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* Envío
de SERPAL 289 - 04
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"A veces me pregunto
si el mundo está siendo gobernado
por personas inteligentes que nos están embromando,
o por imbéciles que hablan en serio". Mark Twain
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Amigas, amigos,
Termina el año
y es momento para mirar y mirarnos. Situarnos tras estos doce meses
de
noticias, de análisis y comentarios. Nuestra periódica
relación estuvo básicamente jalonada por los aconteceres
en nuestra América. También tratamos algunos hechos
internacionales, como la ocupación de Irak o la de territorio
palestino con sus secuelas de muerte y destrucción.
La coincidencia de
que en pocos días se han conocido diversos informes de organismos
internacionales, la mayoría de ellos vinculados con las Naciones
Unidas, nos sugirió tratar de descifrar el sentido de esa
catarata de cifras y palabras. Así lo intentamos al elaborar
esta nota, donde procuramos "radiografiar" la situación
del mundo a través de los indicadores sociales que proporcionan
esos informes. Como imaginan, el resultado no es muy alentador.
Lejos de desanimarnos,
eso nos convoca a redoblar el compromiso para el año que
comienza: denunciar lo que creemos injusto, contar la realidad que
nos ocultan, y seguir luchando por otro mundo posible.
Y en ese propósito,
seguir siendo una herramienta que sirva - en su modesta medida -
para construir las alternativas necesarias a este "orden"
injusto que nos ofrecen como única salida.
Cordialmente,
Carlos,
SERPAL , Servicio de Prensa Alternativa.
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>> Radiografías
de la globalización
Datos actualizados de un "orden" injusto
Por Carlos Iaquinandi Castro, redacción de SERPAL.
El planeta, como ser vivo, sufre enfermedades;
tiene zonas que están bien y otras que languidecen. Unas
que muestran vitalidad, y otras que están bordeando la extinción.
Es difícil y complejo hacer un diagnóstico general,
en especial cuando hay fuerzas
con poder, dinero e influencia que insisten por todos los medios
en convencernos que
"avanzamos" y que "las cosas van bien". Pero
es que precisamente aquellos a quienes "les vá bien",
suelen disponer de los recursos y los medios como para dejar la
sensación de que esa es la realidad del mundo, aunque uno,
personalmente no tenga la misma percepción. Pero es que esos,
más que preocuparse por el conjunto de los habitantes del
planeta, se interesan en mantener su situación; son los que
suelen afirmar sistemáticamente que "las cosas están
bien como están".
Coincidiendo con otro cierre anual que
marca el calendario, diversos organismos internacionales han publicado
sus informes que abarcan distintos aspectos de la evolución
de la humanidad: alimentación, trabajo, salud, bienestar,
situación de la niñez y la infancia, etc. A modo de
termómetros colocados en las partes vitales del mundo, recogen
registros que en una consideración global permiten aproximarse
a una visión más realista del conjunto y sacar algunas
conclusiones.
Es importante conocer al menos algunos
de esos datos, y analizarlos con realismo, ya que utilizarlos demagógicamente,
desvirtuaría el objetivo de ser veraces y nos colocaría
en el mismo campo de quienes manipulan a favor del inmovilismo.
EL HAMBRE NO ES UNA
FATALIDAD
La FAO, Organización de las
NN.UU. para la Agricultura y la Alimentación, nos indica
en su informe anual que más de cinco millones de niños
mueren cada año en el mundo por el hambre y la malnutrición.
Expresado de otro modo, una criatura muere cada 20 segundos en el
planeta por carencias alimentarias. El estudio añade que
20 millones de bebés nacen cada año con insuficiencia
de peso, que en caso de sobrevivir los condena a secuelas que condicionarán
su vida.
El mismo informe nos precisa que hoy
en el mundo, pasan hambre 852 millones de personas. Valora que esa
población desnutrida supone un doble coste: el de paliar
su hambre y no tener lo que produciría si estuviera bien
alimentada. Esta observación es disculpable, si se tiene
en cuenta que los técnicos de la FAO intentan convencer a
los países "ricos" de que invertir en frenar el
hambre, beneficiaría a la economía mundial.
Y abunda en datos: el coste directo de paliar el hambre es de 30.000
millones de dólares/ año y el coste indirecto de la
población desnutrida que no puede producir bienes oscila
entre 500 mil millones y un billón ( un millón de
millones). Simplificando este incalculable derroche de ceros, el
subdirector general de la FAO, Hartwig de Haen concreta: "cada
dólar invertido en prevenir el hambre, conduce a beneficios
de entre cinco y veinte veces ese valor".
El organismo de las Naciones Unidas
para la Infancia, UNICEF, nos advierte que hay tres causas que siguen
siendo flagelos que castigan a los niños en el mundo entero:
pobreza, expansión del SIDA y las guerras.
Y proporciona cifras que indican que
la mitad de los menores de 18 años que viven en países
en desarrollo sufren "graves privaciones y carecen de bienes
y servicios básicos; que uno de cada seis padece hambre;
uno de cada siete no recibe ningún tipo de atención
sanitaria y uno de cada cinco no dispone de agua potable.
Otro aspecto a tener en cuenta en el
diagnóstico del planeta al finalizar el 2004, es el de la
Cooperación Internacional, las distintas formas por las cuales
los países -en especial los "desarollados" - ayudan
a los empobrecidos. En su informe "Pagar el Precio", Oxfam
Internacional demuestra que ninguna de las metas fijadas por las
NN.UU. para el 2015 en materia de hambre, pobreza, y educación
serán alcanzadas.
Sólo cinco de los veintidós
países donantes que se comprometieron a destinar el 0,7%
de su Producto Bruto Interno para ayuda al desarrollo, cumplieron
su palabra.
Y además, entre ellos no se encuentra
ninguno de los países más "enriquecidos",
los que conforman el llamado G-8. Algunos de ellos han reducido
esa ayuda a porcentajes irrisorios, como el caso del gobierno de
los Estados Unidos: un 0,14% del PIB, que significa una cifra diez
veces menor que el dinero que lleva gastado en la invasión
y ocupación militar de Irak.
El Premio Nobel de Economía 2001
y ex vicepresidente del Banco Mundial, Jospeh Stiligtz, afirmó:
"la creciente división entre los poseedores y los desposeídos
ha dejado a una masa creciente en el Tercer Mundo, sumida en la
más abyecta pobreza, teniendo que vivir con menos de un dólar
por día. A pesar de los repetidos compromisos sobre la mitigación
de la pobreza, en la última década del siglo XX, el
número de pobres ha aumentado en casi 100 millones. Esto
ha sucedido al mismo tiempo que la renta mundial total aumentaba
un promedio de un 2.5 por ciento anual." Y añadió:
"la globalización no ha conseguido reducir la pobreza
ni garantizar la estabilidad. La crisis amenaza la economía
y la estabilidad de todos los países subdesarrollados".
EN AMERICA LATINA
El informe de UNICEF titulado "La
infancia amenazada" precisa que la pobreza afecta al 56 % de
los menores de América Latina y el Caribe. Las estimaciones
son de que en esta región hay 110 millones de menores viviendo
bajo la línea de pobreza. Particularmente castigadas son
las minorías indígenas, campesinas y en especial,
la de afro descendientes.
UNICEF analiza la situación de
los niños en función de las privaciones en materia
de vivienda, nutrición, saneamiento, acceso a agua potable,
salud y educación y añade que en las zonas rurales
de América Latina y el Caribe, más de un 40 por ciento
de los menores se ve privado de al menos dos de esos derechos. El
avance del SIDA es otro factor preocupante, estimándose que
dos millones de personas poseen el virus, y que durante el año
próximo, la enfermedad dejará 27.000 niños
huérfanos en Honduras, y unos 48.000 en Guatemala.
Pobreza, SIDA y guerras, los tres flagelos
que señala UNICEF, interactúan y se complementan en
sus efectos letales. Y los tres tienen un origen común: las
injusticias. Aunque a veces las estadísticas convierten a
las personas en números y a los resultados en una especie
de "balance", es importante recordar que esto no es producto
de la "fatalidad", sino que es la consecuencia de políticas
económicas y sociales, por la injusta distribución
de bienes y riquezas producidas, por la corrupción y las
desigualdades creadas y mantenidas desde el poder.
El informe de la FAO, indica que aunque
"América Latina es la región que ha reducido
en mayores términos la desnutrición", presenta
al mismo tiempo los mayores desniveles en el avance hacia las metas
para reducir la pobreza. Gustavo Gordillo, representante de la FAO
para A.Latina y el Caribe dijo que eso es producto de los altos
índices de inequidad social que se registran. "En la
desigualdad está el mayor problema de América Latina
para reducir el problema del hambre", añadió.
El informe de la FAO divide la subnutrición
en cinco niveles, donde el uno es otorgado a los países menos
afectados y cinco a los que tienen un mayor número de hambrientos.
Argentina es el único país del área que tiene
nivel uno, mientras que Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador y Uruguay
tienen nivel dos.
En el nivel tres se encuentran Brasil,
Colombia, Perú, El Salvador, Paraguay, Venezuela, Guyana,
Trinidad y Tobaago. ( En el mundo ese mismo nivel lo comparten países
como China en Asia o Nigeria, Argelia o Uganda en Africa. )
Haití es el único país
que tiene el nivel cinco en la región.
CUBA Y CHILE LOS MÁS
EFECTIVOS
Sólo seis países lograron
reducir su porcentaje de víctimas del hambre en más
de un 25% en la última década. Ellos son Chile, Costa
Rica, Cuba, Ecuador, Perú y Uruguay.
De ellos, Cuba y Chile son los países de América Latina
y el Caribe que han registrado mayores avances en la lucha contra
el hambre, según el informe de la FAO. El gobierno cubano
logró disminuir a la mitad el número de subnutridos
en la isla. Pasó de 800 mil personas en 1990-92 a 400 mil
en el 2000-02. Chile también logró avances significativos
en el mismo período.
Recordemos también, en el caso
de América Latina, que el informe de la reciente Cumbre del
Clima realizada en Buenos Aires, indica que esta región donde
se localizan varios de los países con mayor disponibilidad
de agua dulce y biodiversidad del planeta, presenta muy alta vulnerabilidad
ante el cambio climático. La tala indiscriminada de árboles
por la voracidad e impunidad de grandes empresas transnacionales,
es una de las causas principales de los desastres climáticos
que se han producido en las últimas décadas. Esas
catástrofes han provocado pérdida de vidas, de viviendas,
de cosechas, de infraestructuras y han inutilizado grandes extensiones
de tierra para el cultivo. En la Amazonia brasileña el ritmo
de las talas creció en un 32 por ciento en los últimos
diez años, llegando a 18.000 kms cuadrados por año.
El informe también señaló la responsabilidad
de los gobiernos: indica que la vulnerabilidad aumenta debido a
la pobreza, a la degradación de los recursos naturales, a
la carencia de planificación en el uso del suelo.
LA MITAD DE LOS QUE
PUEDEN TRABAJAR
NO GANAN MAS DE DOS DOLARES DIARIOS
El informe anual sobre empleo publicado
por la O.I.T (Organización Internacional del Trabajo), indica
que prácticamente la mitad de los trabajadores del mundo,
aproximadamente 1.390 millones de personas siguen siendo "incapaces
de superar
para sí mismos y para sus familias el umbral de pobreza fijado
en dos dólares diarios."
Añade que 550 millones de empleados, lo que supone el 20%
de los trabajadores en el mundo sólo ganan un dólar
o menos diario. Además, el informe estima que hay 186 millones
de parados, o sea más del 6% de la población activa
mundial.
En "Tendencias mundiales del Empleo
Juvenil 2004", el mismo organismo nos precisa que un 47 % de
los que no tienen trabajo, esto es 88 millones, son jóvenes
que tienen entre 15 y 25 años de edad. En América
Latina, la tasa de desempleo juvenil es del 16,6%.
El Director General de la OIT, Juan Somavia dice: "estamos
desperdiciando una parte importante de la energía y el talento
de la generación de jóvenes más educada que
hemos tenido." Y desde el punto de vista social, estamos condenando
a millones de jóvenes a un futuro sin horizonte.
ALGUNAS CONCLUSIONES
Estos informes forman parte de una catarata
de estudios que desnudan las dimensiones sociales de la globalización.
Y con el uso del término no me refiero a la interdependencia
de naciones creada por los formidables avances tecnológicos,
que en muchos aspectos es irreversible. Me refiero a la orientación
que tiene el conjunto de políticas impuesto por los poderes
económicos y políticos dominantes en el mundo.
Próximos al final del año,
estos informes nos permiten sacar algunas conclusiones.
Si bien como dice Jean Ziegler, responsable
del Derecho a la Alimentación de las Naciones Unidas, en
el estado actual de las fuerzas de producción agrícola
el planeta podría alimentar a doce mil millones de seres
humanos, lo cierto es que hoy no consigue hacerlo con la mitad de
ellos, su población actual. Por tanto, no estamos ante un
problema de incapacidad, sino ante el resultado de las políticas
que dictan los países desarrollados y los grandes poderes
económicos.
Los informes también dejan en
simple declaración de intenciones los Derechos Económicos,
Sociales y Culturales proclamados solemnemente por la Conferencia
Mundial de las NN.UU. celebrada en Viena en 1993. Estos nuevos derechos
incluían algo que parece tan elemental como el derecho a
la alimentación. Derecho del que siguen careciendo cientos
de millones de personas en el mundo.
Los aumentos de productividad en áreas
industriales o manufactureras y la reducción de costes por
tecnificación o reducción de salarios, han generado
riqueza. Pero esa riqueza no se ha traducido en mejoras en las condiciones
de gran parte de la humanidad, sino en espectaculares ganancias
de corporaciones o grupos muy reducidos. La "teoría
del derrame", que entre otros grandes embaucadores latinoamericanos
contemporáneos, desarrolló el ex presidente argentino
Carlos Menem, queda al desnudo. El resultado es que unos pocos aumentan
sus beneficios a costa de extender la pobreza y la miseria de gran
parte de la población. Y lo que es más grave, los
efectos perdurables de la pérdida de recursos y bienes enajenados
en operaciones irresponsables y corruptas, más la destrucción
del aparato productivo.
Las frases grandilocuentes con las que
los jefes de estado cierran sus intervenciones en las innumerables
Cumbres, no se corresponden con lo que hacen en su función
de gobierno. Por este camino es imposible que puedan alcanzarse
los objetivos adoptados hace cuatro años en la Cumbre del
Milenio con la pretensión de reducir a la mitad la pobreza
y la miseria en el planeta para el año 2015. En aquella reunión
se fijaron los recursos económicos necesarios para esa propuesta:
50.000 millones de dólares. Poco se hizo desde entonces.
El 20 de setiembre pasado, se reunieron en una nueva Cumbre contra
el Hambre representantes de Brasil, España, Chile y Francia.
Sugirieron entonces una serie de medidas para obtener esos fondos,
pero esas medidas requieren un apoyo mayoritario de países,
en especial de los más desarrollados.
Pero lo cierto es que aún en
el caso de llevarse a cabo, esas pequeñas medidas correctoras
no podrían cambiar el rumbo de la pobreza mientras no se
produzcan cambios profundos en los mecanismos del comercio internacional.
Mientras - por ejemplo - la Bolsa de Materias Primas Agrícolas
de Chicago siga fijando en cada día laborable y a nivel mundial,
los precios de los principales alimentos. Esta bolsa está
dominada por seis sociedades transnacionales de agroalimentación
y finanzas y los precios que se elaboran diariamente son por lo
general, fruto de especulaciones.
La mayoría de los países
empobrecidos dependen en gran medida de su propia producción
agraria. La manipulación de los precios en esos centros internacionales
no solo les provoca la ruina económica, sino que destruye
la fuente de trabajo de gran parte de su población, con el
efecto colateral de destruír también sus formas de
vida tradicionales. Ejemplo de ello es el café, uno de los
cultivos fundamentales en Nicargua y otros países centroamericanos
del cual dependen millones de familias. Aunque en el año
2001 consiguieron en conjunto aumentar la producción y vender
casi el 20 % más de café que en el año 1998,
obtuvieron un 45 % menos de ingresos.
Tampoco hay intención de reducir
el apoyo económico que los países desarrollados
otorgan a sus productores rurales: una cifra estimada en 1.000 millones
de dólares diarios en subsidios para sus agricultores. Ni
está a la vista la posibilidad de que reduzcan los aranceles
que gravan las importaciones que proceden de los países subdesarrollados,
cuatro veces mas altos como media, que los que se aplican a las
importaciones de países industrializados. Estas condiciones
tornan imposible la competencia de los campesinos del sur y los
condena a la pobreza.
Estos informes de importantes organizaciones
internacionales dependientes de las
Naciones Unidos de los que hemos tomado datos a modo de "radiografías"
del estado
de la humanidad, fueron presentados en diversas capitales del mundo.
En uno de ellos, celebrado en Barcelona, la vicerrectora de la Universidad
Ramón Llull, Rosa Nomen, afirmó que "la peor
amenaza del mundo no es el terrorismo, sino la pobreza, y la peor
arma de destrucción masiva, es el hambre".
Una descripción que completa
el diagnóstico que surge de los informes: vamos mal, pero
si no hay cambios profundos, podemos ir peor.
Carlos Iaquinandi Castro, Redacción
de SERPAL
Fuentes consultadas: UNICEF;
FAO; OIT; J. Stiglitz. ; "El Malestar en la Globalización",
Taurus. Madrid 2002; Federico Montalbán López /Revista
"Noticias Obreras" de la HOAC; Ziegler J. Entrevista en
"El País" / y archivos propios.
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13 de diciembre de 2004
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