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* Envío
de SERPAL 256 - 03
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(..) Por eso
aunque las escrituras
no lo digan
todo verdor
renacerá.
Mario Benedetti
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Amigas, amigos,
Termina el año
y se renuevan los balances, compromisos y promesas. En
realidad el cruce calendario no es más que una de las tantas
fronteras arbitarias que ponemos los humanos. Superado diciembre
nos encontraremos con otro año pero con las mismas cuestiones
vitales que dejaremos pendientes al cerrar el 2003. Los latinoamericanos
afrontaremos el tramo final del ALCA, el proyecto con el que el
gobierno de Estados Unidos pretende poner cerrojo a la dependencia
de nuestros países y por tanto consolidar el empobrecimiento,
la marginación y la falta de horizonte soberano.
Pero mientras muchos
gobiernos negocian entre bastidores el futuro de sus propios pueblos,
organizaciones sociales, movimientos populares, grupos de base urbanos,
campesinos, religiosos, alertan y difunden los verdaderos propósitos
del plan imperial.
En el año que
comienza será imprescindible redoblar esas campañas
de denuncia y de rechazo de las pretensiones del gobierno Bush.
Pero será necesario también que nuestros pueblos afronten
construír las alternativas propias en el ejercicio de su
soberanía y autodeterminación. No es tiempo de divisiones
estériles, es tiempo de unidad, de confluencias.
Y en ese ejercicio de
difusión y denuncia del ALCA, hoy sumamos una nueva nota
a las que ya difundió SERPAL en los últimos años.
Es el enfoque de Francisco Catalá Oliveras, profesor de la
Universidad de Puerto Rico.
Bueno, por último,
compartir nuestra esperanza en un tiempo mejor, y enviar a cada
uno de Uds. nuestros deseos de buenas fiestas.
"Navidad es cualquier
día del año en que un hombre llama a otro hombre hermano,
y lo trata como hermano".
Cordialmente,
Carlos,
SERPAL, Servicio de Prensa Alternativa.
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>>> El ALCA
y el unilateralismo de Estados Unidos
Por Francisco A. Catalá
Oliveras
Giambattista Vico, filósofo italiano
del siglo XVIII, postuló que la verdadera naturaleza de las
cosas se encuentra en su nacimiento. Pues bien, ¿Cómo
nació el proyecto del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas
(ALCA)? ¿Cuáles son sus lineamientos institucionales?
¿De qué condiciones iniciales parte? ¿Qué
ruta parece estar tomando?
El ALCA nace como una propuesta del
gobierno de los Estados Unidos en la Primera Cumbre de las Américas
realizada en la ciudad de Miami en el año 1994. La declaración
suscrita por los presidentes de los 34 países del hemisferio
allí representados destacaba cinco principios: 1) preservación
y fortalecimiento de la democracia; 2) erradicación de la
pobreza; 3) promoción del desarrollo económico sostenible,
4) apertura de los mercados y 5) conservación del medio ambiente.
A partir de dicha declaración se inician las "negociaciones"
del ALCA, si es que se pueden llamar así ante el evidente
y creciente unilateralismo estadounidense; unilateralismo que prestigiosos
economistas favorecedores de este tipo de tratado, como Jagdish
Bhagwati, han acusado.
Las llamadas negociaciones han carecido
de transparencia. No es hasta el año 2001, luego de numerosas
críticas y reclamos, que se hace público el primer
borrador del ALCA. Desde entonces se tiene acceso electrónico
a versiones llenas de corchetes y paréntesis que indican
diferencias o ausencias de consenso. No se indica cuáles
gobiernos apoyan tales o cuales versiones del texto. Las negociaciones
a puerta cerrada, con la meta del año 2005 en perspectiva,
avanzan. Pero se sabe poco, y lo poco que se sabe no es alentador.
Para empezar, lo que se acuerda hoy
no es lo que se hace mañana. En abril de 1998, durante la
Segunda Cumbre, los mandatorios subrayaron la importancia de avanzar
en el cumplimiento de los acuerdos de la Conferencia de Kyoto en
Japón. Esto estaba en correspondencia con el principio de
la conservación del ambiente suscrito en la Primera Cumbre.
No obstante, en la Cumbre de Quebec en el año 2001 se abandonó
el compromiso con el Convenio de Kyoto ante la acción del
presidente George W. Bush de anular dicho protocolo en enero de
2001, justo al iniciar su cuatrienio. Este unilateralismo no nos
debe tomar por sorpresa. Ya anteriormente el gobierno de los Estados
Unidos había dejado boquiabierto al mundo cuando se negó
a ratificar la Convención Internacional que prohibía
la producción, la difusión y la venta de minas antipersona.
Asimismo se opuso al principio de una justicia internacional y se
negó a reconocer al Tribunal Penal Internacional. Todo esto
bajo la administración supuestamente liberal del presidente
Clinton, en época de bonanza económica y mucho antes
del ataque a Nueva York el 11 de septiembre de 2001. ¿Por
qué sorprendernos entonces de que en diciembre de 2001 el
presidente George W. Bush anulara unilateralmente el tratado para
el control y limitación de misiles balísticos intercontinentales?
Mucho menos sorpresa nos debe causar el unilateralismo en la dimensión
comercial.
Durante la Cumbre del ALCA en Quebec,
además de abandonar el compromiso con el Convenio de Kyoto,
se introdujo un nuevo elemento que no es independiente de la tendencia
a la laxitud en materia ambiental. Se subrayó la importancia
de la energía como base para el desarrollo económico.
Es un hecho que buena parte de los impactos ambientales se deben
a la extracción de recursos naturales para la exportación.
Así mismo en la reunión minist
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