ASOCIACIÓN SOS MELILLA NIF: G 52010311 http://www.nodo50.org/sosmelilla/
C/ TENIENTE AGUILAR DE MERA, S/N EDIFICIO MONUMENTAL 2º PLANTA D.P 54001
INFORME DE S.O.S MELILLA SOBRE SOLIMEL, S.L. CENTRO ESPECIAL DE EMPLEO PARA MINUSVALIDOS
La ONG Solidaridad, presidida en un principio por D. Pedro Domingo Ubieto Garcés, (aunque se cuestionara su presidencia por superar ésta el tiempo establecido en los estatutos de la Asociación sin que se convocaran elecciones para elegir nuevo presidente), tenia como objetivo principal la incorporación del trabajador minusválido al mundo del trabajo.
El Real Decreto dice
REAL DECRETO 1368/1985, de 17 de julio (B.O.E. 08-08-1985), por el que se regula la relación laboral de carácter especial de los minusválidos que trabajen en los Centros Especiales de Empleo.
“El artículo 41 de la Ley 13/1982, de 7 de abril, de integración social de los minusválidos, dispone que los minusválidos que por razón de la naturaleza o de las consecuencias de sus minusvalías no puedan, provisional o definitivamente, ejercer una actividad laboral en las condiciones habituales, deberán ser empleados en Centros Especiales de Empleo, cuando su capacidad de trabajo sea igual o superior a un porcentaje de la capacidad habitual, que se fijará por la correspondiente norma reguladora de la relación laboral de carácter especial de los trabajadores minusválidos que presten sus servicios en Centros Especiales de Empleo”.
SOLIMEL, S.L que en su momento tenía la catalogación de Centro Especial de Empleo, y teniendo siempre en cuenta que el primer objetivo de estos centros es facilitar la integración al trabajo del minusválido, debía de tener siempre presente el informe de valoración de grado de minusvalía que el INSERSO, después de reconocer al trabajador, le facilitaba. Con este informe el trabajador podía o no optar a un puesto de trabajo en el Centro Especial de Empleo que, en su día, era SOLIMEL S.L.
Consideramos que SOLIMEL S.L nunca fue un Centro Especial de Empleo, en el sentido estricto de la palabra. Este informe pretende demostrar, con los documentos que esta Asociación tiene en su poder, que SOLIMEL S.L fue un centro donde muchos trabajadores pasaron un verdadero calvario laboral, física y psíquicamente, del que probablemente no se recuperen.
Las personas que tiene algún problema de minusvalía, pero que pueden trabajar (33% mínimo exigido para trabajar en un centro especial), tienen más dificultad que aquellas otras en condiciones físicas normales. El mundo laboral, cada día más duro y exigente, hace que a las personas que intentan optar a él se les exija más preparación.
REAL DECRETO 1368/1985, de 17 de julio (B.O.E. 08-08-1985), por el que se regula la relación laboral de carácter especial de los minusválidos que trabajen en los Centros Especiales de Empleo
Artículo 8. Principios generales de la organización del trabajo.
Uno.-El titular del Centro Especial de Empleo, sus representantes legales y, en general, el personal directivo del Centro está obligado a tratar en todo momento al trabajador minusválido con el respeto y consideración debidos a su dignidad personal y profesional.
En el informe se adjuntan algunos testimonios de trabajadores (todos MINUSVALIDOS) donde se recoge la situación en la que se encontraban, estando la ONG SOLIDARIDAD al frente de la RESIDENCIA DE ESTUDIANTES Y DEPORTISTAS – SOLIMEL S.L.
También hablaremos de la gestión de las Autoridades en un tema Social tan delicado como fue el ya conocido escándalo SOLIMEL S.L, No fueron pocos los intentos de los propios TRABAJADORES de establecer un dialogo con las Autoridades, con la intención de dar solución al conflicto, recibiendo a cambio promesas que nunca se cumplieron; en definitiva, pensamos que las autoridades en su forma de tratar el conflicto solo ayudaron a alargar más la precaria situación que muchos trabajadores sostenían. Creemos que este comportamiento (incomprensible), ayudó más si cabe a la situación de acoso que la empresa SOLIMEL, S.L mantenía con algunos trabajadores en especial, aunque sí dejamos CLARO que la empresa no cumplía con la noble tarea de facilitar la labor de los que allí trabajaban, como lo demuestran las incontables denuncias interpuestas ante la Autoridad Laboral; podemos decir que, la gran mayoría de los trabajadores estaban sometidos a un solo criterio: el del Gerente de SOLIMEL S.L, D. Pedro Domingo Ubieto Garcés, máximo responsable de la empresa en aquel tiempo ( obviando lo que se dice en la ley de integración laboral del minusválido).
PRIMERO
En el año 2000 la situación en SOLIMEL S.L comenzó a hacerse preocupante cuando los salarios dejaron de hacerse efectivos puntualmente. Son muchos los trabajadores que dependían de ese único salario para hacer frente a sus situaciones económicas: hipotecas, préstamos personales, etc… Esto comenzó a ocasionar graves problemas a los trabajadores con los bancos, algunos fueron viendo como con el paso de los meses en sus casas no entraba dinero efectivo. Cuando la empresa tenía a bien ingresar las nóminas, el banco se quedaba con todo el dinero para cubrir el déficit que la situación (producida por la empresa) les ocasionaba. Situación que los empleados ponían en conocimiento de la Gerencia, recibiendo a cambio la promesa de que todo se arreglaría pronto, cosa que nunca sucedía.
Durante todo el año, la empresa mantuvo la misma política con los trabajadores: los salarios cada mes llegaban más tarde, las pagas extras no se pagaban (estando pendientes la de años anteriores), personal trabajando sin estar de alta en la Seguridad Social, (denuncias que se adjuntan). El Centro Especial de Empleo jugó con la situación personal de los trabajadores MINUSVÁLIDOS, dada la incapacidad de muchos de ellos para trabajar en otras empresas.
Algunos trabajadores, durante todo ese tiempo, intentaron poner en conocimiento a la gerencia de la empresa, que se podían solucionar algunos problemas. Se le plantearon, a la misma, posibles soluciones, sobre todo en los temas económicos, medidas como: hacer efectivo a los trabajadores pequeñas cantidades de las deudas pendientes, hablar claro y no dar falsas esperanzas, y otras medidas que la empresa nunca quiso escuchar. Es sabido que SOLIMEL S.L estuvo a cargo de diferentes centros de trabajo, como fueron: Teniente Flomesta, Club Marítimo, Casa del Mar, cafetería de Empresariales. Parque de educación Vial, y el Camping de Rostrogordo entre otros. Primero con D. Pedro Ubieto Garcés, cuya gestión consideramos más que lamentable en todos los sentidos. El Sr. Ubieto no supo gestionar el centro de trabajo sino que lo utilizó como centro de reclusión y de castigo para algunos de los trabajadores como se comentara mas adelante, con los testimonios por escrito de los afectados. El Sr. Ubieto, pensamos que olvidó los principios morales que se supone que tendría que haber tenido la ONG “SOLIDARIDAD”.
El parque de Educación Vial, fue un proyecto de la empresa ESTASOL donde SOLIMEL S.L tenia algo que ver, no sabemos en que medida, el caso es que al parecer la empresa recibió 17 millones (según algunos empleados) de las antiguas pesetas, para llevar a cabo un proyecto que al decir verdad era interesante y pensamos que necesario para la ciudad, es sabido que centros así funcionan en otras ciudades y países como centros de formación vial. Desde el principio el mencionado centro no dio muestras ni de funcionamiento, ni de organización, los coches averiados no se reparaban, ni se atendían los servicios mas elementales para su funcionamiento, los trabajadores pronto empezaron a quejarse de la falta de pago de sus nominas, el centro estuvo “funcionando” mas o menos un año, cerrándose después, y dejando materiales como la caseta que hacia de cafetería total mente abandonada, y los coches abandonados en el patio de la Residencia de Estudiantes, en su día se publicó un articulo con fotografías sobre el tema. Lo que nos preguntamos es qué hizo la empresa con la subvención que recibió para este centro, por que no reutilizó los materiales que se abandonaron en otras ocupaciones, es de suponer que ese material costo dinero, y lo que es peor por entonces SOLIMELS.L ya tenía deudas con los trabajadores, por eso no comprendemos como abandono el material. Pensamos que SOLIMEL S.L se preocupo demasiado en abrir centros de trabajo, (de los cuales recibía subvenciones), centros que luego no mantenía o no sabia mantener, acabando todos cerrados, en este asunto sale una pregunta, se sabia de la inoperancia de SOLIMEL SL ¿Por qué se le permitía abrir tantos centros? ¿Se le ha pedido justificación a SOLIMEL y a su ASESORÍA de las subvenciones? ¿Fueron estas utilizadas debida mente?
SOLIMEL S.L estaba dando más que pruebas de que no podía o no quería enfrentarse al problema que tenía y que cada día se hacia mas grande. Sabia que el futuro de muchas familias estaba en juego, y no se hacia nada, no sabemos el por qué, si por falta de buen ASESORAMIENTO, o por falta de conocimientos para gestionar; el caso es que, la situación empeoraba por días. Es sabido que la empresa contaba con un servicio de asesoramiento. Lo que no podemos comprender es qué asesoraba esta gestoría y cómo lo hacia. Es de suponer que la gestoría, sí tenía conocimientos de la problemática de la empresa, aconsejara a ésta de manera adecuada y no dimensionar la plantilla. (Por cada trabajador la empresa recibía 12.000 € y sabemos que ha llegado a tener mas de 100 trabajadores, pero no sabemos en qué condiciones). Se nos plantea la pregunta siguiente: ¿Devolvía la empresa el dinero cuando no renovaba el contrato al trabajador despedido?…
En el año 2001 la situación en la empresa ya era caótica, los problemas con los salarios de los trabajadores iban a peor, las deudas con los proveedores eran graves, llegando a tener que pagar el producto por adelantado para poder trabajar... Las quejas de los residentes eran más que frecuentes; en definitiva, la imagen de la Residencia caía en picado. Pese a todo la empresa mantenía su postura, evitando las propuestas que por algunos trabajadores (delegados sindicales) se le proponía para intentar sacar a dicha empresa del pozo sin fondo en que se encontraba, y con ella a los trabajadores.
En el año 2001, en la Residencia de Estudiantes, se impartieron dos cursos de cocina; uno, otorgado por el INSERSO y, el segundo, por el INEM. En ambos cursos se produjeron graves irregularidades:
1º.- Los alumnos no recibían el material adecuado, ni para las clases practicas ni para las teóricas.
2 º Se utilizaba a los alumnos, en ambos cursos, para desarrollar el trabajo en la cocina. Todo esto fue denunciado por el monitor del curso del INEM, que, al mismo tiempo, era cocinero. (El curso del INSERSO no tenia monitor).
El cocinero era el único personal en la cocina, por lo que tenía que atender al trabajo propio del servicio como al curso. Esto hacia que no se pudiera atender a los alumnos en las necesidades del curso, situación que se puso en conocimiento de la Gerencia, sin que esta optara por solucionar la situación.
3º Estas irregularidades fueron denunciadas en el INSERSO y en el INEM. Uno de los alumnos del curso de cocina del INEM denunció las graves irregularidades que se producían durante el curso, haciendo especial mención en cómo era utilizado por la empresa como MANO DE OBRA GRATUITA.
Este tipo de actuaciones son más que lamentables pero no tienen nombre cuando aquellos que conociendo y pudiendo… no intervinieron poniendo fin a estas actividades en un CENTRO ESPECIAL DE EMPLEO, o, al menos, así constaba.
Durante el mismo año, la empresa Solimel, S.L. mantuvo trabajadores en situación irregular, no dándoles de alta en la Seguridad Social, (se adjuntan copias de algunas de las numerosas denuncias, que por entonces se interpusieron). ¿Qué motivó la falta de actuación de la Autoridad laboral? ¿Qué eficacia tiene la Dirección Provincial de Trabajo?... ¿Acaso no era motivo la aberrante situación de algunos trabajadores para llevar a cabo una rápida respuesta? No podemos sino sentirnos defraudados por este Organismo. Si existe es con el fin de apoyar al trabajador, o, ¿tal vez estamos confundidos?...
En el año 2002, la empresa SOLIMEL S.L, estando aun D. Pedro Domingo Ubieto Garcés al frente de la misma, continuaba con prácticas de difícil entendimiento. La empresa no tenia interés en solucionar la situación, al menos esa era la impresión que se recogía, debido a sus actuaciones, no solo por los trabajadores, sino por todos los medios de comunicación de la ciudad, que empezaban a dar noticias, nada alentadoras, de la gestión del Sr. Ubieto y sus consecuencias… Un trabajador, Manuel Fernández Chacón, con una minusvalía sumamente importante, mantenía relación laboral con la empresa desde hacía meses, sin estar de alta en la Seguridad Social. Hacia turnos de más de ocho horas y su sueldo (cuando este llegaba) no superaba las 80.000 ptas.) Hicieron falta varias denuncias para que esta situación se normalizara. Durante ese tiempo la empresa no tuvo ni la más mínima consideración respecto al trabajador. Éste no estaba en un puesto adecuado a su minusvalía, aún así, en reiteradas ocasiones se le pidió más horas de las habituales, no siendo este trabajo reconocido en ningún sentido. Esta no fue la única situación irregular. Otro trabajador, enfermo de epilepsia, con informes médicos donde se pone de manifiesto que esta persona NO PUEDE hacer turnos de noche en su puesto, (Recepción), debido a las frecuentes crisis que este trabajador sufre, se vio obligado a hacerlas. A un enfermo de estas características no se le debe poner en situaciones laborales que puedan representar una amenaza para su seguridad.
Una de las cosas más importantes para estos enfermos, junto al tratamiento, es el descanso: un mínimo de 8 a 10 horas. Por lo demás, el trabajador puede llevar una vida laboral normal, siempre y cuando se tenga en cuenta, por el centro de trabajo, su situación personal: hecho que éste centro, denominado Especial de Empleo, no hacía. ¿Que hizo la empresa con este trabajador? Si se analiza el hecho en profundidad, se puede decir que atentó contra sus derechos como persona que necesita y desea trabajar pero NO A COSTA DE SU SALUD.
Quitó a este trabajador de la recepción de la residencia y lo trasladó a la recepción (si se le podía llamar así) del Camping de Rostrogordo. A simple vista parece normal, pero si se tiene en cuenta que:
1. Por entonces, el nuevo destino carecía de comunicación con el exterior; si el trabajador sufría alguna crisis (como así paso en varias ocasiones) no se podía llamar a los servicios médicos, aunque estando solo la mayor parte del tiempo, como así era, llegado el caso era evidente que el, por sí mismo, no podía pedir ayuda.
2. El trabajador se veía obligado a hacer turnos de noche, en las mismas condiciones que las descritas. (Recordemos que el trabajador cuenta con informes médicos donde se desaconseja este tipo de horarios, hecho que la empresa no atendió). El trabajador permanecía, como hemos dicho, la mayor parte del tiempo solo, lo que no le permitía salir a comer en el descanso previsto por el Estatuto de los Trabajadores. Por entonces, todos los trabajadores comían en la empresa, (los que hacían turnos de 8 horas continuadas), pero a este trabajador no se le suministraba la comida. Fueron varios meses en los que el trabajador estuvo trabajando en una situación verdaderamente alarmante y preocupante.
3. No había teléfono. El habitáculo, que hacia de recepción, carecía de calefacción, siendo el propio trabajador quien se la proporcionaba. En los turnos de noche el recinto carecía de iluminación adecuada, factor que ponía en peligro la Seguridad del trabajador pues, según la empresa, el tenía que vigilar el recinto durante la noche. (Nos gustaría que la empresa nos explicara cómo encomendaba esta tarea a una persona en semejantes condiciones laborales, donde se ponía en claro peligro su integridad física. Y lo que nos parece aberrante, sabiendo la empresa la minusvalía del trabajador, por qué permitía semejante situación. Este hecho fue denunciado socialmente mediante los medios de comunicación, (se adjunta artículo). Estos no fueron los únicos casos de acoso y terrorismo laboral que la empresa practicaba. Esta asociación lo puede demostrar con varios informes de trabajadores, firmados por ellos mismos, donde se pone de manifiesto la política laboral que por entonces se practicaba en la empresa SOLIMEL S.L. No era ocasional que algunos trabajadores mostraran verdadero pánico al trabajo, a algunos se les amenazaba con el despido si no se sometían a la voluntad de la empresa, en especial en algunos departamentos, como podía ser comedor, donde a los trabajadores se les quitaba el día de descanso sin posibilidad de recuperarlo, o, en ocasiones, se les obligaba a hacer turnos de más de 12 horas.
Un caso de ensañamiento y acoso, fue el del trabajador Juan Luis Galera, por entonces delegado sindical por CCOO. La empresa tomó fuertes represalias con el trabajador, al ser considerado enemigo de la empresa. Sabemos que el trabajador solo defendía los derechos de sus compañeros, derechos claramente violados por la empresa. En el año 2002 fue trasladado, sin más, al Camping de Rostrogordo, se le despojó de su trabajo como Jefe de Recepción en la residencia y acabó en un recinto donde no había nada que hacer, en una oficina sin medios para trabajar, llena de suciedad, la empresa no hacia la limpieza como en el recto del centro. Tampoco tenia comunicación, ni nada que se pudiera hacer, acabó pasando las horas en el coche, por lo menos este estaba limpio. La Ley dice que todo español tiene derecho a un trabajo digno; en este caso (una de tantas) se violaban todos los derechos de los trabajadores, y, lo que es peor, casi todos los afectados por estas actividades de la empresa terminaron con fuertes depresiones.
Hacia el segundo semestre, la situación en SOLIMEL S.L ya era más que caótica: trabajadores con varios meses sin cobrar, trabajadores sin estar de alta en la Seguridad Social y, lo que era peor, no parecía que la situación tuviera solución; la empresa rechazaba las propuestas de dialogo de los trabajadores y de CC.OO. Es entonces cuando se decide, tras una reunión con trabajadores y SICOHT, llevar a cabo una serie de concentraciones ante las puertas del Palacio de la Asamblea, con la esperanza de que el Alcalde tomara interés en lo que era un problema social grave. Después de varios días de concentración, el Alcalde decide recibir a una representación de los trabajadores y SICHOT. Esta reunión se produjo el 18/11/02. En ella se expusieron los problemas más acuciantes por los que estaban pasando los trabajadores. Sobre todo los casos más sangrantes. Desde el principio se dejó claro que NO SE PEDÍA DINERO, ¡que tanta falta hacía! , se pretendía dejar lo más claro posible la situación de la empresa por boca de los propios trabajadores. Hasta aquél momento nadie les había escuchado. El entonces Alcalde de Melilla escuchó los numerosos problemas que soportaban los trabajadores de SOLIMEL S.L., sobre todo se hizo especial mención en los casos de acoso que la empresa mantenía y de lo impropio de estas practicas, tratándose de un Centro Especial de Empleo para minusválidos, y más estando en el año internacional del minusválido. Los asistentes se fueron con la “PROMESA” del Alcalde de que pondría interés en el problema, que hablaría con el Sr. Ubieto para que la situación se normalizara.
Los acontecimientos que siguieron estaban lejos de las promesas del Sr. Alcalde de Melilla, la reunión solo sirvió para que los manifestantes se quitaran de la puerta del Palacio de la Asamblea. Posteriormente a esta reunión se celebró otra con el Sr. Delegado del Gobierno de Melilla, donde se habló en las mismas condiciones que la reunión anterior, el trato fue el mismo y el resultado también lo fue.
SOS MELILLA rechaza este tipo de actuaciones por parte de las autoridades, entendemos que se degradan a sí mismas, prometiendo actuaciones en casos de tan extrema gravedad. Un grupo de trabajadores que se reúnen con sus representantes políticos, (elegidos por el pueblo) para exponer los problemas sociales y laborales que les afectan, no merecen ser engañados en ninguna circunstancia, y menos por los representantes del Gobierno Local y Nacional.
Pasadas unas semanas, y quedando claro que las reuniones con los representantes políticos no habían servido de nada, se celebra una reunión en SICHOT, acordándose llevar las protestas ante las puertas de la Residencia de Estudiantes y Deportistas, protestas que duraron 7 días. En esta protesta se expuso un letrero donde se leía –SOLIMEL CAMPO DE CONCENTRACIÓN- …. Durante el tiempo que duró la protesta la empresa nunca manifestó interés por el diálogo. Entendemos que esta actitud solo puede obedecer a una postura retrógrada y fascista. No conocemos un caso en el que se le haya dado a una empresa tantas oportunidades de diálogo, por parte de los trabajadores, como a ésta, y tampoco conocemos una empresa tan obtusa como lo fue SOLIMELS.L. Ni su gerente, ni sus representantes legales, tuvieron a bien hacer ningún tipo de manifestación. Sobra decir que los servicios jurídicos de la empresa, a nuestro entender, funcionaron sumamente mal, permitiendo tanta mala gestión… que, aun después del tiempo pasado, no logramos entender a qué obedecía tanta incompetencia profesional.
SOLIMEL S.L recibía descuentos por parte de la Seguridad Social en los seguros de los trabajadores. Por entonces había trabajando unos 40 empleados, por cada trabajador que la empresa contrataba recibía 12.000 €, habiendo tenido mas de 100 trabajadores, podemos calcular del dinero que la empresa ha recibido del Estado (dinero de los fondos públicos), y si tenemos en cuenta que SOLIMEL SLse favorecía de los CURSOS que tanto el INEM y el INSERSO le facilitaban, no comprendemos, según declaraciones del Gerente D. Pedro domingo Ubieto Garcés, la situación económica tan catastrófica, hecho que corroboraba su asesor D. Miguel Ángel García Torres. Los trabajadores nunca comprendieron como se pudo llegar a esta situación. Decir que, ante las peticiones de los delegados sindicales de las cuentas de la empresa, ésta nunca facilitó ningún dato que pudiera esclarecer qué había pasado con el capital de la empresa.
SEGUNDO
Durante todo el año 2002, la actitud de la empresa siguió en la línea de la no cooperación y la del disentimiento hacia el llamamiento de los trabajadores de intentar la solución a lo que ya se veía como un desastre. La situación de los trabajadores empeoraba por días, aunque según algunos trabajadores: no todos estaban en las mismas condiciones. Al parecer existía trato favorable hacia determinados trabajadores. Las concentraciones de trabajadores ante las puertas del Palacio de la Asamblea se sucedieron de forma controlada, sin que en ningún momento la Ciudad Autónoma interviniera, como dijo en la reunión que representantes de los trabajadores mantuvieron con el entonces alcalde de la ciudad.
Nos resulta incomprensible que ningún poder publico reaccionara ante semejante injusticia. Todas las pruebas sobre el incumplimiento de la empresa estaban sobre la mesa, entre ellas el fraude que SOLIMEL S.L y su asesora estaban cometiendo a la Seguridad Social al mantener a trabajadores sin alta, y el fraude que la empresa cometió con los cursos del INEM – INSERSO, (documentos en esta asociación), pero lo más urgente era, en esos momentos, el drama humano que se vivía, al tiempo que las autoridades no mostraban ningún interés, si nos atenemos a los hechos. Con este panorama los trabajadores, en asamblea, deciden adoptar medidas más duras, tomándose la decisión de acampar ante el Ayuntamiento, en protesta por la situación desesperada. El día 26/12/2002 un grupo de trabajadores montan tiendas de campaña con la intención de permanecer en actitud de protesta pacifica, a la espera de que la autoridad competente… actuara en un conflicto altamente social. Durante los días que dura la acampada no se recibe ningún mensaje de que la situación se encontrara en vías de solución, el silencio de las autoridades fue absoluto.
SOS MELILLA pretende resaltar la falta de sensibilidad del gobierno local en el caso SOLIMEL S.L, la nula actuación de éste y de los organismos relacionados que permitieron que un grupo de trabajadores decidieran tomar este tipo de actuaciones.
La acampada duró desde el 26 de diciembre de 2002 al 31 del mismo año, cuando la policía local reforzados por la policía nacional, (unos 23 policías), en la madrugada del día 31 (5:50 de la madrugada), desaloja por la fuerza a unos 15 trabajadores minusválidos que acampaban frente al Ayuntamiento. SOS MELILLA critíca la forma del desalojo.
Las autoridades no cumplieron con la promesa de actuar en el conflicto, ayuda que, recordemos, se solicitó en varias ocasiones, y que nunca llegó, dejando en evidencia la falta de solidaridad por parte del poder político de la ciudad. Nos preguntamos cuáles eran los intereses por parte de los políticos en este conflicto, está claro que la ayuda a los más desfavorecidos no fué. Queremos dejar muy claro que los trabajadores nunca solicitaron de las autoridades más que ayuda en el sentido de la mediación, siempre hemos pensado que al estar implicada la ONG SOLIDARIDAD y al ser la Residencia una concesión del Ayuntamiento a ésta, creíamos que el Ayuntamiento intervendría. No sabemos cuáles fueron las actuaciones exactas del Ayuntamiento hacia la empresa SOLIMEL S.L, ni cuales eran sus intereses, ni los motivos del porqué no se tomaron actuaciones contra la empresa de manera seria como el caso lo exigía. Lo que es una realidad, es que los trabajadores, muchos de ellos, se vieron en serios problemas que la empresa les produjo, y que por la falta de apoyo gubernamental se complicaron más si cabe.
Durante el mes de enero y febrero de 2003 se mantuvieron reuniones con el Defensor del Pueblo andaluz, (el cuál mostró su máximo interés en el caso), y con el Defensor del Pueblo en Madrid, al cuál se le entregó un amplio dossier del LLAMADO caso SOLIMEL S.L, al mismo tiempo se mantuvo una reunión en CERMI Y COCENFE en Madrid, (el Sr. Ubieto, en esos momentos, mantenía relación con CERMI Y COCENFE). Nos parece aberrante que el presidente de SOLIDARIDAD, por entonces Sr. Ubieto, fuera el culpable de la situación de toda una plantilla de trabajadores minusválidos. Nos consta que, tras una reunión de un representante de CERMI llegado de Madrid, el Sr. Ubieto salió de la misma.
Pasados unos meses y ante la presión social, pensamos, más que política, el gerente y presidente de SOLIDARIDAD, D. Pedro Ubieto Garces, abandona la Residencia de Estudiantes y Deportistas, dejándola en el más absoluto caos: numerosas deudas con los trabajadores, deudas con los proveedores, y un estado de anarquía laboral difícil de controlar. A la salida de Ubieto, toma las riendas de la Residencia D. Miguel Ángel Villa Verde Valencia. El Sr. Valencia, en su primera toma de contacto con los trabajadores, aseguró tener la solución a la situación de la empresa, habló de créditos que según él tenia en marcha con entidades bancarias, y una serie de promesas que nunca se cumplieron. La estancia del Sr. Valencia en la residencia fue de unas semanas, los tan esperados cambios no llegan y los trabajadores llevaron una serie de protestas ante la Residencia y en contra de la nueva gerencia. Esta asociación, por datos recogidos de los propios trabajadores, no tenía confianza en la gestión del Sr. Valencia. La situación que presidió confirmó más este temor: las subvenciones no llegaban y los proveedores no suministraban ningún producto debido a las deudas pendientes.
Los trabajadores de la Residencia se mantuvieron en la línea de la protesta mediante concentraciones de 30 minutos todas las mañanas ante las puertas de la Residencia. El Sr. Valencia dejó su cargo de gerente y se marcha, según sus declaraciones a los medios, como director del Camping de Rostrogordo, dejando al cargo de la Residencia al Sr. Felipe Castillo, quien se presentó como nuevo gerente de la empresa. Todos estos cambios en la “dirección” de la empresa se fueron produciendo sin que en ningún momento se informara a los representantes sindicales, a los cuales no se les informaba de nada relacionado con los temas laborales, incumpliendo así el derecho a la acción sindical.
Durante la etapa que la nueva gerencia (Sr. Valencia y Sr. Felipe Castillo) estuvo en la Residencia no se produjeron cambios ni se aportaron soluciones a los problemas que existían. La nueva gerencia impuso un orden de trabajo que nada tenia que ver con el funcionamiento normal de un centro de trabajo como la Residencia, los trabajadores no tardaron en manifestar su descontento y llevar a cabo protestas hacia la gerencia (Sr. Castillo).
Después de varios días de concentraciones la gerencia optó por abandonar la empresa, sin previo aviso, unos días después y, tras la salida del Sr. Valencia como presidente de Solidaridad, el Sr. Juan Pérez, nuevo Presidente, presenta en ventanilla única del Ayuntamiento un escrito renunciando a la gestión de la Residencia. Es cuando pasados unos días la empresa CLECE, después de algún acuerdo con la Ciudad Autónoma, se hace cargo de la empresa.
El Sr. Valencia se mantuvo durante unos meses (verano de 2003) como, según sus declaraciones, director del Camping de Rostrogordo, donde -según parece- la gestión de éste llevó al cierre del establecimiento, no sin antes ocasionar algunos conflictos como los publicados en los medios, que hablaron de una presunta extorsión del Sr. Valencia a unos moteros que se concentraron en las instalaciones. El Sr. Valencia culpó a los moteros de robo. Días después la Guardia Civil encontró los objetos que, según Valencia, los moteros le habían robado, escondidos en una habitación del recinto. Los trabajadores se quedaron en la calle y, según ellos manifiestan, sin cobrar las deudas que Valencia mantenía con ellos.
Conclusión final
Desde SOS MELILLA nos preguntamos cómo se pudo consentir todo este tipo de actuaciones por parte de SOLIDARIDAD. Pensamos que la Ciudad Autónoma y la Delegación del Gobierno debieron actuar ante los primeros síntomas de irregularidades por parte de SOLIMEL S.L, que eran y fueron demasiadas: cursos irregulares, trabajadores sin alta en la Seguridad Social, acoso a determinados trabajadores, falta de pago de las nóminas, así como, no adaptar a los trabajadores según sus minusvalías, no permitir la libre acción sindical. Irregularidades impropias de un centro especial de empleo como fue SOLIMEL S.L. Creemos que de haber habido un mejor control por parte de las autoridades se podría haber evitado todo. Por parte de SICOHT, pensamos, y como nos declaran algunos trabajadores implicados de cerca en el conflicto, no se obtuvo la ayuda adecuada. SICOHT no supo, según nuestro criterio, llevar una buena gestión ante la empresa ni ante los poderes públicos, con los cuales apenas mantenía dialogo. No basta con participar en las concentraciones y las protestas, SICOHT debía de haber actuado a otros niveles, cosa que no nos consta que hiciera, por lo tanto de difícil manera pudieron ayudar a los trabajadores que depositaron su confianza en SICOHT. Este sindicato solo debió de tener en cuenta los asuntos de los trabajadores, razón de ser del sindicato SHICOT, y no mezclar otros asuntos que nada tenían ni tienen que ver con los problemas de los trabajadores. Pensamos que esa situación, impropia de un sindicato, afectó al desarrollo del conflicto.
Para los trabajadores del entonces SOLIMEL S.L, el año 2003, Año Internacional del Minusválido, no fue un buen año. SOS MELILLA hace un llamamiento a las autoridades de Melilla, para que estos hechos no se produzcan nunca más en una sociedad que se tiene por justa, y NO ES DE JUSTICIA lo que pasó. Queremos recordar que, aún hoy, están pendientes de cobrar los casos de impago. No comprendemos cómo los trabajadores no han recibido respuesta, por supuesto favorable, a sus más que justas demandas; no comprendemos que en una empresa, con tan semejante número de denuncias, no se haya actuado con más celeridad y justicia. Esta organización confía que se haga JUSTICIA, no solo por los trabajadores sino por la dignidad de la propia Justicia.
Este informe será remitido a diferentes medios de comunicación y a distintas organizaciones no gubernamentales afines a temas sociales, así como a los partidos políticos que SOS MELILLA considere oportuno
SOS MELILLA