SERPAL
27 de julio de 2003

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SERPAL, Servicio de Prensa Alternativa
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"Presentía que la historia estaba pasando junto a nosotros
y nos acariciaba suavemente como la brisa fresca del río"
Scalabrini Ortiz.
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Amigas, amigos,

Muchas cosas pasaron desde nuestro último contacto directo con los suscriptores argentinos. Hoy retomamos esa relación con la expectativa de poder mantenerla con una cierta fluidez. Más que relacionar aspectos de esa dinámica realidad que genera hoy el país, preferimos compartir esta primera columna de reflexión y análisis. Quizás en este texto de Favalli haya elementos que sirvan para
empezar a armar otra realidad. Por eso lo compartimos.

Carlos,
SERPAL, Servicio de Prensa Alternativa.

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>> ¿ Y nosotros qué ?

Sí, nadie daba un mango por el futuro gobierno. Todos creíamos que Kirchner era una consecuencia del voto para cerrar el paso a un posible retorno del Yeti. Una carambola electoral. Pero Kirchner empezó a tomar medidas, a implantar un estilo de hacer que nos hizo levantar las orejas.

Como casi siempre ocurre, los primeros que se dieron cuenta, fueron "ellos". Los que han vivido a la sombra protectora de la impunidad bajo la cual cultivaron privilegios, corrupciones y una variada gama de delitos contra la sociedad.

Editoriales y artículos de "La Nación", la radio de Haddad, el círculo de militares retirados, testaferros de transnacionales; el propio Gral. Brinzoni y empresarios españoles, fueron - entre otros - los que alertaron de que algo no previsto estaba sucediendo. Primero con toques de atención como si Kirchner se hubiera equivocado de libreto. Después con inocultable alarma porque "algunas medidas iban en serio".

A todo esto, nosotros, tan quemados en las apuestas fallidas de los últimos años ( ¿lustros? ¿decenios ?....) guardamos prudente silencio, no nos fueran a confundir con partidarios de Kirchner. Y así en las asambleas, en los barrios, en los movimientos sociales, -salvo contadas excepciones- siguieron los debates, medio internos , medio interminables, como si la nueva realidad no tuviera nada que ver con nosotros.

Hay urgencias postergadas con las que nos hemos acostumbrado a convivir.

Pero la historia también pasa por la esquina de casa. Solo hay que levantar la vista para verla. En pocas semanas se han emprendido medidas por las que venimos peleando no solo desde el 20-21 de diciembre, sino desde hace muchos años.

El pase a retiro de casi la mitad de los altos jefes actuales - generación bisagra con los viejos dinosaurios de la represión en Ejército, Marina y Aeronáutica - fue una de las primeras. Otra, el operativo para comenzar a sanear en serio a la bonaerense, incluyendo pedido de
explicaciones a los comisarios sobre su actual patrimonio. ¿ Y la Corte Corrupta ? ¿Cuántas horas de marchas y de gritos frente a Tribunales pidiendo que se fueran los compinches de Menem, los corruptos que avalaron la liquidación de las empresas nacionales ?
Ya se fué Julio Nazareno. Y el empeño sigue para que la Corte comience a parecerse a lo que debería haber sido. Pero todo esto no será "gratis". Habrá, hay resistencia. Ya comenzó la contraofensiva de los que sienten que se les mueve el piso.

Y nosotros, en general, permanecemos en silencio. Cuando mucho, algún comentario medio en voz baja, como con verguenza. Admitiendo que sí, que ojalá siga por ahí... Pero parecemos espectadores de un partido en el que ni siquiera está jugando nuestro equipo.

No vale la pena polemizar cuales son las causas de esta especie de letargo post-electoral. Pero sí hay que reconocer que llegó la hora de bajar de la tribuna y participar. Que cada cual lo haga como quiera o como crea conveniente. Pero hay medidas que necesitan respaldo, o mas aún, necesitan que se las empuje para poder llegar más allá de su intención original. Para frenarlas, para desactivarlas, para rechazarlas ya están "ellos".

En las últimas horas, quizás por primera vez en muchos años, los viejos delincuentes de uniforme sintieron que la historia les pisa los talones. Que nunca tuvieron tan poco control de la justicia y la memoria. Ahora es nuestro tiempo. Sabemos que una vez más intentarán escabullirse, resistir, desviar la atención. Y cuando sea necesario recurrirán a las amenazas e intentarán conspiraciones.

Y no estarán solos. En realidad son parte de un conglomerado de intereses que hasta ahora han logrado impunidad en sus tropelías e incluso han conseguido mantener poder, control e influencia. Sería muy ingenuo suponer que no están ya tejiendo sus alianzas y armando estrategias para que las expectativas se conviertan otra vez en frustración.

¿Y nosotros qué ? Y aclaro que ese " nosotros" tiene un largo alcance que no admite fronteras de partidos, corrientes u horizontalidades.

Nosotros - por ejemplo - tenemos que conseguir que el día ( posiblemente el 12 de Agosto ) que el Parlamento se reúna para tratar la posible derogación de las leyes de impunidad ( Obediencia debida, Punto Final, Amnistía ) se sienta nuestra presencia en número y en voluntades. Sí, ya sabemos que los diputados son los de siempre, pero lo que no debe ser igual debe ser el entorno. La última vez que se trató el tema, apenas se presentaron medio centenar de legisladores y ni siquiera hubo quórum para empezar a tratar la cuestión. Si a ellos no les interesa, a nosotros sí. Tienen que saber que allí estaremos para ver quienes van y que es lo que dicen y lo que hacen.

La convocatoria no tiene que ser patrimonio de nadie en particular. Tiene que ser una convocatoria de la memoria y de las ganas de justicia que tenemos atragantadas. Tiene que salir de muy adentro de cada uno de nosotros. No importa si llegamos por Entre Ríos o por Callao.
Lo importante es que estemos. Que nos sientan cerca. Que nos escuchen. Terminar con la impunidad es un mandato que viene desde muy atrás, que vá hilvanando luchas grandes y pequeñas, que recoge la voz y la esperanza de quienes ya no están con nosotros. Que tiene toda una carga de futuro, porque ya está visto que no podremos construír un país con justicia sobre el pantano de la impunidad.

Después, seguiremos cada uno en lo que está, en lo que cree. Debatiendo y construyendo. Pero si sabemos juntarnos en las encrucijadas importantes, quizás comencemos a pechar un cambio en serio.

Habrá más.
Salute.
Favalli

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27 de julio de 2003

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