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* Envío de SERPAL 385 - 09 >> BOLIVIA: Garantizar el proceso de cambio y derrotar la mentira
“En el área de la dependencia y del subdesarrollo,
los derechos prioritarios, fundamentales, son de naturaleza social,
como el derecho a la vida amenazada por la desnutrición,
el derecho a la defensa de los intereses de las clases oprimidas,
el derecho a la existencia independiente y en plenitud de soberanía”.
* De la intervención de Marcelo Quiroga Santa Cruz, en una reunión con
parlamentarios y funcionarios norteamericanos en Wáshington, setiembre
de 1977.
Marcelo, fundador y líder del partido socialista boliviano, fue asesinado
en La Paz durante el golpe militar de García Meza en julio de 1980,
cuando tenía 47 años de edad y lideraba un movimiento de cambio
revolucionario en su país.
Amigas, amigos,
La resistencia del pueblo boliviano a las desvastadoras políticas neoliberales en los últimos 20 años, derivó en nuevas formas organizativas y de lucha. Ese proceso tuvo el liderazgo del dirigente indígena y sindical Evo Morales, sustentado en el Movimiento al Socialismo. En diciembre del 2005 en el cierre de la campaña electoral, Evo afirmaba : “Ya es tiempo de que los humillados por la historia conduzcan el país”. En esa frase se encerraba la clave del proceso de cambio que se pondría en marcha un mes más tarde, cuando tras vencer en las elecciones, el movimiento popular llegara al gobierno.
Uno de los principales objetivos de las luchas populares fue la convocatoria de la Asamblea Constituyente y la elaboración de una nueva Carta Magna para Bolivia que fuera incluyente de los sectores sociales postergados u olvidados, que abriera espacio a la participación democrática y que comenzara la recuperación de sus recursos básicos. Ese proceso fue boicoteado por los sectores políticos que en los últimos años se alternaron en el poder, incluso con trapicheo de siglas, de personajes y de pactos impulsados por la codicia de conservar su poder como principal coincidencia. Y por supuesto, también se opusieron a los cambios propuestos los verdaderos beneficiarios de las políticas neoliberales: los núcleos minoritarios de poder económico, los amanuenses y capataces de las transnacionales y los grupos oligárquicos de algunas regiones claves del país que nunca asumieron una idea de Bolivia como nación con toda su diversidad poblacional, donde hubiera iguales derechos y oportunidades.
Pese a las mentiras, a las campañas difamatorias lanzadas desde la oposición con la garantizada caja de resonancia de la mayoría de los medios de comunicación privados, e incluso al recurso de la violencia cuya máxima expresión fue la masacre de campesinos en Pando, Evo Morales y el pueblo boliviano han conseguido llegar a este punto clave del proceso transformador : el referéndum constitucional que se realizará mañana domingo. Una instancia decisiva en ese largo camino emprendido por las mayorías populares. De allí nuestra nota de hoy "garantizar el proceso de cambio y derrotar la mentira", título que recoge conceptos repetidos estos dias sin descanso por Evo Morales y chispa fundamental de la movilización popular en todos los actos por el SI a la Nueva Constitución Política del Estado.
Cordialmente,
Carlos
Redacción de SERPAL
>> BOLIVIA: Garantizar el proceso de cambio y derrotar la mentira
>> BOLIVIA: garantizar el proceso de cambio y derrotar la mentira
Redacción de SERPAL.
Cuando desde la perspectiva histórica se analice el proceso iniciado por el pueblo boliviano hace exactamente tres años, posiblemente será mucho más visible y evidente el papel jugado por Evo Morales como articulador de un vasto movimiento popular para encauzarlo hacia el logro de sus principales objetivos. En ese repaso habrá que reconocer una larga historia de luchas que incluye rebeliones mineras, campesinas, urbanas. Resistencia a dictaduras asesinas, rebeliones que voltearon gobiernos sumisos a las políticas imperiales o puebladas contra injusticias ancestrales. Pero ese duro camino de sacrificios, de dolor, de muertes, cuajó finalmente en ese impulso transformador que se convirtió en imparable y que a pesar de las normas tramposas de un sistema montado para preservar el poder para unos pocos, consiguió alcanzar el gobierno.
Innumerables obstáculos, muchos producto de las estructuras políticas y administrativas heredadas, y otros originados en el boicot, la mentira o directamente el uso de la violencia, hicieron por momentos casi imposible el avance. El descrédito de la clase política llamémosle "tradicional", hizo que prefectos de algunas regiones, en alianza con terratenientes, grandes empresarios y otros grupos cuyos intereses económicos o de poder eran jaqueados por los cambios, ocuparan el espacio opositor en una forma de relevo táctico.
Pocos hubieran pensado hace un año que ese continuo bloqueo a las decisiones gubernamentales permitiría continuar más allá. Desde el decreto de nacionalización de los recursos energéticos en mayo del 2006, uno de los primeros y principales compromisos cumplidos por Evo Morales, ese arco opositor, diverso en sus componentes, pero coincidente en defender el statu quo, inició un hostigamiento constante que incluyó violencia, mentiras y la abierta injerencia de la embajada norteamericana, algo habitual en la historia boliviana.
Pero no sin tropiezos Evo Morales logró remontar todas las dificultades. En ese camino debió hacer algunos cambios entre sus colaboradores. Hubo también quienes prefirieron apartarse porque consideraron que no se hacían las cosas con la profundidad y con la rapidez necesaria. No todos los ataques partieron de las trincheras del inmovilismo de los opositores tradicionales. También hubo núcleos y corrientes que autodefiniéndose como parte del movimiento popular, fueron muy críticos con las decisiones del gobierno boliviano. Y en algunos casos, consciente o inconscientemente formaron parte de las algaradas o las propuestas montadas por quienes en realidad solo se proponían frenar los cambios.
Cuando los prefectos de la llamada "Media Luna", encabezados por el de Santa Cruz, Roberto Costas, resucitaron las viejas reivindicaciones autonomistas y las manipularon demagógicamente, afirmando que sus prósperas regiones "no tenían nada que ver con la Bolivia colla, indígena y atrasada", se abrió un proceso con rasgos secesionistas que amenazó la integridad territorial del país. Diversos intereses confluyeron en apoyar ese estallido que pretendió desconocer los mecanismos del estado y que apeló a la ilegalidad y a la violencia para convertirse en feudos. La masacre de campesinos en Pando fue el punto de inflexión. Un suceso que conmovió al país y que en principio quiso ser utilizado como otro elemento para desconocer al gobierno constitucional, o incluso para consumar su derribo. Durante ese período hubo presiones sobre el gobierno en uno u otro sentido.
Las turbulencias hicieron peligrar la continuidad del proceso y el país estuvo al borde de la guerra civil. La aparente lentitud de respuesta por parte del gobierno o la criticada falta de dureza, derívó en una paciente operación de convocatoria al diálogo para desarmar los argumentos de los que habían elegido el camino de la violencia. El referéndum revocatorio inicialmente solicitado por la oposición como un camino para "voltear al indio", se realizó en agosto, y significó un respaldo abrumador para Evo Morales y su proyecto de cambio. Obtuvo el 67 % de los votos. También los prefectos opositores, fueron ratificados en sus respectivos feudos. La apertura del diálogo sobre el texto del proyecto constitucional fue incorporando a la negociación incluso a los más cerrados opositores. Diversos sectores sociales, entre ellos la Iglesia Católica, tuvieron la oportunidad de participar en un debate amplio que culminó en el texto definitivo de la propuesta. Esta apertura, fue criticada por quienes defendían la gestión de los Constituyentes y la redacción tal como había sido aprobada. Pero restó fuerza y argumentos a los que afirmaban que no existía voluntad de diálogo y de intentar consenso donde fuera posible.
El acuerdo entre gobierno y oposición incluyó cambios a la propuesta constitucional en temas como la descentralización autonómica, las reformas agraria y judicial, las formas de aplicación del concepto de latifundio que sea votado en el referéndum, los recursos naturales o el modelo económico. En general, todos los cambios significaron concesiones gubernamentales. Entre ellos, admitir que el referendum dirimitorio que fijará la extensión que deberá tener una propiedad agrícola para ser considerado latifundio no tendrá aplicación retroactiva. Con ello los terratenientes, empresas o personas jurídicas que se hicieron en otras épocas con grandes extensiones de tierra, podrían conservar sus propiedades. La norma solo tendría aplicación para las nuevas propiedades.
El pacto alcanzado incluye además, la convocatoria de elecciones generales en diciembre de este año y el compromiso de Evo Morales de no optar a una nueva reelección en los comicios siguientes, los del 2014.
Oportunidad histórica
Así se ha llegado a este punto crucial, donde por primera vez en su historia, todo el pueblo boliviano podrá decidir libremente mañana, con su voto, si aprueba o rechaza la nueva Constitución Política del Estado. Están convocados tres millones ochocientos mil ciudadanos para ejercer su derecho electoral. El SI o el NO se impondrán por simple mayoría de votos.
El final de campaña reavivó las consignas más duras de la oposición en un intento desesperado de sumar votos para rechazar los cambios que implica la nueva constitución.
El epicentro fue por supuesto Santa Cruz, donde volvieron a la radicalidad y a sus expresiones excluyentes el prefecto Roberto Costas y el empresario y dirigente del Comité Cívico Branko Marinkovic, señalado como impulsor de los grupos de choque de la fascistoide Unión Juvenil Cruceñista. También estaban presentes dirigentes de partidos opositores, como el derechista Podemos, y prefectos y funcionarios de las regiones controladas por la oposición. No faltó incluso el predicador Charles Suárez que invocó a Dios para pedir el voto por el NO.
Los partidarios del SI, realizaron el acto de cierre en Cochabamba. Allí el presidente Evo Morales ratificó su voluntad de "refundar Bolivia", de acuerdo al compromiso y al programa electoral del MAS, votado mayoritariamente por los bolivianos. Anunció también que había firmado el decreto por el cual nacionaliza el 98,7 por ciento de las acciones de la empresa petrolera La Chaco, que es una filial de Pan American Energy, una sociedad de la empresa británica British Petroleum y del argentino Grupo Bridas. El gobierno boliviano había ofertado la compra por 4.800.000 dólares, de las acciones necesarias para controlar a la Chaco con un 51 por ciento. La oferta fue rechazada por British Petroleum, una de las tres mayores petroleras del mundo.
En ese acto, Morales afirmó estar convencido de que nada podrá detener los cambios que desea el pueblo boliviano y no dudó en que mañana el sí a la nueva constitución será mayoritario. Con respecto a las acusaciones opositoras de que pretende perpetuarse en el poder afirmó Morales: "Nunca dije que me voy a quedar en el palacio para siempre. El voto del domingo no es para el gobierno, es para el pueblo boliviano". También hizo una semblanza de quienes encabezan la oposición a la constitución, afirmando que allí estaban los políticos corruptos, los que defendían los intereses de las transnacionales e incluyó también a la jerarquía católica, con la que ha tenido una continua polémica en las últimas semanas."Yo soy católico, recordó, pero estoy muy decepcionado de algunos jerarcas de la Iglesia, no de la Iglesia de base" . Días pasados el presidente había criticado un documento del Episcopado donde se afirmaba que el texto constitucional que se votará mañana tiene 10 puntos positivos y 10 preocupantes. Portavoces de la jerarquía han difundido que entre esos "preocupantes" está la posibilidad del derecho a abortar y la legalización del vínculo entre homosexuales. El gobierno y otros sectores sociales han rechazado esas afirmaciones afirmando que son torpes manipulaciones para justificar la posición de la jerarquía de la Iglesia ante los cambios políticos, sociales y económicos propuestos. Evo Morales había pedido al Episcopado que ante una situación de tanta trascendencia, se definiera claramente. El portavoz del Cardenal Julio Terrazas dijo que con el mismo criterio, el presidente debe definirse "si está con Dios o con el Diablo".
Los evangélicos de las Iglesias Cristianas Re-unidas, han financiado incluso spots televisivos donde con imágenes intercaladas de Jesucristo y de la Biblia, aparece la exhortación a votar por el NO. Sus pastores afirman que el documento constitucional "alienta al resurgimiento de espíritus malignos que son rechazados por la Biblia".
Los medios de comunicación, dentro de los cuales los privados son abrumadoramente mayoritarios, tienen por lo general una posición claramente opositora y tampoco hacen esfuerzos por matizarla o disimularla. La sola consulta de las portadas y los artículos centrales de los principales diarios del país, permiten apreciar que con matices, acumulan noticias, expresiones, análisis y comentarios contrarios al SI. Igual ocurre con los principales canales de Televisión.
Fuertes tienen que ser las convicciones de las mayorías bolivianas para resistir esta presión mediática, que bombardea diariamente con notas que animan e invitan a rechazar la constitución que se pone a referéndum.
En la prensa europea y norteamericana también vuelve a apreciarse que los grandes medios presentan la convocatoria con una enumeración de aspectos críticos al gobierno boliviano y una total ausencia de objetividad en sus enfoques. Nada nuevo.
Lo que vendrá
Si gana el SI, el gobierno tendrá abierto el camino legal para desarrollar el articulado de la nueva constitución, que implica el reconocimiento de los derechos de los indígenas, la inclusión de sectores sociales marginados; la defensa de la soberanía sobre los recursos naturales, y la plena participación democrática de los ciudadanos. Y la posibilidad de avanzar y profundizar en los cambios reclamados.
Si gana el NO seguirá vigente la constitución de 1967 y en consecuencia el mandato quinquenal de Evo Morales finalizaría en el año 2.011, sin posibilidad de reelección inmediata. Los opositores creen que la victoria del NO frenaría el proceso transformador impulsado por el gobierno.
Pero a pocas horas de realizarse la consulta, los partidarios del rechazo de la constitución no parecen seguros de obtener la mayoría que tumbe el proyecto.
Y quizás porque no están seguros de derrotar en las urnas el proyecto de nueva constitución, sectores de la oposición han comenzado a esgrimir argumentos sectoriales con los que pretenden reanudar su resistencia al cambio en caso de sufrir una derrota en las urnas. Afirman que en las regiones donde el SI no obtenga una mayoría no sería posible aplicar la nueva constitución. Prefieren aferrarse a una de sus pocas certezas, que es la de vencer en Santa Cruz y algunas de las otras regiones de la llamada "Media Luna".
Pero el argumento carece de rigor, porque lo que se somete a votación es una Constitución del Estado Boliviano, con vigencia en todo su territorio y alcance para todos sus ciudadanos. Otra vez el callejón autonomista parece ser la falsa salida que plantean algunos opositores para burlar una posible decisión mayoritaria de los bolivianos en apoyo de la nueva constitución.
Mañana vota el pueblo boliviano. Nosotros, como tantos latinoamericanos, compartiremos su expectativa en la confianza de que conseguirán un nuevo avance en este histórico referéndum.
* Redacción de SERPAL, Servicio de Prensa Alternativa.
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24 de Enero de 2009
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