
SECCIONES
La jornada del Primero de Mayo recuerda la ejecución, después
de un montaje preparado por la Policía, de varios anarquistas en Estados
Unidos, todo enmarcado en las luchas para conseguir la jornada laboral de
ocho horas. Esto sucedía en el año 1886.
Ha llovido mucho desde entonces. En el campo de la lucha social, ha habido
mucha represión de los Estados y de los capitalistas para acallar el
descontento popular a lo largo y ancho del mundo; ha habido muchísima
gente del pueblo que ha dado su vida por transformar esta sociedad injusta:
una pelea desigual en la que cuando los poderosos han cedido algo ha sido
siempre por la concienciación y la presión de los de abajo.
El Primero de Mayo -y la idea que representa- sigue siendo en la actualidad
rabiosamente vigente, un símbolo que refleja el enfrentamiento de los
trabajadores, los desposeídos y los oprimidos frente a sus opresores
y explotadores.
El Primero de Mayo, pues, no es un día de fiesta, como quieren hacernos
creer gobernantes, capitalistas y sindicatos pasteleros; es todo lo contrario:
un día de reafirmación de la lucha revolucionaria del pueblo
contra todo tipo de opresión; un día en el que coger impulso
para seguir plantando cara a esta sociedad injusta, a sus gestores y a sus
colaboradores.
Los anarquistas estaremos participando en las movilizaciones que se convoquen
en esta fecha, recordando lo cercana que es a nuestras ideas; haciendo presente
que la lucha está en la calle y en la acción directa, y no en
la acción delegada ni en los parlamentos, sean éstos del tipo
que sean; planteando que los medios que utilicemos en la lucha tienen que
estar siempre en concordancia con los fines que queremos conseguir...
Todo ello, porque creemos que es posible construir una sociedad sin gente
que mande ni gente que obedezca, sin opresores ni oprimidos, sin explotadores
ni explotados. Una sociedad sin jerarquías, horizontal, de seres libres
e iguales que se relacionan entre sí mediante una ética solidaria
y que no se discriminan por razón de su sexo, etnia, lengua, procedencia
geográfica o condición natural. Una sociedad en la que desechemos
de una vez por todas el "tanto tienes, tanto vales". Una sociedad,
en definitiva, en la que el Estado y el Capital no tengan razón de
ser y en la que la libertad, la igualdad y el apoyo mutuo solidario sean la
base de las relaciones sociales y humanas... Eso, y no otra cosa, es la anarquía:
el orden natural, y no ese orden impuesto, antihumano y degradante al que,
bien por la fuerza, o bien mediante el engaño, nos quieren someter.
Primero de Mayo,
día de la mujer trabajadora
Las mujeres estamos abocadas a engrosar las estadísticas. Es bien
sabido que vivimos más años que nuestros compañeros;
conseguimos mejores resultados académicos, pese a nuestra menor fuerza
muscular, contamos con mayor resistencia tanto física como psíquica
y somos capaces de realizar doble jornada laboral (una en casa y otra por
cuenta ajena) haciéndolo incluso aceptablemente bien.
Yo acabo de enterarme que también en el ránking carcelario estamos
avanzando puestos. La población reclusa femenina sólo ocupa
el 8,20 % de la totalidad, pero, teniendo en cuenta que durante el año
2001 aumentó un 9 % , en tanto que la masculina lo hizo tan sólo
en un 6 %, deduzco que no nos quedan demasiados años para alcanzar
la supremacía. Ese honor, estoy segura, no va a ser fuente de disputas.
Puede surgir controversia cuando se trata de concedernos espacios de libertad,
pero el sistema patriarcal no moverá ni una sola pestaña cuando
decide quitárnoslos.
Y, hasta cuando nos decidimos a delinquir, las mujeres seguimos estando en
la retaguardia. Nuestras infracciones de la ley suelen ser búsqueda
de supervivencia. ¿A qué se debe el aumento de los delitos cometidos
por mujeres? ¿Por qué hay más descuideras, rateras y
ladronas de poca monta que hace apenas un año? ¿No será
porque tenemos mayores dificultades para encontrar empleo y estamos vetadas
en numerosas profesiones? Sólo un 1 % de las trabajadoras pertenece
al sector de la construcción, un 6 % a la agricultura o la jardinería
(nos referimos a puestos reconocidos como tales, ya que en la economía
sumergida el número se dispara) y un 13 % trabaja en la industria.
La mayoría de las mujeres sufre horarios interminables tras la barra
de un bar, sirven comidas en los restaurantes y las hamburgueserías,
cocinan ante el apremio de jefes impresentables o limpian la suciedad de las
demás personas por unos sueldos bastante exígüos.
No importa que empleemos esfuerzos, tiempo y dinero con el propósito
de conseguir una buena preparación que facilite nuestro acceso al mundo
laboral; las empresas nos seguirán juzgando incapaces de dominar los
conceptos espaciales y geométricos y los centros docentes nos seguirán
aconsejando la conveniencia de inclinar nuestras aspiraciones hacia profesiones
de poca responsabilidad, por aquello de hacerlas compatibles con nuestra misión
maternal.
Afortunadamente las madres de ahora estamos aprendiendo de nuestra experiencia,
estamos aprendiendo a rebelarnos ante los prejuicios que nos inculcaron y
educamos a nuestras hijas como a seres humanos responsables de su propia vida.
Aún queda mucho camino por andar, muchos gritos que lanzar, muchas
reivindicaciones que exigir... pero hemos adquirido conciencia y ese es el
primer paso de cualquier revolución.
Mayo es un mes propicio a realizar un análisis profundo del lugar que
ocupa la mujer en el mundo del trabajo. Si todos los trabajadores salen a
la calle a exponer sus reivindicaciones, las mujeres debemos hacerlo tanto
desde nuestra posición de obreras explotadas, como de género
marginado.
Para los y las anarquistas no existen diferencias ante la injusticia y la
falta de libertad de los seres humanos. Nuestra lucha está encaminada
a conseguir una sociedad diferente, igualitaria y éticamente equilibrada;
una sociedad capaz de autogestionarse y autodirigirse sin necesidad de líderes;
una sociedad donde todos y todas, hombres y mujeres, sin importar la edad
o condición, tengan las mismas oportunidades.
No queremos una sociedad de varones o de hembras, queremos una sociedad de
seres humanos y para ello los y las anarquistas luchamos codo con codo. Sin
embargo, pese a quien pese,. la emancipación de las mujeres, es un
problema de las propias mujeres, y no cabe aquí eximirnos de nuestra
responsabilidad; lo mismo que la victoria de los/as trabajadores/as, sólo
puede alcanzarse a través de su propia lucha.
Mujeres y trabajadoras son dos sustantivos sobre los que apoyar todos nuestros
esfuerzos, dos pilares sobre los que levantar nuestro futuro y el futuro de
nuestras hijas. Cada vez encontramos más hombres sensibles y solidarios
con nuestros derechos y más mujeres contestatarias y luchadoras. Unos
y otras sirven para romper los estereotipos sociales que nos enjaulan y son
una fuente de satisfacción para quienes aspiramos a eliminar el patriarcado.
El término "utopía" fue utilizado por primera vez
por Tomás Moro a través del libro que lleva el mismo nombre.
Éste era la denominación que el canciller inglés le dio
a una isla imaginaria, donde una perfecta república tenía lugar.
Es así como el luego canonizado anglosajón describió
un sistema organizativo sin fallos, en base a ideas que luego serían
tomadas por el socialismo de Marx, que trasportaría el romanticismo
de Moro al plano científico.
Esta perfección descrita por Moro en su obra, que tituló con
el nombre (inventado) de su república (imaginaria) fue luego adoptada
a la lengua mundial, definiéndose, así, a la "utopía"
como un sistema o plan imposible de realizar, es decir, una concepción
imaginaria de un gobierno ideal, aplicado al plano político.
Es así, como al hablar de algo "utópico", no estamos
más que aduciendo que el sujeto que hace gala de tamaño adjetivo,
es tan perfecto que es imposible, es decir, lo condenamos al fracaso y lo
enmarcamos dentro de un molde subjetivo que lo condiciona hasta volverlo impracticable.
Y éste es un modificador directo que generalmente va acompañado
de un concepto tan desconocido como revolucionario: "anarquía".
Lamentablemente, la anarquía es uno de los sistemas sociales más
mitificados y distorsionados. En torno al mismo se tejen un sinfín
de ridículas mentiras que hacen pasar al anarquismo ya no como algo
irrealizable y "utópico", sino como algo malo y destructivo.
Según los diccionarios, los medios masivos de comunicación,
las instituciones religiosas y educativas, la anarquía presupone el
vandalismo, la violencia sin sentido, el consumo de drogas, el descontrol
absoluto y carente de entidades reguladoras del comportamiento humano; lo
cual es absolutamente erróneo y falso.
La causa de tales y aberrantes deformaciones tan pronunciadas de una sola
idea es provocada únicamente por el Estado. El mismo es conformado
por una minoritaria elite política (elegida democráticamente
o impuesta totalitariamente) que decide por el pueblo y lo gobierna a su antojo,
creyéndose con más capacitación intelectual para decidir
sobre la vida de los individuos integrantes de una comunidad que los individuos
mismos. Dicha clase dirigente, al alcanzar los estratos del poder, pierde
cualquier tipo de conciencia social para con sus gobernados y su posición
ideológica (si es que tenía alguna) se ve deformada por completo.
Es así como el político en el poder, no busca subsanar de manera
definitiva los flagelos que azotan a la comunidad gobernada, sino que procura,
en primera instancia, mantenerse sobre ese estandarte de soberanía
que tantos beneficios le trae, al mismo tiempo que emparcha la situación
precaria de sus presididos para que no se agudice hasta el punto de saturar
hasta el estallido.
En su afán de concretar este objetivo primario y esencial, reflexiona
acerca de la mayor cantidad de maneras de oprimir y digitar la ideología
de la sociedad de la manera más sutil posible. Y rápidamente
encuentra una solución.
El Estado, como tal, tiene un fin, el cual se le atribuye desde los tiempos
más remotos y que, incluso antes de que se conociese a las primitivas
organizaciones jerárquicas de los pueblos más antiguos con el
nombre propio de "Estado", aparecía implícito: el
bien común. Es decir que toda organización institucional de
ordenamiento y articulación de cualquier comunidad debe tener como
objetivo primordial el bienestar particular de cada uno de los individuos
legislados, siendo la suma de todos estos, según palabras de Aristóteles,
el bien de toda la comunidad. La educación es un aspecto fundamental
para toda la población. Sin ella, un individuo no puede ser libre y
cae fácilmente presa de la demagogia de aquellos que utilizan su formación
académica con malos objetivos o de los que fueron cultivados, simplemente,
en el aberrante acto de la mentira. Así es como la educación
del individuo es fundamental para su bienestar. El cultivo intelectual y el
desarrollo cultural de todas las partes integrantes de una sociedad gobernada
debe ser un punto excluyente para la clase dirigente. Y es aquí cuando
entra el juego de dominación y opresión.
La elite política de turno posee el monopolio de las instituciones
educativas junto con otra nefasta institución: la Iglesia. Es así
como la educación se ve reducida a dos aspectos: laica o religiosa.
Los gobernantes, en su búsqueda de satisfacer su necesidad primaria
(mantenerse en el poder el mayor tiempo posible y obtener todos los réditos
y beneficios de manera lícita o ilícita capaces) corrompen las
instituciones educativas que del Estado dependen. Organizan planes de estudio
donde los profesores a cargo de la enseñanza deberán hacer alarde
de las bondades del Estado y la organización legislativa, la magnificencia
de la división de poderes en la democracia, el poder y la superioridad
del dictador en un gobierno de facto. Es así como la siguiente generación
de ciudadanos aprenderá a amar su organización política
y hará la vista gorda cuando el primer ministro de turno colme sus
necesidades más banales y superficiales a costas del sufrimiento del
pueblo, carente de alimentos, viviendas y bienestar. E inculcará esa
falsa visión redentora del Estado a su prole, que asistirá nuevamente
a los Institutos dominados por el Estado y continuará así, la
nefasta cadena.
De esta manera, la educación digitada inculca a los niños el
odio o peor, la ignorancia, ante cualquier ideología contraria a la
dominante, poniendo especial énfasis en la formación para el
aborrecimiento de sistemas tan revolucionarios como peligrosos para los poderes
vigentes. El anarquismo queda borrado del espectro ideológico.
Así es como el Estado deja de cumplir con su objetivo primordial y
excluyente: el bien común; restringiendo la educación del individuo
y coartando su libertad (ya que como consignábamos antes, formación
es sinónimo de libertad). Y es éste el problema de la organización
legislativa, pues, si la misma cumpliera con sus objetivos (es decir, la formación
del individuo objetivamente, sin restricciones de ningún tipo, el bienestar
social, etc.), la sociedad alcanzaría un punto de perfección
tal que ya no sería necesaria la clase dirigente, es decir, el Estado.
Y ese es el punto clave del anarquismo, aquello que intentaremos reivindicar
a partir de este escrito y deslindar completamente de aquel primer concepto
que mencionamos con antelación: la "utopía".
Bakunin sentencia desde su escrito Socialismo sin Estado: Anarquia que "Es
evidente que sólo cuando el Estado haya dejado de existir, la humanidad
obtendrá su libertad y que sólo entonces encontrarán
su auténtica satisfacción los verdaderos intereses de la sociedad",
es decir, que el fin del Estado conllevará a la libertad absoluta o,
dicho de otra manera, que la libertad absoluta concluirá sin lugar
a dudas, en la disolución definitiva del Estado.
Pero antes de ahondar en detalles, intentaremos explicar para el lector desprevenido,
qué es exactamente la anarquía, procurando desmitificarla y
abolir los mentirosos dogmas que parecen ir unidos con su concepto más
esencial, para luego retomar este punto clave.
Anarquía, según su desinencia significa "sin gobierno"
(an: sin; archê: autoridad). Innegablemente, esta definición
etimológica llama, a priori, al rechazo o, por lo menos, al escepticismo.
Algo que, dentro de los parámetros más o menos normales, podríamos
justificar y normalizar, aunque sin dejar de calificarlo de infundado.
La anarquía, claro está, es una doctrina social e ideológica
que va más allá de la mera falta de Estado. Es la reivindicación
de los principios básicos de fraternidad, respeto, igualdad y, por
sobre todas las cosas, libertad. Una sociedad anárquica es aquella
que se organiza de abajo hacia arriba y se basa de manera apremiante en la
formación y la educación del individuo, de manera pura y libre,
fundándose en el desarrollo del juicio crítico y la capacidad
intelectual, cualidad que, indudablemente, llevará a la persona al
pleno uso de sus libertades individuales, lejos de instituciones de poder
que lo opriman y que, en base a leyes dogmáticas e ilegítimas,
regulen su vida de manera contraria a sus propias aspiraciones.
El 11 de noviembre de 1887, Miguel Schwab, un mártir anarquista que
fue condenado a la horca por el gobierno estadounidense bajo el rótulo
de "subversivo y peligroso para el orden mundial" en Chicago, instantes
previos a su muerte consigno: "¿Qué es la anarquía?
Un estado social en el que todos los seres obran bien por la sencilla razón
de que es el bien, y rechazan el mal porque es el mal. En una sociedad tal,
no son necesarios ni las leyes ni los gobiernos".
Es así como el anarquismo se convierte en la doctrina revolucionaria
por excelencia. Estableciéndose sobre la base fundamental de la defensa
de las libertades individuales de cada miembro de la sociedad, para lo cual
propone un sistema económico de corte socialista, destruyendo la propiedad
privada, la cual Prohudon (célebre anarquista del siglo XIX) calificó
como "un robo", la libre asociación entre las personas para
la edificación de la sociedad en general y la disposición de
los recursos sin restricción alguna.
Claro está, para este momento, que los actos de violencia y el robo
descarado e ilegítimo serían desterrados junto con el establecimiento
del nuevo orden, pues, ¿para qué robar si todo es de todos y,
a la vez, mío? ¿Para qué tomar más alimentos de
los que necesito, entonces, si en cuanto necesite más realmente estarán
a mi disposición?
Con motivo de aproximar de manera más precisa al lector hacia la doctrina
anarquista, citaremos a uno de los mayores exponentes de este siglo, el lingüista
Noam Chomsky, estadounidense y profesor del MIT, quien consignó: "Yo
querría empezar diciendo que el término anarquismo abarca una
gran cantidad de ideas políticas y que yo prefiero entenderlo como
la izquierda de todo movimiento libertario. Desde estas posiciones podríamos
concebir el anarquismo como una especie de socialismo voluntario, es decir:
como un socialismo libertario, o como un anarcosindicalismo, o como un comunismo
libertario o anarquismo comunista, según la tradición de Bakunin,
Kropotkin y otros. Estos dos grandes pensadores proponían una forma
de sociedad altamente organizada, aunque organizada sobre la base de unidades
orgánicas o de comunidades orgánicas. Generalmente, por estas
dos expresiones entendían el taller y el barrio, y a partir de este
par de unidades orgánicas derivar mediante convenios federales una
organización social sumamente integrada que podría tener alcances
nacionales e internacionales. Toda decisión, a todo nivel, habría
de ser tomada por mayoría sobre el terreno y todos los delegados representantes
de cada comunidad orgánica han de formar parte de ésta y han
de provenir de la misma, a la cual han de volver y en la cual, de hecho, viven."
En el pensamiento de Chomsky se ve claramente, aunque en sus lineamientos
más generales, la propuesta anarquista sobre la organización
de la sociedad. El individuo obrará de acuerdo a lo que él mismo
crea mejor, lo cual será lo bueno; esto debido a su desarrollo intelectual
libre de consignas y a su respeto por los demás individuos y por el
buen funcionamiento de la sociedad en sí (meta que se alcanzará
gracias a dicha formación emancipada de poderes superiores), pero,
de manera libre, sin controles de ningún tipo ni leyes que lo subyuguen.
Y aquí es donde se establece el punto crítico en todo el pensamiento
libertario. El anarquismo presupone, de esta manera, el estadio conocido y
reconocido hasta ahora, más avanzado en la evolución humana.
La organización de la comunidad sin necesidad de un poder superior
que lo ordene, ya que la comunidad misma será capaz de ordenarse por
sí misma.
Si analizamos la historia, nos encontraremos, como puntualizara el filósofio
idealista alemán Hegel, que la misma es el proceso de desarrollo de
la libertad, un conjunto de fases o épocas históricas que se
van sucediendo dialécticamente en un progresivo avance de la realización
de la verdad. De esta manera, podemos consignar la evolución del Estado;
primero en forma de organizaciones jerárquicas donde existía
un jefe que guiaba a todos, quienes acataban su voluntad (en sus épocas
más primitivas fue el más anciano de la tribu, luego el de más
poder militar), que luego adoptaron la forma de monarquía, donde ya
el que mandaba y legislaba no era el más fuerte o el más viejo,
sino el que se creía más capacitado para desempeñar dicha
tarea (tras argumentos tan falaces como la organización monárquica
misma, que edificaban esta idoneidad a partir de las descendencias sanguíneas
y luego de la afirmación de que Dios era el que elegía al monarca
para gobernar al pueblo). Más tarde sobrevino el estallido francés,
que derrocó al poder feudal y estableció las ideas revolucionarias
de división de poderes, que serían consignadas por Rousseau
a través de su Contrato social. El afianzamiento de dicho sistema con
el nombre de "democracia" (denominación tomada de la vieja
organización de Atenas y que, etimológicamente, significa "gobierno
del pueblo"), supuso la evolución misma de dicho sistema, alcanzando
la humanidad, dentro de este marco, libertades cada vez más amplias.
Pero luego el movimiento se invirtió y, a pesar de que las consignas
francesas continuaban vigentes, el poder económico se hizo presente
llevándolas a la nulidad práctica. Pero contra esto, nuevas
ideas que llevaban más alla los ideales de igualdad y libertad surgieron,
emanadas desde una de las personas más influyentes del siglo XIX y
XX (y que incluso hoy sigue con cierta vigencia). El alemán Karl Marx
que junto a Friederich Engels, redactó el Manifiesto comunista, redefiniendo
una vez más ante los ojos de la humanidad el término "libertad".
El sistema ideado por Marx cayó, producto de su deformación
práctica, pero él mismo dejó en el mundo el germen del
socialismo, el cual nuevamente, impulsó el punto de partida para expansión
de las fronteras de la libertad.
Es así como, actualmente, la sociedad mundial (o casi en su totalidad)
adoptó el sistema democrático, a modo de única respuesta
ante esta necesidad del hombre por desgastar el marco restrictivo del que,
históricamente, fue presa.
Y está aquí la piedra primordial que cimenta toda nuestra estructura
teórica cuyo objetivo es el de deslindar al anarquismo de la utopía.
La democracia es el paso previo al anarquismo. La evolución de la misma
legendariamente (y de todo el sistema de organización social en general)
supone el alejamiento cada vez mayor del hombre del Estado, hasta el punto
de no necesitarlo más definitivamente y ser apto, a partir de su maduración
intelectual, para organizarse por sus propios medios, sin necesidad de instituciones
superiores de poder que lo sometan. Alguna vez el marqués de Sade expresó
"perfecciona tu ciencia y conocerás la naturaleza, depura tu razón
y no necesitarás a tu Dios". Y es esto mismo lo que aquí
queremos dejar asentado.
Pero volviendo al tema, las ideas teóricas y los postulados democráticos
están basados en los mismos principios anarquistas: libertad, igualdad,
respeto, fraternidad. El Estado es establecido como un ente controlador, encargado
de hacer valer dichos preceptos y de alcanzar el bien absoluto de la comunidad,
a través de la articulación de un plan administrativo con base
en la educación de los individuos, la promoción del bienestar
y la erradicación completa de las injusticias y las desigualdades sociales.
Naturalmente, al llevar la teoría a la práctica, esto se ve
sustancialmente deformado y corrompido. El Estado, lejos de promover la sanidad,
la educación, la justicia y demás, suscita corrupción,
desigualdad, ignorancia, y se afianza como institución de opresión
sobre estas bases enfermas. Y quiero ser claro en este sólo punto;
si los ideales democráticos (jamás juzgados de utópicos)
fueran puestos en práctica de manera coherente y consecuente con sus
dichos teóricos, la humanidad evolucionaría poco a poco dentro
de ese sistema hasta el punto de no necesitar más a ese Estado regulador
y ordenador.
En tal caso, la diferencia entre el sistema democrático ideal y la
filosofía política anarquista sólo está en la
concepción antropológica, en la visión y codificación
del ser humano y en el análisis de su naturaleza más propia.
Los partidarios de la organización estatal juzgan al hombre como un
animal que necesita de un control legislativo, argumentando que el individuo
no puede coexistir de manera pacífica y respetuosa con sus congéneres
por su esencia maligna o, simplemente, animal.
El anarquista, en cambio, se centra positivamente en el aspecto más
importante del hombre, que lo hace hombre y lo distingue de todos los demás
animales que pueblan la tierra: la razón. Cree fehacientemente en la
posibilidad de la libre organización de la sociedad, sin ningún
tipo de jerarquías ni poderes superiores, por el buen desarrollo de
esa razón, su formación y perfeccionamiento.
El anarquismo no es una utopía, es un estadio obligado en la evolución
humana, al que alguna vez se llegará, de manera ineludible. Cuanto
más ávidamente se intente alcanzar sus ideales, más rápidamente
este progreso intelectual y cultural se desarrollará. Cómo ya
señalaba Eliseo Réclus, una de las figuras más importantes
del movimiento revolucionario de la segunda mitad del Siglo XIX, a través
de su obra Evolución y revolución, "El período de
puro instinto no tiene razón de ser en nuestros días. Las revoluciones
no se harán ya al azar, porque las evoluciones son cada día
mas conscientes y reflexionadas". Es por esto que el Estado debe ser
combatido; porque a pesar de la vigencia de los viejos ideales de libertad,
igualdad, respeto y fraternidad, siempre el dominio existirá y la opresión
de aquellos que sólo desean su bien individual (por su formación
conservadora e inmersa en el contexto contemporáneo) tendrá
vigencia. Y es nuestra tarea acabar con ese despotismo salvaje, ayudar al
progreso y al crecimiento del género humano y reivindicar esos viejos
ideales, dándoles vigencia hoy, convirtiéndolos en nuestros
y de toda la humanidad.
París 1968:
Cuando Francia se rebeló
En aquellos días era más probable oir la palabra "revolución"
en la banda sonora de una película o en el último single de
un grupo pop que oirla decir a alguien por la calle. Por esta razón
la gente creía que las revoluciones estaban enterradas en la historia.
Pero hace sólo treinta años, Francia estuvo a punto de una revuelta
total con doce millones de obreros en huelga, 122 fábricas ocupadas,
y estudiantes luchando contra el viejo sistema moribundo en el que se encontraban.
A finales de los 60 en Francia los sueldos estaban en alza, pero grandes secciones
de la clase trabajadora aún sufrían bajos sueldos. Esto ocurría
a pesar de que el comercio con el exterior se había triplicado. El
25 por ciento de todos los trabajadores recibían menos de 500 francos
al mes. Algunos trabajadores no cualificados sólo cobraban 400 francos
al mes. El desempleo era de medio millón de personas, en un período
que era considerado como el boom de la postguerra. La afiliación a
los sindicatos había caido a tres millones, en contraste con los siete
millones de1945. No se habían ganado muchas mejoras en los años
anteriores. Michelin presumía de que sólo había hablado
con los sindicatos tres veces en treinta años. Entonces, ¿por
qué cambió todo tan rápido en la Francia de 1968?
Nanterre era una universidad de las afueras de la capital. Era un campus nuevo
construido para paliar el gran incremento de nuevos estudiantes. El lugar
era lo contrario del palpitante, vivo y famoso Barrio Latino de París.
El 22 de marzo de 1968 ocho estudiantes irrumpieron en el despacho del decano
como forma de protesta por la reciente detención de seis miembros del
Comité Nacional de Vietnam. Entre éstos estaba un estudiante
de sociología llamado Daniel Cohn-Bendit. Él era parte de un
grupo que organizó una huelga de 10.000 a 12.000 estudiantes en noviembre
de 1967 como protesta contra la masificación.
Rabia estudiantil
En los diez años anteriores la población estudiantil había
crecido de 170.000 a 514.000. Aunque el Estado había dado bastantes
fondos, no eran suficientes para paliar el enorme flujo de estudiantes. El
área total cubierta por los fondos se había duplicado desde
1962, pero el númerode estudiantes se había casi triplicado.
Las instalaciones eran a todas luces inadecuadas y la masificación
eran un asunto serio.
Seis días antes de la ocupación de la oficina del decano se
llamó a la policía y el campus fue rodeado.Quinientos estudiantes
de dentro se dividieron en grupos dediscusión. Los estudiantes de sociología
comenzaron a boicotear sus exámenes y produjeron un panfleto titulado:
¿Para qué necesitamos sociólogos? Los estudiantes pidieron
disponer de una sala de conferencias permanentemente para discusiones políticas.
Los profesores comenzaron a ceder, algunos estaban a favor de las peticiones
de los estudiantes. La universidad les dio un lugar para las conferencias,
pero para el 2 de abril se celebró un mitin de 1.200 estudiantes en
una de las mayores salas.
El movimiento del 22 de marzo
Después de Pascua la agitación era más fuerte. El 22
de abril (un mes después de la ocupación) se hizo un mitin en
la sala de conferencias B1. Asistieron 1.500 estudiantes y de allí
salió el manifiesto para "el rechazo total a la Universidad tecnocrática
y capitalista" y después de esto se hizo un llamamiento a la solidaridad
de la clase obrera. Estaba claro que el movimiento del 22 de marzo (que había
traido una alianza semi-formal de todos los estudiantes socialistas anti-autoritarios)
estaba ganando la batalla de las ideasen el campus entre los estudiantes.
La universidad decidió entonces expedientar a ocho estudiantes implicados
en estos asuntos, incluyendo a Cohn-Bendit. Fueron llamados a comparecer ante
el comité disciplinario de la Sorbona el 3 de mayo. Se celebraron cuatro
conferencias para defenderles.
La huelga de la enseñanza no había interesado al ministro de
Educación. Había habido importantes huelgas industriales el
año anterior en Rhodiaceta y Saviem. En Rhodiaceta (una fábrica
de fibras sintéticas de Lyon) tuvo lugar una huelga que implicó
a 14.000 trabajadores durante 23 días. La dirección había
despedido a 92 trabajadores a finales de año y tenía pensado
despidir a más. En junio de 1967 Peugeot provocó un ataque policial
durante un conflicto y dos trabajadores resultaron muertos.
Desde marzo a mayo de 1968 hubo un total de 80 casos de conflictosindustriales
en la planta de Billancourt de automóviles Renault. Se hacía
obvio que "a los líderes no lesinteresaban los franceses"
como dijo Alain Touraine (profesor en Nanterreque estaba al cargo de la defensa
de las acciones estudiantiles). Estos líderes pronto se despertaron
de su sueño tranquilo.
Banderas rojinegras en el Arco de Triunfo
El viernes 3 de mayo unos pocos estudiantes se reunieron delantede la plaza
de la Sorbona. Los estudiantes eran de Nanterre y se les habían unido
activistas de la misma Sorbona. Los "ocho deNanterre" estaban a
punto de afrontar los cargos para el siguiente lunes. Los ocho y algunos colegas
de Nanterre se reunieron con activistas de la Sorbona para discutir lo que
harían el lunes.
La gente comenzó a crecerse y las autoridades de la universidad se
asustaron. A las 4 de la tarde la Sorbona estaba rodeada por la policía
y las Campagnies Republicaines de Securité (CRS, policía antidisturbios).
Varios estudiantes fueron arrestados por el CRS, acusados de llevar cascos
de motocicleta. Se extendieron las noticias rapidamente y pronto estudiantes
de toda la ciudad estaban allí. Se empezó una lucha para liberar
a los que habían sido detenidos. Tal fue la batalla entre los estudiantes
y la policía que la Sorbona cerró.
Esta era la segunda vez en 700 años que la Sorbona se vio forzada a
cerrar, la otra vez fue en 1940, cuando los nazis tomaron Paris.
La Unión Nacional de Estudiantes (UNEF) y el Sindicato de Profesores
(SNESup) convocaron inmediatamente una huelga general que pedía lo
siguiente:
1. Reapertura de la Sorbona.
2. Retirada de la policía.
3. Liberación de los detenidos.
Estas organizaciones se unieron al Movimiento 22 de Marzo. El descontento
original había sido la masificación, pero ahora empezaba a tomar
mayores perspectivas.
Ataque de la policía
El lunes 6 de mayo los "ocho de Nanterre" entraron en la universidad,
rodeados por un cordón policial, cantando La Internacionalí.
Estaban de camino para comparecer ante el Comité de Disciplina de la
Universidad. Los estudiantesdecidieron manifestarse por París. En su
vuelta al Barrio Latino fueron salvajemente atacados por la policía
en la calle St. Jacques.
Los estudiantes levantaron los adoquines del pavimento y volcaron coches como
barricadas. La policía lanzó gases lacrimógenos y pidió
refuerzos. El bulevar St. Germain se convirtió en un sangriento campo
de batalla que las cifras oficiales resumían: 422 detenidos y 345 policías
heridos. Este día entró en los anales del 68 como "lunes
sangriento".
El martes siguió una enorme manifestación y, evitando a la policía,
se colgaron banderas rojinegras del Arco de Triunfo y se escuchó La
Internacional por las calles. La semana continuó con una tónica
similar en las calles con manifestaciones multitudinarias y charlas políticas.
El miércoles la opinión pública estaba cambiando.
Valor para la lucha
Las clases medias estaban sorprendidas por la brutalidad con la que la policía
había despachado a los estudiantes y grandes secciones de la clase
trabajadora se estaban inspirando en la valentía de los estudiantes
para la lucha contra el Estado. El viernes (10 de mayo) 30.000 estudiantes,
incluyendo a los de los institutos, se habían reunido en la plaza Defret-Rochercau.
Marchaban hacia la Sorbona por el bulevar St. Germain. Todas las calles que
llevaban a la Sorbona estaban tomadas por policías armados hasta los
dientes.
Los manifestantes levantaron cincuenta barricadas para defenderse del ataque
de la policía. El reportero Jean Jacques Lebel escribió que
a la una de la madrugada había "literalmente miles de personas
ayudando a construir barricadas; mujeres,obreros, contestatarios, gente en
pijama, cadenas humanas llevaban piedras, madera, hierros. Nuestra barricada
es doble: un metrode alto de piedras, un espacio de diez metros en medio y
luego una pila alta de madera, coches, postes de metal, y papeleras. Nuestras
armas eran las piedras y metales que encontrábamos en la calle".
Los reporteros de radio decían que se habían levantado unas
sesenta barricadas en diferentes calles. Francia estaba escuchando los reportajes
de Europe One Radio Luxembourg. El gobierno había cedido en dos de
las tras demandas, pero no aceptó soltar a los detenidos.
Siguen los palos
Las barricadas fueron atacadas por la policía. Utilizaron para ello
gases lacrimógenos y botes de humo. Los estudiantes y los manifestantes
se protegían de los gases asfixiantes con pañuelos mojados con
gasesosa. La lucha duró toda la noche. La policía irrumpía
en las casas y la gente era introducida a la fuerza en los furgones. El trato
a los manifestantes por parte de la policía, y especialmente del CRS,
fue brutal.
Había informes de mujeres embarazadas golpeadas, hombres jóvenes
desnudados y golpeados en sus órganos genitales hasta que la carne
se les hacía trizas. Al final de esta batalla en las calles hubo 367
personas heridas y 460 detenidas. En la mañana del sábado llegaron
coches blindados para limpiar de barricadas el bulevar St. Germain; mientras
lo hacían eran increpados e insultados por la gente.
El lunes 13 de mayo los estudiantes finalmente fueron liberados, pero la chispa
ya había iniciado un incendio. Los sindicatos convocaron una huelga
general de un día y organizaron una marcha sobre París para
el mismo día. Más de200.000 personas (según cifras conservadoras)
marcharon por las calles de París gritando "De Gaulle asesino".
El líder del gobierno estaba aislado y se le señalaba como enemigo
del pueblo. Después de la marcha se pidióa la muchedumbre que
se dispersara, muchos lo hicieron, pero un gran grupo de estudiantes decidieron
ocupar la Sorbona.
Los comunistas con sus viejas artimañas
El PCF (Partido Comunista Francés) había condenado a los rebeldes
de Nanterre desde el principio. Su futuro Secretario General, Georges Marchais,
publicó un artículotitulado "Los falsos revolucionarios
deben ser desenmascarados". En este artículo aseguraba que el
Movimiento 22 de Marzo estaba formado "en su mayoría por hijos
de la gran burguesía, despectivos hacia los estudiantes de origen obrero"
y predijo que "se apagarán pronto sus llamas revolucionarias para
convertirse en dueños de los negocios de papá".
Pero el 8 de mayo los líderes del Partido vieron el tamaño del
movimiento y decicieron cambiar su tono y hacerse con el control de la insurrección.
Vieron que el ejemplo de los estudiantes se estaba siguiendo en los lugares
de trabajo.Creían que era mejor animar la acción que permitir
que la situación escapase a su control.
Una vez más los comunistas sojuzgaron la situación. La CGT (sindicato
comunista) comenzó a apoyar las acciones en los lugares de trabajo,
sólo después de que los obreros hubieran tomado la iniciativa.
Louis Aragon (el escritor comunista más famoso de Francia) fue enviado
para una reunión en el Odeón. Los miembros del Movimiento 22
de Marzo que estaban presentes le saludaron con los gritos satíricos
de "Larga vida a Stalin, padre de todos los pueblos".
Un miembro del buró político, Roger Garaudy,abrazó la
doctrina de los estudiantes de autogestión económica, consejos
autónomos y descentralización. También extendió
su solidaridad con los estudiantes aplaudiendo los sucesos de laPrimavera
de Praga. Pronto fue expulsado del PCF.
La verdad es cualquier cosa que sirva al Partido
En su mayoría, los miembros del PCF persistían en clasificar
el movimiento estudiantil como "enteramente de extrema izquierda, un
cóctel pequeño-burgués de bakuninistas, trostkistas y
lleno de aventurerismo". Por estas fechas se publicó un artículo
anónimo en el periódico del Partido L´Humanité
en el que se aseguraba que el ministro de Juventud había tenido contactos
con Cohn-Bendit y que había garantizado dinero para el Movimiento 22
de Marzo. Esta acusación era una completa calumnia y de una imaginación
muy extraña. Por supuesto que ésta no fue la única vez
que los comunistas intentaron este tipo de táctica.
La Sorbona se vio transformada durante la noche y los viejos pilares que rodean
la plaza delantera fueron decorados con carteles deMarx, Lenin y Mao. Las
banderas rojinegras ondearon junto a la bandera del Vietcong. Fueron pintadas
las figuras de Trotsky, Castro y el Che Guevara junto a los lemas de "Todo
es posible" y "Prohibido prohibir". Este esbozo de la Sorbona
daba una imagen de la buena confusión de ideologías en la que
se encontraban los estudiantes.
Se eligió un comité de ocupación de quince personas el
14 de mayo y su mandato se limitó a 24 horas. El anfiteatro central
estaba vibrando día y noche con debates políticos. El sistema
de exámenes fue condenado como "rito de iniciación a la
sociedad capitalista". El Movimiento 22 de Marzo quería "erradicar
la distinción entre los trabajadores y los patronos antes que convertir
a más hijos de trabajadores en patronos".
Colectivos revolucionarios
La Escuela de Bellas Artes fue ocupada el 14 de mayo. Allí había
reuniones cada mañana donde se decidían los temas de actuación.
Entonces se hacían carteles, lo más irónico fue que se
convirtieron enobjetos de coleccionismo y pronto se los pudo encontrar en
las casas de los ricos.
Estos carteles cubrían las paredes con lemas "omo "la humanidad
no será libre hasta que el último capitalista haya sido ahorcado
con las entrañasdel último burócrata", "la
comodidad es el opio del pueblo", "la imaginación al poder".
París estaba lleno de esos carteles.
La atmósfera política de la época llevó a ocupaciones
por médicos, arquitectos y escritores radicales. Incluso el festival
de cine de Cannes fue interrumpido en 1968 cuando Jean-Luc Godard y François
Truffaut tomaron la sede del festival en solidaridad con el movimiento huelguístico.
Huelgas
El 14 de mayo los trabajadores de Sud-Aviation cerca de Nantes ocuparon su
fábrica. Luego las plantas de Renault en Cleon, Flins, Le Mans y Boulogne-Billancourt
fueron a la huelga. Los trabajadores jóvenes de Cleon renunciaron a
abandonar la fábrica al final de su turno y encerraron al jefe en su
oficina. Los líderes del sindicato estaban tropezando con la euforia
de los trabajadores. En sitios como Sud-Aviation, la decisión de ir
a una huelga indefinida se tomó sin consultar a los líderes
de los sindicatos.
Los directivos de la CGT habían sido completamente cogidos por sorpresa
y ahora intentaban desesperadamente no perder toda su influencia. Los trabajadores
llevaban la voz cantante, en lasdemandas y en las acciones. Los líderes
sindicales (por poco tiempo) les siguieron sin rechistar, cuando vieron que
era el único método para mantener alguna influencia entre los
obreros.
El 16 de mayo unos cuantos miles de estudiantes marcharon a Boulogne-Billancourt,
donde unos 35.000 trabajadores estaban en huelga. Miembros de la CGT cerraron
las puertas de la fábrica para entorpecer la comunicación. Pero
los trabajadores subieron a los tejados y desde allí se pudieron comunicar
con los estudiantes. La solidaridad estaba ahí y no podía evitarse
con unas pocas cadenas y unas puertas cerradas.
En la Normandía industrial, París y Lyon el paro era practicamente
total. El 18 de mayo la producción de carbón y el transporte
público de París fueron a la huelga. Los Ferrocarriles Nacionales
fueron los siguientes en unirse a la huelga. Los trabajadores del gas y de
la electricidad tomaron el control de sus lugares de trabajo, pero continuaron
con sus suministros domésticos. La bandera roja ondeó en los
astilleros de St. Nazaire, que empleaban a 10.000 trabajadores. El fin de
semana del 19 de mayo vio a dos millones de personas en huelga y 122 fábricas
ocupadas.
La ola de huelgas barre Francia
Las retiradas de dinero de los bancos se limitaron a 500 francos por la posibilidad
de que los empleados del Banc de France fueran a la huelga. Los suministros
de gasolina se agotaron porque los conductores hacían acopio. El lunes
20 ningún ferry del canal de la Mancha estaba operativo y los turistas
se empezaron a ir en autobuses a Bruselas, Ginebra y Barcelona.
La fábrica de Citroën, que empleaba mucha mano de obra inmigrante
de Portugal, Norte de Africa y Yugoslavia, todavía estaba operativa.
El 20 de mayo, después de que el turno de mañana entrara a trabajar
a las seis, fueron visitados por un piquete de estudiantes. Los jóvenes
trabajadores extranjeros se quedaron sorprendidos por los folletos de los
estudiantes y cuando decidieron unirse a una manifestación de colegas
de una fábrica cercana, Citroën estaba en huelga también.
La industria textil y los grandes comercios de París se unieron a la
cada vez más masiva huelga general el jueves 21. Los controladores
aereos de Orly y de la televisión francesa (ORTF) decidieron unirse
el viernes anterior.
Y el 20 de mayo la plantilla de ORTF estableció lassiguientes reivindicaciones:
1. Semana de cuarenta horas
2. Edad de jubilación más baja.
3. Derogación de las leyes anti-huelga de 1963.
4. Salario mínimo de 1000 francos por semana.
5. Retirada de la influencia del gobierno en la televisión.
Los profesores fueron a la huelga el 22, aunque muchos siguieron asistiendo
a las escuelas para mantener contacto con los estudiantes, como los sindicatos
pedían.
Hoy es un buen día para morir
A los quince días del inicio de la huelga general, más de nueve
millones de trabajadores habían parado. Como alguien dijo: "El
miércoles los enterradores fueron a la huelga. Ahora es un buen momento
para morir".
Los trabajadores tenían mucha habilidad para enseñar con el
ejemplo. Los trabajadores del gas y la electricidad se unieron a la huelga
pero mantuvieron los suministros como siempre, salvo algunoscortes. Los alimentos
llegaban a París como antes de la huelga. Los trabajadores de correos
aceptaron repartir los telegramas urgentes.
Los trabajadores de la prensa dijeron que no deseaban dejar el monopolio de
la información para la televisión y la radio, y aceptaron editar
los periódicos, ya que para ellos la prensa es quien "gestiona
con objetividad el papel de dar información". En algunos casos
los trabajadores insistieron en cambiar los titulares o los artículos
que editarían en los periódicos. Esto ocurrió con los
periódicos derechistas como Le Figaro o La Nation.
En algunas fábricas los trabajadores alteraron l aproducción
para adaptarla a sus necesidades. En la fábrica de CSF en Brest, los
trabajadores hacían walkie-talkies que consideraban importantes para
los huelguistas y para los manifestantes. En la fábrica de Wonder Batteries
en Saint-Ouen, el comité de huelga desaprobó la línea
reformista de la CGT y decidió ir a las barricadas antes que hablar
con los representantes del sindicato.
La ciudad de los trabajadores
En Nantes, los sucesos de 1968 iban a llegar a la cima. Por una semana la
ciudad y sus alrededores fue controlada por los trabajadores. Los viejos guardianes
de la ley y el orden vieron impotentes cómo el pueblo tomaba el control
de su propia vida y de la ciudad. El 24 de mayo los agricultores bloquearon
las carreterasque rodeaban la ciudad como protesta en solidaridad con los
obreros y los estudiantes.
Los obreros de los transportes tomaron el control de los cortes de carreteras
y controlaron todo el tráfico que llegaba. Se controlaron los suministros
de combustible, sin que le fuera permitido a ninguna gasolinera operar sin
autorización. De hecho, la única gasolinera en funcionamiento
fue la que se reservó para uso del hospital. Pero en lo que incumbe
a las personas de a pie, los obreros y los agricultores hicieron posible reducir
el coste de los alimentos. La leche costaba ahora 50 céntimos contra
los 80 de antes, y las patatas 48 céntimos por kilo.
Para asegurarse de que con los precios no se especulaba, las tiendas tenían
carteles del Comité de Huelga que decían: "Esta tienda
está autorizada a abrir. Sus precios están bajo supervisión
permanente delComité". Los maestros y los estudiantes organizaron
guarderías para que los hijos de los huelguistas estuvieran al cuidado
de alguien mientras las escuelas permanecían cerradas. Las mujeres
jugaron un papel muy activo en la organización deNantes, no sólo
como huelguistas, sino también interviniendo en los comités
de suministros de alimentos.
Esta semana en Nantes, demasiado poco tiempo, es un buen ejemplode cómo
la clase trabajadora puede tomar su lugar de trabajo y su ciudad y gestionarlos
de forma socialista, incluso en circunstancias tan adversas. Podemos observar
que esta sociedad creada desde abajo era de muchas maneras mejor que la que
siguió después de los sucesos de 1968.
Pacificar y disipar
De Gaulle, ahora temiendo por la supervivencia de su gobierno y viendo cómo
su poder desaparecía lentamente, apareción en televisión
el 24 de mayo. Habló de "una participación mayor de todos
en las actividades que lesconciernen directamente" De Gaulle consultó
al pueblo mediante un referendum sobre un "mandato para renovarse y adaptarse".
El mismo día, el Movimiento 22 de Marzo organizó una manifestación.
Así, 30.000 personas marcharon hacia el Palacio de la Bastilla. La
policía había protegido bien los ministerios, empleando los
medios habituales de gas y porras, pero la Bolsa quedó desprotegida.
Este momento era para la acción y un gran número de manifestantes
armados con palos y barras de hierro entraron y la prendieron fuego.
Con este estado de cosas algunos grupos de izquierda perdieron los nervios.
Los trotskistas de la JCR se llevaron a su gente de vuelta al Barrio Latino.
Otros grupos como la UNEF y el Parti Socialiste Unifié impidieron la
toma de los ministerios de Finanzas y Jusiticia. Cohn-Bendit dijo de este
incidente: "Para nosotros [el Movimiento 22 de Marzo] fallamos en darnos
cuenta de qué fácil sería barrer a todos esos nadies...
está claro ahora que si, el 25 de mayo, París se hubiera despertado
para ver sus ministerios más importantes ocupados, el gaullismo hubiera
acabado de una vez". Cohn-Bendit se vio obligado a exiliarse esa misma
noche.
Los estudiantes del Movimiento 22 de Marzo podían no haber colapsado
al gaullismo con estas ocupaciones, pero al menos hubieran hecho aumentar
la concienciación entre losjóvenes trabajadores militantes que
se habían inspirado en las luchas callejeras de los estudiantes. La
lucha estudiantil, aunque confusa y mezcla de varias ideologías, había
sido inspiradora. La dinamita estaba preparada y la insurrección estudiantil
era la mecha.
A los ministerios
La ocupación de los ministerios habría sido el primer paso para
la revolución social. De los doce millones de trabajadores en huelga
en esos momentos, sólo tres millones estaban afiliados a los sindicatos.
La huelga general que paralizaba el país servía para darse cuenta
de que las demandas de los trabajadores sobrepasaban a las de los líderes
sindicales.
La ocupación de los ministerios habría concienciado a la gente
de que se podía llegar a más que simples acuerdos económicos
con los patronos. En cada levantamiento del tipo del que atestiguamos en 1968
hubo la necesidad de grupos organizados para ganar la batalla de las ideas
y de ahí a la acción para que la gente fuera consciente de que
se podía ganar, de que la victoria era posible.
El movimiento estudiantil, si hubiera ocupado los edificios del gobierno,
habría dado un paso de gigante en esa dirección. Los trabajadores
se inspiraban en la lucha estudiantil en la calles de París, los obreros
militantes se habrían inspirado en la ocupación de los ministerios,
y en toda Francia surgiría la idea de que había algo más
que ganar que subidas salariales.
Fin
El lunes 27 de mayo el gobierno garantizó un incremento del 35% en
el salario mínimo industrial y del 10% de media en todos los salarios
de los trabajadores. Los líderes de la CGT organizaron una manifestación
de 500.000 trabajadores por las calles de París dos días después.
París estaba cubierta de carteles pidiendo un "gobierno del pueblo".
Desafortunadamente, la mayoría de la gente pensaba en cambiar de amo
antes que tomar el control ellos mismos.
De Gaulle y sus secuaces habían estado tan asustados por la amenaza
de la revolución que fueron al aeródromo de Saint-Dizier para
reunirse con sus generales más importantes, para asegurarse de que
se podía confiar en ellos en caso de necesitar al ejército para
mantenerles en el poder. El 30 de mayo reapareció en la televisión
francesa abandonando sus planes de referendum y prometiendo elecciones en
cuarenta días.
De Gaulle prometió medidas más suaves si "todo el pueblo
francés se implica en evitar que la existencia normal sea rota por
aquellos elementos (rojos y anarquistas) que intentar evitar que los estudiantes
estudien y que los trabajadores trabajen". Siguiendo las indicaciones
de De Gaulle, la CRS fue empleada para acabar con los piquetes que quedaban
aún en los lugares de trabajo.
Para el 5 de junio la mayoría de las huelgas se habían terminado
y ahora había un aire de derrotismo y de que el capitalismo había
barrido Francia. Todas las huelgas que continuaron a partir de esa fecha fueron
aplastadas en operaciones de estilo militar utilizando vehículos blindados
y armas pesadas. Las aisladas bolsas de resistencia militante no tuvieron
ninguna oportunidad.
Arrebatando la derrota de las fauces de la victoria
Todas las manifestaciones callejeras fueron prohibidas y una vez más
el PCF logró ganar respetabilidad empleando su influencia para destruir
lo que quedaba de los comités de acción. A finales de junio
se reanudaron las clases en los institutos y las banderas rojinegras se quitaron
de la Sorbona.
En este clima de derrota y de desmoralización el pueblo volvió
a la tranquilidad del conservadurismo. En las elecciones los gaullistas consiguieron
el sesenta por cien de los votos. Su poder se vio reforzado.
En 1968 teníamos un sistema que es el mismo que hay hoy en día
en Europa. Durante los sucesos de mayo el sistema estaba agrientándose
y De Gaulle estudiaba la posibilidad de utilizar el ejército para aplastar
el movimiento popular. Las calles de Francia se podían haber vuelto
ríos de sangre como ocurrió cinco años después
en Chile.
Cohn-Bendit y el Movimiento 22 de Marzo aspiraban a una sociedad sin clases
basada en consejos obreros, donde la división entre los que dan las
órdenes y los que las cumplen desapareciera. Pero, obviamente, esta
visión de futuro no era compartida por los demás grupos de izquierda
y su papel fue el de poner más obstáculos en un camino que hubiera
superado la sociedad existente.
Allí donde el poder del Estado había sido derrotado, la clase
trabajadora educó con el ejemplo, como en Nantes, donde demostraron
su capacidad para controlar y gestionar la ciudad.
Los estalinistas querían el control total
¿Por qué falló finalmente el Mayo del 68? Porque no hubo
coordinación de ideas o de tácticas cuando los sucesos llegaron
a su etapa crucial. El influyente PCF creía que su poder se incrementaría
en las elecciones y eran hostiles a todo movimiento que escapara a su control.
Los líderes sindicales ayudaron a pacificar a los trabajadores restringiendo
las demandas a "pan y mantequilla" antes que hacer demandas más
políticas.
Mucha gente tenía aspiraciones pero poca idea de cómo lograr
sus objetivos. Se dejaron demasiadas cosas a la casualidad y todo el movimiento
parecía tambalearse día a día como un ciego buscando
la luz de la libertad que existe al final del tunel. ¿Qué lecciones
podemos aprender del 68? Vimos una sociedad capitalista avanzada al borde
de una revuelta y a la gente cuestionando todo el sistema.
Los sucesos ocurrieron muy rápido, según la clase trabajadora,
animada por la enegía y valentía de los estudiantes, se levantó
y pidió cosas que no podían ser concedidas por el sistema existente.
La huelga general muestra con claridad meridiana el poder que permanece en
manos de la clase trabajadora. Sin embargo la situación necesitaba
más coordinación y organización. Los trabajadores necesitaban
organizar comités interfábricas y crear mecanismos en los cuales
los delegados trataran con problemas reales.
De la negociación a la revuelta
La izquierda anti-autoritaria, aunque muy activa, era demasiado débil
entre los trabajadores huelguistas. Los obreros en huelga podrían haber
coordinado sus acciones para poner al Estado contra la pared. Francia ya estaba
industrialmente en conflicto y el gobierno cada día era más
débil. En los centros de trabajo, los consejos obreros y la democracia
directa podrían haber dirigido negociaciones más profundas y,
finalmente, provocado la revuelta.
Una vez las fábricas estuvieran autogestionadas, el Estado habría
perdido la batalla. La autogestión nunca estuvo en la agenda por las
razones expuestas arriba. Los trabajadores de a pie necesitaban mecanismos
que representaran sus posiciones y necesitaban también un nuevo sistema
para decidir más democrático. Los líderes sindicales
temían esto y lo vetaron. Pero a través de los delegados elegidos
democraticamente, los comités de fábrica podrían haber
elevado demandas que el Estado habría encontrado imposibles de satisfacer.
Podría haber dejado caer... ¿Quién debería llevar
Francia?
Nosotros, la clase trabajadora, nos debemos preparar para la explosión
rápida de una revuelta, para que no nos quedemos en simples aumentos
salariales cuando hay mucho más que ganar. Podíamos haber conseguido
un aumento salarial en cualquier otro momento, pero en la Francia de 1968
el Estado era mucho más vulnerable y la posibilidad de un cambio radical
era mayor que nunca. Debemos tener unas ideas y un sistema preparado para
sustituir al sistema en el que vivimos. Debemos destruir y cambiar e lsistema
en cuanto esté en una posición de debilidad, no sólo
por nuestro bien sino por el futuro de toda la humanidad.
De apostasía
a la trayectoria del
movimiento libertario, nada de nada
Nosotros, como militantes anarquistas, hemos eludido, casi siempre, el empleo
de las modalidades o normas de conducta diplomáticas para expresar
nuestros pensamientos, o nuestras opiniones sobre cualquier cuestión
puesta a debate. Y en nuestra ruda franqueza tal vez no hayamos logrado acompañar,
en nuestro lenguaje, la cordialidad que el sentido fraternal de nuestras ideas
implica. Al rebasar el marco de nuestro movimiento, se airean nuestras querellas
íntimas, proporcionando con ello al enemigo permanente el material
para zaherirnos y desacreditar a las organizaciones del movimiento libertario.
Por ello conviene a los componentes del anarquismo español ratificar
una vez más, sin opacas terminologías, su posición sobre
temas que tenemos puestos en el tapete de la mesa; pedimos no más rencillas,
sabemos dónde estamos y aquel que no quiera estar, que no esté.
Nosotros rechazamos rotundamente que la historia del movimiento ácrata
sea convertida en apostasía por algunos que están dentro o fuera
del mismo. Ni por asomo queremos renegar de sus mejores días ni de
sus mejores hechos, ni de su trayectoria ni de sus hombres y mujeres que lo
hicieron grande a fuerza de honestidad y de su desprendimiento generoso para
alcanzar el bien común.
Nosotros también desdeñamos la postura de los que cuando se
habla de estas gestas, de estos hombres o mujeres, dicen que es fetichismo,
palabreja que emana de los que anhelan alguna vez poder observar gozosos la
desviación de estas organizaciones (muchas veces pronosticada), con
el fin de arrimarse y sacar partido para sus afanes y ambiciones personales.
El anarquismo militante precisa dejar claro, salir a la arena con la posición
definida y permanente, que nuestra agrupación revolucionaria en ningún
momento de su historia se ha dejado hipotecar la independencia de que ha gozado.
Nosotros hemos decidido reivindicar a todos nuestros militantes desaparecidos,
y los que están en la brecha defendiendo y trabajando por sus principios,
tácticas y finalidades. Por eso decimos que el sindicalismo no es nada,
no sería nada, sin la espiritualidad irradiada del anarquismo,que es
la más alta gradación del pensamiento humano; que el sindicalismo
es la base, la orientación económica del anarquismo, digamos
su concepción. Esto lo dejamos por sentado. La anarquía no es
un ideal de realización inmediata. No lo limita nada. Pero su extensión
es infinita. Para su implantación, no tiene lugar ni tiempo. En el
orden social de las ideas, jamás los hombres llegarán a dominarlo.
Es el "después del Ideal siempre habrá Ideal". Y están
también los que abogan y quieren una anarcosindical, desde ahora C.N.T.,
"que no sea tan extremista". Los que dicen que sería bueno
una C.N.T. "con más cordura" pues con ello podría
convertirse en la agrupación obrera "que más obreros y
obreras agrupara en sus filas".
Nosotros, a todos esos les decimos: ¡Mentira!
Ahí a tenemos la C.G.T. en su papel de colaboracionista con el Estado
y la Patronal, quriendo irrumpir con los mismos métodos en el espacio
ocupado por CC.OO. y UGT y solamente ha conseguido con esa postura coger subvenciones
y desvirtuar la anarcosindical, crear confusionismo y recogerlo (sonrojo debe
darle) en sus estatutos; nada más.
Estos redentoristas políticos, los de fuera y los de dentro, no quieren
apearse del borrico. Nada les dicen los hechos. Y erre que erre, se esfuerzan
en construir montañas de argumentos, repetidos cien mil veces, siempre
los mismos, aun cuando emitidos por diferentes personas, partidos y épocas,
para venir a demostrar su escaso conocimiento y el raquítico concepto
de la verdadera significación y alcances de la C.N.T. Y olvidan, o
no aciertan a comprender, el por qué las masas trabajadoras supieron
hacerla grande y temible ante sus enemigos tradicionales: la burguesía
y el Estado.
De su obra creadora, de la eficacia de sus métodos y de su capacidad
realizadora se puede dar fe por haber comprobado durante nuestra guerra la
magnitud de sus tácticas en el terreno de la de la producción;
en la improvisación en las industrias de guerra y manufactureras; poniendo
en marcha lo que ningún partido político habría podido
realizar. Y en las colectivizaciones agrícolas, nadie podrá
negar los excelentes resultados obtenidos, mientras la cizaña de la
política autoritaria no intervino en las funciones de los productores.
Todo ello, siempre al margen de las disposiciones gubernamentales. Su acción
fue beneficiosa y jamás superada en rendimiento, regularidad y eficacia.
Quién podrá pensar que los trabajadores hubieran realizado una
gimnasia revolucionaria, material e intelectualmete, muchos años antes
que el fascismo se hubiera infiltrado en la sociedad, para convertir estos
esfuerzos en regalo de navidad para los politicachos de turno. Había
visión colectiva en los organismos proletarios. A la inversa, los políticos,
teniendo el fascismo en sus propios despachos, se empeñaban en desconocer
el peligro inevitable de un complot criminal. Los trabajadores libertarios
habían madurado ya sus propósitos y su pensamiento en el sentido
de las reivindicaciones humanas, aboliendo de sus programas los denominativos
de clase y ampliando el concepto de solidaria convivencia y provecho mutuo,
reivindicaciones que deben ir escoltadas por un ideal y por una ética
que les sirva de guía y de impulso definitivo para que alcancen a todos
los humanos.
La posibilidad emancipadora de los pueblos actualmente es casi nula. Así
lo hemos podido comprobar, por desgracia por los mismos trabajadores, al constatar
la falta de solidaridad práctica y efectiva ante cualquier problema.
También observamos que, hoy como ayer, todos los sectores políticos
de una parte y de otra, abogan por una C.N.T. que sirva a sus intereses, por
una central sindical con orientaciones a la moderna, para que termine por
desmembrarse, por dejar de ser lo que es, convirtiéndose en algo como
un bistec sin carne.
Los obreros, a pesar de su integración dentro del sistema consumidor
y conservador imperante, creen con plena conciencia que la línea que
ha seguido y sigue todo el movimiento libertario es la que se ha de continuar
manteniendo para hacer posible su emacipación integral. Y saben, además,
que si esto cambiara, y pasara a ser apéndice de algún partido,
cofradía patriótica o económica, como es habitual entre
las organizaciones colaboracionistas o partidos políticos, dejarían
de estimarlo porque habría hecho dejación de su independencia
ideológica y económica.
Y en el caso de que cayéramos en ese error, nos cabe aún preguntar:
¿Qué harían de una C.N.T. sin espiritualidad, sin una
fuerte base anarquista, que es lo que constituye su razón de existencia,
su fuerza permanente y su esperanza para el futuro? Esto, repetimos, sería
un cuerpo amorfo sin alma, como vulgarmente suele decirse. Los trabajadores,
a pesar de su acomodaticio alejamiento, aman y respetan a la C.N.T. porque
saben que sus militantes son explotados como ellos y que acuden regularmente
al taller, a las fábricas, al campo, para ganarse su sustento y el
de sus familias. Y saben, además, que el pan cotidiano que se comen,
sale de su esfuerzo como productores. No, amigos, el movimiento libertario
y la C.N.T. como parte integrante del mismo, será lo que es o no será.
Las subvenciones son una forma de mordaza negociable entre el Gobierno y las
organizaciones que las reciben, y cuando esto ocurre el Gobierno y el Capital
se frotan las manos: se hace difícil morder la mano que te alimenta.
Nosotros preguntamos: ¿No les dice nada, a los que quieren una C.N.T.
fuera del movimiento libertario, el fracaso de los que en estos momentos están
sirviendo con sus muletas a ciertos viandantes políticos?
Nosotros decimos: de apostasía a la trayectoria del movimiento libertario
y a la anarcosindical, nada de nada. Los hechos están y es deber recordarlos.
¿Han cambiado las cosas?
¿Tú te lo crees?
La "cosas" las han cambiado,
para que nada cambie.
¿Cuántos siglos hace que existen
el hambre,
las guerras,
los gobiernos,
los Estados,
las Iglesias,
las religiones?
¿Qué más?
¿Han "cambiado" las cosa?
Aunque parezca sencillo y clásico,
siguen estando ahí...
¿Qué te parece?
¿Quién mantiene estas lacras?
¿Cómo lo podemos aguantar?
¡Aquí no ha cambiado nada!
Han cambiado las caras
y han pasado los años...
Nada más.
¿Que protestar y rebelarse
está pasado de fecha?
¿Y la explotación infantil?
¿Acaso no existe?
¿Qué hacen los democráticos
gobiernos para impedirlo?
Y luego tienen
la desfachatez de
hablarnos de justicia
y solidaridad...
Cuando en realidad
son ellos, cooperando
con el Capital, los
que condenan a la
miseria a la mayor
parte de la humanidad.
¿Han cambiado las cosas?
¿Tú te lo crees?
Simplemente, han cambiado
la situación momentáneamente,
a condición de que..
¡Nada cambie!
Estamos viviendo en aras de una sociedad donde todo parece superado y donde,
al parecer, los hombres han llegado al culmen de los pensamientos. Pero este
"culmen" de que se jactan muchos individuos no es puro, porque dentro
de él aún anidan sentimientos desafortunados que han conducido
a la humanidad a desastres inimaginables.
En consonancia con lo anterior aún seguimos oyendo palabras como nacionalismo,
patriotismo, sentimientos tradicionalistas, etc. Estas defensas tan enconadas,
en cualquiera de sus circunstancias, significan radicalmente la negación
del individuo y de su más preciado honor, el libre albedrío
y pensamientos del ser humano. Quién podría imaginar que, ya
en el siglo XXI, esos pensamientos de la edad de las cavernas seguirían
vivos y acrecentando su fuerza.
España ha sido un país que perfectamente ha ejemplificado hasta
qué punto el patriotismo y el nacionalismo nos han conducido a la más
aberrantes situación. Y aún asistimos a esa amalgama de sentimientos
absurdos. El último congreso de los conservadores en España
hace una defensa del patriotismo constitucional, haciendo ver que todo lo
que se saliera de esas directrices pretendía destruir el espíritu
españolista. Igualmente sigue viviendo los absurdos regionalismo y
foralismo, simplificación al máximo de determinadas regiones
en defensa de lo que es legítimamente suyo. Pero ambos parten de los
principios erróneos de estratificación, sectoralizacion, desigualdad,
frontera, etc. Lo que aquí parece que está tan alejado de lo
que nos ofrecen los poderes fácticos, es una misma doctrina que peca
de los mismos hechos, pero que pretende objetivos diferentes, pero ambos basados
en la desigualdad y en ver conceptos abstractos por encima de las realidades
humanas.
Igualmente se vuelve a tener una conciencia histórica escasa, con esa
absurda idea del olvido, que en nuestra sociedad ha penetrado profundamente.
El nacionalismo y el patriotismo en España han provocado millones de
muertos y esto es debido a que ha incrustado dentro del ser humano la fatalidad
del odio y de la exclusión, y de sólo ver la fuerza como único
medio para imponer sus criterios. Y esto es hasta obvio, puesto que la única
manera de que triunfe la sinrazón es mediante la imposición.
Nos olvidamos muy pronto de los muertos del franquismo, muertos por la llamada
"cruzada nacional". Personas cuyo único deseo era la libertad
murieron por el capricho de otras que se empeñaban en negarla.
Si lo extrapolamos al ámbito mundial, por el mismo criterio Alemania
quedó literalmente destrozada por el nacionalismo y el patriotismo,
igual que Italia, Rusia, Turquía, Francia, etc. La lista sería
interminable, pues por todos los rincones del mundo han surgido esos odios
basados en principios falsos.
Desgraciadamente hoy todavía no se ha superado esto, y el olvido antes
referido hace que esta idea arraigue como algo lógico y natural. El
defender ciertos particularismo dentro de un ámbito folklórico
es comprensible, pues es la costumbre de los pueblos. Pero el hacer de todo
esto una bandera política y enfilarlo en odio contra otros es lo que
no se debe hacer. La defensa de la bandera y el himno como algo vital, por
encima de la conciencia de las gentes, es el mayor atentando al que se ha
enfrentado la historia de la humanidad.
Ante toda la sinrazón y la locura nacionalista y patriótica,
que aglutina a un determinado numero de gente, debemos anteponer un pensamiento
cosmopolita, internacionalista, universalista. Lo anterior conduce inevitablemente
al racismo, pero la mentalidad internacional mira mas allá de cualquier
concepción abstracta. Nosotros somos anarquistas, y también
tenemos nuestra bandera: roja y negra. Pero esto no está circunscrito
a un determinado ambiente sino que es una bandera universalista y por lo tanto
no provoca una lucha fratricida. También como internacionalistas tenemos
nuestro himno, el que Emile Pouget compusiera tras la Comuna de 1871, "La
Internacional", himno de los trabajadores, de los alienados, de los explotados
del mundo, de los que no se resignan a esa mentalidad cerrada y parceladora.
Aun así, nosotros no anteponemos ninguna bandera ni himno a lo que
son las aspiraciones del pueblo, pero el pueblo entendido sin distinción
nacional, por encima de estereotipos patrióticos. El individuo es la
parte fundamental de todo y con una cabeza libre y despejada podremos acabar
por fin con las desigualdades que genera lo patriótico o nacional.
El patriotismo y el nacionalismo son el último refugio de los cobardes.