| Esta
es hoja, que repartimos durante la campaña para el Referéndum
del 20 de Febrero, explicando los motivos por lo que pedíamos
el voto contrario a la Constitución Europea.
No a la Europa del Capital
Sí a la Europa de los trabajadores
Razones para votar NO a la Constitución
Europea
No es una Constitución
democrática
Esta Constitución Europea, que
ni siquiera puede llamarse constitución porque no “constituye”nada,
no hace más que consolidar la legislación internacional
que actualmente existe, se ha hecho a espaldas de los ciudadanos.
Muchas reuniones, comisiones, y grupos de trabajo pagadas con nuestros
impuestos han servido para elaborar este texto partiendo “de
la voluntad de los ciudadanos”, según ellos. Pero si
no ha habido ninguna clase de debate, y dialogo en los centros de
trabajo, en las facultades y asociaciones de vecinos haciendo una
campaña institucional para conocerla, como se hizo con la
Constitución española en 1978, ¿cómo
es posible que sea “voluntad de los ciudadanos”?. Aquí
es donde vemos el interés que tienen los empresarios y sus
gobernantes para que se discuta. Y será por algo.
Pero centrándonos en el Tratado,
podemos ver la verdadera democracia que nos ofrecen estos magnates.
Ya que sólo el Parlamento, una de las 5 instituciones que
forman la Unión Europea se elegirá por sufragio universal
directo (Art.III.330), mientras que en las otras cuatro rotarán
por delegación y como no se sabrá qué vota
el/la delegado/a, no se le podrá pedir cuentas, siendo la
Comisión Europea, que no tiene ninguna legitimidad popular
directa, donde recaigan las competencias más importantes
(Art.I.26).
Se levanta de esta forma toda una red
burocrática sin el menor control ciudadano cayendo inevitablemente
en intereses particulares y ajenos a la sociedad.
Una política neoliberal. Por encima de todo…….la
propiedad privada
Pero lo más importante de esta
Constitución no es ya la estructura política en general,
que como hemos explicado realmente sólo se trata de consolidar
y “legalizar” algo que ya estaba, sino de crear unas
políticas económicas que tengan por objetivo destruir
todo lo conquistado por las anteriores generaciones con respecto
a seguridad social, subsidio de paro, etc.…es decir, lo que
queda del llamado “Estado del bienestar”.
Esta Constitución, que está
apoyada por las grandes y poderosas multinacionales europeas, tiene
como principio el eliminar las conquistas de los trabajadores para
poder mejorar su rentabilidad a la hora de luchar en el mercado
contra las economías de EEUU, y la incipiente economía
China. Con ello, lo único que nos depara esta Constitución
es vía libre a que las empresas tengan toda la libertad en
deslocalizar la producción, abaratar la mano de obra, privatizar
lo que nos queda de público... todo ello para que no les
salga tan caro el poder estar en el mercado a costa nuestra, ya
que es evidente que las ganancias en una empresa no se invierten
en el interés público sino en el de perpetuar los
beneficios para seguir siendo competitivos, y es eso lo que defiende
la Constitución Europea de cabo a rabo. Así podemos
leer que dice: “La Unión obrará en pro del desarrollo
basado…en una economía de mercado altamente competitiva”
(I.3.3). El neoliberalismo se convierte así en objetivo prioritario
de la UE y sin embargo en estos objetivos no se nombra en ningún
momento la defensa de los servicios públicos, los cuales
cuando son nombrados se supeditan siempre a las reglas de la competencia
(Art.III.55, III.56 y III.57).
Por otro lado, estos mismos servicios
públicos no sólo van a ser eliminados sino que los
únicos que se mantengan serán gestionados por empresas
privadas, así “…quedarán prohibidas las
restricciones a la libre prestación de servicios dentro de
la Unión” (Art.III.29) o “Los Estados miembros
se declaran dispuestos a proceder a una liberalización de
los servicios mas amplia que la exigida en virtud de las leyes marco
europeas” (Art.III.33). Pero ¿cómo es posible
que las necesidades más básicas del ser humano, como
es la sanidad, entre otras, sean totalmente gestionadas y controladas
por intereses particulares cuyo objetivo es aumentar beneficios
reduciendo los costes que tenga? Para las grandes empresas son costes
no solo los medios técnicos para desarrollar su actividad
sino los medios humanos, es decir los trabajadores. Y para comprobar
esto no hace falta irse muy lejos, porque en los 8 años del
Gobierno del PP se han privatizado unas cuantas empresas públicas,
las más importantes, y todas ellas han acabado con desregularizaciones
de empleo, como es inevitable en “un mercado altamente competitivo”.
Además de que, en esta situación de legalizar contratos
basura (“flexibilidad laboral”) y deslocalizar empresas,
¿Quién va a poder permitirse el tener unos servicios
privados más que las clases más pudientes de la sociedad?
Además, respecto a este tema,
la Consatitucióa Europea regula que los déficits no
podrán ser “excesivos” (Art.III.184), con lo
cual, imposibilita el desarrollo de políticas sociales y
lograr el pleno empleo, y de hecho, las ayudas estatales para favorecer
determinadas empresas o producciones están prohibidas, por
contravenir la “libre competencia” (Art.III.167.1 y
III 181.3). Así, dentro del marco de este tratado, astilleros
IZAR y otras empresas públicas están condenadas a
aumentar su quiebra, pues está prohibido que el Estado invierta
en la mejora de sus instalaciones, altamente obsoletas. Este es
el panorama que les espera a los barrios y a los servicios públicos
con sus perjudicados, los trabajadores, y con sus grandes beneficiarios,
las empresas multinacionales.
Otra característica de esta
política económica neoliberal es el aumento del poder
del Banco Central Europeo, a quien se le otorgan poderes ejecutivos,
legislativos y la capacidad de imponer sanciones a los estados miembros
(Art.III.77). El BCE es el encargado, además, de emitir euros
y de controlar la tasa del tipo de interés de toda la Unión
Europea, es decir, que Europa queda en manos de banqueros, cuyo
sistema, como el de los demás bancos, es lo mismo que cualquier
empresa, con una organización jerárquica con poderes
ejecutivos, legislativos y la facultad de imponer sanciones, exentos
de cualquier control democrático. Podemos leer en la Constitución
que dice: “ni el Banco Central Europeo, ni ninguno de los
miembros de sus órganos rectores, podrá solicitar
ni aceptar instrucciones de las instituciones, organismos, ni agencias
de la Unión, ni de los gobiernos de los Estados miembros,
ni de ningún otro órgano” (Art. III.80). Estamos
hablando del mismo Banco que niega quitar la deuda externa a los
países mas pobres, y que ahora, sin la opinión de
los ciudadanos europeos piensa hacerse con todo el control económico,
monetario y político, al fin y al cabo, de toda Europa con
el fin de apretar los cinturones a los trabajadores y hacer impulsar
la política de flexibilidad laboral que las empresas necesitan.
Toda un muestra de democracia y de, como ellos llaman, “voluntad
ciudadana”.
Una Europa militar
Pero claro, a medida que se va construyendo
los cimientos para la liberalización total de la economía,
la “flexibilidad laboral” en el trabajo, la deslocalizacion
de empresas a lugares con mano de obra mucho más barata,
el reforzamiento de los intereses de unos pocos empresarios y banqueros
deseosos de hinchar sus bolsillos con los beneficios que ofrece
el subir las horas de trabajo y los despidos masivos reduciendo
los derechos sociales…se va, a la vez, necesitando un Estado
político y militar que mantenga los interés de los
mismos que quieren acabar con el trabajo digno y hacer la guerra
para conseguir otras zonas de influencia donde seguir explotando
los recursos de los pueblos más pobres. Estas son las otras
medidas de la política neoliberal que propone la Constitución
de los magnates del Capital.
Todas ellas van en esa misma dirección.
Los derechos de los inmigrantes son eliminados sin reconocerles
derechos de ciudadanía (Art. II.39 y II.46) dividiendo a
los trabajadores en legales e ilegales, con el que los empresarios
europeos podrán sonreír maliciosamente cuando estos
dos tipos de trabajadores luchen por bajarse el sueldo el uno al
otro con tal de poder disfrutar de un puesto de trabajo. Además
de reducir los servicios públicos, esto será sustituido
para que “los Estados miembros se comprometan a mejorar progresivamente
sus capacidades militares” (Art. I.40.3) creando una agencia
de Armamento, Investigación y Capacidades Militares para
salvaguardar los valores e intereses de la Unión” (Art.
I.39 y I.40) y luchar contra lo que se denomina terrorismo. Al parecer,
no han aprendido que el imperialismo, la invasión de otros
países para conseguir sus recursos explotando a sus trabajadores
(la “cláusula de solidaridad” habla de unión
conjunta para responder “al terrorismo”) no hace más
que engendrar mas terrorismo. El 11M ha sido un terrible ejemplo.
Y ahora pretenden practicar la misma política preventiva
de Bush con esta Constitución.
Pero esta constitución, no solo
va a ser “legalizada” para poder invadir países
con el beneplácito o no de sus miembros, tiene como punto
principal el supeditar los derechos y libertades sociales de los
trabajadores al de los intereses de las grandes compañías
monopolísticas con el que la Unión podrá “adoptar
las disposiciones necesarias para evitar que el funcionamiento del
mercado interior pueda verse afectado…en caso de graves disturbios
internos que afecten al orden publico” (Art. III.16). Es posible
que a mas de uno de los trabajadores de IZAR o de la OPEL tiemblen
un poco al escuchar estas amenazantes palabras.
A pesar de alabar a la democracia,
estos magnates del Capital junto a nuestro Gobierno, no quieren
recordar las movilizaciones que hubo en los años 80 contra
la OTAN, pero aun así pretenden acatar todo lo que ordene
la OTAN (Art. I.40.2, III.214.4, I.40.7).
Democracia y derechos sociales a la baja
Es evidente, que cuando toda la política
monetaria y económica la marcan los banqueros y empresarios,
y cuando la única institución (Parlamento) que se
forma por sufragio no tiene poder alguno, la democracia, y detrás
de ella, los derechos sociales no existen. La Constitución
Europea no habla de derechos tan básicos y necesarios para
las personas como el de cobrar un salario digno, recibir una prestación
en caso de desempleo, asegurar las pensiones, o el derecho a una
vivienda. Sustituyendo, además el derecho al trabajo por
el “derecho a trabajar” (Art. II.15). Así resumen
los “derechos sociales” la Europa del Capital.
Por todo ello, el voto a la Constitución
Europea tiene que ser un NO rotundo. No por que nos neguemos a una
Europa unida, sino a una Europa de empresarios. Una Europa que esta
creada con un objetivo claro: destruir los costes que supone los
derechos de todos los trabajadores para que la burguesía
europea siga embolsándose más y más beneficios
a costa de toda la sociedad. Desde el Sindicato de Estudiantes de
Izquierdas animamos a todos los jóvenes de izquierdas a decir
NO a la Europa que nos preparan los de siempre, para empezara a
construir la Europa de los pueblos y los trabajadores.
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