
SECCIONES
Yo pienso que cuando hablan de ilegales hablan de pobres. Pobres sin
permiso de trabajo, sin pasaporte, que no pagan los impuestos. Pobres, ocupados
en las tareas más sufridas, trabajando sin estar asegurados -explotados
precisamente, por los mismos que se llenan la boca hablando de los problemas
que trae la inmigración- con miedo de la policía que los persigue,
encerrados en centros de detención para extranjeros -donde existen
denuncias de vejámenes, sobre todo a mujeres- deportados en el mejor
de los casos o -como la mayoría- devueltos a la calle con un papel
de expulsión en el bolsillo, lo que les impide conseguir trabajo y
los empuja, normalmente, a la delincuencia. Hay quienes asocian la condición
de extranjero con la de delincuente, empujados por la constante prédica
de los medios de propaganda del sistema -antiguamente: "medios de comunicación"-
cuando está demostrado por estadísticas serias, que el porcentaje
de la delincuencia extranjera en España es mínimo.
Me enteré de que un ex funcionario del régimen franquista y
luego ministro con la UCD, fue nombrado director de una multinacional hidroeléctrica
en Chile y que revisando los mapas de aquel país sudamericano, "eligió"
determinadas tierras para construir represas -pantanos, fijación que
le quedó como herencia- para generar energía para su empresa.
Los chilenos le dijeron que no podía ser porque esas tierras eran de
los mapuches -pueblo originario de América de antes de la llegada de
la "civilización"- a lo que contestó: -"Fuera
los mapuches"- en un clásico estilo de conquistador a la manera
de Cortés cuando decidió no dejar una piedra sobre otra en Tenochtitlán.
Para muchos este señor sería un "impetuoso hombre de empresa".
A nadie se le ocurriría -y menos a los cipayos de las administraciones
locales, los mismos que son tan escrupulosos y severos a la hora de devolver
a gente humilde en las inmigraciones de las aduanas- considerarlo un "ilegal".
El sistema en el que vivimos, sobrevivimos o padecemos, es, según algunos
señores que se suelen reunir en pantagruélicas comilonas donde
se juegan el destino del planeta y sus habitantes, "creador de riquezas"
y lo es, pero para ellos y unos pocos más, porque lo que mejor ha hecho
el capitalismo, es crear pobreza, digan lo que digan, ese es un fracaso irreversible
de este sistema. Solo hay que mirar todo el mapa de la realidad, de frente,
la realidad total, no parcial. El círculo de la riqueza se va cerrando
y los pobres suben desde el sur de su miseria, a buscar un poco de pan y vida
digna. Cuando llegan, como están haciéndolo, cada vez en mayor
cantidad y virulencia, los mismos que crearon la pobreza en sus países
-porque es evidente y está demostrado que hoy los países que
están bien, lo están, por que hay otros muchos que están
mal- los tachan de "ilegales" y además siembran entre los
"pobres locales" y "los recién llegados de otras pobrezas
de por ahí", la discordia. Tiran un pan y esperan a que se peleen
los pobres entre sí. En su desesperación por salvarse, unos
y otros se enfrentan sin visualizar así al enemigo verdadero, que es
el que les roba aquí, allá y acullá, el verdadero "ilegal"
en la convivencia humana del planeta. Vemos cómo trasladan lo que ellos
son en esencia a los demás, y para sostener este "nuestro modo
de vida", como suelen decir: el "orden" -más que orden
es obediencia-, la "libertad" -libertad de explotar, someter y especular-,
la "ley" -la que, rascándola bien, es siempre una manera
de salvarse ellos, porque los desgraciados reciben su peso, sin piedad- cuentan
con un nutrido ejército de políticos, informadores -o viceversa-
jueces, policías, inteligencia, espionaje, y por supuesto las fuerzas
armadas, que, recientemente, hemos visto cómo ante el clamor mundial
fueron empleadas, invadiendo un país supuestamente soberano, metiéndose
en su vida política particular, con la excusa de la "democracia"
y en realidad, para rapiñar el petróleo que les ayude a sostener
sus economías en clara decadencia. Pues para estos señores,
esa es la "legalidad", y la "ilegalidad" es cuando un
senegalés o un ecuatoriano se encuentran a tomar algo de sol en la
plaza de Lavapies o un marroquí, aterido de frío, temblando,
medio muerto por el desamparo y el hambre, llega a las costas del sur de Europa
en una patera. El poder, por boca de los administradores locales -léase
gobiernos- dice que quiere inmigrantes, sí, pero "legalizados",
que puedan acceder a trabajos y coticen en Hacienda, agrega, que las diferentes
-y cada vez más duras leyes de extranjería- son para luchar
contra las mafias que introducen "ilegales". Los movimientos migratorios
en masa mayoritariamente lo son por hambre, el hambre y la desesperación
tienen tiempos distintos de los de la burocracia. He visto colas en Buenos
Aires, de interminables horas para conseguir los papeles y poder venir a vivir
a España. Gente que estaba agobiada por la situación de mi país
y quería sacar un poco la cabeza del pozo. Creo que la gran mayoría
no lo consiguió por los impedimentos burocráticos, ralentizados
muchas veces, para provocar el abandono de la lucha por la "legalidad".
En los lugares donde la hambruna es tal, que las enfermedades son devastadoras,
que la vida humana no vale nada, es imposible que alguien pueda pensar en
hacer cola para pedir permiso para comer, licencia para sobrevivir. La urgencia
lo "legaliza" al ser humano a buscar cobijo, almuerzo para sus tripas,
tal, como en la era de los grandes depredadores: una cueva, una raíz,
tiempo después un fuego. Hoy el depredador de los pobres de este planeta
-casa común y patrimonio de toda la humanidad, del que se han adueñado
unos pocos con el cuento de la propiedad privada, que no es más que
la historia de la expropiación por un puñado de "legales"
de la propiedad, por la fuerza o la especulación, de la mayoría,
que se vuelve "ilegal", contestataria y hasta terrorista - son los
acumuladores, ellos son los que manejan los discursos, las leyes, la información,
la verdad y la mentira, el amor y el odio, la vida y la muerte. Saurios de
la era de los grandes imperialismos, de los que el humano tiene legítimo
derecho a defenderse y a cobijarse de su amenaza. Por eso pienso que en tales
circunstancias, la burocracia aplicada a los parias que buscan salida a sus
angustias, es decididamente servir a los depredadores, por más visos
de "legalidad" que se le dé a la cosa.
¿Por qué las mujeres llevan velo? Partiendo de esta reflexión,
en un programa de televisión sobre ese tema, una mujer planteó
esa pregunta a otra.
"¿Por qué van tapadas las mujeres con el velo?
Porque son objeto de deseo.
Y entonces yo me pregunto: Y los hombres ¿no son objeto de deseo para
las mujeres? ¿Por qué no se tapan con el velo también?
La cuestión del deseo femenino se hace de pronto fundamental.
Está claro que la sociedad, la cultura, modelan un lugar y unos comportamientos
que van a ser reproducidos si el hombre y la mujer no toman conciencia de
esa "normalización".
Los hombres desearían, las mujeres serían deseadas; se sobreentiende
que ellas no tienen deseo (la sociedad, los hombres no se lo reconocen).
Las mujeres serían objeto de deseo y, por esa razón, deberían
someterse a la lógica del deseo de los hombres: suscitarlo o no suscitarlo,
enseñarse, ocultarse, limitarse a ciertos espacios; en suma, actuar,
pensar, hablar... adaptándose al deseo masculino. Las mujeres no tendrían
deseo, serían objeto de deseo: objeto y no sujeto.
Cruzarse con una mujer velada es enfrentarse a un ser humano desposeído
de su libre albedrío, es percibir la dimensión de su baja estima,
de su rechazo, de la violencia impuesta a través de esa obligación
de esconderse, de disimularse, de estar debajo. Reducir la visibilidad implica
una voluntad de reducir el ser: pero ¿hasta dónde?
Es una fúnebre puesta en escena que rechaza en la sombra, y lanza el
oprobio, el desprecio sobre ese ser humano que pertenece al mundo de los vivos,
a la vida. La no visibilidad es como lo no dicho, como una negación
primaria, enconada, asesina de la evidencia de la vida.
Es como si el hombre dijera, a través de la imposición del velo
a la mujer: "No quiero verte. No tienes derecho al mismo título
que nosotros, los hombres".
Y ella, bajo su cuerpo velado, podrá decir: "No quieren que me
muestre, que esté ahí, que esté simplemente".
El espacio público está reservado a los hombres, las mujeres
no pueden aparecer sino a modo de sombras. No hay lugar para un mismo espacio
social en el espacio de la ciudad.
Sólo el espacio íntimo podrá ver a la mujer sin velo,
pero bajo la mirada y la voluntad de un solo hombre propietario: la mujer
está reducida al estado de una cosa, a su cosa, bajo su arbitraria
ley. Es la mujer-cuerpo, portadora y soportadora del deseo con el que el hombre
va a jugar.
"Tú no existes, o únicamente si yo, el hombre, lo quiero:
tu padre, tu hermano, tu marido y toda la comunidad de hombres que hay detrás
de mi".
Para la mujer velada, cuestionar el velo es cuestionar el orden patriarcal,
y reconocer en primer lugar su situación de víctima, de oprimida.
En una sociedad enteramente organizada en torno a la negación de la
realidad de las mujeres ¿cómo construir una identidad que las
valore?
No es la mujer la que decide, la que elige, llevar el velo (a menos que reproduzca
la alienación que se le ha impuesto: en este caso el velo se pone delante
como un signo de valor inverso, de identidad reivindicada, yendo al encuentro
de una toma de conciencia de su situación real de oprimida, de víctima).
Es el hombre el que decide por ella, en tanto que objeto de su deseo, de la
que se reclama el propietario (de ese objeto-mujer). Ella no existe como sujeto.
Está negada, sencilla y llanamente.
El hombre está solo en su relación con la mujer: él decide,
ella no es más que el objeto con el que juega, aunque disfruta: objeto
de deseo, objeto de placer, un ser reducido a su cuerpo.
No hay humanidad en esa soledad autoritaria, todopoderosa, porque el otro
(la mujer) no tiene la palabra, no es reconocido como sujeto al mismo nivel
que él.
El laicismo según el diccionario Larousse es: "Sistema que excluye
a las Iglesias del ejercicio del poder político o administrativo y,
en particular, de la organización de la enseñanza". Esto
sitúa a la cuestión religiosa en la esfera de lo individual
e implica que lo que ha de regir la vida de los ciudadanos en el Estado se
basa en un sistema de derecho.
Despojada de la religión, la ley "laica" se inscribe en el
registro de lo real, si así puede considerarse una sociedad jerarquizada
y de dominio masculino.
Si el territorio de lo religioso no es discutible (es el derecho "divino"),
el del derecho lo es más fácilmente: instituye un tercero (derecho
de mirada de la ley, de la comunidad) donde se impone la ley religiosa (y
se interpreta) como verdad sagrada.
Las mujeres, en el contexto del laicismo, han encontrado un espacio de libertad
más grande (autonomía respecto a los hombres, limitación
de los nacimientos, etc.) que hay que defender constantemente, y hacer evolucionar.
Aceptar el velo en el contexto de la enseñanza es deliberadamente cortar
las alas a todo lo que se ha logrado con el laicismo, es dejar a los poderes
religiosos y su oscurantismo velar y reprimir de nuevo las conciencias, es
volver a la regresión intelectual, social y humana.
Lo que es evidente, y visible en ciertas culturas, resulta mucho más
sutil e indirecto en otras... pero siempre está presente en el fondo.
Si el Islam está en la picota por la cuestión del velo, existe
una variante de la obligación de la mujer de ocultarse en la comunidad
de judíos ortodoxos: ha de llevar peluca y taparse piernas y brazos
cuando salga.
En Occidente, en general y al margen del marco religioso, la tendencia sería
más bien a la inversa: mostrar el máximo del cuerpo femenino
siguiendo los dictados de los medios de comunicación, o lo que es lo
mismo, del capitalismo liberal: el cuerpo se vende y vende.
Entre la obligación de ocultarse ("Caerás en vergüenza
si osas mostrarte") y la obligación de enseñarse ("Excítame,
enséñame") estamos en ambos casos en un escenario machista,
en el que la mujer no tiene parte alguna en cuanto a sujeto (excepto, de nuevo,
para reproducir las conductas alienantes que el hombre "sugiere").
Objeto excitante de carne para los fantasmas masculinos, o metáfora
de la censura masculina frente a lo indominable de los deseos: en ambos casos,
el cuerpo femenino se considera el escenario (lugar de espectáculo
y de consumación) de las proyecciones y frustraciones masculinas.
Los hombres que aceptan desempeñar ese papel social machista en sus
relaciones con las mujeres no se respetan a sí mismos más de
lo que respetan a las mujeres. Porque el aceptar considerar al otro (humano
y mujer) como un simple apoyo para sus fantasmas no puede sino mostrarle,
como en un espejo, una condición humana decadente.
Se puede argumentar, como contrapartida, que para algunas mujeres la relación
con el hombre está construida de la misma manera, que se ve al hombre
como un muñeco potencialmente utilizable según sus habilidades
viriles.
Es también un esquema, un reflejo que se apropia la mujer, un modo
mimético de venganza por la opresión vivida después de
tantos siglos, pero en ningún caso constituye la señal de un
deseo autónomo, es decir, que considere al otro no como un objeto sino
como un sujeto.
Nos preguntamos: desear a alguien cuando no se le desea, poseer en términos
de apropiación (el depredador dominante, el propietario) o de consumación
¿en qué consiste realmente?
Sería entonces el sexo el que determinaría la posibilidad de
conceder o no al individuo el estatus de sujeto, y no su realidad humana (independientemente
del sexo).
Otra pregunta: ¿cómo expresar esta negación de un sexo
por el otro cuando está en la estructura misma (cultura, lenguaje)
el que esa dominación se arraigue, se establezca?
¿La condición de asalariado convierte en sujetos a los que la
viven? ¿Y qué hay de las poblaciones del llamado Tercer Mundo?
En fin, no es el hombre, en tanto que hombre, el único responsable
de la negación de la mujer en cuanto sujeto, sino en el sentido de
ser un instrumento "privilegiado", un receso (posición que
él podrá o no reivindicar, así como la mujer con su velo,
dentro de una lógica alienada) de una ideología, de una organización
social, económica y política que se construye, ya sea de una
manera fundamentalista o más o menos democrática, sobre la negación
y la división de los individuos.
Roselyne Ottimer
(Le Monde libertaire) ![]()
Cuesta desembarazarse de las palabras, más aún si forman a
su vez viejas y gastadas consignas políticas. Esto es lo que sucede
con la llamada "lucha de clases", pues a mi consideración
se deben desmitificar ciertas consignas que devienen totalitarias, y fortalecer
los múltiples caminos que se recorren, enfrentando los poderes desde
una perspectiva libertaria. Ojalá logre expresarme con claridad, pues
siempre existe el "peligro" de ser tachado de "pequeño
burgués" o de "agente de la CIA", cuestión que
tampoco me quita el sueño y que me tomaría risueñamente.
Son innegables las aportaciones revolucionarias de Marx, Proudhon, Bakunin
o Kropotkin, teóricas y prácticas; pero trabajar sobre la base
de sus postulados, cual anquilosada biblia, sería más que arriesgado,
teniendo en consideración que ahora el enemigo se presenta muchas veces
hasta invisible, o con máscaras espectaculares en otros casos. Es difícil
aceptarlo, pero los dioses decimonónicos y barbudos han muerto y es
hora de crear la revolución desde todas las perspectivas posibles y
en todos los campos imaginables donde se pueda subvertir algún pensamiento
o situación y donde, aún, los disidentes seamos capaces de sonreír.
Es preciso abordar el tema críticamente, exentos de cualquier tipo
de ingenuidad, como la de creer que la revolución sería tomar
algún "palacio de invierno" sin pensar que el poder se encuentra
disgregado en las relaciones mismas y no se encuentra acumulado en parte alguna.
Michel Foucault llamó a éstas "redes de poder", relaciones
que cierto marxismo académico percibe con simpleza y de manera un poco
esquemática, pues se utiliza frecuentemente la oposición clase
dominante-clase dominadora, discurso dominante-discurso dominado, etc. Pero
incluso el propio Marx habría sido demasiado astuto como para poder
admitir esto, pues "él sabía perfectamente que lo que hace
la solidez de las relaciones de poder es que éstas no terminan jamás,
que no hay de un lado algunos y de otro lado muchos; ellas las atraviesan
en todos lados; la clase obrera retransmite relaciones de poder, ejerce relaciones
de poder".
Por otro lado, Karl Marx argumentaba: "La lucha de clases es el motor
de la Historia", y tomaba del mundo espectral de Hegel lo siguiente:
"el enfrentamiento del proletariado con la burguesía culminará
en una síntesis: la sociedad comunista sin clases", sin comprender
que en la Historia no existen acontecimientos ineludibles, sino sólo
condiciones que son toleradas y que desaparecen en cuanto los hombres comprenden
sus causas y se rebelan contra ellas. El autodidacta alemán Rudolf
Rocker consideraba que Marx analizó la sociedad capitalista a su manera
y puso en ello mucho ingenio y un enorme saber, pero que, a falta de fuerza
creadora propia, "ha enredado el espíritu de sus adeptos en la
fina red de una dialéctica astuta que apenas deja ver en la Historia,
fuera de la economía, cosa alguna, y les impide cualquier observación
más honda en el mundo de los acontecimientos sociales".
Además, esta dialéctica no es absoluta, pues no todo se enfrenta,
y mucho menos todo enfrentamiento se resuelve necesariamente en una unificación.
Lo más peligroso de ese mecanismo "objetivo" y totalizador
sería su arraigo en grupos anarquistas de corte clásico, que
podrían proponer una "clase" como portadora privilegiada
del "saber revolucionario", una clase entendida como un ente superior
a la persona y en busca de una "misión histórica"
que cumplir.
No nos molestemos en seguir interpretando a Marx, pues si exceptuamos su trabajo
económico (que, a pesar de todo, parece inconcluso) no intentó
dar una clarificación, a toda escala y fijada por escrito, de sus ideas.
El concepto de "dictadura del proletariado" (empleado sólo
en tres ocasiones) no quedó definido con mucha precisión y en
algunos de sus escritos pudiera parecer tener un sentido distinto del que
resulta de otros. Además, si seguimos escarbando los escritos de Marx
nos podemos dar con la sorpresa de algunas simplezas en su razonamiento, como
su conceptualización del anarquismo como "bazofia de trozos tomados
de Proudhon, Saint Simon y otros".
La historia del capitalismo es la historia de la lucha de clases. No olvidemos
esto. Tanto la burguesía como el proletariado son clases constitutivas
del capitalismo y, por tanto, una clase social no puede resultar revolucionaria,
asumir aquella "identidad de clase" sería asumir la del sistema
que la crea y determina. Es necesaria, entonces, la subversión de los
modelos abstractos secretados por el capitalismo y que permanecen garantizados,
aún, por algunos teóricos marxistas en calidad de absoluto.
Sólo que en este caso "las condiciones de producción"
han asumido el papel de aquel "espíritu absoluto" hegeliano.
Todo el mundo sabe que las condiciones económicas tienen una influencia
en la transformación de las condiciones sociales; pero es mucho más
importante el modo en cómo reaccionan los seres humanos, su pensamiento
y su acción, sobre esa influencia, y los pasos que se deciden tomar
para una verdadera transformación libertaria.
Fuera de toda rigidez teórica se situó Errico Malatesta, que
nunca daba valor absoluto o exclusivo a una afirmación de principio,
a una norma de conducta práctica. El sabía del peligro de caer
en ideas deterministas y totalizadoras, o en sistemas preconcebidos, pues
comprendía que toda teoría y todo método tenían
para él valor, no tanto por sí mismos en la letra fría,
cuanto por el espíritu en relación con los hechos, con las circunstancias,
con las necesidades de lucha.
Heber Marcuse, en una conferencia a fines de los años sesenta en la
Universidad Libre de Berlín, advertía que si Marx había
visto en el proletariado a la clase revolucionaria, "se debe entre otras
cosas, y acaso ante todo, a que el proletariado estaba libre de las necesidades
represivas de la sociedad capitalista, a que en el proletariado se podían
desarrollar las nuevas necesidades de libertad, que no estaban ahogadas por
las viejas necesidades dominantes. Hoy eso no ocurre. La clase trabajadora
no representa ya a la clase que niega las necesidades capitalistas existentes".
Esto, porque en muchos casos los trabajadores reabsorben más o menos
pasivamente los modelos sociales dominantes, las actitudes y los sistemas
de valores mistificadores de la propia burguesía, reproduciendo por
su propia cuenta objetos institucionales opresores, como la familia conyugal
y lo que esto implica, o también su apego a la patria, con su inevitable
resabio de racismo.
La revolución sobrepasa, o debería sobrepasar, el asunto estrictamente
económico o el político-militar, para llevarnos a una saludable
heterogeneidad de luchas, las cuales deben estar por encima de cualquier inevitable
ley histórica o de cualquier partido o grupo que pretenda poseer la
"conciencia o el programa que salvará al mundo". Finalmente,
queremos recordar que, en un inicio, el anarquismo estaba plagado de insuficiencias
y rasgos autoritarios, y lamentablemente todavía hoy continúa
teniéndolos; pero, en la perspectiva de un anarquismo crítico,
de lo que se trata es de mejorarlo, librándolo progresivamente de sus
contenidos autoritarios para alejarnos de la ideología dominante que,
en palabras de Guattari "se nos mete por la piel, que habla por sí
misma en nosotros mismos, que, a nuestro pesar, nos lleva a cometer las peores
cochinadas, las peores repeticiones, y tiende a hacer que siempre caigamos
sobre los mismos caminos ya trillados".
El Movimiento Libertario Cubano intenta articular e incrementar el activismo
revolucionario antiautoritario en Cuba, de manera particular, y en el continente
americano en general, con el objetivo de construir un movimiento anarquista
más eficaz que participe activamente en las luchas del movimiento real
de los oprimidos por el control de sus vidas y en la resistencia contracultural
internacional.
No somos una organización anarquista más, mucho menos, un círculo
cerrado de "elegidos" que pretenda acaparar o adjudicarse la representación
del anarquismo cubano. Por el contrario, somos una red de colectivos e individuos
con secciones en diferentes ciudades del mundo, que intenta una coordinación
más efectiva entre las distintas corrientes que hoy conforman el anarquismo
cubano desde el anarcosindicalismo, el anarquismo revolucionario, el anarco-comunismo,
el cooperativismo, el comunalismo, el primitivismo, el eco-anarquismo hasta
el insurreccionalismo libertario.
Un poco de historia
Los anarquistas cubanos han participado activamente en la lucha por la emancipación
del proletariado desde los tiempos de la opresión colonial. La lucha
desarrollada a mediados y finales del siglo XIX, encabezada por el "grupo
de los 3 Enriques": Enrique Roig de San Martín, Enrique Messonier
y Enrique Creci; es el mejor ejemplo de ello. Este núcleo anarquista
revolucionario dejaba en claro su posición de clase, contra la política
y el Estado ya por el año de1888, en las páginas del periódico
anarquista El Productor en una serie de textos titulados "Realidad y
Utopía" (I a VI), que explican a grandes rasgos la concepción
global de nuestros compañeros de entonces, la lucha contra la corriente,
en un momento en que las soluciones democráticas, liberales, anexionistas,
autonomistas, independentistas-nacionalistas (la "liberación nacional
de Cuba") eran dominantes. Sin embargo, la falsificación histórica
que se sigue haciendo en la isla de Cuba de la historia del movimiento obrero
ha intentado dejar en el olvido la importancia del ideal ácrata en
el desarrollo de las luchas contestatarias de los oprimidos.
Los anarquistas cubanos, también lucharon arduamente contra las dictaduras
de Machado y de Batista. Contra este último, combatieron desde todos
los frentes. Unos, desde las guerrillas orientales o las del Escambray, en
el centro de la Isla; otros se unieron a la conspiración y la lucha
urbana. También se establecieron puentes entre los sectores organizados
revolucionariamente de la lucha contra Batista y la militancia antifranquista
anarquista, a través de los compañeros Antonio Degas (miembro
de la CNT, establecido en Cuba) y Luis M. Linsuain, hijo de otro destacado
revolucionario anarquista muerto en Alicante al final de la revolución
española. Los propósitos de los anarquistas eran los deseos
mayoritarios del pueblo: liquidar la dictadura militar y la corrupción
política, así como crear un campo más abierto en el disfrute
de las libertades, que hiciera posible la continuidad ideológica.
En el folleto "Proyecciones libertarias" de 1956, donde se atacaba
al dictador Batista, también se mencionaba a Castro, el cual no merecía
"confianza alguna", [que] "no respetaba compromisos y sólo
luchaba por el poder". Fue ésta la razón por la que se
establecieron contactos clandestinos más frecuentes con otros grupos
revolucionarios. Al triunfo de la insurrección, Castro se había
convertido en el líder de todo el proceso, por una evaluación
incorrecta de la oposición, que lo consideraba como un mal "controlable",
necesario y temporal, con su modesto programa socialdemócrata.
En los primeros días del año 1959, las publicaciones libertarias
Solidaridad Gastronómica y El Libertario reflejan en sus primeras ediciones
una actitud favorable, al mismo tiempo que cautelosa y esperanzadora, con
relación al gobierno "revolucionario". Sin embargo, el Consejo
Nacional de la Asociación Libertaria Cubana, lanza un manifiesto donde
"Expone, informa y hace juicios a la revolución cubana triunfante",
y por el cual, después de explicar la posición de los anarquistas
contra la pasada dictadura, procede a analizar el presente y futuro cercano,
declarando que "los cambios institucionales", al abrirse una nueva
etapa para Cuba, "no entusiasman ni ilusionan", aunque no se niega
con cierta ironía, la "seguridad de que por algún tiempo
al menos, gozaremos de las libertades públicas, bastante a garantizarnos
posibilidades de propaganda" (sic). Sigue un ataque certero y cerrado
contra el "centralismo estatal" camino, dicen, de llegar a un "ordenamiento
autoritario". Se hacen eco de la penetración de la Iglesia Católica
y del Partido "Comunista". Finaliza el documento con una referencia
al movimiento obrero, donde de nuevo hace énfasis en la labor del Partido
Comunista de Cuba (PCC) "para recabar la hegemonía que [...] durante
la otra era de dominación batistiana [...] gozaron" aunque terminan
por opinar que esto no ocurrirá y finaliza con optimismo: "El
panorama, pese a todo, alienta".
Por otra parte y siguiendo la misma línea, Solidaridad Gastronómica
publica el 15 de febrero del 59, otro Manifiesto a los trabajadores y al pueblo
en general, donde explica y advierte que aunque al gobierno revolucionario
no le fuese posible "poner en tan poco tiempo, en función normal
[...] a los organismos obreros [...] es un deber nuestro [...] el que se respete
y se ejerciten las normas de libertad y derecho [...]. Es necesario que se
convoquen elecciones en los sindicatos [...] que comiencen a funcionar las
asambleas". Finalmente deja en manos de los obreros de cualquier sindicato
el problema de la "cesación obligada en sus cargos" en relación
a sus "diferentes orientadores. Es imprescindible que sean los propios
trabajadores quienes decidan la inhabilitación sindical de sus pasados
dirigentes, pues de hacerlo de otra forma, sería caer en los mismos
procedimientos que ayer [...] combatiéramos".
La misma publicación, en su editorial del 15 de marzo, condena amargamente
"los procedimientos dictatoriales (de la CTCR) [...] acuerdos y mandatos
de arriba que imponen medidas, quitan y ponen dirigentes". También
acusa a los "elementos incondicionales [...] en las asambleas, que sin
ser miembros del organismo sindical, levantan el brazo a favor de una orden
de los dirigentes". Entre otras anormalidades y "procedimientos"
se cita lo siguiente: "en ocasiones se llenan las salas asamblearias
de milicianos armados que constituyen una flagrante coacción, no se
respetan los preceptos reglamentarios [...] que se llega a cualquier tipo
de procedimiento para mantener el control de los sindicatos". Como se
puede apreciar, la batalla por liberalizar al movimiento obrero se estaba
perdiendo lamentablemente a pesar de las denuncias de los anarcosindicalistas
en ese campo tan importante.
La oposición al anarcosindicalismo emanaba directamente de sectores
del Movimiento 26 de Julio (M26J), instigado por los elementos del PCC infiltrados
dentro de esa organización que en un principio tomó casi militarmente
la dirección de todos los sindicatos de la Isla. Se decía que
la medida era temporal, con el objeto de purgar a los elementos más
corruptos de la pasada dictadura, hasta celebrar nuevas y libres elecciones
sindicales. Como se ha podido comprobar, y como era costumbre en Cuba, lo
temporal se convirtió en permanente. Pero ¿de dónde procedían
estos elementos sindicales, si era público y notorio que el M26J nunca
tuvo en verdad una base sindical, o mejor aún, una simpatía
generalizada entre los trabajadores, o siquiera una activa dirección
proletaria?
Los dirigentes sindicales procedían en su mayoría de dos campos
antagónicos: el sindicalismo de las Comisiones Obreras, que respondían
a la política electoral y habían sido enemigos del gobierno
anterior y los del PCC. Los primeros, respondían a un oportunismo cínico
y se prestaban a cualquier manipulación estatal. Los segundos, eran
en extremo peligrosos, y a pesar de lo borrascoso de su pasado, se notaba
ya un apoyo oficial que provenía de lo más alto del gobierno.
Ambos sectores se odiaban mutuamente y se prepararon para una lucha abierta
por la hegemonía del sector proletario, pero como se verá más
adelante, terminaron en una amalgama desastrosa para el movimiento obrero
cubano.
En el mes de julio, el Estado cubano estaba ya en sus totalidad en las manos
de Castro, así como de sus más cercanos colaboradores. La presencia
de elementos del PCC era ya notable en altas figuras del gobierno. Los anarquistas
que habían notado la contingencia, se alarmaron en grado sumo; entendían
correctamente que la influencia del PCC dentro de las esferas gubernamentales
y sindicales significaba un golpe mortal a corto o largo plazo. Sus pesadillas
más siniestras pronto se harían realidad. Por su parte, Castro
declaró públicamente no tener ninguna relación con el
PCC, pero reconoció la existencia de "comunistas" dentro
de su gobierno, lo mismo que otros personajes de filiación anticomunista.
Para finales de año se convoca el X Congreso Nacional de la Confederación
de Trabajadores de Cuba Revolucionaria (CTCR) donde una mayoría acepta
la tesis de "Humanismo", una especie de filosofía que se
había creado a principios de año, que decía alejarse
de los campos tradicionales del comunismo-capitalismo establecidos por la
Guerra Fría y que, predicaba las consignas de "Pan con libertad"
y "Libertad sin terror". Los cubanos, siempre creativos, habían
inventado un nuevo sistema sociopolítico para darle algún tipo
de explicación ideológica al nuevo régimen. David Salvador,
el máximo dirigente de la facción del M26J, ejercía y
fungía como su más denodado adalid. A su vez el PCC, bien representado
en dicho Congreso, aunque en evidente minoría, planteaba la añeja
consigna de "Unidad".
El 23 de noviembre el Congreso se halla totalmente dividido para tomar acuerdos
o elegir una representación. Los anarquistas de la Asociación
Libertaria Cubana ya habían publicado en Solidaridad, el 15 de ese
mes, un "llamado al X Congreso", donde se insistía en que
"los congresos que veníamos padeciendo desde mucho, tenían
como única cuestión de importancia, la distribución de
los cargos del aparato". Y finalizaba con una nota optimista: "[...]
pero sí quisiéramos que [...] marcara un paso de avance en el
sindicalismo revolucionario". Y añadía esperanzado: "Que
se adentrara profundamente, en las grandes cuestiones del proletariado [...]
por encima de personalismos y sectarismos de grupo o partidos". Nada
de esto aconteció.
Ante la realidad visible de una parálisis proletaria creada por la
evidente división camino del poder, Castro en persona se dirige al
Congreso, donde explica la necesidad de "defender la revolución",
para lo cual se necesitan "dirigentes verdaderamente revolucionarios",
con un liderazgo que sea apoyado por todos los delegados del Congreso y propone
a David Salvador para el cargo. La única facción que debe prevalecer
es "el partido de la patria", según declara Castro. Y efectivamente,
como en los buenos tiempos de la República, que tanto se quiere desechar
y olvidar, el gobernante de turno propone al Secretario General de la CTCR
como un apéndice o un simple Ministerio del gobierno. El Comité
Ejecutivo está compuesto de delegados del M26J y del PCC. El día
25 se da por terminado el Congreso y el líder "comunista"
Lázaro Peña asume el control de la dirección del organismo
obrero, aunque la representación nominal la ostente David Salvador.
Era lógico pensar que los representantes sindicales del M26J, que se
habían opuesto al control del Congreso y de la CTCR por el PCC, después
de escuchar las orientaciones de su "máximo líder",
Fidel Castro, con respecto a la dirección obrera, aceptaran sin replicar
la imposición del gobierno, por la sencilla razón de que las
órdenes que emanaban de arriba indicaban que o se cumplían o
se iba a parar a la cárcel. "¡Patria o muerte, venceremos!"
Terminaba en este Congreso, denominado "el de los melones (verde olivo
por fuera -el color del M26J- y rojo por dentro -el del PCC), cerrando casi
un siglo de luchas sindicales y por las cuales los obreros habían obtenido
algunas ventajas sobre el abuso patronal. Ahora todo esto cambiaba. El Estado
se convertiría en pocos meses en el verdadero y único patrón.
Poco conocida fue la visita que realizó el anarquista alemán
Agustín Souchy a La Habana en el verano de 1960, y menos aún
la publicación de un folleto titulado "Testimonios sobre la Revolución
Cubana", que narraba sus opiniones sobre el campesinado y la nueva ley
de Reforma Agraria con la que el gobierno castrista pretendía asombrar
a medio mundo, empezando por los cubanos. La figura de Souchy era de sobra
conocida en los medios libertarios cubanos, desde el año anterior,
y conociendo que dicho compañero pensaba viajar a Cuba, Solidaridad
había publicado un largo ensayo en varias de sus ediciones, titulado
"El socialismo libertario", como una forma de aclarar conceptos
sociales y como una oculta esperanza de que esas ideas tomaran forma en una
nueva sociedad que ya se perfilaba.
Eran momentos difíciles, al igual que todo proceso revolucionario (como
en una guerra) en el que el pueblo se debatía entre el miedo, la incertidumbre
y la esperanza. Ya al comenzar el año se notaba la provocación
de los medios oficiales a través del órgano oficial del castrismo,
Revolución, sobre los anarquistas, con acusaciones tan veladas como
falsas. Sin embargo, la visita de Souchy, invitado por el gobierno para estudiar
y dar a conocer su opinión sobre el agro cubano, llenó de entusiasmo
a muchos compañeros, y el escritor alemán fue saludado con júbilo
genuino por sus compañeros, en diferentes actos en su honor y una cordial
bienvenida por parte de los medios ácratas, el 15 de agosto de 1960.
Como estudioso de los problemas del agro, Souchy había escrito un folleto
muy comentado en Europa titulado "Las cooperativas de Israel", sobre
la organización en dicho país del Kibbutz, motivo por el cual
el gobierno cubano esperaba algo similar de Souchy para que avalara su gigantesco
programa agrario y como propaganda en los medios anarquistas internacionales.
Este no fue el caso. Souchy viajó por toda Cuba con los ojos y el corazón
abiertos a todo lo que se le mostraba y a lo que pudo por su cuenta observar.
El resultado de su análisis no pudo ser más pesimista. Cuba
se acercaba demasiado al modelo soviético; la falta de libertad y de
iniciativa propia no podían conducir a otro lugar que al centralismo
en el sector agrario. Otro tanto se notaba ya en lo económico. Souchy
fue honesto en su inventario total y su folleto titulado "Testimonios
sobre la Revolución Cubana", fue publicado sin pasar por la censura
oficial. Tres días después de marcharse de Cuba, la edición
total de dicho trabajo fue intervenida por el gobierno castrista por sugerencias
de la dirección del PCC y destruida en su totalidad. Por suerte para
la Historia, la editorial Reconstruir en Buenos Aires reprodujo completa la
versión original de Souchy en diciembre de ese mismo año, con
un excelente prólogo de Jacobo Prince.
En el verano de 1960, convencidos de que Castro se inclinaba cada día
más hacia un gobierno totalitario de corte marxista- leninista, camino
del cual se asfixiaba poco a poco la libertad de expresión, comunicación,
asociación y hasta de movilización, la mayoría de los
componentes de la ALC acordaron, con el eufemismo de otras siglas, lanzar
la Declaración de Principios, avalada como la Agrupación Sindicalista
Libertaria en junio de ese año y firmada por el Grupo de Sindicalistas
Libertarios. La idea de usar este otro nombre se debió a la necesidad
de "evitar represalias sobre los miembros de la ALC". El documento,
que es vital para entender la situación de los anarquistas cubanos
en esa época, tenía como objetivo, además de orientar
al pueblo cubano, acusar al gobierno del desastre que se avecinaba y establecer
una polémica con los integrantes del PCC, los cuales ya se encontraban
en posiciones importantes dentro del gobierno.
La Declaración constaba de 8 puntos en los que atacaba al "Estado
en todas sus formas": definía, de acuerdo con las ideas, la función
de sindicatos y federaciones en su verdadera actividad económica; declaraba
que "la tierra" debía pertenecer "al que la trabaja",
respaldando "el trabajo colectivo y cooperativo" en contraste con
el centralismo agrario propuesto en la Reforma Agraria gubernamental; hacía
énfasis en la educación colectiva y libre de la niñez,
lo mismo que la cultura; luchaba contra el nacionalismo, el militarismo y
el imperialismo, a los que consideraba nocivos, oponiéndose de plano
a militarizar al pueblo; atacaba sin temores el "centralismo burocrático"
y rompía lanzas en pro del "federalismo"; proponía
como recurso inmediato la libertad individual "en vías de lograr
una libertad colectiva"; y finalmente declaraba que la revolución
cubana era como el mar, "de todos", y condenaba enérgicamente
"las tendencias autoritarias que bullen en el seno mismo de la revolución".
No cabía duda de que era uno de los primeros ataques directos que desde
el punto de vista ideológico se le hacían al régimen.
La respuesta, sin embargo, no tardó en llegar. En agosto, el órgano
del PCC, Hoy, con la firma del Secretario General, Blas Roca, el dirigente
de más categoría dentro de los cuadros "comunistas",
respondió a la declaración de los anarquistas de forma violenta
usando las mismas falacias que en 1934, y agregando la peligrosa acusación
de que sus autores eran "agentes del Departamento de Estado Yanki".
Según uno de los autores de la Declaración, Abelardo Iglesias
"por fin el ex amigo de Batista [...] Blas Roca, nos contestó
en el suplemento dominical [...] colmándonos en su respuesta de insultos
e injurias". Era más interesante y significativo que en un ataque
al gobierno de Castro, fuera el dirigente de más alto nivel del PCC
el que saliera a responder por el régimen. En aquel verano de 1960
pronto se empezaron a aclarar las dudas.
Desde ese mismo instante, los anarquistas que eran enemigos del régimen
tuvieron que sumergirse en la clandestinidad. Se hace un intento por establecer
una polémica en relación a la respuesta de Roca, "pero"
según Iglesias "no logramos que nuestros impresores, ya aterrorizados
por la dictadura, accediesen a imprimirla. Tampoco nos fue posible la edición
clandestina". Se trataba de un folleto de 50 páginas donde se
le daba la debida réplica al PCC y a Roca. Un mes antes El Libertario
dedicaba su número del 19 de julio, a celebrar "la heroica actitud
de los anarquistas en julio de 1936". Los componentes de la delegación
de la CNT en La Habana, entusiasmados por el triunfo revolucionario, se habían
propuesto derrocar a Franco de forma violenta. En ese mismo número,
dedicado enteramente a defender la actitud libertaria antes, durante y después
de la Guerra Civil española, en su última página y casi
de forma patética, se hace un recuento de las actividades de la ALC
y "la lucha contra la dictadura de Batista". El inventario es largo
y le recuerda al gobierno el aporte de los anarquistas cubanos a favor de
la revolución y la libertad. Se recurría ya a los últimos
cartuchos ideológicos. El Libertario desaparecía en ese mismo
verano.
Los elementos más aguerridos dentro del anarquismo cubano tienen pocas
opciones a su favor. Después de la Declaración ya saben que
van a ser acosados por los ciegos servidores del régimen, que convertidos
en verdaderos sicofantes, se dan a la tarea de delatar a cualquier cubano
que no esté de acuerdo con el proceso. Una acusación de "contrarrevolucionario"
es un pasaje a la cárcel o un viaje al paredón de fusilamiento.
Las razones que adujeron los libertarios entonces para oponerse al terrorismo
de Estado de forma violenta, son tan válidas hoy como ayer. El anarcosindicalismo
dentro de los sindicatos y federaciones, como ya se ha visto, pasó
a mejor vida. No había espacio para ejercer la libertad de prensa ni
hacer propaganda a favor de las ideas. Atacar al régimen era un crimen
de lesa patria. La política económica del régimen conducía
a la sovietización de Cuba con todas sus consecuencias negativas. Se
perseguía con un rigor no conocido a todo aquél que propusiera
otras ideas que no fueran las que emanaban del Estado, domicilio y residencia,
a donde habían ido a parar todas las grandes propiedades, comercios,
fincas, centrales azucareras, vegas de tabaco, en fin, toda la riqueza del
país, en manos hasta esos momentos de la alta burguesía, el
capitalismo nacional y la banca cubano-norteamericana.
Estas medidas de "nacionalización" o expropiación
no fueron criticadas por los libertarios. A lo que se oponían, según
la mencionada Declaración, era a la estatalización de todas
las riquezas de Cuba en manos de Castro y el PCC. Había entonces que
tomar el duro camino de la clandestinidad o el exilio para empezar a luchar
de nuevo contra una nueva y poderosa dictadura, que como explicara Casto Moscú
"nos convencimos de que todos los esfuerzos de nuestro pueblo y los nuestros
se habían perdido y que nos llegaba un proceso muy difícil y
peor que todos los males que habíamos combatido". Ante una situación
de corte totalitario, la gran mayoría de los anarquistas cubanos acordaron
rebelarse e iniciar una lucha que estaba condenada desde el primer día
a ser un fracaso rotundo.
Muchos de los anarquistas que habían luchado contra la dictadura de
Batista, desde las diferentes guerrillas en el Occidente, Centro y Oriente,
del país, no vieron otro camino , ante la represión castrista,
que regresar a las armas. Según relata Moscú, "se editaron
infinidad de manifiestos denunciando la falsedad de los postulados de la revolución
castrista y convocando al pueblo a la oposición. Se celebraban reuniones
para debatir temas y hacer conciencia de la desgraciada realidad que se confrontaba",
y se "llevaron a efecto planes de sabotaje sobre objetivos básicos
de sostenimiento del Estado"
Metidos ya de lleno en la lucha armada, según Moscú, "se
participó en la cooperación para sostener algunos focos guerrilleros
existentes en diferentes partes del territorio". En particular, en dos
guerrillas importantes en la misma zona, donde se operaba con gran dificultad
debido a que la Sierra Occidental no era muy alta, la provincia estrecha y
estaba muy cerca de La Habana. "Existió un contacto más
directo con la guerrilla del capitán Pedro Sánchez en San Cristóbal,
pues compañeros nuestros participaron activamente en esta guerrilla
[...] se les suministró algunas armas. [...] Con la guerrilla que comandaba
Francisco Robaina (Machete) que operaba en la misma Cordillera, les fuimos
solidarios en todo lo que nos fue posible". El compañero Augusto
Sánchez, combatiente en estas guerrillas, fue asesinado después
de haber sido hecho prisionero. Considerados como bandidos por el gobierno,
en muy pocos casos se les respetaba la vida a cualquiera que se rindiera.
Además de ser ultimado Augusto Sánchez, fueron asesinados los
siguientes "compañeros combatientes: Rolando Tamargo y Ventura
Suárez, fusilados; Sebastián Aguilar hijo, asesinado a balazos;
Eusebio Otero apareció muerto en su habitación; Raúl
Negrín, acosado por la persecución, se suicidó dándose
fuego". Por otra parte, además de Moscú, fueron detenidos
y condenados a penas de prisión los siguientes compañeros: Modesto
Piñeiro, Floreal Barrera, Suria Linsuaín, Manuel González,
José Aceña, Isidro Moscú, Norberto Torres, Sicinio Torres,
José Mandado Marcos, Plácido Méndez y Luis Linsuaín,
oficiales estos dos últimos del Ejército Rebelde. Francisco
Aguirre murió en prisión; Victoriano Hernández, enfermo
y ciego por las torturas carcelarias, se suicidó; y José Alvarez
Micheltorena, murió a las pocas semanas de salir de prisión.
El Primero de Mayo de 1961, Castro declaró a su gobierno, "socialista",
en realidad de corte estalinista, planteándoles a los libertarios,
fuera y dentro de Cuba un dilema de corte ético. El régimen
exigía la adhesión más decidida de sus simpatizantes
y militantes. No existía el derecho a la abstención o a cualquier
posición neutral. Se dormía con los criminales o te mataba el
insomnio. La Tercera República presidida por un dictador en ciernes
no ofrecía otras alternativas que agruparse bajo su control o escoger
entre tres opciones: la cárcel, el paredón o el exilio. Pasados
los primeros encuentros y confrontaciones con los sectores más estalinistas
del PCC, se entendía entre los componentes de la ALC que el régimen,
camino hacia el totalitarismo, no iba a permitir la existencia de una organización
anarquista o siquiera la prédica de las ideas.
El movimiento anarquista cubano perseguido por las nuevas corporaciones represivas
de la dictadura de Castro se ve obligado a exiliarse. No era la primera vez
que los anarquistas cubanos se refugiaban en EE.UU. Ya desde el siglo XIX,
Tampa, Cayo Hueso y Nueva York, habían sido los lugares escogidos por
estos perseguidos, donde tenían oportunidad de ganarse el sustento,
además de la cercanía necesaria para continuar la lucha. Durante
las dictaduras de Machado y Batista, el exilio había marchado a los
mismos lugares; existían además, contactos históricos
con otros grupos de anarquistas residentes en los EE.UU.
En el verano de 1961, en la ciudad de Nueva York, quedó constituido
el Movimiento Libertario Cubano en el exilio (MLC), por un grupo de anarquistas
cubanos exiliados en esa ciudad. Por esas mismas fechas y con el mismo propósito,
se organizó en Florida otro grupo de anarquistas cubanos que fue conocido
como la Delegación General. La llamada Sección de Nueva York,
casi todos anarcosindicalistas procedentes del Sindicato Gastronómico,
estableció los primeros contactos con los anarquistas españoles
radicados en Boston, a través del compañero Gómez, agrupados
en el Club Aurora. También por aquellos años se hizo contacto
con otro grupo de compañeros españoles en Nueva York orientados
por J. González Malo, alrededor de un antiguo vocero ácrata,
Cultura Proletaria, con los cuales se inició una relación solidaria.
Pero, sin lugar a dudas, la cooperación y la solidaridad que principalmente
recibió el Movimiento Libertario Cubano, procedía del grupo
anarquista llamado Libertarian League (Liga Libertaria), orientados por Sam
Dolgoff y Russell Blackweil. Este último combatiente en la Guerra Civil
española y con un notable reconocimiento dentro del anarquismo norteamericano,
a pesar, o quizás por eso mismo, de su procedencia trotskista. Sam
Dolgoff era en esos momentos una de las figuras más respetadas en los
medios ácratas de Norteamérica y poseía una larga trayectoria
revolucionaria, además de ejercer gran influencia dentro de la llamada
izquierda norteamericana. Siempre a su lado y a veces al frente, no podemos
olvidar a su compañera Esther Dolgoff, mujer dedicada desde su juventud
a la lucha social y a la libertad del proletariado en los EE.UU. En este grupo,
además, colaboraba Abe Bluestein, otra figura que también se
identificó con los cubanos. Este sector anarquista había fundado
en 1954 la citada Liga Libertaria, y tenía como vocero un boletín
llamado Views and Comments. Sin la colaboración de todos los componentes
de esta asociación anarquista, la labor de los anarquistas cubanos
hubiera sido mucho más difícil.
En agosto de 1960 se había publicado en Santiago de Chile un panfleto
de 16 páginas firmado por la Federación Anarquista Internacional,
titulado "Manifiesto de los anarquistas de Chile sobre la Revolución
Cubana ante los imperialismos yanqui y ruso", donde denunciaba el castrismo
por primera vez a nivel hemisférico y que coincidía plenamente
con el documento que se había originado en La Habana publicado por
los libertarios. Este trabajo, que es poco conocido debido a la pobre distribución
que tuvo y al sabotaje de que fue víctima por parte de los leninistas
chilenos, ya dejaba aclarada la posición de los anarquistas con respecto
al castrismo. El Manifiesto quedó enterrado en las sombras del misterio.
Condenados a penas de 20 años se encontraban presos en las cárceles
cubanas, Isidro Moscú y Plácido Méndez. Suria Linsuaín,
cumplía una condena menor, pero su hermano Luis estaba condenado a
muerte por tratar de ejecutar a Raúl Castro. Mientras se ayuda a los
primeros, el MLC acordó movilizar la opinión anarquista internacional
para salvarle la vida a Luis, por todo lo cual se activó la solidaridad
internacional.
Por su parte, los miembros del MLC en 1962, iniciaron su campaña propagandística
con la publicación de un Boletín de Información Libertaria
(BIL), recibiendo la solidaridad más desinteresada y espontánea
a su causa por parte de Views and Comments, en Nueva York, y el apoyo de la
Federación Libertaria Argentina por un acuerdo de su V Congreso celebrado
en Buenos Aires, con su órgano de información Acción
Libertaria. Tanto los compañeros argentinos como los norteamericanos
respondieron desde el primer momento al reclamo de los anarquistas cubanos
exiliados y nunca les faltó a éstos, durante todos los años
difíciles por venir, ese apoyo solidario. Poco después mostrarían
su solidaridad los compañeros de la CNT-FAI y un sin fin de federaciones,
agrupaciones y colectivos anarquistas alrededor del mundo.
Actualidad
Hoy, al igual que hace 40 años, el pueblo de Cuba, vive en carne propia
la amenaza intervensionista yanqui y, sufre el terror y el despotismo del
castro-fascismo, con la única diferencia que el sistema represor castrista
ahora es más sofisticado y es aún más opresivo. Las cárceles
continúan llenas de opositores pacíficos y de jóvenes
contestatarios que se rebelan contra la imposición constante del totalitarismo
y la falta de libertad. El paredón de fusilamiento vuelve a ser la
alternativa de los luchadores sociales o de los desesperados que intentan
huir del absolutismo.
Y todavía, de forma inexplicable, la "Revolución Cubana",
que es como gustan llamar a la dictadura castrista las "izquierdas",
sigue teniendo ese hipócrita "apoyo crítico". Vemos
como amplios sectores de la "izquierda" se oponen a la pena de muerte,
al servicio militar, a la censura en los medios de comunicación, a
la fabricación de casos judiciales contra luchadores sociales bajo
el eufemismo de "terrorismo", como se oponen a las leyes mordazas
que prohíben los radios libres, como se oponen a la energía
nuclear, como se enfrentan al espionaje de los aparatos represivos de sus
Estados y, sin embargo, todos esos atropellos e infamias, las justifican y,
hasta las apoyan y aplauden, en nombre de un anti-imperialismo primario. El
"apoyo crítico" ha sido y es una consigna para el consumo
exterior y nunca interior, y se basa principalmente en una forma de pensar
estrictamente totalitaria o maniqueísta: "con la revolución
y contra el imperialismo", aquellos que no nos apoyen están a
favor del imperialismo yanqui y, por lo tanto, son considerados como reaccionarios.
Este tipo de pensamiento es el mismo que planteaban Hitler, Mussolini y Franco.
Por supuesto, la propaganda castrista a nivel mundial ha repetido esta consigna
con todo el vigor de sus dólares y sus invitaciones gratis a vacacionar
en Cuba, y nunca han faltado amanuenses y escribas capaces de oscurecer la
realidad cubana con sermones y parábolas. Todo lo cual nos conduce
por el camino de una visión objetiva de la Cuba de hoy. Una isla arruinada
moral, física y económicamente donde sus habitantes desafían
cualquier peligro para poder escapar y donde irónicamente los funerales
son gratis. Una larga satrapía oprime a nuestro pueblo y cuando alguien
denuncia el crimen, lo acusan de estar pagado o al servicio del imperialismo.
Sin embargo, la realidad es evidente y la puede comprobar cualquier viajero
curioso que no vaya a corear los cantos de sirena.
En el seno del "movimiento anarquista internacional", las posturas
frente al régimen de Castro, ya no son (al menos mayoritariamente)
las mismas con que en el pasado algunos sectores ácratas, silenciaron
los crímenes de Castro contra nuestros compañeros, por el contrario,
hoy se escucha a viva voz la repulsa de nuestros compañeros anarquistas,
en cualquier confín del mundo, contra la dictadura castrista. Y vemos
cómo los defensores a ultranza de la tiranía, cada vez son menos
en el movimiento real de los explotados, menos en los núcleos de resistencia
al Capital, menos en las barricadas de la confrontación directa, menos
entre los hombres y mujeres que luchan de manera horizontal y autónoma
por la autogestión de las fábricas, de las comunidades originarias,
de las universidades, de los barrios, de nuestras vidas. Por el contrario,
los defensores del régimen de Castro, los encontramos en las filas
del reformismo, en las filas de la socialdemocracia, entre los partidarios
del voto de "izquierda", en la militancia del PT de Lula, entre
los simpatizantes de Kirchner, en la burocracia bolivariana de Hugo Chávez,
entre los ideólogos de la democracia-cristiana, entre un sin fin de
organizaciones burocráticas de izquierda que van desde sindicatos parásitos
y organizaciones clientelares, hasta federaciones de estudiantes fósiles
y frentes populares de siglas. Además de encontrarse en los grupos
capitalistas europeos y latinoamericanos que hoy invierten en la Isla y nos
preparan un capitalismo con rostro "humano", mientras frenan las
luchas autogestionarias a lo largo y ancho del continente y del planeta. Hoy
el régimen de Cuba, con todo y sus cacareados avances, no es el ejemplo
ni el camino a seguir ni para sus propios defensores.
La Cuba de hoy es una finca inmensa en manos de un mayoral cruel y sanguinario
que no vacila en escalar la represión con tal de poder seguir mandando.
Cuba carece de cualquier tipo de libertad, ya individual, ya colectiva. Después
del desplome del "ancien regime" soviético, la crisis económica
es de proporciones catastróficas y de la frugalidad alimenticia se
pasa diariamente a la necesidad más paupérrima. La clase obrera
ha perdido todos sus derechos y todos los sindicatos son organismos estatales,
la protesta es un delito y la huelga es un crimen. Todo esto podrá
parecer exagerado y en realidad lo es, pero es la realidad que se vive en
la Isla. E invitamos a cualquier compañero que quiera comprobar estos
hechos a que visite Cuba, alejado de los tours "revolucionarios"
y los cantos de sirenas.
El último reducto del castrismo es una maquinaria propagandística
eficiente e imaginativa. En 1992, la vimos funcionando a raíz del viaje
de Castro a la Península Ibérica, para celebrar con el resto
de los corruptos gobernantes, el V Centenario del genocidio, justificando
con su presencia 500 años de ignominias en este continente por parte
de la "madre patria" y otras no menos crueles madrastras. En esa
oportunidad pudimos comprobar hasta qué punto funciona la hipocresía
de las "izquierdas" cuando al tener que repudiar a todos los gobiernos
que se prestaron a esa "celebración", pasaron por alto o
silenciaron la aportación castrista al evento. Recientemente, se volvió
a hacer presente esta usual hipocresía de las izquierdas, con la visita
de Castro a la Argentina, para la toma de posesión de Néstor
Kirchner, en abierta promoción del MERCOSUR, como el rostro humano
del capitalismo de mercado.
En los últimos años, el desempleo aumenta de forma geométrica,
el sistema gratuito de salud pública carece de tecnología moderna
y la escasez de medicina es alarmante, y en cuanto a la educación,
que va acompañada de una complicidad con el sistema y un trabajo agrícola
"voluntario", carece de cualquier tipo de crítica y humanismo.
Los estudiantes no pueden pensar en libertad ni discutir, escoger o criticar
el sistema educativo.
Ideas, prácticas y experiencias de autogobierno
Durante los pasados días 21 al 24 de agosto se celebró en
Spezzano Albanese (Italia) el encuentro internacional sobre "Más
allá de Porto Alegre... ideas, prácticas y experiencias de autogobierno",
organizado por la Federación Municipal de Base (FMB) y con la presencia
de compañeros procedentes de toda Italia (y también del exterior).
Debates interesantes e informes igualmente interesantes han caracterizado
las sesiones del encuentro (ver página contigua). Al final de los actos
se aprobó por unanimidad de los compañeros presentes el documento
que reproducimos a continuación.
El sistema social jerárquico que encuentra expresión en el
Estado, por su naturaleza, niega el federalismo y el autogobierno comunitario
y no podrá afirmarlos jamás. El federalismo verdadero y el autogobierno
comunitario no pueden, en modo alguno, ser instituidos por decreto.
Pensar, por ejemplo, que con las leyes emanadas de un sistema jerárquico
y estadólatra pueda ser construido un federalismo real económico
y administrativo, aparte de una participación directa de los ciudadanos
en el ejercicio del "poder" para dar vida a un auténtico
autogobierno comunitario, es simplemente una ilusión.
El punto para escoger respecto a las variadas propuestas de federalismo y
autogobierno local que cada vez se suscitan desde más sitios, es sin
duda el de comprender quiénes proponen un federalismo real y quiénes
proponen por el contrario una mera descentralización estatal enmascarada
de federalismo.
Las fuerzas políticas institucionales, con variaciones demagógicas
entre mayoría y oposición, concuerdan por ejemplo en afirmar
que se ha inaugurado la era del federalismo y por lo tanto regiones, provincias
y municipios se deben preparar para el autogobierno del territorio.
En resumen, todos los politicastros se llenan la boca de federalismo y autogobierno,
pero conscientemente escamotean la esencia de estos dos conceptos: el proyecto
de construcción de una red de apoyo mutuo entre comunidades autogestionadas
y autogestionarias que se autogobiernan en los planos político, económico
y cultural, programando su manera de ser sociedad fuera y contra el marco
en el que el Estado central quiere mantenerlos encerrados.
Sólo un esfuerzo que parta desde abajo, sólo un proyecto social,
gradualista revolucionario, capaz de construir con propuestas posibles a corto
plazo células de sociedad libertaria, puede edificar a la vez un auténtico
federalismo económico y político, un federalismo que no nace
del sueño de transformar un Estado "centralista" en un Estado
"federal" o de dividir un Estado en varios Estados.
El verdadero federalismo no podrá ser concedido nunca por el Estado
ni ser conseguido por la fragmentación de un Estado en varios Estados.
Verdadero federalismo es el que se construye desde abajo, horizontalmente,
que niega al Estado para sustituirlo por una red de municipios libres autogobernados
y federados en los principios del mutualismo y la solidaridad.
En los últimos años, sobre todo, están presentes variadas
experiencias de experimentalismo autogestionario en los campos económico,
político y social, tanto en Italia como en el exterior (ver movimientos
antiglobalización en sus varias componentes y facetas), que aunque
no son completamente afines sino ciertamente similares en alguna de sus características,
expresan en la diversidad que las caracteriza el deseo de construir otra sociedad,
alternativa a la existente. "Pequeño y bonito": esta es la
consigna que mejor condensa la oposición a los procesos de globalización
que el actual sistema jerárquico y capitalista quiere imponer a los
diferentes pueblos que habitan el planeta.
El descubrimiento de la acción local con perspectivas trasnacionales
alternativas a lo existente hace que hoy mucha gente se haga eco del grito
"otro mundo es posible". El problema se plantea porque dentro de
estos deseos de cambiar la realidad circundante, son varias las corrientes
en movimiento, y no siempre están unidas en la coherencia entre los
medios y los fines que pretenden conseguir.
Efectivamente, si todos están de acuerdo en denunciar la iniquidad
social del actual sistema de dominio, no todos concuerdan sobre la modalidad
y la finalidad de la alternativa a lo existente.
Algunos piensan que la alternativa se puede construir desde dentro del actual
sistema social jerárquico con un capitalismo de rostro humano y con
formas de democracia participativa, y en esa línea no hacen una distinción
clara entre dominantes y dominados, entre vértice y base de la pirámide
social: según ellos todos pueden coincidir en la construcción
de la alternativa a lo existente (patronos y bancos, burócratas y politicastros,
alcaldes y presidentes junto a la sociedad civil) acordes en una visión
de consenso y en la necesidad de dictar reglas más humanas al poder
económico y político que tiendan, por ejemplo, a una distribución
equitativa de la riqueza y a formas de participación difusa en las
decisiones institucionales.
En resumen, la ilusión de jugar al póker con las reglas de la
brisca parece alimentar tal receta social alternativa. Pero cada juego tiene
sus reglas, por lo que si el fin (la alternativa a lo existente) es cambiar
el juego (lo existente), ¿verdaderamente se piensa que es posible con
sólo cambiar las reglas? El actual sistema de dominio capitalista y
democrático, como cualquier otro régimen, se basa en reglas
que le garantizan la explotación y la opresión: si se quiere
mantener afirmando intentar solamente cambiar las reglas, quiere decir que
se prefiere la paradoja a una línea metodológica clara.
Experiencias comunalistas como la FMB de Spezzano Albanese, a diferencia de
otras experiencias autogestionarias que hoy componen el movimiento, no se
identifican jamás, por ejemplo, con la idea de que se pueden construir
situaciones autogestionarias con la participación en elecciones o con
la democracia participativa.
El proyecto municipalista revolucionario está listo para construir
en la actualidad las nuevas bases sobre las que edificar otra sociedad.
La construcción de un movimiento autogestionario y federalista real
no puede pasar por listas o candidaturas electorales en los ayuntamientos
(mera ilusión ya que una práctica similar, introduciendo las
prácticas municipalistas en el seno del enemigo contra el que han sidio
creadas, llevaría ni más ni menos que al suicidio dentro de
la mastodóntica y piramidal burocracia legalista del Estado), igual
que no puede pasar de una mera confrontación participativa con las
decisiones que de tanto en tanto se toman en las instituciones locales (alcaldes,
juntas y concejalías municipales) en torno a cuestiones y problemas
que interesan a la comunidad entera.
El municipalismo propugna la acción y la democracia directas, como
instrumentos de resolución de los problemas de naturaleza social de
hoy y como instrumentos de construcción de proyectos de municipios
libres autogestionados en los terrenos económico, político,
social y federados en sentido horizontal.
La praxis municipalista se basa en una metodología libertaria esencialmente
inspirada en el gradualismo revolucionario: no huye de las contradicciones
y de los conflictos que caracterizan la sociedad del dominio, se sitúa
en el terreno de la lucha social por la defensa de los intereses inmediatos
de las clases bajas de la sociedad y se prefigura a la hora de iniciar "aquí
y ahora" las bases alternativas sobre las que construir la sociedad libre
del mañana.
Los presentes en el Encuentro ven en la praxis municipalista de la FMB de
Spezzano Albanese -por su capacidad de incidencia en el territorio, su implantación
de más de diez años, su elaboración teorico-política
y por los resultados conseguidos en el plano general de las relaciones sociales
y sobre el particular de las conquistas específicas y de las propuestas
llevadas a cabo, sin caer en las trampas electoralistas- un punto de referencia
concreto para una acción municipalista que sepa conjugar sentido común
y utopía, eficacia en el "aquí y ahora" y en el proyecto
revolucionario. Los asistentes al Encuentro se comprometen y proponen:
-en poner las bases para una coordinación de las experiencias municipalistas
y libertarias y de las realidades de autoorganización territoria y
social;
-en efectuar un recuento de las experiencias municipalistas desde fines de
la Segunda Guerra Mundial hasta hoy;
-en promover la elaboración de proyectos de intervención municipalista.
Durante el Encuentro han sido varias las experiencias municipalistas y autogestionarias
confrontadas; representan la riqueza de un movimiento plural, preparado para
construir una alternativa a lo existente.
Fuera del recinto jerárquico
Los pasados 22 a 23 de agosto se celebró en Spezzano Albanese, en
el corazón de Calabria, el encuentro internacional "Más
allá de Porto Alegre... ideas, experiencias y prácticas de autogobierno"
organizado por la Federación Municipal de Base de la localidad.
El Encuentro, celebrado en la sala de plenos del ayuntamiento, estaba dividido
en dos sesiones, la primera -"Fuera del recinto jerárquico"-
tendría que afrontar incluso en clave teórica la cuestión
del centralismo y de la jerarquía, de la globalización y del
autogobierno, allanando el camino al análisis de la estrategia municipalista;
la segunda -"Experiencias a confrontar"- tendría que permitir
las relaciones entre realidad que, a varios niveles, desarrollan un trabajo
municipalista, autoorganizado, autogestionado. La ausencia imprevista de algunos
oradores ha limitado la discusión, especialmente en la primera sesión,
que se ha visto un poco coja en el plano analítico. No por ello faltó
la vivacidad: de los planteamientos de Natale Musarra, que también
nos hizo escuchar una grabación de Danili Dolci sobre la importancia
fundamental del interés de las referencias a Chiapas, a las puntualizaciones
de Andrea Papi sobre el contrasentido del término "democracia
participativa", a la experiencia española de Zaragoza, al problema
de los contenidos, ya que "democracia como método puede ser orientado
también hacia otros derroteros", a las precisiones sobre el método,
de Maria Matteo. De todas las intervenciones se ha desprendido una áspera
crítica a la cumbre de Porto Alegre, aunque ello no deba prefigurar
una relación con las genuinas realidades que forman parte del movimiento
antiglobalización.
La segunda sesión se abrió con el informe de Domenico Liguori
sobre la experiencia de la FMB de Spezzano, sobre sus realizaciones y su enraizamiento.
Pippo Gurrieri hizo un recorrido sobre algunas experiencias municipalistas
recientes y sobre las actuales perspectivas del municipalismo; Enrico Caldara,
Enrico Ranieri, Toni Pellicane, Gianfranco Manni, Marisa Ammendolia, describieron
sus experiencias de lucha contra la administración de San Biagio Platani
(Italia), de creación de estructuras de intercambio y apoyo mutuo del
Lazio, de la lucha de los sin-techo de Palermo, de la comuna Urupia en Salento,
de la acción en un barrio de Besançon. La compañera Nieves
Boj y los compañeros de la USI de sanidad de Milán contaron
su intervención en Chiapas junto a los municipios rebeldes zapatistas.
Un debate muy interesante ha acompañado todos los temas tratados, varios
argumentos, como el de la lucha contra los trasgénicos y por una red
de intercambios de semillas tradicionales, algunas propuestas de coordinación,
la campaña contra el puente sobre el estrecho de Mesina, etc. A resaltar
que paralelamente al encuentro, se desarrollaba en el pueblo una iniciativa
titulada "Spezzano es... no una fiesta sino una experiencia comunitaria",
que ha implicado a todos los barrios, con casetas itinerantes de productos
típicos locales, debates sobre la economía del pueblo y espectáculos
musicales y artísticos, entre ellos, aparte de los numerosos grupos
de música tradicional, los conciertos de Danilo Montenegro y de Claudio
Lolli.
Un clima interesante que ha permitido comprobar a los compañeros llegados
a Spezzano Albanese la realidad de la FMB y de una comunidad que se siente
protagonista en primera persona y siente a los anarquistas como parte integrante
de sí misma.
De nuevo un año lectivo más en nuestras vidas, otro año
dentro de esos nichos de autoridad, en un conjunto de doctrinas jerarquizado
por el Estado.
Este verano han aprovechado nuestras vacaciones, aunque no todos las hayan
tenido, para revolver entre las escorias educativas de hace años y
seguir empeorando la educación con más trabas.
El sistema educativo
Desde pequeños estamos acostumbrados a que se nos impongan unos métodos
de educación, una pedagogía. Nosotros pensamos que es muy correcta
la idea de que una buena educación hace más difícil cuando
crezcas que seas víctima de la represión laboral (por difícil
que parezca), ya que, según creemos, la cultura te hace libre.
Pero dejando a un lado la esencia de lo que es la educación y lo que
ella significa, creemos que es necesario un cambio en los métodos.
El estar en manos del sistema educativo actual desde niños te hace,
lejos de inclinarte hacia la actitud crítica y la libertad, acomodarte
al sistema social y todo lo que ello conlleva. De hecho creemos que la educación
es una pieza clave de cara al cambio social que tanto anhelamos, y por oposición,
también es la clave para aquel que pretende que las cosas no cambien.
Una educación bien gestionada fomenta la actitud crítica entre
los alumnos, la solidaridad, el apoyo mutuo...
En cambio, también la educación puede ser un arma, quizá
la más importante, de la democracia capitalista para que se mantenga
esta situación de desigualdad, de explotación y demás,
que a su vez genera violencia, marginación, guerras...
Precisamente creemos que la educación actual pretende hacer eso de
nosotros, utilizando los más diversos métodos para ello:
-La jerarquización absoluta del centro de estudios, de tal manera que
éste se rija exactamente igual que una dictadura.
-El fomento de la competencia entre los estudiantes por medio de pruebas de
selección, que no sirven para aprender sino para crear un ambiente
que se asemeje a una carrera de obstáculos, para que aprendamos a ser
egoístas, pisando a los demás y buscando nuestro propio beneficio.
-Los métodos de enseñanza tales como los gigantescos dictados,
con los cuales no se aprende, pues, aparte de que normalmente sólo
se estudian para el examen, el alumno no se siente participativo con su educación,
perdiendo el interés por las asignaturas, y dando casos de fracaso
escolar.
Los exámenes y controles que, aparte de fomentar la competencia entre
alumnos, y la renegación de valores tales como apoyo mutuo o solidaridad,
igualdad, etc., crean ambientes de agobio entre los estudiantes, que se ven
obligados a demostrar sus conocimientos en un trozo de papel que va a ser
evaluado, y que nunca reflejará la realidad, ya que el estudiante no
rinde igual ante una situación tranquila que ante una presión
añadida, que en ocasiones puede decidir su futuro
Por todos estos motivos y más aún creemos que el sistema educativo
lo único que consigue es crear:
-Fracaso escolar, y todo lo que puede significar si se convierte a posteriori
en un fracaso laboral: miseria, explotación, marginación...
-Marginación de los alumnos menos aventajados, creando así una
educación clasista.
-Situaciones de estrés y agobio que condicionan los resultados del
estudiante.
-Sumisión general hacia el órgano represivo (en el instituto
hacia el profesorado autoritario, la directiva, etc.; en la vida hacia el
patrón, el político, la policía...).
Alternativas
Contra esta serie de ataques hacia el estudiante, nosotros hacemos una serie
de propuestas a tener en cuenta a la hora de intentar mejorar el trato hacia
los alumnos de los centros educativos:
-Sustitución del delegado de clase por una asamblea de clase, desde
la cual se decida todo lo que a la clase atañe, evitando así
los posibles politiqueos del delegado, que en caso de problemas serios puede
traer consecuencias muy negativas a los afectados, y aboliendo las ventajas
y privilegios que muchas veces tiene frente al resto de la clase.
-Creación de una asamblea a nivel del centro educativo en contraposición
a las juntas escolares y consejo escolar. La creación de esta asamblea
es muy importante, ya que es una muy buena forma de tener voz dentro del centro,
y de olvidarnos de una vez de las decisiones del representante de los alumnos
de las que tú no sabes nada, y que nos conducen a problemas como la
nueva reforma de la religión de la LOCE, pues ésta se ampara,
entre otras cosas, en el consejo escolar.
A fin de cuentas, nuestra alternativa es involucrar al alumno en la gestión de su propia educación, y la organización para luchar contra las muchas agresiones que se suceden contra los estudiantes, y contra las que parece que no tenemos voz, o por lo menos que no se nos quiere escuchar. Como ya hemos dicho, la clave está en la organización y el asamblearismo.
Reformas educativas
Aprovechando que estamos hablando de las desventajas y la mala situación
en la que se está poniendo la educación, vemos necesario hacer
un paréntesis en las reformas con las que nos bombardean desde el Ministerio
de Educación y Cultura.
Con estas reformas están logrando hacer desaparecer la educación
pública frente a la privada. La reforma de la educación afecta
a todos los tramos educativos, desde que coges el primer lápiz, educación
infantil, hasta la educación universitaria. El último ataque
hacia la educación es la llamada Ley de Calidad.
Como veremos, la implantación de esta ley acarrea graves consecuencias:
-Clasificar los centros de tal manera que los mejores alumnos obtendrán
las mejores plazas universitarias, mientras que los que no disponen de tantos
medios se verán abocados a los peores centros. Todo ello tiende a privatizar
y mercantilizar la enseñanza.
-La famosa reválida, Prueba General del Bachillerato (P.G.B.). La nota
del bachillerato está compuesta en un 60 por ciento por el expediente
académico de los dos cursos, y en un 40 por ciento por la nota de la
P.G.B. Todo ello será nulo si no se obtiene un mínimo de 5 en
la P.G.B., para realizar la media. Es evidente que el gobierno quiere deshacerse
cuanto antes, con estas trabas, del mayor número posible de estudiantes,
y que éstos pasen a Formación Profesional, donde después
de estar dos o cuatro años estudiando el módulo de grado medio
o superior respectivamente, se les ofrece la oportunidad de trabajar gratis
en las empresas del Estado. Aquí comienza la explotación abusiva
del "estudiante-trabajador".
La Selectividad pasa a desaparecer, pero nos introducen dos nuevas pruebas
aún más difíciles:
-La reválida, un examen equivalente a la selectividad pero en el que
te entran los dos cursos. Si quieres el título de bachillerato tienes
que aprobar esta prueba.
-Las becas o ayudas económicas para aquellos que las pidan pasan a
ser créditos.
Esta ley tiende a desmantelar toda organización estudiantil y así
fortalecer la Junta de Gobierno y Consejo Social (dirección, empresarios
y banqueros que invierten en la Universidad).
Con esta privatización aumentan los precios y a las universidades sólo
accederán los que económicamente puedan permitírselo.
Reforma de la Religión
Y como último toque a la LOCE, este verano se ha incluido la llamada
reforma de la Religión, que nos regresa a tiempos supuestamente superados.
Esta reforma consiste en incluir la Religión en el temario desde los
seis años, contando esta asignatura como otra cualquiera, computando
para la nota e influyendo en la promoción del curso. Para todos aquellos
que no quieran estudiar Religión, se creará una asignatura en
la que se estudie la Religión desde un punto de vista no confesional.
Esta asignatura sustituye a la hasta hoy vigente Actividades de Estudios,
que no computaba para la nota. La nueva asignatura, Sociedad, Cultura y Religión,
tanto en su versión confesional (Religión), como no confesional,
tiene el mismo valor que el resto de las asignaturas, y aparte de contarte
para pasar de curso, se tiene en cuenta también en el caso de Bachillerato,
para la obtención del título. En definitiva, que por ejemplo,
en un Bachillerato de ciencias, te cuenta tanto la Religión como la
Biología o la Física.
El acuerdo de la reforma lo han llevado a cabo la Iglesia y el Estado, atendiéndose
a peticiones de, entre otros, el Consejo Escolar. Y por mucho que los profesores
de Religión te coman el tarro con que esto es bueno, no te lo creas,
pues es una estrategia para que la Religión deje de ser una de esas
clases "de broma", con objeto de adoctrinar a los jóvenes,
y llevarles por el "buen camino" de la obediencia y el sometimiento.
Desde ahora, el que elija Religión va a tener que "chapar"
como en cualquier otra asignatura; y el que se decida por la versión
aconfesional, va a tener que tragarse un temario inútil de Religión,
aunque sea objetivo. Si al menos la versión no confesional fuera una
asignatura crítica con la Religión, vale; pero, teniendo el
cuenta que el temario lo escoge el Ministerio... Y sin meternos en las creencias
de nadie, creemos que la fe de cada uno es cosa suya, y no hay manera de evaluarla.
A fin de cuentas, la educación está sometida a una profunda
crisis, y cada reforma realizada la hunde más en el cieno de la privatización.
Debemos luchar contra esto, pues si somos el futuro, debemos plantearnos si
queremos vivir en un mundo tan injusto como el actual. Una buena manera de
cambiar las cosas es empezar a organizarnos, y hacer que, si no nosotros,
nuestros hijos puedan disfrutar de una educación que les ayude a ser
libres. Que se avecinan nuevos tiempos está demostrado.
Como todo empieza, todo se acaba. Por más que los políticos,
los empresarios o los yanquis nos digan que el paro desciende, el nivel de
vida aumenta, y en cuanto a eso de que el peón de obra trabajando puede
llegar a ser Bill Gates, lo que vemos con nuestros ojos dice todo lo contrario.
Y es que por mucho que intentemos cambiarlo, aunque estudiemos cinco másters,
aunque lleves las últimas Adidas, por muy bonito que sea el DVD que
compró tu padre... hay algo más. Por más que se empeñen
en que lo olvidemos, por más que lo maquillen, por muchas estadísticas
que nos presenten, hay algo igual para todos los que leemos este escrito,
y es que por mucha rabia que les dé a algunos, los estudiantes (si
la honradez los acompaña) seremos o somos ya trabajadores.
Sí, no es ninguna deshonra, es todo un orgullo, al igual que lo son
nuestros padres, como lo fueron nuestros abuelos y como son hoy nuestros hermanos
y amigos: trabajadores que levantan el mundo.
Hace no mucho esa clase obrera, a la que muchos han olvidado que pertenecen,
derramó su sangre para que la jornada laboral no superara las 8 horas,
por los descansos semanales, por que sus hijos tuvieran una cultura, ¡por
su dignidad! ¡Por crear un mundo nuevo! Su lucha (nuestra lucha), sus
problemas (nuestros problemas) no han cambiado mucho ¿o es que acaso
nuestros padres no tienen que trabajar duro para poder comer, vestir o regalarte
la Play Station? ¿O es que tú en un futuro no tendrás
que hacer lo mismo? Las vacas flacas han llegado. La educación para
el hijo del obrero puede volver a ser un mito. El poder, por más que
hable de hacer bien por los trabajadores, siempre lo hará para sí
mismos: por los poderosos, los ricos, los "olvidados" burgueses...
Y tú, estudiante, trabajador del mañana ¿qué?
¿Vas a permitirlo?
Trabajamos para
vivir,
no vivimos para trabajar
Si el trabajo fuera un placer, es más que posible que no se reservara
para los desheredados.
El grito de cualquier trabajador y además productor de riquezas de
ayer y hoy es puesto en duda nada menos que por los magnates en la actualidad
de este país de los derechos humanos en que residimos (Francia).
Para esas gentes que no tienen ni puñetera idea de lo que es levantarse
temprano para llegar a la hora exacta a la máquina de fichar que el
tiempo ha impuesto, dispuestos física o mentalmente iguales al robot
durante siete u ocho horas diarias o más, el reducir los horarios previstos
lo interpretan y denuncian afirmando que se pretende gandulear, y odian al
asalariado, cuyo único derecho es el mal vivir suyo y de la familia
a su cargo. Con su producción se enriquece el país, aprovechada
por los verdaderos zánganos, que de ninguna manera pueden llegar a
la altura de quienes producen.
Los trabajadores, que pasan un tercio o más de su vida cotidiana produciendo
riquezas, cuando por una vez el gobierno decreta una reducción del
tiempo del trabajo por conveniencias para la nación, para una economía
de crecimiento, tenemos que escuchar a los magnates del país, a las
gentes privilegiadas que se manifiestan así: "la reducción
del trabajo es atentar contra él" y acusan de holgazanería
a quienes hemos sido semiesclavos durante cuatro y más decenios de
años de nuestra vida". Nos duele y mucho más cuando lo
dicen quienes jamás han producido siquiera un tomate para pasar el
rato, llámense primer ministro, diputados y gentes al servicio del
capitalismo y su sociedad.
¿Cómo es posible que en este país, con el diez por ciento
de la gente útil para trabajar en paro forzoso, pretendan los privilegiados
aumentar su fortuna? Se nos quiere hacer pensar, en nombre de la democracia,
que la reducción del tiempo de trabajo es nociva para la economía
de la nación, en un país que es el segundo exportador de su
producción nacional, detrás de Japón.
Las 35 horas semanas decretadas, que sólo la mitad de las empresas
pone en práctica y en condiciones nada honrosas para los empleados,
mantienen a todos sometidos a la producción de la empresa, que determina
los tiempos y períodos de recuperación contra la libertad del
empleado. Mientras, tres millones de parados y dos más con contratos
temporales esperan mejorar sus lastimosas condiciones. Hace treinta años,
en la mayor parte de las naciones industriales este problema existía
en menor grado. En aquella época, un primer ministro francés
sentenció: "un millón de parados sería la revolución".
Las empresas adoptaron las nuevas tecnologías y en este país
hemos llegado a contar hasta cuatro millones de parados sin que la revolución
asome por ninguna parte.
Todo esto me hace recordar el año 1929, siendo yo niño aún,
en el lugar que me vio nacer, Figols las Minas. Se hacían nueve horas
diarias, tanto en el fondo como en el exterior de la empresa minera, cuando
se estaban empezando a adoptar en España las ocho horas, aunque poco
practicadas. Recuerdo en el campo de fútbol de la colonia de San Cornelio
a un montón de miembros reunidos que nombraban una comisión
para pedir que la empresa concediera las ocho horas de trabajo. Recibida la
comisión por el director de la empresa Carbones de Berga, respondió:
"Si no fuera porque tengo ante mi a los tres mejores mineros entre otros
de la empresa, diría que esta es una comisión de holgazanes
viniendo a pedir trabajar menos..." Uno de aquella comisión era
mi padre. Las ocho horas se consiguieron con las firmas de la mayoría
de los mineros. Dos años después, en el fondo de la mina se
trabajaban siete horas diarias.
Como se verá, la mente del patrono y las gentes que se aprovechan de
la producción de los trabajadores no ha cambiado nada hoy día.
A los trabajadores, manuales o intelectuales, invoco para que ese trabajo
que permite vivir a toda la humanidad, sea, si no un placer, un ejercicio
como el que hacen los que se ejercitan en el gimnasio. Hoy es posible en todos
los continentes esa sociedad anarquista que nosotros llevamos en nuestros
corazones.