
SECCIONES
En esta sociedad en la que nos ha tocado vivir y después de
muchísimos años, seguimos soportando pesadas cargas, lastres,
lacras heredadas de nuestros ancestros, de generación en generación
desde hace muchísimos años, las cuales han ido sobreviviendo
año tras año, siglo tras siglo al paso del tiempo gracias a
su poder de adaptación a los tiempos, a las personas, a las circunstancias
y a una increíble habilidad para hacer que todo siga igual a pesar
de los cambios surgidos en cada época que les ha tocado vivir. El militarismo
es una de esas lacras y su fin parece todavía bastante lejano en el
tiempo pues últimamente sus pupilos, no sólo lo están
poniendo de actualidad, sino que le han dado un giro, por supuesto fingido,
a su misión sobre la tierra. Nos referimos evidentemente al carácter
"humanitario" que se le confiere a los máximos adalides de
la lógica militarista, los militares y sus ejércitos.
El militarismo a lo largo de la historia ha sido el causante de infinidad
de injusticias, atropellos, guerras, asesinatos, genocidios y una larga, larguísima
lista de barbaridades innombrables e injustificables que nos llevan a concluir
sin la menor duda que la lacra militarista es la causante de gran parte de
los males de la humanidad. El cáncer militarista no lo producen sólo
los militares (principales actores de esta dantesca tragedia) sino también
los patrióticos ciudadanos que creen necesaria la existencia de los
ejércitos para protegerles de invasiones extranjeras o revoluciones
internas que trastornen su modo de vida, su bienestar y sus intereses, generalmente
oscuros e inconfesables. Estos ciudadanos apoyan las guerras pero ellos no
van a ellas y se cuidan muy mucho de procurar que sus hijos tampoco lo hagan,
pues su misión será otra distinta (gobernar el país y
sus instituciones cuando ellos dejen de hacerlo).
Luego están los patriotas convencidos, esos que mandan a sus hijos
al matadero de las guerras orgullosos de sacrificar su vida para el engrandecimiento
de la madre patria lamentándose de no poder ir ellos mismos (carne
de cañón). Éstos reconocen patrias, banderas, jerarquías
y santas cruzadas contra el terrorista, el infiel, el rojo, el malo en una
palabra y se creen el brazo justiciero de Dios sobre la tierra.
Tras el militarismo también se esconden los intereses económicos
de las multinacionales y la industria armamentística, que necesita
del militarismo para subsistir, pues los militares son sus mejores clientes,
por eso los países donde la industria armamentística es muy
importante (EE UU) necesitan potenciar las guerras, ya que para esta industria
suponen un negocio redondo y los Estados hegemónicos tienen que utilizar
las armas que se van quedando caducas sustituyéndolas por otras nuevas
y tecnológicamente superiores. Concluimos, pues, que mientras el militarismo,
sus ejércitos, aquellos que los defienden y justifican, la industria
armamentística y multinacional, la hegemonía de los países
ricos sobre los pobres sigan existiendo, seguirán existiendo las guerras,
la desigualdad, la miseria, el hambre y todo aquello contra lo cual luchamos
todos los hombres y mujeres libres del mundo, los anarquistas.
¿Qué hacer contra el militarismo?
Evidentemente rechazarlo en todos los planos:
En el económico, no financiándolo.
En el social, protestando contra él y sus atropellos.
En el laboral, promoviendo la reconversión de la industria armamentística
en una industria más productiva y pacífica.
En el educativo, educando a nuestros hijos en el antiautoritarismo, en la
igualdad y en la libertad individual y colectiva.
Pero, eso sí, todo esto sólo se puede hacer a través
de organizaciones antiautoritarias, anti-militaristas, no jerárquicas
y, a poder ser, anarquistas.
La desaparición de la lacra militarista y de todas las demás
depende de nosotros. Manos a la obra pues.
Parece incomprensible que el mayor defensor de la libertad y de la democracia
sea un "señor" que se llama Cotino. El susodicho viene de
Madrid, lugar en el que dejó un nefasto recuerdo entre los grupos y
organizaciones que discrepan con las prácticas antihumanas y agresivas
del sistema económico del que nos han dotado aquellos que tienen el
poder, pero no nos engañemos; no es el poder político al que
nos referimos, el poder político es una simple marioneta del poder
económico que desde la sombra maneja los hilos de los dirigentes políticos
que se dejan corromper y que han llegado a una altura de mando suficiente
para poder ser útiles a sus intereses. Es así como se producen
casos como el del Parlamento de la Comunidad Autónoma de Madrid, éste
no es el único pero es el que se descubre porque ataca los intereses
de uno de los partidos que querían mandar y que al parecer no les interesaba
a los que ponen las pelas, como éste montones en toda la geografía
española, desde los ayuntamientos que se han pasado de ser el centro
de reunión y defensa de los ciudadanos de un mismo término,
parroquia, etc., a cobradores de impuestos y amigos íntimos de los
especuladores y empresas arrendatarias que dan pingües beneficios a las
arcas municipales y particulares de algunos, hundiendo en la desesperación
y en la impotencia al pobre ciudadano que es víctima de cualquier abuso;
hasta las Comunidades autónomas que, con los mismos criterios, dan
concesiones de gestión y especulación a amigos, familiares o
simples untadores, y eso por no hablar del Estado, donde todo se puede multiplicar
al cien por cien, desde facilidades para que tu hija se case como los reyes
o la nobleza, hasta facilitar policía y medios de seguridad para que
superestrellas del balón puedan recorrer la capital sin ser molestadas.
Todo esto es una vergüenza y hay mucha gente que no lo quiere y que ve
que se están envenenando las conciencias de nuestros hijos con una
vida y un glamour que sólo es realidad en la televisión, porque
tenéis que saber todos que los famosos y los ricos también cagan
( si lloran o no, no me importa porque las lágrimas con poder y dinero
son más llevaderas) y cagan mierda como todos los mortales, no cagan
oro ni aromas de flores. Pues bien, una vez dicho esto sólo quiero
recordarle al Cotino que sabemos que está al servicio de todos estos
que especulan, que manipulan, que les pagan, que les engordan y que nos quieren
joder a todos para ellos seguir ganando y viviendo en el glamour, pero sepan
que de la mierda no se escapa nadie y ustedes tampoco.
Cotino inició en Madrid una cruzada antirrojo, antidiferente, antiprotesta,
antiokupa, antiradical, antihumana, antipersona, antigua porque esa cruzada
ya la comenzó su amado caudillo nacido en El Ferrol y de nombre impronunciable;
sí, el de la lucecita del Pardo, el dictador, el enano, el amo de la
reserva espiritual de Occidente, ese que se lo enseñó todo a
usted y del que aprendió que había que combatir lo diferente,
lo rojo, lo radical, el pensamiento, la oposición, la libertad, etc.
"Señor" Cotino: si usted defiende a quienes especulan, a
quienes están destruyendo el mundo y la dignidad humana, es normal
que tenga ese ánimo vengativo y perseguidor contra el anarquismo, porque
para usted anarquismo es igual a terrorismo, que se enseñaba en la
escuela franquista, para usted anarquismo es estar en contra de todo, para
usted anarquismo es caos, para usted anarquismo es destrucción. Pero,
nada más lejos de la realidad todo lo anterior: el terrorismo, estar
contra todo, el caos y la destrucción son los emblemas de la sociedad
capitalista, de la que usted se levanta como paladín. En la economía
capitalista todo es válido y si hay que practicar el terrorismo lo
practicarán para lograr sus objetivos, sin importarles nada ni nadie,
¿les importa a las empresas y a los especuladores la supervivencia
de las especies animales, del planeta, en definitiva? A los accionistas sólo
les preocupan los beneficios, sus beneficios, y les da igual si para ello
tienen que matar a unos cuantos miles de seres humanos, o a unos cientos de
miles, todo sea por el negocio, en el capitalismo el caos se fomenta para
hacer posible implantar la dictadura de los que poseen contra aquellos que
poseen menos que ellos, en el capitalismo todo es válido siempre que
el grande se pueda comer al pequeño o que el pequeño no se rebele
contra el grande; el capitalismo es destrucción: del planeta, de países
enteros que no entran en el juego que interesa a los poderosos (tenemos que
recordar las guerras imperialistas de los Estados Unidos, Reino Unido, etc.).
Creo que ya vale de hipocresía "señor" Cotino; quítese
la mascara y diga claramente que le molestan todos esos que no visten como
marca la sociedad y la etiqueta, todos esos que se oponen a que se siga denigrando
la dignidad de los seres humanos, todos esos que se oponen a los especuladores,
todos esos que quieren enseñar un mundo nuevo, todos esos que pretenden
acabar con un sistema social que está destruyendo el planeta, todos
esos que quieren la harmonía entre los seres humanos y la naturaleza,
todos esos que están en contra de la violencia que el sistema nos ofrece
todos los días, todos esos que quieren vivir en paz sin especuladores,
sin guardianes, sin políticos, sin un Gran Hermano que controle sus
vidas, todos esos que creen en la democracia, en la verdadera democracia,
en la democracia directa donde cada hombre y mujer se represente y decida
por sí mismo, sin entregar cartas blancas, ni cheques en blanco a nadie
durante cuatro, seis o los años que sea para que hable por él,
decida por él y destruya el país o el planeta por él.
Una democracia en libertad donde nadie nos imponga sus planteamientos por
la violencia, ya sea ésta mediática, económica o física.
A usted "señor" Cotino le preocupa eso: no poder seguir chupando
del bote usted y sus amigos, le preocupa que haya gente que enseñe
cosas diferentes, le preocupan los okupas que hacen cosas positivas y aúpa
a la escoria para que den una mala imagen de los movimientos alternativos.
"Señor" Cotino: todos sabemos cómo se crea una psicosis
de miedo, todos sabemos que la guerra sucia se empleó contra los movimientos
sociales en otro momento, todos sabemos que un colega suyo, Rodolfo Martín
Villa, y sus cuerpos de seguridad del Estado crearon todas las condiciones
y infiltraron a un provocador policial para incendiar la sala de fiestas Scala
en Barcelona y todos nos tememos que lo que está sucediendo en Valencia
durante los últimos meses sigue las mismas directrices, ni más
ni menos es algo orquestado para acabar con cualquier movimiento de oposición
y para ello ustedes están empleando los medios que consideran oportunos
y les cargaran el muerto a los de siempre, a los que ustedes no tragan, a
los herejes, a los contestatarios, a los inconformistas, a los anarquistas,
a los radicales, a los revolucionarios, a las personas, a los que no se dejan
manipular, en definitiva a los que representan la esencia del ser humano:
la libertad, la capacidad de pensar y reflexionar, la búsqueda de lo
nuevo, la utopía.
Sepa "señor" Cotino que si el ser humano no hubiera creído
en la utopía posiblemente usted todavía andaría (perdón)
saltaría de rama en rama y de árbol en árbol, y si no
fuera por los revolucionarios el capitalismo y la democracia burguesa serían
una utopía, pues fueron los revolucionarios quienes hicieron posible
el tránsito del feudalismo al capitalismo. Por tanto "señor"
Cotino, ya vale de envenenar el ambiente y dedíquese a garantizar la
seguridad y a no perseguir a okupas, radicales, utópicos, anarquistas
y revolucionarios que en la historia hicieron posible que usted bajase de
los árboles, dejase la armadura y el caballo, y pueda ser una persona
más libre y con mejor calidad de vida que teníamos en las cuevas,
pero no destruya lo bueno que tenemos y lo poco conseguido y nos vuelva a
meter en ellas, aunque éstas sean de hormigón armado y rejas
de hierro; menuda evolución hubiéramos hecho los humanos, los
utópicos y los revolucionarios si después de conseguir que todos
saliéramos de las cavernas dejásemos que nos volvieran a meter.
"Señor" Cotino, si le gustan las cavernas vuelva a ellas,
pero déjenos a los que queremos evolucionar vivir libres y tranquilos,
sin ataduras ni castraciones que nos impidan desarrollarnos como personas.
Los utópicos, los anarquistas, los revolucionarios, odiamos la violencia;
no nos siga agrediendo, por favor, déjenos en paz, queremos vivir en
libertad, no nos la corte. Somos solidarios, pacifistas y naturistas, no nos
envenene, déjenos en paz, olvídese de nosotros, ¿o es
que tiene algún trastorno psíquico que se lo impide?
Creemos prácticas
igualitarias de apoyo mutuo
contra los mercaderes del saber
¿Se opondría la multiplicidad a los valores comunes? ¿Encerraría
lo intercultural a los individuos en comunidades? ¿Las relaciones educativas
norte-sur suscitan la compasión o el aprendizaje entre unos y otros?
Las relaciones internacionales entre centros escolares, asociaciones educativas
o sociales expresan a la vez cambios interculturales, análisis cruzados
sobre las prácticas, de búsqueda y acción igualitaria
para construir los valores sociales universales.
La alteridad es el espacio fundamental de los encuentros humanos. Puede además
evitar la fatalidad de la exclusión estableciendo el aprendizaje del
otro en una complementariedad de valores y de referencias. Eso conlleva un
tener en cuenta la vida del niño de aquí y de allá, un
reconocimiento de las referencias que lo han formado. Si la escuela -espacio
privilegiado del descubrimiento del mundo- ignora el conjunto de competencias
y conocimientos de los niños, se instalará en la alienación
cultural. Las relaciones internacionales de las especies educativas (escolares,
culturales y sociales) permiten a unos y otros descubrirse, construir otros
sistemas de valores y, por tanto, crear prácticas alternativas a la
mercantilización de los saberes.
De la observación "voyeurista" a la búsqueda común
La mayor parte del tiempo, estas historias plurales nacen de la casualidad
del encuentro, del deseo de compartir unos con otros, de la curiosidad hacia
los otros, dando lugar a... la reproducción de los esquemas sociales
que exportan prácticas educativas inadaptadas al medio, a la eternización
del empobrecimiento de los países del sur al someterlos a proyectos
educativos bajo la influencia de ONG cuya financiación procede del
Banco Mundial o a la aceptación de las disparidades y los desequilibrios.
El viaje (en el sentido de relaciones circunstanciales) en un primer tiempo
tiene un efecto de lupa sobre su propia vivencia y cultura particular: sorpresa,
apoyo estrictamente financiero o material... después se entreabren
las puertas a las ayudas cooperativas con efecto de retroalimentación
cuando la relación que se ha construido es fruto de la creación
de libertades y paridades.
Hay varias condiciones previas necesarias a toda asociación igualitaria:
-La libertad de actuar y de pensar evita la tutela: la mayor parte de las
ONG presentes en los países del Sur o del Este batallan por su propia
supervivencia. La independencia económica e intelectual de los asociados
es fundamental. Cada uno es un experto social y libre en sus decisiones, todo
proyecto ha de tender a la autonomía y los encuentros han de surgir
de la coformación, de la puesta en práctica de proyectos elaborados
y vividos por los actores locales y bajo su única responsabilidad.
-La mutualización de los análisis y de las competencias: cada
estructura debe reconocerse en la otra y compartir los valores comunes, incluso
aunque no desemboquen en prácticas idénticas. Son las acciones
y no los discursos los que crean los espacios de emancipación.
Si escapamos a la lógica del modelo de desarrollo para inscribirnos
en el de la construcción de relaciones sociales alternativas, las aportaciones
exteriores no se sustituyen con las iniciativas locales, sino que las refuerzan.
Hay un desequilibro en el que los vínculos o relaciones exteriores
resultan irreemplazables.
Las estrategias, los puntos de arraigo surgen de los análisis de las
relaciones de fuerza y de las posibilidades de éxito. El desequilibrio,
nacido ya sea de la tutela, ya sea de la falta de perspectivas o de búsquedas
sociales, revela siempre una situación ambigua: relaciones de poder,
falta de control, redes impersonales informales, falta de transparencia.
-La creatividad y los descubrimientos sociales deberían ser transferibles
y convertirse en propiedad colectiva. Esto implica funcionamientos democráticos
abiertos, sin ocultaciones y con difusión de los saberes. Es evidente
que el sector social informal es mudable por naturaleza y difícilmente
controlable por los poderes públicos, y demasiado a menudo por sus
propios actores. No obstante, el efecto de retroalimentación de las
relaciones internacionales o la conexión con otras iniciativas populares
regionales deberían permitir transformar un fracaso, desviarlo con
el fin de retransmitir las competencias adquiridas.
-La construcción de una búsqueda común: luchar contra
la globalización capitalista de la educación con el fin de proponer
alternativas y contraprogramas construidos por todos.
En la estricta esfera de nuestras competencias y nuestros medios, tenemos
el poder -algunos añadirían el deber- de construir a partir
de nuestras prácticas de las "teorías-acciones" liberadoras.
Son desde luego grandes palabras, pero debemos redefinir nuestros proyectos
educativos en el mundo actual si no queremos conformarnos con parches, con
eternas vueltas a empezar fragilizadas por el control del pensamiento único.
Esto lleva a la creación de verdaderas búsquedas populares:
la mezcla social y la heterogeneidad de las inteligencias, la complejidad
de los saberes reagrupados, el aprendizaje mutuo a través de foros,
de restituciones, de elaboración de instrumentos y conceptos, todo
ello puede convertir las iniciativas aisladas en un movimiento de transformación
social.
De la relación dual a la red
Si, a título personal, la compasión y la toma de conciencia
del otro se transforman en empatía, en solidaridad en acción,
en búsqueda común, existen realidades inabarcables empeñadas
en organizarlo todo. Basta con un ahogo (falta de relajación, situaciones
económicas catastróficas, repliegue sobre uno mismo, criminalización
de los movimientos sociales, reforzamiento del control del Estado) para que
pierdan su cohesión las relaciones internacionales.
El desarraigo educativo, social, político y económico se hace
así un objetivo prioritario: asociaciones nacionales, profesionales,
transcontinentales, deberían elaborarse no en un "después"
sino en un "ahora" casi instantáneo. Esto da sentido a las
prácticas educativas sometidas al análisis exterior y a su posible
reapropiación, y refuerza las energías sociales así puestas
en movimiento por la mutualización de las competencias, es decir, la
cooperación económica.
Esta red es el único valor añadido difícilmente capitalizable
por los mercaderes del templo. Valora de hecho las iniciativas locales, refuerza
las capacidades de construcción de instrumentos educativos (pudiendo
cada uno traspasar o reinventar los instrumentos al servicio de sus propios
proyectos), y mejora el análisis social de los actores. Concreta la
idea de que la emancipación social está en permanente construcción
y rompe la dicotomía sabiamente mantenida entre teoría y práctica
para poner a cada uno en una situación de vacilación experimental.
Esto exige rigor, humildad y puesta en marcha de sistemas compensatorios.
Si nadie lo sabe todo, cada uno aportará su granito de arena para crear
los sistemas de intercambio de saberes.
Nadie tiene los medios o el tiempo para elaborar seriamente un laboratorio
social alternativo: somos demasiado frágiles, estamos demasiado acaparados
por cuestiones de supervivencia, de exploración de conceptos...
Para responder a todas las preguntas, para inventar soluciones... Para convertirnos
en una alternativa no capitalista, no estalinista, no impregnada de pensamiento
único, aunque sea el libertario. No somos huérfanos sociales
ni guardianes de la educación. La diversidad es en sí una fuerza
colectiva. Si la servidumbre mundial de las poblaciones toma tintes complejos,
nuestras diversas respuestas se anclan sobre una base común de educación
en la libertad por la libertad, de aprendizaje de la ciudadanía por
la ciudadanía, de creación cultural por la creatividad cultural.
Son palabras importantes, pero no son gran cosa: algunos espacios cooperativos,
algunos barrios o pueblos que practiquen la democracia directa, unas pocas
cooperativas, un sucedáneo de la autonomía educativa. Evidentemente,
esto es poco. Quizá estos espacios mueran demasiado pronto para poder
ser reconstruidos de nuevo. Dependen demasiado de la energía y de la
imaginación social, pero ¿no es eso lo que debemos compartir?
Thyde Rosell
(Le Monde libertaire) ![]()
Los recientes acontecimientos cubanos han vuelto a poner sobre el tapete
el asunto de la naturaleza del régimen castrista y, también,
el tipo de respuesta a dar a las maniobras de EE UU con respecto a la isla
caribeña.
Se está dando un amplio -y a veces áspero- debate entre políticos,
intelectuales, filósofos, militantes de base y periodistas, divididos
sobre la postura a tomar en un contexto de creciente agresividad estadounidense
y de reafirmación militar de las políticas neocoloniales. Para
muchos ha llegado la hora de Cuba, la hora de saldar cuentas con esta pequeña
isla que ha tenido el coraje de romper los lazos con EE UU y resistir más
de cuarenta años a las invasiones armadas, bloqueos económicos
y cuantas cosas ha utilizado la potencia norteamericana para hacer desaparecer
el régimen castrista.
La solidaridad viene una vez más suscitada fuertemente por cuantos,
denostando la política guerrera de la administración Bush, quieren
reafirmar su cercanía a los ideales de la revolución cubana.
No queremos sustraernos a esta petición de solidaridad, aunque es importante
subrayar algunas peculiaridades.
Como queremos reafirmar nuestra cercanía a los ideales de la revolución
cubana no podemos olvidar que los anarquistas y anarcosindicalistas cubanos
han representado durante mucho tiempo el principal componente del movimiento
obrero y campesino de la isla, ofreciendo una contribución significativa
de sangre en la lucha contra regímenes corruptos, dictaduras feroces
y protectorados estadounidenses. A la caída de Batista, a la que contribuyó
no sólo la acción guerrillera de los "barbudos" de
Castro, sino también el clima de intensa agitación social promovido
por los anarquistas y otras corrientes de la izquierda, las promesas de igualdad
y justicia social se fueron atemperando ante la introducción progresiva
del modelo soviético de "socialismo de Estado". Modelo que
encontrará en los anarquistas, portadores de un proyecto autogestionario
de tipo sindical y comunal, a unos fieros opositores. La confrontación
en el interior del movimiento sindical entre comunistas y anarquistas, iniciada
ya en enero de 1959, llevará a la expulsión de los anarcosindicalistas
no sólo de la dirección sindical sino también de los
mismos sindicatos. Este proceso, que transcurre paralelo a la adopción
de un proyecto político comunista estalinista por parte de la dirección
castrista, va acompañado por la progresiva reducción de la libertad
de organización, de expresión, de prensa. La clausura de El
libertario -órgano de la Federación Libertaria de Cuba- y de
Solidaridad gastronómica -órgano mensual del Sindicato de Trabajadores
de la Hostelería, última expresión anarcosindicalista
todavía en vigor- simboliza el fin del breve periodo de apertura revolucionaria.
En este momento, los anarquistas que continúan en activo son empujados
a la clandestinidad o al exilio bajo la acusación infamante de "contrarrevolucionarios"
(Blas Roca, líder del Partido Comunista Cubano, hasta hace poco partidario
de Batista, llega a declarar: "Hoy en Cuba tenemos anarcosindicalistas
que publican declaraciones de principios que son increíblemente útiles
para la contrarrevolución... ayudan a la contrarrevolución desde
posiciones extremistas con fraseología y argumentos que parecen de
izquierdas"). Acusación que, hay que recordar, viene recogida
a nivel internacional por cuantos, ofuscados por el ejemplo dado al pueblo
cubano y por el peligro que esta afirmación había podido tener
para el desarrollo de la lucha revolucionaria, no se daban cuenta de la conversión
de la dirección guerrillera hacia dinámicas autoritarias y burocráticas.
Sobre la base de estas breves notas -que están desarrolladas en el
libro de Frank Fernández, "El anarquismo en Cuba", editado
por la Fundación Anselmo Lorenzo- parece evidente que nuestra solidaridad
no puede ser concebida en los términos genéricos de una mítica
Cuba y de una también mítica Revolución Cubana. Nuestra
solidaridad no puede abarcar seguramente a un régimen que se ha convertido
en culpable de la represión y de la liquidación de todas las
tendencias revolucionarias incompatibles con él, los anarquistas en
primer lugar. Represión y liquidación que, entre otras cosas,
no han parado en los primeros años de la afirmación del poder
castrista sino que están todavía en vigor. En 1993, por ejemplo,
tuvimos noticias de la represión que se había desatado a principios
de los años 80 sobre un grupo de campesinos con el nombre significativo
de "Emiliano Zapata", bajo la acusación de haber organizado
un sindicato y, con ello, haber saboteado la producción. De los veinte
perseguidos, cinco fueron condenados a muerte. Una mujer, Caridad Pavón,
murió en prisión, no consiguiendo sobrevivir a las torturas
infligidas en Villa Marista (lugar habilitado por el Departamento de Seguridad
del Estado para los "interrogatorios"). De Ángel Donato Martínez
sólo se sabe el lugar de detención en 1993; de los demás
no se sabe nada. La historia de este grupo representa sólo un fragmento
de la continua lucha de los anarquistas cubanos por la tierra y la libertad.
A ellos, a cuantos son los verdaderos revolucionarios y los protagonistas
reales de la vida cubana en los campos, en las fábricas, en los barrios,
en la escuela, en la universidad, a cuantos trabajan por una transformación
real política y social desde una perspectiva antiautoritaria, autogestionaria
e igualitaria contra cualquier posible ayuda del gobierno estadounidense y
de las organizaciones mafiosas del exilio de Miami, a ellos debemos dirigir
toda nuestra solidaridad. Debemos destacar lo que Castro tiende a ocultar,
es decir, la existencia de grupos alternativos, anticapitalistas, inconformistas,
para conseguir su autodeterminación y su emancipación. De hecho
son numerosos los signos de vitalidad que provienen de la isla: una vitalidad
que se encuentra en los numerosos colectivos que se han formado, en el orgullo
de cuantos han experimentado los hechos del internacionalismo, de cuantos
se han implicado en la construcción de una sociedad más justa,
de cuantos no están dispuestos a pasarse con armas y bagajes al campo
de los latifundistas y de los traficantes del exilio, del capitalismo norteamericano.
Hoy, una vez más, el pueblo cubano está amenazado por los grandes
capitales financieros (del Fondo Monetario a los pequeños capitales
de Florida) y por el deseo expansionista de los EE UU bajo la égida
de la "lucha contra el terrorismo". Debemos implicarnos a fondo
contra estas amenazas sin olvidar en ningún momento la naturaleza dictatorial
del régimen castrista: el "¡fuera las manos de Cuba!"
que debemos lanzar contra los agresores estadounidenses no puede estar acompañado
de un cruzarse de brazos ante la policía de Castro. Por ello, debemos
ser claros a la hora de distinguir nuestra posición de la de aquellos
que se alinean de hecho en defensa del régimen. De igual forma que
es preciso desenmascarar a quienes alardean de democracia y de derechos humanos
para preparar el camino a la intervención norteamericana.
Nuestra solidaridad debe estar dirigida al pueblo cubano, no a Castro. Nuestra
lucha debe estar dirigida a quebrar el bloque criminal que mata de hambre
a la población y engrandece la burocracia. Nuestra movilización
contra cualquier posible intervención militar debe ser inmediata.
Estamos convencidos de que la alternativa a Castro no puede ser el capitalismo,
sino el desarrollo creativo de las conquistas revolucionarias hechas para
el pueblo y anquilosadas por una burocracia ajena a cualquier lógica
de libertad. Estamos convencidos de que la continuación del bloqueo
y las amenazas de intervención norteamericana no hacen más que
alimentar las peores tendencias del régimen con el resultado de que
cualquier aspiración a una sociedad más libre y más justa
es absurdamente catalogada como contrarrevolucionaria, dando vida a una espiral
sin fin. Esta espiral se desbordará, el bloqueo se desbordará,
todas las tendencias socialistas y anarquistas deben poder retomar su acción,
a la luz del sol, sin ningún límite. El pueblo cubano tiene
derecho a la esperanza.
Massimo Varengo
(Umanità nova) ![]()
Apuntes sobre el anarquismo en Venezuela
Pese a ser Venezuela país reconocido como tierra de libertades porque
Simón Bolívar llevó su espada y tras ella cientos de
hombres hasta Junín en Perú, en cuya batalla y la de otro venezolano,
J.A. Sucre en Ayacucho, queda sellada la independencia de Perú, el
ejército fernandino séptimo queda vencido y arrojado por el
suelo. Pese a todo ello, las ideas anarquistas han labrado poco camino.
Fue en aquellos primeros días de la lucha por la independencia cuando
en Caracas, capital y cabeza de Venezuela, se formó una Junta Patriótica,
que velará porque el país se declare en república y rompa
toda relación de sometimiento con la Corona de España. Y fue
así como don Antonio Muñoz Tébar discurría en
aquella Junta Patriótica, que busca cómo ha de iniciar los pasos
hacia la lucha por la independencia, declarando ser republicano y firme defensor
de la fuerza centralizadora que imponga un orden total bajo esa república
centralista: "porque todo es aceptable menos el desorden que traería
la anarquía". Entonces, un hombre se levanta y usurpa la palabra.
Es Coto Paúl; pero no es un hombre ese cíclope con voz de trueno:
"¡La anarquía! Esa es la libertad cuando para huir de la
tiranía desata el cinto y desanuda la cabellera ondosa. ¡La anarquía!
Cuando los dioses de los débiles, la desconfianza y el pavor la maldicen,
yo caigo de rodillas en su presencia. Señores, que la anarquía,
con la antorcha de las furias en la mano, nos guíe al congreso para
que con su himno embriague a los facciosos del orden y la sigan por las calles
y plazas gritando ¡Libertad!"
Al término de esta disertación debieron de revolotear los cortinajes
del viejo caserón ante los ojos y gestos de asombro de los componentes
de aquella junta. Aquellas palabras cargadas con toda la ampulosidad de la
época fueron pronunciadas en 1810, cuando Proudhon, llamado el padre
de la anarquía, tiene un año y Bakunin nacería cuatro
años más tarde. Es de suponer que Coto Paúl conocía
el libro de Godwin, Investigación acerca de la justicia política,
para expresarse con neta claridad y conocimiento sobre el sentido e interpretación
sociológica que desde entonces se viene dando a la palabra anarquía.
Al no ser esta Tierra de Gracia, como la llamara el cronista de la época
colonial, Oviedo y Baños, tierra fácil para inmigración,
ya que carecía de industrias y su economía estaba asentada en
la agricultura y la ganadería, y éstas no eran muy desarrolladas,
además de contar con una fuerte implantación de zonas palúdicas
que hacían a sus habitantes pasar buena parte del año dentro
de un chinchorro temblando por la fiebre, las regiones emigrantes por tradición
de la Península encaminaban sus pasos hacia Argentina, Cuba, México,
etc. A ello también contribuían las guerras caudillistas que
durante toda la segunda mitad del siglo XIX arrasaron los suelos de Venezuela.
Con todo, en las postrimerías del siglo, en 1884, se funda una Sociedad
Cooperativa en Valencia, capital del estado Carabobo, que abiertamente reconoció
sus simpatías hacia los nombres de Owen, Cabet, Fourier y Proudhon.
Esta organización, guiada por el pensamiento de los socialistas de
la época, publicó un folleto acerca de la emancipación
de los trabajadores. Este folleto había sido dado a conocer anteriormente
por una agrupación similar en Santa Cruz de Tenerife (islas Canarias).
De forma igual debieron de llegar los acuerdos tomados por la Segunda Internacional
sobre la lucha por la jornada de las ocho horas de trabajo, ya que algunas
organizaciones obreras adoptaron en 1892 la lucha por las ocho horas de trabajo.
Testimonio del interés en conseguir este objetivo, es un artículo
redactado por un anarquista y publicado en el periódico El fonógrafo
de Maracaibo, donde se señala: "Los socialistas, partidarios de
las diputaciones, parlamentos y ayuntamientos, sostienen que el único
modo de alcanzar la jornada de ocho horas es el legal; esto es, arrancárselo
a los poderes públicos. Nosotros, que sabemos perfectamente que la
misión del Estado no es otra que la de guardar y hacer guardar los
intereses de la clase que representa, combatimos la antinomia y obramos resueltamente
por la vía revolucionaria".
La llegada del siglo XX nos trae al general C. Castro y a su compadre el general
Juan Vicente Gómez, quien en la primera ocasión presentada se
hace con el poder. En los años de su gobierno, 1917-1920, Bernardo
Pérez Salinas, refiriéndose a España, nos dice: "Huyendo
de la represión desatada, llegaron a la zona del mar Caribe grupos
de anarcosindicalistas y socialistas españoles que trataban de establecerse
en estos países". A este respecto, Rodolfo Quintero dice: "En
más de una ocasión me reuní con algunos de estos anarcosindicalistas.
Las publicaciones que denominábamos Lecciones Obreras, redactadas por
mí y difundidas en Caracas en el año 30, reflejaban un estado
de confusión ideológica (aquí Quintero se hace autocrítica
del más alto tenor estalinista) y los efectos del planteamiento hechos
por aquellos panaderos, tranviarios, telefónicos y otros organismos
denominados de mutuo auxilio, fueron seriamente infiltrados por las ideas
de Proudhon y Bakunin".
Si aquellos llamados "equivocados" lograron penetrar algunos gremios
debería ser porque sus razonamientos, la argumentación ofrecida
para encausar la marcha hacia las conquistas más inmediatas, como también
la forma de prepararse para un futuro posible, era un razonamiento convincente
porque estaba dentro de la lógica interpretación exacta de la
realidad sociológica venezolana. El mismo Quintero, quien no sentía
ninguna simpatía por las ideas anarquistas, nos dice: "La primera
gente extranjera que llegó aquí eran anarcosindicalistas, le
metían a uno a Bakunin más que a Marx por los ojos, porque eran
italianos y españoles fundamentalmente, que eran los dos sitios de
Europa donde el anarcosindicalismo llegó a tener más fuerza.
Fueron individuos peleadores, que no querían conciliación de
clases. Los anarquistas decían inclusive que los marxistas eran gente
de conciliación, luchaban contra el Estado, hablaban de que el problema
no era ganar huelgas sino cambiar el Estado. Dejaron una siembra que yo diría
que fue positiva en un noventa por ciento, porque formó los primeros
cuadros sindicales aquí".
A estos gremios debió de hacérseles muy difícil la posibilidad
de propaganda, incluso la de su estabilidad, pues el régimen del general
Gómez no permitía ninguna facilidad política opositora
a su concepción del Estado. De las cientos de anécdotas que
se cuentan, hay ésta: al instalar en Maracay una fábrica textil,
hizo traer de España a un grupo de obreros que en su mayoría
eran catalanes. Informados éstos de sus condiciones laborales, lo primero
que hicieron fue fundar un sindicato. Gómez por aquellos días
estaba en Caracas y en Maracay había alguien encargado del despacho.
Cuando éste supo lo del sindicato, enseguida llevó al general
Gómez la información, y la respuesta vino a su vez: "Agarren
a esos españoles y en el primer barco que llegue, me los vuelven para
su tierra". Así entendía las relaciones obrero-patronales
el Tirano de los Andes.
De alguna manera circulaban hojas y libros que explicaban las ideas ácratas,
pues de entre los muchos venezolanos que vivieron un exilio en España,
el escritor Carlos Brandt ya conocía las ideas, si bien su actuación
estuvo más relacionada con los grupos naturistas y vegetarianos. Su
colaboración asidua con estas publicaciones demostraba que sus conocimientos
eran antiguos. Además de las revistas indicadas por A. Capelletti,
cabe señalar Generación consciente, pues yo mismo tuve la oportunidad
de leer un trabajo de Carlos Brandt en una de estas revistas. En el mes de
febrero del año 1940 salía del campo de concentración
de Bram, en el departamento del Aude en Francia, al igual que el medio millón
de españoles que habíamos pasado la frontera tras la pérdida
de la zona catalana. Fui a trabajar a Carmaux, una zona minera del departamento
de Tarn. Allí vivían algunos españoles llegados durante
la Primera Guerra Mundial de 1914-1918, mineros andaluces de Ríotinto,
La Carolina y otras zonas mineras, atraídos por un salario mucho mayor
que el devengado en su propia tierra. Pronto entré en relación
con uno de estos y cuál fue mi sorpresa, que me ofreció para
mi "distracción", si es que quería, algunas revistas
que guardaba, y entre ellas un número del año 26 de Generación
consciente, donde había un trabajo de Carlos Brandt.
El artículo era un canto muy poético e idealista. Decía
"que había ido a una exposición y había visto un
cuadro en el que un hombre con las ropas desgarradas por sus caídas,
enganchándose con los espinos que bordean el camino, persigue la figura
que avanza delante de él y que sigue sangrante y desfalleciente, y
al llegar a la cima de la montaña la figura perseguida sigue elevándose
sobre el vacío, y el hombre, abierto de brazos y rodillas en tierra,
ve alejarse su ideal, que aquí toma forma de mujer. Carlos Brandt,
después de describir el cuadro, dice: "pero el hombre no debe
detenerse y ver cómo se aleja su ideal, él debe hacer algo,
debe inventarse alas, construirse escaleras, seguir la persecución
del ideal hasta lograr alcanzarlo". Este idealismo expresado descarnadamente
era lo expresado por toda la organización ácrata de España
como en todas partes; por ello, cuando hubo la posibilidad fuimos a buscarlo
el 18 de julio de 1936.
De aquellos años 20, R. Quintero nos dice: "Los zapateros y los
constructores, en su trabajo de organización fueron estimulados porque
vinieron por aquella época, traídos por el propio gobierno por
falta de mano de obra de cierta cualificación, a trabajar en las obras
del Hotel Jardín, en el Teatro Municipal y lo que es hoy el Palacio
Legislativo, mucha gente de la construcción, casi toda española
e italiana. Y esos españoles e italianos en su casi totalidad pertenecían
a la federación anarquista, anarcosindicalistas y organizadores de
grupos en la clandestinidad, de peleas y aún de huelgas habidas entonces.
De manera que hay algo más interesante: en Venezuela, la gente de la
Primera Internacional de Marx y Engels, que emigró al mundo entero,
coincidió aquí; grupos de las distintas corrientes que existían
en la Primera Internacional coincidieron en Venezuela. Y aquí tuvimos
lasallistas, bakuninistas que trabajaban, que eran anarquistas y defendían
aquí esa corriente; tuvimos directamente marxistas desde los primeros
tiempos".
Pese a este recuerdo y reconocimiento que hace R. Quintero, sin duda por ser
una verdad apabullante y no poder cambiar los hechos, cuando puede mete la
cuña y dice: "La Primera Internacional de Marx y Engels".
La Primera Internacional no era un comercio ni una fábrica cuyos propietarios
fueran A y B. La Internacional era una organización de trabajadores
en cuyo órgano directivo además de Marx y Engels había
otros más, así que ellos no eran propietarios de nada; la Internacional
no era de ellos: Pero por ese sentido autoritario fue por lo que la Internacional
se rompió y más tarde desapareció.
Pero Quintero se siente obligado a hacer un reconocimiento directo: "Había,
por ejemplo, un personaje español llamado Antón que fue famoso;
español, anarquista, sindicalista, que trabajó mucho con los
zapateros y prácticamente fue el maestro de los primeros dirigentes
zapateros aquí.
Bernardo Pérez Salinas, dirigente sindical de reconocida solvencia
y honestidad, hablando de los años 36 y posteriores, dice: "Es
cuando se empieza a hablar acerca de las ideas socialistas y acerca de las
ideas comunistas. A mí siempre me interesa deslindar... porque la gente
enreda. Deslindar qué es socialismo y qué comunismo; son dos
cosas distintas, no es lo mismo, eso tiene que quedar claro. Estaba la gente
con la idea socialista, la gente con la idea comunista y la gente con la idea
anarquista. Entonces no predominaba ninguna".
A la muerte de Gómez (1935), le sucede en el poder el general López
Contreras, que se da cuenta de que los tiempos han cambiado y ya no es igual
a los primeros años del siglo. Él sabe de la Revolución
de Octubre, sabe que, si bien en ese momento el fascismo crece en Europa,
también son muchos los venezolanos que andan por Europa y otros países
sudamericanos estudiando en sus universidades, adquiriendo una experiencia
y formación profesional de la que Venezuela está muy necesitada.
Tampoco puede ya tener cerradas a cal y canto las puertas de entrada al país
de aquellos de sus hijos que se habían exiliado, bien por persecución
política o por repudio al régimen represivo y carente de sensibilidad
social que representaba el régimen del general Gómez.
En los años 36-37 se produce un fuerte crecimiento en las exportaciones
petroleras, lo que supone un crecimiento en los ingresos fiscales, hasta el
punto de que por primera vez el presupuesto del Ministerio de Educación
es superior al de Fomento, Exteriores y Hacienda. El porcentaje de Guerra
baja de un 17,7 a un 14,3 por ciento. El crecimiento económico obliga
a crear la infraestructura sobre la que ha de desarrollarse el país,
e implica tener que abrir las puertas a una inmigración que traiga
técnicos y profesionales, de los que carece. La madre Europa viene
padeciendo desde 1929 una fuerte crisis económica y política,
producto del crack financiero de los Estados Unidos y de la implantación
de los fascismos en Italia y Alemania. La burguesía pazguata, que no
quiere ver el peligro próximo que ello representa porque tiene la vista
fija en el movimiento que representan las organizaciones obreras, que no cesan
en su agitación por reformas políticas y mejoras económicas,
no quita la vista del lejano Este, que ellos ven como el foco de todas las
invasiones a Europa y esta vez con mayor gravedad, el peligro que hace agitar
a sus pueblos.
El estallido de lo que sería la Segunda Guerra Mundial, en 1939, produjo
los movimientos políticos que hicieron que los flujos de petróleo
fuesen puestos al servicio de las necesidades de los ejércitos aliados.
El fin de la guerra civil española había hecho exiliarse hacia
tierras francesas a más de 500.000 hombres, mujeres y niños,
quienes, encerrados en campos de concentración, esperaban una solución
a su situación. Algunos países sudamericanos, como Chile, Argentina,
Cuba, República Dominicana, Panamá y, sobre todo, México,
permitieron la entrada a un buen número de españoles. Por su
parte, Venezuela, que tanta o más necesidad tenía de inmigración
de formación técnica y profesional en todas las ramas de la
industria, no se decidió a dar ese paso. Ya en el año de 1940,
el doctor Arturo Uslar Pietri aconsejaba al general Medina Angarita que "permitiera
la entrada de 10.000 vascos". No sabemos la razón de esta preferencia,
pues su formación profesional pudiera ser igual a la de los trabajadores
catalanes o asturianos, que tenían tantas industrias metalúrgicas
o de otro tipo como los vascos.
Los primeros anarquistas españoles procedentes de la guerra civil que
llegan a Venezuela, vienen de la República Dominicana. La tierra de
Trujillo estaba incapacitada para dar trabajo a estos maestros, periodistas
y técnicos profesionales en distintas materias. Aparte de su profesión,
traían sobre sí la amargura de la derrota en la guerra civil,
como también la imagen de muchos miles de familiares, amigos y compañeros
presos o fusilados.
Había en Caracas un Centro Español, que funcionaba como centro
social. No tenía definición política; por ello, todos
cuantos llegaban a la ciudad acudían allí para iniciar sus relaciones
y orientarse en lo profesional. En los años 42-46 es cuando se inicia
la inmigración. Los que han estado en otros lugares del Caribe hacen
sus contactos y logran formar un núcleo. Procedente de Panamá
llegó José Peirats, que, pese a su mucho saber, a haber dirigido
periódicos ácratas y poseído una buena disposición
para la tribuna pública, no realizó una labor que atrajese la
atención de trabajadores o profesionales. Publicó en El País
artículos sobre Max Nettlau, Reclus, Kropotkin, etc. En ese mismo periódico
trabajó también Miguel Campuzano, que era maestro y fue director
de la escuela racionalista que en Mataró sostenía el Sindicato
del Vidrio. Murió en la primera mitad de los años 60, trabajando
en el periódico La República, cuya biblioteca llevaba su nombre,
honor reconocido a su comportamiento.
El fin de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, hizo posible una mayor fluidez
inmigratoria, que Venezuela fomentaba por haberse constituido como el primer
exportador de petróleo (cuatro millones de barriles diarios). La abundancia
económica producida por esa exportaciones hizo posible la llegada de
miles de emigrantes de toda Europa y de países sudamericanos, y entre
ellos había compañeros que se incorporaban al núcleo
existente. Se vivía con el pensamiento y el corazón la situación
española; al término de la Segunda Guerra Mundial, se creyó
en la oferta de las democracias: hacer desaparecer el fascismo sobre la tierra.
Además se creyó que la URSS exigiría, y obtendría,
la retirada de Franco y de su régimen, ya que éste había
enviado una división a combatir del lado alemán contra los rusos.
No se tuvo en cuenta que en Yalta, los "cuatro grandes" se repartieron
el mundo en zonas de influencia y España había quedado bajo
la influencia inglesa, lo que no permitiría un cambio político
que afectara y debilitara el sistema económico-político prevaleciente
en su área de influencia.
Por el año 52, entre un grupo de gente de Acción Democrática,
es detenido un compañero, P. Beltrán, acusado de preparar un
atentado contra el dictador. Estuvo encerrado en la cárcel de Ciudad
Bolívar, donde había cientos de venezolanos, entre ellos Ramón
J. Velásquez, que más tarde sería, por breve tiempo,
presidente de la República. Todos saldrían en libertad a la
caída de la dictadura, en 1958.
A la caída de la dictadura perezjimenista se activa la lucha contra
el régimen de Franco. Algunos compañeros llegan a ser asesores
en la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), en algunos
sindicatos e incluso de González Navarro, su secretario general. Se
alquiló un local donde se daban charlas y conferencias, y sesiones
de cine los sábados; por allí pasaron F. Olivo y otros dirigentes
obreros. Salón Mesa escribió un libro unos años antes
de morir, se declaró anarquista y tuvo contactos con el grupo de Venezuela
y con algunos de la AIT (Asociación Internacional de los Trabajadores)
que por aquí pasaron.
Hacia finales de los años 60 se logró un contacto con compañeros
argentinos y de otros lugares del continente, y se formó un grupo llamado
FORVE (Federación Obrera Regional Venezolana), con la intención
de obtener una representación internacional y ver el modo de hallar
la forma de penetrar en otros puntos de América. Se inició la
publicación de un periodiquito llamado Forve, que se mandó a
bibliotecas y universidades, incluso a los Estados Unidos, y a los sindicatos
de Venezuela; pero no se puso a circular entre el pueblo venezolano en general,
es decir, en los lugares habituales de venta de periódicos. Hay que
reconocer que dejaba mucho que desear.
Ya bien entrados los años 60, y por iniciativa propia, Germinal Gracia
(Víctor García) inicia la publicación de la revista Ruta.
Desde sus comienzos, esta revista está marcada como obra bien hecha.
Su contenido y presentación no tenían nada que envidiar a otras
del mismo tenor. En sus páginas figuraron las mejores plumas del movimiento
internacional y al mundo entero llegaban sus propuestas y sus ideas. En una
primera fase, Ruta trataba problemas a los que hacía frente el movimiento
español en su lucha contra el franquismo, y los problemas técnicos
referentes a nuestro quehacer interno. En una segunda época, la revista
se hizo monográfica; cada número estaba dedicado a un solo tema
y éste, tratado por una sola pluma. La desgracia que se enseñoreó
de Venezuela con la llegada del "Viernes Negro" cayó como
un golpe sobre Ruta, que se vio impotente para enfrentar los elevados costes
a que llegó el correo, el papel y la impresión. Marcó
un hito en su época por ser una obra bien construida y terminada, pero
hay que reconocer que no era una revista hecha para el público venezolano.
Más tarde, Vicente Sierra lanzó una revista de menos alcance
y también duró poco.
Hacia fines de los años 70, hubo un par de jóvenes, hijos de
españoles que, bien por influencias hogareñas o por su comprensión
de los hechos en sí, o quizás por lecturas realizadas individualmente,
hicieron frente a la influencia marxista que la Universidad Central (UCV)
ejercía sobre el estudiantado. Este par de compañeros conocía
a otros pocos como ellos, que estaban dispuestos a hacer un núcleo
de organización. Por la parte de los veteranos, aquellos que ya venían
de España, éramos dos compañeros, que nos habíamos
adaptado y nos comprendíamos bien, interpretando de necesidad hacer
lo imposible por crear algo afín con nuestro pensamiento en tierra
venezolana. Así comenzamos a reunirnos unos seis u ocho, convencidos
de la necesidad de aprovechar la oportunidad que se ofrecía, que parecía
propicia para lograr dar vida a un movimiento ácrata venezolano.
Hubo muchas reuniones, pero aquello no arrancaba. Estos jóvenes eran
muy celosos de su libertad, desdoblaban cada palabra una y otra vez, la analizaban
de arriba abajo y de abajo arriba, y siempre aparecía la sombra de
la zarpa que de un manotazo pudiera imponerles algo autoritariamente. Para
los dos veteranos, aquello era imposible. Por muy transparente que se quisiera
hacer aparecer nuestro pensamiento, este era alterado y con tantas vueltas
resultaba irreconocible. El intento de hacer una forma de estatuto que orientara
el funcionamiento del grupo dio al traste con todo.
Algo más tarde se entró en contacto con varios compañeros
argentinos, uruguayos, chilenos, etc., y aprovechamos para ver si con esta
nueva aportación se podía abrir brecha dentro de las formaciones
políticas organizadas. Se logró disponer de un aula de clase
en la propia UCV, y allí, durante muchos domingos, hacíamos
reuniones, algunas de las cuales llegaron a tener una cincuentena de asistentes,
algunos de ellos llegados de 200 kilómetros de distancia. Se convino
en la necesidad de hacer un periódico como mejor forma de llegar al
pueblo, y logramos sacar El libertario, del que salieron cinco números.
Fue un buen esfuerzo, se trabajó con entusiasmo; pero quizás
no se había profundizado lo suficiente en el concepto de anarquía
y anarquismo, y surgieron diferencias que, cosa incomprensible, tomaron un
cariz personalista, haciendo venirse abajo todo el trabajo de mucho tiempo.
Algunos de estos compañeros del Sur siguieron agrupados y pusieron
a circular el periódico Correo A, que se ha mantenido varios años.
A principios de los años 80 se logró de la escuela de filosofía
de la UCV la organización de unas charlas-conferencias en las que se
historiaron las ideas anarquistas. Estas conferencias se dieron un sábado
por la mañana e intervinieron Cappelletti, Germinal Gracia, J. Xena,
Benaige, Castilla, Ruperto, etc. El decano de la escuela era un viejo estalinista
(se debe recordar que los marxistas dejaron en olvido al filósofo de
Tréveris y que todos se arroparon con los trapos del bolchevismo);
cientos de hechos le obligaban a parar los pies al hombre del Kremlin, pero
lo hicieron muy tardíamente, después de que los tanques rusos
pisaran las calles de Praga, hollando su suelo.
De los dos primeros jóvenes que se acercaron, hoy nada jóvenes,
uno de ellos tiene una amplia red de contactos con muchos profesionales (que
en distintos momentos ha querido aprovechar a favor del movimiento ácrata).
Desde hace tiempo ha sostenido que la palabra anarquía podía
suponer un freno para organizar un movimiento amplio. Por eso proponía
que se adoptara un nombre como autogestionario. Por parte de muchos, para
lograr la armonía, se aceptaba esa denominación. En una ocasión,
convocó a un grupo a una reunión; éramos más de
una docena los asistentes, de los cuales todos excepto tres eran totalmente
nuevos en el medio. Eran profesores universitarios, sociólogos, médicos,
etc. Se me había pedido que presentara una breve información
sobre las colectividades españolas durante la guerra civil. Esto causó
buena impresión, pues alguno manifestó que jamás había
oído hablar de aquellos experimentos y realizaciones. Yo aclaraba que,
dentro del campo marxista en que había militado, aquello era tabú.
A petición de un profesor de la Escuela de Ciencias, se acordó
ampliar aquel trabajo, ya que él se comprometía a su publicación.
Esta razón hizo que aquel breve esbozo se convirtiera en 75 páginas,
y al igual que ha sucedido otras veces, aquella reunión no tuvo continuidad;
pero el trabajo sobre las colectividades españolas ha servido, reducido
a sólo 15 páginas, para ser presentado en el Encuentro Popular
de Soluciones Alternativas, organizado por la Facultad de Economía
y Ciencias Sociales de la UCV, y publicado por dicha escuela con el título
Las colectividades en España, 1936-1939, una práctica autogestionaria
(noviembre de 1991).
En 1990, un grupo de estudiantes universitarios se puso en contacto con uno
de los veteranos y desde entonces se han ido extendiendo. Por medio de estos
jóvenes, se entabló una relación con otro grupo de jóvenes
de Barquisimeto, ciudad a unos 400 kilómetros de Caracas que, por iniciativa
propia, sacaban unas hojas y algo como una pequeña revista de inspiración
ácrata. El animador de aquel grupo vino a trabajar a Caracas, y así
se inició lo que es hoy el CRA (Comisión de Relaciones Anarquistas),
uno de cuyos primeros impulsos fue sacar un periódico con la intención
de llevar al pueblo venezolano un conocimiento de lo que son las ideas anarquistas
y propiciar una oposición al Estado y todo cuanto con él se
relaciona. Así se puso a circular El Libertario.
No es mucho lo logrado, pero vamos caminando.
Ithaca: una isla en el imperio
Hay un lugar en EE UU donde cerró un McDonalds por falta de clientes,
que ha creado su propia moneda local, con un bucólico ecopoblado escondido
entre bosques y lagos. Ithaca es la punta de lanza del cambio de mentalidad
que se está gestando en el imperio.
Ithaca es una ciudad situada en el estado de Nueva York a tan sólo
cuatro horas de la ciudad del mismo nombre, de aproximadamente 30.000 habitantes,
y principalmente universitaria, acoge a la prestigiosa Universidad de Cornell.
Ha sido elegida como la ciudad más innovadora y creativa de EE UU,
lo que se puede comprobar en un primer vistazo.
Es una ciudad atípica en el país más capitalista del
mundo. En sus calles comerciales llama la atención no encontrar sucursales
de ninguna multinacional. Los comerciantes locales surten a la comunidad de
todo tipo de servicios, y empresas como McDonalds han tenido que cerrar la
puerta por falta de clientes.
Lo más sorprendente e innovador es que existe, incluso, una moneda
propia: las Ithaca Hours. Las Horas, como se las conoce, tienen un equivalente
en dólares, pero, además, tienen otro valor. La concepción
de esta moneda parte de la idea de que el tiempo vale dinero y, por ello,
cada hora de trabajo es proporcional a 10 dólares. De ahí surge
el nombre de la moneda. 10 dólares es el sueldo mínimo que los
habitantes de Ithaca creen que se merecen, y es el doble que la media del
país.
Esta concepción del dinero revoluciona las transacciones comerciales,
ya que implica una nueva forma de entender el consumo. Se convierte en caro
aquello que realmente lo es. Un especulador que con una llamada de teléfono
puede ganar millones en un sistema capitalista, sería imposible que
lo hiciese con este sistema. Se trata de una forma más cercana al hombre
de entender la economía, que la capitalista en la que el dinero tiene
más valor que las cosas a las que representa.
Con anterioridad a la utilización de las Horas, existía un sistema
de trueque en el que un ciudadano podía solicitar un servicio como
puede ser el arreglo de un coche, a cambio de satisfacer las necesidades de
otra persona, por ejemplo: comer durante una semana. Parece que encontraron
más ágil el sistema de las Horas, y el trueque cayó en
desuso. Sin embargo, éste es otro ejemplo de las curiosas iniciativas
que se han llevado a cabo en la ciudad de Ithaca.
La creatividad de Ithaca es contagiosa, y las horas han encontrado ya réplica
en 38 estados tan distantes como Hawai (Ka/u Hours), Massachusetts (Valley
Dollars) y Carolina del Norte (Mountain Money). La ciudad ha marcado también
la pauta nacional con dos programas innovadores de reciclaje de bicicletas
y ordenadores. Ésto no es extraño si miramos un poco hacia atrás
en la historia de esta ciudad. En la época hippie, Ithaca llegó
a albergar más de cincuenta comunidades. Muchos de sus miembros continuaron
viviendo allí, y pusieron las bases para que la zona generase una cultura
propia.
Otro hito de la ciudad es el ecopoblado, o la comuna del siglo XXI. Hace unos
años los vecinos salvaron un bosque cercano, en las lomas del lago
Cayuga, de la especulación inmobiliaria. Hoy, allí, se ha desarrollado
una población, de unas cien personas, que saben combinar la vida en
comunidad y el desarrollo sostenible de la zona.
Se abastecen de su propia granja ecológica, utilizan energías
renovables, y realizan tareas en común, como la elaboración
de la comida, con lo que consiguen ahorrar más energía. Se trata
de un sitio para vivir en el que las personas puedan relacionarse unas con
otrase integrarse en el entorno.
Ithaca es verdaderamente una isla en el imperio del capitalismo. Un sitio
en el que la gente pretende vivir según su sentido común, alejándose
de la dictadura del capitalismo. Ithaca es como un laboratorio de experimentación,
que genera las propuestas y soluciones que algún día se aplicarán
en todo el planeta. Son este tipo de islas las que hacen que realmente "Otro
mundo sea posible".
Algunas consideraciones sobre la política
En ocasiones la palabra política determina rechazo en el mundo anarquista,
pues se supone que el anarquismo es apoliticismo. Quizá sea necesario
explicar qué se entiende por política y qué por apoliticismo.
Evidentemente si por política se entiende la conquista del poder del
Estado, el anarquismo la rechaza de plano. Como ideología que aspira
a la completa libertad del individuo y a la eliminación de cualquier
autoridad, la conquista del Estado es un objetivo que se sale de los planteamientos
anarquistas. Pero el rechazar el Estado como instrumento de dominación
no determina que el anarquismo rechace el poder. Aunque puede sonar raro,
el anarquismo tiene una concepción del poder y del gobierno. Para nosotros
ambos postulados se deben organizar desde una perspectiva horizontal. El gobierno
debe ser completamente democrático, y por ello el poder debe residir
allí donde se origina: en el pueblo y nada más que en el pueblo.
No se coteja la posibilidad de intermediarios permanentes en una sociedad
anarquista (es decir, parlamentarios). Pero la destrucción del sistema
capitalista no se produce de la noche a la mañana. Es decir, en cuestión
de horas no se puede pasar del sistema más horripilante al mejor de
los mundos. Por ello, aquí adoptamos los postulados de Errico Malatesta:
para él la transformación social debe ser paulatina, creando
organismos suficientes como para poder desmontar con solvencia y eficacia
las antiguas instituciones. Esto no tiene nada que ver con el paso transitorio
de la dictadura del proletariado que proponen los marxistas, pues la organización
anarquista es claramente descentralizada y con vistas a una destrucción
del Estado. Si el marxismo-leninismo fomenta la institución estatal,
el anarquismo la debilita y la hace desaparecer. Aquí radica la gran
diferencia entre el socialismo autoritario y el socialismo antiautoritario.
Es evidente que todos estos procedimientos pertenecen a una clara rama, a
la política. Por ello los anarquistas somos políticos y actuamos
en política, y no tenemos que tener miedo a decirlo. Evidentemente
criticamos la política, pero como institución profesional. Aquí
no seguimos para nada los postulados de Marx y Lenin, que veían a los
partidos políticos como instituciones revolucionarias profesionales.
Para los anarquistas la revolución no la deben conducir profesionales,
sino el pueblo mismo. La gestión tampoco debe recaer en personajes
ajenos a la problemática de la gente, pues ello provocaría un
elitismo que choca con la esencia política del anarquismo.
El anarquismo es organización, y eso es una cosa que debe quedar clara.
No optamos por el libre albedrío y que vengan las cosas como vengan
valen. Eso no es anarquismo, es caos y desorganización. Por el contrario
el anarquismo se regula por la disciplina más eficaz, que es el compromiso
individual de cada uno como factor fundamental para el buen desarrollo social.
La imposición es negativa. Por ello la organización anarquista
es la más efectiva y la que mejor resultado ofrece en política.
El anarquismo es política porque representa una opción clara
y concisa del nuevo orden social frente a las demás corrientes políticas.
Si unos optan por una republica federal y otros por una sociedad estatal de
carácter nacionalizador, nosotros optamos por una sociedad libre de
todo principio de autoridad y organizada de abajo hacia arriba por medio de
la libre federación de individuos.
Al igual que la política se divide en ramas y sectores, el anarquismo
también toma esas áreas de debate y decisión, pero haciendo
partícipe de lo acordado a toda la población. Es decir, que
algunos que consideran que el anarquismo es inviable porque todo el mundo
tendría que estar en permanente asamblea miente deliberadamente. Porque
las necesidades que hay en mi barrio sólo las conocemos mis vecinos
y yo, y de manera asamblearia podemos gestionarlo parcelando cada función.
Y en los temas generales como educación o sanidad hay criterios comunes
que comparte toda la población, por lo que a través de ellos
se puede trabajar en conjunto. El sistema anarquista es sencillo y racional,
no como el capitalista y liberal, donde se imponen las condiciones de funcionamiento
pero sin consultar a quien las tiene que disfrutar.
Política no quiere decir parlamentarismo y Estado, como economía
no significa capitalismo. Los anarquistas tenemos propuestas políticas
y económicas propias, encaminadas al poder popular verdadero y al socialismo.
El anarquismo, es cierto, es una manera de vivir y comportarse, pero esto
corresponde a la parte interna de la ideología. Como movimiento, es
un movimiento político que lucha por unos objetivos claros. Aquí
en la Península nuestras organizaciones luchan por estos cometidos.
La CNT es una central sindical, pero la FAI sí es una organización
política que lucha por los postulados antes mencionados. Esto no quiere
decir que la FAI deba presentarse a ningún organismo de poder. Todo
lo contrario, quien piense así se ha equivocado de lugar y desconoce
el anarquismo. La FAI debe luchar con sus principios y tácticas por
la finalidad que pretende, y eso es inviolable. Por ello es rechazado todo
modelo de reformismo político en el anarquismo, tal como el municipalismo
libertario y las corrientes que deforman la esencia y la historia anarquista
como el insurreccionalismo. (en este aspecto deformación ideológica
viene muy bien leer la controversia de Malatesta con Merlino publicada recientemente
en el libro "Escritos" de Malatesta). Ambas son desviaciones del
pensamiento que hay que combatir y en el movimiento. Algunas de estas posturas
rechazan incluso la idea del trabajo. El trabajo es la única riqueza
que hay y la ideología anarquista aprueba el trabajo como elemento
necesario e imprescindible. Lo que se elimina es el trabajo asalariado, base
en la que se sustenta la explotación del hombre por el hombre.
Por ultimo, añadir una cuestión más, que diferencia nuestra
política de la de ellos. Un elemento que tiene nuestra política
y carece la de los demás es la ética. Sin esto, difícilmente
podemos caminar sobre seguro. Aunque entre nosotros tengamos nuestras diferencias,
cosa evidente en cualquier organización, siempre intentamos llegar
al consenso y sabemos actuar como una piña en los momentos difíciles,
pues nuestra afinidad nos ayuda. Ante circunstancias complicadas siempre tenemos
una salida eficaz. Se ha demostrado en nuestra postura ante la guerra y otros
acontecimientos. La política verdadera y sincera es ética, y
eso sólo reside en el anarquismo.
En definitiva, no hay que tener miedo a afirmar que nuestra ideología
es una corriente política, y actuando como tal tenemos mucho que ganar
en un mundo que está tan necesitado de ideales altruistas.
El pasado mes de julio, nos sorprendió con la noticia de la muerte
de Chicho Sánchez Ferlosio. Los medios de comunicación destacaron
su lucha contra el franquismo, su parentesco con el escritor Rafael Sánchez
Ferlosio (hermano, autor de "Alfanhuí" o "El Jarama")
y con Rafael Sánchez Mazas (padre, dirigente falangista y cuya vida
se recrea en "Soldados de Salamina" de Javier Cercas y llevada al
cine por David Trueba) o su principal éxito como cantautor antifranquista:
"Gallo rojo, gallo negro". También que escribió canciones
interpretadas por otros (Quilapayún, Amancio Prada -con letras de Agustín
García Calvo- o Rosa León), de la que, quizás, la que
tuvo mayor éxito fuera "Círculos viciosos", interpretada
por Joaquín Sabina en su época de La Mandrágora.
Algún medio recuerda que Fernando Trueba filmó más de
diez horas de conversaciones con él, en Sóller (Mallorca), donde
también interpretó algunas canciones, y que dio como resultado
"Mientras el cuerpo aguante" (1982).
Bohemio, poeta y filósofo, su obra abarca múltiples campos:
además de escribir poemas y letras para canciones o realizar acompañamientos
musicales para cantantes, publicó artículos en medios de comunicación,
se adentró en el terreno de la lingüística, trabajó
de corrector en prensa e inventó numerosos juegos y rompecabezas. Estudió
Ciencias Económicas, Derecho y Filosofía y Letras, carreras
que, como buen bohemio, no llegó a terminar. Todavía en los
últimos tiempos, participó en actividades contra la guerra y
a favor de los trabajadores de Sintel.
Lo que no he visto reflejado en la prensa, son sus contactos con el movimiento
libertario. Muchos le habréis visto intercalando canciones anarquistas
en la película de Comoli, interpretada por Els Joglars, sobre Durruti
(reproducidas después en un CD recopilatorio de versiones actualizadas
de temas de la Guerrra Civil y de la transición, incluida una de "Gallo
rojo, gallo negro"). Pero su colaboración no es nueva, actuando
en jornadas culturales y actos solidarios con la CNT y en ateneos libertarios
desde los años setenta. Recuerdo que cuando le trajimos al Ateneo Libertario
de Villaverde, creo que por el año 82, lo primero que hicimos fue invitarle
a un bocadillo, pues su aspecto encorvado no nos daba garantías de
que pudiera completar la actuación. Era engañoso. La compañera
con quién vino y actuó (recuerdo que se llamaba Rosa) no sólo
complementaba y resaltaba su espectáculo, sino que le mimaba con cuidados
de amante y admiradora.
Todavía hace tres años, con motivo de los actos que preparamos
para celebrar los veinte años de la ocupación/recuperación
del local de la CNT de Villaverde, quisimos contar con él y se ofreció
gustoso. Pero, finalmente, los achaques ya no le permitieron participar.
Compañero Chicho, que la tierra te sea leve.
Niebla negra que cubre el horizonte,
sangre seca que penetra en nuestra primera madre,
despojos y restos: aire corrupto y lluvia enfurecida...
Aquí fue la batalla,
el cuadro del amigo Bruegel,
¡el reportaje grabado del pintor maestro!
Una y otra y más veces, se repite lo mismo,
desgracia que seguirá, mientras la humanidad lo sufra.
Ahora, en estos nuestros detestables siglos,
como decía el ingenioso Miguel,
que también fue soldado y nos dejó el canto más grande
que se haya escrito a la libertad,
quiero decir: el ingenioso don Quijote...
Ahora, digo,
las guerras ya no son las mismas...
se proclaman en nombre de la paz, nos dicen que son humanitarias
y que los armamentos y bombas son inteligentes...
Por lo tanto, no hay que preocuparse,
ya que solamente los malos serán castigados.
Tú ya sabes que la dura verdad es otra,
también debes saber que siempre se teme el parto de...
¡El parto de la verdad!
Si la justicia está preñada y ven que parirá,
harán todo lo posible por hacerla abortar.
Niebla y lluvia triste, que envuelve el campo,
que va humedeciendo el dolor y la muerte...
Intereses y accionistas en las mejores listas,
ejércitos y legiones de adeptos,
por el simple "barato" que hoy se llama "sueldo".
Millones en presupuestos militares y gastos,
millones en buenos sueldos para retirados y medallas,
millones en pensiones a viuditas patrióticas...
Y muchos millones de migajas para la sumisa feligresía.
La niebla sigue espesa y negra... e impide ver.
En otras épocas a la disidencia,
en otros tiempos, a quienes se atrevían...
Quienes levantaban su voz,
eran quemados o fusilados en la pública plaza.
Hoy, encarcelan en los más profundos abismos
y prohiben de manera "democrática" toda forma o acción
que sea diferente o cuestione el actual sistema.
Aquí viene y entra en juego la máquina bélica
que, como bien sabeis, siempre estuvo y está
al servicio del poder de turno y no le preocupa
¡nunca le preocupó quien sea!
Aquellos soldados que se "quejan",
que abandonen y pongan en práctica la deserción.
que no vengan con lagrimitas y luego besan,
aceptan y entregan sus vidas a la obediencia y sumisión.
¡Veniros con nosotras y nosotros!
¡Apoyad nuestra lucha y rebelaros contra las injusticias!
¡Los ejércitos son los profesionales auténticos del crimen!
Se les enseña a matar y ellos o ellas aceptan.
La finalidad de las armas es matar o destruir.
Quien mata es un asesino... ¿O no?
Por lo tanto, no hace falta ser una persona sabia
para decir y opinar que:
¡Los ejércitos y las fuerzas armadas son
una escuela de asesinos!
A esto debo añadir lo de "sí, pero legalizados".
¡Que no te engañen ni te dejes!
Las cosas por su nombre,
no tener miedo en defender la verdad y la justicia.
Lo recuerdo a quienes se reclaman poetas
que la poesía tiene que ser sensible y rebelde
ante estas y otras tantas injusticias.
Y a quienes les moleste mi voz
decirles que la niebla espesa y negra de antes,
se ha vuelto aroma de heno recién cortado y
la lluvia fresca limpia las huellas que
quieren vendernos los militares y sus superiores.
Como dice una de mis poesías:
¡Militares cobardes!
¡Insumisión a su asesina misión!
Y a ti que estás leyendo:
¡Salud y antimilitarismo activo!
Creemos prácticas
igualitarias de apoyo mutuo contra los mercaderes del saber