
SECCIONES
Si retrotraemos al año 2000 las palabras del filosofo "nada humano
me es ajeno", podremos decir "nada de U.S.A. me puede ser ajeno".
Y es que, querámoslo o no, los señores Gore y Bush se vienen
colando en nuestras casas desde hace tiempo cada vez que encendemos el televisor,
se nos meten por las pupilas cuando desplegamos el periódico y atormentan
nuestros oídos si intentamos conectar con una emisora de radio, olvidando
inocentemente que el país gendarme del Mundo está en campaña
electoral. Si conseguimos aislarnos de la persecución del Tío
Sam, probablemente nuestro gozo no durará mucho tiempo porque cualquier
amigo o amiga con deseos de hacernos un favor nos pondrá al corriente
de todas las novedades.
-Tanto el candidato demócrata como el republicano son las dos caras
de una misma moneda- diremos tras escuchar a nuestro interlocutor/a solo para
ver si nos deja en paz.
-No lo creas -será posiblemente la respuesta.
Y después continuará una larga disertación basada en
todo el bombardeo informativo que estamos sufriendo.
Las elecciones norteamericanas han copado los medios de comunicación
tanto burgueses como no burgueses. Unos con la esperanza de que nada cambie
y otros con la rabia de saber que todo seguirá igual.
Nos han vendido la elección del presidente de Estados Unidos como la
gran fiesta de la democracia, cuando solo es el gran circo de la hipocresía.
Nada ha faltado en su carpa, burros y elefantes, un Clinton exultante levantando
los brazos como auténtico jefe de pista y dos payasos haciendo la versión
de tonto y de listo, aunque no sabemos muy bien quien es quien.
Bush es el arbusto, la pequeña planta cuyos frutos sabemos perfectamente
lo que encierran. A Gore (cornear), le quedan muchas embestidas ocultas detrás
de su dulzona sonrisa de político. Ninguno de los dos engaña
a nadie, aunque hay mucha gente en Estados Unidos dispuesta a ser engañada
porque es lo único que tienen para no deprimirse. A veces se necesita
la esperanza de un cambio para seguir avanzando y los americanos que se han
acercado a las urnas esperan mucho de su nuevo presidente. Sin embargo, los
votos que permitirán a uno de los candidatos trabajar en el despacho
Oval de picaresca y fausta memoria no nos terminan de aclarar quien será
el vencedor. Eso sí, sea quien sea perderá el pueblo norteamericano
y de paso todos los pueblos del mundo.
En 1960 se dio una situación parecida a la actual cuando Kennedy obtuvo
una estrecha victoria sobre Nixon. Al parecer, la maquinaria electoral fabricó
los votos necesarios para que Kennedy ganase en Illinois y Nixon utilizó
la retirada como estrategia. Kennedy paseó su "pedigrí"
por el mundo entero, sostuvo una guerra en Vietnam que costó a los
Estados Unidos miles de millones y miles de muertos, y un complot, nunca aclarado,
le apartó de la presidencia y de la vida para siempre. Nixon consiguió
el poder años mas tarde, como dicen en Norteamérica "patience
gets up everythings" (la paciencia lo consigue todo), justo premio a
no haber desencadenado una "crisis institucional".
Cambió el personaje en las fotografías oficiales, fue otro el
aspecto del padre de América que arengaba a las tropas para que siguieran
luchando contra el comunismo en Asia, pero el mensaje que encerraban sus palabras
no varió ni una sola coma.
El pueblo norteamericano, la gente de la calle que no cotiza en bolsa ni pasea
en limusina por el centro de Nueva York, apenas lo notó. Los pobres
no saben nada de crisis institucionales porque tienen sus propias crisis.
En U.S.A. no existe sanidad pública y los candidatos a la Casa Blanca
han olvidado incluir ese punto en sus programas electorales, un considerable
número de hispanos y negros esperan en los corredores de la muerte
que la sociedad que se autodefine "más democrática del
planeta" culmine su venganza en la silla eléctrica, la horca,
la cámara de gas o la camilla donde se prepara la inyección
letal. ¡Que importa si se trata de individuos desarrigados! El método
de eliminación es a gusto de cada estado de la Unión.
Bush ha demostrado suficientemente durante su etapa de gobernador que puede
firmar cualquier sentencia capital sin que le tiemble el pulso, Gore siempre
ha sostenido que el "ojo por ojo" de la Biblia debe ser la máxima
de los tribunales de justicia.
La pena de muerte no se discute, Bush y Gore coinciden plenamente en sus fines
aunque difieran, por aquello de dar opciones a los electores, en los métodos
para conseguirlo.
Gore es más intelectual, un hombre que presume de haberse hecho a sí
mismo como todo norteamericano que se precie; tal vez por eso sea capaz de
arrastrar a los progresistas snobs que ven en él un presidente a su
medida. Bush es por el contrario un hijo de papá que terminó
la universidad por los pelos y que tiene lagunas culturales como las de Ruidera.
Ambos cuentan con expertos asesores de imagen que les indican cómo
despertar las simpatías de sus votantes, cómo ocultar lo que
puede desfavorecerles, hacer promesas ambiguas para no tener que cumplirlas
y lanzar balones fuera si cogerlos entre las manos supone cierto compromiso.
Las elecciones estadounidenses son un pulso entre lo muy malo y lo peor. Gane
quien gane, habitará un asesino en la Casa Blanca. Ambos candidatos
son partidarios de la pena de muerte; ambos candidatos están dispuestos
a permitir que las armas circulen libremente con el pretexto de la autodefensa;
uno u otro candidato no tendrá ningún escrúpulo en volver
a llevar a su país, y a todos los países "libres"
bajo el dominio U.S.A., a una guerra como la del Golfo si está en juego
el dinero de los ricos; cualquiera de estos candidatos dejará morir
a miles y miles de personas por no dedicar una pequeña parte de los
impuestos a financiar la sanidad de quienes no pueden pagarla.
Con Clinton, los trasplantes de los banqueros de Wall Street y sus familias
se surten de órganos engendrados en América Latina, los modelos
de los grandes modistos se lucen a unas manzanas de casas carentes de calefacción
y con los cristales rotos. Con Clinton, los espaldas mojadas que intentan
buscar el paraíso americano, son rechazados a golpes en la frontera
mexicana, con Clinton la muerte de los pobres, los chicanos y los negros carece
de importancia.
¿Será diferente cuando Gore o Bush lleguen a la presidencia?
Rotundamente no. El Estado, cualquier forma de Estado, puede tener muchas
caras, pero tiene una sola cabeza y carece de todo sentimiento.
La pena de muerte que tanto defienden Bush y Gore no constituye la más
mínima prevención de delitos, ni las elecciones norteamericanas
que ellos protagonizan la más pequeña esperanza de cambio.
Si dentro de cuatro años se juegan la Casa Blanca a los chinos, será,
además de mucho más divertido, más práctico para
los bolsillos de los estadounidenses. Dejamos la idea por si les sirve, les
podríamos dar muchas más pero nos tememos que los burros y los
elefantes no entienden demasiado bien otro lenguaje que no sea el suyo.
Grupo Albatros
Después de un circo mediático (que nos muestran en esta parte
del imperio hasta la saciedad), menos de la mitad de los y las estadounidenses
votan por el nuevo sheriff que cuidará de que los intereses de los
ricos no sean molestados. No importa el nombre de quien se atrinchere en el
"Despacho Oval" (con forma de huevo) porque su tarea será
la misma: Madero.
Ningún cambio en su concepto de globalización bajo una sola
superpotencia: Asfixia económica controlada de la mayoría de
los países, con una deuda externa imposible de pagar; compra de asesinos
de alto nivel (hoy son Montesinos - Fujimori y ayer Pinochet - Videla - Stroesner)
para regir los países; bombardeo de dólares y napalm contra
la oposición a su nepotismo; represión a los "espaldas
mojadas" y otros inmigrantes desarrapados, mientras colocan puentes de
plata a los que sirven a sus intereses para seguir dominando el mundo; continuar
sus practicas de asesinato legal con inyección letal, menos espectacular
que la horca o la silla eléctrica, sin importar que sean menores o
enfermos mentales.
Sin escrúpulos para secuestrar a un mafioso (apoyado durante años
por ellos) a costa de asesinar a más de tres mil panameños (pobres,
claro) o adelantar golpes de estado en medio mundo, tampoco los van a tener
para bombardear y destrozar a miles de pobres iraquíes mientras sus
verdugos siguen en el poder. A través de misiles, dólares o
mafias como la C.I.A. directamente o a través de corruptos caciques
locales, "gane quien gane tú pierdes". Mandando verdugos
carceleros, bombas inteligentes o hambrunas y enfermedades, cualquiera de
los dos asesinará durante cuatro años sin pestañear,
mientras otros poderosos de menor nivel aplaudirán y se lamerán
el culo para quedarse con las sobras en las diferentes provincias del Imperio.
Por cierto, ¿quién ganó?
El papel de los Estados y sus gobiernos
No conocemos las cifras que en el mundo se gastan los Estados en armamento
militar y en mantener éste perfectamente engrasado, lo que sabemos
sin ninguna clase de duda es que éstas son una burrada. Sobre todo
si se las compara con los presupuestos utilizados en la educación e
investigación sanitaria. Es claro que de los recursos económicos
que recaudan, al manejarlos, las mayores cantidades no son dedicadas a procurar
salud y cultura, ni para encaminar al bienestar y la felicidad al pueblo generalizado,
cosa ésta que sería de pura lógica en un mundo sensato.
El más miserable país tiene un ejército perfectamente
pertrechado para producir destrucción y muerte, su presidente o rey
tiene palacio de mármol y griferías de oro, garaje donde tiene
aparcada una escudería de magníficos Mercedes y Rolls-Royce.
Ésta es su preocupación, no que sus ciudadanos o súbditos
puedan disponer para cubrir sus mas mínimas necesidades.
En todos los países con cualquier Estado, su gobierno, sea éste
obtenido por los votos depositados, conseguido por la fuerza de las armas
o por la legada herencia de la gracia de Dios, no escatiman en nada para acaparar
estos beneficios materiales para obtener este estado de cosas y no tienen
ningún miramiento en oprimir al pueblo, les da igual que éste
tenga o no dónde caerse muerto.
En definitiva, esta problemática es la madre de todas las batallas,
la milenaria situación de mucho para unos pocos y casi nada para los
más.
En este mundo sobran medios para que los que lo poblamos vivamos dignamente
económica y socialmente, pero no existe en ninguna clase dirigente
con aspiraciones de mando la voluntad de que eso sea así, pues cuando
eso se consiga se terminaría automáticamente el sistema piramidal
en que nos encontramos, en el que esta despreciable ralea se pavonea en lo
más alto con sus estandartes.
No es verdad eso de que no hay solución para la hambruna, las epidemias,
las guerras
males éstos que seguimos padeciendo. Por esa oscura
razón, los que gobiernan, los que administran este mundo provocan este
caos. Para poder mantener estos privilegios prefieren que la gente se siga
matando en innumerables fratricidas batallas y padeciendo y muriendo de enfermedades
que tienen cura.
Nos quieren convencer del hecho de que la guerra, las enfermedades, los Cuatro
Jinetes del Apocalipsis son un castigo divino, que esta situación es
algo inevitable, por lo que nada se puede hacer. ¡Mentira! ¡Todo
eso es mentira! Como lo es que siempre tenga que haber pobres y ricos, y que
este mundo tenga que ser un valle de lágrimas. Ya ni siquiera es inevitable
la maldición sacada de la fábula bíblica "ganaremos
el pan con el sudor de nuestra frente", porque actualmente tenemos máquinas
preparadas para hacer los más duros trabajos por nosotros.
Qué simple, qué sencillo, sólo hace falta un poco de
sentido común y el mundo, si no un paraíso, al menos sería
un planeta habitable y acogedor, no solamente para unos pocos. Porque hay
espacio, alimentos, riquezas, ciencia y tecnología para todos.
Unicamente hay que repartir, distribuir y producir bien, a cada cual lo que
necesite, gastar en lo necesario y dar lo que sus fuerzas le permitan, invertir
en salud y vida, nunca en muerte y destrucción, poner coto a la ambición
desmedida, al consumismo, al poder del dinero y al poder de cualquier poder.
¿Ves que fácil?
Sólo hay que conseguir que el mundo sea un lugar donde el pueblo gobierne
realmente en beneficio del pueblo y no unos pocos en beneficio de unos pocos,
donde la humanidad gobierne en beneficio de la humanidad.
Si es tan claro que está chupao; pongamos manos a la obra.
La República Federal Yugoslava (R.F.Y.), formada por las repúblicas
de Serbia y Montenegro, fue proclamada en abril de 1992 tras la desintegración
de la República Federal Socialista de Yugoslavia.
Tras el colapso del régimen "comunista" a principios de los
años 90, Milosevic y su Partido Socialista Serbio son aupados al poder
por el ala mas dura del nacionalismo serbio.
Aparecieron líderes nacionalistas en todos los países de la
ex Yugoslavia y, con la ayuda masiva de Estados Unidos y otros países
occidentales, comenzó la guerra en Yugoslavia, que continuó,
con algunas interrupciones, hasta la crisis de Kosovo y los bombardeos de
la O.T.A.N. en 1999. La guerra ha deteriorado la situación política
y económica en la R.F.Y. El país ha sido aislado y expulsado
de todas las organizaciones internacionales y se le impusieron pesadas sanciones
económicas desde principios de 1992. El nivel de vida bajó hasta
llegar a tocar fondo tras los bombardeos, cuando Yugoslavia alcanza un nivel
de vida mas bajo que el de Albania, conocido como el país más
pobre de Europa. El salario medio en Yugoslavia en los meses pasados era de
alrededor de 70 marcos alemanes al mes. No quiero extenderme en lo referente
a la guerra en Yugoslavia porque necesitaría mucho espacio. Resultado
de la guerra fue la pobreza y la pérdida de los más importantes
derechos humanos (libertad de expresión, etc.) con Milosevic en el
poder hasta el 2000, ahora en coalición con sus compinches, el partido
"comunista" (Izquierda Yugoslava Unida, J.U.L. en serbo-croata)
y el partido de extrema derecha (Partido Radical de Serbia, S.R.S.) del conocido
fascista Vojislav Seselj.
Milosevic no ha sido un dictador en el sentido normalmente dado al término:
el sistema político en la R.F.Y. ha sido acertadamente definido como
una democracia no liberal. Había elecciones cada cuatro años,
la mayoría de las cosas se hacían de acuerdo con la ley. Casi
todos los medios de comunicación estaban bajo control estatal, así
era fácil tener a la opinión pública controlada.
Las nuevas leyes fueron impuestas poco a poco, sobre todo para asegurarse
que la oposición y los grupos, partidos, organizaciones antiestatales
o anti Milosevic no tuvieran mucha influencia entre la población. Con
las elecciones de 1996, el régimen de Milosevic perdió por primera
vez parte de su poder. Los partidos de la oposición vencieron en las
elecciones locales, pero Milosevic no quiso reconocerlo y sólo después
de muchos meses de manifestaciones, fue asumido el resultado. De 1996 a 2000
no ha cambiado nada: el nivel de vida ha caído cada vez más,
Milosevic y sus amigos son cada vez más ricos, mientras que la gente
es cada vez más pobre.
Milosevic no quiere encontrar una vía de diálogo con los nacionalistas
de Kosovo, por eso inició otra guerra, que acabó tras los bombardeos
de la O.T.A.N. en Yugoslavia. Los bombardeos no han supuesto ningún
daño para Milosevic y su pandilla: han dañado únicamente
a las gentes del pueblo, han destruido sus puestos de trabajo, arrasado las
escuelas y los hospitales; el nacionalismo, que había disminuido levemente,
aumentó de nuevo vertiginosamente.
En las elecciones del 24 de septiembre de este año, dos candidatos
tenían las mayores posibilidades de victoria: Slobodan Milosevic y
Vojillav Kostunica. Éste último era el candidato de la oposición
unida, que concurría bajo el nombre de Oposición Democrática
de Serbia (D.O.S.). Kostunica es políticamente un conservador, un nacionalista
y un neo liberal en economía. Nosotros, anarquistas de Serbia, nos
encontramos ante un duro dilema: ¿Debemos votar? Votar iba contra nuestra
ideología anárquica, especialmente votando por un hombre de
derechas como Kostunica, pero algunos compañeros declaraban que tendríamos
más espacio para trabajar bajo Kostunica que bajo Milosevic, y no es
algo del todo equivocado. En cualquier caso, aunque yo no he votado, comprendo
y respeto la decisión de quienes acudieron a las urnas. Cierto que
para los anarquistas de los países occidentales no será fácil
comprender la situación en que nos encontramos. No podíamos
publicar nada, no teníamos posibilidad de ninguna aparición
pública, no podíamos organizar sindicatos ni otros grupos; situaciones
que eran normales en los países occidentales, para nosotros eran sólo
sueños.
La noche después de las elecciones circulaban noticias diversas: cada
partido político daba sus resultados, diferentes a los que daban los
otros. La comisión electoral no comunicaba nada oficialmente, aunque
era obvio (no sólo por las fuentes de la oposición, sino también
por algunas declaraciones oficiales de miembros del Partido Socialista) que
la D.O.S. había vencido con una amplia mayoría.
El partido de Milosevic se sumía en el caos mas absoluto. No sabían
qué decir: en esa noche y en días sucesivos anunciaron resultados
completamente distintos. En su página de Internet, las primeras declaraciones
confirmaban la victoria de Kostunica, mientras que las sucesivas lo negaban.
Después de tres días, la gran manifestación de la oposición
en Belgrado permitió a la D.O.S. proclamar el triunfo de Kostunica
en la primera vuelta, asegurando haber obtenido más de la mitad de
los votos. Al día siguiente, la comisión electoral, totalmente
controlada por Milosevic, presentó nuevos resultados, declarando necesaria
una segunda vuelta en las elecciones presidenciales por no haber superado
ninguno de los candidatos el cincuenta por ciento de los votos. Estaba claro
que Milosevic había perdido las elecciones e intentaba conservar el
poder a cualquier precio.
La oposición lanzó la propuesta de huelga general como medio
de lucha contra Milosevic: fue bien vista por la mayoría de la gente,
de manera que el 2 de octubre se iniciaba la huelga general contra Milosevic.
Una de las organizaciones que movilizaba a la mayoría de los jóvenes
era Otpor (Resistencia). Muchos anarquistas me han preguntado sobre esta organización,
porque oficialmente carecía de líder y utilizaba simbología
anarquista (por ejemplo la A en un círculo). Tuve que desilusionar
a los compañeros que pensaban que tenía que ver algo con el
anarquismo. Otpor es una organización nacionalista neo liberal dirigida,
de hecho, por un puñado de "orga-nizadores" apoyados económicamente
por países occidentales. Ciertamente no todos los militantes de Otpor
son así: muchísimos jóvenes la siguen porque es la organización
de resistencia anti Milosevic con mayor presencia en los últimos años.
Nosotros hemos apoyado la huelga porque pensábamos, y lo seguimos pensando,
que derrocar a Milosevic era el objetivo prioritario y que la gente saldría
beneficiada.
El primer día de huelga toda Serbia se paralizó. Todas las ciudades
serbias, excepto Belgrado, pararon.
Los mineros de los mayores pozos de carbón habían comenzado
la huelga la víspera del anuncio de la huelga general, y la estaban
manteniendo. También se habían declarado en huelga la Universidad
y las Escuelas Superiores. El signo más claro de la incomodidad de
la huelga fue la aparición de Milosevic en la televisión nacional,
acusando a manifestantes y huelguistas de estar pagados por la O.T.A.N. para
destruir la R.F.Y. desde dentro. Algunas delegaciones locales de la radio-televisión
serbia (R.T.S.) dejaron de transmitir los programas de la televisión
estatal controlada por Milosevic, para empezar a informar a la población
de la situación real en Yugoslavia. La huelga fue seguida por el bloqueo
de las principales calles de Belgrado y de las autopistas de Serbia.
En el segundo día de huelga, muchísimas empresas empezaron a
parar y Serbia llegó a la parálisis total. Belgrado estuvo paralizada
más de seis horas y la arteria principal de la ciudad estuvo cerrada
más de dos horas. En algunos barrios de la ciudad comenzaron los choques
con la policía, lo que para nosotros era el signo inequívoco
de que Milosevic era consciente de que sus días estaban contados y
tenía que utilizar la fuerza bruta para mantener su poder.
Hasta ese momento, las fuerzas policiales eran una de las partes más
seguras de su sistema, pero durante el segundo día de huelga general,
en algunos sitios la policía dejó de cumplir las órdenes
y no atacó a los manifestantes. Esto hacía suponer que la policía
estaría pronto de nuestro lado. Más de 7.000 mineros que llevaban
tres días de huelga se enfrentaron a 2.000 agentes antidisturbios;
algunos manifestantes fueron heridos, pero, gracias al apoyo de los habitantes
de la vecina Lazarevac, la huelga continuó. La mayoría de nosotros
era activa en el ámbito estudiantil de la protesta, y habíamos
tenido que enfrentarnos con los "organizadores" de Otpor porque
estaban completamente obsesionados por una gestión mediática
de la lucha sin ninguna idea sobre cómo conducir una verdadera protesta.
Había problemas con la bandera rojinegra, pero, como teníamos
razón, los demás manifestantes nos apoyaron y continuamos llevando
altas nuestras banderas. Comprendimos que sin claridad no podríamos
hacer nada, por lo que ayudamos a los estudiantes a organizar la protesta,
sobre todo relacionándoles con los sindicatos serbios independientes.
Teníamos relación con los sindicatos independientes de algunos
medios de comunicación intervenidos por Milosevic; estaba claro que
si la gente quería controlar dichos medios de comunicación,
el único modo de hacerlo era que los trabajadores de esos medios los
gestionaran por sí mismos. Así, tuvimos buenas relaciones con
los sindicatos, poniéndoles en contacto con los manifestantes.
El tercer día de protesta estábamos todos esperando la siguiente
jornada porque estaba programado que de todo el país llegaran manifestantes
para bloquear totalmente Belgrado. Los paros continuaban por toda la ciudad
y la gente los organizaba no sólo durante la protesta general, sino
también paralizando partes de la ciudad durante todo el día.
El poder cometió otro error nombrando decano de la facultad de Filosofía
(centro de todas las manifestaciones contra el Estado y la autoridad) a un
conocido fascista. Los estudiantes de Filosofía decidimos ocupar la
facultad día y noche, impidiendo que se impartiese clase hasta la sustitución
del decano. Así pasé, junto a otras veinte personas, toda la
noche y el día siguiente ocupando la Universidad sin dejar entrar al
decano. Los profesores celebraron este acto de apoyo a los estudiantes y comunicaron
que no reconocerían al nuevo decano y que se declararían en
huelga junto a nosotros hasta su sustitución. El cuarto día
ha sido crucial para Milosevic. Desde el amanecer se notaba en el aire que
se estaba preparando algo grande. Era visible que la gente estaba harta de
Milosevic y de su régimen: comenzaron a reunirse en la plaza frente
a la facultad de Filosofía en torno a las once. Pronto perdimos la
cuenta de la gente que llegaba. Algunas estimaciones afirmaban que, entre
ciudadanos de Belgrado y manifestantes de otras ciudades, se llegaba a los
dos millones de personas ocupando las calles de la capital. A las tres de
la tarde comenzó la marcha. A través de una de las grandes avenidas
de Belgrado estaba llegando una excavadora. Comprendí que sucedía
algo gordo. Los manifestantes que llegaban de la ciudad de Chachak, y que
habían sido los más duros durante las protestas, habían
venido desde su ciudad con una excavadora. La gente llega al Parlamento, entra
por la fuerza y le pega fuego. La policía lanza gases lacrimógenos;
por primera vez ¡la gente no se mueve!
Algunos policías comienzan a cargar contra los manifestantes, pero
éstos resisten y la policía se detiene y se une a ellos. Muchos
policías fueron heridos y se les despojó de sus chaquetas y
cascos, que la gente portaba como trofeos. También se destruyeron algunos
coches de policía; la protesta llegó a la sede central de la
radio-televisión serbia, siendo incendiada y destruida. El gerente
general de la R.T.S. casi es linchado por los asaltantes enfurecidos. Todas
las emisoras de televisión, así como las sedes de otros medios
de comunicación, son ocupadas por sus empleados. La televisión
nacional, por primera vez en diez años, ha iniciado la programación
hablando contra Milosevic, y esto ha sido el signo evidente de su fin. La
comisión electoral ha declarado que había habido un error y
que había vencido el candidato de la oposición. Milosevic se
presentó por televisión diciendo que había perdido.
Ahora, el nuevo Estado "demo-crático" se está construyendo:
nosotros seguimos todavía firmes en nuestras posiciones como anarquistas.
Combatimos a este Estado con la misma dureza que adoptaríamos frente
a cualquier otro Estado. La diferencia es que tenemos posibilidades de organizarnos
de otra manera. Hay declaraciones de que la R.F.Y. se adherirá al Fondo
Monetario Internacional, ¡hemos de estar preparados!
¿Qué ha demostrado esta huelga general? Ha demostrado que el
concepto de huelga general no tiene fecha, como pensaban muchos anarquistas.
Ha demostrado que, cuando la gente tiene un objetivo claro (alejar a Milosevic
del poder, en este caso), cuando cree en la solidaridad y en el apoyo mutuo,
cualquier meta es alcanzable.
Para terminar, ha demostrado que los trabajadores son todavía -y continuarán
siéndolo- la fuerza motriz de todo cambio revolucionario en la sociedad.
Sin el apoyo de los mineros y de los trabajadores de Chachak nada habría
sucedido el último día de protesta.
No hay duda de que nuestra sociedad ha dado un paso hacia la libertad, pero,
desde nuestra perspectiva de anarquistas, es un paso muy pequeño. Para
alcanzar nuestro objetivo de una sociedad libre, sin autoridad, sin clases
ni explotación, tendremos que combatir con más dureza, pero
la idea de un mundo libre prevalecerá.
Afganistán: Comienza el infierno
Un viejo aforismo afgano dice que las mujeres sólo pueden estar solas
en dos sitios: en casa o en la tumba. Los talibán, extremistas fundamentalistas,
lo han aplicado al pie de la letra, imponiendo a las mujeres afganas un sistema
de vida brutal e inhumano que las empuja a la muerte, una liberación
para muchas de ellas ante una vida que ni merece tal calificativo.
Los talibán aparecen por primera vez en este país en 1994. Estudiantes
de las escuelas islámicas, adiestrados en Pakistán en el manejo
de armas, conquistaron en dos años Kabul (1996) y en cuatro (1998)
llegaron a controlar el 90% del territorio afgano. El resto del país
está controlado por el resto de facciones musulmanas (5%) y por un
frente comunista que intenta retomar el poder.
Los talibán gobiernan el país con el terror, violando los más
elementales derechos de un pueblo; pero, sobre todo, exterminando mujeres
y niños, ya masacrados por los veinte años de guerra, destrucción
y éxodo que siguieron a la invasión soviética primero,
y a la resistencia afgana después.
El integrismo suní nace en Afganistán en contraposición
al shií iraní, y viene fomentado por Occidente, que encuentra
en el fundamentalismo islámico el único terreno fértil
para una oposición al poder de la Unión Soviética.
En 1981, los soviéticos abandonaron el país y comenzó
una guerra interna, entre las diferentes facciones musulmanas, por el control
de Afganistán.
Los resultados de la guerra son escalofriantes: un millón de muertos,
dos millones de heridos y cinco millones de refugiados.
En un primer momento, los talibán tuvieron un cierto apoyo popular
al prometer seguridad ante una realidad social insoportable a causa de las
guerras civiles que ensangrentaban el país. Pero pronto cambia todo.
Se inicia una feroz represión "justificada" por al guerra
entablada para controlar el restante 10% del territorio.
El poder de los talibán se impone con la violencia. A los hombres se
les obliga a llevar barba larga, como prescribió Mahoma, y vestir ropas
tradicionales. Quien desobedece va a la cárcel.
A las mujeres se les exige llevar la burka, una capa que cubre totalmente
el cuerpo, a través de la que se puede ver sólo una pequeña
abertura de red. Si queda al descubierto una pequeña parte del cuerpo
(manos o pies), son apaleadas en público. La orden ha sido promulgada
el 6 de diciembre de 1996 por el Ministerio para la Promoción de la
Virtud y la Prevención del Vicio. Todas las prohibiciones empeoran
las condiciones de la mujer, constreñida a estar en casa con las ventanas
cerradas (para no ser vista desde fuera).
A las mujeres no les está permitido trabajar, de manera que no hay
mujeres médicas. Pero, al mismo tiempo, no les está permitido
dejarse visitar por médicos varones. Por ello están imposibilitadas
de curarse y prácticamente obligadas a morir. La misma suerte corren
sus hijos. Hay que resaltar que en Afganistán hay alrededor de 700.000
viudas. Como las mujeres sólo pueden salir de casa acompañadas
por un hombre, las que están solas no tienen más remedio que
dejar morir a sus hijos de hambre y enfermedades. A pesar de ello, se ven
mujeres mendigando (prohibido por la ley islámica) o rebuscando en
la basura.
Quien no sigue la ley del talibán es castigado severamente en la plaza
pública: todos los viernes hay ejecuciones y asisten las mujeres. Se
acusa y castiga aún sin pruebas. Una mujer, madre de siete hijos, ha
sido ejecutada públicamente bajo la acusación de haber asesinado
al marido. Un médico ha sido detenido una semana por haber prestado
servicio sanitario a una mujer. Aumentan las lapidaciones a causa del adulterio
y muchas mujeres son quemadas vivas por sus maridos.
La tasa de alfabetización es baja: 44% de hombres y 14% de mujeres.
La discriminación sexual en la enseñanza afgana siempre ha existido,
pero el gobierno talibán la ha exacerbado e institucionalizado.
La relación entre educación, desnutrición, enfermedades
y tasa de mortalidad es un hecho aceptado. En los años noventa, más
de 50.000 mujeres han muerto por causas ligadas al parto, mientras que alrededor
de cinco millones de niños murieron por desnutrición y enfermedades
en los últimos quince años.
Afganistán es el más surrealista de todos los países
islámicos. Las contradicciones de los talibán son enormes: viven
de la exportación de droga, pero profesan el Islam ¿Cómo
se puede mezclar esto?
Prohiben todo tipo de música: radio y televisión son tabú
por ser consideradas herejías occidentales (las emisoras nacionales
sólo transmiten sermones religiosos). En cualquier barrio, ante la
sede local de los talibán, ondean millares de metros de cintas de audio
y vídeo secuestradas, mientras que ellos tienen una página web,
los mejores coches japoneses y aviones privados.
En 1999 se han producido 46.000 toneladas de opio (el doble que el año
anterior), único producto exportable. Los otros recursos (olivo, maderas
nobles, piedras preciosas) sirven para financiar la guerra. Toda la región
de Kabul ha sido devastada: falta energía eléctrica en la mayoría
de los barrios, no existe agua potable. El sueldo medio es de 300.000 dinares
(9.500 pesetas) y un kilo de harina cuesta 25.000 dinares. Se ha hecho confluir
en la región a los refugiados de las provincias que el gobierno talibán
evacuó a la fuerza (quemando casas y cosechas y matando animales),
por temor a que pudiesen servir de bases logísticas a los rebeldes.
Son más de 20.000 los refugiados que cada día, pasando hambre
y frío, van en busca de comida e intentan calentarse encendiendo hogueras
en la calle.
En este momento, los talibán tienen embargado el espacio aéreo
por los norteamericanos, por refugiar a un fundamentalista buscado en Estados
Unidos: Osama ben Laden, que se presume tiene su guarida en las montañas
cercanas a Jalabad.
En realidad, el gobierno talibán afirma que Laden se encontraba en
el país antes del 96, cuando era útil a los norteamericanos
en la guerra contra los soviéticos. Ahora, los únicos Estados
que reconocen el gobierno talibán son Pakistán, los Emiratos
Árabes y Arabia Saudí, que son también quienes proporcionan
las armas. En Pakistán hay fábricas de armas y centros de adiestramiento
militar destinados a Afganistán.
Todo esto está aniquilando a un pueblo que busca desesperadamente huir
cada día de una vida brutal e inhumana. Las mujeres, encerradas en
un oscuro rincón, sin poder salir, sin servicios médicos ni
derecho a la instrucción, están reducidas a la categoría
de sombras. Tras la toma del poder por parte de los talibán, a las
mujeres que pedían puestos escolares para las niñas se les dijo:
"volved a vuestras casas y dad gracias a Alá por haberos creado
seres humanos". Las mujeres organizaron una manifestación, aunque
muchísimas fueron detenidas, azotadas y torturadas.
Muchas son las familias afganas que huyen a los campamentos de refugiados
de Pakistán (16 al día), donde la realidad no es muy diferente
de la de su país, ya que la mayoría de los campamentos están
controlados por los diferentes partidos integristas.
En Pakistán funcionan dos asociaciones de mujeres que desarrollan una
importantísima labor de alfabetización y educación sanitaria
para mujeres y niños: R.A.W.A. (Asociación Revolucionaria de
la Mujer Afgana) y H.A.W.C.A. (Asociación de Asistencia Humanitaria
para Mujeres y Niños de Afganistán).
La R.A.W.A. tiene 2.000 afiliadas que actúan clandestinamente, tanto
en Pakistán como en Afganistán. Los cursos que organizan sirven
como punto de referencia, aparte de para instruir a centenares de mujeres.
Está prohibida cualquier reunión de más de cinco personas
(aunque sea con carácter recreativo). De esta forma, las mujeres pueden
encontrarse, debatir, tener fuerza para rebelarse ante la horrible situación
que viven.
El proyecto de alfabetización es muy importante, ya que una generación
entera ha sido privada de instrucción y la gran mayoría de mujeres
en torno a los 25 años es analfabeta y con, al menos, seis o siete
hijos. Muchas son viudas sin la posibilidad de volverse a casar, ya que la
tradición manda que una mujer se tiene que casar con un hermano o primo
del difunto. Si se casa fuera de la familia, sus hijos se convierten en propiedad
del nuevo suegro. Quienes frecuentan esta escuela aprenden un oficio y son
autosuficientes.
Esta asociación existe desde 1997, y tiene también funciones
políticas y de recuerdo, denunciando en el ámbito internacional
las continuas violaciones de derechos humanos que sufre el pueblo afgano,
sobre todo mujeres y niños. Las mujeres de la R.A.W.A. están
en la lista negra de los talibán, y un simple soldado puede matar a
una en cuanto la descubra.
Existía también un grupo de hombres demócratas: todos
fueron asesinados, tanto en Pakistán como en Afganistán, siempre
con la complicidad de los servicios secretos pakistaníes. La misma
suerte corrió el 50% de los intelectuales afganos.
Las mujeres de la H.A.W.C.A. desarrollan también (desde 1980) una labor
de alfabetización y de educación sanitaria, buscando reconstruir
relaciones sociales para las mujeres, al no existir otros medios de comunicación
y reunión. También ellas operan en total clandestinidad. Aprovechando
el hecho de que ningún talibán puede permitirse alzar la burka,
pasan a diario los controles (acompañadas de un hombre), quedando en
el anonimato. Así pueden poner en práctica su importantísimo
proyecto. Las mujeres instruidas son después animadas a enseñar
a otras. La A.W.C.A. podría hacer más cosas si contase con posibilidades
económicas. De hecho, son muchas las peticiones de cursos que llegan
de las diferentes provincias.
Entre las mujeres que luchan contra el poder talibán, algunas están
en la lucha armada, junto a los comunistas, controlando el 5% del territorio.
Combaten en las montañas, arriesgando la vida cada día. Dirigen
grupos militares y están dispuestas a morir, utilizando la burka (¡ahora
sí que es útil!) como escondite para las armas cuando se trata
de atacar al enemigo. No tienen alternativa: morir por la vida y la libertad,
o morir bajo el yugo talibán.
Las rebeldes que han abrazado la lucha armada saben de la importancia de un
punto de resistencia, aunque sea pequeño con respecto a la casi totalidad
del país, controlada por los talibán. Resisten, intentan abatir
el fundamentalismo islámico para que el país retorne a un régimen
comunista. Independientemente de si se está de acuerdo con un régimen
comunista en Afganistán, o en cualquier otro país, hay que reconocer
el valor de estas mujeres que, junto a sus compañeros, dejan familia
y seres queridos para combatir en las montañas, luchando sobre todo
para las generaciones futuras, intentando forjar un porvenir mejor.
¿Qué futuro hay para Afganistán?
Se habla mucho de "violación de derechos humanos", y los
Estados occidentales abanderan la "defensa" de estos derechos sólo
cuando hay intereses económicos y políticos que justifiquen
intervenciones militares. Nada se está haciendo por las mujeres afganas
bajo la opresión de los criminales talibán, que violan, cada
día, cada hora, cada instante, los más elementales derechos
humanos.
Se habla mucho de derechos, pero nadie da a un hombre el poder supremo sobre
la vida de las mujeres. Nadie da derecho a una multitud feroz para lapidar
a una mujer (porque haya mostrado una pequeñísima parte de su
cuerpo) o a una esposa (porque haya escogido amar fuera del matrimonio).
Ahora nadie se puede llenar la boca de bellas palabras, porque no existe "justificación"
para un fundamentalismo fascista como el de los talibán. No se puede
hablar de "cultura", porque ésta ni siquiera es la verdadera
cultura islámica.
Aquí hay un pueblo que, a pesar de su enorme espíritu de independencia
y libertad, se ve sojuzgado por criminales fundamentalistas. Un pueblo que
hasta hace una década podía trabajar, vestirse como quisiera,
caminar libremente, escuchar música, curarse cuando enfermaba, vivir.
Un pueblo que debe ahora someterse a la locura de los talibán y de
sus aliados. Un pueblo que está condenado a la huida, pero que poco
a poco está tratando de levantar cabeza, lo que es posible gracias
en parte a la determinación y constancia de las mujeres afganas. Son
sobre todo ellas las que, cada día, pasando controles bajo la burka,
o con el fusil en las montañas, luchan en primera persona, se rebelan
ante una realidad alucinante.
Asia
Mujeres bajo el yugo talibán
1.- Prohibición total de trabajar fuera de casa, incluida la enseñanza,
la sanidad, etc.
2.- Prohibición total de moverse fuera de casa sin la presencia de
un mehram (padre, hermano o marido)
3.- Prohibición de tratar con comerciantes varones. Prohibición
de recibir asistencia sanitaria de médicos varones
4.- Prohibición de recibir instrucción en escuelas, universidad
u otras instituciones
5.- Obligación de llevar la burka, un largo velo que cubre la mujer
de pies a cabeza
6.- Fustigación, apaleamiento e insultos a las mujeres cuya ropa no
se ajuste a las prescripciones talibán, o a las que no vayan acompañadas
por un mehram
7.- Fustigación pública a las mujeres con las pantorrillas al
aire
8.- Lapidación pública para las mujeres que tengan relaciones
sexuales fuera del matrimonio (muchas parejas de amantes han sido lapidadas
por esta ley)
9.- Prohibición del uso de maquillaje (a muchas mujeres les han sido
amputados los dedos porque tenían las uñas pintadas)
10.- Prohibición de hablar o dar la mano a hombres que no sean mehram
11.- Prohibición de reír fuerte (ningún extraño
debe oír la voz de la mujer)
12.- Prohibición de llevar tacones, por estar prohibido oír
el ruido de los pasos de una mujer
13.- Prohibición de tomar un taxi sin un mehram
14.- Prohibición de aparecer en televisión, en la radio o en
una reunión cualquiera
15.- Prohibición de practicar deportes o entrar en un gimnasio o centro
deportivo
16.- Prohibición de montar en bicicleta o moto, aunque esté
presente un mehram
17.- Prohibición de llevar ropas de colores vivos ("colores sexualmente
atractivos")
18.- Prohibición de reunirse, ni siquiera con motivo de fiestas o con
carácter recreativo
19.- Prohibición de lavar la ropa junto a los río o en lugares
públicos
20.- Todos los nombres con la palabra "mujer" han sido cambiados.
Por ejemplo, el "jardín de las mujeres" se llama ahora "jardín
de la fuente"
21.- Prohibición de salir al balcón de la casa
22.- Obligación de tapar las ventanas para que las mujeres no puedan
ser vistas desde fuera
23.- Prohibición a los sastres varones de tomar medidas o coser ropa
de mujer
24.- Prohibición a las mujeres de usar los baños públicos
25.- Los autobuses están separados para mujeres y hombres; prohibición
a mujeres y hombres de viajar en el mismo autobús
26.- Prohibición de llevar vestidos de manga corta, aunque sea bajo
el velo
28.- Prohibición de dejarse fotografiar o filmar
29.- Prohibición de reproducir imágenes de mujer en los periódicos
o libros, así como exponerlas en casas y comercios
30.- Prohibición a todos, hombres y mujeres, de escuchar música,
ver cine o televisión
Por la península Ibérica han pasado tres de las civilizaciones
mas antifeministas de la historia de la humanidad: la romana, la hebraica
y la islámica. Las tres se han mezclado y, de alguna manera, siguen
vigentes en esta sociedad. A pesar de las diferencias que las han hecho combatir
entre sí, estas civilizaciones han tenido siempre un punto de unánime
coincidencia. "La mujer es la mayor calamidad del hombre", afirmaba
Mahoma, "es la puerta del diablo", decía Tertuliano, de "especie
peligrosa" la calificaba San Jerónimo y para San Juan Damasceno
era tan solo "una mala borrica".
La mujer ha sido durante muchos siglos una gran desconocida para el hombre.
Y ese desconocimiento, convertido en temor supersticioso, hizo de ella el
enemigo que había que reducir. Poco a poco se transformó en
objeto doméstico de gran utilidad porque podía producir la vida,
proporcionaba placer y era además capaz de realizar cualquier tipo
de trabajo sin necesidad de remuneración.
El concepto de la función sexual a que se ha destinado la mujer es
lo único que ha diferenciado la imagen femenina en el cristianismo
y el islamismo. El primero la ha considerado, o bien un pozo donde ahogar
los instintos, "mas vale casarse que abrasarse" decía San
Agustín, o bien un ser virginal e intocable. Para el islamismo, por
el contrario, la mujer ha sido siempre sensualidad, objeto de adorno, escultura
ondulante que se mueve con sinuosa concupiscencia.
El patriarcado es la consecuencia de toda esa mezcla de miedos, admiración,
desconocimiento y deseos que el varón siente hacia la mujer. Y esto,
aunque haya cambiado en algunas, o incluso muchas, mentes masculinas, continúa
grabado a fuego en lo más profundo de nuestras raíces. Por eso,
al irrumpir la mujer en el mundo laborar y liberarse económicamente
de su compañero, se ha disparado la caja de los truenos. ¿Cómo
puede ese ser calladamente sumiso decidir sobre su propio destino? ¿Quién
es ella para abandonar a su pareja, para decidir sobre su propio cuerpo? ¿Quién
para creerse con derecho a la libertad?
Siempre hubo mujeres que han soportado malos tratos tras las paredes de sus
hogares. La frase "la maté porque era mía" no ha servido
solo como estribillo de canciones, más de un celoso macho ibérico
la ha pronunciado como una sentencia. Y es que el Poder ha hecho creer al
hombre que es propietario y no compañero de la mujer con quien comparte
su vida y, por extensión, éste se ha creído con ciertos
derechos sobre todo el género femenino.
Aunque todavía queda mucho camino por recorrer, las mujeres hemos iniciado
un viaje sin retorno hacia nuestra libertad y eso algunos hombres no pueden
perdonárnoslo.
Descartando algunas afortunadas excepciones, la sociedad ha contado con generaciones
y generaciones de mujeres silenciosas y silenciadas. Hasta tal punto se nos
ha sojuzgado, que han dominado incluso nuestra propia sexualidad.
No hace muchos años, se presentaba la virginidad femenina como uno
de nuestros supremos valores; y el matrimonio como la única posibilidad
para la mujer de practicar el sexo.
A las generaciones de mujeres nacidas en las décadas de los 40 y los
50, se nos educó en las apariencias. Importaba mucho que las cosas
no trascendiesen, que no se enterase nadie en el vecindario. Los bolsos eran
auténticos armarios andantes donde se guardaban la minifalda que nos
poníamos en el portal de la casa de al lado; "las pinturas de
guerra", que convertirían a su propietaria en la más deseada
del guateque o la discoteca; los tacones de aguja sobre los que había
que hacer verdaderos equilibrios para no caer.
Después vinieron los pantalones campana, la rebeldía juvenil
y las carreras delante de la policía que entonces vestía de
gris y cuyos métodos represivos no eran precisamente grises. Pero a
pesar de todo ello, las estructuras profundas de la sociedad patriarcal permanecieron
inalterables. Si una mujer era violada, o demostrar que se había comportado
como Agustina de Aragón ante los franceses o tenía que estar
dispuesta al menosprecio y la vejación general y, si era de las habituales
minifalderas no la salvaba ni la caridad, como decía mi abuela; hasta
las vecinas comentarían "se lo merece por ir provocando".
Actualmente vemos casi a diario en los medios de comunicación mujeres
golpeadas e incluso asesinadas por sus parejas. Frecuentemente nos encontramos
con noticias como la desestimación de una demanda por parte de un juez
que no considera como violación la introducción de los dedos
en la vagina de una niña deficiente mental.
"Ahora se tiene conocimiento de los maltratos con mayor frecuencia que
antes porque las mujeres lo cuentan", se suele decir. Esto, con ser cierto,
solo es una parte de la verdad. La realidad es que las mujeres hemos mirado
en nuestro interior y nos ha sorprendido favorablemente lo que hemos hallado.
Podemos ser tan útiles, tan capaces y tan valiosas como los varones.
Hemos descubierto que los seres humanos somos libres e iguales y las mujeres,
aunque algunos energúmenos, que no deberían denominarse hombres
para no ofender a los restantes de su género, no lo crean, también
somos seres humanos.
No podemos callar ante las vejaciones, los malos tratos o la falta de libertad
de tantas mujeres sin convertirnos en cómplices de los opresores y
violentos. Los emigrantes masculinos sufren explotación laboral y marginación,
pero las emigrantes femeninas, además de eso, son convertidas en esclavas
de prostíbulo por las mafias que las traen a España. Allí
donde existe un trabajador que sufre una jornada agotadora, hay una trabajadora
que, además, se ve obligada a continuar cuando regresa a su casa.
Los temas de género son recurrentes porque la marginación femenina
está lejos de desaparecer. Se trata de problemas cotidianos, en los
que apenas reparamos porque los tenemos demasiado cerca; no obstante, quienes
luchamos por una sociedad en la anarquía, no podemos olvidarnos de
que estos temas están ahí siempre.
Las mujeres necesitamos ser libres. Libres para equivocarnos y poder rectificar,
para amar o dejar de amar, para elegir entre la soledad y la compañía,
para decidir sobre nuestro cuerpo y nuestra vida. Nuestra lucha está
encaminada a la consecución de algo muy sencillo y muy difícil
a la vez, el ejercicio de nuestra propia identidad.
No se golpea ni se mata a la mujer por odio y mucho menos por amor. Los celos
son fruto de la falta de autoestima, del desahogo egoísta de las frustraciones,
de la incapacidad para respetar y dialogar. Basta ya de convertir a las mujeres
en vírgenes y en mártires cuando sólo necesitamos ser
personas.
La libertad individual y la igualdad social son dos principios fundamentales
de los anarquistas. Para los anarquistas éstos dos principios son inseparables,
o mejor, la aplicación práctica de uno de ellos es condición
necesaria para la aplicación práctica del otro. Esto es una
consecuencia de la situación de dependencia mutua en que se encuentran
los seres humanos, de su sociabilidad, del hecho de no poder prescindir de
la ayuda mutua que existe entre ellos. Según los anarquistas, la igualdad
social es una condición necesaria para la manifestación de la
diversidad que existe en el seno del género humano. Para los anarquistas,
la desigualdad social es indisociable de la relación social de dominación,
constituyendo un engranaje que cuestiona tanto la libertad de los dominados
como la de los dominadores (el poder conquista a sus conquistadores). Lógicamente,
la libertad de cada ser humano es entendida por los anarquistas no como una
limitación, sino como condición de la libertad de los otros
individuos humanos. En opinión de los anarquistas, la libertad absoluta
es una abstracción, algo perteneciente al dominio de la teología.
De lo dicho anteriormente se deduce que, para los anarquistas, una asociación
de seres humanos (económica, científica, artística, amorosa,
etc.) debe basarse en el libre acuerdo y debe tener como finalidad la satisfacción
de necesidades o la defensa de intereses comunes a todos sus asociados. No
debe ser un fin en si misma, sino un medio del que se sirven igualitariamente
todos sus componentes. Según los anarquistas, la sociedad humana debe
tener como objetivo la felicidad de cada ser humano concreto, y no la mejora
de las condiciones de vida de la mayoría, pretendidamente defendida
por los demócratas.
No siendo, como ya se ha dicho, defensores de la libertad absoluta, los anarquistas
asocian la libertad individual no sólo a la afirmación de la
individualidad de cada ser humano y a la intervención directa, no mediatizada,
de cada individuo en la defensa de sus intereses, sino también a la
solidaridad y a la cooperación voluntaria, al fortalecimiento de la
dimensión etico-social de cada individuo. A la vida social institucionalizada,
o impuesta, una realidad indisociable de la desigualdad social, los anarquistas
oponen la voluntad propia de los individuos, la unión por el libre
acuerdo, la cooperación voluntaria, la solidaridad, la acción
directa y, por supuesto, la igualdad social.
Teniendo en consideración los principios en que se basan los anarquistas,
no es difícil comprender su postura en la cuestión del amor
y la sexualidad. Siendo defensores de la libertad individual y de la igualdad
social, los anarquistas no pueden dejar de oponerse a la familia-institución
y a las relaciones sexuales basadas en la coacción, considerada bajo
todas sus formas (religiosa, legal, económica, física, moral,
psicológica, etc.), el amor libre, las uniones amorosas libres. Los
anarquistas defienden que todas las personas, hombres y mujeres, deben poder
afirmar su individualidad y actuar de acuerdo con su voluntad propia en todos
las parcelas de su vida, incluido el ámbito del amor y la sexualidad.
También en este ámbito, para los anarquistas la libertad es
imprescindible. Éste es el aspecto fundamental de la postura anarquista
sobre esta cuestión.
A principios del próximo mes de diciembre, la Asociación Internacional
de los Trabajadores (A.I.T.) va a celebrar en Granada el que será su
XXI Congreso tras la reactivación de 1922. A este último congreso
del siglo XX asistirán delegados de los cinco continentes, se debatirán
asuntos de importancia para la clase obrera mundial. Seguramente se discutirá
mucho para alcanzar resoluciones conjuntas, pero no por ello se perderá
ese espíritu internacionalista de solidaridad y apoyo mutuo entre todos
los oprimidos.
Conscientes de que a la libertad sólo se puede llegar por caminos de
libertad, las diferentes secciones de la Internacional prefiguran en su funcionamiento
la anhelada sociedad futura: las decisiones se toman entre todos, los cargos
son destituibles en todo momento y sólo tienen carácter relacionador,
no se admite la delegación permanente, se practica la acción
directa, no se entra en el juego burgués de los comités de empresa,
las subvenciones o los cargos retribuidos.
Hasta llegar a este Congreso, los trabajadores organizados en la A.I.T. han
recorrido juntos un largo camino de luchas que trataremos de esbozar brevemente.
En 1864, con ocasión de una exposición internacional en Londres,
obreros ingleses y franceses se reunieron en la sala Saint Martin con la idea
de hacer una unión entre los obreros de todos los países. Se
formó un comité con la misión de redactar un programa
y los estatutos para la unión internacional. Como miembro de ese comité
fue elegido, entre otros, Karl Marx. El primer congreso internacional tuvo
lugar en Ginebra en 1866. En aquel congreso quedó constituida definitivamente
la Asociación Internacional de los Trabajadores. A la cabeza de la
A.I.T. se hallaba un Consejo General, cuya misión era asegurar el lazo
de unión entre las diversas secciones. Como objetivo de la A.I.T.,
el programa especificaba la emancipación económica de la clase
obrera. Los estatutos dejaban a cada sección una completa independencia,
así como la libertad de entrar directamente en relaciones con el Consejo
General.
El segundo congreso tuvo lugar en Lausana en 1867 y el tercero en Bruselas
el año siguiente, donde fue designada la huelga general como único
medio de impedir la guerra y asegurar la paz. En el cuarto congreso (Bruselas,
1869) empezaron las grandes discusiones entre Marx y Bakunin. El primero preconizaba
el centralismo, el parlamentarismo y la acción política como
medio de lucha. El segundo predicaba el antiestatismo y el federalismo. Fue
en ese congreso donde se vio por primera vez el gran éxito de la idea
federalista y la importancia de las uniones obreras. Allí fue donde
se afirmó la idea de la anulación del Estado y de reemplazarlo
por las uniones de productores. Entonces empezó todo un juego de intrigas
contra los federalistas que llegó a la disolución de la sección
de Ginebra. En 1871 el Consejo General convocó en Londres una conferencia
cerrada, convocada de tal forma que los partidarios de Marx estaban en mayoría
e intentaron declarar obligatoria la acción parlamentaria, rechazada
por las secciones belga, española e italiana.
En el siguiente congreso (La Haya, 1872), Marx provocó directamente
la escisión. Tomó todas las disposiciones para que los delegados
de Alemania, en donde se hallaban sus partidarios, acudiesen en crecido número
al Congreso. Marx aprovechó para lanzar calumnias contra Bakunin (que
no estaba presente) y para expulsar a los federalistas. La fuerza del Consejo
General aumentó y se introdujo en los estatutos de la Internacional
un artículo sobre la necesidad de la acción política.
Los federalistas organizaron un congreso en Saint-Imier, en el que participaron
todos los elementos antiautoritarios de la Internacional. Fueron formulados
los principios fundamentales del movimiento obrero libertario:
1. Que la destrucción de todo poder político es el primer deber
del proletariado.
2. Que toda organización de poder político, aunque se suponga
que es provisional y revolucionaria, destinada a efectuar esa destrucción,
no puede ser más que un engaño y sería tan peligrosa
para el proletariado como todos los gobiernos existentes hoy en día.
3. Que los proletarios de todos los países deben rechazar cualquier
compromiso en el camino de la revolución social y establecer una intensa
solidaridad de acción revolucionaria, al margen de toda política
burguesa.
Los siguientes congresos se celebraron separadamente. Los antiautoritarios
elaboraron nuevos estatutos para la internacional: el Consejo General fue
suprimido y se discutió nuevamente la cuestión de la huelga
general. El Congreso de los autoritarios fue un fracaso completo (sólo
acudieron delegados de Austria y Alemania) y marcó el fin de su Internacional.
El ala antiautoritaria y federalista se mantuvo, si bien sufrió los
efectos de la represión desencadenada en toda Europa tras la caída
de la Comuna de París. Aún así se celebraron tres congresos
(Bruselas 1874, Berna 1876, Verviers 1877).
Pasaron algunos años antes de que los elementos libertarios estuvieran
suficientemente fuertes, en el seno del movimiento obrero, para que pudieran
reunirse en un plano internacional. Con el desarrollo del sindicalismo revolucionario
se vivificó el movimiento obrero en el sentido de la tendencia antiautoritaria
de la Primera Internacional. Al considerar esta tendencia, desde el punto
de vista económico, a las organizaciones de trabajadores como los órganos
idóneos para llevar a cabo la revolución social, el sindicalismo
revolucionario tomó fuerza y continuó esta tendencia.
En 1913 se reunieron en Londres delegados de organizaciones sindicalistas
revolucionarias de varios países con el fin de poner la primera piedra
de la nueva internacional obrera que seguiría el camino trazado por
la Primera Internacional.
Desgraciadamente, la obra encaminada a conseguir la unión internacional
de las organizaciones obreras revolucionarias fue interrumpida por la guerra
que estalló en 1914. La revolución en Rusia y en Europa Central
creó una nueva situación. Las fuerzas dispersas del proletariado
revolucionario volvieron a unirse.
En el verano de 1921 tuvo lugar en Moscú el congreso constitutivo de
la Internacional Sindical Roja (I.S.R.), donde los sindicalistas revolucionarios
estuvieron representados en gran número. Pronto se darían cuenta
de que los bolcheviques no tolerarían jamás una internacional
sindicalista revolucionaria realmente independiente, es decir, antiautoritaria,
ya que ellos defendían la teoría según la cual el Partido
debía ejercer una dictadura sobre las uniones profesionales. Por ello,
los sindicalistas revolucionarios abandonaron la I.S.R. y, tras una conferencia
preparatoria, convocaron un congreso internacional en Berlín en 1922,
en el que se aprobó la declaración de principios, se elaboraron
los estatutos y se adoptó el nombre de Asociación Internacional
de los Trabajadores. Así resucitó la A.I.T. tanto de nombre
como en esencia. Una de las organizaciones presentes fue la Confederación
Nacional del Trabajo (C.N.T.) de España.
En 1925 se celebró el II Congreso en Holanda, en 1928 el III en Lieja
y el IV en 1931 en Madrid. Congreso laborioso y de trascendental importancia,
fijó normas de organización de las Federaciones Internacionales
de Industria y se pronunció radicalmente contra las doctrinas nacionalistas
y contra el fascismo.
En el V Congreso, celebrado en París en 1935, el debate se centró
en la situación que se había creado con la victoria del fascismo
y la contrarrevolución en varios países. Después del
VI Congreso (París, 1938) las actividades de la Internacional habían
de sufrir una momentánea reducción. El conflicto mundial desencadenado
por el nazifascismo en 1939 rompió en gran medida las relaciones entre
el Secretariado de la A.I.T. (radicado en Suecia) y las diferentes secciones.
El VII Congreso no se celebró hasta 1951, en Toulouse. Entre sus resoluciones,
hay que señalar la creación de subsecretariados en áreas
geográficas o lingüísticas. El XI Congreso (Burdeos, 1961)
se desarrolla en plena "Guerra Fría"; los sindicatos del
mundo se orientan hacia una de las tres organizaciones internacionales reformistas:
cristiana, socialdemócrata o comunista. La A.I.T. pasa por momentos
difíciles, con sus secciones más emblemáticas minimizadas
por la represión estatal.
El debate sobre las relaciones con otras internacionales estuvo presente en
el XII Congreso (Puteaux, 1963), aunque resultó más constructivo
el XIII (Burdeos, 1967): se estudian ponencias sobre economía, colectivismo
y sobre la manera de hacer más eficaz la propaganda. El XIV Congreso
hace un estudio para la introducción de la Internacional en los países
subdesarrollados y define la autogestión. También fue el XV
Congreso (París, 1976) prolífico en dictámenes sobre
la resolución de los problemas mundiales: guerras, dictaduras, hambre,
degradación del medio ambiente
Al XVI Congreso (París, 1976) se incorporan nuevas secciones y la C.N.T.
española está representada, tras muchos años de dictadura,
por una delegación del interior. Se estrechan las relaciones con la
Internacional de Federaciones Anarquistas.
En 1984 se celebra en Madrid el XVII Congreso. Se adoptan importantes resoluciones
analizando la situación del mundo y las tensiones creadas por los dos
imperialismos (U.S.A. y U.R.S.S.) que se han repartido la hegemonía
en dos zonas de influencia. El XVIII Congreso (Burdeos, 1988) analiza una
serie de `problemas enraizados en el mundo laboral (paro, emigración
).
Tres años después de la caída del Muro de Berlín
y del derrumbe del comunismo de Estado, se celebra el XIX Congreso (Colonia,
1992). En él se elaboran estrategias de penetración en los países
del antiguo bloque soviético, así como un estudio sobre el racismo.
Fruto de este Congreso será la celebración de una conferencia
internacional sobre sexualidad.
En el XX Congreso (Madrid, 1996) se amplían los estatutos con el fin
de contemplar situaciones como la degradación del medio ambiente o
la discriminación por razones de sexualidad. Se hacen más explícitas
las negativas a subvenciones, cargos retribuidos y participación en
comités de empresa.
Ahora, con la celebración del XXI Congreso, el futuro es esperanzador
para la A.I.T.: la organización está consolidada y cuenta con
secciones en los cinco continentes.
Cuando veo los montes quemados y los nuevos molinos para sacar negocio del
aire
pienso y ¡no me gusta nada! Cuando salí del pueblo
por primera vez y vi que el agua estaba prisionera en cañerías,
y mas tarde comprobé cómo la han prostituido y vendido
pensé ¡y no me gustó nada! Ahora, cuando veo las inmensas
alfombras de asfalto cruzar valles y prados, y que muchas de ellas están
amuralladas
pienso y ¡no me gusta nada! Pero analicemos el tema
de las "comunicaciones", lo que menos me gusta es que construyan
más autopistas y carreteras simplemente para sacar su negocio (a costa
de estropear la Naturaleza ya escasa) y no arreglan las ya existentes. Esto
también lo pienso y
¡No me gusta nada!
Cuando compruebo la cantidad de dinero que la gente (adinerada y no adinerada)
invierte en juegos o loterías y, más tarde, me entero de los
astronómicos beneficios que sacan las casas de juego o las loterías
"nacionales"
y encima corren noticias por los contaminados
aires de que no hay dinero
pues pienso y
¡No me gusta nada!
Cuando me entero de que la prostitución alimenta y engorda más
a aquellos y aquellas que no venden para nada su cuerpo y que por amenazas
e ignorancia hay hombres (y sobre todo mujeres) víctimas de esta explotación
tan inhumana y abominable
pienso y ¡no me gusta nada! Mucho peor
cuando sé que la prostitución infantil está de moda y
se puede llegar a pagar "buena cantidad" por una niña virgen
o por un morenito niño de trece años. Los paraísos actuales
son muchos para los ricachones burgueses o adinerados empresarios (¡audaces
en negocios y ventas!) pero en primera página aparecen Cuba o Vietnam
y para acabar este apartado horrendo, peor aún cuando se oye por Barcelona
(por ejemplo) lo siguiente: Gracias a ese dinero puede comer su familia ¡Les
ayudamos! O lindezas por el estilo de "gente" (no se merece este
nombre quien eso dice o hace) que fue allí como turista del sexo. Todo
esto lo pienso y
¡No me gusta nada!
Cuando denuncias o criticas estas cosas eres un exagerado o un radical o un
cínico o muy cruel por decirlo así. Hoy hay -te dicen- otras
formas de decir las cosas y hay que ser respetuosos y tolerantes, y cosas
absurdas por el estilo. En el sentido contrario o peyorativo (sabéis
que muchas palabras y el lenguaje lo tergiversan según le conviene
al dominio de turno) ellos, los que dicen eso, son los cínicos.
Pero en realidad y en consecuencia, quien denuncia y critica estos abusos,
crímenes, atropellos, injusticias e iniquidades, es quien conscientemente
y con sangre hirviendo en sus venas desprecia estas convenciones "sociales",
de esta falsa sociedad "justa" y las saca a relucir para darle con
ellas en su "buena" moral. Ese es un auténtico cínico
o cínica.
Como sabéis muy bien la realidad sobrepasa a la ficción. En
el siglo XVI (de "Oro" robado y de "cobre" para sus habitantes,
aunque genial para la literatura y el conocimiento) la realidad sobrepasaba
la miseria descrita en la maestra obra El lazarillo de Tormes
Un siglo
mas tarde, el amigo Miguel (de Cervantes, un pueblo de Zamora, no de Alcalá
de Henares, como nos ha enseñado la educación religioso-burguesa)
quiso vencer y sobrepasar la realidad. ¿Lo consiguió? No puedo
responder
¡A veces! Cuando Don Quijote lucha contra los molinos,
defiende al maltratado por su patrón, libera a unos prisioneros, habla
de justicia o nos dice que no hay que tener miedo
está luchando
contra los gigantes que tenían (tienen) el poder y contra la opresión.
Sin duda venció, aunque ni lo quisieron entender, ni hoy interesa entender
su mensaje.
Más adelante, en el siglo XIX, se denuncian las inmensas desigualdades
y las primeras organizaciones obreras empiezan a darse cuenta de su situación
y con fuerza revolucionaria luchan por cambiarla y no conformándose
con ello, aspiran al cambio social. Pues ¿Qué situación
tenían? Y, para acabar, agradecer el legado que la revolución
social anarquista hizo en varias zonas de la península Ibérica,
aún cuando los fascistas, reformistas, conservadores, explotadores,
la Iglesia y su capital pensaban que estaban enterrando hombres y mujeres
muertos (ya que los habían asesinado). Lo que en realidad estaba pasando
era que esa simiente volvería a nacer. ¡Claro que volvería
a nacer!
Allí donde haya injusticias, explotación, y ahora los modernos
términos de neocapitalismo, neoliberalismo, neoexplotación,
neorreligión, neocaridad
globalización, ejércitos
humanitarios, videovigilancia, control-satélite, dominación
por consumismo o por aborregamiento y muchas expresiones interneticared-clonadas,
es actual y de ahorita pues, repito, ahí habrá un o una anarquista
que actúe, luche y desenmascare la carátula. Entonces, aunque
no guste, debemos exponer las cosas como son. Personalmente, la acción
directa es diaria y continua, y como dicen por allí: a quien no le
guste, que le eche azúcar. Gracias y amables saludos para quien lea
o escuche leer.
Nos bombardean constantemente desde los medios de cultura capitalista, que
son casi todos, con la existencia de la nueva economía, centrada su
capacidad sobre todo en las flamantes tecnologías, y como reina de
éstas está Internet. Lo novedoso siempre ha sido un motor en
la humanidad, dicen, lo que habría que preguntarse es para qué.
Tal y como lo veo se está vendiendo la moto de las grandes ventajas
de los nuevos medios y a la vez dejando caer el mensaje de que si no estás
en la onda te quedas fuera. Claro está, los medios, nuevos y viejos,
en función y al servicio de la economía de los poderosos y no
de la sociedad de tod@s que sería lo lógico.
Ya lo creo que se quedan fuera, millones de personas, la gran parte de la
humanidad se queda fuera, y no sólo de las nuevas tecnologías,
al teléfono, ya viejo y al parecer superado, solamente tiene acceso
el 40% de la humanidad. Esto si que ha sido siempre igual, exactamente como
la gran economía, nueva o vieja.
Veo a los jóvenes estudiantes de ciencias empresariales devorando fórmulas
para hacerse ricos en tres días. Esta es la nueva gran economía,
o la de siempre, qué importa, es la que explota sin indulgencia, a
costa de lo que sea y teniendo por fin el enriquecimiento material de unos
pocos que siempre juegan con ventaja, que tienen todos los recursos, todos
los medios a su disposición. Mientras otros, gran parte de la humanidad,
sin medios, sin recursos, sin posibilidades para jugar en la nueva economía,
sin ni siquiera lo más mínimo para sobrevivir.
Nueva economía o viejos argumentos camuflados para mantener el régimen,
el mismo de siempre, el que no se mueve, para que el poder sea detentado por
la misma clase privilegiada. Me carcajeo a mandíbula batiente cuando
oigo que la guerra de clases ha terminado, que han desaparecido las clases
sociales porque, entre otras cosas, todos pueden acudir a la opera o disfrutar
de unos días de vacaciones. Gran lógica esa, buena base sociológica
sobre la que se asienta la ideología de la nueva economía, la
que propaga el señor Aznar y sus amiguitos. Lástima. Uno aún
piensa que hay grandes diferencias entre el obrero que se abre la crisma tras
caerse del andamio y el empresario de la construcción, o accionista
de una constructora, que paga miles de duros por una noche en un hotel de
lujo. El cuento de lo nuevo, que es como lo viejo, ya me lo han contado demasiadas
veces.
Otoño del 39. Primavera del 40.
Verano del 56. Invierno, frío invierno del 60.
Han pasado largos años y al 63 se acercan
los maquis y sus partidas,
Por el monte y sus veredas
hombres del pueblo cabalgan
y casi nadie se acuerda.
Cuando miles de españoles
para no ser como ovejas
engancharon sus fusiles,
su ideal y su entereza
y hacia el monte se marcharon
a combatir con fiereza.
Al combate desigual
con tan sanguinaria bestia
la mente y el corazón
de los obreros que bregan.
Son nacidos del taller, la obra,
la mina y la escuela,
hombres de España que quieren
poner coto a la miseria,
al hambre y a la explotación,
al privilegio del trepa.
Por el reparto de tierras, por la igualdad
de los hombres, por la anarquía que llega.
Semejante sacrificio, jamás conoció esta tierra.
Hombres que, por no tener, no tienen la sombra ciega
de una higuera o un serrallo para cobijar su pena.
Esta lucha desigual, se fue llevando la esencia,
lo mejor del pueblo llano:
nacieron a borbotones y se van a manos llenas.
Mientras que en España haya
hombres con la savia nueva,
la sangre que derramaron jamás será satisfecha.
Gloria y larga vida al maquis
suenan por la ancha sierra.
¡Mientras quede corazón
la lucha será sin tregua!