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Por
la unidad de los estudiantes de izquierdas
INTRODUCCION
Entre los trabajadores es y ha sido siempre una necesidad
estudiar y analizar la historia del movimiento obrero y sus organizaciones.
En los sindicatos y partidos de izquierda actuales están
impresas las huellas del pasado, pues son fruto de la lucha de la
clase trabajadora de años, décadas e incluso siglos.
El presente está ineludiblemente ligado al pasado, y todo
en su conjunto y desarrollo, determina el futuro. Los trabajadores
más conscientes han recurrido una y otra vez a la experiencia
pasada con el fin de sacar lecciones que les sean útiles
en su lucha sindical y política. «El que no aprende
de la Historia está condenado a repetirla».
Entre el movimiento estudiantil y el movimiento obrero
existen muchas diferencias y a la vez importantes vínculos
y elementos de interrelación. La heterogeneidad social e
interclasista del movimiento estudiantil siempre ha sido una característica
singular. En muchos casos en las mismas aulas conviven jóvenes
de muy diferente extracción social. Unos, los hijos de familias
obreras, a duras penas pueden financiarse una carrera universitaria;
otros son jóvenes que provienen de la pequeña burguesía;
y los terceros son los hijos de las grandes fortunas que no tendrán
problemas en prosperar, pues sus apellidos y billeteras abren despachos
y compran la voluntad de muchos catedráticos. Es evidente
que la incidencia numérica de estos sectores evoluciona y
no es siempre la misma. Así, a principios de siglo predominaban
los jóvenes adinerados y muy pocas familias humildes podían
enviar a sus hijos a la Universidad; muchos de nuestros padres y
abuelos tenían que trabajar a la edad de 13 años debido
a la apurada situación de sus familias. Hoy, sin embargo,
debido a las luchas de obreros y estudiantes durante los años
60 y 70 muchos jóvenes de familias obreras pueden acceder
a becas para financiarse una carrera (aún siendo éstas
escasas), si bien, el sector social que predomina en las Universidades
hoy es el de la pequeña burguesía. Diferente es el
caso de las enseñanzas medias (EE.MM.) donde el peso de las
familias trabajadoras es mucho mayor (sobre todo en Formación
Profesional).
Entre estudiantes y trabajadores la diferencia más
importante quizá es el papel social diferente que juegan
unos y otros. Los obreros son el elemento clave en la economía
y la producción y ven la sociedad a través de un prisma
muy diferente que el de los estudiantes. No se nos pasaría
por la cabeza comparar la vida en una fábrica con el día
a día de una Facultad.
Sin embargo, y a pesar de todas las diferencias existen
vínculos firmes entre el movimiento estudiantil y la clase
trabajadora, que en muchas ocasiones han protagonizado juntos importantes
capítulos de la historia.
Los estudiantes no vivimos al margen de la sociedad,
rodeados de una burbuja de cristal.
Todo lo que sucede en la sociedad nos afecta directa
o indirectamente. De hecho el movimiento estudiantil en muchas ocasiones
ha reflejado de forma especialmente sensible procesos generales
que se daban en el conjunto de la sociedad. Así, en los años
60 se dieron importantes luchas estudiantiles a nivel mundial (Francia,
España, Paraguay, Italia, Polonia, EE.UU., México,
Japón, ...) que anticipan movimientos revolucionarios en
todo el mundo.
Trotsky en su obra sobre la Revolución española
de los años 30 plantea acerca de los estudiantes lo siguiente:
«Las manifestaciones estudiantiles no son más que una
tentativa de la joven generación burguesa, sobre todo pequeño
burguesa, de encontrar una solución a la situación
de equilibrio inestable en que se encuentra el país después
de la pretendida liberación de la dictadura de Primo de Rivera,
cuya herencia ha conservado íntegramente, al menos en sus
elementos más esenciales. Cuando la burguesía renuncia
consciente y obstinadamente a resolver los problemas que derivan
de la sociedad burguesa, y el proletariado no se encuentra aún
en condiciones de asumir esa tarea, suelen ser los estudiantes quienes
ocupan el centro del escenario. En el curso de la primera revolución
rusa pudimos observar con frecuencia el mismo fenómeno que
para nosotros es sintomático; esa actividad revolucionaria,
o casi revolucionaria, significa que la sociedad burguesa atraviesa
una profunda crisis. La juventud pequeño burguesa, sintiendo
que en el seno de las masas se acumula una fuerza explosiva, busca,
a su modo, hallar una salida a esta situación bloqueada haciéndola
progresar políticamente (...). Al apoyar al movimiento estudiantil
los obreros españoles han dado muestra de un seguro instinto
revolucionario».
Los estudiantes nos contagiamos del ambiente existente
en la sociedad, y reflejamos los movimientos y corrientes de pensamiento
que en ella predominan. El movimiento estudiantil refleja el propio
agrupamiento político que se da en toda la sociedad. Y éste
está determinado por el origen social al que antes nos referíamos.
Lenin en su obra «Acerca de la juventud» decía:
«La división en clases constituye, naturalmente, la
base más profunda del agrupamiento político, y en
resumidas cuentas, determina siempre, sin duda, dicho agrupamiento».
La existencia de desigualdades sociales profundas, producto de la
división de clases de la sociedad, se proyecta de forma nítida
sobre la juventud. Estas desigualdades se reproducen en la enseñanza.
Bajo el capitalismo no hubo ni hay una enseñanza
igual para todos, porque en este sistema siempre hay unos que tendrán
más posibilidades que otros, solo por pertenecer a familias
adineradas.
De cualquier forma y volviendo al principio, los estudiantes
más comprometidos, que luchamos por transformar la enseñanza
y la sociedad, debemos también estudiar la historia del movimiento
estudiantil, que sin lugar a dudas ha de sernos muy útil
en la tarea de mejorar nuestra lucha. Al mismo tiempo nuestra lucha
de hoy será como un libro abierto para los jóvenes
que en el futuro ocupen nuestro lugar.
El movimiento estudiantil tiene en estos momentos una
fuerza considerable, desde luego mucho mayor que en cualquier época
anterior. Hoy hay 1.300.000 universitarios (frente a los 300.000
de 1974 o a los 30.000 de la II República) y más de
dos millones de jóvenes se encuadran en las enseñanzas
medias. El sector estudiantil tiene un peso e incidencia muy importante,
siempre y’ cuando haya una dirección capaz de dirigir
correctamente todo su
potencial.
He aquí uno de los problemas esenciales del
movimiento, hay una división enorme, sobre todo en la universidad
existen muchas organizaciones de izquierda y entre casi todas hay
siempre serios enfrentamientos. De esta situación los principales
perjudicados son los propios estudiantes, desanimados al ver que
aquellos que dicen ser sus representantes sólo se preocupan
de pelearse entre ellos mismos. Esto ha hecho que surja el escepticismo
y la desconfianza entre un sector de los universitarios. En las
últimas luchas que hubo en la universidad se pudo ver lo
dañina que es la división existente.
Si se hubiera dado la unidad de todos los estudiantes
de izquierda, probablemente el MEC tendría que haber retrocedido.
La división sólo beneficia al Ministerio. Ya es hora
de cambiar las cosas y aprovechar todo el potencial del movimiento
estudiantil, que unido y en lucha,, puede ser, junto a la clase
obrera, el motor de avance social. Hay que superar la división
existente combatiendo el sectarismo que predomina entre las diferentes
camarillas de las organizaciones y caminar hacia la formación
de un frente unitario de estudiantes de izquierda.
La cuestión de la unidad estudiantil no es nueva,
se ha planteado en varias ocasiones a lo largo de la historia. En
General, los procesos de unidad de 1927 o 1961 dieron un impulso
gigantesco a la lucha de los estudiantes. Hoy se nos plantea a nosotros
la tarea de conseguirlo, aunque en una situación diferente
a las anteriores, por eso puede sernos muy útil conocer,
aunque sea brevemente, la historia del movimiento estudiantil para
que veamos como se dieron esos procesos de unidad.
BREVE HISTORIA DEL MOVIMIENTOESTUDIANTIL.
Para analizar seriamente la historia del movimiento estudiantil
del presente siglo debemos diferenciar claramente las etapas que
ha atravesado. Una de ellas fue la que se produjo durante las primeras
décadas del siglo, hasta la revolución del 36, que
se caracteriza por un ascenso de las ideas revolucionarias, debido
entre otras cosas a
la influencia de la Revolución Rusa de 1917 encabezada por
V. Lenin y L. Trotsky.
Desde principios de siglo el capitalismo español
respiraba debilidad por todas partes y se mostraba incapaz de llevar
a cabo las tareas más elementales de la etapa democrático-burguesa.
España era un país atrasado y formaba parte del vagón
de cola del capitalismo europeo.
El 70% de la población era rural y dependía
de la agricultura, habituada a periodos de crisis y escasez, a excepción,
quizá del período de la Primera Guerra Mundial (1914-18)
en que gracias a entrar en el mercado mundial y sostener altos precios
obtuvo una bocanada de aire nuevo para volver, a caer después
con la llegada de la crisis económica de la post-guerra.
Mientras 5 millones de familias campesinas vivían en la miseria,
los terratenientes poseían 1/3 de toda la tierra cultivable
a la que no podían acceder los campesinos. En algunos casos
la finca de un gran propietario cubría la mitad de toda una
provincia.
Estos datos ponen de manifiesto el atraso histórico
del capitalismo español que arrastraba todos los elementos
del feudalismo. Uno de esos elementos era el enorme poder de la
Iglesia, que extendía sus tentáculos también
a la enseñanza.
En las Cortes del año 1931 se estimaba que la
orden de los jesuitas poseía 1/3 de la riqueza nacional.
La Iglesia poseía extensas propiedades e incluso parte del
capital financiero a través de bancos de crédito agrícola
e industrial. Además por ser la religión oficial del
Estado recibía importantes subvenciones de las arcas públicas
y estaba libre de impuestos. Desde luego para ellos el «cielo»
estaba e la «tierra».
A través de su control de los centros de Enseñanza
Media y Universitaria, la Iglesia intentaba impedir el contacto
de los estudiantes con las ideas revolucionarias y «radicales»,
en un país con un 50% de analfabetismo en 1931.
Esta situación de privilegio de la Iglesia generaba
un ambiente anticlerical tanto entre el movimiento obrero como entre
los estudiantes, sobre todo los universitarios. Este hecho sería
en el futuro el espoleador de importantes protestas contra los gobiernos
y sus relaciones con la Iglesia.
El comienzo de siglo fue muy convulsivo, e indicaba
el carácter de esta época, que anticipaba profundas
transformaciones. En febrero de 1900 se funda en Cataluña
la «Asociación Escolar Republicana», la primera
organización estudiantil del siglo’, que acabó
defendiendo posturas independentistas. Esta organización
protagonizó movilizaciones en Barcelona en noviembre de 1901
contra un Real Decreto por el que se ordenaba la enseñanza
del Catecismo en castellano.
El 2 de abril de 1903 mueren dos estudiantes en Salamanca
en un enfrentamiento con la policía. Era la respuesta gubernamental
a una campaña republicana de un grupo de catedráticos
en defensa de la mejora de la enseñanza universitaria. La
represión policial lejos de amedrentar al movimiento lo radicalizó,
y los estudiantes de la Universidad salmantina en manifestación
de protesta apedrearon la residencia del Gobierno Civil. Este acabó
dimitiendo empujado por el ambiente insurreccional que se había
extendido a toda la ciudad. En Madrid, obreros y estudiantes se
manifestaron en solidaridad con los estudiantes de Salamanca produciéndose
también duros choques con la policía.
De esta forma tan convulsiva se iba creando un movimiento
de oposición a la monarquía de Alfonso XIII y al sistema,
que era el reflejo de las tendencias que se desarrollaban en la
sociedad, y que llevaron a los republicanos a un ascenso electoral
importante en las principales ciudades en las elecciones a Cortes
de 1903.
El Gobierno con su reaccionaria política provocaba
a los estudiantes, entre los que existía una tendencia, aunque
con sus vaivenes, hacia la izquierda. Tengamos en cuenta que en
1903 el Gobierno dedicaba a la enseñanza sólo el 2%
del presupuesto, en un país con 11 millones de analfabetos.
Años más tarde, en 1910, 40.588 votos
en Madrid llevan a Pablo Iglesias, fundador del PSOE y de la UGT,
a las Cortes, confirmando el ascenso de las tendencias revolucionarias
en la sociedad. Era la primera vez que un dirigente socialista llegaba
a las Cortes. Más tarde la Revolución Rusa del 17
daba más fuerza a ese proceso y entre algunos estudiantes
se oía un nuevo grito de guerra: «¡Viva Rusia!».
En muy pocos momentos hubo tranquilidad en las aulas
durante los primeros 20 años del siglo, aunque la lucha estudiantil
más importante por su incidencia en la sociedad estaba por
llegar. Prácticamente no hubo curso en el que no se produjeran
huelgas o enfrentamientos entre los estudiantes y la policía.
El curso escolar de 1921-22. al que se llegaba después
de importantes luchas contra la política imperialista de
España en Marruecos, dió lugar a la creación
de diferentes asociaciones estudiantiles, semillas de lo que años
más tarde sería la FUE.
A la formación de la Asociación Oficial
de Estudiantes (en la que desarrollaban su actividad las organizaciones
de izquierda), respondió la reacción con la fundación
de la Confederación de Estudiantes Católicos. Se reprodujo
en la Universidad la polarización que se estaba desarrollando
en toda la sociedad. había ya dos sectores estudiantiles
enfrentados.
Años más tarde, 4 después de la
implantación de la Dictadura de Primo de Rivera, las Asociaciones
Oficiales de Facultad y miembros de la Unión de Estudiantes
“Liberales, se iban a unir en una gran organización.
En enero de 1927 nace la Federación Universitaria Escolar
(FUE), una de las organizaciones estudiantiles más importantes
en el conjunto del siglo, debido al papel activo que jugó
movilizando a los estudiantes en favor de la transformación
de la sociedad. Fue además el primer intento serio de unificar
la lucha de los estudiantes de izquierda que provenían de
distintas corrientes y entre los que habría de destacar por
su influencia entonces, los socialistas. La FUE se convirtió
en el brazo estudiantil de la. revolución.
LA HUELGA ESTUDIANTIL DE 1929
La FUE convocó sus primeras luchas inmediatamente
después de su fundación en 1927. Ese mismo año
el profesor socialista Jiménez de Asúa (4 años
más tarde diputado del PSOE) fue expedientado por su discurso
anti-clerical en un Conferencia sobre la «Eugenesia y la maternidad».
La reacción y especialmente un diario católico - «El
Debate»- exigieron a Primo de Rivera que tomara medidas contra
él. Fue expedientado y suspendido de empleo y sueldo durante
un mes.
La FUE no tardó en reaccionar en defensa de
Jiménez de Asúa, y de la libertad ideológica
y de expresión. Convocó una huelga de 24 horas en
la Universidad dé Madrid, durante la cual grupos de estudiantes
radicales apedrearon la redacción de «El Debate».
Además se organizó entre los estudiantes una colecta
para suplir el sueldo suspendido del profesor y se recogieron firmas
en su apoyo. Esta fue la primera lucha organizada por la FUE, aunque,
sin duda alguna, su movilización más importante fue
la huelga estudiantil de 1929.
En 1928 la dictadura «Primoriverista» reformó
el artículo 53 del Estatuto universitario, reconociendo a
la Universidades privadas de la Iglesia el derecho a titular a sus
propios licenciados. Hasta entonces eso sólo correspondía
a las Universidades públicas. Así a partir de entonces,
las universidades religiosas podían expedir títulos
universitarios oficiales; se beneficiaban con esta «contrarreforma»
especialmente las órdenes de los jesuitas y agustinos, que
tenían en funcionamiento la Universidades de Deusto y El
Escorial.
La reforma del artículo 53 causó una
auténtica conmoción en el ámbito universitario,
tanto entre los profesores como entre los estudiantes. La lucha
se entablaba entre la escuela privada y la escuela pública,
y polarizó a toda la sociedad durante meses.
En una asamblea celebrada en Madrid a la que asistieron
representantes de todas las universidades, se exigió la suspensión
del artículo 53 y se amenazaba con una huelga general si
no había respuesta positiva en 8 días. Esta huelga
convocada a nivel estatal y de forma coordinada se convertía
por primera vez en una poderosa arma en manos de los estudiantes.
Hasta entonces se habían producido huelgas, pero siempre
de forma descoordinada y casi semiespontánea.
Los dirigentes estudiantiles, especialmente de la FUE
ampliaron las reivindicaciones. A la supresión del artículo
53, añadieron el aumento de la representación estudiantil
en el Patronato del Gobierno de la Universidad, donde sólo
había dos estudiantes y se exigió un aumento de sus
funciones.
El 7 de marzo se convoca la huelga ante la negativa
del Régimen a hacer concesio-
nes. Un día antes Primo de Rivera hizo publicar un comunicado
amenazando con la pérdida de matrícula a todo el que
no entrase en clase. También, ese mismo día, Sbert
dirigente conocido de la FUE, es detenido por la policía.
Esto enfureció más a los estudiantes y politizaba
el conflicto debido a la actitud represiva de la Dictadura.
Martínez Anido, Ministro de Gobernación,
telegrafió a los gobernadores civiles diciendo: «Reprima
movimiento estudiantil a toda costa. STOP. Comuníquenos el
nº de víctimas».
Hubo duros enfrentamientos entre huelguistas y policía,
y al final ésta entro en la Universidad central de Madrid
donde quedó un retén de guardia. El Gobierno de Primo
de Rivera ordenó la pérdida de matrículas a
los huelguistas y suspendió en sus funciones al Claustro
y autoridades académicas. La represión del régimen
iba en aumento e iba a provocar la generalización y extensión
de la lucha a prácticamente todo el Estado. En Madrid eran
muchos catedráticos los que apoyaban abiertamente a los estudiantes.
En Salamanca, Valladolid, Sevilla, Oviedo y Santiago,
la huelga fue un éxito rotundo. El 14 de marzo la policía
detiene en sus domicilios a varios dirigentes de la FUE, tras lo
que se creó un Comité Pro Presos. La cárcel
Modelo pasó a llamarse «Ciudad Universitaria».
A cada instante se oían nuevas voces alzarse contra la Dictadura
y la Monarquía, el conflicto era abiertamente político
y venía a anticipar la caída del dictador Primo de
Rivera.
El 1 de abril al percibir el éxito de la movilización,
de la que se tenían noticias en Europa, el Comité
Nacional de Huelga decidió continuar con la lucha. La respuesta
del Gobierno fue cerrar las Universidades de Barcelona, Oviedo y
Salamanca. Primo de Rivera sólo tenía dos caminos:
Ceder admitiendo su derrota, o recurrir a la represión para
intentar aplastar el movimiento. Eligió la segunda opción,
y sensibilizados con la represión amplios sectores de la
población pasaron a apoyar a los estudiantes.
Estos vuelven a clase, pero dispuestos a salir de nuevo
a la lucha, esta vez para exigir la libertad inmediata de los dirigentes
detenidos. En enero de 1930 la FUE volvía a movilizar masivamente
a los estudiantes.
El clima de inestabilidad era general, la izquierda ganaba posiciones
y se acercaba la llegada de la República.
El 28 de enero Primo de Rivera dimite y son puestos
en libertad todos los estudiantes detenidos, incluyendo a Sbert,
que es recibido en la Universidad en honor de multitudes. Se cerraba
así una de las páginas más brillantes de la
historia del movimiento estudiantil.
El ambiente existente era de euforia y para describir
lo que sucedía podemos recurrir a un historiador franquista,
Víctor Fragoso, que sobre esa época dice: «La
mayoría de los estudiantes eran, desde luego, revolucionarios,
ateos, socialistas o comunistas, atacados de rusofilia». Ni
siquiera la burguesía podía cerrar los ojos ante el
ascenso de la revolución.
A partir de ahí, hasta el final de la Guerra
Civil los trabajadores son los protagonistas de la situación.
A nivel del movimiento estudiantil es de destacar que a partir de
la caída de Primo de Rivera la burguesía empieza a
organizar a sus cachorros con el fin de acabar con el predominio
de la izquierda en la Universidad. Crean en 1930 la Asociación
de Estudiantes Tradicionalistas (ATT) con cierta implantación
en Madrid y en Navarra. En 19321 se forman las Juntas Castellanas
de Actuación Hispánica y en octubre de ese mismo año
se fundan las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalistas (JONS).
La llegada al poder de Hitler en 1933 estimuló la actividad
de estos grupos fascistas.
En noviembre de 1933 los falangistas formaron el Sindicato
Español Universitario (SEU) como la alternativa de derechas
frente a la FUE.
A partir de entonces los enfrentamientos entre ambas
organizaciones fueron constantes. Los falangistas desde el principio
utilizaron la violencia para frenar el avance de las organizaciones
de izquierda entre la juventud.
Paralelamente y tras la victoria de la izquierda en
las elecciones de abril de 1931, cae la Monarquía de Alfonso
XIII, y entre los estudiantes aumenta como nunca la influencia de
las Juventudes Socialistas (JS) y de la Juventud Comunista (JC).
La polarización social iba en aumento y en sectores de la
FUE aparecían intentos de armarse ante el enfrentamiento
que se estaba preparando.
Durante la Guerra Civil, no hay actividad propiamente
estudiantil. Los estudiantes luchan junto a los trabajadores por
la revolución y sólo tres universidades situadas en
la zona republicana (Barcelona, Valencia y Murcia) desarrollaron
una actividad lectiva relativamente normal.
UNA LARGA Y OSCURA NOCHE DE 16 AÑOS.
La Guerra Civil y la victoria del bando franquista
significó un punto de inflexión para el movimiento
estudiantil y para toda la sociedad en general. Tras la derrota,
muchos jóvenes huyeron con sus familias a países vecinos,
y los principales Partidos políticos de la clase obrera (PSOE
y PCE) quedaron reducidos a escasos y dispersos grupos que pasaron
a la clandestinidad y durante años a la práctica inactividad.
Dentro de ese proceso de debilitamiento el PCE conservó
más grupos y mejor organizados que el PSOE, que se transformó
prácticamente en un Partido de exiliados políticos.
El Régimen franquista utilizó la represión
política para aniquilar las huellas de la revolución
y durante años poblaron las cárceles los presos políticos.
Todo sospechoso de actividad subversiva (y este era un concepto
muy amplio) era detenido, interrogado, torturado y encarcelado.
Tras la derrota de la revolución, se impuso
un ambiente de exaltación patriótica, ideología
antisocialita, y se impone una cultura tradicionalista hiper-reaccionaria.
La burguesía y los sectores más reaccionarios
de la sociedad, especialmente la Iglesia, querían recuperar
urgentemente el terreno que habían perdido. Para empezar
depuraron toda la administración educativa de cualquier vestigio
republicano. Fueron destituidos los catedráticos de izquierdas
y entre 1939 y 1944 el Régimen nombró 155, todos ellos
falangistas. La Federación Universitaria Española
(FUE) fue suprimida’y sólo permaneció legal
el Sindicato Español Universitario (SEU). El SEU formado
por falangistas años atrás jugó entre los estudiantes
el mismo papel que el Sindicato Vertical entre los trabajadores.
Su misión era controlar el movimiento y adoctrinarlo con
ideas reaccionarias.
La enseñanza fue uno de los aspectos en que
más se notó la derrota revolucionaria. En 1943 se
promulga la “Ley de Ordenación Universitaria”,
por la que la docencia pasaba a ser dirigida por la Iglesia Católica
y el movimiento falangista. Esta ley exponía en uno de sus
artículos: “La Universidad es el ejercito teológico
para combatir la herejía, y la creadora de la falange misionera
que debe afirmar la unidad católica”. Diez años
después, en 1953, se consolidaba el monopolio católico
sobre la enseñanza en el concordato del Estado español
con el Vaticano.
En la Ley del 43 todos los universitarios pasaban a
afiliarse obligatoriamente en el SEU, así como en el Frente
de Juventudes, todos los jóvenes entre 7 y 21 años.
Era la copia exacta de las Juventudes Hitlerianas. El OPUS ganaba
terreno, amparado por Franco y ocupaba en las universidades los
tribunales de cátedra. ¡¡Qué lejos quedaba
el ambiente estudiantil de 1929!!. La resaca de la derrota de la
revolución se transformó en una auténtica pesadilla.
Serían necesarios varios años para que
renacieran focos de oposición al Régimen entre los
estudiantes, y entre los trabajadores. Esto sucedería a mediados
de los 50, justo con una nueva generación de jóvenes,
la primera que no vivió la Guerra Civil. Pero, hasta 1955
el control que ejercía la dictadura a través de la
represión era total. Las Organizaciones de izquierda que
trabajaban en la clandestinidad eran pequeñas, cerradas y
muy selectivas en su política de admisión de afiliados.
Se introducían en el SEU y en las Cámaras de Facultad,
ya que era la única forma de llevar a cabo cierta actividad.
Una de las maneras de crear oposición al Régimen en
las universidades era participar en los teatros universitarios (TEU)
y en las revistas culturales y poéticas, donde se exigía
democracia y libertades, y se recordaba las obras de Baroja y Unamuno.
El SEU lo dominaba todo en las universidades. Sin embargo,
en el seno del Régimen poco a poco crecían las diferencias
entre el sector de la Iglesia, encabezado por el OPUS, y los falangistas.
“LAS COSAS EMPIEZAN A CAMBIAR”
En los comienzos de la década de los 50 el movimiento
obrero renace tras años de impasse y protagonizó las
primeras luchas importantes, lo que daría un impulso a las
manifestaciones de oposición a la dictadura entre los estudiantes.
En 1954 se iba a producir una movilización estudiantil
muy importante, no tanto por su desenlace como por las consecuencias
que traerá. Coincidiendo con la visita a Gibraltar de la
reina de Inglaterra, el SEU convocó en Madrid una manifestación
de “exaltación patriótica” reivindicando
el peñón para España. La sorpresa del SEU fue
enorme cuando vio como la policía cargaba contra la manifestación.
Los estudiantes respondieron y tras largos enfrentamientos la universidad
de Madrid acabó rodeada por los cuerpos represivos.
El Régimen había reprimido por primera vez un acto
convocado por sus cachorros del SEU. Se apoderó de muchos
estudiantes un sentimiento anti-franquista y el SEU perdió
una enorme autoridad. Empezó a generarse un ambiente de aversión
al SEU. Entonces el grupo que más se movía y mejor
organizado que estaba en la universidad era el PCE, con Múgica,
Semprún, Carmen Martín Gaite, Javier Pradera y R.
Tamames entre otros. A veces organizaban “encuentros entre
la poesía y la universidad” a través de las
Cámaras de Facultad y al margen del SEU. Tras leer poemas
se producían debates y coloquios, y los estudiantes que destacaban
captados para el Partido en discusiones individuales al terminar
los actos.
El 18 de Octubre de 1955 murió Jose Ortega y
Gasset y el Régimen intentó oficializar su muerte
convocando actos de luto. El grupo del PCE en la universidad organizó
un acto de homenaje paralelo al que asistieron miles de estudiantes,
celebrándose posteriormente una manifestación. Las
cosas empezaban a cambiar y la izquierda renacía después
de años de inactividad.
En Noviembre de 1955 el rector de la Universidad de
Madrid Lain Entralgo decía en un informe que envió
al Gobierno : un movimiento de opinión marxista no es todavía
muy aparente, pero no sería extraño que fuese gestándose
entre aquellos cuya conciencia social -muy viva e impaciente en
el alma de nuestros jóvenes- propenda al radicalismo”.
Este análisis indicaba bastante bien lo que estaba sucediendo.
1956: UN ANO DECISIVO Era tal el malestar entre los estudiantes
contra el SEU que las Organizaciones de izquierda, con el PCE a
la cabeza, convocaron en Enero de 1956 un Congreso Nacional de Estudiantes,
con el objetivo de ganar terreno a la Organización estudiantil
del Régimen. En la reunión, a la que asistieron 100
representantes de Facultad se aprobó un manifiesto de oposición
al Régimen en el que se exigía la democratización
de las Organizaciones estudiantiles y se proponía la celebración
de un Congreso Nacional en el mes de Abril. El 1 de Febrero se pararon
todas las clases para dar lectura al manifiesto y se enviaron copias
a la prensa europea, se distribuyó el manifiesto y se recogieron
en un sólo día 3.000 firmas de adhesión. Este
era el primer desafío público contra el franquismo
por parte de la universidad, que se hacía desde el interior
de el país. Algo profundo se estaba generando. Miles de estudiantes
se apiñaban entorno al “manifiesto del 56” y
era tal el ambiente que entonces existía que el propio SEU
se vió obligado a publicar un panfleto en el que, muy matizadamente,
apoyaba las propuestas del manifiesto. El propio Franco un mes antes
decía en la TVE: “Tengo que preveniros de un peligro:
con la facilidad de los medios de comunicación, el poder
de las ondas el cine y la televisión, se han dilatado las
ventanas de nuestra fortaleza. El libertinaje de las ondas y de
la letra impresa vuela por los espacios, y los aires de fuera penetran
por nuestras ventanas, viciando la pureza de nuestro ambiente”.
En cuestión de días parecía desatarse una situación
de inestabilidad por primera vez desde 1940. Los fascistas del SEU
convocaron las Cámara Sindical (de uso extraordinario) en
la Facultad de Derecho de Madrid con el objetivo de organizar una
respuesta a los del manifiesto pero sus propuestas fueron derrotadas.
Al día siguiente, el 7 de Febrero, se producían duros
enfrentamientos entre estudiantes pro-manifiesto, y fascistas del
SEU en la Facultad de Derecho; los cuadros de Primo de Rivera y
los símbolos falangistas acabaron destrozados.
Desesperados los dirigentes del SEU, recurrieron a las temidas centurias
falangistas, que con palos y porras invadieron la Facultad de Derecho
el 8 de Febrero. Esto provocó una violenta lucha. Al final
los fascistas fueron expulsados y el local del SEU fue invadido
y destrozado. Entre el 9 y el 11 de Febrero son detenidos varios
dirigentes del movimiento pro-manifiesto (entre ellos: Tamames,
Múgica, S. Dragó, etc.). La Universidad fue cerrada
y se suspendieron las clases; se declaró el estado de excepción
el 11 de Febrero. Fueron cesados el Ministro de Educación;
Ruiz Jiménez, y el Decano de la Facultad de Derecho. El Régimen
recurría a la represión y lograba momentáneamente
ralentizar el movimiento de oposición, aunque ya no podría
pararlo. El SEU había perdido la poca autoridad que le quedaba
y el Régimen viendo que ya no les eran útiles empezó
a dejar al margen a los grupos falangistas. Ahora era el OPUS el
que ganaba protagonismo en el Gobierno.
Los enfrentamientos del 56 tuvieron importantes efectos
en el movimiento estudiantil. La Facultad de Derecho se trasladó
a la ciudad universitaria para alejar el polvorín del centro
de la ciudad. El 20 de Febrero se reabrían las universidades,
pero el ambiente era ya muy distinto. Se había roto la uniformidad
entre los estudiantes y la izquierda se diversificaba (el PCE a
través de JJ.CC.; el PSOE a través de la Agrupación
Socialista Universitaria, y el FLP, conocido popularmente como Felipe,
a través de la Nueva Izquierda Universitaria). El SEU entra
en un proceso de paulatino debilitamiento y los estudiantes de izquierdas
ganan posiciones en las Cámaras de Facultad que por primera
vez en la primavera del 57 se eligen democráticamente y no
a “dedo”. Así, las Cámaras de Facultad
dejaban de estar al servicio del Régimen y se transformaban
en plataformas anti-franquistas donde la izquierda ganaba posiciones.
Mientras, el movimiento obrero despertaba con fuerza con huelgas
importantes en el año 58 en Asturias, Cataluña y Euskadi.
Esto impulsó más el proceso de politización
entre los estudiantes. Fueron las propias Cámaras de Facultad
las que convocaron movilizaciones en el curso 1960-6 1 contra la
intervención del OPUS DEI en la política educativa
y en protesta por el grave desempleo que existía entre los
licenciados (sobre todo Derecho, y Filosofía y Letras). Con
esas luchas las Cámaras de Facultad ganaron un prestigio
importante entre los estudiantes y aumentó su capacidad de
movilización frente al SEU y el Estado.
1961, UN NUEVO INTENTO DE UNIDAD
La necesidad de acabar con la dictadura y lograr libertades
democráticas creaba un sentimiento de unidad entre los sectores
más decididos a luchar, “todos juntos contra el Régimen”.
Las Organizaciones obreras empujadas por ese ambiente de unidad,
y por la necesidad de lograr una mayor eficacia en la lucha deciden
lanzar la idea de una gran Organización estudiantil de izquierdas,
que partiendo de las reivindicaciones democráticas, aglutinaba
a todos los estudiantes descontentos. En el Otoño de 1961
el PCE, el PSOE y el FLP (Frente de Liberación Popular) crean
en Madrid la Federación Universitaria Democrática
Española (FUDE) que se autodefinía como un sindicato
de estudiantes “libre y democrático”. La FUDE
venía a ser una reedición de la “vieja”
FUE republicana, pero situada en un contexto muy diferente. Al SEU
falangista le había salido por la izquierda un temible enemigo.
Desde el principio la FUDE se caracterizó por politizar su
lenguaje y por explicar la necesidad de que los estudiantes se unieran
a los trabajadores en su lucha contra la dictadura. Esa unidad se
pondría en práctica meses después. En 1962
estalla una serie de huelgas obreras en la minería de Asturias
(del 16 de Junio al 20 de Septiembre), y en el metal y la siderurgia
de Euskadi, Madrid, Cataluña, Valencia y Andalucía
La FUDE y las Cámaras de Facultad movilizaron a los estudiantes
en apoyo de los trabajadores. Hubo sentadas y ocupaciones de facultades
en todo el Estado, y en Madrid se convocaron tres manifestaciones
con el slogan “Asturias si, OPUS no”. Debido a la acción
de la FUDE se estrechaban los vínculos de la clase obrera
y el movimiento estudiantil, que marcharían unidos hasta
el final de la dictadura. La FUDE obtenía un gran éxito
en las elecciones a Cámaras de Facultad y en Diciembre de
1963 ya existían en 9 de los 12 distritos universitarios
(Madrid, Barcelona, Bilbao, Granada, Oviedo, Sevilla, Valencia,
Valladolid y Zaragoza).
Al comienzo de 1965 se producen luchas estudiantiles
contra la subida del precio del transporte y se intensifica la reivindicación
de libertad de expresión y asociación. Algunos profesores
universitarios son despedidos por simpatizar con los estudiantes
(entre ellos E. Tierno Galván). Todos los distritos universitario
salvo uno, se desmarcaron del SEU, que totalmente desprestigiado
no era ya útil al Régimen, sino todo lo contrario.
El Gobierno decide en Abril desmontar el SEU. Desaparecía
así el instrumento que había utilizado para controlar
a la juventud. Más tarde en una reunión estatal de
delegados y , basándose en la excesiva politización
y control de los Partidos políticos de la FUDE se crea el
Sindicato de Estudiantes Democrático (SDE). Se presenta el
SDE como algo más amplio, y más abierto que la FUDE.
Los propios Partidos políticos apoyan su creación
y participan en el En el verano de 1966 los universitarios de Madrid
y Barcelona vuelven a manifestarse en apoyo de los trabajadores
de Madrid, Barcelona, Euskadi y Asturias que estaban en lucha. Más
tarde, entre Diciembre de 1966 y Mayo del 67 hubo manifestaciones
estudiantiles apoyando la larga huelga de Laminados de Banda en
Frío de Echeverri. El 27 de Enero de 1967 los estudiantes
de la universidad de Madrid se unen a una manifestación de
más de 30.000 trabajadores organizada por las recientemente
creadas Comisiones Obreras (CC.00.). Días más tarde,
en Febrero hay una huelga en todas las universidades del Estado.
Durante el curso 67/68 el Sindicato Democrático de Estudiantes
trabaja ya en todos los distritos desarrollando actividades diversas:
recauda cuotas, hace seminarios, edita revistas y monta tiendas
y librerías. La unidad existente entre las organizaciones
obreras se rompe y mientras el FLP, junto a otro grupo pequeño
trabaja en la FUDE, el PCE se orienta más claramente al SDE,
que controla desde el principio. Por entonces el Partido Comunista
seguía la táctica de participar en las instituciones
y organizaciones oficiales del sistema educativo sin realizar una
actividad al margen de los mecanismos del régimen, es el
período en el que la FUDE y el SDE se enfrentan y se lanzan
acusaciones
de sectarios unos y reformistas otros. Como gato panza arriba el
Régimen aumenta la represión con el fin de aniquilar
la cabeza del movimiento. Dirigentes del SDE son detenidos, se declara
varias veces el Estado de excepción y muere en enero de 1964
el joven Enrique Ruano, El Régimen presentó esta muerte
como un suicidio pero lo asesinó la Policía después
de torturarle. La represión era brutal. El Régimen
intentaba evitar que los estudiantes se contagiaran de los movimientos
revolucionarios que se estaban produciendo en diversos países.
En Italia, México, Japón, Alemania, Checoslovaquia,
Polonia y sobre todo en Francia. Los estudiantes se movilizaban
a favor de la transformación de la sociedad, siendo el más
conocido el del Mayo del 68 en París. la capital francesa
había sido tomada literalmente por diez millones de trabajadores
que ocuparon las fábricas y las calles, y que junto a los
estudiantes, protagonizaron duros enfrentamientos contra la policía.
Tuvo también una influencia importante la llamada
Primavera de Praga en la que trabajadores y estudiantes exigieron,
en una lucha impresionante, libertades democráticas para
alcanzar el Socialismo Democrático. Fueron aplastados militarmente
por tropas y tanques Soviéticos. Tenemos que denunciar la
imagen distorsionada que la burguesía nos presenta de estos
acontecimientos, los adornan con un toque romántico para
ocultar el espíritu revolucionario que les caracterizó.
Mayo del 68 y la Primavera de Praga marcaron a toda
una generación de jóvenes a nivel mundial.
La represión dificultó mucho la actividad
de las organizaciones juveniles, pero no pudo impedir la lucha estudiantil.
Todos los años había movilizaciones, en 1972/73 se
producen luchas contra el asesinato de un estudiante en Santiago
de Compostela, y en el curso 73/74 empiezan a movilizarse por primera
vez los estudiantes de enseñanzas medias. Llegados a este
punto, ni la FUDE ni el SDE satisfacían el nivel de organización
existente. El movimiento estudiantil se dispersaba, pero no por
disminuir, sino porque aumentaba su grado de organización.
En institutos y en casi todas las facultades, la organización
se traducía en la creación de comités de estudiantes
en las que trabajaban todas las organizaciones de izquierda dependiendo
de sus zonas de influencia.. La politización era enorme y
era normal asistir a debates sobre el socialismo, el marxismo, Lenin,
etc... la afiliación a las organizaciones de izquierda crecía
como la espuma, la represión del Régimen no ablandó
a los jóvenes. Los Juicios de Burgos en 1970, la ejecución
de Salvador Puig Antich, los asesinatos de Atocha, los cinco ejecutados
de 1975..., endurecieron a la juventud y la colocaron debidamente
contra la dictadura franquista.
1974/75: SE LEVANTA EL TELON
A pesar de quedar huérfanos de organizaciones
estatales propias, el movimiento estudiantil estaba radicalizando
sus posiciones. De las reivindicaciones concretas y locales se había
pasado a cuestionar todo el sistema educativo y más aún,
se criticaba el sistema en general y el Régimen político
en particular.
Un ejemplo de esta radicalización política fue la
II Reunión Nacional de Delegados estudiantiles (elegidos
directamente al margen de las estructuras oficiales), a la que asisten
representantes de Barcelona, Madrid, Valencia y Málaga, y
en la que se acuerda lo siguiente: “empecemos ya desde ahora
ha unirnos para:
- Acabar con la ley de selectividad y los exámenes
de Numerus Clausus,
- Que se retire la policía de la Universidad,
- La consecución de la participación
democrática de estudiante y profesores en los planes de estudio
y en los órganos de decisión de la universidad,
- La conquista de los derechos democráticos
de reunión, expresión...
- La conquista de la amnistía para los presos
y exiliados políticos,
- La conquista de unas elecciones libres donde todo
el pueblo decida libremente el Gobierno democrático que quiere.”
Ahora a los estudiantes se empiezan a sumar los profesores
no numerarios (PNN; eventuales o interinos) que a partir de los
70, renuncian cada vez más al papel de velador “del
orden y la disciplina establecida” y emprenden la lucha por
la democratización. Como se suele decir, al franquismo “le
crecían los enanos”. El curso 1974-75 empezó
caliente desde el principio. Meses antes del inicio de las clases,
el 8 de Marzo de 1974, el Boletín Oficial del Estado publica
el proyecto de Ley de Selectividad mediante el que eran institucionalizadas
las llamadas pruebas de acceso a la Universidad. Sólo 24
horas después de empezar el curso, 38 estudiantes son detenidos
por la policía en la facultad de políticas de la Complutense
por encontrarse reunidos en un aula. Al día siguiente se
registran paros de protesta en todas las facultades de Madrid. Se
llevaban tres días de clase y la Universidad Complutense
ya estaba en pie de guerra. También en la Universidad Autónoma
están en lucha los estudiantes de Filosofía y Letras
que reciben la desagradable visita de la policía. Por si
fuera poco el rectorado les acaba de recortar 80.000 ptas. del presupuesto
de actividades culturales, que se emplearan en borrar las “pintadas”
estudiantiles. Así de movido empezaba el que sería
el curso más agitado y conflictivo de la historia del Franquismo.
Mientras los estudiantes de Madrid se manifiestan contra la represión
al grito de “menos policías y más profesores”,
en Barcelona empieza el 29 de Octubre una huelga de PNN en protesta
por su situación de eventualidad (exigen el contrato laboral
o su conversión en funcionarios). A los PNN de Barcelona
se suma el Personal no Docente (PND) que reivindica la condición
de funcionarios. Tanto los PNN de los institutos de Enseñanza
Media que todavía no han cobrado media paga de Navidad de
1973 amenazan con sumarse a la huelga.
En la Facultad de Periodismo profesores y estudiantes
se ponen en huelga en protesta por la detención de dos jóvenes
de la facultad que se encontraban en una manifestación de
obreros de la SEAT.
En noviembre, tanto en Barcelona como en Madrid se
prolonga el conflicto y aumentan los choques entre la policía
y los huelguistas. Al mismo tiempo en la Universidad de Oviedo también
están en huelga y en Santander 500 alumnos de la escuela
de Maestría Industrial van al paro a causa de la escasez
de medios del centro.
Dos días antes de Navidad se sienta un precedente
importante en la historia de la lucha del profesorado. En el Colegio
Universitario de Málaga el patronato concede
a los profesores del centro el contrato laboral, por lo que serán
afiliados a la Seguridad Social, y podrán elegir a sus representantes
sindicales.
Hay huelgas por todas partes, incluso los jóvenes
de las escuelas náuticas de Euskadi y Galicia se movilizan
por primera vez en su historia. El Gobierno acosado sólo
sabe responder con la represión policial.
El 20 y 26 de Febrero se celebran masivas jornadas
de lucha en todo el Estado, no había provincia donde no se
produjeran conflictos, La enseñanza ardía en todas
partes y el Régimen era incapaz de sofocar el fuego. Hasta
la Universidad del OPUS en Navarra mantuvo un paro casi general
en solidaridad con la huelga de los mineros de Potasas.
El movimiento estudiantil, más vigoroso que
nunca, estaba poniendo a las autoridades académicas contra
las cuerdas, contribuyendo decisivamente al esfuerzo de la clase
por derribar la dictadura. La lucha tenía ya un solo objetivo:
democratizar la enseñanza y poner fin al franquismo. Las
asambleas de estudiantes prohibidas por ley se convirtieron en el
instrumento de debate y decisión más utilizado por
los huelguistas.
La huelga de 1974-75 es la huelga universitaria más
larga de Europa, y tiene un cariz eminentemente político
porque estudiantes y profesores se enfrentaban con el Estado. Una
de las cosas que puso de manifiesto la movilización de los
Penenes es el proceso de proletarización del profesorado,
(un sector hasta entonces “privilegiado”), que dura
hasta nuestros días
DESDE LA CAlDA DE LA DICTADURA
La caída de la dictadura creó muchas
ilusiones entre jóvenes y trabajadores en la democracia burguesa.
Sin embargo, los bancos las empresas, el ejército, la policía
y todos los pilares del sistema permanecieron en las mismas manos
que antes. La burguesía, una vez vencido el régimen
franquista, se apresuró a restaurar la monarquía y
controló desde arriba la transición a la democracia
burguesa. Los dirigentes obreros (del PCE Y DEL PSOE). entraron
a participar en el juego de la burguesía y pactaron con el
con ello la forma de llegar a la democracia burguesa en vez de ir
hasta el final, encauzar la fuerza de la clase obrera y la juventud
y transformar así la sociedad, permitiendo que los pilares
del sistema siguieran en las mismas manos. Eso creó una enorme
frustración entre quienes luchaban contra la dictadura creyendo
que después vendría el socialismo.
A partir de ese momento el movimiento estudiantil sufre
un proceso de dispersión paralelo al debilitamiento de las
organizaciones juveniles tradicionales. Tanto Juventudes Socialistas,
como las Juventudes Comunistas perdieron gran parte de sus militantes
por seguir la línea de sus respectivos partidos, y abandonar
la política revolucionaria y las ideas marxistas. Las formas
de organización serán a partir de entonces las Coordinadoras,
sobre todo en la Universidad, ya que la organización en los
institutos era en la práctica inexistente. Eso creaba problemas
ya que las Coordinadoras son inestables, pues sólo funcionan
cuando hay movilizaciones y desaparecen
En el curso 79-80 durante las luchas contra la Ley
de Autonomía Universitaria (LAU) del Gobierno de UCD, la
policía asesina a dos estudiantes, lo que recrudece el conflicto.
Más tarde en 1984 con el PSOE en el Gobierno
se producen luchas de profesores y estudiantes universitarios. Reivindican
la aragoza ad de las tasas universitarias, la modificación
del sistema de becas y el aumento de inversiones en la aragoza .
Este movimiento desembocaría en una Huelga General Universitaria
en el año 85.
Sin embargo, el conflicto estudiantil más importante
desde la caída de Franco no lo protagonizaron los jóvenes
universitarios, sino los estudiantes de Enseñanzas Medias.
En el curso 86-87 se produce una auténtica explosiónde
rebeldía entre los jóvenes. Aunque la lucha comienza
el 12 de Noviembre del 86 en torno a reivindicaciones universitarias,
son los estudiantes de EE.MM. los que se manifiestan masivamente
por todas las ciudades del Estado en Enero y Febrero de 1987. Los
jóvenes de 15, 16, y 17 años estaban haciendo historia
pues nunca hasta ahora un conflicto de las EE.MM. había tenido
tanta incidencia social. Los estudiantes se ganaron la simpatía
de la mayoría de la población. El 17 de Diciembre
del 86, 120.000 estudiantes estado. Dirigentes y activistas sindicales
de UGT y CC.00. participaron en la protesta.
El momento clave de la lucha fue la marcha estatal
de estudiantes a Madridel viernes 13 de Febrero de 1987, celebrada
tras varias convocatorias de huelga, alguna hasta de cuatro días
consecutivos.
Asistieron a la marcha 200.000 jóvenes con pancartas
y banderas de todo el estado.
La marcha convertía la jornada en una de las páginas
más brillantes de la historia del movimiento estudiantil
del estado español.
Ni los fascistas, ni la policía, ni la prensa,
ni el Gobierno, ni los directores pudieron con los estudiantes de
EE.MM..
El Ministerio de Educación con Maravall a la
cabeza se vieron obligados a realizar importantes concesiones: aumentaba
el presupuesto del curso en 40.000 millones de ptas., por primera
vez las EE.MM. pasaban a ser gratuitas al anularse el pago de matricula,
se crearían 67.000 nuevas plazas escolares y se incrementaban
las becas un 25% en 1987 y un 40% en 1988.
En pocas palabras, los estudiantes habían conseguido
derrotar al MEC y de ello se beneficiarían sobre todo los
hijos de las familias obreras.
La victoria de los estudiantes de la que se derivó
la dimisión del Ministro de Educación y Ciencia, Maravall
tuvo un efecto en toda la sociedad. “Tenemos que hacer lo
que han hecho los estudiantes”; ese era el pensamiento de
millones de trabajadores que estaban dispuestos a luchar contra
la reaccionaria política del Gobierno de F. González.
Desde luego lo que provocó este estallido social
no eran sólo problemas académicos sino algo más
profundo. Era la indignación y el descontento acumulados
en el seno de las masas lo que salía a flote a través
del movimiento estudiantil.
En esta ocasión los estudiantes, temerosos de
un futuro incierto y viendo que el paro era lo que el sistema les
ofrecía, salieron a luchar reivindicando sobre todo un puesto
de trabajo al acabar los estudios.
Detrás del movimiento había un gran malestar
social hacia la política derechista
del PSOE, los estudiantes fueron la avanzadilla de un movimiento
más amplio y hasta cierto punto eran como un barómetro
de la situación social.
De hecho, tras la lucha estudiantil, como si se hubiese
producido una fisura en el centro del dique. Se desarrolló
un amplio movimiento huelguístico de los trabajadores que
desembocó en la magnífica huelga del 14-D de 1988
contra el Plan de “Esclavización” Juvenil.
Además del ambiente de lucha reinante, hubo
un elemento clave que permitió la victoria: la existencia
del Sindicato de Estudiantes (S.E.).
El S.E. había sido creado en Octubre de 1985
en Navarra a partir de un grupo de jóvenes marxistas que
hoy nos expresamos en el periódico Nuevo Claridad, y muchos
de los cuales militamos en I.U.
Creíamos que era importante que los estudiantes
nos dotásemos de un instrumento de lucha “permanente”,
que nos permitiera organizar grandes luchas y también defender
nuestros derechos en el día a día.
Las Coordinadoras, que sólo existían
durante las luchas, no nos servía por lo que decidimos formar
un sindicato de estudiantes estable.
El S.E. supuso un punto de referencia en las luchas
del 86/87 y logró, a pesar de su debilidad numérica,
coordinar y unir a todo el movimiento a nivel estatal.
Desde entonces “ha llovido bastante” y
se han producido magníficas luchas, como las huelgas contra
la intervención imperialista en el Golfo Pérsico,
la pasada huelga general del 27 de Enero de 1994 contra la “Contra-reforma”
laboral y al Contrato de Aprendizaje...
La más reciente de todas ellas fue la del pasado
curso contra la subida de las tasas académicas en la Universidad
y que encabezamos miles de estudiantes universitarios con el apoyo
de muchos institutos. Esta lucha universitaria, la más importante
de la Universidad desde el curso 79/80 reflejó los puntos
débiles del movimiento estudiantil en la actualidad y por
lo tanto las tareas que tenemos de cara al futuro, a partir de la
reunión que celebramos en aragoza.
Hoy es más necesaria que nunca la unidad de todos los estudiantes
de izquierdas.
POR UN SINDICATO DE ESTUDIANTES DE IZQUIERDAS.
El curso pasado fue muy importante, pues supuso el
resurgir de la lucha universitaria. Las luchas contra la subida
de tasas fue la mayor movilización de los universitarios
desde las luchas por la LAU del curso 79-80. Más de 100.000
estudiantes se manifestaron en todo el Estado contra las tasas,
poniendo de manifiesto lo inestable de la situación y dibujando
lo que puede pasar en el próximo período tanto en
las facultades como en los institutos de enseñanza media.
Hemos explicado en varias ocasiones los factores que
dieron lugar a estas luchas. Las contradicciones del sistema agudizadas
por la crisis, la acumulación de problemas endémicos
de la enseñanza y la falta de una perspectiva laboral, crean
un ambiente potencialmente explosivo entre los estudiantes, y no
sólo nosotros lo vemos así, Francisco Rubio, rector
de la universidad de Las Palmas de Gran Canarias, hablando sobre
las luchas antitasas dijo en marzo:
“El tema de las tasas fue un motivo para protestar
por lo que no les gusta. De una-parte, el tema de la docencia, pero
también, porque no les gusta la sociedad en la que están
viviendo y que se refleja en esa crisis de la juventud..., con esas
protestas los jóvenes mostraban su frustración”
La política reaccionaria del Gobierno PSOE en
la enseñanza actúa como un detonador y va a provocar
explosiones y más luchas importantes en el futuro.
En 1994 el presupuesto de Educación subió
solo un 1,55% lo que está provocando un permanente retraso
en el plazo de aplicación y en los objetivos de la Reforma
educativa (LOGSE) aprobada en el verano de 1990. De los 330.000
millones de pesetas previstos para el período 1990/94, sólo
se han invertido 219.000 (el 67%) originando graves problemas.
Con estos recortes presupuestarios la escolarización
obligatoria hasta los 16 años (unos de los aspectos progresistas
de la Reforma) se ha atrasado hasta el año2.000, cuando inicialmente
se preveía para 1996. Los centros de primaria o secundaria
dónde se está aplicando la LOGSE lo hacen sin poder
cumplir lo que la propia reforma indica en relación al ratio/aula,
y todo debido a que los recortes presupuestarios no están
creando nuevas plazas escolares, sin lo cual no se pueden desmasificar
las aulas. En este sentido lo único que permite al MEC respirar
es el descenso de la natalidad que está haciendo disminuir
de forma natural el número de alumnos por aula, en los primeros
años de la enseñanza.
La masificación y el fracaso escolar que por
ejemplo en la FP llega al 48,6%, en vez de disminuir puede aumentar.
Ni siquiera el Gobierno está formando a los profesores de
cara a impartir las nuevas enseñanzas, con lo que la Reforma
está condenada a fracasar. Estos lo demuestra la encuesta
realizada entre los profesores de Madrid, en la que el 82% declaraba
no haber discutido la Reforma en el Claustro y sólo un 19%
la había leído atentamente.
La situación ha llegado a tal punto, producto
del recorte presupuestario, que un colegio del Puerto de Santa María
(Cádiz), el Marqués de Santa Cruz, llegó a
cobrar a cada alumno las fotocopias que el propio centro necesitaba
sacar para poder realizar sus trámites administrativos habituales.
A aquellos alumnos que no querían pagar las 225 pesetas pertinentes,
les obligaban a llevar al colegio un paquete de «500 folios
satinados, tamaño D4, de 80 gramos. marca Anaya».
Pero, es la Universidad, sin duda alguna, la que está
sufriendo de una forma especial la política restrictiva del
Gobierno. En 1994 presupuestaron para la Universidad 3.000 millones
de pesetas menos que en 1993, cuando el número de alumnos
había aumentado en 81.000. La masificación ha llegado
cada vez más lejos. En el 90% de las carreras los profesores
se encuentran con más de 120 estudiantes en cada aula, encaramados
en muchos casos a las ventanas, o sentados en la propia tarima del
profesor. Entre los universitarios es ya famoso el «Grupo
de las 7» Universidades más masificadas que agrupan
a 557.392 estudiantes, mientras que en las 43 restantes hay 700.000.
La desproporción es evidente. Ahora hay Universidades públicas
de primera categoría y Universidades públicas de segunda
categoría.
Por ejemplo, la Universidad Autónoma de Madrid,
inaugurada en 1969, fue construida para 8.000 estudiantes, y en
estos momentos hay matriculados 32.000, siendo el espacio del campus
el mismo. Otro ejemplo claro de superpoblación por falta
de plazas es el de la Universidad Complutense de Madrid que con
133.000 alumnos (equivalente a Ávila capital) es la Universidad
más masificada de toda Europa. Esta falta de plazas origina
la imposición de altas notas de ingreso, y un elevado número
de no admitidos, que aún habiendo aprobado la selectividad,
no pueden cursar la carrera deseada. ¡Has aprobado chico,
pero no hay más sitio!. En esta situación no es extraño
que el 55% de los universitarios nunca terminen la carrera y los
que lo consiguen es a costa de repetir 2 ó 3 cursos de media
Con este panorama no nos equivocaremos si decimos que
en el próximo período se van a dar, en los diferentes
niveles educativos, numerosas luchas reivindicativas. Problemas
concretos como la calefacción, la masificación, las
becas, las tasas, la selectividad, las prácticas en empresas,
la Reforma de los planes de estudio, ..., provocarán luchas
importantes y explosiones dad el grado de frustración que
existe entre los estudiantes. Esto significa que hay un terreno
abonado para el trabajo de acción sindical, y para la acción
reivindicativa específica en las facultades e institutos
donde tenemos presencia.
Quien mejor puede encauzar todo este ambiente es una
organización estudiantil combativa y de izquierdas, a condición
de que organice conscientemente un trabajo en ese sentido.
Los cambios que se están produciendo en el movimiento
estudiantil están en• relación con la crisis
económica, y a los cambios que se producen en el mercado
laboral. Debido a la concentración de las fuerzas productivas,
el mercado de trabajo se encuentra saturado de titulados superiores,
siendo ésta la principal razón de que los que ahora
están haciendo la carrera estén condenados, en una
gran parte, al paro. Tener un título universitario ya no
es lo que era. Según las últimas cifras del Instituto
Nacional de Estadística, los titulados superiores entre 22
y 30 años tienen la tasa de paro superior en 8 puntos en
relación a los no titulados (33% frente a un 25%). El desempleo
actúa como una «espada de Damocles» sobre muchos
jóvenes que tienen que invertir cientos de miles de pesetas
en un título que seguramente no les servirá para mucho.
En los años 50, en pleno crecimiento de las
fuerzas productivas y del Comercio Mundial, el mercado requería
una cantidad enorme de mano de obra cualificada. Por eso la burguesía
abrió las puertas de la Universidad, facilitando el acceso
a jóvenes de familias obreras, a través de la política
de becas. Disponer de una amplia capa de cuadros técnicos
y cualificados era una necesidad objetiva del sistema. Pero eso
ha cambiado.
Ahora, la fuerzas productivas no crecen, se destruyen.
Con el cierre masivo de empresas, también los trabajadores
de cuello blanco y mandos intermedios, y superiores, son expulsados
al paro. La Universidad es una fábrica de parados porque
el capitalismo está en crisis. Es la razón fundamental
que lleva a la burguesía a cambiar de política con
respecto a la Universidad. Ya no se trata de facilitar el acceso
de los jóvenes a las Facultades, sino al contrario, de obstaculizarlo.
Y para lograrlo, aumentan abusivamente las tasas, suben las notas
de acceso a la Universidad, limitan la oferta de plazas, reforman
los planes de estudio rediciendo los créditos y devaluando
las carreras, con lo que muchos titulados no podrán competir
en Europa. También a través de la Reforma intentan
desviar un sector importante de EEMM hacia los módulos profesionales
de nivel 3, como una forma de desmasificar la Universidad. Luego,
para satisfacer la escasa demanda de titulados ya tienen sus Universidades
privadas «modélicas» que cuentan con el total
respaldo del MEC.
Estos elementos convierten la Universidad pública
en un polvorín, que puede explotar en cualquier momento.
Desde luego, el aumento de un 7,1% en el presupuesto
de Educación este año no va a resolver los problemas
porque la situación requiere un esfuerzo inversor mucho mayor.
De hecho este año nada más comenzar el curso universitario,
ya han empezado a movilizarse las Facultades de Medicina, que ya
hablan de organizar una Marcha a Madrid contra las medidas, y la
falta de medidas, del MEC que suponen nuevas dificultades para la
obtención y reconocimiento del título.
En gran medida los acontecimientos irán en un
sentido u otro en el futuro dependiendo del grado de organización
y coordinación que alcance el movimiento estudiantil..
Si algo demuestra la historia del movimiento estudiantil
es que la organización de los estudiantes es y ha sido siempre
fundamental. Organizarse es unirse, coordinarse, adquirir más
fuerza y estar mejor preparados para defender nuestros intereses.
Todos estaremos de acuerdo en que si cada uno luchamos
por nuestra cuenta no conseguiremos absolutamente nada.
En estos momentos esa organización capaz de
aglutinar a todos los estudiantes que queremos luchar por transformar
la enseñanza, la sociedad, no existe, pues el Sindicato de
Estudiantes cayó en un proceso de degeneración hasta
convertirse en una pequeña máquina de recibir subvenciones,
dirigida por la camarilla burocrática, y en la que ha sido
suprimido cualquier vestigio de democracia interna (tenéis
a vuestra disposición un documento donde expliquemos esto
de forma más amplia).
Esa Organización hay que crearla, aunque esto
no se puede lograr de la noche a la mañana.
De hecho, la división que hoy existe entre las
diferentes organizaciones estudiantiles es un obstáculo para
conseguirlo, porque ha generado bastante sectarismo de unas hacia
otras.
El primer argumento en favor de la unidad de los estudiantes
es obvio: la división sólo nos perjudica a nosotros
y beneficia a nuestro enemigo.
Hemos de defender nuestros derechos de la forma más
inteligente y efectiva posible, superando los intereses de los aparatos
burocráticos que existen en algunas organizaciones. Y eso
no es fácil de conseguir.
Por supuesto que entre los estudiantes, como entre
los trabajadores existe diferentes corrientes políticas,
pero eso no tiene que impedir que se de ese proceso de unidad si
se respetan las diferencias ideológicas.
Claro está, los que prefieran quedarse con su
pequeño cortijo no participarán de esa idea, pero
eso es algo que ha pasado siempre.
NUESTRA TAREA PRINCIPAL; LAUNIDAD DE LA IZQUIERDA
ESTUDIANTIL.
El capitalismo sea bajo formas “democráticas”
o autocráticas basa su dominio sobre dos pilares fundamentales:
a) Por un lado, a través de sus instrumentos
de represión organizados como por ejemplo el ejército,
la policía, los tribunales, las prisiones, las fuerzas paramilitares,
etc.;
b) y por otro lado, a través de las influencias
espirituales, morales e ideológicas que representan los intereses
de la clase dominante.
El capitalismo utiliza ambos siempre, si bien a veces
echa mano más de uno que de otros, cuando se ve amenazado.
Así en el Estado español, jóvenes y trabajadores
sufrimos la represión de la dictadura franquista durante
casi 36 años. Sin embargo, tan importante como la represión
es para el sistema el adoctrinamiento ideológico de las masas.
Al mismo tiempo que se preocupa de instruir técnica e intelectualmente
a los jóvenes ricos que heredarán las riendas de las
grandes compañías, bancos y empresas, tiene que intentar
domesticar las conciencias de millones de personas a las que someten
día a día con el fin de mantener su situación
privilegiada.
Cuantas veces hemos oído que “este Es
el mejor sistema posible”, o que lo único que podemos
hacer es “obedecer, ya que aunque pobres hoy, mañana
seremos ricos en el cielo”. En otras ocasiones hemos oído
decir que “el hombre es malo y egoísta por naturaleza,
y nunca podremos construir una sociedad mejor que esta”. Con
esas ideas, la burguesía y sus agentes intentan persuadirnos
a aquellos que podemos amenazar su hegemonía rebelándonos
contra el sistema.
Su objetivo no es otro que lograr que asimilemos sus
puntos de vista, sus ideas e incluso valores. Los capitalistas de
las grandes compañías editoriales, cinematográficas
o de comunicación cumplen en este sentido una labor vital
para la burguesía ya que son las responsables de invadir
nuestras conciencias de ideas conservadoras y reaccionarias.
A pesar de ello no pueden ocultar la realidad de un
sistema que condena a 3/4 partes de la población del planeta
a la miseria, el hambre, las enfermedades y las guerras; todas ellas
lacras gracias a las cuales un puñado de ricas familias almacenan
enormes fortunas. Y esto no es “demagogia”. Unas 500
multinacionales producen el 25% del producto interior bruto mundial.
Y eso es así porque bajo el capitalismo una minoría
se apropia del trabajo y la riqueza de la mayoría. generándose
un proceso de concentración de la riqueza cada vez en menos
manos.
Esconder esa realidad y maquinaria es fundamental para
ellos, pues así protegen sus ideas y su moral de la crítica,
especialmente de los de la izquierda. La burguesía es consciente
de que si la confianza en el sistema y en su ideología se
resquebraja, .quedaría gravemente dañada uno de los
pilares fundamentales de su poder político. La historia del
movimiento estudiantil es rica en manifestaciones de rechazo al
sistema y su ideología.
He ahí, por 10 tanto, una de las tareas más
importantes de los estudiantes de izquierdas y sus organizaciones:
combatir las ideas y los prejuicios del sistema, oponiendo ideas
que representen los intereses de nuestra clase, la clase trabajadora.
Podemos hacerlo en el terreno ideal, la enseñanza, ya que
es a través del sistema educativo como nos intentan domesticar.
Debemos exigir una enseñanza participativa,
racional y democrática, que se base en estimular el espíritu
creativo y crítico de los jóvenes y no en domesticarlo.
Evidentemente nosotros luchamos contra el modelo educativo
vigente que se apoya en fomentar la competencia entre los jóvenes.
Esa enseñanza pública, laica, democrática,
científica y de calidad se con-creta en una serie de reivindicaciones
esenciales y asumidas desde hace años por la mayoría
de los estudiantes:
-Enseñanza pública y gratuita de los
O a 18 años para los hijos de las familias obreras (comedores.
material escolar, transporte, etc., subvencionado)
-Prioridad de la educación en el gasto presupuestario,
partiendo de un 7% del PIB (congelando ya las subvenciones a la
enseñanza privada y ampliando la oferta pública)
-Una enseñanza de calidad, des-masificada y
con el profesorado necesario y suficientemente preparado.
-Una enseñanza democrática en la que
se respeten los derechos básicos (huelga, asamblea y reunión);
en la que desaparezcan los obstáculos y trabas que dificultan
el desarrollo educativo de los jóvenes (revisión del
sistema de exámenes en favor de la evaluación continua,
desaparición de la selectividad y el Numerus Clausus, etc.);
paritaria en cuanto a la composición de los órganos
del gobierno de institutos, colegios y universidades.
En definitiva un sistema educativo al servicio de la
mayoría de la sociedad, que contribuya a crear hombres y
mujeres libres e inteligentes. Con estas reivindicaciones debemos
enfrentarnos a la política reaccionaria del Gobierno del
PSOE, exigiéndole un giro brusco hacia la izquierda.
Al mismo tiempo deberíamos colaborar y apoyar
a I.U. en todo lo que supusiera una mejora de nuestras condiciones
de vida y estudio. Recordemos que la única organización
de masas que apoyó la pasada lucha de Universidad, así
corno la Huelga General del 27-E fue I.U., que con sus defectos
y carencias es la organización de masas más a la izquierda
que existe. De hecho, en sectores juveniles de I.U. se ve con buenos
ojos la idea de crear una organización estudiantil de izquierdas
Otra de las razones de peso que nos lleva a defender
un proyecto estudiantil unitario es la posibilidad de que en un
futuro no muy lejano gobierne la derecha, el PP. esto no sería
nada positivo para los estudiantes ya que un Gobierno de la derecha
atacará sin piedad nuestros derechos, yendo incluso más
allá que el Gobierno PSOE.
En Francia y en Italia podemos ver lo que está
haciendo la derecha. Recortes en los gastos sociales, privatización
de empresas públicas con la consiguiente pérdida de
empleo, contrarreformas laborales, etc., etc. Debemos prepararnos
para enfrentarnos a un Gobierno del P.P. y en eso los estudiantes
franceses pueden sernos de gran utilidad.
Contrato de Inserción Profesional (como el contrato
de aprendizaje de F. González) debido a la reacción
de los estudiantes que salieron inmediatamente a la calle a protestar,
uno de los elementos que facilitó la respuesta juvenil fue
que las dos grandes Organizaciones estudiantiles UNEF y UNEFID fueron
juntas a la lucha por primera vez desde hace 21 años.
Nosotros no debemos esperar a que gobierne la derecha,
tenemos que organizar desde ahora la unidad de todos los estudiantes
de izquierda en una Organización que funcione de forma escrupulosamente
democrática y que base su fuerza en la participación
consciente de todos los afiliados, tanto en la acción como
en la toma de decisiones.
La primera tarea de esta Conferencia estatal es profundizar
en la problemática de la juventud en general y de los estudiantes
en particular, con el fin de dotarnos de un programa que conecte
con la experiencia cotidiana de los estudiantes.
Y a partir de ahí se trataría de desarrollar
un trabajo en aquellos sitios donde estuviéramos presentes
con el objetivo de ir creando núcleos que mañana serán
la base de esa Organización. El manifiesto que apruebe nuestra
Conferencia es un magnífico instrumento para realizar esa
campaña de información y adhesión. Desde luego,
debemos tener paciencia porque esto no se hace de un día
para el otro, y porque ahora lo importante es que consolidemos las
posiciones que tenemos en toda una serie de provincias. Con nuestro
trabajo y la ayuda de los acontecimientos iremos ganando compañeros
y se irá configurando el Sindicato de Estudiantes de Izquierdas.
Madrid, 15 de Octubre de 1994.


AFILIATE PARA ORGANIZAR Y EXTENDER
LA LUCHA!
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