La doctrina del mercado
libre se presenta en dos variedades. La primera
es la doctrina oficial
que se impone a los indefensos. La segunda es lo
que podríamos
denominar la <<doctrina del mercado libre que realmente
existe>>: la disciplina
del mercado es buena para usted, pero no para
mí, salvo
por conveniencias momentáneas. Es <<la doctrina que
realmente existe>>
la que ha reinado desde el siglo XVII.
El <<final
de la historia>>, <<la perfección>> y la
<<irrevocabilidad>>
se habían programado muchas veces, siempre en
falso. Y pese a
tantas sórdidas repeticiones, un alma optimista
podría discernir
un lento progreso, con realismo, creo yo. En los
países industriales
avanzados y también es frecuente en otros, las
luchas populares
pueden partir de un plano superior.
No hay más
razón ahora que antes para creer que estamos
constreñidos
por leyes sociales misteriosas y desconocidas, y no por
simple decisiones
que se adoptan en instituciones sometidas a la
voluntad humana;
instituciones humanas que tienen que hacer frente a la
prueba de la legitimidad
y que, si no la satisfacen, son sustituibles
por otras que sean
más libres y más justas, como ha ocurrido tantas
veces en el pasado.
La libertad sin oportunidades
es un regalo endemoniado y negarse a dar
esas oportunidades
es criminal. La democracia está siendo atacada en
todas las partes
del mundo, incluso en los principales países
industriales; por
lo menos la democracia en le sentido significativo del
término,
que implica oportunidades para que la gente se ocupe de sus
asuntos colectivos
e individuales.
Por supuesto es necesario
descubrir el verdadero significado de los
<<principios
políticos y económicos>> que se consideran la <<ola
del
futuro>> para ir
más allá del florilegios retóricos y de los
pronunciamientos
públicos e investigar la verdadera práctica y los
archivos de documentos
para uso interno. El atento examen de casos
concretos es la
vía más provechosa, pero los casos han de elegirse
con cuidado para
presentar un cuadro justo.
Los llamados <<acuerdos
de libre comercio>> son unos de estos
instrumentos para
minar la democracia. Están diseñados para
transferir la toma
de decisiones sobre las aspiraciones y la vida de los
pueblos a manos
de las tiranías privadas que operan que operan en
secreto y sin supervisión
ni control públicos.