SECCIONES
No hay nada que hacer, que el Perú ha cambiado bastante. Si en mi
juventud era un país de 8 millones de habitantes, ahora bordea los
30. Además, antes el centro único de las protestas populares
era Lima, ahora el movimiento viene del interior del país, de las provincias
y regiones. Al parecer, el comienzo de todo esto se produjo el 19 de julio
de 1977, día del primer paro realmente nacional de la historia del
Perú, es decir, que la paralización fue acatada con entusiasmo
por casi todos los obreros, empleados, campesinos y pobres de Lima y provincias.
Al decir de Alberto Flores Galindo, en aquella época había una
"situación revolucionaria" objetiva y subjetiva, pues todos
se reclamaban "clasistas" (hasta los empleados públicos)
y el clasismo era una ideología que preconizaba la lucha por una sociedad
de hombres y mujeres iguales en derechos y deberes. Sabemos que esa situación
no devino una revolución social, una parte del pueblo se convirtió
en la clientela de la llamada izquierda reformista que lo orientó exclusivamente
al terreno electoral, mientras la revolución abortaba con el intento
senderista de lucha armada del campo a la ciudad, no para instaurar una sociedad
igualitaria y libre, sino para implantar el "poder popular", es
decir, el poder de su "Partido Comunista Peruano", o sea, una dictadura
abierta de Guzmán y de sus "cuadros políticos y militares".
Este intento fracasó, no sin antes dejar regados en las chacras y las
pistas, en las prisiones y en las alturas de los Andes, más de 60 mil
muertos, producto de un doble terrorismo: el terrorismo de Estado y el terrorismo
senderista pseudo revolucionario.
Justamente, el llamado "terrorismo" se ha convertido, para el APRA
y toda la clase gobernante, en un recurso natural renovable. Me explico, con
el espantapájaros del terrorismo pretenden no sólo reprimir
los movimientos de protesta debidos a la crisis económica (industrial,
comercial y agraria) que sufrimos sólo los asalariados, los campesinos
serranos, los jubilados, las mujeres, los jóvenes estudiantes, etc.,
sino, infundiendo el miedo hasta la psicosis, apartar a la mayoría
del camino que parecen escoger los manifestantes: prácticamente la
sustitución del gobierno de coalición derechista por uno nuevo
cuya composición resta borrosa, pero de lo cual se pueden aprovechar
los nacional populistas para llegar al poder con el apoyo de una "izquierda"
ya completamente degenerada pues considera que el Estado es "neutral"
y existirá eternamente.
Ahora bien, para satanizar los movimientos populares el régimen aprista
inventa enemigos de la "democracia" por doquier. Pueden ser el chavismo,
los cubanos, Evo Morales, Chile o, como escuché en la TV, lo que declaró
el Sr. Ismael Benavides, ministro de Agricultura, "en la manifestación
de Barranca (donde hubo un muerto a balazos) participaron gentes de mal vivir
y maleantes". La cosa es infundir el miedo para que la gente pobre busque
esencialmente un "protector", o sea el Estado, para que esté
a salvo de cualquier trastocamiento.
Vamos, pues, hacia un sistema en el que además del hambre y la desocupación,
sufriremos una represión física parecida a la de los tiempos
de Fujimori. Se habla incluso de la reaparición de escuadrones de la
muerte tipo Colina o Rodrigo Franco. Si no es así y si, según
LAC, la policía no disparó contra esos cuatro campesinos muertos
en Barranca y Ayacucho, entonces son elementos paramilitares, sicarios de
la política oficial, quienes han cumplido el horrendo rol de tirar
en la cabeza desde lejos, como practicando tiro al blanco, al igual que hacían
los SS en los campos de concentración hitlerianos.
Debemos pensar en que las cosas no van a cambiar renovando el personal político
solamente, es una cuestión de organización de la sociedad capitalista
que impide una "justa distribución de la riqueza", como dicen
algunos, y una participación autogestionaria de cada uno de los ciudadanos
en las decisiones políticas.
Nada se saca dirigiéndose, por ejemplo, a Del Castillo para que retire
a LAC del gobierno, la política económica ultraliberal, creando
miseria y luego descontento, continuará con cualquier otro ministro
del Interior, con cualquier otro gobierno surgido de elecciones fraudulentas
como lo son todas las elecciones hoy en el mundo entero, ya que el Estado
no es "neutral", el Estado, todo Estado, está definido a
favor de la clase que detenta el poder, el Estado tiene que perecer para dar
paso a la libertad y la igualdad verdaderas, pero para eso hay que comenzar
organizándonos sindical, política, social y económicamente,
por ejemplo en idear alguna forma de autodefensa del movimiento frente a los
reales planes de exterminio del enemigo burgués neocolonial a sueldo
de los imperios.
Tener miedo y dejar de manifestar, dejar de luchar, dejar de protestar, es
la opción falsa que pretenden que adoptemos, no olvidemos que un individuo
que tiene miedo es tan obediente como un esclavo.