SERPAL
22 de Diciembre de 2003

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* Envío de SERPAL 256 - 03
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(..) Por eso
aunque las escrituras
no lo digan
todo verdor
renacerá.
Mario Benedetti
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Amigas, amigos,

Termina el año y se renuevan los balances, compromisos y promesas. En
realidad el cruce calendario no es más que una de las tantas fronteras arbitarias que ponemos los humanos. Superado diciembre nos encontraremos con otro año pero con las mismas cuestiones vitales que dejaremos pendientes al cerrar el 2003. Los latinoamericanos afrontaremos el tramo final del ALCA, el proyecto con el que el gobierno de Estados Unidos pretende poner cerrojo a la dependencia de nuestros países y por tanto consolidar el empobrecimiento, la marginación y la falta de horizonte soberano.

Pero mientras muchos gobiernos negocian entre bastidores el futuro de sus propios pueblos, organizaciones sociales, movimientos populares, grupos de base urbanos, campesinos, religiosos, alertan y difunden los verdaderos propósitos del plan imperial.

En el año que comienza será imprescindible redoblar esas campañas de denuncia y de rechazo de las pretensiones del gobierno Bush. Pero será necesario también que nuestros pueblos afronten construír las alternativas propias en el ejercicio de su soberanía y autodeterminación. No es tiempo de divisiones estériles, es tiempo de unidad, de confluencias.

Y en ese ejercicio de difusión y denuncia del ALCA, hoy sumamos una nueva nota a las que ya difundió SERPAL en los últimos años. Es el enfoque de Francisco Catalá Oliveras, profesor de la Universidad de Puerto Rico.

Bueno, por último, compartir nuestra esperanza en un tiempo mejor, y enviar a cada uno de Uds. nuestros deseos de buenas fiestas.

"Navidad es cualquier día del año en que un hombre llama a otro hombre hermano, y lo trata como hermano".

Cordialmente,
Carlos,
SERPAL, Servicio de Prensa Alternativa.

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>>> El ALCA y el unilateralismo de Estados Unidos

Por Francisco A. Catalá Oliveras

Giambattista Vico, filósofo italiano del siglo XVIII, postuló que la verdadera naturaleza de las cosas se encuentra en su nacimiento. Pues bien, ¿Cómo nació el proyecto del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA)? ¿Cuáles son sus lineamientos institucionales? ¿De qué condiciones iniciales parte? ¿Qué ruta parece estar tomando?

El ALCA nace como una propuesta del gobierno de los Estados Unidos en la Primera Cumbre de las Américas realizada en la ciudad de Miami en el año 1994. La declaración suscrita por los presidentes de los 34 países del hemisferio allí representados destacaba cinco principios: 1) preservación y fortalecimiento de la democracia; 2) erradicación de la pobreza; 3) promoción del desarrollo económico sostenible, 4) apertura de los mercados y 5) conservación del medio ambiente. A partir de dicha declaración se inician las "negociaciones" del ALCA, si es que se pueden llamar así ante el evidente y creciente unilateralismo estadounidense; unilateralismo que prestigiosos economistas favorecedores de este tipo de tratado, como Jagdish Bhagwati, han acusado.

Las llamadas negociaciones han carecido de transparencia. No es hasta el año 2001, luego de numerosas críticas y reclamos, que se hace público el primer borrador del ALCA. Desde entonces se tiene acceso electrónico a versiones llenas de corchetes y paréntesis que indican diferencias o ausencias de consenso. No se indica cuáles gobiernos apoyan tales o cuales versiones del texto. Las negociaciones a puerta cerrada, con la meta del año 2005 en perspectiva, avanzan. Pero se sabe poco, y lo poco que se sabe no es alentador.

Para empezar, lo que se acuerda hoy no es lo que se hace mañana. En abril de 1998, durante la Segunda Cumbre, los mandatorios subrayaron la importancia de avanzar en el cumplimiento de los acuerdos de la Conferencia de Kyoto en Japón. Esto estaba en correspondencia con el principio de la conservación del ambiente suscrito en la Primera Cumbre. No obstante, en la Cumbre de Quebec en el año 2001 se abandonó el compromiso con el Convenio de Kyoto ante la acción del presidente George W. Bush de anular dicho protocolo en enero de 2001, justo al iniciar su cuatrienio. Este unilateralismo no nos debe tomar por sorpresa. Ya anteriormente el gobierno de los Estados Unidos había dejado boquiabierto al mundo cuando se negó a ratificar la Convención Internacional que prohibía la producción, la difusión y la venta de minas antipersona. Asimismo se opuso al principio de una justicia internacional y se negó a reconocer al Tribunal Penal Internacional. Todo esto bajo la administración supuestamente liberal del presidente Clinton, en época de bonanza económica y mucho antes del ataque a Nueva York el 11 de septiembre de 2001. ¿Por qué sorprendernos entonces de que en diciembre de 2001 el presidente George W. Bush anulara unilateralmente el tratado para el control y limitación de misiles balísticos intercontinentales? Mucho menos sorpresa nos debe causar el unilateralismo en la dimensión comercial.

Durante la Cumbre del ALCA en Quebec, además de abandonar el compromiso con el Convenio de Kyoto, se introdujo un nuevo elemento que no es independiente de la tendencia a la laxitud en materia ambiental. Se subrayó la importancia de la energía como base para el desarrollo económico. Es un hecho que buena parte de los impactos ambientales se deben a la extracción de recursos naturales para la exportación. Así mismo en la reunión minist