
SECCIONES
La guerra que Estados Unidos y sus más cerriles mamporreros -entre
ellos el gobierno y el ejército españoles- están preparando
para controlar el petróleo iraquí no puede provocar más
que náuseas a cualquier persona del planeta que tenga un mínimo
de ética. Náuseas porque intentan esconder sus espúreos
intereses (hacerse aún más ricos y ser los amos del mundo) pretendiendo
engañarnos con el burdo rollo de que es una "guerra contra el
mal"... ¿El mal? ¡Hatajo de embusteros! El mal sois vosotros:
asesinos de niños, mujeres y hombres; ladrones y violadores de La Tierra;
torturadores de mentes y de cuerpos;... ¿Cómo se mide la maldad?
¿Por el número de víctimas, torturados, enfermos, hambrientos,...
provocados concientemente? ¿En el número de asesinados con vileza
y frialdad? Pues, si es así, vosotros, "defensores del mundo occidental
y civilizado" sois la peor lacra de la Humanidad: sois quienes estimuláis
que otros tiranos os sirvan como asesinos a sueldo para, luego, abandonarlos
porque ya no responden a vuestros intereses geoestratégicos: eso es
lo que le ha pasado a Sadam y su régimen.
Pero, ¿de qué sirven estas palabras, y otras muchas como éstas,
que reclaman el freno al genocidio? Al menos, a muchos de nosotros, gente
común, habitantes del mundo, nos valen para saber que no somos de su
banda: la banda de los asesinos de vidas y derechos. Sin embargo, ellos ya
no oyen desde hace mucho tiempo la voz del pueblo. Ellos sólo entienden
de riqueza y de poder... y de lo que les puede hundir el negocio.
...Pues eso es lo que tenemos que hacer: meterle palos a la rueda de su carro...
¿Cómo? Organizándonos contra la guerra allá donde
estemos: desde nuestro barrio o pueblo, desde nuestro lugar de trabajo o de
estudio...Que vean que la gente los rechaza a ellos y a sus moviditas. Que
noten nuestro desprecio.
Y es que la lucha contra la guerra debe ser también la lucha contra
los que, de una u otra manera, se benefician de ella: políticos, militares
y capitalistas. Vamos estando hartos de los que dan grandes discursos por
la paz y luego aplauden en los actos de entrega de medallas a milicos y represores.
Y de los que dicen "guerra no", pero están a favor de la
existencia de estructuras tan jerárquicas y opresoras como los ejércitos
o las policías. Y de los que, en tiempo de guerra o de paz, hacen negocio
pisando los cadáveres de inocentes.
En definitiva, unos pocos miles de cerdos imponen sus decisiones a miles de
millones de personas. Y, por eso, nos permitimos sugerir algunas ideas para
devolver al mundo su equilibrio mental y social; ideas que puedes poner en
práctica cuando gustes:
- No dar tregua a actitudes o discursos belicistas o militaristas. Contribuir
a debilitar, en cualquier circunstancia, la opción militar y policíaca.
- Favorecer la insumisión a la guerra, la deserción, la objeción
de conciencia y la desobediencia de los soldados.
- No permitir que con nuestro dinero público -con nuestros dineros-
se financie esta masacre: insumisión fiscal.
- Extender por todos los rincones una cultura y educación antimilitar.
- Que los defensores de la guerra se sientan avergonzados allá donde
vayan. Que sepan que ponen en peligro la vida y la salud de millones de personas,
incluidas las de cada uno de los habitantes de este país.
- Apelar a la conciencia y la moral de los científicos, investigadores
y trabajadores relacionados con la industria militar y represiva para que
denuncien públicamente las atrocidades que se impulsan desde esos lugares,
que paralicen desde dentro lo que allí se hace y que dejen de colaborar
con esa máquina de muerte.
- No consumir ni comprar en las empresas que se benefician con esta guerra.
Boicotearlas, en definitiva.
- Apoyar paros parciales o huelgas generales contra la guerra y los militares.
Matar gente y destruir países no es precisamente edificante.
Proponemos, para todo esto, la autoorganización, sin jefes ni dirigentes
que nos lleven al huerto manipulando nuestros sentimientos y planteamientos
antibelicos.
Estamos por la extensión de la lucha antimilitar desde todos los ámbitos
y lugares, coordinándonos de una forma horizontal, igualitaria y basada
en asambleas donde todos podamos decidir... Creando una tupida red en la que
no puedan desenvolverse los asesinos ni sus cómplices
Orígenes
del resentimiento social
del nacionalismo español
En el año 1996, cuando Aznar se estrenaba como Presidente de Gobierno,
manifestó que uno de sus objetivos era prestigiar la marca España.
Para quienes conocíamos su trayectoria antidemocrática, expresada
en el rechazo visceral de la Constitución, y su pensamiento reaccionario
arraigado en prejuicios franquistas, era la primera vez que oíamos
a la derecha mentar a España sin echarnos a temblar. Ver desacralizado
el concepto España, reconvertido de unidad de destino en lo universal
a instrumento de utilidad mercantil, era incluso esperanzador. Sobre todo
para los colectivos que desde tiempo inmemorial venían sufriendo a
golpes de 'españazos'.
Desgraciadamente esa esperanza partía de un error de interpretación.
Aznar es un franquista entreverado de neoliberalismo y el neoliberalismo conduce
a sus acólitos a la simplicidad mental. Desconocíamos que en
la escala de valores de Aznar, el concepto 'marca' es prioritario. Como las
pandillas de adolescentes, que se desafían por la marca de la zapatillas,
cuando Aznar dice 'marca', está mencionando un concepto con contenido
sacramental, algo con capacidad de imprimir carácter a quien lo ostenta.
Alguien o algo marcado con España pasa de tener su destino individual,
a tener el destino España. La conciencia individual se disuelve en
la conciencia colectiva España, de tal modo que son los intereses y
necesidades de la marca España los que se imponen a los marcados. Ese
poder de la marca 'España' se transmite a sus dueños. Los dueños
de la marca España son quienes al final imponen sus intereses y voluntad
al resto de la población. O sea, que estamos igual que antes, embarcados
en la unidad de destino en lo universal, donde el concepto España nos
puede destrozar la vida en cuanto nos descuidemos, reducido a un mero instrumento
que facilita la explotación despiadada de la población. Los
fantasmas del pasado toman cuerpo en los nuevos gobernantes, que se empecinan
en repetir las mismas fórmulas fracasadas. El paso de patria España
a marca España es una mera argucia semántica para trasplantar
los privilegios espurios de colectivos caducos a sociedades postindustriales.
Todas las naciones son resultado de una amalgama de individuos diversos que
se forjan una identidad común sobre el criterio de la exclusión
de las minorías y los diferentes. Cuanto más diferentes sean
los individuos o elementos que componen la nación, mayor esfuerzo depurativo
tiene que realizar. La nación española, el Estado español,
los españoles, lo español, España, o como queramos llamarlo,
agrupa a colectivos tan diversos, en orígenes, religión, raza
y cultura, que no hay ningún elemento dominante.
La identidad nacional española se ha forjado sobre una invención,
creando un fantasma que no guarda relación alguna con la realidad diversa
que trata de interpretar. Los símbolos de la nación española,
desde la bandera hasta el himno, son ejemplos de pragmatismo nacionalista,
muy alejados del fundamentalismo del que hacen gala sus defensores. La bandera
española es una simplificación de la cuatribarrada aragonesa
y catalana con el objeto de que fuera identificable en los barcos en alta
mar. El himno español es todavía más utilitario, único
en el mundo que no tiene letra, hasta hace 20 años se tenían
que pagar derechos de autor cada vez que se interpretaba, porque era propiedad
de su creador, hasta que el gobierno decidió comprarlo.
Estos ejemplos muestran la peculiaridad de la nación española,
que vamos a intentar aclarar.
Cuando en el siglo V, tras la caída del imperio romano, irrumpen los
pueblos germanos en la Península, se encuentran con una sociedad urbana
homogeneizada por la romanización, y una variedad compleja de sociedades
rurales escasamente romanizadas y cristianizadas. Esos pueblos germanos, en
número insignificante en relación con la población peninsular,
se limitan, abusando de su poder militar, a establecer cortes itinerantes
que se asientan en un lugar hasta que esquilman sus recursos, luego se trasladan.
En el 711 desembarca en la Península un pequeño ejército
árabe, y en una sola batalla derrotan a lo que quedaba de un reino
visigodo, descompuesto por luchas internas, robándose y matándose
entre ellos ya que no había nada que robar al resto de la población.
La conquista de España por los árabes es un paseo militar. Los
árabes son recibidos como libertadores, ocupan la Península
sin resistencia. Libre de la opresión visigoda se produce un resurgimiento
cultural y económico. Sánchez Albornoz, nada sospechoso de extender
la leyenda negra, tendrá que reconocer en 'Orígenes de la Nación
Española': "Los clérigos de estirpe visigoda (...) cometían
atropellos judiciales, robos en daño de sus fieles, las iglesias o
el fisco. Sus iras se traducían en homicidios. Corrompían a
las mujeres, hijas, nietas o parientes (de la población autóctona)
Mutilaban y mataban a sus siervos, más por odio que por deseo de corregirles".
Los restos de la sociedad visigoda se refugian en montañas inaccesibles,
malviven, mezclándose con la población autóctona, del
pastoreo. Por poco tiempo. La riqueza que ha surgido en la España musulmana
espolea su codicia, y vuelven a coger las armas iniciando una guerra de rapiña.
Los ocho siglos de reconquista son ocho siglos de saqueos y botines. Va surgiendo
una aristocracia, que mejora algo el modelo visigodo, su gobierno es el arte
de esquilmar a la población sin matarla de hambre. A veces no lo consiguen
(no esquilmar a la población, sino matarla de hambre). Por fin conquistan
la Península y se les acaban los botines. Como no tienen tierra que
conquistar se dedican a saquear a su población, las persecuciones de
musulmanes, judíos, protestantes... tienen el objetivo de quedarse
con sus bienes. Y se vuelve a producir un empobrecimiento generalizado de
toda la Península. A pesar de que el destino les otorgara la suerte
del descubrimiento del Dorado. Semejante oportunidad no será aprovechada,
solo servirá para aumentar la crueldad de una monarquía atormentada
por sus fantasmas interiores, que legará a la posteridad el esplendor
siniestro del culto a la muerte.
España, con todo a su favor, caminará en la senda de su autodestrucción,
guiada por la mano firme de unos gobernantes incapaces, llegando al siglo
XIX con el triste récord de ser el país más pobre y analfabeto
de Europa occidental.
Esta es la historia que ha forjado al nacionalismo español. Sabe que
ninguna nación ha tenido mejores oportunidades que España para
ser la vanguardia del mundo y en lugar de eso ha conducido a España
a un destino insignificante, degradándola al someter con saña
inmisericorde a su población. Es el fracaso, no de los españoles,
sino de una clase gobernante que se ha generado de una forma muy peculiar,
contra la realidad del país. Una clase gobernante que es una amalgama
indiferenciada de intereses de rapiña y saqueo y que los nacionalistas
españoles han tomado como referencia de sus ideales. Esto explica el
fracaso de España. Los nacionalistas no lo pueden reconocer, porque
se descalificarían a sí mismos, y explican ese fracaso con misteriosas
conjuras, expurgando sus culpas persiguiendo hasta la tortura a inocentes.
Desde finales del siglo XIX todas las expresiones que ha adoptado el nacionalismo
español han ido dirigidas a castigar a ese fantasma que llama 'los
enemigos eternos de España'. Las acciones del nacionalismo gobernante
han ido encaminadas a dar rienda suelta a ese resentimiento, a amordazar y
perseguir a quienes les recuerden su responsabilidad por los desastres sufridos.
Por eso, el enemigo directo del nacionalismo español es la propia sociedad
española. El nacionalismo español siempre se queja de la incomprensión
del pruebo español respecto de los valores superiores que encarna la
nación española. De aquí el dicho tan querido a los nacionalistas
de que los españoles somos el pueblo que menos quiere a su país,
siempre le andamos criticando y hablando mal de él. Lo único
cierto es que esa opinión de los nacionalistas sobre los españoles
pone en evidencia su resentimiento. Los nacionalistas españoles son
los únicos nacionalistas que desprecian a sus nacionales. Y es que
su España es sobre todo una marca comercial patrimonio de una oligarquía
inculta y cruel, que se ha forjado en la conquista y la dominación,
designada por la divinidad para enseñorearse de las gentes y tierras
de España, sin tener que rendir cuentas a nadie de sus despropósitos,
e incapaz de vertebrar una sociedad coherente, solidaria y próspera.
Esta lectura del nacionalismo español ilustra la actuación del
gobierno durante la catástrofe del 'Prestige'. Primero se niegan a
conocer la realidad. Ellos están en sus palacios, ministerios y cacerías
disfrutando de la buena vida a la que tienen derecho por herencia ancestral,
lo que le pase al pueblo les trae sin cuidado. Cuando la catástrofe
adquiere dimensiones apocalípticas se dedican a perseguir a la oposición,
es la antiespaña la culpable del desastre. Con lo buen gobernante que
es Aznar, lástima que tenga que sufrir la incomprensión de un
pueblo tan ingrato. Ese espectáculo de un nacionalismo indolente frente
al sufrimiento del pueblo contrasta con los espectáculos de autoafirmación
de los nacionalistas. Nada más vergonzoso que el homenaje a la bandera
con el que quieren exaltar su amor a España. Y es que los nacionalistas
no tienen sentido del ridículo. Cuando Franco se inventa una 'raza
española' enfrentada a elementos foráneos como moros y judíos,
algo fantasmal que no existe más que en su mente enfermiza, no se le
ocurre otra cosa que nombrar a Teresa de Jesús santa de esa 'raza española'.
Ignora que Teresa de Jesús era hija de un judío toledano. Y
es que en cuanto se rasca en la genealogía de cualquier español
siempre aparece un celta, un fenicio, un hereje, un judío o un musulmán
antes que un godo, que fueron pocos y en sus huestes viajaban hérulos,
eslavos, fineses, sármatas, hunos y alanos.
Frente a la concepción nacionalista de España, como herramienta
de opresión, hay que levantar la realidad de España. Comprender
a España como el territorio en el que han podido convivir, y deben
convivir, pueblos, culturas, religiones e ideas muy diversas, en estrecha
relación con otros mundos, culturas y continentes. Estructurando el
territorio desde la libre asociación, el federalismo. Esa España
del pragmatismo utilitario frente al fundamentalismo estéril, de la
libertad frente a la opresión, del conocimiento frente a la superstición,
de la solidaridad frente a la explotación, de la justicia frente al
despotismo, de la igualdad frente a los privilegios, del amor a la vida frente
a los novios de la muerte, de la naturaleza espontánea frente a la
burocracia de hormigón. Esa España siempre maltratada por el
resentimiento de un nacionalismo estúpido.
La larga marcha:
El profesor, el Imperio y los desobedientes
A veces, las preguntas clásicas (¿quiénes somos? ¿de
dónde venimos? ¿a dónde vamos?) reciben respuestas ritualizadas,
por estar fuera del contexto relativo a los movimientos que las plantean,
que suponen la existencia del famoso filamento que se mueve sólo con
nombrarlo. Pero hay al menos dos categorías de personas que no corren
ese riesgo: por una parte, el gran profesor Negri y el entorno de los post-obreristas
que lo ensalzan; por la otra, el movimiento que hoy se hace llamar "disobbedienti".
No hay pasado ni presente, sólo hay un futuro -creador de imágenes
y totalizador- que cuenta hacia atrás, atrayéndonos.
La tesis principal que trata de desarrollar este artículo es que el
profesor, en el plano teórico, ofrece obras relacionadas, experimentadas,
pero también sobredimensionadas en relación a las necesidades
reales del movimiento desobediente, mientras que el carácter que se
da a sí mismo, actúa a favor de las teoría a lo Negri.
Nada original, desde luego, pero no podemos ocultar su admiración por
una correspondencia bastante bien conseguida entre teoría y práctica.
Comencemos por el pasado. En su reciente obra Imperio , Toni Negri avanza
hacia una demolición y reinterpretación sistemática de
la historia y de la humanidad del último milenio. No es una locura,
es una operación muy lúcida tendente a sacar de sus casillas
a la periodización marxista basada en la sucesión continua de
las formas de producción (o modos de producción). Un poco toscamente
podríamos decir que la historia de las ideas de las auto-representaciones
sustituye a la de la materialidad de las fuerzas productivas y las relaciones
sociales determinadas.
En esta tentativa de renovación, el capitalismo de la modernización
está edulcorado; su relación con el aparato del Estado se convierte
en el conflicto entre la inmanencia y la trascendencia; la función
represiva de éste se atenúa en el paso del régimen disciplinario
al régimen de control auto-inducido; el imperialismo desaparece, como
una fase superada del desarrollo capitalista; las luchas de clases se convierten
en un episodio no reproducible, etc.
En resumen, para el profesor -dado que nosotros somos el hoy reflejado por
el mañana- hemos entrado en la era de la postmodernidad, en la que
ese tornillo sin fin rejuvenece a la sociedad humana trasnacionalizándola
y desplazando las contradicciones y dificultades a un nivel superior, es decir,
global. Pero, atención, no nos encontramos simplemente ante el habitual
escamoteo, muy común, que se las arregla para no revisar nunca sus
propios errores, porque a nivel global hay un Imperio que lo comprende y lo
significa todo.
El Imperio no es sólo el nuevo orden de la globalización (como
sugiere el subtítulo del libro del profesor), sino que es también
la articulación de este orden a todos los niveles, es el sistema de
los poderes, es el poder imperial. El Imperio es un no-lugar, es inútil,
por tanto, buscar una localización. Los Estados Unidos no son el centro
del Imperio, por que no hay centro. El Imperio (perdonadme la insolencia alquímica-hegeliana)
es la esencia íntima del proceso histórico humano, destilada
por sus acontecimientos parciales y que contiene en sí, en el huevo,
todos los elementos para culminar, gloriosamente, ese proceso. Pero, salgamos
un momento de la metafísica y, empíricamente, como dice el profesor,
analicemos brevemente "la pirámide de la constitución global"
, es decir, cuando se observe superestructuralmente que él mismo se
constituye como poder imperial.
En la cima, los Estados Unidos, que "ejercen la hegemonía del
empleo global de la fuerza"; en el segundo lugar, hay "un grupo
de Estados-naciones que controlan los principales instrumentos monetarios
globales", esos Estados-naciones se reúnen en una serie de organizaciones
(G8, Club de París, Londres, Davos); en tercer lugar, hay un "complejo
heterogéneo de asociaciones (que comprenden más o menos a las
mismas potencias que ejercen la hegemonía sobre los dominios militar
y económico) que despliega un poder cultural y biopolítico de
alcance global".
Por debajo está el nivel a partir del cual "el poder se reparte
de forma más amplia y articulada sobre toda la superficie mundial".
En este nivel de la pirámide encontramos dos estadios: "las redes
de corporaciones capitalistas internacionales" (las multinacionales)
y el "complejo de los Estados-naciones" que, de diversas maneras,
producen y regulan la organización de los mercados.
El nivel inferior de la pirámide, el más grande, se compone
de "las organizaciones que representan los intereses populares en el
seno de la organización del poder global". Aquí se encuentran
los Estados-naciones subalternos y las organizaciones que, de algún
modo, representan a la "sociedad civil": las ONG en general, las
asociaciones para la defensa de los derechos humanos, los grupos pacifistas,
los organismos para la asistencia médica y para la lucha contra el
hambre, etc.
Se trata de una bonita pirámide, que gobierna una sociedad "plana",
como gusta definirla el profesor. Poder, mando, articulación del poder,
representación de la sociedad civil y, por último, el pueblo.
Y si el pueblo representa a la "Multitud", entonces se vuelve a
cerrar el círculo: si la Multitud entra directamente en la pirámide,
contaminándola (remodelándola), en ese momento el juego está
hecho, sería el fin de la historia, la nueva sociedad.
No quedan más que los detalles. ¿Qué es la Multitud para
el profesor? ¿Qué relacion mantiene ésta con el proletariado,
con la clase obrera? La respuesta a la primera pregunta es muy sencilla: la
Multitud son todos los que están sometidos al Imperio, pero cuya ciudadanía
no les pertenece todavía, se trata por tanto de un conjunto cerrado
y abierto al mismo tiempo, dice el profesor. La Multitud es la antagonista
(aunque creo que para el profesor es una palabra demasiado fuerte) del poder
imperial, la contradicción inmanente (seguro que él preferiría
decirlo así) del Imperio. La respuesta a la segunda pregunta es sencilla
también: se trata de una relación de inclusión total,
dado que la clase obrera está privada de sus determinaciones clásicas
(extracción de la plusvalía, trabajo asalariado) en virtud del
viejo jueguecito de la producción inmaterial. Precisemos mejor este
punto: si la producción inmaterial (intelectual, cultural, afectiva,
etc) es la dominante (dentro y fuera de la fábrica) respecto a la producción
material ¿por qué conservar una partición social basada
en la segunda? Más aún cuando el profesor nos confirma que todos
tenemos un cerebro, unas capacidades, recursos intelectuales y conocimientos
que pueden ponerse en juego como "productores inmateriales". Esto
ofrece grandes posibilidades a las singularidades de las que se compone la
Multitud. Pero vayamos ahora a la larga marcha de los Disobbedienti. Los antiguos
Tute Bianche (delantales blancos) -retoños del viejo movimiento autónomo-
no han recorrido un camino muy largo, pero sí denso. Se podría
empezar -omitiendo los ilustres antecedentes de Cahiers rouges y Classe ouvrière
de los que, sin duda, los Disobbedienti no tienen recuerdo alguno- por la
constitución de los primeros centros sociales, las zonas okupadas con
una importante motivación antagonista (en otra época se habría
dicho subversiva), portadores de una "fuerte" capacidad de proyectos,
con la que se podría estar de acuerdo o no, pero que tenía su
dignidad y su coherencia propias (sacar las contradicciones al exterior de
la fábrica e invertir en lo social). Pero la fase de antagonismo duro
(cesa la separación entre la casta de los instruidos y los grupos militantes),
desarticulado por la crisis general de la izquierda de clase, se agotaba progresivamente,
mostrando una fractura (evidente en la famosa Carta de Milán) entre
la tendencia marxista tardía y la innovadora, representada por los
grandes centros sociales del nordeste. Era ayer y los "Invisibles",
los primeros Tute Bianche, tenían un proyecto débilmente antagonista,
pero al menos reformista radical (que se podría definir, con Andrea
Fumagalli, como utopía reformista), portador de cierta coherencia interna:
la de la consideración de la "invisibilidad" social de grandes
capas ante la proposición de la pretendida ciudadanía como factor
de cohesión entre asalariados, trabajadores clandestinos, precarios
y parados.
Desgraciadamente, a la debilidad intrínseca de la plataforma se añadía
la interpretación de la praxis en términos exclusivamente mediáticos.
Dicho de otro modo, la atención a los movimientos y las motivaciones
reales de los desempleados se hacía casi nula, y los Tute Bianchi asumían
una función sustitutiva y no representativa de estos últimos.
Ese fue el origen de la crisis política entre los Tute Bianchi, pero
también de la derrota "militar" sufrida en los días
de Génova en julio del año pasado.
En esta ocasión, otro aspecto de su estrategia ha entrado en crisis,
la capacidad de representar (más que gestionar) una compleja relación
con las instituciones, de ahí los tratos y las mediaciones que pueden
dar lugar, en cualquier momento, a la represión más dura.
Volvamos a la actualidad: los Tute Bianche desaparecen y aparecen los Disobbedienti
(las juventudes del Partido de la Refundación Comunista participan
en ello) que hoy tienen un documento-programa . Para los que no puedan consultarlo,
vamos a tratar de sacar a la luz los principales aspectos: en primer lugar,
la transferencia obligada al nivel global (Para una resistencia global a la
guerra global), en el que se imagina un movimiento generalizado "tanto
contra la guerra como contra las ofensivas de la patronal industrial sobre
los lugares de trabajo, contra la privatización de la educación
y contra las leyes racistas", que existe en realidad sólo como
un conjunto de movimientos parciales no comunicados entre sí. En segundo
lugar, hay una reivindicación singular, la de haber desempeñado
un papel de primer orden en el proceso que ha conducido a la huelga del pasado
16 de abril (proceso en el que, en el fondo, los Disobbedienti no han aportado
nada) y la bienvenida al regreso de la C.G.I.L. (sindicato comunista italiano
reformista, ndt) en el terreno de lucha que oculta completamente sus motivaciones
y las complejas dinámicas que lo han determinado.
Por último, en tercer lugar, el alarde de la dimensión "municipalista",
lo que quiere decir, hablando claro, relaciones estrechas con las instituciones
locales, abandono definitivo del antielectoralismo (¿lo hubo alguna
vez?) y el paso explícito -no declarado pero sí practicado-
a la estrategia del cooperativismo y la micro-empresa. El círculo se
cierra, las dos largas marchas convergen, el universo paralelo del profesor
Negri proporciona el contexto teórico a los programas de los Disobbedienti.
La Multitud tiene ya su programa y su camino de "contaminación"
del Imperio. Un compañero, hace unos dos años, afirmaba que
el recorrido de los Tute Bianche era neo-reformista. Estaba equivocado, el
reformismo se ha manifestado históricamente con grandes movimientos
de masas de trabajadores y con luchas duras, con objetivos largamente consensuados
y con el proyecto de arrancar un trozo del poder al Estado y al capital. Entre
los Disobbedienti, se trata simplemente de un proyecto de "integración
controlada y progresiva" en la existencia, sin intención real
de modificar nada.
¡La larga marcha ya se está terminando!
Lo que va a continuación es la transcripción de una conversación realizada con Rafa, un compañero libertario de la C.R.A. (Comisión de Relaciones Anarquistas) de Venezuela. Con ella se intenta aportar una visión distinta de la que los medios de comunicación están dando (incluso los que se llaman "alternativos"). Ni con Chávez, ni con Fedecámaras-C.T.V.-Coordinadora Democrática... Apostando por la autonomía y la autogestión
-¿Cómo anda la situación y la gente libertaria?
-Algunos alimentos escasean y la gasolina también. Todos los anarquistas
estamos bien, pues no somos parte directamente de los bandos en pugna, aunque
estamos en la lista de "medios contrarrevolucionarios" que circulan
los chavistas por Internet. En nuestro sitio de El Libertario (nodo50.org/ellibertario)
puedes leer un informe sobre lo que pasa, lejos del histerismo de ambos bandos.
Lamentablemente, Internet está llena de gente que se hace pasar por
medios alternativos y está desinformando tanto como los medios privados.
Un ejemplo ha sido la lamentable muerte de la gente el viernes 6de diciembre.
Los medios "alternativos" están circulando la versión
de que ha sido un montaje de la propia oposición. Y aunque puede ser
una hipótesis, es muy distinto de asegurar que "es así",
sin pruebas. Para mí es algo muy grave.
Te puedo resumir nuestra posición: el paro realizado por los empresarios
y la central C.T.V. no es digno, para nada, de nuestra confianza. Pero nuestro
repudio al paro no significa, en modo alguno, apoyo al régimen, el
cual ha caído en errores, vicios y exclusiones que dice, en el discurso,
combatir. Así que estamos tratando de conectar con gente que quiera
construir sin prisa pero sin pausas una alternativa a ambos bandos. De hecho
hay muchos grupos en esa onda, gente de izquierda con la que se puede dar
algunos pasitos, algunos, repito.
-Con los niveles de polarización en que se encuentra Venezuela (así
nos pintan la situación todos los medios de comunicación al
uso), debe ser muy difícil no permanecer entre dos fuegos...
-Eso hemos tratado nosotros.
-Eso es encomiable.
-Tratando de explicar que el descontento con el régimen es legítimo,
mas no que la rabia la capitalicen los de antes. Por otro lado, criticando
la burocracia chavista mas no su base. Con la que quizás, mas adelante,
se puedan hacer cosas y ahora mismo, insertar dos valores: autonomía
y autogestión.
-Parece que Chávez no ha dado respuestas al chavismo, ¿no?
Las expectativas parece que se han quedado en nada, ¿no?
-Chávez es una incógnita. Lamentablemente, muchos de ellos saben
que Chávez políticamente no tiene formación de nada,
pero lo necesitan allí donde está para poder estar en el poder.
Aquí todo está muy mezclado. Pero Chávez es gobierno
y no ha "ejercido" la autoridad (así lo plantean sus propios
seguidores). Por ejemplo, que no haya ningún corrupto preso, ni ningún
golpista tras las rejas, que no se sepa nada de lo que paso el 11 de abril...
pues a la burocracia chavista le interesa tener el "fantasma" del
golpe para poder desviar la atención de las cosas importantes; como
la crisis fiscal y económica. Después del 11 de abril los sectores
radicales del chavismo creían que era la oportunidad de radicalizar
la revolución. Pero desde arriba cortan la participación...
Es increíble cómo Chávez reproduce las maneras de sus
predecesores: cambiarlo todo para que no cambie nada. Por ejemplo, desde comienzos
de noviembre el sector oficial le dio la bienvenida a la "navidad",
organizando fiestas en las calles, con arbolitos navideños y gaitas,
poniendo avisos de prensa...
-¿Las bases chavistas quieren más? ¿Quieren cambios
en su situación, en sus vidas? ¿Esperan que el régimen
se lo proporcione o ya saben que sólo será posible si por sus
propios medios lo procuran?
-Las bases chavistas sí quieren más, pero creen que no será
posible por el "saboteo del golpismo". Es decir, excusan todos los
errores del gobierno diciendo que Carlos Andrés Pérez esta detrás
de un plan desestabilizador permanente, que no deja a Chávez trabajar
(sic). Y lo peor, es que sus criticas son calladas por ellos mismos "para
no dar argumentos a la derecha" (sic)
Chávez es el muro de contención entre este sector radicalizado
y el sector moderado que ha venido ocupando todos los cargos de los ministerios:
el P.P.T., el M.A.S. oficialista, el M.V.R. Así que los sectores de
base han ido cediendo en sus propias reivindicaciones por lo que ellos consideran
"la defensa de la revolución", pero ya muchos están
hartos de ser la carne de cañón del gobierno. Un ejemplo fueron
los chavistas que están dentro de la universidad. Luego de varias acciones,
como la toma del rectorado de la U.C.V., la línea que les impusieron
fue hacer acciones de calle en defensa de Chávez y paradójicamente,
no realizaron más cosas dentro de la universidad. Es decir, perdieron
el espacio de base que tenían. Así sucede en las comunidades
y en los diferentes espacios. Con esa gente de base, creemos que, cuando vean
por sus propios ojos lo que significa la burocracia del Estado, podamos hacer
cosas en conjunto. Algunos ya han circulado documentos con leves criticas
al "proceso", leves porque me imagino que no quieren ser tildados
de traidores.
-Por acá los informativos televisivos dicen que se está empezando
a vislumbrar una salida electoral a la crisis, que Chávez está
siendo ya proclive a ello. ¿Se dice por ahí lo mismo?
-Sí. De hecho, lo esperamos tanto que ya tenemos adelantados los documentos
que vamos a circular. Las burocracias terminarán pactando en lo electoral
el reparto de la torta para que a todos les toque un pedazo. La vía
será una enmienda de la Constitución que permita adelantar las
elecciones. Por lo menos esa es la línea del P.P.T.
-Y ante ello, ¿qué opinan las bases chavistas?
-Que es una traición. Por eso, las conversaciones se llevan con mucho
cuidado y discreción, pues Chávez se ha cansado de decir que
los otros son unos golpistas y que sus métodos están amañados.
En lo personal me va a encantar cómo lo explicarán a su gente.
Acá no hay discusión política, la que hay es muy primitiva.
Las discusiones están llenas de adjetivos e insultos sin sustancia,
cada bando niega a su contendiente. Así que la oposición tendrá
que aflojar también en su originario "que Chávez renuncie
ya".
-¿Por qué las bases chavistas no han tomado el control de
fábricas y han actuado de forma autónoma a la burocracia chavista?
Sería lo lógico, ¿no?
-Seria lo lógico... Pero no, porque por un lado no hay organización
sindical que internalice ésto entre sus afiliados. Es decir, los obreros
no saben lo que esto significa en su totalidad, porque Chávez ha utilizado
este argumento más como amenaza que como estrategia política
y Chávez por otro lado ha declarado la "inviolabilidad de la propiedad
privada".
-Entonces, las bases chavistas no son tales, ¿sólo adeptos
al poder?
-Hay de todo, no podría generalizar. Hay quienes están en los
Círculos Bolivarianos con las mejores intenciones, haciendo trabajo
muy valioso de base, y otros, a mi entender más que los anteriores,
para los cuales la palabra revolución es sinónima de un salario
seguro. Un ejemplo en lo sindical: yo comparto que la C.T.V. es un organismo
corrompido, pero para sustituirlo es necesario, creo, una estrategia de corto,
mediano y largo plazo, educando a la gente en la visión de un sindicalismo
distinto, organizando sindicatos, propagando un programa... Pero el chavismo
se ha quedado solo en la amenaza de derrocar a la cúpula de la C.T.V.
Para esto organizaron unas elecciones sindicales... ¡las cuales perdieron!
Y argumentaron que era por culpa de una estafa electoral, ¡pero ellos
fueron quienes las organizaron! Así que han tratado de tener bases
sindicales con un cortoplacismo que espanta, a punta de dinero, prebendas
y discursos, pero sin una estrategia de mediano y corto plazo, porque la visión
de hacer política es, y en esto uno de los responsables es Chávez,
la militarista, la confrontación ahora, la medición de fuerzas
ahorita.
-La revolución es sólo verborrea del poder para mantenerse
en él... La revolución no es "sentida", tan "querida"
por las bases que les haga auparse en su autonomía... ¿no? Los
niveles de maduración por las dinámicas llevadas no han conducido
a ello, ¿no?
-Correcto. No hay autocrítica: todo es culpa de los otros, del golpismo,
de C.A.P., del FMI, del imperialismo, de los marcianos... Si eliminamos al
"otro", todo mágicamente se arreglará. Por ejemplo:
los medios de comunicación privados, es cierto, han desarrollado una
campaña de información muy sesgada, pero el chavismo ha sido
incapaz de montar sus propias dinámicas de información que no
reproduzcan lo que critican. Así que ver el Canal 8 (el del Estado
), es como ver Globovision pero con todo volteado. Para el Canal 8, no pasa
nada, el paro fracasó, etc., etc.
-"El realismo mágico" latinoamericano...
-Desde arriba han tratado de tener sus propios diarios, pero las experiencias
han fracasado, no por falta de lectores, que los tenían, sino por el
desastre administrativo y la corrupción interna. Por ejemplo, El correo
del presidente. Así que es dual el apoyo que dan a los medios comunitarios,
quienes hacen el trabajo de contra información para el Estado. Por
supuesto el Estado apoya a quienes les garanticen cobertura política.
Autonomía difusa: recibes los equipos de transmisión, en el
caso de la radio, en calidad de comodato, no eres dueño, los tienes
a tu cargo por un tiempo. Eso te vincula infinitamente con el Estado, como
gestor de una radio comunitaria. La autocensura es evidente, por el miedo
a desagradar a quienes te brindan el apoyo.
-A medio plazo, ¿cómo se vislumbra, pues, la situación?
-Yo creo que la cosa se decantará en las elecciones.
-¿Repetirá Chávez?
-Me imagino que Chávez convencerá a los suyos para hacer campaña
y tratar de derrotarlos por los votos. Así que pegando carteles de
campaña, y dando panfletos, las bases del chavismo ocuparan sus próximos
meses.
La gestión gubernamental de Chávez ha sido muy, muy mala, pero
la crisis económica ha sido solapada por la crisis política...
Los ingresos extraordinarios por la subida del petróleo han llenado
las arcas del Estado varias veces y vueltas a vaciar en planes y gastos populistas.
-Con las elecciones, también se le desgajará al chavismo
el sector más radical, que ha de apostar por caminos autónomos,
¿o no?
-Eso podría uno esperar... pero quizás, solo quizás,
puedan ser seducidos de nuevo con eso de "derrotar al golpismo con los
votos" y vuelta a empezar de nuevo. Yo creo que si las elecciones fueran
mañana, Chávez gana de nuevo, porque la oposición no
tiene un líder fiable, primero; segundo, su discurso no se conecta
con las clases populares; tercero, su vocería esta a cargo de políticos
de antaño, de la IV Republica, por lo que la noción, que mucha
gente comparte, es que "prefiero a Chávez antes que volver al
pasado". Yo creo que una estrategia más sólida debería
ser dejar a Chávez gobernar y que la crisis económica muestre
su rostro y la incapacidad del Estado para mejorar los niveles de vida de
la gente, más los casos de corrupción... Creo que ambos bandos
tienen más o menos la misma capacidad de convocatoria.
-Es decir, que de guerra civil, nada de nada...
-No. Hay grupos de incontrolables de ambos bandos, pero aquí las muertes
del 11 de abril y las muertes del pasado viernes han calado hondo. Quizás
hay que poner la lupa en los sectores del chavismo radical que están
armados, si llegaran a desligarse del chavismo, cosa difícil, pero
que efectivamente podría suceder.
La capacidad de autoengaño es tremenda. Ninguno de ellos pregunta qué
pasa con Lucas Rincón, por ejemplo. El oficial de confianza de Chávez
que anunció al país, ese 11 de abril, que Chávez había
renunciado. Luego de la vuelta de Chávez al poder, el tipo no sólo
que no fue reprendido públicamente, ¡lo ascendieron a ministro
de la defensa! ¡Y a los pocos días a embajador fuera del país!
Hoy ya lo pasaron al retiro, pero nadie, del chavismo, se ha preguntado por
qué hizo ese anuncio, por qué sigue siendo hombre de confianza,
por qué lo premiaron, por qué no lo enjuician "por golpista"...
Aquí funcionan las amnesias interesadas, los olvidos por conveniencia...
Yo no olvido. Hay cosas de ambos bandos que te obligan a distanciarte. Coherencia,
digo yo, un mínimo de ética. Por aquí se dice que no
hay nada más adeco que un bolivariano... La misma matriz cultural,
la cual tiene que ser sustituida para que exista un cambio, de la naturaleza
que sea.
-Oye, y desde aquí, aparte de hacer circular la información,
¿podríamos hacer alguna cosa más? Si te parece, arreglo
la conversación y la meto dentro de la "lista canarias libertaria".
-Como quieras, compañero. Seria útil, pues lamentablemente algunos
anarquistas de fuera nos critican diciendo que somos parte de la "contrarrevolución".
Por otro, hay quienes están circulando una supuesta corriente anarcochavista
(sabemos de los mensajes que circulan por A-infos y por listas así).
Yo creo que para nosotros la postura es clara: hay que construir la alternativa
con los sectores con los que se pueda, tratando de dar pasos firmes, sin prisa,
pero sin pausa. Ojalá esto fuera una revolución, aunque sea
de tipo marxista. Uno tuviera otro ángulo de oposición, de crítica,
de confrontación, y de construcción inclusive... Pero, lamentablemente,
es más de lo mismo, con algunos avances y muchos retrocesos.
Estamos pensando cómo "capitalizar" el descontento a futuro
con las fuerzas armadas y avanzar unos pasos en esa dirección. Militares
a los cuarteles, objeción de conciencia, cero instrucción militar
en los liceos... Creo que en un futuro próximo, como están las
cosas ahora, es posible abrir esas ventanas, pues se habla mucho del error
que significó darle beligerancia a los militares.
Estamos insatisfechos de "cómo están las cosas",
tanto social como personalmente. Nos enfrentamos a crisis ambientales, políticas,
económicas y de salud que están poniendo a prueba la existencia
del planeta y la nuestra propia como seres humanos.
Nos damos cuenta de que el tabaco y el alcohol provocan los problemas de salud
principales, que un accidente contaminador extiende sus efectos a otros lugares
del planeta, que los pesticidas con que se rocían las viñas
perjudican a los hijos de los agricultores y al consumidor, que la ayuda militar
nunca es humanitaria y promueve la violación de los derechos humanos,
que la eliminación de los bosques tropicales altera la temperatura
de todo el planeta y que los productos químicos tóxicos vertidos
en la parte alta del río envenenan a la gente que vive río abajo.
Los denominamos problemas aislados, reduciendo los rompecabezas completos
a piezas separadas, ignorando las relaciones entre las partes. La sociedad
actual venera los nombres (las cosas en sí) y desprecia los verbos
(los procesos).
Actualmente la civilización intensifica cada vez más su complejidad,
nuestras vidas diarias están compartimentadas. Nos vemos obligados
a mantener ocultas nuestras emociones cuando estamos trabajando y desde niños
se nos enseña a hacer callar a nuestros cuerpos. Nuestra vida espiritual
es a menudo relegada por la urgencia de la supervivencia económica.
Aisladas del apoyo de la comunidad, las familias ya no llevan la casa ni crían
a los niños colectivamente. Muchos padres no viven en la misma casa
que las madres, y gran parte de ellos no participa en la vida de sus hijos.
El significado de la familia y de comunidad se ha vuelto confuso, su envoltura
frágil.
Enseguida nos dejamos conducir al conformismo, desalentados de trazar los
mapas que puedan guiarnos hacia la búsqueda en colaboración
de un cambio fundamental. La educación se centra en enseñar
a los niños a aceptar, a competir y a conformarse más que a
cuestionar, a colaborar, a inventar. Siendo jóvenes no aprendemos a
buscar nuestra propia voz ni a poner a prueba el valor de lo que se da por
sentado.
Al tener que escoger entre opciones alternativas mutuamente excluyentes, dividimos
nuestro mundo en ganadores y perdedores, amos y esclavos, superiores e inferiores,
ricos y pobres. Tales divisiones jerárquicas se ven reforzadas por
una moralidad interesada. Escogemos entre lo que es bueno para mi mente o
mi cuerpo, para mí o para ti, para mi negocio o para el ambiente, para
la seguridad de mi país o para la vuestra, medios y fines se contradicen,
pavoneándonos y maldiciendo para defender lo que decretamos arbitrariamente
como el lado correcto de este muro de papel de seda. En vez de honrar nuestras
diferencias étnicas y de género con el respeto mutuo, confundimos
la igualdad de oportunidades con la homogeneidad, destruyendo nuestra diversidad
e imponiéndonos la banalidad de una monocultura de masas.
Si defendemos la libertad como una integridad en la relación, nuestro
yo podría entenderse como relación, no como entidad singular,
y la libertad existiría para nosotros, no únicamente para mí.
Cada vez es más claro que nuestro bienestar está ligado a unas
condiciones de bienestar global: Seremos sólo parcialmente libres si
ignoramos o descuidamos la libertad de nuestra comunidad; nuestra libertad
es incompleta si nuestro privilegio depende de la privación o dominación
de nuestros vecinos; sólo seremos parcialmente pacíficos si
permitimos que otros hagan la guerra en nuestro nombre; no podemos ser buenos
padres mientras nuestros hijos no tengan la familia, el alimento y los medios
para desarrollarse; y sólo protegeremos a medias nuestro entorno mientras
nos aprovechemos de una economía mundial que destruye la Tierra. ¿Cómo
vivir?
Sólo en una sociedad donde las relaciones interpersonales sean horizontales,
donde la voluntad de uno no esté sometida a la de otro. Una sociedad
en la que decidamos libremente aquello que queremos ser, tengamos la posibilidad
de serlo y nos podamos desarrollar como seres humanos, será una sociedad
libre.
Una sociedad donde prime el interés común en lugar del beneficio
y lucro personal. Donde no exista la propiedad privada, ni de los medios de
producción ni los personales, porque no sea necesario. En una sociedad
donde no exista la explotación del hombre por el hombre no podrá
existir el enriquecimiento personal ni la diferencia de clase.
Una sociedad en la que la economía busque la satisfacción de
las necesidades de la población en lugar del máximo beneficio
particular vaciará de sentido la competencia y el mal uso y abuso de
los recursos naturales.
En una sociedad donde la fuerza no sustituya a la razón dejará
aún más sin sentido la guerra y los ejércitos.
Una sociedad solidaria no deja lugar a la esclavizante competencia. ¿Cómo
llegar?
Hoy podemos empezar a construir esta sociedad en nuestras relaciones más
cercanas. Asociándonos y organizándonos con nuestros afines,
con nuestros iguales tal y como queramos vivir mañana.
Por la anarquía.
Los clientes de la prostitución
En la organización tripartita del sistema prostitucional (personas
prostituidas, clientes y proxenetas) son siempre las prostituidas el objeto
de las reacciones de rechazo o de desprecio. Los proxenetas rara vez son cuestionados
(a partir del desmantelamiento de las redes de pederastas la cosa ha cambiado,
pero sólo en lo relativo a estas minorías). Los "clientes"
siempre están justificados, son excusables. Son la parte invisible
de un escenario del que, sin embargo, son los protagonistas. El público
tiene una mirada complaciente, incluso cómplice, hacia estos hombres
que, al fin y al cabo, no hacen mal a nadie al comprar lo que les conviene...
¿Quiénes son esos hombres que compran servicios sexuales? Los
prostituidos nos lo dicen: son hombres como los demás, de todas las
condiciones sociales y de todas las edades.
El primer estudio sociológico sobre los comportamientos sexuales de
los seres humanos se remonta a 1948. El informe Kinsey, que tuvo mucha repercusión
en su época, estudiaba a cientos de individuos americanos masculinos
y blancos, e indicaba que un porcentaje importante de ellos había recurrido
a la prostitución. Sin embargo, la muestra era demasiado restringida
para servir de verdadero documento de trabajo. Hemos de hacer referencia también
a otro informe, publicado en 1970 (el informe Simon) que precisa los datos
sociológicos. Desde hace cerca de veinte años, sobre todo en
los países escandinavos, se van publicando otros informes sociológicos,
como los de Borg, Mansson, Prieur, Taksdal y otros.
El elemento principal que se extrae de esos análisis es que la adquisición
de servicios sexuales es una hecho masculino (sólo un 0,3 por ciento
de la población femenina admite haber recurrido a ellos, lo que no
es significativo en este contexto).
Los investigadores han afinado sus instrumentos referenciales con el fin de
conocer los parámetros necesarios a los hombres para recurrir a la
prostitución. Los estudios conducen a pensar que influye mucho la historia
personal de cada uno de ellos, pero también el contexto cultural. El
porcentaje de los que han recurrido a los servicios de prostitución
varía entre un 3 y un 13 por ciento de la población masculina
según los países.
En la prostitución no importa tanto la sexualidad, es decir, el intercambio
entre el "cliente" y la prostituta, como la dominación de
carácter sexual.
Esta relación se inscribe en una relación de dominación
sobre las mujeres (o los homosexuales considerados como mujeres) que ha generado
la sociedad patriarcal machista. Los "clientes" que expresan sus
necesidades de "pagar" en contrapartida de una relación sexual
dan por sentado el carácter efímero de la relación así
como la ausencia de compromiso y de responsabilidad. Algunos se quejan de
que su pareja no satisface sus deseos ocultos y se justifican de este modo.
En la relación con una prostituta, dicen, se puede hacer todo, se puede
uno abandonar a sus impulsos, ser libre de dejarse ir sin sentimiento de culpabilidad,
dar rienda suelta a los deseos eróticos prohibidos.
Si la prostitución no es más que un rito de iniciación
para los jóvenes, como lo ha podido ser en el siglo XIX, o una excursión
de compañeros a los burdeles, siempre forma parte del imaginario masculino
de la sociedad patriarcal. El hecho de ir a ver a una prostituta no es anodino,
sino origen de fantasmas, imágenes de mujeres ofrecidas al deseo, y
siempre satisfechas por el "cliente" sin las complicaciones de una
relación a dos, signo de una afectividad infantil. La liberación
sexual de los años 70 no ha modificado el sistema prostitucional. Lejos
de llevar a una relación de igualdad entre hombres y mujeres, ha reforzado
en unos cierto sentimiento de poderlo exigir todo y obtenerlo todo, y un sentimiento
de inferioridad ante las mujeres conscientes de sí mismas en otros.
Algunos países tratan de responsabilizar a los "clientes",
de hacerles tomar conciencia de que son cómplices del sistema de la
prostitución, de que, al adquirir servicios sexuales, participan en
el desarrollo de las redes de proxenetismo.
Canadá ha puesto en marcha, desde hace ya años, un sistema de
atención animado por los mediadores sociales. Allí pueden los
"clientes" acudir según sus necesidades y hablar de sus problemas.
En San Francisco, California, una superviviente de la prostitución,
Norma Hotaling, ha creado en 1995, con la ayuda de los poderes públicos,
una escuela de "clientes", la John's School. La policía y
los médicos colaboran en el programa. El Estado es prohibicionista,
como en todo el continente norteamericano (excepto Nevada), por lo que cuando
son acusados los "clientes", tienen dos posibilidades: ser condenados
a trabajos de interés general o pagar una multa de 500 dólares
y participar en una jornada en la escuela. Antiguas prostitutas cuentan su
vida y las violencias sufridas. El programa es psicológicamente fuerte,
con situaciones simuladas, etc.
Habrá pocos reincidentes por parte de los voluntarios; sin embargo,
al ser anónimos, no se puede analizar el grado de toma de conciencia
en estudios sociales o psicológicos, al no ser una demanda real del
"cliente". Lo cierto es que ese programa ha conocido cierto éxito
y varias otras ciudades lo han adoptado.
La elección de Suecia
El 1 de enero de 1999 entraba en vigor la ley titulada "La paz de
las mujeres", votada por el Parlamento por 182 votos a favor contra 92,
que criminalizaba "la compra de servicios sexuales" en la calle,
los centros de masaje o los burdeles, por consituir una actitud discriminatoria
contra las mujeres. Esta ley se sitúa dentro del marco de una reflexión
global que se remonta a más de veinte años atrás entre
las mujeres socialdemócratas y feministas, sobre todo para erradicar
la prostitución. Los proyectos de ayuda a quienes desearan salir de
la prostitución han comenzado a llevarse a la práctica.
A partir de ahora, el intento de comprar servicios sexuales es punible según
el código penal y se incluyen toda una serie de disposiciones sobre
penas agravadas en caso de violencia sexual, incluida la conyugal.
Al cabo de un año, según la policía, de las 300 prostitutas
que había en las calles sólo 80 permanecen activas. En los centros
de masaje, que acogen a dos tercios de la prostitución, las cifras
han bajado igualmente. Los "clientes" no quieren escándalo,
ni pasar por un tribunal por su actitud discriminatoria contra las mujeres.
Esta ley planteaba dificultades pues, si el gobierno había dotado a
la policía con medios financieros suficientes para atrapar a los "clientes"
(siete millones de coronas), las modalidades de aplicación seguían
siendo confusas: ¿la policía debía intervenir durante
la adquisición de los servicios o después de la prestación
de los mismos, exigiendo el testimonio de la prostituta?
Hoy en día, si bien las infracciones han disminuido (94 en 1999, 92
en 2000, 86 en 2001) gracias al descenso de la prostitución, las sanciones
han aumentado (10 multas en 1999, 29 en 2000, 38 en 2001) porque los tribunales
se apoyan ahora en una jurisprudencia.
La decisión de Suecia de penalizar a los "clientes" de la
prostitución ha venido impuesta por una voluntad política de
luchar eficazmente contra todas las violencias dirigidas a las mujeres, considerando
la prostitución una violencia trivializada pero muy real.
El contexto político se prestaba a ello: paridad hombres-mujeres casi
total en el gobierno, en el Parlamento, en los consejos regionalesy los ayuntamientos
en las diferentes elecciones de 1994. ¿Se deberá a eso?
La penalización hace intervenir a la policía, la justicia y,
si se han tomado disposiciones para ayudar a las prostitutas, los "clientes"
dejarán de serlo por defecto y no por una verdadera toma de conciencia.
Suecia tiene desde hace mucho tiempo disposiciones legales para llegar a la
igualdad de sexos, para luchar contra el sistema patriarcal, la educación
sexista en la escuela, las campañas publicitarias de prevención
de la violencia en los distintos medios de comunicación, etc.
La prostitución afecta a la opinión pública cuando concierne
a los menores. Resulta banal cuando afecta a los adultos, llevando a pensar
en el mundo de lo prohibido, de la imaginación, promovido por la sociedad
patriarcal. Desaparecerá cuando la sociedad se base en relaciones de
igualdad, donde no exista dominación de un sexo por el otro y no produzca
beneficios a las grandes redes. Pero, para llegar a eso hace falta una voluntad
política de transformación total de la sociedad.
Jocelyne
(Le Monde libertaire) ![]()
¿Cortina de humo o telón de acero?
Siempre se ha dicho que la policía no es tonta, y desde luego los
gobiernos tampoco lo son. Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid,
es decir, intentando desviar la atención de la opinión pública
de la inutilidad del Estado para enfrentarse al desastre del Prestige, y para
enfrentarse a cualquier cosa que no sea defender sus intereses, el gobierno
"popular" nos regala una nueva reforma del Código Penal.
El procedimiento desde luego no es nuevo y ha sido utilizado por este y otros
gobiernos en numerosas ocasiones. El caso más reciente en España
ha sido la Ley Orgánica de Calidad de la Enseñanza. Primero
se crea una falsa alarma social: Sesudos estudios de estadística comparada
demuestran que los escolares españoles son incapaces de leer y comer
galletitas saladas al mismo tiempo, como nuestro querido emperador G. W. Bush.
Después, respondiendo a la polémica falsamente creada por sus
medios de comunicación se plantea una autentica y feroz contrarreforma
de la enseñanza, resucitando afamados conceptos de la "nueva pedagogía"
como la revalida al finalizar el bachillerato o los itinerarios para segregar
a los más "torpes" (más bien a los hijos de los obreros)
e intentando sepultar para siempre la posibilidad de que haya en este país
una educación laica, gratuita y de calidad para todos.
Así con la reforma del Código Penal se empezó montando
un vergonzoso escándalo porque una juez de vigilancia penitenciaria
soltó a un par de etarras en el más estricto cumplimiento de
sus leyes. Todo esto aderezado además con ciertos programas de cámara
oculta que mostraban cómo actuaban ciertas bandas de rateros (cosa
curiosa, casi siempre formadas por emigrantes "ilegales") a los
que los pobrecitos policías no "podían" hacer nada
porque los soltaban los jueces. O la noticia de que cierto sujeto había
sido detenido noventa y tantas veces por pequeños hurtos (extrañamente
este hombre era argelino).
En estos y otros asuntos estaba la creación del "clamor popular",
habían conseguido ya que los partidos de "izquierdas" pidieran
más policía en la calle
cuando sobrevino el desastre ecológico.
Una vez fracasado el plan A: "Esto no ha sido ná" con un
férreo dispositivo de censura televisiva, se pasó al plan B:
"Esto lo arreglo yo en dos patadas" con llegada masiva de subvenciones
de todo tipo para intentar tapar la boca de los gallegos y testimonial presencia
del ejército para limpiar chapapote. Visto que después de mes
y medio la mierda seguía llegando a todas las costas del norte, arruinando
flora, fauna y modo de vida de los que allí habitan, mostrando a los
que lo quisieran ver el rostro más ruin y miserable del capitalismo
internacional, se opta por el plan C: Cortina de humo o "Reforma del
Código Penal para castigar ejemplarmente a terroristas y pequeños
delincuentes".
Pero no nos engañemos, esta nueva reforma tiene mucho más calado
y es mucho más importante que su mera función ocasional de cortina
de humo. Aparte de sus propuestas más abyectas, como la obligatoriedad
de la delación para conseguir el perdón, luego retiradas siguiendo
la máxima leninista de los dos pasos adelante y uno atrás, esta
reforma se deja llevar por el más inhumano y revanchista espíritu
de venganza contra aquellos que osan atentar contra el Estado ampliando la
pena máxima de prisión de treinta a cuarenta años, además
de no permitir que los condenados por este tipo de delitos se acojan a ningún
tipo de redención de pena y deban cumplir esos cuarenta años
enteros. Con esta cadena perpetua encubierta se supera incluso en crueldad
a la dictadura de Primo de Rivera, que fue quien fijó en treinta años
la pena máxima del ordenamiento jurídico español, quizá
aconsejado, no lo sé, por sus ministros del PSOE, más humanos
ellos.
Por otro lado, esta reforma universaliza la figura de la prisión preventiva.
Aznar y sus ministros, quizá aconsejados por el Capo de tutti i
Capi, Berlusconi, que debe recordar con añoranza aquellos maravillosos
años del plomo en Italia; o quizá asesorados por sus mayores,
fieles y afamados servidores del Estado fascista español, quieren volver
a aquellos buenos viejos tiempos en que la gente se pudría en la cárcel
en espera de un juicio que nunca llegaba.
Anteriormente la prisión preventiva se aplicaba sólo para aquellos
delitos considerados graves (penados con más de seis años de
prisión), a partir de ahora se podrá aplicar a los delitos penados
con más de dos años, es decir, casi todos. Además de
combinarse con una serie de criterios que se dejan al albur de nuestros muy
democráticos e independientes jueces, como la existencia de antecedentes,
la sacrosanta alarma social, la posibilidad de destrucción de pruebas
o la posible pertenencia a alguna organización o banda del reo. Es
decir, los jueces podrán, preventivamente eso sí, encarcelar
a quien les de la real gana.
También se pretende alargar el período de detención antes
de pasar a disposición judicial de tres días a cinco días,
diez en casos de terrorismo, se ve que los "pobrecitos" policías
no podían torturar todo lo que querían en sólo tres días.
Simultáneamente, el Estado español, no contento con tener la
más alta tasa de presos de la Unión Europea, ni de intentar
criminalizar y demonizar a los "extranjeros" que vienen a este país
escapando del hambre y la miseria provocada por la rapiña del capitalismo
rampante, se pone la venda antes que la herida y anuncia, a través
del ministro del ramo (del ramo de la represión, claro) la construcción
de siete magníficos y nuevecitos centros de exterminio para intentar
absorber la más que previsible avalancha de presos preventivos que
se va a producir.
Quién sabe, quizá quieran solucionar el problema de la vivienda
metiéndonos a todos presos.
Mientras tanto, el atontamiento concienzudo de la sociedad prosigue imparable,
operaciones triunfo y grandes hermanos que no dejan ver al verdadero Gran
Hermano que nos acosa implacable. Esperan conseguir que seamos como aquel
turista estadounidense que al preguntarle qué le parecían las
nuevas medidas de seguridad en los aeropuertos, después de haberle
sometido a horas de humillantes y vejatorios registros respondió:
I just can say: Thank you (sólo puedo decir: gracias).
Pero no. Nosotros que sabemos que el único robo es la propiedad, y
que la justicia social y la emancipación del ser humano nunca se detendrán
por más cárceles que el Estado, cualquier Estado, construya,
todavía tenemos muchas cosas que decirles y darles, y desde luego las
gracias no va a ser una de ellas.
Prestige: apoyo mutuo o Estado
La crisis del Prestige ha puesto de relieve el verdadero rostro del Estado
y el carácter universal, en el tiempo y en el espacio, de ese instinto
solidario que todos los humanos poseemos y que los anarquistas llamamos apoyo
mutuo.
Lo primero que tenemos que dejar bien sentado es que la cadena de sucesos
que ha causado uno de los mayores desastres ecológicos de Europa occidental
no ha sido una catástrofe natural, provocada por una Naturaleza desatada,
ni una calamidad inevitable con la que tengamos que aprender a convivir. Solamente
la rapiña económica y la complicidad política son responsables
del accidente y de sus consecuencias: sociedades anónimas que se ocultan
tras sociedades anónimas, barcos con banderas de conveniencia, buques
ruinosos para transportes peligrosos, inspecciones complacientes de funcionarios
indolentes, decisiones electoralistas de políticos de vía estrecha...
Muchos han afirmado que el caso Prestige ha mostrado la necesidad del Estado
para garantizar el bienestar y la seguridad de sus ciudadanos, puesta en peligro
por un aparato estatal débil e ineficaz, desmantelado por el neoliberalismo
gobernante. Pero lo cierto es que el Estado ha funcionado correctamente como
lo que es: una herramienta puesta al servicio de la clase dirigente. Que se
lo digan a Isidoro Alvarez, patrón de El Corte Inglés, que fue
capaz de llevar de cacería a todo el gobierno gallego mientras el Prestige
se iba a pique, que se lo digan a Fernández Tapias, propietario del
remolcador Ría de Vigo, a quien se le permitió negociar el precio
del rescate del Prestige a pesar de que su barco estaba al servicio del Estado
español, que se lo digan a Cesar Alierta, presidente de Telefónica,
que ha puesto Antena3 al servicio de José María Aznar en pago
a los favores recibidos por su empresa, que se lo digan a Francisco Álvarez
Cascos y a Manuel Fraga, políticos nefastos convertidos por la televisión
estatal en brillantes estadistas. Todos ellos responderán que el Estado
funciona, pues ha sido su paraguas frente a las críticas, su defensa
frente a la indignación popular, su tabla de salvación frente
a una marea negra que ha estado a punto de hacer naufragar al Partido Popular.
El Estado español ha funcionado correctamente, a no ser que seamos
como esos bienpensantes de la oposición política que aún
creen en la bondad del Estado y en los Reyes Magos (uno de los cuales incluso
llegó a bajar brevemente a una playa gallega). Lo que se ha demostrado
una vez más, por si hacía falta, es que el Estado más
moderno y la tecnología más avanzada no pueden hacer nada, que
no son nada ante la firme voluntad de un pueblo de defender lo que es suyo,
de arrimar el hombro todos unidos para sostener su dignidad, de pasar por
encima de fronteras autonómicas y estatales para demostrar que no hay
más patria que el mundo. Lo que se ha demostrado una vez más
es que nada puede detener a una comunidad que puede y sabe organizarse con
autonomía y sin dirigismos, a una humanidad que por instinto de supervivencia
practica la solidaridad, que todo lo suple el ejercicio libre del apoyo mutuo
por una sociedad ejemplar.
Se ha criticado que las tareas de limpieza las hayan protagonizado los voluntarios
en lugar de hacerlo los técnicos de TRAGSA o los militares profesionales.
Sólo desde el deseo ferviente de apuntalar al Estado puede afirmarse
que los hombres y mujeres que han limpiado el chapapote han bajado a las playas
como si fuesen una ONG más; los primeros que han sacado el fuel con
sus manos han sido los pescadores, las mariscadoras, los vecinos de la Costa
da Morte, practicando la acción directa, no la caridad. Es ahora, cuando
han aparecido los profesionales de TRAGSA y los militares, cuando han surgido
los problemas: retrasos interesados en la limpieza, desinformación,
etc. En Galicia ha quedado claro que el anarquismo es el orden natural y el
Estado es el caos establecido, que el anarquismo quizá sea una utopía,
pero que pensar que el Estado es capaz de asegurar la supervivencia de nuestro
planeta y de sus habitantes es, sencillamente, una quimera.
Hasta las narices de ser radical
Cuando se me plantea un problema social o político y doy una repuesta
con un planteamiento libertario, la gente, la misma que te pide soluciones,
te dice "eso es muy radical". Me acuerdo una vez, cuando un grupo
de vecinos estaba protestando en la puerta del ayuntamiento por unos alquileres.
Un periodista, conocido mío, se me acercó y me comentó:
"no veas qué morro, quieren un alquiler por los suelos".
Enseguida le contesté: "de puta madre. Además, tendrían
que ser gratis". Al acto me contestó: "es que tú eres
muy radical". "¡Toma!, le respondía, ¿acaso
no tenemos el derecho al techo?
Así se terminaba el breve diálogo. Historias como esta se suceden
a lo largo del día. Todas terminan en que uno es demasiado radical.
Me pregunto, ¿se habrán dado cuenta, éstos demócratas,
defensores de las libertades y los derechos humanos, que si no tienes plata
no tienes ningún derecho? ¿Sabrán que el que no curra
no cobra y el que no cobra no tiene nada de nada? ¿Acaso la situación
no es radical?
Cuando la empresa te echa porque el encargado de turno no te quiere en su
sección, cuando el casero te pide el mes y no duda en desahuciarte,
cuando el banquero te embarga sin dudarlo, esos no son radicales. Digamos
que esos son modelos de ética y comportamiento a seguir. Digamos que
esos son personas razonables y moderadas.
Si realmente el modelo a seguir es el de exprimir a tu prójimo, porque
además te pagamos por ello; si, efectivamente, de una forma constante
y radical nos están diciendo que somos una pieza de ajedrez, ¿cómo
no rebelarnos de una forma contundente?
Así, pues, cuando los que saben, los que se creen imprescindibles no
saben argumentar su opinión o ven que hay alguien que opina algo mucho
más razonable y humano pero fuera del pensar único, la única
repuesta tajante es la de radical. En este punto, llegamos que en este mundo
plural donde la genialidad es que todo el mundo puede opinar y dar una vez
más una muestra de pluralidad política, vemos que no lo es.
Enseguida nuestra opinión es tachada de radical y pasamos a ser los
políticamente incorrectos y a estar desacreditados ante la opinión
pública. Ya que alguien se ha encargado de crear la opinión
de que todos aquellos que son radicales y políticamente incorrectos
son malos y no saben lo que dicen. Entonces, no solo estamos ante una opinión
de los más listos y los imprescindibles, sino que también estamos
ante un modelo moral y social de comportamiento.
Si mañana uno de nosotros sufre una injusticia, por ejemplo, te han
subido el alquiler 5.000 pesetas, por parte del casero diremos "qué
injusto" o "jo, cómo se ha pasado", pero nunca diremos
"qué radical". Los políticos de izquierdas dirían
"qué barbaridad, como mucho cobrale 1.000 o 2.000 pesetas más".
Eso seria lo justo y lo moderado para ellos. Porque lo contrario, lo gratuito,
seria ir en contra de la libertad de poder poseer, es decir, de la propiedad
privada, a pesar de tu bolsillo. Da igual que necesites una casa para poder
desarrollarte como persona o mejor dicho como animal racional, ¿o es
que nos hemos olvidado de que somos animales que nos tenemos que guarecer
del frío? Lo lógico es que como zoompoliticon, animales políticos,
creemos una sociedad en que podamos obtener todas las necesidades básicas
de una forma directa. Este modelo o esta forma de ver la situación,
es contraria a la de poseer y la de ganar, por lo tanto no merece ser escuchada.
Es así como la idea se convierte en radical y políticamente
incorrecta. Los políticos defenderán que lo que es moderado
es la propiedad privada, ya que todos podemos acceder a ella, a pesar del
prójimo, por lo tanto, todos estamos y aceptamos el mismo juego, aunque
la mayoría no gane. Además, ¿quién les paga?
Ahora bien, si nosotros por defender nuestra opinión somos unos radicales,
recordemosles que ellos también. ¿Quiénes son los que
preparan las guerras? ¿Quién derrama el petróleo por
los mares? ¿Para quién trabajamos sin cesar?
Es hora de dar la vuelta a la tortilla y decir que son ellos los políticamente
incorrectos y los radicales peligrosos, quienes tienen las bombas, los medios
de producción y la producción. Hacer ver que nuestra postura
simplemente es opuesta y que es realmente la más válida para
todos, incluidos ellos, los listillos e imprescindibles.