativo"
(1863) y "La capacidad política de la clase trabajadora"
(publicada póstumamente en 1865).
A Proudhon se le ha atacado por muchos flancos, algunos acertados y otros
no tanto. El segundo libro citado suscitó la polémica con la
otra corriente del socialismo que se estaba desarrollando, el marxismo. Marx
publica en 1847 su "Miseria de la filosofía" contestación
a Proudhon, que tiene más de enemistad personal que de ataque ideológico.
Lo consideren o no los marxistas, Proudhon con sus pensamientos les ganó
por una mano. Igualmente a Proudhon se le ha achacado de ser el precursor
del ultrautoritarismo y del nacionalsocialismo, entendido éste como
la instauración de un socialismo nacional. Ninguna infamia ha llegado
más lejos de la realidad.
A Proudhon sí le podemos achacar su excesiva misoginia y machismo,
que lleva a desarrollar una de las corrientes internas sobre el papel de la
mujer en la revolución. Para Proudhon su contribución debía
ser nula y supeditada al hombre. Un texto donde Proudhon desarrolla todas
estas ideas es "La pornocracia o las mujeres en los tiempos modernos"
publicada en 1875. Es un postulado que no dice nada bueno a favor de Proudhon.
Como podemos comprobar, la mayoría de los pensamientos de Proudhon
distan mucho de lo que quieren emprender los jerarcas europeos. Es una prueba
más de la malversación y mala interpretación (por no
decir desconocimiento) que sobre una figura como la de Proudhon se tiene en
mucho ámbitos. Lo que pasa con Proudhon pasa con muchos otros.
Para terminar diremos que los pensamientos de Proudhon son primigenios y en
ellos se puede detectar algunas anomalías. Pensadores y activistas
posteriores contribuirán con su aportación ideológica
a hacer del anarquismo el movimiento más rico en ideas. Bakunin, Guillaume,
Kropotkin, Malatesta y muchos otros completarán con acierto y con diferencias
entre ellos las bases de nuestro pensamiento de igualdad, libertad y justicia.
Congreso anarquista internacional
Los próximos días 9 a 12 de abril se celebrará en la
ciudad francesa de Besançon un congreso anarquista organizado por la
IFA (Internacional de Federaciones Anarquistas), organización creada
en el Congreso de Carrara (Italia) en 1968 y a la que pertecece la FAI.
Este Cogreso analizará, entre otras cosas, la situación mundial
en general, así como la situación del movimiento libertario
en el ámbito internacional. Hay que resaltar que los congresos anarquistas
internacionales no determinan ninguna línea fija y obligatoria. Son
reuniones donde todo el mundo aporta cuanto sabe y los acuerdos se toman por
unanimidad.
La historia de los congresos anarquistas arranca del de Saint-Imier (Suiza)
de 1872, tras la escisión de la Primera Internacional. En este Congreso
se se fijaron las líneas del anarquismo social y revolucionario: organización
al margen de la política burguesa, mediante la solidaridad de la acción
revolucionaria; todo poder político presuntamente revolucionario es
falso, por tanto hay que ir a la destrucción de cualquier clase de
poder político; pacto de solidaridad, amistad y apoyo mutuo; la sociedad
ha de fundarse en el trabajo y la libertad: libre organización del
trabajo contra las tiranías política y religiosa; todo Estado
es injusto y tiránico y debe ser sustituido por la libre federación
de los grupos productivos fundada en la solidaridad.
En el mes de julio de 1881 se celebró en Londres otro congreso, al
que asistieron delegados de África, América, Asia y Europa en
representación de alrededor de 50.000 militantes anarquistas. Es un
congreso clandestino. Se parte de los acuerdos de Saint-Imier y se trata,
fundamentalmente, de dos asuntos: la violencia revolucionaria y la creación
de una organización internacional específicamente anarquista.
Si bien se llegó a crear un organismo relacionador, la oleada de represiones
gubernamentales desatada en la época impidió la celebración
del congreso que daría carta de naturaleza a la internacional anarquista.
Hasta 1907 no se pudo reunir otro congreso. Fue celebrado en Amsterdam y en
él se trató, sobre todo, de sindicalismo y de organización
anarquista. Se llegó a la creación de la internacional anarquista
con una oficina de relaciones, con sede en Londres. Tras la Primera Guerra
Mundial y el estallido de la Revolución de Octubre en Rusia, hubo otras
reuniones internacionales. Su corolario fue la reactivación en 1922
de la Asociación Internacional de los Trabajadores, heredera de la
Primera Internacional y del Congreso de Saint-Imier. Diseñada como
internacional del sindicalismo revolucionario (anarcosindicalismo), su actividad
llega hasta nuestros días.
En plena Guerra Fría se llevaron a cabo otros intentos de organización
internacional estable. El congreso de Londres, celebrado el verano de 1958,
reactiva las relaciones internacionales y, por medio de un boletín
interno de aparición frecuente, se intercambian opiniones entre las
diferentes federaciones anarquistas. De esta forma se organizará el
congreso de Carrara de 1968.
Marcado por la explosión del movimiento juvenil y por la represión
desatada tanto en el bloque capitalista como en el soviético, este
congreso supondrá el inicio de una organización universal estable:
la IFA. Las federaciones anarquistas se vuelven a dar cita en París
en 1971. Si bien en este congreso no se llegó a conclusión alguna,
los debates resultaron reveladores de la problemática por la que atravesaba
el movimiento anarquista.
En 1978, y de nuevo en la ciudad de Carrara, se celebra otro congreso. De
él salen interesantes acuerdos sobre bases ideológicas, cuestiones
científicas en relación con la revolución, el movimiento
estudiantil, el terrorismo y el marginalismo.
París será otra vez, en el otoño de 1986, sede de un
nuevo congreso. Se debatió sobre los problemas del momento: luchas
de liberación nacional, política de bloques, militarización
y se trazaron las perspectivas de transformación social y lucha anarquista.
En Valencia, en 1990, un congreso analizará la situación mundial
y tomará un acuerdo sobre la posición de los anarquistas en
el movimiento obrero, además de debatir cuestiones de organización
y redactar un nuevo pacto asociativo de la IFA. En el congreso de Lyón
(1997), entre otras cuestiones, se analizaron los mecanismos de dominación
y explotación mundiales.
En la ciudad francesa de Besançon nació Pierre-Joseph Proudhon
(1809-1865), uno de los primeros teóricos del anarquismo, por lo que
el Congreso aprovechará para celebrar un acto público que recuerde
su figura y su pensamiento.
En el próximo número de este periódico daremos una crónica
de lo acontecido en el Congreso.
Vuestras guerras, nuestros muertos
Sobre la utilización política del terror
Las secuelas de la
guerra de EEUU contra Iraq