
SECCIONES
La religión fuera de la escuela
Para la ministra de Educación, para el PP, hay que descalabrar los
centros públicos para que no sean una buena competencia del negocio
privado, es decir, hay que quitarles medios o quitarlos del medio. Pero no
se preocupen, que para compensarles se ha empeñado en que todos los
chicos y chicas del país tengan educación religiosa, al mismo
nivel que las matemáticas o la historia.
Se aburrían en sus despachos y en su genialidad decidieron que iban
a rematar un poco más el sistema educativo y, fieles a las grandes
enseñanzas de su antecesor, ése que descansa en el Valle de
los Caídos sabiendo que España está en buenas manos (ni
siquiera son originales), decidieron rescatar del olvido de la Historia esa
asignatura tan práctica que es la religión.
Algunos "disfrutamos" en su día de las delicias del nacional-catolicismo
y ahora no algunos, sino todos, seremos los adoctrinados por las Santas Verdades.
La alternativa (?) a estudiar una religión será estudiar Historia
de las Religiones, pero ¿quién estudiará seis religiones
pudiendo estudiar una sola y verdadera? Y para terminar de apañar la
cosa y por el mismo precio, tienen el detalle de mostrarnos un avance del
Juicio Final, pues elijas la opción que elijas, contará para
la media y para la repetición de curso, o sea, proyección en
versión escolar de aquello del infierno, el cielo y el purgatorio,
o lo de la derecha y la izquierda de Dios Padre. Vamos, ni que decir tiene
que millares de chavales y chavalas corren histéricos de alegría:
¡Al fin podremos repetir curso a causa de una asignatura de gran aplicación
práctica en el mundo laboral, como es la religión! ¡Qué
emocionante va a ser nuestra elección de estudios sabiendo que esa
nota puede dejarnos sin estudiar la carrera deseada! Nadie puede pedir más.
Y nos preguntamos ¿qué finalidad tiene estudiar religión
en los centros de enseñanza? ¿Acaso las tuercas ajustarán
mejor, el ladrillo estará mejor puesto, el polvo desaparecerá
antes o los ficheros se clasificarán más fácilmente con
estos conocimientos? No, esto es un adoctrinamiento-adiestramiento en toda
regla. A los niños y niñas pequeños se lo camuflarán
entre sus personajes fantásticos, como el ratoncito Pérez, aprovechando
su pensamiento mágico, aprovechando que sus impresionables mentes son
fácilmente manipulables y, claro, lo creerán ciegamente y luego
les seguirán soltando las mismas historias hasta los 18 años,
para que de mayores no traicionen tan tiernos comienzos y marquen la casilla
de la Iglesia Católica en la declaraciones de la renta, y esa institución,
tan ajena a los intereses de los productores, se siga enriqueciendo a costa
de nuestro trabajo. Un buen ejemplo de la doble moral de la Iglesia.
El Gobierno no quiere ciudadanos que piensen por sí mismos, sino fieles
y sumisos lacayos que callen y obedezcan, por eso "educará"
a los que pueda para que le sean útiles, y al resto nos arrollará
en nuestros derechos.
¿No es España un país laico? Teóricamente sí
lo es y cada ciudadano tiene derecho a una educación laica en todas
las áreas del currículo, tiene derecho a la igualdad ante la
ley, ante el acceso al empleo público, porque todo eso se paga con
dinero de todos.
La falsa alternativa a la religión no es una educación cívica,
pues sus principios no parten de las ideas, de la ciencia, sino de las creencias,
es decir, no tienen valor universal.
Los padres y madres pueden desear que sus hijos e hijas aprendan un sistema
de creencias, pero esa no es función de la escuela pública,
sino de ellos mismos. La escuela pública tiene, o debería tener,
otra función en cuanto a los diversos pensamientos, ideologías
y posturas religiosas, que va desde el hecho real de la convivencia diaria
de personas diversas hasta el estudio de esos pensamientos, ideologías
y creencias, pero es que esa temática ya está incluida en diversas
áreas y es desarrollada por un profesorado que ha obtenido ese empleo,
esa función, por un concurso-oposición en el que, aún
con limitaciones, el proceso es abierto y las creencias y conducta personal
no deciden, lo que queda demostrado por el hecho de que hay profesores y profesoras
públicos de Historia que son católicos, que son ateos, que son
budistas, anarquistas o socialistas. Y hablamos de derechos porque los tenemos
y con ese discurso pretenden que pensemos que el objetivo es conseguir más
católicos, cuando lo que ambicionan es aumentar más la influencia
y poder económico del tándem Iglesia-Clase dominante asociada
a ella, representado de maravilla por el PP. La prueba es que la influencia
de la Iglesia en la moral y conducta de los españoles que se consideran
católicos es muy pequeña. Baste ver que:
La mitad de los españoles se declara católica practicante, otro
32 por ciento se dice católico no practicante, del 15 al 20 por ciento
se proclama no religioso, agnóstico o ateo y el 2 por ciento practica
otra religión. Pero el 71 por ciento de los católicos está
en contra de la Iglesia por condenar los métodos anticonceptivos; el
64 por ciento la critica por rechazar el divorcio e, incluso, un 53 por ciento
no está de acuerdo en que el Papa condene el aborto en cualquier caso.
Apenas el 35 por ciento asigna a la Iglesia la cuota correspondiente en la
declaración de la renta (Cataluña el 22 por ciento). Los obispos
rebasan la edad de jubilación y ya hay en España un 50 por ciento
de parroquias sin párroco. Sin embargo, la Iglesia católica
afirma que el 90 por cien de los católicos es católico. Está
claro.
Pero bueno ¿No son estos ministros, a los que ahora se les aparece
la Virgen, los mismos que apoyaron la guerra contra Iraq cuando el Papa y
la cristiandad dijeron No a la Guerra? ¿Y el resto de la gente que
también se opuso a la guerra y a tantas otras reformas que jamás
ha sido escuchado? ¿Cuándo nos atenderán, cuándo
nos preguntarán qué nos parece esta nueva ley o cualquier otra?
¡Somos nosotros los afectados! ¡Nosotros somos los que deberíamos
decidir sobre ellas! ¿Cómo se puede confiar en unos dirigentes
tan falsos?
Mientras tus votos les apoyen, ellos seguirán abusando de ti; mientras
los trabajadores no organicemos la sociedad a nuestra manera, mientras la
educación no sea libre, todo seguirá así.
La definición que de las misiones ofrece el decreto conciliar Ad gentes
es simple y encaminada, desde el principio, a evitar cualquier problema.
Las iniciativas particulares, con las que los propagandistas del Evangelio,
repartidos por todo el mundo, desarrollan la tarea de predicar el Evangelio
y fundar la Iglesia entre pueblos y grupos que todavía no creen en
Cristo, son llamadas comúnmente "misiones"; se realizan a
través de la actividad misionera, y se desarrollan normalmente en determinados
territorios, reconocidos por la Santa Sede.
Si pasamos de los textos conciliares a los libros de teología misionera,
adoptados en la Facultad de Misionología de la Universidad Pontificia
de Roma, nos quedaremos estupefactos ante afirmaciones que, más allá
de los enunciados vagos y la apologética corriente, sirven para delinear
más verazmente la verdadera naturaleza de la acción misionera.
De entre todas ellas escogemos dos citas particularmente indicativas, que
aparecen como elocuentes respuestas a dos preguntas cruciales que han acompañado
a toda la historia del monoteísmo cristiano:
1) ¿Es posible exportar el Evangelio sin exportar también la
cultura occidental?
2) ¿Es posible exportar el Evangelio sin la coerción y la guerra?
La primera respuesta la da el jesuita Nkeramihigo que, afrontando el tema
de una correcta inculturación del cristianismo, afirma rotundamente
la necesidad de la occidentalización de cualquier otra cultura: si
el destino del cristianismo ha estado históricamente ligado al destino
de Europa es normal, teniendo en cuenta la especificidad de la encarnación,
que la aceptación del cristianismo esté ligada a Occidente y
viceversa.
Se afirma con simplicidad y mucha coherencia que, como la religión
cristiana ha nacido y crecido dentro, de la historia y de la filosofía
de Occidente, en particular en el triángulo cultural constituido por
Jerusalén, Atenas y Roma, propagar el cristianismo equivale a propagar
la cultura occidental.
Queda claro que para aceptar el cristianismo, cualquier cultura deberá
perder su propia identidad entrando en el área de influencia de Occidente.
La segunda respuesta pertenece a otro jesuita, el padre Shih, profesor de
Catequesis misionera en la Universidad Gregoriana, que ante el tema de los
medios con los que la inculturación evangélica se ha producido
históricamente, afirma: "Teniendo presente la imposibilidad para
los individuos de una sociedad tradicional de abandonar la propia religión
ancestral y convertirse a una religión extranjera como la cristiana,
reconocemos una contribución doble del colonialismo a la causa misionera
de la Iglesia. En efecto, sometiendo la sociedad indígena a la autoridad
del gobierno colonial, el colonialismo escogía a la vez el mecanismo
de control social y liberaba, por así decirlo, a los individuos miembros
de la presión de los grupos dándoles un cierto espacio libre
para las decisiones personales.
Por otro lado, el colonialismo introducía un nuevo modelo de producción
y un nuevo sistema económico. Con ello dotaba a los indígenas
de los países colonizados una alternativa a su vida tradicional asegurando
de esa forma a los conversos al cristianismo la subsistencia y la supervivencia
más allá de sus grupos naturales".
De esta manera se reconoce explícitamente que es la coerción,
en particular la que se ejerce con las armas, y no la persuasión lo
que conduce a la conversión; se entiende así el hecho de que
los misioneros, al contrario que los cruzados, estén desarmados como
una estrategia de penetración tras la que están siempre las
armas de los militares y los intereses de los mercaderes.
Derivan así de las dos respuestas citadas dos trazos verdaderamente
reales de la ideología misionera construida por completo sobre un supuesto
mandato divino de exportar la verdad absoluta a todas las culturas:
1) Exportar la religión cristiana para exportar la cultura occidental.
2) Exportar esta religión y esta cultura por medio del uso de las armas.
Añadimos nosotros una tercera característica, que pone en evidencia
el aspecto económico de la institución misionera y sus relaciones
con los intereses expansionistas de Occidente:
3) Exportar esta cultura y esta religión para obtener el máximo
rendimiento al capital invertido en la conquista.
En la apologética corriente del mundo misionero, estos tres elementos
(que podemos resumir en la tríada de las tres M: misioneros, militares,
mercaderes) están separados funcionalmente para conseguir que sobre
la figura del misionero, presentado como portador desinteresado de hermandad
y civilización,, converja el apoyo económico y de opinión
del pueblo cristiano; de ese modo se alejan y descartan los aspectos muy evidentes
de la complicidad con los intereses militares y económicos y se construye
una gran reserva de "buena conciencia".
Reflexionando sobre la verdadera naturaleza de la ideología misionera,
podemos comprender que la característica que distingue al imperialismo
cristiano de cualquier otro imperialismo precedente es que el expansionismo
militar y económico está justificado, a pesar de todas las pruebas
históricas en contra, por un ensalzado amor al prójimo, hoy
presente también bajo el aspecto de la defensa de los derechos humanos;
este amor al prójimo, en realidad, se niega porque consiste en cambiar
radicalmente la naturaleza cultural de los que se dice amar, imponiéndoles
una cultura y una religión que les son ajenas.
El daño incalculable que la ideología misionera ha provocado
en el mundo se basa en el hecho de que bajo el subterfugio de predicar la
"verdadera" religión y la "verdadera" civilización,
y con la construcción de un fanatismo religioso empujado a veces hasta
el martirio, han colaborado eficazmente en hacer eficaz el dominio, hoy entendido
a escala global, de la racionalidad técnico-científico-económica;
este tipo de racionalidad no sólo es capaz de hacer pasar como intereses
de la humanidad los de bien determinados grupos de poder, sino que también
es capaz de comprometer el porvenir y la supervivencia de las generaciones
futuras con una serie infinita de guerras.
La paradoja fundamental de todo el monoteísmo cristiano resulta ser
la siguiente:
La religión del amor al prójimo, como afirmaba ser la cristiana,
incluso a través de la institución misionera ha sido indiscutiblemente
la matriz cultural de los dos más grandes genocidios que recuerda la
historia de la humanidad, el genocidio de los indios americanos y el de los
judíos, que todavía evocado por el monoteísmo islámico,
se dispone a apoyar y ensalzar las guerras actuales y futuras.
Rodolfo Calpini
(Il Peccato-Umanità Nova) ![]()
Somos un grupo de docentes de todos los niveles educativos que estamos muy
preocupados por el bajo nivel cultural en nuestra sociedad, los altos índices
de fracaso escolar y la proliferación de telebasura.
Para salir de esta situación queremos traspasar los muros de las escuelas,
los institutos y las universidades, llevando la cultura y la educación
a ámbitos en los que hasta la fecha hemos estado ausentes, en los que
nuestra dejadez ha privado a muchos ciudadanos del derecho universal a la
cultura.
Como primer paso, queremos llegar a un acuerdo con las autoridades eclesiásticas
para que nos cedan un diez por ciento del tiempo de las misas con el fin de
que profesores especialistas en las distintas disciplinas puedan llegar más
fácilmente a los creyentes mediante breves intervenciones didácticas.
Estamos estudiando cuál sería el momento idóneo para
insertar en las misas contenidos científicos y culturales, tal vez
inmediatamente después de la consagración o justo antes del
padre nuestro.
Está claro que algunos feligreses podrían, con razón,
objetar que ellos no tienen por qué aumentar sus conocimientos ni su
cultura, ya que acuden a misa con el sólo fin de orar y escuchar la
palabra de Dios.
Para solucionar este problema, y aunque pudiera parecer inconstitucional,
a la entrada a la Iglesia les haríamos rellenar un formulario para
que manifestaran su preferencia por la religión o la cultura.
Una vez identificadas estas personas, podrían abandonar en el momento
adecuado la nave principal de la Iglesia y reunirse en las capillas laterales,
la cripta o el salón parroquial. Con el fin de evitar agravios, estas
personas podrían recibir durante ese rato charlas de carácter
no cultural ni educativo pero muy relacionadas con los contenidos que se estén
impartiendo en ese momento al resto de los fieles desde el altar.
Por ejemplo, los feligreses que no quieran repasar la tabla periódica,
estudiarán los efectos perniciosos de los colorantes alimentarios,
los que no quieran hacer ejercicios de educación física podrán
ver un documental sobre la obesidad, y los que no quieran repasar los verbos
irregulares ingleses podrían estudiar estadísticas sobre la
importancia de hablar idiomas en el mundo moderno.
Los obispos nos han adelantado que no habría problema en computar el
tiempo de cualquiera de estas actividades como tiempo equiparable al dedicado
a escuchar la palabra de Dios, a la oración, a la contemplación,
la penitencia o a la caridad y en ningún caso podrá discriminarse
el acceso a la salvación eterna a los fieles en razón a sus
preferencias religiosas o educativas.
Tampoco han puesto la más mínima objeción a la aparente
contradicción derivada de que el contenido de las misas esté
basado en la fe y las creencias, en contraste con la naturaleza científica
y académica de los contenidos que habitualmente impartimos en las aulas.
En un primer momento, las clases se impartirán sólo durante
las misas obligatorias de los domingos y fiestas de guardar, para más
adelante extenderse a otros actos religiosos de asistencia no obligatoria
como bautizos, bodas, comuniones, funerales, ejercicios espirituales, ordenaciones
sacerdotales e incluso ceremonias de canonización o beatificación.
Pero, ¿de dónde saldría el dinero para pagar al profesorado
que trabaje los domingos? Sin duda alguna de los donativos que los fieles
depositan en los cepillos, del porcentaje de impuestos destinados al sostenimiento
de la Iglesia Católica o, en general, de los presupuestos de la Iglesia.
Para garantizar la calidad de las enseñanzas impartidas, nuestra asociación
gestionaría directamente el dinero aportado por la Iglesia y con él
contrataría a profesores de sólida formación pedagógica
y científica que se encargarían de impartir las clases durante
las misas.
Naturalmente dado el carácter eminentemente laico de las clases, no
dudaríamos en despedir fulminantemente a aquellos profesores que no
mantuvieran una coherencia laica entre su vida profesional y personal haciendo
cosas como casarse por la Iglesia, acudir a misa semanalmente o participar
en cualquier tipo de actos religiosos.
Finalmente, llevaremos nuestras negociaciones hasta el mismo Vaticano, con
cuyas autoridades firmaríamos un Concordato que garantizara la continuidad
de nuestra noble tarea docente en las iglesias durante los años venideros.
¿Te parece un disparate? ¿te parece difícil de conseguir?
No es tan disparatado ni tan difícil. Ahí tenemos el ejemplo
de los acuerdos entre la Iglesia y el Ministerio de Educación en torno
a la asignatura de religión y su alternativa. Al final han conseguido
lo que nadie hubiera creído posible.
Entre tanto, puedes hacer llegar nuestra propuesta educativa a docentes, padres,
alumnos, políticos, sindicalistas, medios de comunicación e
incluso a las autoridades eclesiásticas. Tal vez así contribuyamos
a que se entienda mejor lo que está ocurriendo en relación a
la enseñanza de la religión en los centros sostenidos con dinero
público.
La anarquía
es urgente,
pero no se hace por correo
El texto siguiente es la declaración ante la represión y provocaciones antianarquistas, aprobada durante el Pleno de la Federación Anarquista Italiana (FAI), que tuvo lugar en Milán los pasados días 10 y 11 de enero.
Si este mundo fuese aceptable, si la información no fuese un arma
peligrosa de guerra, destinada a la destrucción masiva y sin ningún
cuidado con respecto a la inerme población civil, las noticias del
incendio intencional de unos cajones comunes y el envío por correo
de un libro lleno de pólvora, habrían merecido aparecer en los
periódicos.
El eco mediático suscitado por los petardos enviados a Romano Prodi,
al presidente del Banco Central Europeo, al Eurojust y a algunos eurodiputados,
días después del incendio de un par de cajones ordinarios en
el centro de Bolonia , se transformó en el pretexto para elevar al
máximo "la alarma de terrorismo" que Berlusconi y Bush habían
pronosticado en las semanas anteriores. De una orilla a la otra del Atlántico
se entrecruzaron los anuncios de atentados con la relativa militarización
de vuelos y territorios. Con esas medidas, la guerra duradera y preventiva
intenta alcanzar un dobleobjetivo; por un lado, alimentar el miedo mediante
la inseguridad que evoca a un enemigo externo siempre al acecho; y, por el
otro, tener siempre en jaque a la población que vive en el colapso
de un sistema de disciplina social, económica y política. Esto
implica necesariamente la criminalización, expulsión y eliminación
violenta de quienes no acepten las reglas de juego. En época de guerra,
el terrorismo se presenta de vez en cuando para elevar la tensión.
De otra manera, se corre el riesgo de que el hedor de los cadáveres
de los niños muertos en Afganistán, o de que la noticia de los
prisioneros iranís torturados hasta morir, resulten intolerables, inclusive
para los tolerantes súbditos de este nuestro Norte capitalista que
provee los fondos para la guerra.
Por otro lado, en nuestro país, hace ya varios meses que el Ministerio
del Interior y los medios de comunicación agitan el fantasma del terrorismo,
señalando a los anarquistas como peligro principal. En algunas investigaciones
se llegó hasta presentar la hipótesis de que era una mano anarquista
la que intervenía en la triste moda de envenenar las botellas de agua
mineral. En una época en que los gobernantes promueven la privatización
de los recursos hídricos, dejando sin agua a decenas de millones de
personas en todo el planeta, en una época en que la basura producida
por el capitalismo hace que el agua no sea apta para el consumo, no encuentra
nada mejor que emfangar a quienes se oponen a ese modelo.
Ahora bien, si los anarquistas han sido el blanco preferido del gobierno y
de la prensa, las atenciones de estos señores tuvieron un alcance mucho
mayor. Las redadas y persecuciones en las casas y en los barrios donde
viven los inmigrantes han estado a la orden del día durante todo el
2003. Los inmigrantes han sido tratados como criminales potenciales, y hasta
expulsados sobre la base de una mera sospecha de complot con organizaciones
terroristas; por no hablar de los trabajadores tranviarios que entraron en
la clasificación de delincuentes peligrosos por haber tratado de obtener
un puñado de euros haciendo huelga fuera de las normas impuestas por
una legislación que ha reducido al extremo el derecho a la huelga.
Antes que a los tranviarios, lo mismo le pasó a millones de personas
que se habían manifestado contra la guerra, contra el militarismo,
contra la política neocolonial del gobierno italiano.
Por consiguiente, en el plano interno, la guerra preventiva impone neutralizar,
desde su inicio, cualquier intento de autoorganización social, que
se encuadre en los mecanismos de recuperación e integración
institucionales, activados por los partidos y los aparatos sindicales del
Estado. En definitiva, cualquier crítica contra los actos del ejecutivo
termina siendo sospechosa de terrorismo, hasta el extremo de que la mera oposición
a la abolición del artículo 18 del Estatuto de los Trabajadores
o a la precarización definitiva del trabajo sancionada por la Ley 30
, termina siendo relacionada con los homicidas de Biagi.
A fin de año, a manera de digna conclusión de un período
en que se criminalizó cada forma de disenso, llegaron puntualmente
estos paquetes, inocuos para sus destinatarios, pero inteligentemente utilizados
en el lugar, a fin de establecer un Estado de policía global.
Ya se habla de leyes especiales que van a sumarse a tantas leyes represivas
sancionadas en las tres últimas décadas ante nuevas "emergencias",
que han eliminado las escasas libertades conquistadas. Ya se encuentra en
estudio, contra las clases bajas, la hipótesis de la extensión
del delito de asociación ilícita, de origen fascista, que se
burla -como siempre- del aparente axioma liberal acerca de la responsabilidad
individual frente a la justicia penal.
La alarma suscitada por los envíos postales durante las navidades terminó
de dar el impulso -probablemente decisivo- al lento y fatigoso proceso de
constitución de una policía europea: los carabineros, los policías,
la guardia de finanzas, las fuerzas civiles de seguridad se unirán
al Eurocop.
Por no hablar de la polvareda levantada, que terminó por poner en segundo
plano las disputas internas acerca de la información, las crecientes
dificultades internas de la mayoría, o temas como las jubilaciones
y las leyes de despido y de huelga. En estos últimos días, la
convergencia guiada por el caballero Berlusconi, después de haber resuelto
sus problemas y los de su clase de pertenencia con otras leyes "especiales",
se apresta a eliminar todo lo que queda del sistema de previsión social
y a relanzar el ataque contra las garantías residuales establecidas
en el Estatuto de los Trabajadores. Si la acción se debe adjudicar
por sus resultados, no nos caben dudas acerca de quiénes son los remitentes
de la humeante correspondencia. Digámoslo claramente, en este caso
poco importa, si los autores dependen directamente del Ministerio del Interior
o si se trata del trabajo generoso del voluntariado. Gratuito o pagado, es
un trabajo sucio. En efecto, con los paquetes llegaron cartas que reivindican
el nombre de una agrupación informal recién nacida, cuyas siglas
son "FAI": idénticas a las de la Federación Anarquista
Italiana. Es evidente lo ridículo del intento, aunque menos evidente
-si bien grave- la voluntad de poner en dificultades a los anarquistas, empeñados
en la lucha cotidiana por la construcción de una sociedad de libres
e iguales. Pero esa sociedad no puede imponerse. Los anarquistas sabemos que
la libertad es una práctica colectiva y que necesita del esfuerzo constante,
porque se asienta en la consciencia y en la acctividad cotidiana de cada uno,
traduciéndose en acciones comunes y de lucha social. La revuelta contra
la opresión se transforma en una llamarada estéril, si no construye
simultáneamente, si no contagia al ambiente en el que vive sin el cual
se extingue.
Bakunin sostenía que la libertad individual se acrecienta con la libertad
de todos los demás; que vive y alimenta el núcleo profundo del
anarquismo social, que constitutivamente tiene proyección revolucionaria,
impulsa la transformación, siendo sus protagonistas principales los
oprimidos y los explotados.
La accion de los anarquistas se enmarca dentro de los movimientos sociales,
en el respeto de la autonomía de cada institución, en la capacidad
de dar vida a organizaciones específicas y de masas impregnadas en
los principios de la autogestión y del federalismo. Una federación
anarquista es un ámbito de relación y de confrontación
vivo entre hombres y mujeres que comparten el accionar libertario y tienen
en común un programa de cambio social radical. Una federación
anarquista preconiza en concreto el ámbito social en el que queremos
vivir, donde existe la relación directa, cara a cara, la confrontación
y también el encuentro de opciones diversas con miras a la síntesis
posible, basada en el respeto de las diferentes opciones y de las experiencias
individuales. Su constitución formal es garantía de libertad,
porque el pacto asociativo que la constituye se basa en la autonomía
de los grupos y de los individuos.
Los anarquistas de la Federación Anarquista Italiana estamos acostumbrados,
lamentablemente, a afrontar la represión. Nuestro compromiso en la
calle, en los puestos de trabajo, contra el racismo, el militarismo, la guerra,
la opresión capitalista y estatal, solo durante el último año,
han costado numerosas denuncias, por no hablar de las palizas, de las persecuciones,
de la constante obra de intoxicación que desarrollan los medios de
comunicación.
Hemos participado de las manifestaciones contra la globalización capitalista,
contra los campos de concentración para inmigrantes y las cárceles,
en la lucha contra las fábricas de muerte, los basureros nucleares,
las incineradoras, hemos hecho huelgas y piquetes, estamos presentes en la
lucha por la vivienda y los espacios sociales, bajo la única condición
de que se practique la autoorganización, la acción directa,
la negativa a la delegación , y la participación: desde la revuelta
contra los vertidos nucleares, hasta la solidaridad con los tranviarios en
lucha.
Aunque el gobierno y la prensa se obstinen en el binomio "terrorismo
y anarquía", no permitiremos que nos atemoricen, hoy como en 1969.
Con la tranquilidad de quienes han pensado crearnos dificultades, manipulando
nuestras siglas y tirándolas al circo de los medios de comunicación,
hay muchos que conocen y saben muy bien quiénes son los terroristas
que, todos los días, bombardean, envenenan, oprimen, explotan, matan,
encarcelan a los débiles y a los explotados. Ellos se sientan en las
poltronas del gobierno, en las jerarquías de todas las iglesias, en
los consejos administrativos de las grandes empresas y de los bancos, entre
los parlamentarios, en los cuarteles generales de los ejércitos. Para
derrotarlos es necesario el compromiso solidario de los oprimidos y de los
explotados: los únicos capaces de poner fin a la opresión, a
la autoridad, al Estado.
La balcanización de la sociedad israelí
Israel está en plena crisis moral y económica. Cientos de miles
de trabajadores venidos del sur de Asia, y también de Europa oriental,
han sustituido a los palestinos, considerados a partir de ahora como indeseables.
La guerra ha arruinado numerosas actividades. El paro y la pobreza benefician
especialmente a los integristas, que organizan sus ajustes de cuentas. La
derecha conserva el proyecto de reconstruir el reino mítico de David
y Salomón, que no ha existido nunca, y poner fin a la guerra mediante
una expulsión masiva. Ni la corrupción generalizada, ni las
divagaciones de los integristas o de la extrema derecha han disminuido. Ello
ha estado ayudado por los que, entre los palestinos, preconizan los atentados
suicidas, consiguiendo únicamente cohesionar a los israelíes
detrás de Sharon. Mientras que la atención del mundo está
concentrada en las declaraciones de Sharon y en la guerra de Iraq, otro tipo
de guerra ha estallado en Israel: la guerra de clases. El ministro de Economía,
Benjamin Netanyahu, ha anunciado hace unos días los planes para reducir
los gastos del gobierno en 11.400 millones de shekels (unos 2000 millones
de euros). Y es que el déficit presupuestario ha alcanzado niveles
sin precedentes: el 6 por ciento del producto interior bruto.
Estos dos últimos años, Israel se ha visto golpeado por una
grave crisis económica. El paro ha aumentado rápidamente y afecta
hoy a cerca del 15 por ciento de la población activa. La burbuja especulativa
de las "nuevas tecnologías" ha explotado al cabo de dos años
y han caído sus acciones. Al mismo tiempo, Sharon ha concentrado todos
los esfuerzos para reprimir la resistencia palestina y proyecta incluso construir
un muro que encierre toda la Cisjordania. Al principio ese muro se presentaba
como una barrera "para protegerse de los terroristas", pero Sharon
ya se planteaba prolongarlo. Eso será como construir una cárcel
masiva para los palestinos. También ha elevado el presupuesto para
la defensa y la "seguridad". Además, Sharon apoya a los propietarios
y hace grandes concesiones a los partidos sionistas ortodoxos de ultraderecha.
Debe tranquilizar a esos partidos con el fin de mantenerlos consigo.
Se ha producido, por tanto, una recesión económica, que ha desencadenado
la caída de los ingresos fiscales y, al mismo tiempo, el gasto acrecentado
por la defensa ha agravado el déficit presupuestario hasta no poderlo
controlar. Sin embargo, en lugar de disminuir los gastos militares, Sharon
reduce los gastos sociales. Además de las garantías bancarias,
Israel ha obtenido en 2003 una ayuda excepcional de mil millones de dólares
por parte de los Estados Unidos, como consecuencia de la guerra de Iraq, aparte
del apoyo anual americana de más de 3.000 millones de dólares,
de los que 2.100 se destinan a ayuda militar. Recientemente, los Estados Unidos
han prometido 10.000 millones de ayuda complementaria, bajo condiciones. Netanyahu,
el ministro de Economía, ha explicado que ese dinero se entregará
a Israel si adopta "un plan económico coherente".
¿Hacia la huelga general?
Eso supondrá el hecho de que Estados Unidos done ese dinero con la
condición de que Sharon disminuya los gastos sociales y amplíe
las privatizaciones. Esto indica que los aliados de los norteamericanos son
únicamente miembros de la clase dirigente israelí, porque tienen
sus mismos intereses. Así, mientras los americanos hacían la
guerra en Iraq, empujaban a Sharon a lanzar una guerra contra el pueblo trabajador
de Israel. Este ataque social ha provocado la reacción de la principal
federación sindical de Israel, la Histadrut, que ha expresado su indignación
ante los planes del gobierno.
En efecto, el gobierno prevé la supresión de miles de empleos
del sector público y proyecta bajar los sueldos. El Histradut se ha
declarado en conflicto y sus miembros deben ahora votar a favor o en contra
de la huelga. La huelga general que se prepara podría afectar a los
servicios públicos, la mayoría de los transportes, y a los municipales,
así como a numerosas empresas privadas, lo que podría paralizar
la economía. Amir Peretz, su responsable, ha declarado: "El Histradut
no será víctima del plan económico; luchará sin
cuartel para frenarlo. No tenemos intención de perder esta batalla".
Como ya hemos dicho muchas veces, la crisis del capitalismo tendrá
inevitablemente su efecto sobre los obreros israelíes, como en el resto
del mundo. La burguesía sionista ha llegado a exigir a sus obreros
israelíes que suban a su barco. Pero ¿qué puede ofrecer
el capitalismo a los obreros israelíes? Ahora está claro: recortes
en los gastos sociales, es decir, en las pensiones, la educación, la
sanidad etc., combinados con la privatización de los servicios públicos,
que se van degradando como en Inglaterra. Es un catalizador para que despierte
la lucha de clases en Israel, y esto es sólo el principio. Una vez
que los obreros israelíes empiecen a moverse, su situación se
hará más clara y aprenderán por propia experiencia que
su verdadero enemigo no es el pueblo palestino sino su propio gobierno. Los
trabajadores israelíes ocuparán su verdadero puesto en un combate
que interesa hoy día a las masas trabajadoras de los cinco continentes.
Una esperanza de paz
Para disipar los miedos ante un posible desmantelamiento de las colonias judías,
Ariel Sharon ha afirmado el 23 de noviembre de 2003, ante los diputados del
Likud, que "los palestinos tendrán su Estado independiente si
cesan en sus ataques". Para ello, tiene la intención de tomar
medidas "unilaterales" con el fin de reducir los ataques anti-israelíes
y aligerar la presión sobre la población palestina, sin precisar
la naturaleza de este "gesto".
Ante esta declaración, el primer ministro palestino, Ahmed Korei, mostró
su alegría al día siguiente, 24 de noviembre, por la intención
de su homólogo israelí de evacuar unilateralmente ciertas colonias
judías en los territorios ocupados, puesto que eso indicaba una voluntad
de poner en práctica la "hoja de ruta" internacional para
la paz. En efecto, la hoja de ruta, un plan de paz internacional que por el
momento no es sino papel mojado, prevé el fin de la violencia de la
intifada, la congelación de la colonización israelí en
los territorios ocupados y la creación por etapas de una Estado palestino
de aquí a 2005. Se insiste en que Israel frene toda actividad colonizadora
y renuncie inmediatamente a proseguir en la construcción del "muro"
de seguridad, condenado unánimemente en los foros internacionales.
En el cuartel general de Ramala, el presidente de la autoridad palestina,
Yasser Arafat, ha denunciado esa misma tarde que el plan de Sharon consistiría
únicamente en desmantelar algunas colonias judías aisladas antes
de fijar las fronteras de su Estado. Eso significa, según él,
que no quieren la paz, porque eso iría contra la "hoja de ruta".
La derecha y la extrema derecha israelíes han intensificado su oposición,
el martes 25, a los "gestos unilaterales" hacia los palestinos,
evocados por el primer ministro Ariel Sharon con la presentación por
parte de los colonos de un "plan de paz" que descarta el desmantelamiento
de la más pequeña de las colonias. El plan de los colonos prevé
"la erradicación del terrorismo, el abandono del principio de
paz a cambio de territorios, una autonomía administrativa para los
árabes y un acuerdo final regional que excluya la creación de
un Estado palestino o el desmantelamiento de colonias", como ha indicado
un dirigente de colonia, Ben Tzvi Lieberman. Según la radio, ese plan
prevé una división de los territorios israelíes y palestinos
en diez cantones. En los dos cantones que se les reservarían, los palestinos
que lo pidieran podrían votar en las legislativas en el marco de un
escrutinio por cantón, que aseguraría "una mayoría
judía automática en el Parlamento". El primer ministro
sería judío, mientras que un árabe podría llegar
a viceprimer ministro, ha añadido la radio.
Los colonos, apoyados por 14 diputados de la mayoría, han decidido
revelar la existencia de su "plan" antes del lanzamiento oficial,
el 1 de diciembre, de la Iniciativa de Ginebra. Este proyecto de "acuerdo
de paz de Ginebra", elaborado por políticos de la oposición
israelí, ofrecería una solución detallada a todas las
cuestiones de fondo del conflicto palestino-israelí, incluyendo Jerusalén,
que se dividiría, el derecho al regreso de los refugiados al que deberían
renunciar de facto los palestinos, e incluso el trazado de las fronteras del
futuro Estado palestino, incluyendo Cisjordania y la franja de Gaza, así
como la reglamentación de las colonias.
La principal formación de la oposición en Israel, el Partido
Laborista, ha anunciado ese mismo día las grandes líneas de
su propio plan de paz. Este plan es muy cercano a la Iniciativa de Ginebra
y preconiza la creación de un Estado palestino y el regreso a las fronteras
del 4 de junio de 1967, excepto algunas rectificaciones por motivos de seguridad
o para incluir bloques de colonias. En lo relativo a Jerusalén, se
prevé que la ciudad santa sea capital de los dos Estados; Israel conservaría
la soberanía de los barrios de colonización establecidos en
la parte oriental de la ciudad, anexionada después de la guerra de
junio de 1967. El plan deja a un lado el reconocimiento del "derecho
a volver" de los refugiados palestinos y sus descendientes, que son cerca
de 4 millones actualmente, por miedo a que se pueda poner en cuestión
el carácter judío del Estado de Israel.
En caso de fracaso en las negociaciones, el Partido Laborista propone una
"separación unilateral" con los palestinos y, a la espera
de la conclusión de un acuerdo de paz, la prosecución en la
construcción de la línea de seguridad, pero lo más cerca
posible de la frontera entre Cisjordania e Israel.
El plan ha sido aprobado por el antiguo jefe del Estado Mayor, Amnon Lipkin-Shahak,
que fue además uno de los promotores de la Iniciativa de Ginebra, en
presencia del jefe del Partido, el antiguo primer ministro Simon Peres. Por
otra parte, los Estados Unidos han anunciado que deducirían este año
en 289,5 millones de dólares las garantías bancarias a Israel.
La administración de Bush penaliza así al Estado hebreo por
sus actividades de colonización en las regiones palestinas. Esta suma
corresponde al montante evaluado por Washington para la construcción
de las colonias judías, a la que se oponen los Estados Unidos, e incluye
también el precio de la construcción de segmentos de la "línea
de seguridad", calificada como "muro del apartheid" por los
palestinos, que se sumergen profundamente en la Cisjordania a pesar de la
oposición del conjunto de la comunidad internacional. Tras estas sanciones
políticas ¿no se esconderá una sanción de orden
económico? Quizás Netanyahu, el ministro de Economía,
no adopte con la suficiente rapidez el "plan económico coherente"
que quieren imponer los Estados Unidos a Israel. Por eso la ministra israelí
de Integración de los nuevos emigrantes ha minimizado las medidas tomadas
por Estados Unidos para sancionar la política de colonización
de los territorios palestinos. "Esas medidas forman parte de nuestros
acuerdos tácitos, y eso no debe inquietarnos" ha afirmado Tzipi
Livni en la radio pública israelí. "Lo importante para
nosotros es que el muro de seguridad abarque al máximo de nuestros
ciudadanos", ha añadido.
Toda esta mascarada política entre los actores de la política
nacional israelí y el poder estadounidense nos demuestra una vez más
el cinismo de esos dos Estados teológicos y capitalistas. En su libro
Israël-Palestine, le défi binational (Israel-Palestina: el desafío
binacional), Michel Warschawski muestra de manera convincente que el sionismo,
filosofía de la separación, preconizado recientemente por Ehud
Barak, no tiene ningún porvenir y que el gueto que ha creado en el
seno del Oriente Medio árabe no tiene nada que ver con los antiguos
guetos judíos de la diáspora que constituían lugares
de intercambio entre poblaciones vecinas.
La única solución es lograr que vivan juntas las comunidades
cuyos antepasados tienen, sin duda, historias muy diferentes pero que tienen
en común el vivir y querer vivir en la misma tierra. Frente a este
problema se plantea la creación de un Estado democrático binacional
en el que cada nación pueda autogestionarse libremente conservando
todas sus características culturales, y cuyas estructuras sean tales
que ninguna de las dos comunidades tema ser aplastada por la inflación
numérica de la otra. Por supuesto, la Ley del Regreso sería
abolida, excepto para los 350.000 habitantes de las 150 colonias judías
establecidas en Gaza y Cisjordania...
En nuestra opinión, esta solución estatista y necesariamente
autoritaria no hará sino alimentar los nacionalismos, causa de guerra.
La formación de un Estado así sigue siendo peligrosa e ilusoria.
La solución sería la federación autogestionaria comunista-libertaria,
imposible de plantear sin un cambio profundo de las mentalidades y sin transformaciones
sociales. Esto lleva necesariamente a llamar a la responsabilidad y la voluntad
de las diferentes comunidades para una coexistencia pacífica que rechace
la alienación teológica y mercantil.
El campo de paz
En medio del estrépito de la violencia, la voz de los pacifistas israelíes
comienza a hacerse oír. No son numerosos pero representan la única
alternativa. Se radicalizan y, mediante su eslogan "¡No a la ocupación
de los territorios palestinos!" reúnen las aspiraciones de una
gran mayoría del pueblo palestino, que trata de sobrevivir bien que
mal en los territorios ocupados o sitiados por el ejército israelí.
Estas individualidades y organizaciones de paz, que cuentan entre ellos con
algunos militantes libertarios reagrupados en los movimientos kibutzim o en
las universidades, desean que la paz permita a los habitantes israelíes,
árabes e inmigrantes, vivir en Israel.
El elemento determinante sin duda para el progreso de la "subversión"
pacifista es la toma de contacto de los militantes de los dos bandos desde
2002. Como consecuencia de importantes manifestaciones en diciembre de 2001
y febrero de 2002 bajo los nombres de Peace now, Gush Shalom, Ta'ayush, Yesh
Gvul y la coalición Women for Peace que contó, en la de febrero,
con 15.000 partidarios de la paz, se han manifestado recientemente en Hebrón,
ante los "locos de Dios" encerrados en la antigua ciudad. Frente
a las injurias de los colonos, han respondido en hebreo y en árabe
que rechazaban "dejarse matar por ellos y que todos los colonos serían
algún día desalojados a la fuerza". En enero de 2002, cincuenta
y dos oficiales reservistas y soldados de unidades de combate de Tsahal firmaron
un manifiesto titulado "El valor de rechazar". Allí indicaban
que no seguirían "combatiendo más allá de las fronteras
de 1967 para dominar, expulsar y matar de hambre a todo un pueblo". De
hecho, el malestar ha ido en aumento dentro del ejército, y el tema
ha dejado de ser tabú. Los que el teniente general Shmuel Giv ha denominado
refuzniks, frívolos jóvenes cobardes, son en realidad soldados
israelíes que han decidido no obedecer más. En el libro de Ronit
Chacham, Rompre les rangs (Romper filas), se pueden leer diversos testimonios,
como el del solado Herson Chacham: "Nuestros miedos no desaparecerán
hasta que no instauremos la igualdad entre los pueblos y los individuos".
Los refuzniks se han convertido en uno de los elementos del campo de la paz,
y su rechazo de la doble coacción suscita respeto; rechazan ir contra
la democracia y los derechos del hombre, ideal enunciado por Israel pero escarnecido
por los hechos. En su desarrollo, los refuzniks tocan problemas morales, cuestiones
políticas, la cultura militar y el feminismo, y la cuestión
social que se oculta bajo la colonización. Pero el ejército
trata de contraatacar ante la extensión de ese movimiento de rechazo
a la guerra en su seno, y tras haber inundado las redacciones de los medios
de comunicación de contrapeticiones "espontáneas"
de pseudo-portavoces militares o de comunicaciones telefónicas de voluntarios
que se dicen felices de servir en los territorios ocupados, ha hecho correr
el rumor de que ese movimiento es obra de un grupúsculo político
que trata de desestabilizar el gobierno israelí. Esta resistencia cada
vez más expresada en los medios de comunicación empieza a hacer
reaccionar a la opinión pública, especialmente en los Estados
Unidos, donde la visión del conflicto palestino-israelí comienza
a tomar un aspecto diferente. Así, la declaración de los reservistas
del ejército israelí contra la ocupación de Palestina
ha sido objeto, en 2002, de un artículo en el New York Times y otros
en el Washington Post.
Esta participación de los medios de comunicación ha tenido un
efecto bumerán al penetrar en los medios de comunicación israelíes.
Tras la destrucción por el ejército israelí de varias
decenas de casas en Rafah, dejando en la calle a más de doscientas
personas en 2002, la televisión israelí ha expresado por primera
vez, a través de Shulamit Aloni, antiguo ministro de Educación
y veterano militante del movimiento pro derechos humanos y por la paz, la
posibilidad de que los militares del ejército israelí pudieran
ser objeto de persecución por crímenes contra la humanidad como
consecuencia de la destrucción de sus viviendas. El 25 de enero de
2002, se mostraron en dos cadenas de televisión soldados que deseaban
ver la sangre de los terroristas, las humillaciones sufridas por los palestinos
en los puntos de control, la mala conciencia de los soldados "que no
hacen más que obedecer las órdenes", una mención
de los niños muertos mientras sus madres pedían ingreso en el
hospital, situaciones hasta ahora ocultadas... Eso fue suficiente para que
algunos periódicos pusieran al día siguiente estos titulares:
"¡Ya no podremos volver a decir: no lo sabíamos!" Sin
embargo, parece que los mil cuadros del ejército están más
preocupados por la seguridad de los militares israelíes y el número
de rebeldes que por la paz y la solidaridad con el pueblo palestino o el respeto
a las fronteras. Para los veteranos militantes de la paz, la situación
actual recuerda a otras... ¿Qué dicen Ilan Pappé, Tanya
Reinhardt, Zeev Sternhell o los militantes de Gush Shalom? "¡Detenednos.
Multiplicad las presiones!"
La sociedad israelí ha perdido la capacidad de regularse. Sólo
fuertes presiones podrán hacer reaccionar a esta sociedad. Porque los
israelíes no se liberarán jamás de ese ciclo infernal,
a menos que el país conozca un levantamiento popular comparable a los
producidos después de la guerra de Yon Kippur o la del Líbano.
No olvidemos que si el gobierno de Golda Meir cayó, se debió
a que los reservistas se unieron a un manifestante aislado, Motti Ashkenazi;
y que si el ejército israelí no ha entrado en Beirut ha sido
gracias a la virulencia de una protesta social que se había extendido
por todo el país, y al comportamiento cívico ejemplar del coronel
Eli Geva, comandante de una brigada de blindados.
Michel Sahuc
(Le monde libertaire)
Anarquistas contra el muro
Denunciamos los disparos de fuego real del ejército israelí
contra nuestros compañeros del "movimiento anarquista contra el
muro", que han organizado una campaña internacional contra el
muro actualmente construido en Cisjordania. Esos balazos han herido de gravedad
al anarquista israelí Gil Naamati, del kibutz Nirim, y detenían
a otro compañero, Jonathan, de Tel Aviv. Este acto se une a la larga
lista de palestinos, israelíes pacifistas e internacionalistas e internacionales
solidarios asesinados o heridos ante la indiferencia internacional mediática,
para mantener el marco estatista y colonial que ensangrienta a la región,
dividiendo a los trabajadores israelíes, palestinos y árabes
sobre una base nacional, para el beneficio máximo de las clases dirigentes
de los Estados de la religión.
Este movimiento, que reúne a palestinos e israelíes en una acción
internacional contra el colonialismo israelí y contra los nacionalismos
palestino e israelí, contribuye a trazar, con las misiones civiles
de Palestina, los jalones de una solidaridad real internacional entre los
pueblos, fuera del marco del Estado y del capitalismo, y una solución
de paz, pasando por la abolición de los Estados en la región,
y la libre federación de los municipios, la coexistencia de las poblaciones,
cualesquiera que sean sus orígenes, y la condición de abandonar
las lógicas nacionalistas, coloniales, militaristas y religiosas.
Los anarquistas apoyamos todas las iniciativas internacionalistas y laicas,
israelíes o palestinas, que pongan en cuestión el colonialismo
y el nacionalismo y den carta de naturaleza a la solidaridad entre los pueblos,
atravesando las fronteras y muros que los nacionalismos y los Estados quieren
levantar entre los pueblos. El movimiento de los "anarquistas contra
el muro", que reúne a israelíes y palestinos en una misma
acción contra la opresión, es una de las expresiones que mayor
esperanza llevan consigo. Nosotros les garantizamos nuestra solidaridad.
Queridos niños y niñas: Poned atención y leed tranquilamente
esta pequeña historia sobre cosas que pasaron -y pasan- en este rincón
del planeta en que vivimos...
Hace muchos años -quizás no tantos - había en este país
unos hombres malos que se hacían ricos quitándole a la gente
el fruto de su trabajo. Trataban a las personas como si fueran sus esclavos
y sirvientes. Querían que todo el tiempo trabajaran para ellos. Los
humillaban continuamente. Los niños, en aquel tiempo, no eran felices,
estaban tristes: los rodeaba la miseria, no veían a sus padres y sus
madres porque todos estaban siempre trabajando para los cerdos ricachones...
Lloraban mucho.
Un día, la gente del pueblo se cansó de seguir aguantando tanta
injusticia, y pensaron:
"-Nosotros somos los que hacemos todas las cosas, los que producimos.
Nos están robando nuestra riqueza, nuestro esfuerzo, nuestro tiempo...
¿Por qué? No hay que tenerles miedo. Somos muchos más
que esos cerdos. Juntémonos. Unámonos y defendámonos
de ellos. Plantémosles cara. Luchemos... y si conseguimos vencer, toda
la riqueza será de todos, sin que nadie mande en nadie".
Y así lo hicieron: se asociaron. Y dijeron:
"-A esta asociación nuestra hay que ponerle un nombre".
Y la llamaron Confederación Nacional del Trabajo, porque ellos eran
trabajadores y trabajadoras. Era un nombre un poco largo, así que,
muchas veces, lo acortaban pronunciando sólo las letras C, N y T...
Sonaba bien: "CNT, CNT..."
Y llamaron a más gente buena, que se unió a ellos... Llegaron
a ser muchos, millones... y comprobaron la fuerza de su unión...Y perdieron
el miedo... Hasta cantaban. Los niños ya no estaban tristes, ya no
lloraban. Veían a sus madres y a sus padres contentos y los veían
más porque trabajaban menos tiempo y estaban más con ellos.
Todos reían y jugaban.
Entonces, el miedo cambió de bando, y el pánico se apoderó
de los ricachones, los mandamases, los politicuchos, los obispazos, los generalotes...
Todos ellos empezaron a temblar y comentaban:
"-El pueblo se ha unido. La CNT es muy fuerte. Cogerán nuestros
tesoros y palacios para dárselos a toda esa gentuza trabajadora que
ya no nos verá como a sus amos. Tendremos que trabajar como cualquiera
de ellos: ¡qué horror! Hasta los niños se reirán
de nosotros. No podemos consentirlo".
Y, así, llamaron a sus perros uniformados -"los militares",
los llamaban ellos- para aplastar a la gente del pueblo... Y atacaron a buenos
trabajadores, a personas con buenos sentimientos, a los padres y madres de
muchos niños, a los propios niños...
El pueblo y la CNT, junto con sus amigos anarquistas (los que no querían
que hubiera amos ni esclavos) se defendieron de este ataque. Pelearon bravamente.
Incluso, en muchos sitios, consiguieron realizar su sueño de vivir
sin jefes y compartiendo lo que producían entre todos.
Pero los ricachones y sus perros uniformados tenían muchas armas. A
ellos no les importaba matar, mutilar, torturar, encarcelar... Y ganaron esa
batalla. Y después, aterrorizaron otra vez al pueblo, incluso más
que antes.
Los trabajadores de la CNT y los anarquistas decidieron:
"-Seguiremos resistiendo, aunque escondidos".
Pero, mientras tanto, los ricachones les iban robando con violencia las casas
donde se juntaban, sus locales que habían comprado con tantísimo
esfuerzo y a los que tenían un inmenso cariño.
Los perros uniformados mataron a cientos de miles de ellos, metieron en la
cárcel a otros tantos y humillaron a muchísima gente que tuvo
que esconderse o huir a otros países... Y pusieron de dictador a un
monigote que se llamaba Paco el Corto...
Pasaron los años. Paco el Corto murió rabiando de dolores, pero
dejando tras de sí un reguero de sangre de personas inocentes y de
niños.
Poco antes de morir, Paco el Corto dejó dicho que, cuando él
muriera, ocupase su puesto Juan Carlos Gorrón de España, que
también era un gran amigo de los ricachones y de los perros uniformados.
Todos ellos vieron que no podían seguir manteniendo al pueblo siempre
aterrorizado y bajo la dictadura porque les podría llegar a pasar lo
que les sucedió cuando se creó la CNT. Y, después de
discutir mucho entre ellos, llegaron a la siguiente conclusión:
"-Vamos a montar un tinglado que haga creer a la gente del pueblo que
ellos pueden hablar, pueden decidir y pueden hacer lo que quieran. Pero, en
realidad, quienes seguiremos mandando, haciéndonos ricos y decidiendo
seremos nosotros y nuestros amigos. Y sobre todo, que la gente siga embobada,
triste y con miedo y los niños también... Esto es muy importante.
Para eso, nos será de gran utilidad la "televisión"(que
es como ellos llaman a la caja tonta).¡Ah!, y a la CNT nada de devolverles
sus casas y locales, que se nos jode el montaje. Además, cuando se
los robamos ya los repartimos entre nosotros y nuestros amigos los fascistas
y los explotadores."
Y a ese montaje le pusieron el nombre de "Democracia Parlamentaria",
que suena muy raro, pero que se llama así.
La vida siguió. La CNT continuó luchando por un mundo mejor
y, al mismo tiempo, reclamando sus locales... Exigió su devolución
a todos los gobiernos de Juan Carlos Gorrón: al de Adolfo el Chaquetero,
al de Felipe el Timador... ¡hasta al de José María el
Repugnante!... Pero nada ¡No había manera!
Y un buen día, hartos de que no les hicieran ningún caso, unos
cuantos trabajadores de la CNT se metieron en un sitio que se llama Consejo
Económico y Social (CES), que es la cueva en la que se reúnen
el gobierno, los ricachones y los traidores al pueblo (esos que dicen que
son sindicalistas, pero que, en realidad, viven de vender a los obreros).
Es la gruta en la que se reparten entre ellos lo que le roban al pueblo.
Los de la CNT gritaban:
"-¡Queremos que nos devuelvan nuestros locales: los que nos quitaron
a punta de pistola en la época de Paco el Corto! ¡Esas casas
son del pueblo y deben volver a él!"
Pero, una vez más, no les hicieron caso, porque a los ricachones y
a sus amigos no les importa lo que es justo o lo que es injusto. Sólo
piensan que la CNT es un peligro para ellos, porque sigue diciendo que los
trabajadores tienen que juntarse, asociarse para defenderse de los que los
explotan...
...Y la policía detuvo y maltrató a todos los que se metieron
en el CES: más de 120 trabajadoras y trabajadores.
Ahora, los cerdos ricachones y sus jueces quieren ponerles multas y meterlos
en la cárcel ¡por reclamar lo que les robaron vilmente!... ¡Increíble!
¿Verdad, niños? Lo que Paco el Corto le quitó violentamente
a la CNT se lo han quedado sus amigos, los buitres de la "Democracia
Parlamentaria"... ¡Así funciona su justicia!
Pero los trabajadores de la CNT, junto con la gente solidaria -que aún
queda mucha, aunque no lo parezca-, no se van a dejar vencer esta vez. Lucharán
contra los malos: los opresores y explotadores del pueblo... Y vencerán.
Por larga que sea la pelea, esta vez vencerán. ¡Ya lo creo que
vencerán! Y los niños y las niñas reirán de nuevo...
Así que: colorín, colorado, este cuento aún no ha acabado...
En realidad, no ha hecho más que empezar.
Contrariamente a las diferentes corrientes políticas que se basan
en abstracciones santificadas (Nación, Pueblo, Humanidad, Clase Obrera,
etc.) y que, por esta razón, consideran a mujeres y hombres concretos
como seres despreciables, el movimiento anarquista, en su diversidad, se basa
en las individualidades humanas.
Como es evidente, no se trata aquí de una nueva abstracción
pues, en este caso, cada individuo humano es considerado no sólo como
un ser único sino también como un ser social, o mejor, como
un ser cuya supervivencia y desarrollo dependen de la existencia, en el seno
de la humanidad, de una eficaz cooperación, de un apoyo mutuo. Para
los anarquistas la sociabilidad, que constituye un factor esencial de los
sentimientos y principios éticos, es una característica esencial
de los seres humanos, hombres y mujeres.
En el hecho de basarse en el individuo humano, considerado también
como un ser dotado de una dimensión ético-social, el movimiento
anarquista considera las diversas asociaciones humanas como meros instrumentos
de sus componentes. Para el movimiento anarquista, la sociedad debe tener
como finalidad no el progreso de la humanidad o la satisfacción de
los intereses de la mayoría, sino la felicidad, la libertad, de cada
uno de sus componentes. Por consiguiente, la creación de condiciones
sociales que hagan posible la afirmación plena de cada personalidad
humana y la satisfacción de sus necesidades, constituye el objetivo
global de la lucha anarquista. Como es evidente, la creación de las
referidas condiciones es indisociable de la elevación del nivel moral
de los seres humanos, de la creación de una ética superior.
En suma, y por basarse en la persona humana concreta (en su personalidad y
en su dimensión ético-social), el movimiento anarquista, contrariamente
a los diferentes partidos políticos, no puede dejar de tener una práctica
basada también en principios éticos. Esto constituye el aspecto
de la práctica anarquista, que la hace cualitativamente diferente de
la acción política. Contrariamente a los políticos, para
los anarquistas el fin no justifica los medios; contrariamente a los marxistas,
los anarquistas no luchan por "una emancipación" de la clase
obrera, hecha en detrimento de millones de proletarios concretos (como hicieron
los marxistas-leninistas en la URSS y en otras regiones; en estos casos, el
objetivo real de la acción era reforzar la dictadura de un partido
político, apoyada en una nueva forma de capitalismo, el capitalismo
burocrático de Estado). El hecho de que los anarquistas se basen en
el individuo humano no significa en modo alguno que se opongan a la lucha
de clases, o que no participen en ella. Al contrario. La lucha anarquista
es parte integrante de la guerra social que opone, directamente, sin intermediarios
de ninguna especie, las capas sociales pobres, explotadas y discriminadas
a la clase dirigente y explotadora. Además, la libertad individual
por la que luchan los anarquistas es indisociable de la igualdad social, es
decir, la supresión del Estado y de las clases sociales. Es precisamente
la supresión de las clases sociales la única forma de liberar
de la opresión capitalista y estatal a cada proletario concreto. Lo
que no podemos aceptar en modo alguno es que se conciba a cada individuo como
una mera parte de un todo, como un mero miembro de su clase, en suma, como
una abstracción y no como un individuo entero.
Contrariamente a lo que afirman los marxistas situacionistas, para quienes
sacar el dinero a la burguesía constituye una condición y un
aspecto esencial de su "revolución" cotidiana, que defienden
por tanto el amoralismo, la ética anarquista es algo totalmente diferentes
de las "morales" religiosas. La moral anarquista no es coactiva
ni está determinada por cualquier tipo de premios, ilusorios o no.
Para los anarquistas, los comportamientos morales (por ejemplo, el hecho de
que un individuo arriesgue la propia vida para salvar la de otro) son manifestaciones
o consecuencias de sentimientos propios de los seres humanos. Según
los anarquistas, no existe desinterés en sentido laxo del término
pues, para ellos, los verdaderos comportamientos morales son inmanentes a
los seres humanos, algo indisociable de su carácter social. Relacionado
con esta cuestión, es importante también subrayar que los anarquistas
tienen conciencia de que las relaciones de dominación, relaciones inmorales
y antisociales, alienan no sólo a los explotados y gobernados, sino
también a los explotadores y gobernantes. Los anarquistas, en realidad,
no son ni cristianos ni idiotas.
Joao de Oliveira
(Acçâo directa) ![]()
"Al fondo, un cartel de colores, demasiado grande para hallarse en un
interior, estaba pegado a la pared. Representaba sólo un enorme rostro
de más de un metro de anchura: la cara de un hombre de unos cuarenta
y cinco años con un gran bigote negro y facciones hermosas y endurecidas
Era uno de esos dibujos realizados de tal manera que los ojos le siguen a
uno adonde quiera que esté
La cara de los bigotes negros miraba desde todas las esquinas que dominaban
la circulación. En la casa de enfrente había uno de estos cartelones.
El Gran Hermano te vigila, decían las grandes letras, mientras los
sombríos ojos miraban fijamente a los de Winston
Desde donde Winston se hallaba, podían leerse, adheridas sobre su blanca
fachada en letras de elegante forma, las tres consignas del Partido: La guerra
es la paz, La libertad es la esclavitud, La ignorancia es la fuerza".
He sacado estos párrafos del libro "1984"de George Orwell
no para hacer ver la increíble coincidencia en la descripción
física con un conocido presidente autoritario de la Unión Europea,
ni tampoco para hablar del detestable programa, cuyo nombre no me acuerdo.
Más bien, mi intención es la de analizar la sensación
de agobio y falta de libertad tanto en la ficción como en la realidad.
Podría sacar más textos pero considero que estos son suficientes,
sobre todo, las tres consignas. Dicen que Orwell sólo se confundió
de fecha y en vez de 1984 tendría que haber titulado su libro 2004.
Este apasionante libro lo escribió en 1948 con una gran intuición,
en él se describe que el mundo está dividido en tres ejes y
que cada cual está en guerra con una de las otras partes. Hasta hace
más de una década, cinco minutos en un libro de historia, se
hablaba de dos bloques el Este y el Oeste, EE UU y URRS. Hoy en día
se habla de Norte y Sur, países ricos y países pobres. En definitiva,
esto no está tan lejos de lo que Orwell describió y no tan lejos
de la descripción de la falta de pensamiento libre y creativo que vemos
hoy en día. Posiblemente, no tengamos carteles que nos indiquen que
algo o alguien nos vigila, pero sí tenemos cámaras por todas
las esquinas acompañadas por uniformados de verde, gris o negro. Los
sistemas de torniquetes hacen que tengamos una sensación de control
en detrimento a la libertad de circulación. Donde antes podías
estar besándote ahora hay una cámara. Los expertos dicen que
es por seguridad, pero, ¿a quién protegen? Dicen que es prevención,
que previenen atracos, asesinatos, fechorías en general. En mi opinión,
los atracos, los asesinatos, las fechorías varias se siguen cometiendo
incluso delante de las cámaras. Por lo tanto, todo este sistema de
seguridad no obedece tanto a una idea de tranquilidad, sino a una idea de
control masivo. Ya que la cámara graba o vigila a todo el mundo que
se ponga en su objetivo. Lo que me lleva a pensar que se considera que todo
el mundo es sospechoso y, además, se hace creer que vivimos en una
constante amenaza invisible. Esta sensación de inseguridad e incertidumbre
no sólo se hace patente en la vida cotidiana sino también en
un plano mundial.
Los últimos acontecimientos internacionales dan muestra de ello. Todas
las guerras, me refiero a las que interviene Occidente, han sido preventivas
o para asegurar la paz, ¿a qué me suena eso? Creía que
la paz se construía con respeto y diálogo, con un beso y un
abrazo, con una sonrisa y una caricia. ¿Se puede considerar que hay
paz cuando alguien te esta apuntando con un tanque? ¿Quién nos
protege de los que dicen que nos protegen? ¿Por qué ceder nuestra
libertad en pos de su seguridad? Algo me hace pensar que no velan por nuestras
vidas sino por sus intereses.
Aún así, nos dicen que somos libres y que nuestra libertad esta
garantizada. Una frase que me hace reír y que me dice mucha gente es
la de "nadie te obliga". Cierto que mañana puedo hacer peyas
laborales para toda mi vida, pero eso traería unas consecuencias. No
podría adquirir una casa, ni un pantalón, ni aquello que me
hiciera falta para desarrollarme como persona, y si no puedo desarrollarme
como persona no puedo ejercer mi libertad. Por lo que considero que somos
esclavos de este sistema económico. La farsa está en hacerte
creer que eres libre. "Cómprate un coche, dicen, y podrás
irte donde quieras", pero no te dicen lo que tienes que invertir todos
los años. Lo penoso es que tengas que currar en dos sitios porque no
te llega para poder vivir decentemente. ¿Dónde está la
libertad?
La farsa continúa cuando toda la información que recibimos es
mínima, nos creemos a pies puntillas todo lo que nos dicen. Los que
antes eran unos tíos buenísimos y honrados ahora son los más
cabrones y unos terroristas. Te dan la noticia de que ha terminado la guerra
y desde entonces empiezan a caer soldados a cuentagotas, más que cuando
duró la contienda. Cuando surge un conflicto en una región nadie
sabe nada o casi nada. Pero de inmediato te dicen quiénes son los malos
y quiénes los buenos. ¿Por qué te informan de esta manera?
¿Por qué no sabemos nada de los países vecinos o del
resto del mundo? No sólo nos mantienen en una niebla espesa, como si
tuviéramos un muro encima para lo exterior, sino que en nuestro entorno
acontecen hechos que ignoramos o nos hacen ver que eso no va con nosotros.
¿Por qué ignoramos lo que pasa a nuestro alrededor? Tal vez,
porque los programas informativos brillan por su ausencia. Además,
el noventa por ciento de los programas de la televisión son de cotilleo.
El nivel de cultura entre la población ha bajado. Todo apunta que estamos
en un retroceso, por lo que caminamos a una aguda ignorancia. ¿Alguna
vez la ignorancia ha hecho libre a las personas? Será que con la ignorancia
y la falsa felicidad es más fácil gobernar y esclavizar.
Otra vez la ficción superó a la realidad, ¿o realmente
no es ficción?
En Perú, ese profundo movimiento cultural y revulsivo que es el anarquismo
tiene raíces centenarias. Cuando aparecieron en América Latina,
los movimientos con rasgos socialistas libertarios provinieron de fuentes
múltiples. Una de ellas fue la influencia de los derrotados de la Comuna
de París, que se desparramaron por América después de
1871, trayendo consigo los ecos fermentales de su lucha. También los
internacionalistas de la Primera Internacional de los Trabajadores, que contribuyeron
a la concienciación de la fuerza del trabajo organizado, generando
la autoestima de su propia fuerza y la solidaridad entre los de abajo: "La
emancipación de los trabajadores debe ser obra de los trabajadores
mismos". Consigna viva.
Pero el anarquismo tuvo en el Perú la coincidencia de otra fuerza poderosa.
La organización rebelde e internacional comenzó en Perú
al nivel de otros pueblos latinoamericanos, por iguales necesidades. Pero
para sorpresa de los primeros anarquistas, constataron que el comunismo agrario
libertario, con raíces en Villamar y Nueva Granada, coincidía
totalmente en el espíritu del colectivismo agrario comunitario de los
ayllus, de los quechuas-aymaras, de los calpulli, de los mayas aztecas o el
mir ruso. En el Perú como en todo el tawantisuyu, era distinto el socialismo
de Estado del Imperio Inca. Mantenían la horizontalidad de su organización
tribal, y el tiempo vital de sus etnias.
Se destacó como evaluador de estas características, entre otros,
Manuel González Prada, quien recibió la impronta del movimiento
obrero anarquista internacional, ejerciendo a su vez una influencia profunda
sobre el anarquismo peruano.
La Federación de Obreros Panaderos Estrella del Perú surgió
en 1904 (nosotros iniciábamos una guerra civil) luchando por el reconocimiento
de la organización y de las ocho horas de trabajo. En 1907 los anarquistas
crearon el Centro Socialista Primero de Mayo, que dio origen al Centro de
Estudios Sociales Primero de Mayo. En 1913, los anarquistas organizaron una
Federación Obrera Regional Peruana con estatutos similares a la Federación
Obrera Regional Argentina.
En 1919, el dirigente estudiantil Haya de la Torre difundió la doctrina
de la socialdemocracia, junto a Mariátegui y César Falcón,
propiciando un socialismo de Estado. Contrario a él fue González
Prada, que adoptaba el internacionalismo de acción directa de la Primera
Internacional en su obra "Horas de lucha" de 1908 (Uruguay padecía
al represor Williman y a su jefe de policía West). Luego continuaba
su actividad anarquista en el periódico libertario Los parias.
Los hermanos Flores Magón, Práxedes de Guerrero y Emiliano Zapata
en México tuvieron un pie indígena, como los líderes
obreros peruanos de principios de siglo, como Franken y Gutarra, periodistas
y organizadores obreros clásicos que expresaron propaganda libertaria.
Es por demás interesante conocer en la actualidad cuál fue la
lucha de González Prada y compañeros. Por un lado contra los
propagadores de la socialdemocracia marxista, la misma que en Rusia desembocaría
en el zarismo rojo, y a renglón seguido en el capitalismo desarrollista
actual. Su segundo frente fue contra el populismo nacionalista del APRA (Alianza
Popular Revolucionaria Americana), cuyo triste final, para vaticinio de González
Prada, vino dado por el gobierno de Alan García, administración
que desapareció entre los escándalos de corrupción y
entreguismo, muy similares en todo al gobierno español de Felipe González.
¿Tenían razón o no los anarquistas peruanos, que con
González Prada combatían los gobiernos populistas desde 1905?
La revolución rusa y el llamado socialismo marxista, con su Tercera
Internacional, aislaron al anarquismo, planteando un debate político
parlamentario, del cual, con la prueba experimental, salió perdido
para siempre el marxismo, restándole para sobrevivir la adaptación
de ideas libertarias.
¿Se debe repetir el proceso una, otra y otra vez?
Hace 85 años estallaba en Buenos Aires una rebelión popular
haciendo frente a las represiones que se habían suscitado como consecuencia
de las huelgas en los talleres metalúrgicos Vasena. La huelga era efectiva
desde fines de 1918, exigiendo mejoras en las condiciones laborales como:
reducción de la jornada de 12 a 8 horas, reincorporación de
los trabajadores despedidos, aumentos en los salarios y descanso dominical.
Dichos establecimientos eran custodiados por el ejército, en donde
se encontraba como teniente de infantería Juan Domingo Perón.
Con los radicales en el gobierno (como en los fusilamientos en La Patagonia
y como el 19 y 20 de diciembre de 2001, poco importa si el presidente era
Yrigoyen o De La Rúa) comienza la represión.
-7 de enero de 1919: Se produce el primero de una serie de enfrentamientos
entre los huelguistas y las fuerzas represivas. Como resultado de este violento
choque caen muertos cuatro trabajadores y quedan más de veinte heridos.
-Se declara la huelga general por tiempo indeterminado siendo unánime
en todo el país.
-9 de enero : Mientras marchaba el cortejo fúnebre hacia La Chacarita,
con el cual se había solidarizado gran parte de la población,
se produce nueva-mente una salvaje represión.
-Comienzan las redadas en los barrios obreros. Se implementa una práctica
represiva llamada progromos, incendiando hogares obreros y principalmente
hogares judíos. A raíz de estos hechos y habiendo participado
en la represión de los mismos, se forma la Liga Patriótica Argentina,
cuyo principal instigador es Carlés en asociación con grupos
nacionalistas vinculados a la Iglesia, al Jockey Club y al Centro Naval.
-Como saldo de estas represiones quedaron centenares de muertos y miles de
deportados y detenidos.
Actualmente vemos cómo se han desvanecido las mejoras conquistadas
por aquellos obreros y luchadores organizados en sindicatos de orientación
anarquista, y que la actitud de los gobiernos ante los pueblos sigue siendo
la misma: dominación, opresión, represión. Es por eso
que rememoramos aquella lucha con la intención de recuperar los lazos
solidarios entre los hombres, en pos de la libertad y la dignidad humana.
La religión fuera de la escuela