
SECCIONES
Guerra, dominación y control social
En la actualidad, estamos asistiendo a un estadio del capitalismo donde se
requiere un imprescindible cambio para salvar lo que queda del planeta. Por
otra parte, los seres humanos van en concreto deterioro al no ver posibilidades
reales de desarrollo personal. En los países avanzados, la juventud
vive un deterioro inconsciente debido, fundamentalmente, al proceso de enajenación
en que viven, donde se considera como central en su vida, las diversas actividades
que les permite incrementar el nivel de consumo. Toda su vida gira alrededor
de obtener dinero para seguir adquiriendo bienes, que se vuelven obsoletos
en poco tiempo y, por lo tanto, deben renovar, lo que les obliga a obtener
más dinero y así entrar en un círculo vicioso en el que
el trabajo es un medio para lograr estos fines y no el desarrollo de sus potencialidades.
En cuanto a la juventud en nuestros países, se mira en el mismo espejo,
pero sin tener la posibilidad de conseguir un medio de vida que le permita
acercarse a ese objetivo, por lo tanto su mira se traslada hacia los lugares
donde ésto aparece como posible.
Cuando hablamos de ésto lo hacemos, no solo, en relación a determinada
clase social que tiene la posibilidad, en principio, de conseguir un pasaporte
y después los fondos para viajar, sino que el ejemplo sigue siendo
válido ya que los que no pueden ni acercarse a un pasaporte, se manejan
con el mismo imaginario, los valores impuestos por el sistema provocan el
mismo grado de enajenación, con mayor o menor grado de frustración.
Es posible, incluso, que alguno de los que llega a viajar logre su objetivo
de consumo en el primer mundo y esto puede ser publicitado y servir de zanahoria
para que los demás se muevan para conseguir lo mismo. Esta publicitación
la vemos con mayor claridad cuando escuchamos que una de las entradas de divisas
importante, es la que envían los exiliados forzosos a sus familiares
tomando este hecho con tal naturalidad que hacen olvidar la situación
de desarraigo que sufren estos exiliados.
Este rápido análisis de nuestra realidad nos lleva a pensar
en la necesidad, de tomar conciencia de la misma, en su verdadera medida ya
que en ella va nuestra propia vida y la de todo el planeta.
Vivir con lo nuestro
Nos parece importante analizar el significado del desarrollo pleno de las
potencialidades de cada ser humano para el logro de una vida de equilibrio
entre los seres que nos rodean y el entorno del que formamos parte.
Es en este punto donde debemos pensar en la riqueza del medio en que vivimos
y las posibilidades de realización personal, que siempre es junto a
otros, aprovechando creativamente los conocimientos adquiridos y desarrollándolos
a nuestro total beneficio y respetando el medio que nos rodea. No nos cabe
duda de que es muy difícil imaginarlo si seguimos valorizando la competencia,
la jerarquía y la acumulación como valores primordiales para
lograr esa realización.
Todo esto nos lleva a pensar que la única forma de analizar el tema
en profundidad es con un replanteo total de los valores impuestos, tomando
conciencia del significado de los mismos para favorecer la explotación
y la dominación que venimos sufriendo y que cada día se profundiza
más. Esta explotación y dominación se llevan a cabo tanto
por parte del imperio transnacional, que intenta quedarse con todo nuestro
país, empresas, servicios y el propio territorio, como por sus testaferros
locales que -al cumplir con su misión de contención social (control)-
se aprovechan de las migajas que aquéllos les arrojan, para mantener
sus privilegios y ampliar sus riquezas. Son todos ellos los verdaderos beneficiarios
de este sistema, que intentan vendernos a todos como posible para cualquiera
que acepte las reglas del juego impuestas.
La realidad de esta situación es que los explotadores no tienen el
menor escrúpulo en envenenar y destruir nuestro suelo, derrochar sin
límites, por el solo placer de la ostentación que les permite
mantenerse en la cumbre de la pirámide. Su ambición sin límite
y su omnipotencia son el mayor enemigo de aquellos que soñamos con
una sociedad donde cada ser humano pueda realizarse en plenitud y para lo
cual se requiere un desarrollo pleno de su libertad, sin explotadores ni controladores.
El ser humano en este planeta está en condiciones de hacerlo, para
ello requiere de la toma de conciencia de los elementos utilizados por los
explotadores, para mantenernos pendientes de las posibilidades de elevar el
nivel de consumo, como si ésto fuera la finalidad máxima nuestra
vida.
No sólo es falso el planteamiento, sino que permite un mayor nivel
de explotación esperándolo y con la esperanza de lograrlo, mientras
nos preocupamos por elevar el consumo, sobre todo el superfluo, nos olvidamos
de las posibilidades reales que podemos tener y que están en nuestro
poder tener. Tenemos una tierra riquísima y una capacidad humana con
grandes potencialidades para nuestro desarrollo, ese es nuestro capital y
también nuestro poder. Si la tierra, en este momento, pertenece a unos
pocos, está en nosotros, que somos muchos, comenzar a organizarnos
para recuperarla y organizar la producción para nuestro consumo. Ya
está visto en la historia que nunca fueron los de arriba que entregaron
nada al pueblo, éste debe apropiarse de su propia existencia, sin intermediarios,
sin esperar ilusas elecciones en la que ganen los buenos; es cierto que los
imperios nacen, se desarrollan y mueren, pero para que ésto se produzca
la población toda tiene que hacer el esfuerzo para voltearlo.
En estos momentos en que, ante la invasión del gran gendarme a un país
casi indefenso como Iraq, todos los pueblos del mundo se levantaron gritando
su ¡No a la guerra!, empezamos a tomar conciencia de nuestra fuerza
y también de nuestras debilidades. Si seguimos escuchando a los que
hablan de la legalidad o ilegalidad de este hecho dejamos de ver la importancia
en sí de la movilización popular; vamos tras las pancartas de
los pacifistas de hoy, pero que apoyaron el bloqueo al pueblo de Iraq al finalizar
la Guerra del Golfo de la década pasada y desperdiciamos la oportunidad
de organizarnos realmente para destruir la explotación y dominación
que son el origen de la violencia. El hecho de que sea un maniático
el que conduce este genocidio no significa que otros, menos enfermos pero
con los mismos valores, no vayan a buscar el mismo objetivo. La problemática
no está planteada en las personas concretas que manejan el poder absoluto,
sino en este mismo poder, nuestra tarea entonces es desmantelarlo.
Vienen por más
Iraq sólo fue un paso, ya tienen propuesto que las potencias aliadas
intentan cada vez seguir tomando todo lo que necesiten, el pretexto del terrorismo
internacional les sirve para cualquier ataque. Colombia, la triple frontera
o la Amazonia, están en su lista. Hoy es el petróleo, mañana
puede ser el agua o el cobre, todos somos sospechosos de terrorismo si lo
que necesitan ellos podemos tenerlo nosotros. Hoy están empecinados
en controlar el petróleo del mundo, para sostener el nivel de consumo
de su población y, fundamentalmente, de la elite de poder que concentra
la riqueza y el control de la industria armamentista como factor dinamizador
de su economía. Una economía basada exclusivamente en la acumulación
de capital financiero, sin importarle la producción real de lo necesario
para la vida cotidiana de la gente, en la que la monetarización de
la vida cotidiana permite incrementar el estatus por el solo hecho de tener
dinero, valorizando en esta forma el tener por encima del ser.
El control total del mundo y sus ciudadanos es su meta, prueba de ésto
es la noticia que acabamos de leer y que no es difundida por ninguna agencia
alternativa ni subversiva sino por la mismísima CNN y dice lo siguiente:
"Programa secreto de EE.UU. tiene fichados a millones de latinoamericanos.
(AP) - El gobierno estadounidense ha comprado el acceso a bancos de datos
sobre cientos de millones de habitantes de diez países latinoamericanos
-aparentemente sin su consentimiento o conocimiento- a fin de permitir que
una gran cantidad de agencias federales rastreen a extranjeros ubicados en
Estados Unidos. Una compañía en los suburbios de Atlanta, Choice
Point Incorporated, ha recopilado la información en el extranjero y
la ha vendido en los últimos 18 meses a autoridades estadounidenses
de una treintena de agencias, incluyendo investigadores del Servicio de Inmigración,
que la han utilizado para detener a indocumentados y a sospechados de terrorismo".
Sería vergonzoso pensar que nosotros no figuramos en la lista.
¡No me lo puedo creer! Ha pasado el verano. Pensaba que nunca iba a
llegar el fresquito. ¡Qué barbaridad! ¡Qué calor
he pasado este año y cuánta gente ha fallecido por la dichosa
ola de calor! Llevamos unos años que no paramos, que si inundaciones,
calores... y por si fuera poco, esta primavera me ha dado la alergia, la dichosa
alergia. En cuanto entro en un sitio con aire condicionado me entra el moquillo
y me da por llorar.
A todo esto, paseando por la calle y evitando las horas de máxima temperatura,
ya entrada la tarde, me encontré a un amigo que trabaja en medio ambiente
en mi pueblo, que es uno de aquí al lado, y le dije: "Vaya calor,
el tiempo está loco". A lo que me respondió: "¡Que
va! El tiempo es una reacción al daño que hacemos al ecosistema,
posiblemente seamos nosotros los locos".
Me habló sobre el calentamiento de la tierra, del efecto invernadero,
en definitiva, del cambio climático y de sus consecuencias. Empezó
a contarme que para entender el tema de las temperaturas hay que conocer un
poco la climatología, que aunque es arduo de explicar nos podemos hacer
una idea general. El clima es el resultado de la combinación de una
serie de factores físicos como la atmósfera, la superficie terrestre,
la radiación solar, los océanos, la vegetación, la erupción
de los volcanes, y en los últimos años la gran influencia del
ser humano.
A lo largo del tiempo el clima ha cambiando. La tierra se ha ido calentando
1 grado cada 500 años desde la última glaciación, pero
actualmente el cambio corresponde a 1 cada 30 años. Esto se debe al
efecto invernadero, pero a decir verdad dicho efecto se produce de una forma
natural en condiciones normales. La actividad humana ha aumentado el CO2 en
un 25 por ciento y doblado la concentración de metano provocando un
reforzamiento del efecto invernadero. Sin duda es la actividad humana la que
desequilibra la atmósfera. Hecho que se ratifica en un informe de la
IPCC (Intergovernmental Panel on Climatic Change), organismo creado por las
Naciones Unidas y la Organización Metereológica Mundial. Por
lo tanto, es el ser humano el causante de todo este cambio acelerado del clima,
a pesar de la opinión de unos pocos científicos. Se pronostica
que de seguir así, se producirán unos cambios muy virulentos
en el entorno natural, produciéndose inundaciones, olas de calor, constante
desertificación, incluso con el deshielo de los casquetes polares se
perderá abundante superficie terrestre, etc. Las consecuencias para
la humanidad serían gravísimas tanto en el plano económico
como humano. Pensemos que al cambiar y aparecer nuevas zonas ambientales se
podría dar el caso de que aparecieran nuevas enfermedades. Poblaciones
enteras tendrían que emigrar a otros territorios con la problemática
que podría surgir de adaptación en todos los sentidos.
Ante esta perspectiva, los gobiernos al menos son conscientes de este inevitable
hecho y en conferencias como la de Kioto de diciembre de 1997 han llegado
al compromiso de ir reduciendo las emisiones a la atmósfera de gases
de efecto invernadero que inciden en el cambio climático. Unos 39 países
desarrollados se han comprometido a reducir sus emisiones en un 5,2 por ciento
de media respecto a los niveles de 1990 y 1995, entre 2008 y el 2010. Así,
por ejemplo, EE UU tiene que reducir un 7 por ciento sus emisiones y Japón
el 6 por ciento.
Este pequeño avance, de hacerse realidad, sería un trastorno
para la economía de muchas multinacionales que se verán obligadas
a cambiar su política de empresa adaptándose a las nuevas exigencias.
Las multinacionales que monopolizan las fuentes de energía como el
petróleo tendrían que orientar su actividad en otra dirección.
Obviamente, la economía mundial se basa en la obtención de ganancias
y las ganancias se obtienen con el abundante consumo. Cuanto más ventas
tenga una empresa, más ganancias, y obviamente las multinacionales
petroleras no van a dejar de producir porque se les acabaría el chollo.
No dejarán de fabricar coches porque se acabaría la gallina
de los huevos de oro, para eso inventarán un coche que no contamine
tanto, aunque en fabricar miles de coches al año también siga
contaminando. Todo indica que actualmente las personas del mundo desarrollado
estamos más enganchados a un modelo de vida consumista y dependientes
de numerosos productos innecesarios. Pues, innecesario es el coche si se desarrollara
una red amplia de transporte público y gratuito. Innecesario seria
elegir entre toda una gama de yogures si tuviéramos tiempo para hacerlo
nosotros mismos. Innecesario seria tener una lavadora por familia si en el
sótano de nuestro bloque se pusieran unas cuantas colectivas.
De esta manera, la solución no estaría en el reciclaje, o en
la reducción de las emisiones de gases, ni en la búsqueda de
nuevas energías, que en el fondo serían meros parches. La solución
estaría en un consumo responsable encaminado no a la obtención
de ganancias sino al beneficio colectivo. En otras palabras, y como hasta
hora se venía diciendo, que los medios de producción y la producción
deben ser gestionados y colectivizados por los propios trabajadores (a cada
cual según sus necesidades y de cada cual según sus posibilidades).
Pero ¡alerta! las mayorde las empresas contaminantes, de la que no sabemos
mucho, es la militar y armamentística. Con sus pruebas, sobre todo
nucleares, ha contaminado más que cualquier multinacional. Siempre
pensamos en empresas de ámbito civil, pero hay que dirigir la mirada
a la industria militar, que es la que más destruye y la que menos sirve.
Puertollano: un pueblo que grita ¡Basta!
Puertollano es una localidad manchega con una larga tradición combativa,
que arranca de los últimos años del siglo XIX cuando comenzó
la explotación de sus minas de carbón, transformando profundamente
a un pueblo que, hasta entonces, había vivido de la agricultura y el
comercio. Durante las primeras décadas del siglo XX, era Puertollano
uno de los pocos enclaves de Castilla en los que la CNT había arraigado
con fuerza. Su inequívoco apoyo a la causa revolucionaria durante la
Guerra Civil, fue castigado con una durísima represión en los
primeros años del franquismo, que diezmó a las nutridas filas
cenetistas.
El lento proceso de industrialización de nuestro país se vio
entorpecido por la falta de recursos petrolíferos propios y por la
dificultad de adquirirlos en el exterior durante los años de aislamiento
al que fue condenado el régimen franquista al acabar la Segunda Guerra
Mundial. Estas circunstancias convirtieron a Puertollano en un enclave estratégico
porque albergaba en su subsuelo yacimientos de pizarras bituminosas, de las
que podían extraerse algunos productos derivados del petróleo.
El gobierno construyó un moderno complejo industrial en el que fueron
empleados cientos de trabajadores llegados de todos los rincones del país
que, para evitar el contagio de una clase obrera local muy combativa, fueron
instalados en "el poblado", una jaula dorada que contaba con su
propio hospital, su propia iglesia y... su propio cuartel de la Guardia Civil.
El INI, a través de la Empresa Nacional Calvo Sotelo, se convirtió
en el dueño y señor del pueblo; hasta el equipo de fútbol
local llevaba el nombre del viejo político reaccionario. Y, gracias
al INI, Puertollano vivió su particular fiebre del oro: otras empresas
se instalaron atraídas por la factoría (Fertiberia, Elcogas...),
el pueblo creció hasta acoger a 80.000 habitantes (la ciudad más
grande de la Meseta Sur), el alto nivel de vida de sus habitantes se dejaba
sentir por toda la comarca.
A cambio de esta súbita prosperidad, los puertollanenses soportaban
uno de los índices de contaminación más altos de Europa:
malos olores, "nieblas" sospechosas que cubrían el pueblo
a media mañana, un índice de enfermedades respiratorias muy
superior al del resto del país, un incremento exagerado de alergias
en los niños, un intenso tráfico de camiones...
Pero nadie protestaba en Puertollano, pues todos creían que si se exigía
el estricto cumplimiento de la ley o si se forzaba a la empresa a adoptar
medidas de seguridad más completas quizás el INI o Repsol decidiesen
cerrar sus factorías y marcharse del pueblo, que quedaría sumido
en la ruina. Además, los sindicatos mayoritarios no dejaban de pedir
calma y de contar en voz baja el mal momento por el que atravesaba Repsol
o de repetir las veladas amenazas de la empresa. En resumidas cuentas, los
vecinos de Puertollano decidieron enfermar de los bronquios antes que morirse
de hambre.
Este verano parte del complejo petroquímico estalló. Muertos,
heridos, destrucción y, sobre todo, miedo, mucho miedo. Muchos vecinos
de Puertollano abandonaron la comarca precipitadamente, el gobierno estuvo
a punto de ordenar la evacuación de la localidad, todo el polígono
industrial corrió un serio peligro de explosión que hubiese
arrasado varias decenas de kilómetros a la redonda. Y los vecinos comprendieron
que si las cosas no cambiaban quizás no se muriesen de hambre pero
corrían el riesgo de morir achicharrados.
De ahí la rabia, la indignación, el conflicto y la huelga. Y
con la huelga, el miedo de los poderosos (empresas, ayuntamiento y gobierno
regional, sindicatos mayoritarios), la solidaridad en la calle de los trabajadores
y sus familias. Y la CNT. No hemos hecho más que empezar.
Manifiesto fundacional
de la Federación
Anarquista de Río de Janeiro
Hoy, 30 de agosto de 2003, nos hemos reunido para, reafirmando la esperanza
en la dignidad que nos vuelve humanos, levantar nuestra vieja y siempre renovada
bandera del anarquismo organizado. Levantamos esta bandera porque así
nos lo sugiere nuestra conciencia, en la certeza de que todos cuantos la miren
con el coraje de realizar la utopía, tendrán el mismo valor
dentro de esta igualdad proporcionada por la comprensión profunda del
anarquismo y por su imprescindible vivencia colectiva.
Afirmamos el anarquismo, en confrontación con la hipocresía
y el egoísmo de esta sociedad corrupta y decadente, con la certeza
de que la vida es lo más importante, y que las cosas no tienen por
qué ser como son. En esta convicción ponemos toda nuestra voluntad
de transformación, y de ella viene nuestra fuerza para hacer desaparecer
este viejo mundo. Porque la noche oscura pasará y nosotros trabajaremos
para ver el amanecer.
Entendemos que el anarquismo, en el radicalismo de su propuesta libertaria,
debe presentarse como opción de organización y lucha no autoritaria.
Porque, así como los fines se identifican con los medios, la sociedad
del futuro nacerá de nuestra capacidad de realizar, a partir de ahora,
cotidianamente, las generosas aspiraciones que el anarquismo, a lo largo de
varias generaciones de lucha y esfuerzo militante, legó a la humanidad.
Las raíces de la Federación Anarquista de Río de Janeiro
se asientan profundamente no sólo en las luchas de nuestro pueblo,
en este rincón de América Latina. Muchas veces, en esfuerzos
aparentemente infructuosos y regando la tierra seca con sudor y sangre que
podrían parecer perdidos, para recolectar hoy lo que trabajaremos para
transformar en pan. Otras veces, pequeñas y grandes victorias que recordaremos
siempre con alegría, dándonos la fuerza necesaria para proseguir
la lucha actual.
Nuestra historia se remonta a las grandes luchas de las primeras décadas
del siglo pasado: la organización de los primeros sindicatos y federaciones,
la lucha por las ocho horas y contra la carestía, la huelga de 1917,
la insurrección anarquista de 1918 y los congresos obreros.
Recordamos ahora que hace ya ocho décadas, en agosto de 1923, los trabajadores
organizados de Río de Janeiro refundaban su federación local.
El país se encontraba en estado de sitio, la persecución policial
arreciaba, las deportaciones eran frecuentes y, para completar el desfavorable
escenario, los bolcheviques locales unidos a los cooperativistas reaccionando
contra los principales militantes y sindicatos libertarios. Pero nada de eso
impidió el crecimiento de la Federación Obrera en los meses
siguientes. La dedicación, el ahínco y el compromiso con la
lucha de estos compañeros y compañeras superó los obstáculos
y caló en aquellos que decían que el anarquismo estaba superado
como forma de lucha. Ese afán organizativo no fue interrumpido ni siquiera
por la feroz represión que siguió al golpe militar del 5 de
julio de 1924, cuando todos los sindicatos fueron clausurados y los principales
militantes encarcelados o deportados. Hoy, en la fundación de la FARJ,
homenajeamos a esos compañeros, buscando en su trayectoria inspiración
y fuerzas para construir nuestra organización.
Recordamos también la lucha de los anarquistas contra el fascismo de
los "gallinas verdes" en los años treinta. Clausurados los
sindicatos por el Estado Novo, la resistencia se mantuvo en las páginas
del periódico Açao Direta y en el Centro de Estudios Profesor
José Oiticica (CEPJO), fundado en marzo de 1958. Incluso tras el golpe
militar de 1964, el CEPJO permaneció abierto hasta ser asaltado por
la Aeronáutica militar en octubre de 1969. Muchos de sus miembros fueron
detenidos y algunos jóvenes del Movimiento Estudiantil Libertario (MEL)
sufrieron torturas en las mazmorras de la dictadura.
En los años setenta, con la dictadura en su apogeo, "nuestro viejo"
Ideal Peres con su compañera Esther Redes, crearon un grupo de estudios
en su propia casa, recibiendo jóvenes y viejos militantes, negando
el cinismo que afirma la inexistencia del anarquismo en el Brasil de entonces.
En 1985 surgió el Círculo de Estudios Libertarios (CEL), germen
de varios grupos, como el Grupo Anarquista José Oiticica (GAJO) y el
Grupo Anarquista Açao Directa (GAAD), cuyas experiencias y militancia
aportaron la acumulación necesaria para varias realizaciones como la
revista Utopia, el informativo Libera... Amore mio y el periódico O
Mutirâo, y las primeras experiencias de inserción social en los
movimientos de ocupación y sindical, así como en manifestaciones
y enfrentamientos en la calle.
En el cambio del 92 al 93, los anarquistas estaban en primera línea,
en la organización y apoyo a la ocupación del edificio sede
de Petrobrás por compañeros y compañeras trabajadores
del sector despedidos, lucha que continúa hoy.
En 1995 se inician las primeras experiencias de organización de la
lucha de los trabajadores rurales y urbanos por el derecho a la tierra y al
trabajo digno. A partir de ese año, se suceden las ocupaciones en la
ciudad y en el campo. Algunas perduran hasta hoy, como verdaderos barrios,
con más de 5.000 habitantes, que recuerdan sus orígenes, o como
asentamientos rurales que son ejemplo y referencia por el trabajo de los propios
ocupantes en el movimiento de lucha por la tierra de Río de Janeiro.
De esta experiencia de inserción llegamos a tener compañeros
anarquistas en la coordinadora del Movimiento Nacional de Lucha por la Vivienda
(MNLM) y en la Central de Movimientos Populares (CMP) y, lo más importante,
con apoyo y delegación de las comunidades de base.
Tras el inicio de estas experiencias, surgió la necesidad de una organización
específica anarquista, desarrollando y actualizando la ideología
a las nuevas realidades de la lucha. El Grupo Mutirâo participa en la
creación de "Construcción Anarquista Brasileña",
que tiende a coordinar los trabajos de inserción desarrollados por
grupos anarquistas en diferentes partes del país.
Fuimos también pioneros en los contactos con la Federación Anarquista
Uruguaya (FAU), en la introducción de la propuesta de oganización
anarquista específica en Brasil, que culminó con la fundación
de la Organización Socialista Libertaria (OSL), experiencia que, entre
aciertos y errores, se convirtió en un referente en la historia del
anarquismo organizado en el país, demostrando que es posible la coordinación
de esfuerzos para alcanzar una confederación anarquista brasileña.
Para ello, afirmamos desde ahora nuestra mejor disposición de entendimiento
fraterno con las demás organizaciones anarquistas, las ya existentes
y las que surjan a partir de nuestro ejemplo. Afirmamos nuestra determinación
de trabajar arduamente para alcanzar ese objetivo, tratando a todos con la
misma consideración que queremos ser tratados.
La Federación Anarquista de Río de Janeiro es fruto de toda
esa lucha y es ya una realidad.
Nuestra bandera es roja y negra, símbolo del anarquismo, con un tiêsangue
en el centro, pájaro nativo de los bosques de Río de Janeiro,
símbolo de libertad y de resistencia.
Levantamos nuestra bandera. Hacemos nuestras las palabras de un viejo compañero
de luchas latinoamericanas, con la adaptación oportuna: "Aquí
se presenta la FARJ, sin pedir otra cosa que un puesto de lucha para que no
mueran sueños hermosos y profundamente justos".
Reformas en Brasil: los anarquistas tenían razón
En la mañana de hoy los "articulistas" de la "Voz de
la Reacción", léase radio CBN, apenas conseguían
contener su alegría ante la aprobación de la reforma de la Seguridad
Social en el Congreso Nacional.
La reforma que tanto fue atacada por el Partido de los Trabajadores (PT) durante
los dos mandatos de Fernando Henrique Cardoso, fue aprobada por la mayoría
del PT en el parlamento, con una ayudita del partido del propio ex presidente,
el PSDB. ¿Irónico, no? Quien, como yo, votó por Lula,
probablemente se debe estar sintiendo como un alumno en una clase delante
del profesor que le llama idiota y explica el porqué en un cuadro negro.
Fue conferido al elector un diploma de imbécil, pero principalmente
a la "izquierda", que acreditaba un cambio con la ascensión
de Luis Inácio Lula da Silva a la presidencia (sí, a la presidencia,
porque el poder, el poder real, no cambia de manos con el voto).
A lo largo de ocho años, Fernando Henrique Cardoso intentó empujar
garganta debajo de la sociedad las llamadas reformas, no aquellas realmente
necesarias, que pudiesen enfrentar el pillaje de nuestro país tanto
por corruptos nacionales como por multinacionales, pero sí reformas
de carácter neoliberal, que sólo abren aún más
las piernas de Brasil a la saña depredadora del mercado internacional.
El servidor público fue presentado a la opinión pública
como la razón de los males de la nación. ¿El modelo capitalista?
Ése es más que perfecto, inevitable, definitivo, sin fallos,
con algunos defectillos alguna que otra vez, pero ¿quién no
tiene defectos? Siempre se puede mejorar el capitalismo. En la campaña
el propio Lula utilizó una expresión fantástica: "lucro
justo". Es posible mejorar nuestro modelo económico basado en
la sumisión al todopoderoso mercado. ¡Claro que lo es! Pero nunca
arrancando el "lucro justo" de las mega-corporaciones. El problema
es el servidor público. ¿Por qué? Porque él es
público. Lo que es público no presta. Y si presta, acaba siendo
succionado en beneficio del privado que es, de largo, mucho mejor. Basta mirar
a la energía eléctrica y a la telefonía, que después
de privatizadas mejoraron mucho. ¿No mejoraron?
Pues bien, Fernando Henrique Cardoso intentó, intentó pero no
consiguió. Quedó confuso con una oposición feroz de los
funcionarios, de la Central Única de los Trabajadores (CUT) y sindicatos
llamados de "izquierda" (hace pocos días el propio FMI reprendió
al ex presidente por no tener implementadas las reformas en su gobierno).
Y el sistema estaba incomodado. Había gran presión externa para
que las medidas neoliberales fueran luego aprobadas. De ahí surgió
la gran idea, una idea que podría agradar a griegos y eludir a troyanos.
Vinieron las elecciones para presidente. Paradójicamente, el sistema
encontró en un ex obrero y principal líder de la "izquierda"
la salida para aprobar las reformas. José Serra, el candidato de la
situación, elegido, significaría cuatro años más
de oposición a las reformas, y el sistema tenía prisa, ya había
esperado demasiado tiempo. Permitiendo la elección de Lula, el sistema
consiguió producir en la población, castigada por años
de gobierno de Cardoso, una falsa sensación de cambio. Aparte de eso,
anuló el ímpetu oposicionista del PT y demás partidos
de "izquierda", callando la boca de todo el mundo dándoles
lo que más querían: ¡cargos! Fueron callados también
diversos sindicatos bajo influencia del PT y la CUT. El resultado puede ser
visto por cualquiera. Lula alcanzó en menos de un año lo que
Cardoso no consiguió en ocho. Y de rebote, el sistema aún consiguió
romper la ya raquítica "izquierda". Con la factura liquidada,
el sistema centra el fuego ahora en la izquierda no-alineada, legítima,
representada por los movimientos sociales como los sin-techo, sin-tierra,
etc.
Cayó por tanto el último mito brasileño, de que el voto
es el cambio, la transformación. Todo lo que la "izquierda"
quería en verdad era tener la oportunidad de participar en el poder
(sí, participar, porque el poder, el poder real, no cambia de manos
con el voto). Fue de las manos de la izquierda partidista de donde salió
la aprobación de la reforma de la Seguridad Social. Esa mancha histórica
jamás se apagará. Por eso los "articulistas" de la
CBN no hablaban de otra cosa en la mañana del miércoles. Eran
portavoces de las grandes sonrisas que se estampan ahora en los rostros de
los canallas que desangran Brasil aquí y allá fuera.
Los anarquistas siempre tuvieron razón. Todo candidato a cargo electo
es mentiroso, hasta que se pruebe lo contrario.
Creced y multiplicaos,
pero no
os comáis los unos a los otros
En el momento actual, en el que la depredación social está
alcanzando cotas inusitadas para una sociedad "avanzada" como es
la nuestra, a mi no me sorprende que el consumo de carne y otros derivados
de la explotación animal se hayan convertido en lo que vertebra la
alimentación de todos nosotros.
Al fin y al cabo, si estamos habituados a "devorar" a nuestros compañeros
de trabajo o a las personas con las que nos desenvolvemos a diario para trepar
sobre ellas, ¿cómo no vamos a necesitar durante el resto de
la jornada seguir masticando músculos y tendones?
¿Qué quiero decir con esto? Pues que existe una relación
probada entre el consumo de alimentos animales (particularmente carnes) y
el comportamiento agresivo. Esto puede explicar el extremo al que han llegado
ciertas sociedades occidentales en la época actual, las cuales están
tradicionalmente ligadas al consumo masivo de carnes.
Imaginemos a una vaca que vive toda su corta existencia hasta el momento de
ser sacrificada en condiciones extremas que le causan un intenso problema
de ansiedad. Se la traslada durante varias jornadas confinada en un vehículo
en el que apenas tiene espacio para respirar y se la deposita en un matadero
en el que es enfilada junto con otras de sus congéneres hacia el matarife,
mientras escucha y ve cómo son sacrificadas las que la preceden. Podemos
entonces aseverar que ese animal no ha parado de producir adrenalina así
como otras endorfinas desde, prácticamente, el día de su nacimiento,
y que sus últimas energías son para obligar a sus glándulas
suprarrenales a liberar un desesperado grito en forma de más adrenalina,
que se quedará almacenada en sus músculos hasta que llegue al
consumidor, que asimila esa adrenalina e irremisiblemente la hace suya transformándola
en estrés y agresividad.
Pues bien, frente a esa sociedad voraz, nosotros queremos mantenernos al margen.
No aislarnos, sino que como libertarios queremos sumergirnos en ella para
desde su interior y con las armas de que nos dota la organización basada
en el anarquismo, transformarla hacia algo mejor.
Hoy día es muy habitual encontrarnos con personas que cuando se enteran
de que somos vegetarianos o veganos, nos fríen a preguntas de todo
tipo. Esto, a mi parecer, indica un profundo desconocimiento social no sólo
de la parte técnica del veganismo/vegetarianismo (es decir, en qué
consiste nuestra dieta) sino además de la intensa carga moral que lleva
impresa esta forma de vida.
Parece que nadie se plantea que quienes hacemos de esto nuestra forma de vida,
lo hacemos por algo mas allá de que no nos guste el sabor de la carne,
que nos dé alergia o que "nos dé pena que maten a las vacas".
En primer lugar quiero aclarar que el veganismo es, básicamente, una
forma de lucha que se basa en el consumo responsable.
A grandes rasgos se trata de no participar en el negocio de quienes comercian
con la vida de otros, sea vendiendo su piel, su carne o el producto de su
trabajo en régimen de explotación animal (sea humana o no).
Pero evidentemente va mucho más allá de a quien le dejas tu
dinero, se trata de asumir la responsabilidad que nos toca como habitantes
de este planeta. No queremos justificar ni participar en la destrucción
del medio, en la explotación de las personas y los animales, en la
desertización de las tierras, en la guerra, en el sufrimiento y, en
conjunto, en todo lo que se basa esta sociedad, a la que queremos sustituir
por otra más justa en la que todos tengamos nuestro lugar y nuestra
voz sea escuchada.
Por tanto hablo de algo muy serio, algo que, en principio, nos debería
incumbir a todos. Pero la realidad es que quienes abogamos por este vehículo
de acción, somos tachados (frecuentemente por nuestros propios compañeros
libertarios) de exaltados, burgueses, o simplemente de locos. Creo que esto
en parte puede deberse al desconocimiento del que hablaba antes, pero también
es cierto que el movimiento veganista e incluso el animalista, ha estado monopolizado
por una serie de grupos e individuos que nos han hecho un flaco favor (recordad
aquella teoría de que hay que matar al león porque se come a
las gacelas).
Y este es otro mito del veganismo militante, siempre se nos ha relacionado
con grupos extremistas y radicales, casi sectarios, y con personas intratables
que no están dispuestas a seguir hablando contigo a partir de que se
enteran de que eres carnívoro. Debo decir que todavía no he
conocido a nadie que lo haga; sí, es posible que te encuentres con
quien te dé la charla y te amargue el bocata de chorizo (se siente),
pero también estamos acostumbrados a que nos digan que el anarquismo
está acabado y trasnochado y que lo que toca es la democracia o que
qué majo que es el patrón porque nos da trabajo.
Tal y como yo lo entiendo, el modelo agropecuario actual basado en grandes
explotaciones mecanizadas y en el empleo del petróleo y sus derivados,
así como en la ganadería industrial, en la que no se crían
animales, sino que se gestionan recursos y capitales, es el gran responsable
de la situación de no retorno a la que se acerca nuestra sociedad y
por ende nuestro planeta.
Además debemos abrir los ojos y darnos cuenta de cuál es la
realidad de lo que comemos, no sólo es perjudicial para nosotros mismos
(hormonas, aditivos, toxinas, antibióticos, etc.) sino que estamos
participando en el sufrimiento, mutilación, desmembramiento y finalmente
en la muerte de cientos de millones de animales, con la mayor de las pasividades.
De hecho, se dice que si los mataderos tuvieran paredes de cristal, la mayoría
de nosotros seriamos veganos. Pero el veganismo va mucho más lejos,
no se trata sólo de "compasión" frente al que muere,
sino que tampoco queremos la explotación; del mismo modo que como parte
del movimiento libertario no toleramos la explotación laboral de ningún
ser humano, no deberíamos permitir que se lucre nadie con el sufrimiento
de ningún otro ser vivo: las gallinas colocadas en batería con
luz artificial las veinticuatro horas del día, los cerdo y terneras
engordados con hormonas y piensos, e inmovilizados para "optimizar"
su crecimiento, las abejas decapitadas en masa para poder obtener el esperma
de los machos y así poder realizar fáciles inseminaciones, etc.
Por otro lado, y quizás, algo mucho menos publicitado son los efectos
secundarios de la masiva demanda de carnes y demás productos animales:
la ganadería y la agricultura intensivas promueven la deforestación,
ya que el modelo pecuario actual sólo permite la cría de animales
en extensiones rasas. Sólo la población bovina actual contribuye
tanto al efecto invernadero como todos los automóviles que circulan
por el mundo en este momento.
Según el informe de la FAO llamado "Livestock & the environment"
(1996) avalado por el Banco Europeo y la US International Development Agency
(¡no creo que sean un conciliábulo de "rojos"!) "la
ganadería es una de las principales fuentes de gases invernadero como
el metano y el óxido nitroso". Y añade: "Se estima
que el 16 por ciento del metano y el 80 por ciento del incremento anual del
óxido nitroso en la atmósfera se deben a la agricultura [química
y mecanizada]"
También es interesante atender a lo que apunta Peter Uvin en el marco
del Programa Contra el Hambre de la FAO: "la cantidad de recursos [agrícolas,
energéticos y acuíferos] que consume la ganadería en
todo el mundo hacen del modelo agropecuario actual algo inviable a muy corto
plazo [...] Con los recursos alimentarios que se mantiene una población
occidental media de 3,2 billones de personas, en las que el 25 por ciento
de las calorías son de origen animal, podríamos alimentar a
6,3 billones de personas simplemente suprimiendo la carne y el pescado".
Y aún puedo seguir argumentando mis aseveraciones. Según el
mismo informe de la FAO de 1996, así como en "Europe´s Deficit
in Compound Feedingstuff" del Parlamento Europeo de 1999, se asegura
que grandes cantidades de tierras de cultivo son utilizadas no para alimentar
a las personas, sino a los animales, "el 95 por ciento de la producción
mundial de soja se destina a piensos. En el Reino Unido, el 39 por ciento
del trigo y el 51 por ciento de la cebada, así como el 75 por ciento
de la superficie agrícola, son destinados a la alimentación
animal".
Otros datos de interés: El 87 por ciento de las aguas dulces consumidas
en todo el mundo se destinan a la agricultura. Si a esto le añadimos
que producir un kilogramo de vacuno gasta cien veces más agua que un
kilogramo de trigo, o cincuenta veces más que un kilogramo de arroz,
quizás tengamos la llave para desentrañar de dónde vienen
las sequías que llevan al hambre, la guerra y la destrucción
a cientos de personas en todo el mundo.
Esto nos debe hacer pensar que simplemente adoptando unos nuevos hábitos
en nuestra dieta podemos hacer cambiar todas esas cifras.
Por tanto, y como principio, hay que tener muy claro lo que es veganismo y
lo que no lo es. El uso de pieles, cuero, lana, seda, plumas, etc., así
como el consumo de lácteos, carnes, pescados, huevos, miel, gelatinas
u otros productos de origen animal no es veganismo.
La eliminación de nuestra vida diaria de todos estos productos, así
como el activismo, sí es veganismo.
Es muy probable que estas teorías no consigan cambiar el mundo que
hemos conocido hasta hoy, pero yo he decidido adoptarlas porque creo en un
mundo mejor, sin la explotación del fuerte sobre el débil, del
rico sobre el pobre, sin fronteras ni naciones ni gobiernos, donde todos nosotros
podamos decidir nuestro rumbo, sin que una elite de iluminados nos lleve hacia
nuestra propia destrucción.
Por todo lo anteriormente expuesto, creo que esta sigue siendo otra vía
válida, y paralela al anarquismo, para conseguir esa sociedad justa
e igualitaria que todos ansiamos, al margen del capital y del dominio de la
autoridad. Por todo ello lucho, creo y confío en el fin de la explotación
de humanos sobre humanos o sobre animales. Por el comunismo libertario y un
veganismo en libertad.
El artículo publicado en el número de septiembre de Tierra y libertad bajo el título de "Algunas consideraciones sobre la política" de Julián Vadillo, ha sido reproducido por algunos medios libertarios como A-Infos (incluso traducido al alemán). En A las barricadas se colocó sin la firma de su autor (solamente "extraído de Tierra y libertad"), lo que motivó que se entendiera, por parte de algunas personas, como la que publicó el escrito que reproducimos aquí, como un texto de la FAI. Por otro lado, las intervenciones que habitualmente se hacen en ese foro no van firmadas y tampoco ésta que reproducimos. No obstante, nos ha parecido interesante, argumentado y, salvo algún desliz, respetuoso, por lo que la publicamos para enriquecer y animar el debate. También publicamos otra respuesta que sí llego a la redacción del periódico que, como es normal, va firmada.
Sobre el texto de "Algunas consideraciones sobre la política",
quisiera contrastar mi opinión sobre lo que entiendo por anarquismo,
en los aspectos que se inciden en el texto. Desde luego, hablo por propia
voluntad (sin coacción de nadie), desde mi individualidad y sin ánimo
de sentar cátedra alguna, sino sabiendo que con ello puedo caer en
contradicciones y errores, cuestiones éstas, todas ellas, que parece
que no se reconocen demasiado en el texto, por lo que ya sólo con estos
hechos se cuestionan algunas de sus premisas más importantes.
"Pero el rechazar el Estado como instrumento de dominación no
determina que el anarquismo rechace el poder. Aunque puede sonar raro, el
anarquismo tiene una concepción del poder y del gobierno. Para nosotros
ambos postulados se deben organizar desde una perspectiva horizontal".
"Los anarquistas tenemos propuestas políticas y económicas
propias, encaminadas al poder popular verdadero y al socialismo".
Entiendo que al Estado no sólo se le rechaza como instrumento de dominación,
sino por la propia lógica que tiene un Estado, incluso la de provisión.
Etimológicamente el anarquismo rechaza todo gobierno y por ende el
poder: A-narquismo (no gobierno). El propio texto del que surge el debate
ya reconoce que puede "sonar raro" decir lo contrario, por lo que
intrínsecamente se asume como contradicción. Considero que el
hecho de la horizontalidad, es precisamente esto, ausencia de poder porque
éste, en las estructuras horizontales, se diluye y desaparece. Por
eso, si la concepción de ese gobierno y ese poder se plantea desde
una perspectiva horizontal, ambos deben repartirse por igual, porque si no
ya no es horizontal y si se reparte por igual, quedan diluidos, el poder desaparece.
"El gobierno debe ser completamente democrático, y por ello el
poder debe residir allí donde se origina: en el pueblo y nada más
que en el pueblo".
Bajo mi impresión, el gobierno en anarquía no es democrático
(en el sentido perversamente "cultural" en que se entiende democrático),
puesto que en anarquía no hay más gobierno que el de las voluntades
libres y ningún pueblo puede imponer la vida que ha de ser vivida por
esas voluntades individuales. Eso que planteas, es una variante de lo que
ya existe en versión capitalista y se asemeja a la dictadura del proletariado.
Pienso que todo anarquista debe estar enfrentado a la institución (sea
de la ideología que sea), porque éstas se basan en estructuras
jerárquicas o pseudo-jerárquicas o de dominio (por mucha decisión
popular que lo haya decidido) que las convierten en institución y las
dotan de más o menos poder.
"Es evidente que todos estos procedimientos pertenecen a una clara rama,
a la política. Por ello los anarquistas somos políticos y actuamos
en política, y no tenemos que tener miedo a decirlo".
"El anarquismo es política porque representa una opción
clara y concisa del nuevo orden social frente a las demás corrientes
políticas".
"Los anarquistas tenemos propuestas políticas y económicas
propias, encaminadas al poder popular verdadero y al socialismo".
Creo que la anarquía incide en el terreno de lo social, pero recurre
a la política por encontrarnos en un contexto político y no
porque la anarquía sea política, sino porque ese contexto político
no tiene otras vías para la incidencia social, si no es a través
de una de sus instituciones u organizaciones.
Además pienso que el anarquismo nunca puede entrar en lid con las otras
formas de hacer política, porque precisamente no es eso, no es política.
Otra cuestión es que históricamente haya habido anarquistas
que se decidieran por plantear opciones políticas desde la anarquía,
pero creo que sería demasiado largo y pesado recordar el fracaso de
esas propuestas. El anarquismo no es una opción, es una manera de vivir
y por tanto, como "seres vivos", estamos irremediablemente conectados
con la anarquía a pesar de toda esta cultura destructiva que nos envuelve
y de la que más o menos participamos. Toda ideología con aspiraciones
de poder, por muy socialista o popular que se declare, ha acabado siendo una
pieza importante de este sistema capitalista. Desde la anarquía no
hay alternativas, porque precisamente somos anarquistas y esas "alternativas"
deben surgir en cada momento, en cada lugar y en cada contexto. Los planteamientos
económicos son elementales, de sentido común, y obedecen a las
necesidades y a las posibilidades de cada lugar en los que se llevan a cabo.
No hay programas reformistas, sino planteamientos revolucionarios que no son
alternativos al sistema.
"El anarquismo es organización, y eso es una cosa que debe quedar
clara. No optamos por el libre albedrío y que vengan las cosas como
vengan valen. Eso no es anarquismo, es caos y desorganización. Por
el contrario el anarquismo se regula por la disciplina más eficaz,
que es el compromiso individual de cada uno como factor fundamental para el
buen desarrollo social".
Es innegable que el anarquismo puede tener organización, pero no es
la única manera de expresarse. El anarquismo respeta la individualidad
("la libre federación de individuos") y no sólo como
compromiso individual, sino como otra manera más de organizarse de
manera informal, lo que en algunos lugares se ha llamado organización
difusa, porque no son organizaciones colectivas que pretendan perpetuarse
en el tiempo y en el espacio, sino que surgen de forma espontánea,
para momentos puntuales o en contextos concretos que requieren de un esfuerzo
o un compromiso puntual.
Me parece que es terriblemente contradictorio, estar repitiendo insistentemente
que es una sociedad libre ("nosotros optamos por una sociedad libre de
todo principio de autoridad y organizada de abajo hacia arriba por medio de
la libre federación de individuos") y a la vez rechazar el libre
albedrío, como si este fuese una concepción peyorativa de la
libertad. El libre albedrío es precisamente el que une o separa las
voluntades en sus proyectos de vida. El libre albedrío es la libre
voluntad, el libre deseo que no está sujeto a voluntades ajenas y creo
que la historia de la anarquía y su misma esencia conoce bastante de
ello.
"...pero la FAI sí es una organización política
que lucha por los postulados antes mencionados. Esto no quiere decir que la
FAI deba presentarse a ningún organismo de poder. Todo lo contrario,
quien piense así se ha equivocado de lugar y desconoce el anarquismo.
La FAI debe luchar con sus principios y tácticas por la finalidad que
pretende..."
"Por ello es rechazado todo modelo de reformismo político en el
anarquismo, tal como el municipalismo libertario y las corrientes que deforman
la esencia y la historia anarquista como el insurreccionalismo..."
"...son desviaciones del pensamiento que hay que combatir..."
"...Algunas de estas posturas rechazan incluso la idea del trabajo. El
trabajo es la única riqueza que hay y la ideología anarquista
aprueba el trabajo como elemento necesario e imprescindible. Lo que se elimina
es el trabajo asalariado, base en la que se sustenta la explotación
del hombre por el hombre..."
Actualmente el trabajo no deja de ser una forma más de control social
y como anarquistas deberíamos estar en oposición a la institución
del trabajo, sea este asalariado o no. Entiendo la anarquía como una
forma de vida de emancipación de todas las cadenas sociales, incluida
la del trabajo, que es una de las más nefastas. Al igual que nos encontramos
en un contexto político determinado, también participamos con
más o menos convicción y resistencia en un sistema capitalista,
que ha hecho del trabajo un privilegio y una de las pocas formas de supervivencia
que tenemos las personas que vivimos en sociedades occidentales y en clases
que provienen de las que antaño se llamaban bajas y/u obreras, y desde
esa condición no hay demasiadas alternativas a las que aferrarse, pero
eso no significa que se deba abandonar la lucha por la emancipación
del trabajo y por conseguir comunidades libres. Cuando se dice esto, siempre
los sectores más "cerrados" del anarquismo interpretan que
eso acabaría convirtiéndose en algo así como una comunidad
de vagos eternos en la que estos "espabiladillos" siempre vivirían
del esfuerzo de los demás. Quién así piensa debería
de replantearse el por qué de esa idea, no vaya a ser que su aspiración
en esa futura comunidad sea la de uno de esos pequeños dirigentes que
pretenden organizar y reunir esas pequeñas cotas de poder y de gobierno
que tanto reclaman y ser ellos los que aspiren a vivir del esfuerzo ajeno.
El ejemplo de las colectividades obedecía a un escenario revolucionario
y pre-bélico a la vez y aun así, habría que plantearse
y debatir la necesidad de las industrias o de la producción de cosas
inútiles o de las burocracias. Creo que también sería
necesario plantearse el retorno a la naturaleza, no originando grandes migraciones
al campo, sino deconstruyendo los espacios urbanos y recuperándolos
para la naturaleza y vivir con ella y no sobre o por o contra ella. Este cambio
urbanístico, por él mismo, provocaría multitud de cambios
por el mismo y por los sentimientos que lo inspiran. No hay posibilidad de
acabar con el capitalismo si no incidimos en determinados "modelos sociales"
que lo han potenciado.
Decir que el insurreccionalismo es una "desviación del pensamiento",
es otorgarse de entrada un papel de poder con capacidad para determinar "lo
correcto" y no reconocer que también el insurreccionalismo pueda
ser un planteamiento necesario e irrenunciable, es una mutilación bastante
explícita y habla por sí sola del tipo de planteamientos que
se esconden tras esas afirmaciones que niegan la posibilidad de que diferentes
expresiones anarquistas puedan existir al mismo tiempo, interactuar y contaminarse
con sus experiencias las unas a las otras. ¿Es ese el miedo, el que
las individualidades sean ingobernables y sea necesario la aplicación
de la re-educación de la "desviación"?
"Añadir una cuestión más, que diferencia nuestra
política de la de ellos. Un elemento que tiene nuestra política
y carece la de los demás es la ética".
"Aunque entre nosotros tengamos nuestras diferencias, cosa evidente en
cualquier organización, siempre intentamos llegar al consenso y sabemos
actuar como una piña en los momentos difíciles, pues nuestra
afinidad nos ayuda".
Considero que precisamente la ética intransigente, dominante y autoritaria
de ciertos sectores de la anarquía no es la mejor "terapia social",
y no implica ninguna diferencia con las que ya conforman esta sociedad, ni
tampoco referencia alguna para el pueblo y las personas. Son estos sectores
los mismos que en momentos difíciles han demostrado que el récord
de velocidad en el terreno deportivo, está muy lejos de las "marcas"
que han conseguido algunos en el terreno "político"; y nunca
han mostrado ni han hecho pública su solidaridad, salvo en los casos
en que se han desmarcado de ciertas prácticas.
Para finalizar, planteo que sólo hay que analizar las actividades de
la FAI y darse cuenta de que el vacío es tan grande, que para mi sólo
es comparable a sus argumentos ideológicos y a su obstinación
en arremeter contra quienes vemos la anarquía desde esa emancipación
del trabajo (aunque no sea el único aspecto desde el que la observamos
e intentamos hacer nuestra).
A propósito de "Algunas consideraciones"
He leído con detenimiento el artículo del compañero
Vadillo aparecido en el nº 182 de Tierra y libertad, y quisiera expresar
mi opinión sobre algunos de los asuntos que en él se plantean.
Antes me parece conveniente exponer el significado de los términos
utilizados para no crear confusión:
Política: Arte y actividad de gobernar un país, así como
conjunto de actividades relacionadas con la lucha por el acceso al gobierno.
Gobernar: Regir. Dirigir una colectividad dictando las disposiciones para
su marcha ordenada y haciéndolas cumplir.
Poder: Ante sus varios significados, lo utilizaré en el sentido de
"imposición por la fuerza".
Democracia: Sistema de gobierno en el que los gobernantes son elegidos por
los ciudadanos mediante votación.
Estado: Conjunto de los órganos de gobierno de una nación.
¿Qué sociedad propugnamos?
Nuestros acuerdos son claros, el comunismo libertario del que hay suficiente
escrito y su descripción no corresponde a este artículo.
Estoy convencido de que no es ningún "paraíso terrenal",
pero quiero hacer "otras consideraciones".
En una sociedad anárquica es inviable el gobierno y el Estado, pues
éstos establecen que las relaciones sean verticales de arriba-abajo,
tomando las decisiones en la cúpula y además obligando a acatar
y cumplir las mismas a la sociedad. El Estado es una organización ajena
a la sociedad, a la que controla y dirige. Tampoco sería una sociedad
en la que tendría cabida la política, pues no es necesario dirigir,
ordenar y ejecutar las disposiciones gubernamentales, porque no hay gobierno,
entonces ¿a qué luchar por el mismo? Política no son
las relaciones sociales, sino la lucha por el poder para el control de la
sociedad.
Democracia ya existe, pero ¿de qué tipo? Representativa; la
democracia directa es otra cosa. Cada uno decide por sí mismo y los
acuerdos son tomados por los implicados en el asunto tratado. Sí, existen
delegados, con acuerdos o mandatos, pero sin decisión propia ajena
a la asamblea que transmiten los mismos para donde han sido designados.
Fines y medios
Creo que estamos de acuerdo, así lo espero, en la identificación
del medio con el fin a conseguir. Por ello, las organizaciones que formemos
no pueden ser políticas, han de carecer de órganos de gobierno
y poder, porque en la sociedad que queremos no hay lugar para el poder ni
sus representantes, el gobierno y el Estado; por lo tanto es innecesario el
medio para conseguirlo, la política.
Evidentemente nuestra sociedad no estará en marcha un día al
despertarnos y de manera espontánea. Carente de "bola de cristal",
por lógica se puede deducir y llegar a algunas conclusiones.
Es importante, en mi opinión, que la sociedad esté impregnada
de ideas y comportamientos libertarios.
Aunque creo bastante improbable que una organización específica
anarquista lleve a cabo la revolución social por sí sola, sí
estoy convencido de que la puede provocar. Para ello son necesarias, diría
que fundamentales, organizaciones sociales con comportamientos libertarios
en sus relaciones y funcionamiento, que faciliten la dinámica y educación
suficientes en pro del comunismo libertario.
¿El tránsito? ¿Qué problema hay con el tránsito?
Propaguemos relaciones anárquicas y dejemos que eso lo decidan los
que estén, espero que sea estemos, en ese momento. Entiendo que tan
importante como la destrucción del Estado y lo que representa es la
construcción desde hoy de la sociedad de mañana, pues el espontaneísmo
sólo puede conducir al fracaso de la revolución social.
Se puede argumentar que la lucha contra el poder no deja de ser una lucha
por el poder. Este argumento no es correcto, pues es como decir que luchar
contra una tempestad es querer anegar la tierra uno mismo en lugar de ser
la Naturaleza. Rebelarse contra el poder es no aceptar la imposición,
la explotación, la falta de libertad, porque nadie tiene derecho sobre
nadie, entonces, sencillamente, se trata de que no se dé esa situación
entre aquellos que así lo elijan, no de imponerla.
Incapaz de decir a ninguna organización lo que debe hacer, pero sí
de participar y aportar dentro de la misma en favor del comunismo libertario,
una pregunta: ¿Cómo una confederación de las características
de la CNT puede ser una Central?
¡Ah! ¿El anarquismo es altruista? ¿Seguro?
Los anarquistas
venezolanos y
el referendum contra Chávez
Mijail Bakunin, gigante por su tamaño y por sus ideas, afirmaba en
1874 que a través de sistemas centralistas y autoritarios era imposible
llevar a cabo cualquier tipo de emancipación social. El pensador ruso,
pilar del pensamiento libertario, protagonizó una decidida polémica
contra las ideas de Marx. A pesar de la coincidencia en la supresión
de las desigualdades llevando la lucha contra el capitalismo hasta el final,
el barbudo anarquista rebatía que la única fuente de poder fuera
la propiedad privada, tal como lo afirmaban los marxistas. Bakunin llegó
más lejos en la comprensión de la naturaleza humana al introducir
elementos sociales y psicológicos en la lucha revolucionaria.
La instauración de formas de dominio no sólo se expresa en la
propiedad privada de los medios productivos, sino también en el monopolio
de la información y en la estatización integral de la vida social.
Los marxistas planteaban la necesidad de un período de transición,
la "dictadura del proletariado", para llegar a su prometida sociedad
ideal. Bakunin, adelantándose décadas a sus resutados nefastos,
afirmaba tajantemente: "Es una mentira que esconde el despotismo de una
minoría dirigente más peligrosa porque se presenta como la expresión
de la llamada voluntad de pueblo. Pero esta minoría, nos dicen los
marxistas, será de trabajadores. Sí, ciertamente, de ex trabajadores
que, apenas se conviertan en gobernantes o representantes de los trabajadores
dejarán de serlo y mirarán al mundo del trabajo manual desde
lo alto del Estado; no representarán ya, desde aquel momento, al pueblo
sino a sí mismos y sus pretensiones de querer gobernar al pueblo. El
que dude de esto no conoce nada de la naturaleza humana". Las 'revoluciones'
realizadas bajo la influencia de estas ideas han llevado al poder a una nueva
oligarquía que monopoliza las funciones directivas de la vida social,
gracias al control de recursos intelectuales y técnicos.
Los anarquistas estamos convencidos de que la lucha contra las injusticias
significa el enfrentamiento contra todo tipo de poder incontestable. El Estado
no es un producto de la sociedad ni la consecuencia de los antagonismos de
clase, sino su causa. Si se combate al Capital como centro del poder económico,
los libertarios combatimos con igual fuerza al Estado como epicentro del monopolio
de lo político. "Donde hay Estado -citamos de nuevo a Bakunin-
hay inevitablemente dominación y, como consecuencia, esclavitud; el
Estado sin esclavitud, abierta o enmascarada, es inconcebible: por eso somos
enemigos del Estado".
Por tanto, al final de cada cita electoral vemos la recomposición de
una burocracia gestora que deja intactos los soportes del Estado y las relaciones
económicas injustas. El poder es el objetivo que persiguen quienes
difunden que 'contarse' es la solución mágica a una crisis cuyas
dimensiones son sistémicas y estructurales. Una nueva matriz política
y cultural no nace espontáneamente en las urnas, debe traer tras de
sí un proyecto complejo y coherente de sociedad. La falta de éste
ocasionó que la Quinta República haya sido una copia fiel de
la Cuarta. Por ello: ¡Que se vayan todos! con sus populismos, exclusiones,
demagogias y cinismos. Quedamos muchos, organizando voluntades y afinidades
desde abajo para revolucionar verdaderamente nuestro entorno.
Como anarquistas apoyamos cualquier proceso de participación y consulta
de la gente. Pero, los referenda revocatorios del poder serían un proceso
más fecundo e interesante si no tuvieran las constricciones del presente.
Quienes redactan las preguntas, limitan de antemano las posibles respuestas.
El 'sí' o el 'no' no resuelven nada trascendental. A ambos bandos les
interesa que la discusión desemboque sólo en estas pobres posibilidades.
Estos grupos no aportan nuevas formas de pensar y de enfrentar los problemas
sociales. En la actualidad, la falta de verdades incuestionables abre un compás
en el que todas las posibles respuestas (ecológicas, feministas, antimilitaristas,
campesinas...) son necesarias para construir, desde abajo y horizontalmente,
un mañana solidario y libre. Esta construcción depende en gran
medida de la destrucción de viejos esquemas. Por ahora, aquí
y en todo el mundo, debemos enfrentar las mentiras y chantajes de, como lo
expresaba Bakunin en una de sus cartas, "la mierda más vil y temible
de nuestro siglo: la burocracia roja". No pensamos mejor de quienes se
ubican en el otro lado. ¡Que se vayan todos!
Una vez más, la clase política nos convoca a elecciones y,
como es habitual, pretenden convencernos de que nuestro voto es fundamental.
Nada más lejos de la realidad.
Con los últimos hechos acaecidos durante este año, nos han demostrado
en multitud de ocasiones que sólo nos necesitan para legitimar y perpetuar
su inmundo y asqueroso poder.
Cuando el desastre del Prestige, si no es por la solidaridad y el apoyo espontáneo
de la ciudananía que se puso a limpiar las playas, la tragedia hubiera
sido aún peor. De haber esperado la intervención del Estado,
hoy toda la costa sería una mancha negra.
Cuando el gobierno de España se puso a la cabeza de los lameculos del
imperialismo yanqui en sus planes de ocupar Iraq, el pueblo en pleno ocupó
las calles manifestando su negativa a la guerra y haciendo una huelga general,
que el gobierno y los medios de comunicación lacayos tildaron de minoritaria.
Hicieron oídos sordos y atacaron Iraq.
Por la muerte de varios periodistas españoles, el gobierno de Aznar
no consideró necesario pedir explicaciones a los asesinos, como le
reclamaba toda la sociedad.
Más tarde, en la Asamblea de Madrid, resulta que todos ganan las elecciones.
Pero, con la "fuga" de dos diputados, se destapa una trama mafioso-inmobiliaria
que después de montones de sesiones de investigación y de interrogatorios
no demuestra nada... O sí: que toda esta gente no está en la
política más que por su propio beneficio y por medrar en sus
negocios. Están todos tan manchados de mierda que son los primeros
interesados en que nada salga a la luz; solamente montan un pequeño
paripé con el que nos demuestran que se representan a ellos mismos
y nada más.
Nos demuestran todos los días la ineficacia del "sistema democrático",
que la opinión del pueblo no les interesa y que no cuentan con nosotros
para nada, como venimos diciendo los grupos anarquistas desde siempre ...y
parece que los acontecimientos nos van dando la razón.
Cada día nos dan más razones para no ir a votar.
A nosotros nos da lo mismo quién gane las elecciones: unos son continuadores
de las mismas políticas represivas, caciquiles, autoritarias, antiproletarias...
que comenzaron los otros. Pero tenemos una alternativa: la democracia directa,
en la que todos y todas tengamos la oportunidad de participar en todos y cada
uno de los acontecimientos que afecten al destino de nuestras vidas, a decidir
en el día a día.
No delegar en nadie que ni nos conoce ni conocemos, que pactará con
quien él o ella decida y que hará con nuestro voto lo que mejor
convenga a sus propios intereses, sin consultarnos nunca más.
No queremos participar en este sistema cruel, que castiga a los débiles
y premia a los poderosos, que se ceba siempre con los más desprotegidos.
Queremos decidir nuestro destino, queremos una sociedad justa, igualitaria,
sin privilegios para nadie.
Te proponemos que te organices en asociaciones, grupos... anti-autoritarios
que luchen por la libertad y la justicia integral, por nuestra dignidad como
personas, que le arranquen al poder los derechos que nos roba.
No caigas en su trampa paternalista creyéndote su cuento de que las
ideologías han fracasado, que no somos capaces de gobernarnos nosotros
mismos sin intermediarios, que su "sistema democrático" es
el mejor (para ellos sí, claro).
Los políticos ya lo saben, pero recuérdalo tú: nosotros no los necesitamos.
¡Eh... tú! ¿Así que otra vez te la han jugado?
A ver si te creías que esta vez tu voto iba a servir para cambiar algo.
Eres un ingenuo: sigues en el mismo curro de mierda, buscando una vivienda
para empeñarte a ti y a tus hijos el resto de vuestras vidas, y si
antes no llegabas a fin de mes, ahora no pasas del día doce.
¡Y para colmo vienen ahora a decirte que aquí no ha pasado nada,
que tienes que volver a votar! Vaya verano que se tienen que haber pasado
riéndose de ti.
¿Todavía te acuerdas de lo que te prometieron? Pues si no te
acuerdas, no te preocupes que nos lo van a volver a recordar. ¡Si es
que encima no tienen ni imaginación!
Unos prometían que todos íbamos a tener viviendas de protección
oficial, que no nos iban a faltar los contratos indefinidos, que iban a potenciar
la educación pública y que el médico de la seguridad
social nos iba a tratar como si fuera de la privada.
Otros te venden que gracias a ellos, la economía (y el metro) han crecido
tanto que vivimos mejor que en Europa.
Al final las viviendas las construirán, sí, pero para especular
con ellas. El empleo tampoco va a faltar, ganen o pierdan seguirán
chupando del bote.
Y por supuesto la economía crecerá, ¡en sus bolsillos!
Y no te extrañes por el escándalo en la Asamblea de Madrid.
Parece que no tenemos memoria, esto ya ha pasado más veces y seguirá
pasando. Se llamen Tamayo o de otra forma, la política la hacen siempre
sinvergüenzas, y da lo mismo quien gane o quien pierda porque al final
siempre se salen con la suya. Todos actúan de la misma manera.
En lo que sí que les verás coincidir es en que seas demócrata,
en que respetes las "reglas del juego democrático" y el orden
constitucional y bla, bla, bla.
Vamos, que lo que quieren es que vuelvas a votarles, tanto unos como otros,
que les justifiques durante otros cuatro años más, que les des
carta blanca para seguir haciendo lo que les dé la gana.
Por eso la próxima vez que te llamen a las urnas, tienes dos opciones:
o eres bueno, agachas la cabeza y les sigues el rollo pensando que esta vez
será diferente, y les votas; o piensas por ti mismo y les demuestras
que no les necesitamos, que no necesitamos que nos digan cómo tenemos
que vivir y les botamos a todos.
Se acabó. La huelga de los trabajadores de la limpieza pública
de Tomares ha terminado. Los compañeros sevillanos, desde el conocimiento,
seguro que hacen una valoración rigurosa de esta huelga. Nosotros,
desde la distancia y sin conocer los pormenores de todo lo que ha pasado,
nos atrevemos a decir cuatro cosas.
Decir que los políticos, todos los políticos y todos los partidos,
y los empresarios están en el mismo bando. En el bando de los explotadores,
de los parásitos sociales. Unos y otros se complementan y se coordinan
perfectamente cuando de lo que se trata es de joder al de abajo y llevarse
la pasta que produce.
Hay que decir que es la huelga más larga habida en España en
los últimos 25 años. Han sido 134 días, cuatro meses
y medio, que se dice pronto. Nada de una o dos horas a la semana, nada de
un día o dos al mes, nada de esas huelguitas que están ahora
de moda, de las de sí pero no. Han sido más de cuatro meses
de los de treinta días de veinticuatro horas de lucha.
También hay que decir que la militancia confederal participa y está
presente desde siempre en numerosas luchas. A pesar de ello, desde la llamada
transición, la CNT no había sido protagonista de una huelga.
En ésta lo ha sido. En Tomares se ha demostrado que el anarcosindicalismo
es en la actualidad una herramienta de lucha válida para los trabajadores.
Última cosa. Esta huelga la han ganado los trabajadores, todos los
trabajadores que se han situado frente a la injusticia que se daba en esa
empresa y no sólo los que estaban en huelga. Han sido muchos los que
han luchado junto a los de Tomares. La solidaridad mostrada en huelgas de
hambre, en viajes milkilométricos los fines de semana, en cantidad
de concentraciones y protestas, en comunicados y en aportaciones económicas
ha sido (en estos tiempos en los que sólo prima el cochino interés
y la falta de ética) histórica.
Guerra, dominación y control social
Puertollano: un pueblo
que grita ¡Basta!
Reformas en Brasil:
los anarquistas tenían razón
Creced
y multiplicaos, pero no
os comáis los unos a los otros