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>> Envío
especial para los suscriptores argentinos
medios alternativos y organismos de solidaridad.
SERPAL, Servicio de Prensa Alternativa
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"Presentía que
la historia estaba pasando junto a nosotros
y nos acariciaba suavemente como la brisa fresca del río"
Scalabrini Ortiz.
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Amigas, amigos,
Muchas cosas pasaron
desde nuestro último contacto directo con los suscriptores
argentinos. Hoy retomamos esa relación con la expectativa
de poder mantenerla con una cierta fluidez. Más que relacionar
aspectos de esa dinámica realidad que genera hoy el país,
preferimos compartir esta primera columna de reflexión y
análisis. Quizás en este texto de Favalli haya elementos
que sirvan para
empezar a armar otra realidad. Por eso lo compartimos.
Carlos,
SERPAL, Servicio de Prensa Alternativa.
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>> ¿
Y nosotros qué ?
Sí, nadie daba un mango por el
futuro gobierno. Todos creíamos que Kirchner era una consecuencia
del voto para cerrar el paso a un posible retorno del Yeti. Una
carambola electoral. Pero Kirchner empezó a tomar medidas,
a implantar un estilo de hacer que nos hizo levantar las orejas.
Como casi siempre ocurre, los primeros
que se dieron cuenta, fueron "ellos". Los que han vivido
a la sombra protectora de la impunidad bajo la cual cultivaron privilegios,
corrupciones y una variada gama de delitos contra la sociedad.
Editoriales y artículos de "La
Nación", la radio de Haddad, el círculo de militares
retirados, testaferros de transnacionales; el propio Gral. Brinzoni
y empresarios españoles, fueron - entre otros - los que alertaron
de que algo no previsto estaba sucediendo. Primero con toques de
atención como si Kirchner se hubiera equivocado de libreto.
Después con inocultable alarma porque "algunas medidas
iban en serio".
A todo esto, nosotros, tan quemados
en las apuestas fallidas de los últimos años ( ¿lustros?
¿decenios ?....) guardamos prudente silencio, no nos fueran
a confundir con partidarios de Kirchner. Y así en las asambleas,
en los barrios, en los movimientos sociales, -salvo contadas excepciones-
siguieron los debates, medio internos , medio interminables, como
si la nueva realidad no tuviera nada que ver con nosotros.
Hay urgencias postergadas con las que
nos hemos acostumbrado a convivir.
Pero la historia también pasa
por la esquina de casa. Solo hay que levantar la vista para verla.
En pocas semanas se han emprendido medidas por las que venimos peleando
no solo desde el 20-21 de diciembre, sino desde hace muchos años.
El pase a retiro de casi la mitad de los altos jefes actuales -
generación bisagra con los viejos dinosaurios de la represión
en Ejército, Marina y Aeronáutica - fue una de las
primeras. Otra, el operativo para comenzar a sanear en serio a la
bonaerense, incluyendo pedido de
explicaciones a los comisarios sobre su actual patrimonio. ¿
Y la Corte Corrupta ? ¿Cuántas horas de marchas y
de gritos frente a Tribunales pidiendo que se fueran los compinches
de Menem, los corruptos que avalaron la liquidación de las
empresas nacionales ?
Ya se fué Julio Nazareno. Y el empeño sigue para que
la Corte comience a parecerse a lo que debería haber sido.
Pero todo esto no será "gratis". Habrá,
hay resistencia. Ya comenzó la contraofensiva de los que
sienten que se les mueve el piso.
Y nosotros, en general, permanecemos
en silencio. Cuando mucho, algún comentario medio en voz
baja, como con verguenza. Admitiendo que sí, que ojalá
siga por ahí... Pero parecemos espectadores de un partido
en el que ni siquiera está jugando nuestro equipo.
No vale la pena polemizar cuales son
las causas de esta especie de letargo post-electoral. Pero sí
hay que reconocer que llegó la hora de bajar de la tribuna
y participar. Que cada cual lo haga como quiera o como crea conveniente.
Pero hay medidas que necesitan respaldo, o mas aún, necesitan
que se las empuje para poder llegar más allá de su
intención original. Para frenarlas, para desactivarlas, para
rechazarlas ya están "ellos".
En las últimas horas, quizás
por primera vez en muchos años, los viejos delincuentes de
uniforme sintieron que la historia les pisa los talones. Que nunca
tuvieron tan poco control de la justicia y la memoria. Ahora es
nuestro tiempo. Sabemos que una vez más intentarán
escabullirse, resistir, desviar la atención. Y cuando sea
necesario recurrirán a las amenazas e intentarán conspiraciones.
Y no estarán solos. En realidad
son parte de un conglomerado de intereses que hasta ahora han logrado
impunidad en sus tropelías e incluso han conseguido mantener
poder, control e influencia. Sería muy ingenuo suponer que
no están ya tejiendo sus alianzas y armando estrategias para
que las expectativas se conviertan otra vez en frustración.
¿Y nosotros qué ? Y aclaro
que ese " nosotros" tiene un largo alcance que no admite
fronteras de partidos, corrientes u horizontalidades.
Nosotros - por ejemplo - tenemos que
conseguir que el día ( posiblemente el 12 de Agosto ) que
el Parlamento se reúna para tratar la posible derogación
de las leyes de impunidad ( Obediencia debida, Punto Final, Amnistía
) se sienta nuestra presencia en número y en voluntades.
Sí, ya sabemos que los diputados son los de siempre, pero
lo que no debe ser igual debe ser el entorno. La última vez
que se trató el tema, apenas se presentaron medio centenar
de legisladores y ni siquiera hubo quórum para empezar a
tratar la cuestión. Si a ellos no les interesa, a nosotros
sí. Tienen que saber que allí estaremos para ver quienes
van y que es lo que dicen y lo que hacen.
La convocatoria no tiene que ser patrimonio
de nadie en particular. Tiene que ser una convocatoria de la memoria
y de las ganas de justicia que tenemos atragantadas. Tiene que salir
de muy adentro de cada uno de nosotros. No importa si llegamos por
Entre Ríos o por Callao.
Lo importante es que estemos. Que nos sientan cerca. Que nos escuchen.
Terminar con la impunidad es un mandato que viene desde muy atrás,
que vá hilvanando luchas grandes y pequeñas, que recoge
la voz y la esperanza de quienes ya no están con nosotros.
Que tiene toda una carga de futuro, porque ya está visto
que no podremos construír un país con justicia sobre
el pantano de la impunidad.
Después, seguiremos cada uno
en lo que está, en lo que cree. Debatiendo y construyendo.
Pero si sabemos juntarnos en las encrucijadas importantes, quizás
comencemos a pechar un cambio en serio.
Habrá más.
Salute.
Favalli
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27 de julio de 2003
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