ASOCIACIÓN SOS MELILLA  
NIF: G 52010311 

 

                                  /22/11/06 -: ACTULALIZACIONES EN:MENORES- RESIDENCIA DE ESTUDIANTES Y DEPORTISTAS -  -

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                     A LA REBELDÍA DE LOS JÓVENES.

Cuando tu hijo de dieciocho años afirma que la culpa es tuya por protestar demasiado, dando la cara por tus compañeros, es el momento de pararte y pensar en qué te has equivocado. A tus cuarenta años puedes sentirte orgulloso del legado juvenil  que has sabido conservar a través del tiempo. Tu rebeldía ante las injusticias la ha ido puliendo sabiamente el tiempo y ahora puedes decir con toda seguridad que no eres tú el equivocado. ¿Qué les estamos ofreciendo a la juventud melillense de ahora para que transmitan después? A través de nuestras acciones  les estamos inculcando el afán de prosperar con el mínimo esfuerzo, buscando siempre el mayor beneficio. Si a esto le sumamos bastante insolidaridad es fácil que se guíen por lo que ven a su alrededor,  por mucha teoría barata que se les quiera enseñar. Ser joven ha de ser  algo más que salir de marcha los fines de semana, tatuarse el cuerpo, vestirse provocativamente (siempre a juego con la mirada), reñir con los padres como fin supremo o seguir cualquier cosa  que suene a moda… Los años pasan impasibles sin pedir permiso (también para ellos) y cuando llegas a los cuarenta, si no ampliaste tu rebeldía hasta el ámbito laboral o social, te vuelves uno más del montón. Tus derechos como persona quedarán anulados bajo tu consentimiento y no serás capaz de reivindicarlos y, menos aún, te unirás a aquellos compañeros que, injustamente, sean sometidos y pisoteados (metafóricamente hablando) por querer defender los tuyos y los suyos, que, al final, serán los vuestros. ¡Qué ironía! ¿Se puede ser tan cobarde? ¿Puede el miedo llevarnos a la servidumbre? Aquellos trabajadores, a los que aún les mueve  los justos ideales de la juventud, no temen  exponerse ante los medios de comunicación aun sabiendo que serán tachados de problemáticos pero nunca de cobardes. Igualmente, como es tu caso, serán los primeros en abandonar el castillo medieval donde trabajan.

            Vosotros, jóvenes, ¡aprended de los  hombres y mujeres que saben  decir NO a las injusticias. Son pocos, por eso es tan difícil, en ocasiones casi imposible, salir victoriosos del fango que amenaza con hundirlos. Un día, cuando la cuerda floja en la que se mueven constantemente se rompe, salen  por la Puerta Grande, limpios de lodo, ajenos a la podredumbre que se mueve a su alrededor y, aunque tristes, preocupados, asustados por un futuro incierto, saben que todavía, nadie ha conseguido arrebatarles su dignidad. Sus rebeldías, como la tuya, traspasaron  los  límites  de las cosas banales,   aprendiendo a valorarse a ellos mismos, encontrándose con otros que, como ellos, no se dejaron someter.

Tu padre,  ha perdido una batalla pero no la guerra –le contesta a su hijo,  luchando en su fuero interno por conservar el sosiego que le han arrebatado sus compañeros al dejarlo en la estacada.-   Se  siempre rebelde ante cualquier injusticia, solo así mañana, cuando tengas mi edad, te sentirás una persona ajena al montón, a pesar de que no serán pocos los que intenten, a lo largo de tu vida, obligarte a formar parte de él.

D.R.

VISITA AL GÁMEZ MORÓN. CENTRO DE DISCAPACITADOS PSÍQUICOS DE MELILLA.                          

Después de conocer los abominables hechos de presuntos casos de abusos sexuales en el Centro “Gámez Morón”, el pasado día uno,  en compañía de la Vicepresidenta  2ª  de la Asamblea,  Jadu Dris, hice  una visita al citado  centro de disminuidos psíquicos.

 Quiero  dejar claro  que ningún medio fue avisado de la visita, para  aquellos que pudieran  pensar que se estaba buscando algún tipo de notoriedad. Todo cuanto deseo es  dar a conocer mi opinión e impresión  personal de lo que pudimos ver y comprobar.

 Lo primero es mostrar mi  apoyo a los padres,  así como a los trabajadores. Pude  comprobar en vivo  la entrega de estos últimos  a los discapacitados.  Mi  más sincera felicitación  por su trabajo. Creo, sinceramente, que este trabajo, que repercute directamente en los enfermos,  no se desarrolla en un entorno favorable. Las instalaciones muestran un abandono que se palpa en el ambiente: muebles rotos  y vacíos,   una sala de ocio que trasmite   una sensación de de dejadez  deprimente, servicios en un estado pésimo, en general…  Me impresionó, muy negativamente,  uno donde,  al parecer,  duchan a los enfermos sobre camas, con un sistema de ducha que recuerda a las  mangueras  que se utilizan  para  regar cualquier jardín,  unido al hecho de que no hay calefacción que pueda crear un ambiente cálido,   ni allí ni en el resto del edificio.

A las puertas de las habitaciones  se les está  cambiando los cristales por otro material más seguro.  Esto es bueno  pero si,  como se nos dijo,  se hace por que los rompen…  ¿Por qué no se hizo antes,  aunque solo hubiese sido por seguridad? Las demás habitaciones que pudimos ver, mostraban un aspecto pobre y falto de calor, indispensable esto último, en mi opinión, para  transmitir  sensaciones agradables a los enfermos.  Un entorno  cálido, confortable, da la sensación de bienestar, y,  bienestar es precisamente lo que se echa en falta en  las instalaciones del  “Gámez Morón”.

 En cuanto a la cocina, ofrecía un aspecto aceptable pero eché en falta los menús con sus debidas tablas de calorías y proteínas.

Me llamó la atención que se nos dijera que se estaba esperando, creo recordar,   unos planes de empleo para aumentar el personal y mejorar los servicios. Se supone que un centro de estas características SIEMPRE  debe  tener el personal necesario.

Eché  en falta un logopeda, no hay. Los servicios sanitarios  dejan mucho que desear, solo hay un ATS que,  de momento,  trabaja de turno de mañana, quedando las tardes y las noches sin servicio. Por su puesto,  cuando el ATS  descansa,  tampoco hay nadie.  No  hay un médico permanente. Llama  la atención el dinero que se puede llegar a gastar en otras cosas…  y que no exista un servicio sanitario permanente en el centro.

  Posiblemente recuerden  el día de lluvia que tuvimos el  día uno. A  las 10:30  no paraba de llover, lo digo por que visitamos un supuesto taller de ocio, que se encuentra anexo al edificio.  Si los residentes pasaron por el mismo camino que nosotros,  seguro que se mojaron todos. Lo malo de esto fue el “taller”,  una especie de nave,  donde el frío se calaba hasta dentro. Fue la sensación de instalación tercermundista que el “taller” ofrecía  lo que pude comprobar cuando los ojos se adaptaron a la escasa  iluminación.

Tenemos la obligación, como seres racionales que somos, de prestar y garantizar todo lo necesario a nuestros enfermos discapacitados para ayudarles a que vivan sus vidas lo mejor posible. Hacer lo contrario significaría, en mi opinión, carecer de la más mínima expresión de  humanidad.

Es mi opinión…

José Jiménez.    Presidente de SOS Melilla.

 

                               TRASMEDITERRÁNEA

   Sobre lo que se ha hablado de los medios de trasportes que la ciudad ofrece a los ciudadanos, esta todo dicho, pero nada hay hecho. Me refiero a la calidad de los servicios. Una vez más, he tenido la ocasión de comprobar la precariedad  que trasmediterránea ofrece a los  melillenses que nos vemos avocados a salir de la ciudad gracias a la falta de servicios tan indispensables,  y tan  indiscutibles, como es la sanidad. Son muchos los ciudadanos que se ven en la necesidad de viajar por este u otros motivos, y después de acarrear el problema de las justificaciones, permisos etc, resulta que nos encontramos con unos servicios de transporte de difícil catalogación. Muchos melillenses habrán tenido la ocasión de  comprobar el estado de los camarotes, sin ir más lejos. Las mantas tienen un aspecto de cochambre extrema, prácticamente es visible la fauna que en ellas se alojan, dan la impresión de que tienen vida propia. Luego tenemos el supuesto cuarto de baño.  Cuando entras,  uno preferiría no sentir ninguna necesidad de utilizar los  componentes del “baño” pero si haces uso de la “litera” después tienes la imperiosa necesidad de ducharte y eliminar los microscópicos inquilinos que presuntamente invaden las mantas, el suelo, y todo el habitáculo en general. Desde el gobierno local se habla del “presunto incremento del turismo”.  Todos quisiéramos que esto fuera una realidad  porque seria bueno para la ciudadanía.  Siento vergüenza ajena al pensar lo que puede opinar el futuro visitante cuando se encuentra ante semejante cuadro…  Señores del gobierno local, llevan mucho tiempo hablando de las mejoras de los transportes públicos y todo continua igual, no pretendan traer turismo a Melilla si antes no mejoran notablemente las infraestructuras en general, de lo contrario sería contraproducente traer ojos que ven y bocas que opinan.

    De todas formas,  los primeros en disfrutar de unos servicios de transporte dignos, tendrían que ser los melillenses,  a los que se les deben toda clase de esfuerzos por parte de los representantes políticos. Sirva esto para recordar al pueblo de Melilla que tenemos derecho a  exigir mejoras en todos los órdenes de la vida.  Es desmoralizante  que tengamos que salir  a la península  por determinadas carencias sanitarias que fácilmente se podrían tratar aquí, en un momento dado. Sea por motivos sanitarios, de trabajo o por puro placer, es importante que lo hagamos en medios seguros y limpios.

  ¿Y para cuando los servicios médicos en el barco?

 TRABAJADORES DE UN CENTRO DE DISCAPACITADOS  DENUNCIAN PRECARIEDAD LABORAL.      http://www.nodo50.org/sosmelilla/precario5.htm

            Parece que no es  suficiente con soportar la lacra de la precariedad de empleo en los centros de trabajo, donde muchos/as trabajadores/as   se ven obligados a trabajar en condiciones pésimas, no solo en cuanto a los medios laborales, sino también al trato que estos “empresarios”  sin escrúpulos imponen, en un  afán de hacerse grandes ante sus mandos,   sea de la manera que sea,  y caiga quien caiga.  Y para engrosar más la precariedad laboral en Melilla  se unen los trabajadores del Gámez Morón, haciendo unas declaraciones que,  si tenemos en cuenta las circunstancias del centro de trabajo,  es para que salten todas las alarmas sociales. ¿Qué está pasando en el Gámes Morón? Los trabajadores demandan mejoras en las instalaciones, para mejorar el servicio que se está dando a los discapacitados.  Desde aquí,  instamos a los responsables  a que se termine con ésta situación de inmediato, no solo por los trabajadores que,  al parecer,  vienen sufriendo precariedad laboral, si no por los discapacitados.

            Debido a que pudiera existir dejadez de funciones, por parte de los responsables,  que pudieran  estar trasformándose en detrimento de los discapacitados,   SOS Melilla va a poner en conocimiento del Ministerio de Asuntos Sociales y del Defensor del Pueblo las declaraciones de los trabajadores, para que se investigue sobre la existencia de posibles irregularidades.

SOS MELILLA  

                                 LA SALUD EN LOS CENTROS DE TRABAJO

   Según el estudio realizado por la Universidad de Alcalá de Henares, un 11,4% de los españoles son víctimas de acoso laboral o mobbing. Melilla tampoco se escapa a esta epidemia. El mobbing  se oculta detrás de empresas que perdieron hace tiempo  la parte humana (si es que alguna vez la tuvieron) y cambiaron el factor humano por números al que hay que rentabilizar a toda costa,  y a cualquier precio. Si a esto se le une la incompetencia de los jefes, el comportamiento trapalero de los “compañeros”, etc…  el resultado puede ser que algunos trabajadores puedan estar en el punto de mira de estos incompetentes  que,  para ocultar su frustración, no dudan en llevar a la práctica cualquier acción pelotera para salir en la foto de empresa, aunque tengan que hacer de alfombra.

   SOS Melilla  hace un llamamiento a la sociedad en general sobre este problema; muy especialmente a las partes sociales,  para que pongan todo su empeño en combatir esta epidemia. Cada día son más las bajas producidas a causa del mobbing, y las empresas no parecen darse cuenta, posiblemente porque  tendrían que ser las primeras en  reconocer que son ellas  las acosadoras, victimas de su propia  conducta   dejándose  llevar  por los trepas que mueven el entorno laboral, a todos los niveles.  

SOS MELILLA