|
En defensa de los derechos de la
Juventud
INTRODUCCIÓN.
El presente está ineludiblemente ligado al pasado, y todo
en su conjunto y desarrollo, determina el futuro. Los trabajadores
más conscientes han recurrido una y otra vez a la experiencia
pasada, con el fin de sacar lecciones que les sean útiles
en su lucha sindical y política; en los sindicatos y partidos
de izquierda actuales están impresas las huellas del pasado.”El
que no aprende de la Historia está condenado a repetirla”.
Necesitamos periódicamente establecer un análisis
de perspectivas como orientación de la acción política;
establecer el curso general de los acontecimientos históricos
y anticiparse en su estudio, como condición para influir
en ellos a través de una intervención consciente.
Por eso nuestra organización aborda periódicamente
el análisis de perspectivas, siendo los congresos el foro
de debate entre todos los afiliados.
La lucha de clases es la que determina la historia,
de su correlación de fuerzas depende el curso de los acontecimientos
y su resultado. De la actitud que tome la clase obrera dependerá
la política económica y social que se aplique en cada
periodo.
¿Compartimos los valores de la explotación
del hombre por el hombre, de una sociedad de guerras, miseria, trabajo
infantil, sometimiento de la mujer, amenazadora con la supervivencia
del medio ambiente hasta el punto de poner en peligro la habitabilidad
del planeta...?
Estos intereses desde luego no son los nuestros, son
los de la burguesía. Nosotros los hijos de los trabajadores,
también tenemos unos intereses comunes y totalmente opuestos
a los de la burguesía, cuyo desarrollo debe ser el programa
que defendemos. El socialismo no es sólo el resultado de
un sueño de sociedad igualitaria arraigado en los mejores
sentimientos del ser humano, sino que es, en primer lugar, el resultado
de una necesidad objetiva, un proyecto científico que propone
una sociedad superior a la actual, que propone una transformación
radical de los valores, pero cuya piedra angular no puede ser otra
que la superioridad de la propiedad colectiva de los medios de producción
y de la planificación de la economía sobre la propiedad
privada de dichos medios y del caos del mercado.
Nos encontramos en una situación que no resulta
sencilla para la defensa del programa revolucionario. Si algo caracteriza
la época en que estamos viviendo es el retroceso de las ideas
socialistas, como consecuencia directa, por un lado del hundimiento
de la economía de los países del Este y por otra parte
de la capacidad del capitalismo para, con todas sus limitaciones,
haber vivido una nueva etapa de expansión.
Para nosotros, ese hundimiento, es una crítica,
no de la economía socialista, sino de un régimen político
que ha fracasado: el estalinismo, y con él la política
de todos los partidos que en el mundo defendían como algo
a imitar los regímenes de estos países.
Este crecimiento del capitalismo se ha visto sacudido
por la crisis asiática, que ha resultado ser una pesadilla
en el renovado sueño capitalista de crecimiento económico
sin fin. En el llamado Tercer Mundo es caos y el horror es permanente
y un nuevo período de convulsiones sociales afectará
también al mundo desarrollado.
A la crisis universal que atraviesa la izquierda en
la última década, los jóvenes debemos responder
con un programa de transformación social y combatividad.
Defendemos el análisis de la situación, el establecimiento
de unas perspectivas y el trazado de un programa a defender, como
la tarea principal y urgente de quienes queremos contribuir al esfuerzo
de la batalla por la emancipación de la juventud y los trabajadores.
LOS AÑOS 50,60 Y 70. A UN PASO DE LATRANSFORMACIÓN
DE LA SOCIEDAD.
La «amenaza» del Este, y la revolución
colonial, marcaron un periodo histórico de tres décadas.
Incluso con el auge económico que estaba viviendo el capitalismo,
las tasas de crecimiento de la economía planificada de la
URRS se situaron por encima de la media de los países capitalistas,
demostrando así la superioridad de la planificación
a pesar de la falta de control obrero, sustituido por el parasitismo
de una casta burocrática.
Esta época siguió marcada por la existencia
de países en los que el capitalismo había sido abolido;
estos países ejercían un poderoso atractivo para un
mundo colonial que se debatía en la miseria y el intercambio
comercial desfavorable. Así, en el 49 se produce la Revolución
China; en el 59 en Cuba la caída de la dictadura de Batista.
Latinoamérica se vería sacudida por procesos revolucionarios
constantemente.
Las décadas de los 60-70 están marcadas
por procesos revolucionarios en todo el mundo, y luchas por la independencia
nacional, como Argelia. Se instauraron regímenes a semejanza
de los estalinistas en Etiopía, Siria y Egipto. En Birmania
y la guerra del Vietnam, el imperialismo sufrió una derrota
en dos frentes: la oposición interna ala guerra, y en los
campos de batalla. Esta humillante derrota de la mayor potencia
económica y militar, les imposibilitó para intervenir
directamente y frenarlas revoluciones. Así quedaría
patente calas revoluciones en Angola y Mozambique. Un gran contraste
con lo que vemos hoy en día, de corno exhiben su fuerza contra
Irak.
El final de los 60, a pesar del crecimiento económico
capitalista verá el Mayo del 68 francés, un intento
de revolución política en la «Primavera de Praga»,
revueltas en Méjico e Italia en el 69.
La recesión económica del 73 golpeaba
en un ambiente caldeado por las revoluciones. Como consecuencia
de la mejora del nivel de vida de la clase obrera calos países
desarrollados, los dirigentes sindicales pudieron desarrollar una
política de pacto social sin precedentes, olvidando la necesidad
de transformar la sociedad, aún así, la clase trabajadora
dio muestras de todo lo contrario y su predisposición a luchar.
Así lo demuestran las luchas en Francia e Italia, y que se
desarrollara un movimiento revolucionario en estado español,
Grecia y Portugal, que en el 74 protagonizó la «Revolución
de los claveles», que reflejaría el carácter
de esta época.
La burguesía española, desde luego, hizo
lectura de la revolución en Portugal para resguardarse ella
misma en la transición.
En los 70 la correlación de fuerzas era favorable
a los procesos revolucionarios, el obstáculo que impidió
dar el paso al triunfo de la revolución socialista en Argentina,
Chile, Portugal, Grecia.... o el Estado Español, fue, en
última instancia el hecho de que la mayoría de las
direcciones obreras o bien carecían de una comprensión
de como alcanzar el socialismo, o bien, en muchos casos, no estaban
dispuestos a luchar por el socialismo, sino que sus pensamientos
no iban más allá de la democracia burguesa.
LA CAÍDA DEL MURO DE BERLÍN,
SE DERRUMBA LA BUROCRACIA ESTALINISTA.
El triunfo, no de un modelo estalinista sino de una
democracia socialista hubiese supuesto un cambio en toda la situación
mundial, sirviendo del impulso y del ejemplo que faltaba a las revoluciones
políticas contra la burocracia estalinista derrotadas en
Polonia, RDA, Rumania, a finales de los 80.
En la medida en que no se alcanzó una revolución
de estas características, el capitalismo contó con
otra oportunidad de «sobrevivirse a sí mismo»;
que contribuyó en el Este de Europa y la URRS, en vez de
a una revolución política socialista (antiestalinista),
a tomar el nefasto camino de retorno al capitalismo. Para la socialdemocracia
la conclusión estaba cantada: «queda demostrado que
es imposible la revolución».
La ausencia hoy de un proceso de revoluciones se debe
a la crisis del factor subjetivo tomado en el sentido más
amplio, es decir, de las direcciones sindicales, de las organizaciones
políticas, de los sindicatos y del movimiento obrero en su
conjunto.
No sólo ha retrocedido el proceso revolucionario en África
y Latinoamérica; en los Países del Este avanza la
contrarrevolución, cuyas consecuencias, producto de la descomposición
del sistema planificado, de la reintroducción del capitalismo
y de la rapiña de las potencias occidentales; así
como el renacimiento de los sentimientos religiosos sectarios, raciales
o nacionales; tienen unos terribles efectos para las masas del ex
bloque estalinista. No hay una base objetiva para la estabilización
del capitalismo en esta zona del mundo; quizás, si algo expresa
esta situación de empobrecimiento de las masas, es la caída
de la esperanza de vida en unos veinte años, consecuencia
de los salarios de miseria, la aparición del paro, el aumento
alarmante de la prostitución y el alcoholismo, la reaparición
de enfermedades como la tuberculosis y la sífilis.
Esto transmite una imagen a occidente que permite a los medios de
comunicación de la burguesía presentarlo todo como
consecuencia del comunismo, con Jo que aún se profundizan
más los efectos negativos sobre el movimiento obrero internacional.
Si bien, hoy en Rusia, una encuesta revela la verdadera opinión
de los trabajadores y campesinos, de los que «un 48% afirma
que vivía mejor en el régimen anterior, un 15% apoyaría
activamente una revolución como la bolchevique, y otro 16%
colaboraría en alguna medida».
DE LOS AÑOS 80 A LA ACTUALIDAD.
En estos años se produjo un cambio en la dinámica
anterior, el comercio mundial y la producción volvieron a
crecer, aunque más débilmente. Esto favoreció
a finales de los 80 las tendencias procapitalistas de sectores de
la burocracia, haciéndoles albergar esperanzas en el capitalismo
como vía de mantener sus privilegios, al igual que sectores
de la población sobre todo cuando no vieron progresar las
revoluciones políticas.
El capitalismo ha conseguido prolongar el actual auge
económico gracias a la sobreexplotación de la clase
obrera a escala mundial, mientras la industria, los servicios y
las finanzas han acumulado enormes beneficios.
No es una repetición de la época dorada
del capitalismo, sino una prolongación de la agonía
de un sistema que ya ha sido desahuciado por la Historia, pero que
necesita de la intervención consciente de la clase obrera,
bajo la bandera del socialismo, para ser arrojado al cubo de la
basura.
No sólo los nubarrones de la crisis asiática
se ciernen sobre la economía, el peligro de la deflación
acecha; es decir, la caída de los precios conduciría
a una caída de los beneficios, que la burguesía no
está dispuesta a cargar sobre sus espaldas lo que se traduce
en despidos masivos y reducciones salariales. Ésta es la
causa principal de las duras luchas del nuevo movimiento obrero
asiático, que tras décadas de largas jornadas laborales
y bajos salarios, se sienten traicionados al no obtener los esperados
frutos de su esfuerzo. En Estados unidos, tras una larga época
de crisis del sindicalismo y la izquierda, la caída del nivel
de vida y la precariedad en el empleo hn vuelto a alimentar nuevos
sindicatos democráticos. Las luchas victoriosas en UPS (gran
empresa de envío) y en las plantas del gigante GM en EEUU,
Méjico y Canadá, así lo demuestran.
Muchos miembros de las organizaciones de izquierdas vuelven a defender
el reformismo; la mejora poco a poco bajo el capitalismo, recogiendo
las migajas que caen de la mesa de los amos. De todas formas estas
ilusiones carecerán en pocos años de base objetiva
para sustentarse. La crisis asiática es el claro aviso. No
se ha tratado de «un reajuste financiero», sino de los
síntomas de una crisis de sobreproducción.
LA CAÍDA DEL RÉGIMEN FRANQUISTA.
Hay grandes razones que nos obligan a estudiar a fondo
los años 70. La más importante es que la clave para
entender lo que pasa hoy en día se sitúa en aquellos
procesos.
Ahora se nos quiere hacer ver que las libertades llovieron
del cielo y respondían a un plan preconcebido desde ambas.
Sin embargo, fue el empuje de la clase obrera el que hizo que la
burguesía aceptara la reforma democrática para frenar
la revolución. Esta estrategia de la burguesía recibió
el nombre de la transición, sin embargo, entre las capas
militantes de las principales organizaciones obreras se extendía
la idea de la ruptura democrática.
La auténtica batalla entre estas dos concepciones
se libra en los años 76 y 77, a lo largo de los cuales, con
numerosas huelgas generales locales, el poder estuvo al alcance
de la mano de la clase obrera en el estado español, al igual
que en Portugal en el 74. Ésta se prolongó en Euskadi
durante el 78 y el 79. Sin olvidar las continuas luchas y movilizaciones
por la amnistía, que se llevaron desde los primeros años.
Lo dirigentes de los partidos y sindicatos obreros
en pactos secretos se comprometieron a frenar a la clase trabajadora
—como cuando llamaron a la calma en las manifestaciones por
el asesinato de los sindicalistas de Atocha y moderando las reivindicaciones—.
Entre tanto, en Vitoria se forjaba un alto grado de organización
y lucha revolucionaría, extendiéndose en Euskadi,
si bien, las aspiraciones de la clase obrera eran que se extendieses
a todo el estado con la convocatoria de una huelga general. En este
punto Ja iraición de los dirigentes era evidente y su miedo
fundado; ya que la consecuencia adquirida por trabajadores y estudiantes
en las luchas contra la dictadura llevaban a que no sólo
lucharan por la caída de este sino además por un cambio
de sistema. En la mayoría de las fábricas, las reivindicaciones
laborales dieron paso a reivindicaciones políticas.
EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL
DESPIERTA.
En el documento de la 1 Conferencia del SEI, hay un
párrafo significativo de hasta donde estaba dispuesto a llegar
el movimiento estudiantil: «Hay huelgas por todas partes,
incluso los jóvenes de las escuelas naúticas de Euskadi
y Galicia se movilizan por primera vez en su historia. El Gobierno
acosado sólo sabe responder con la represión policial.
El 20 y 26 de Febrero se celebran masivas jornadas
de lucha en todo el Estado, no había provincia donde no se
produjeran conflictos, La enseñanza ardía en todas
partes y el Régimen era incapaz de sofocar el fuego. Hasta
la Universidad del OPUS en Navarra mantuvo un paro casi general
en solidaridad con la huelga de los mineros de Potasas.
El movimiento estudiantil, más vigoroso que
nunca, estaba poniendo a las autoridades académicas contra
las cuerdas, contribuyendo decisivamente al esfuerzo de la clase
por derribar la dictadura. La lucha tenía ya un sólo
objetivo: democratizar la enseñanza y poner fin al franquismo.
Las asambleas de estudiantes prohibidas por ley se convirtieron
en el instrumento de debate y decisión más utilizado
por los huelguistas.
La huelga de 1974-75 es la huelga universitaria más
larga de Europa, y tiene un cariz eminentemente político
porque estudiantes y profesores se enfrentaban con el Estado. »
LOS PACTOS DE LA MONCLOA, LLEGA LA DECEPCIÓN.
La muerte del proceso prerrevolucionario se puede fijar
cuando el PCE y el PSOE respaldan la Constitución burguesa
en el 78, apoyando la monarquía, la unidad incuestionable
de la patria y al ejército y fuerzas represivas del franquismo.
Aquello que sólo decían los fachas; «el
franquismo cayó por la muerte de Franco», ahora lo
dicen también los «progres reciclados» convertidos
en los cronistas oficiales de la corte, al estilo de Victoria Prego.
Más bien, se podría resumir en que fue un pueblo que
no soportaba sus ataduras y adquirió confianza en sí
mismo para romperlas.
Cada oleada de la revolución pone a prueba dirigentes
y programas. El PCE ha pagado las consecuencias de su política
de pactos con la burguesía y traición a un movimiento
obrero que luchaba por el socialismo. Así empezó la
vieja cantinela reformista de los dirigentes, encabezados por Carrillo:
«Hoy tenemos que luchar por la libertad, y para eso, hay que
pactar con todos los que quieren la libertad. Renunciamos a nuestras
consignas de clase, pero sólo temporalmente, y cuando tengamos
la libertad, romperemos los pactos y lucharemos por el socialismo.»
Democracia burguesa, Pactos de la Mondos, Constitución, monarquía.
Ya vemos como hoy se han roto todos estos ataques a los trabajadores.
La burguesía española manejó tan
bien la «transición democrática», que
la burguesía internacional la ha alabado constantemente,
y tomado como ejemplo para otras «transiciones».
Algunos dirigentes del PCE, como Francisco Frutos (Secretario
General del PCE), Juanma Aragües (ex Secretario General del
PC-Aragón), ponen en duda hoy la política del partido
durante aquellos años. Está haciendo falta mucho tiempo
para que el combativo movimiento obrero asimile la experiencia histórica,
para que se forme una nueva generación de jóvenes
revolucionarios.
LA ÉPOCA ACTUAL. EL CAPITALISMO
ANTE UNA NUEVA CRISIS.
La economía de los «tigres asiáticos»,
países del Asia oriental, se desarrolló como plataforma
para competir en el mercado mundial, partiendo de una mayor tasa
de beneficio para las empresas multinacionales que invertían
en estos países con una mano de obra barata. Pero, con un
mercado interno muy débil, su producción ha alcanzado
el punto de saturación en las exportaciones tras años
de espectaculares crecimientos
Por su parte, China, se ha convertido en un gran competidor,
exportando mercancías y atrayendo capital; y ahora juega
un papel clave en la economía internacional.
La crisis asiática demuestra que el capitalismo
no ha resuelto sus problemas y ha creado una clase obrera potente
y combativa en países donde antes casi no la había.
Las luchas en Corea y en Indonesia son una prueba de las convulsiones
que va a generar el capitalismo.
Sin duda, el mayor peligro inmediato para la economía
de occidente proviene de Japón; que se viene a sumar a la
crisis de los países asiáticos, objeto de rapiña
de las potencias imperialistas. El gobierno japonés se ha
visto obligado a inyectar grandes cantidades de dinero público
para tratar de superar la crisis financiera y reactivar la economía.
La crisis asiática ha limitado su capacidad de exportar,
y arrastra una auténtica agonía económica.
De continuar la crisis en Japón —como todo indica dado
el fracaso de las medidas adoptadas por el gobierno nipón
y el FMI—, podría terminar con el ciclo alcista en
Europa y EEUU.
Para el capital otro foco de peligro es Latinoamérica,
que puede sufrir no sólo un efecto de contagio de la crisis,
sino que se ve especialmente afectada por la caída del precio
del cobre y el petróleo. La crisis ya se ha desatado en Brasil,
con un duro programa de ajuste y amenaza a otros países del
entorno. Chile también pagará las consecuencias, por
un lado la caída del precio del cobre, y por otro, el 33%
de sus exportaciones se dirigen a Asia (la mitad de ellas son el
cobre); Venezuela y Méjico también sufren las consecuencias
de la caída del petróleo.
Vemos que cada vez es más improbable el mantenimiento,
más allá de un par de años, de la fase expansiva
del ciclo económico en los países desarrollados. Es
más, en las últimas reuniones del G7 (grupo compuesto
por las 7 grandes potencias), ante las peticiones de intervención
económica por parte de Japón y Rusia para paliar los
efectos de la crisis, la respuesta fue «arréglate como
puedas». Hoy el capital no puede hacer frente a la situación
como en anteriores ocasiones.
Europa puede aguantar un poco más por los efectos
positivos, para el capital, de la Unión Económica
y Monetaria, pero tampoco puede esperar milagros. En cualquier caso,
hemos vivido una fase excepcionalmente larga de auge económico,
a pesar de todos sus puntos débiles, nadie puede negar este
hecho.
Los ciclos económicos van a volver a un ritmo
más breve y frenético, lo que estimulará las
crisis políticas y sociales, y no es probable la posibilidad
de un auge importante de la economía durante un periodo.
El mercado mundial sufre una saturación, y los
nuevos sectores productivos (como las nuevas tecnologías:
microchips, ordenadores...) dan los suficientes indicios como para
pensar que no podrán seguir jugando un papel motor de la
economía.
En esas condiciones, el papel de los países
del este en este proceso puede cambiar radicalmente, de tener un
efecto estimulante para el capitalismo y de freno de los procesos
revolucionarios, a ser un factor desestabilizador de primer orden.:
El caso de la intervención armada de las masas en Albania,
perteneciente al ex bloque estalinista, es un aviso anticipado de
lo que podría llegar a pasar en Rusia.
Parece muy difícil pensar que la burguesía
vaya a contar esta vez con la pasividad de la clase obrera de los
países occidentales, al igual que los recortes y la reaccionaria
política educativa no se ha encontrado con la pasividad de
los estudiantes —lo vemos en Francia, el Estado español,
Alemania. . . . Al contrario, un periodo de inestabilidad económica,
política y social pondrá sobre la mesa la necesidad
de rearmar con un programa de clase a las organizaciones obreras
y estudiantiles. El ejemplo francés de unidad de acción
de la izquierda bajo consignas como las 35 horas, devolvió
el ánimo a las bases sindicales. Un síntoma de esto,
es la recuperación de los comités y asambleas como
motor de la lucha
Defender hoy un programa alternativo al de la burguesía
es sin duda, el mejor camino para encauzar el gran descontento entre
los trabajadores y, sobre todo, entre la juventud.
LA CONSTRUCCIÓN EUROPEA, «LA
UNIÓN DE LOS MERCADERES»
La competencia por el mercado mundial es la fuerza
motriz que impulsa el proceso de Unión Europea El mundo esta
dividido en tres grandes bloques económicos, en pugna constante
entre sí. EEUU, Japón y Europa, con sus respectivas
áreas de influencia. Pero ésta última, juega
en desventaja, pues no se trata de una única burguesía,
y cada una tiene sus intereses nacionales.
La moneda única va encaminada a conseguir una
mayor cuota del mercado mundial, la burguesía alemana trata
de situar al conjunto de Europa al servicio de su competitividad
y preservar el dominio del mercado europeo. Una sola moneda eliminaría
el coste que genera, en los intercambios intracomunitarios, la existencia
de diferentes divisas; primaría a las industrias más
fuertes, pues elimina la posibilidad de recurrir a políticas
devaluatorias —como hizo el estado español en los últimos
años—. Las empresas alemanas serían las principales
beneficiadas; si bien, no están dispuestos a asumir el déficit
público o la inflación de otros países, de
ahí que Maastricht exija porcentajes máximos de déficit
público, deuda pública, inflación y tipos de
interés, por encima de los cuales no hay acceso a la moneda
única, aunque no cumple los requisitos ni la propia Alemania.
Las distintas burguesías europeas siguen cada
día con menos entusiasmo el proceso de unificación
económica. Recelan unos de otros, pero nadie se atreve a
romper por ahora, «podría ser peor».
Maastricht no es más que la aplicación
europea de las recetas monetaristas que la burguesía, a nivel
internacional, considera la panacea para resolver los males de esta
sociedad. Hablamos de Maastricht porque dentro de los pactos de
la burguesía europea, es el más conocido.
En realidad, la cuestión monetaria no es más
que la
superficie del asunto. En el fondo, está la pugna por desarrollar
la productividad de la economía, que es la única forma
real de ganar terreno en el mercado mundial.
“El ascenso histórico de la humanidad
está impulsado por la necesidad de obtener la mayor cantidad
posible de bienes con la menor inversión posible de fuerza
de trabajo” (Trotsky).
El asunto es desarrollar la productividad, pero el
capitalismo sólo invertirá en aquellos medios productivos
que generen beneficios, para competir en la especulación
financiera. Para la burguesía, productividad y rentabilidad
es lo mismo; de ahí que la inversión en el sector
público
—sanidad, educación, pensiones.. . — o mejoras
para la clase trabajadora, no estén en su cabeza
La fuerza de quienes defienden el tratado de Maastricht
radica en algo muy sencillo: esto son lentejas, o lo tomas o lo
dejas. En otras palabras, ¿cuál es la alternativa?
La ruptura definitiva de la actual Unión Europea, con un
agudo enfrentamiento entre sus actuales componentes tendría
unos efectos económicos desastrosos, que pagaríamos
los más humildes. Pero, esos son los mismos que van a pagar
la factura de Maastricht. Ambas son las dos caras de una única
moneda: el capitalismo.
La cuestión estriba en el punto de partida:
¿es el capitalismo el único sistema posible?
Unos Estados Unidos Europeos, o como quiera que se
les denomine, es una aspiración hondamente progresista y
necesaria. La creación de los modernos estados nacionales,
alo largo de los siglos pasados fue un paso histórico muy
importante, que permitió superar el particularismo feudal.
Todo este proceso cabalgó a lomos de grandes luchas y revoluciones.
Si en algo coinciden todas las burguesías es
en la política a aplicar en contra de los trabajadores. El
capitalismo nunca podrá construir una Europa unida, próspera
y democrática. El acuerdo de Maastricht es un ataque en toda
regla a los trabajadores, jóvenes, pequeños empresarios
y a las rentas más desfavorecidas. Oponerse a él con
la movilización es algo obligatorio para cualquier organización
que pretenda defender los intereses de los trabajadores. Desde luego,
la clase obrera no acepta mansamente estos ataques, como hemos visto,
en Francia, Bélgica y Austria donde ha habido luchas relacionadas
con los planes de ajuste.
El grave problema del movimiento obrero es que la mayoría
de dirigentes de partidos y sindicatos de clase defienden las mismas
tesis que la burguesía y se entregan con fervor a lograr
el cumplimiento de Maastricht.
Es necesario cambiar los viejos dirigentes sindicales
en toda Europa. Los trabajadores belgas del metal, demostraron la
eficacia de los métodos tradicionales de lucha y la unión
internacional de los trabajadores. La lucha coordinada desde las
bases de los sindicatos del metal en Bélgica, el norte de
Italia y Francia, fue sin duda, todo un ejemplo a seguir.
1996. LA DERECHA LLEGA AL GOBIERNO.
La burguesía apoyó un gobierno que pudiera
imponer en la práctica las exigencias de Maastricht, y ese
era el PP.
Capaz de recortar dos billones de pesetas en gasto
público, ir más allá en el recorte de gasto
social, y mantener la línea política económica
monetarista emprendida por la administración del felipismo,
y que exigía un empujón para cumplir el calendario
impuesto por la Europa de los mercaderes y en contra de los intereses
de los trabajadores.
Aunque la burguesía no se sintió contenta
con los resultados, no le está yendo mal en la práctica.
DEL GOBIERNO DE FELIPE AL PP.
El gobierno de Felipe González llevaba años
aplicando una política al servicio de la burguesía;
medidas de contrarreforma, tanto en el terreno de la libertad —Ley
Corcuera, Ley de Extranjería, Código Penal, . . .
—, como en el terreno económico —Reforma Laboral,
recortes sociales, . . . —, generando una gran destrucción
del empleo, precarizando el mercado de trabajo y reduciendo las
prestaciones por desempleo.
La verdad, es que la política que llevó
a cabo el felipismo, no sólo no disgustaba a la patronal,
sino que además muchos empresarios eran conscientes de que
no hubieses podido ponerse en práctica por un gobierno de
la derecha.
Sagunto, Hunosa, Astilleros, Reinosa, Santana, Gillette,,
las medidas agresivas contra la clase obrera provocaron tres huelgas
generales. Tras la huelga general del 14-D del 88, si el gobierno
aguantó fue, además de por el auge económico
que permitió hacer concesiones, porque la gente seguía
viéndoles como un gobierno de izquierdas con una política
de derecha, se les pedía un giro a la izquierda y se les
daba un margen. Tras el intento fallido en el 88 de Felipe González
de realizar una dura reforma laboral, en el 93-94 vuelve a la carga.
Sus medidas fueron, entre otras, legalizar las ETTs y sobre todo,
el famoso contrato de aprendizaje, que suponía una salvaje
agresión contra la juventud. El 27 de enero los trabajadores
van de nuevo a la huelga general.
Pero el gobierno no cambió de política
y así han traído el triunfo del PP en las elecciones
del 3 de marzo del 96. IU reclamó en solitario continuar
la lucha tras el 27 de enero pues era evidente que el gobierno mantenía
sus posturas y los trabajadores estaban decididos a ir más
lejos, la indecisión de la coalición unido ala claudicación
de los dirigentes sindicales, terminaron con la aplicación
de la más dura normativa laboral de la democracia.
El gobierno PSOE, perdió su última oportunidad
de girar a la izquierda habiendo formado gobierno con IU, si bien
continué aliado con la burguesía de CiU. Seguían
con su política de derechas y buscaron su alianza en la derecha.
Los escándalos y la política del PSOE lo hicieron
inestable en el gobierno, y se le veía caer por momentos;
esto hizo a la burguesía preparar su relevo, el PP.
La burguesía necesitaba con el PP una victoria
aplastante y no la consiguió. La debilidad histórica
de la burguesía española se ha puesto una vez más
de manifiesto, y ha dejado al descubierto su talón de Aquiles:
la cuestión nacional. Dejándoles a merced de las burguesías
nacionales, que si bien comparten sus intereses de clase, están
enfrentados por sus respectivos intereses nacionales.
Para comprender la victoria del PP y los resultados
electorales hay que tener en cuenta: el irregular resultado de IU
con un crecimiento exiguo sobre el buen resultado anterior, la lealtad
de voto al PSOE, el miedo ala derecha de muchos trabajadores y jóvenes,
además de la baja movilización de la clase obrera
en el último periodo, la falta de alternativa seria que augure
un cambio a mejor.
1U se vio perjudicada por la ley electoral que favorece
el bipartidismo, por la polarización PP-PSOE y por el giro
a la derecha de la dirección de CCOO; pero fundamentalmente,
por los errores en su política, incapaz de dar una alternativa
convincente.
IU debería haberse opuesto al Código
Penal, al Pacto de Toledo, al Pacto Antiterrorista de Madrid y al
de Ajuna Enea, se resté votos al haber apoyado a la derecha
y al gobierno, en aras de la unidad de los demócratas. Pero,
quizás uno de sus mayores errores ha sido su negativa a ofrecer
una alianza de izquierdas frente al PP, haber permitido gobiernos
del PP en Ayuntamientos o Comunidades —lo mismo ha hecho el
PSOE para no dárselo a IU— donde la izquierda es mayoría.
LA UNIDAD DE ACCIÓN DE LA IZQUIERDA.
IU hoy ha sacado conclusiones de estos errores, la
política de las dos orillas ha dado paso a la propuesta de
unidad de acción de la izquierda. Julio Anguita puso encima
de la mesa, en el debate sobre el estado de la nación del
98, un programa básico de once puntos en defensa de los intereses
de la mayoría de la sociedad y exigió al PSOE la unidad
para luchar por ellos, aún se espera la respuesta.
Ahora hay que redoblar esfuerzos para combatir a la
derecha, ésta ha alcanzado la mayoría, pero la izquierda
en su conjunto, con un programa de transformación social
en beneficio de los trabajadores podría recobrar fácilmente
el gobierno —debemos recordar que IU y el PSOE sumaban juntos
12 millones de votos, ¡más que la derecha¡ 9’5
millones—.
Como se demostró en Francia, la oposición
a la derecha crecerá en la calle, y aquellos dirigentes que
quieran mantener apoyo social deberán sumarse ala movilización.
El PP, desde un primer momento ha tomado medidas contra
los trabajadores y la juventud, en sus primeros meses de gobierno,
se enfrenté a una huelga general de funcionarios y varias
de estudiantes. El conflicto de los mineros, fue de una particular
dureza.
El miedo del gobierno a esas movilizaciones se demostró
en la pronta reacción que tuvieron ante el conflicto minero,
dando algunos pasos atrás que sólo aplazaban el problema.
Pero de esa manera, evitaban que este se sumara al de los funcionarios
y estudiantes. Esa maniobra hubiera sido imposible silos dirigentes
sindicales hubieran explicado a los trabajadores que el gobierno
sólo pretendía retrasar el asunto, hasta ajustar cuentas
con los funcionarios. No es la primera vez, ni será la última,
que el PP divide el movimiento y se «lava la cara» ante
el miedo a una radicalización de la lucha. Todas estas luchas
salieron derrotadas, fortaleciendo al PP.
Ninguna de las razones que motivaron los conflictos
se ha resuelto. Mientras tanto, se puso en marcha la privatización
de empresas públicas como Telefónica. La burguesía
empezó a adquirir las empresas más rentables del sector
público, a la par que inició la negociación
de la nueva reforma laboral. Hoy la patronal ya está preparando
una nueva reforma, nos aseguran que para estimular el empleo estable
hay que.... Abaratar más el despido, perdón, queremos
decir, eliminar las rigideces del mercado de trabajo. “Hablando
sin rodeos; para que los eventuales no estén discriminados,
vamos a precarizar a todo el mundo”.
No debemos olvidar qué significó la Reforma
Laboral del 97, que si bien representaba pequeñas mejoras
para los llamados contratos basura (siguen sin cotizar para el desempleo
y la jubilación); y daba ciertas ventajas con la reaparición
del fijo discontinuo, no contrarrestaba los efectos de un nuevo
contrato indefinido que supone la disminución de la indemnización
por despido improcedente. A su vez, la modificación del artículo
52.c), significa la posibilidad de despidos colectivos con indemnizaciones
de 20 días por año trabajado y máximo de una
anualidad, por causas organizativas, con acreditar solamente que
han perdido cuota de mercado. Con la nueva redacción, esa
obligación se restringe a los despidos por causas económicas.
En estos dos años de reforma, es constatable
que ninguna de estas pequeñas mejoras de las que antes hablábamos
han supuesto nada, ya que la mayoría los contratos efectuados
son basura (más del 90%); creciendo el número de contratados
por ETT al no ilegalizarse éstas. Hoy un tercio de los trabajadores
están en precario por culpa de esta reforma, y afecta más
gravemente a los jóvenes.
La última gran medida de la burguesía
es la. reforma del impuesto sobre la renta de las personas físicas
(IRPF). Bajo el eslogan de que todos vamos a pagar menos, se oculta
el hecho de que las cantidades que nos ahorremos la mayoría
de los trabajadores, palidecen ante la cuantía de dinero
que dejarán de pagar las rentas más altas. Seremos
los trabajadores los que carguemos con el peso de los presupuestos
del Estado, que no sólo se verá reducido en total,
sino que además, las rentas de los ricos dejarán de
participar del gasto público.
EL PAPEL DE LOS DIRIGENTES SINDICALES.
Hoy, muchos dirigentes sindicales se quejan de la poca
afiliación, reprochando a los trabajadores su desinterés.
En el año 77, cuando el Sindicato vertical fue disuelto,
la mayor parte de la clase obrera se afilié inmediatamente,
fundamentalmente a UGT y a CCOO. Fueron meses que en las sedes había
colas para afiliarse. ¿Qué ocurrió para que
esa afiliación no se mantuviera?
Una clase obrera lanzada revolucionariamente fue parada
en seco por sus dirigentes, tanto políticos como sindicales.
Las direcciones de UGT y CCOO firmaron los Pactos de la Moncloa,
que consistía en prohibir subidas salariales superiores al
20-22% (cuando estos eran muy inferiores a los de Europa), incremento
de la productividad y la facilidad de despedir hasta el 5% de la
plantilla. Supuso un mazazo para la clase obrera, que continuaba
con unas enormes ganas de luchar por mejorar su nivel de vida con
la llegada de la democracia, como prometía meses antes Carrillo.
Los efectos no tardaron en llegar con la reducción
drástica de las luchas obreras, una desafiliación
masiva de los sindicatos, y un proceso de desmoralización
entre los dirigentes obreros de los años 70. No los que salen
en la televisión y los periódicos, sino los miles
de activistas sindicales que habían dirigido huelgas en sus
fábricas, y construido secciones sindicales.
La firma de estos pactos tuvo una gran oposición interna
en UGT y CCOO, y los dirigentes aplicaron medidas disciplinarias,
como expulsiones o disoluciones de agrupaciones sindicales enteras.
Este período llamado el reflujo duró desde el 79 al
84, aunque políticamente tuvo un cambio sustancial en el
82 con la victoria electoral del PSOE.
Los dirigentes sindicales actuales tendrán que
reconocer su responsabilidad en aquel gravísimo error, que
tuvo nefastas consecuencias para el movimiento sindical organizado.
Ahora que pugnan por la necesidad de firmar otro gran pacto, ensalzan
los Pactos de la Moncloa como la gran aportación a la consolidación
de la democracia, lo cual es discutible, pues no impidieron el golpe
de estado del 23-F, del 81, aunque sí permitieron recuperarlos
beneficios empresariales a costa del debilitamiento de las organizaciones
sindicales.
Hoy, en esa dirección, el primer objetivo debe
ser recuperar a los sindicatos obreros para que vuelvan a defender
los intereses de los trabajadores, en vez de apuntalar al gobierno
de Aznar.
Los empresarios, el PP, CiU, los medios de comunicación...
ensalzan los pactos alcanzados por los empresarios y los dirigentes
de UGT y CCOO, como el de la Reforma Laboral; eso sí, en
defensa de la libertad.., de explotar al prójimo.
Los mismos que han bramado contra los sindicatos cuando
han ido ala lucha, que babean alabando la política que desarrollé
la Thatcher de «doblegar a los sindicatos», son ahora
admiradores «de todo la vida» del sindicalismo.
¿Por qué estos acuerdos resultan tan
vitales para la burguesía? Además del contenido, el
Pacto Social tiene el valor de ser una pieza imprescindible para
la aplicación del tratado de Maastricht, ya que los planes
económicos de la Europa del capital se proponen defender
los beneficios del capitalismo europeo en su lucha en el mercado
mundial, y, para hacerlo, necesitan un plan de sobreexplotación
de los trabajadores europeos.
La «acertada» política económica
del gobierno del PP no ha sido otra cosa que seguir al dictado las
pautas que le marcaban desde los organismos internacionales pertinentes
y aprovecharse de los vientos favorables que soplaban hasta ahora.
La baja conflictividad laboral y las altas tasas de beneficio han
hecho lo demás.
Hasta hace poco nadie daba un duro por la posibilidad
de que España alcanzase en la primera fase los criterios
de convergencia establecidos en el tratado de Maastricht, pero existen
pocas dudas de que ha sido uno de los alumnos más aventajados.
Toda la política para alcanzar la Unión monetaria
se basa en un pilar fundamental: la reducción del gasto público
y del déficit presupuestario, así como la contención
de la inflación. En definitiva, socavar el nivel de vida
de las masas, mientras no se atacan los beneficios empresariales.
Permitiendo esto, las direcciones sindicales han jugado un nefasto
papel, pues no hubiera sido posible de haber encontrado resistencia
por parte de los trabajadores.
Por eso era tan importante para el PP este pacto, para
debilitar al movimiento obrero y tener un mayor margen de maniobra
para nuevas medidas reaccionarias. «El apretón de manos
a Gutiérrez de Aznar, no es una formalidad, es un símbolo».
LEVANTAR UNA ALTERNATIVA.
IU y los sindicatos deben dar una alternativa de cómo
luchar y por qué luchar Hay que luchar por un programa de
reparto del empleo, a través de la reducción de la
jornada a 35 horas, sin reducción salarial, debemos tomando
ejemplo de las luchas que trabajadores, estudiantes y parados han
llevado en Francia, primero en contra de la derecha, y por la consecución
de un gobierno de izquierda, y tras lograr este primer paso, por
mejoras en los sectores en lucha, consiguiendo las 35h. por ley
para el 2002, un aumento del presupuesto educativo, así como
subirla prestación por desempleo. Izquierda Unida ha demostrado
defender firmemente las 35 horas y otra serie de mediadas como la
eliminación de las ETTs y la implantación del salario
social, el 20 de junio del 98, 50.000 personas respondían
a la convocatoria de una marcha sobre Madrid por estos objetivos
(convocada por lU junto a CGT y las principales organizaciones estudiantiles,
entre ellas el SET). Este es el camino a continuar, exigiendo a
los dirigentes sindicales su unión a la lucha.
LA JUVENTUD.
La cuestión es, determinar si la liberalización
ha conducido a una mayor equidad social y libertad política
o a unas más hondas desigualdades y a un debilitamiento de
la democracia política.
Los jóvenes, como parte, de la clase obrera,
sufrimos las contradicciones de este sistema, un sistema que se
ha mostrado incapaz de ofrecemos una vida y futuro dignos.
La burguesía ahoga toda la capacidad y potencial
de la juventud, condenándola a recibir una educación
que no nos forma como personas críticas, sino como mano de
obra barata condenándonos a un trabajo precario y mal pagado
o a engrosar las listas del paro. Son, sin duda, los jóvenes
de las familias obreras quienes sufren más duramente las
lacras del sistema capitalista.
Las reformas laborales acometidas por los gobiernos
del PSOE y del PP han ido en ese camino, precarizar el empleo e
incrementar la explotación. Día a día aumentan
los empleos inestables, precarios, mal pagados, de prácticas
(en el ni siquiera te pagan) y vertiginoso ascenso de la lasa de
contrataciones por ETT, donde la mayoría de los contratos
no supera la semana.
UN PASO ATRÁS.
Nuestros padres albergaban esperanzas en que nosotros
tuviéramos lo que ellos no tuvieron, una educación
y un trabajo dignos. La realidad ha traicionado sus sueños.
Si bien hoy los jóvenes tenemos una mayor formación
y hemos crecido con unas comodidades que ellos no tuvieron, para
nosotros, lo que va a ser difícil es mantenerlas con, la
actual degradación de los salarios y las prestaciones sociales.
La situación actual, tanto educativa, laboral
como social, afecta a todos los niveles de nuestra vida: vivienda,
ocio, relaciones efectivas,...
Hoy para los jóvenes estudiantes y trabajadores,
el tema del empleo es fundamental, igual que el de la vivienda.
La posibilidad de emanciparte del hogar familiar está al
alcance de muy pocos hasta bien entrados en años; cuando
una vivienda digna debería ser un derecho básico de
cualquier persona. Una vivienda en propiedad supone hipotecarse
de por vida, y los alquileres suponen una gran carga para los bajos
salarios que cobramos. Los hijos de los trabajadores debemos luchar
por la construcción de viviendas sociales hasta cubrir la
necesidad, y cuyo alquiler nos supere el 10% de nuestro salario
o subsidio; lo que serviría para detenerla enorme especulación
existente que sólo beneficia a los grandes promotores de
viviendas.
LA DISCRIMINACIÓN DE LA MUJER TRABAJADORA.
A los Jóvenes también nos afecta la discriminación
de la mujer en la sociedad. En la educación se prepara el
camino para que la organización clasista y discriminatoria
que necesita este sistema, se vea como algo normal, y cada unos
se meta en su papel: la mujer en casa para servir al marido, que
es el que mantiene económicamente la familia. Hoy, las mujeres
hemos accedido al mundo laboral, pero no como acto emancipador,
sino de necesidad, sin liberamos esto de las tareas domésticas.
Ocupamos mayoritariamente el sector servicios y el contrato a tiempo
parcial, por debajo de nuestro nivel educativo, y nuestro sueldo
medio es el 61% del de los hombres; además, sigue habiendo
mucho paro femenino, y trabajos de economía sumergida.
No sólo las mujeres no tenemos por igual trabajo igual salario,
sino que en caso de crisis, somos las primeras en ir a la calle
y sufrir sus consecuencias. Por esto, la opresión de la mujer
no está motivada por su sexo, sino por su condición
de trabajadora. Es la burguesía la que nos oprime, sea el
capitalista hombre o mujer.
Es lo mismo que el derecho al aborto, éste es
un mal social, y debemos defender el derecho al aborto libre y gratuito
como un derecho democrático de la mujer trabajadora. Es entre
las jóvenes, donde defender esto es fundamental, ya que la
falta de información, de suficientes centros de planificación
familiar, de medios anticonceptivos gratuitos, de una asignatura
de educación sexual con base científica... nos hace
víctimas de la moral de la burguesía y la Iglesia.
Los problemas de la mujer trabajadora y de las jóvenes estudiantes,
sólo se resolverán con la participación consciente
de obreros y estudiantes. Nuestra explotación como mujeres
acabará cuando pongamos fin a nuestra explotación
como clase.
CONTRA EL MILITARISMO EN LA EDUCACIÓN
Y EN LA SOCIEDAD.
Otro de los problemas que más preocupa a los
jóvenes es el del ejército y la mili; que cuentan
con gran desprestigio entre la mayoría. Supone una carga
para las familias obreras, ya que el salario es irrisorio, y éstas
tienen que cubrir muchos gastos. Así, la objeción
de conciencia y la insumisión han ganado terreno entre los
jóvenes. Pero hay que ir al fondo, éstas son salidas
que no resuelven el problema de la existencia de un ejército
y de su papel de defensa de los intereses de clase, de la clase
dominante. Esto no quiere decir que no defendamos a los jóvenes
que optan por estas salidas frente a la represión del Estado,
reclamando una amnistía y plenos derechos para los insumisos.
El clima general de rechazo a la mili ha favorecido
la implantación por parte de la burguesía del ejército
profesional, para el año 2002. Desde luego, un ejército
profesional era lo que la burguesía ansiaba; principalmente,
porque si el ejército es el brazo armado del sistema, necesita
que éste sirva indiscutiblemente a sus intereses. Un ejército
de reemplazo, compuesto mayoritariamente por hijos de trabajadores,
se contagia más fácilmente de los movimientos sociales,
tenemos muchos ejemplos: dos de ellos, Portugal en el 74 cuyo intento
revolucionario recibe el nombre de la Revolución de los Claveles
porque los soldados se pasaron al lado de los trabajadores y lo
simbolizaron con claveles en los fusiles, Franco, en los 70, no
pudo usar al ejército para reprimir a los obreros y estudiantes
movilizados porque no sólo no lo hubieran hecho sino que
también se hubieran unido a ellos.
Éste es el papel que pueden jugar los hijos
de los trabajadores en el ejército, pero qué papel
juega un ejército profesional. Una sola frase de la revista
de la Legión: “Enorgullece al cuerpo haber participado
en el aplastamiento de los mineros asturianos en 1934”. La
frase habla por sí misma.
El gobierno del PP. en vistas a la profesionalización
del ejército, está haciéndole a éste
«un lavado de cara», sacando a bellos actores que demuestran
ser «felices defensores de la patria»; lanzando una
campaña que invade los medios de comunicación. Ya
que esta campaña va dirigida a los jóvenes, para presentar
el ejército como la mejor salida laboral, han decidido llevarla
también a los institutos y escuelas. Potenciando visitas
a cuarteles, o demostraciones en los institutos como actividad extraescolar,
quieren fomentar el espíritu militar (es decir, patriótico)
entre los más jóvenes. Rechazamos este fomento del
militarismo en la sociedad y en la enseñanza, porque el ejército
bajo este sistema de clases sólo sirve para defender a aquellos
que nos explotan y quieren seguir manteniendo esta situación.
VIVIR PARA EL «FIN DE SEMANA»
La burguesía no trata sólo de sacar rentabilidad
de nuestro trabajo, también nuestro ocio depende y está
dirigido según el beneficio económico y social que
de ello puedan obtener. La falta de centros sociales, polideportivos,
cines.... en los barrios, hace que la juventud haya optado por una
sistemática distinta a la que existía antes, en la
que la «cultura de barrio» era una práctica socializadora
y una vía de participación en los movimientos sociales
y en las organizaciones de clase. Muchos involucrados en la lucha
antifranquista, crearon combativas asociaciones de vecinos y de
padres de alumnos, que hoy cuentan con baja participación
y con el desinterés de los jóvenes. Lo que antes eran
actos y fiestas populares, hoy son ridiculizados por los jóvenes,
que se dirigen a los bares fuera de los barrios para divertirse.
Muchos jóvenes viven para el fin de semana,
como medio de evasión mediante el alcohol y las drogas. Este
no es el ocio que queremos los jóvenes, es lo único
que nos ofrece este sistema y que nuestras condiciones económicas
nos permiten.
Cuando salen grandes ideólogos burgueses, acusando
a la juventud de violenta, de pasar de todo, de su alcoholismo,
de usar indiscriminadamente las drogas... están mediatizando
el verdadero problema: la juventud no es culpable sino víctima
de un sistema que nos condena a no tener un futuro digno, sumiendo
a los jóvenes en estas lacras. Nosotros, los jóvenes
organizados que luchamos por unas ideas, somos también la
juventud, pero la que a
la burguesía no le interesa sacar a relucir. Indiscutiblemente,
en la medida en que los jóvenes tengamos acceso a una cultura,
deporte y ocio diferente, controlada por nosotros y al servicio
de la mayoría de la sociedad y no del beneficio empresarial,
es decir, un ocio que sirva para desarrollarnos como personas libres,
los jóvenes cuestionaremos en mayor medida los valores y
pilares de este sistema y su sociedad clasista que ya no tienen
nada que ofrecernos.
LA JUVENTUD EN LUCHA.
Pero, a pesar de que los jóvenes somos víctimas
de la presión sostenida de la propaganda burguesa, de sus
valores, costumbre y hábitos alienantes y desmoralizadores,
sería un error aceptar la imagen de pasotismo, desinterés,
individualismo y egoísmo que la clase dominante quiere dar
de las jóvenes generaciones. Porque aunque la burguesía
se esfuerce porque esto sea así, y muchos caigamos en su
dinámica, Son las barreras con que nos encontramos en la
sociedad capitalista las que hacen que sectores importantes de la
juventud tomen conciencia de que este sistema no nos sirve. De hecho,
la juventud se ha movilizado en numerosas ocasiones y de forma masiva
en defensa de sus intereses; desde las huelgas estudiantiles del
curso 86-87, las movilizaciones que desembocaron en el 14-D del
88 contra el Plan de Empleo Juvenil, que obligaron al gobierno a
retirarlo; las luchas contra la guerra imperialista en el Golfo
Pérsico. Las luchas contra las tasas universitarias, o las
del 96-97 contra los recortes; por las 35 horas,
La juventud también ha estado en un primer plano
de las movilizaciones de la clase obrera por la defensa del empleo,
en estas y en las estudiantiles ha dado ejemplos de nuestra decisión
y combatividad. El último ejemplo, este otoño 20.000
estudiantes sallan en las calles de Madrid, unidos al resto de ciudades,
por la mejora de la educación; también hemos visto
como los estudiantes de Barcelona recibían la visita de Aznar
con concentraciones que acabaron violentamente reprimidas. Esta
es la cara combativa de los estudiantes; y esta es la cara del gobierno.
EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL.
Entre el movimiento estudiantil y el movimiento obrero
existen muchas diferencias y a la vez importantes vínculos
de interrelación La principal característica del movimiento
estudiantil es su heterogeneidad social e interclasista.
Jóvenes de diferente extracción social convivimos
en las aulas, siendo evidentemente distintas nuestras problemáticas.
Si bien en secundaria y en los Ciclos Formativos predominan los
hijos de los trabajadores, su acceso a estudios universitarios es
más limitado y todavía más su permanencia por
las barreras económicas, endurecidas día a día
según la lógica capitalista de que sobran universitarios
y lo que hace falta es mano de obra barata y mal formada. Hoy tener
un título supone ir a engrosar las listas del paro o de la
ETT, como la mayoría de la juventud. La burguesía
ya tienen asegurada su perpetuación con los cuadros que salen
de las universidades privadas, en las que reproducen sus valores
reaccionarios, y sólo puede acceder una elite de privilegiados.
Cuando a nosotros se nos niegan los medios y recursos para tener
una educación de calidad, ellos en sus universidades gozan
de la más alta tecnología y recursos; eliminando la
discriminación que supone una educación a la que no
todos tenemos acceso, y pasando sus medios a uso público,
aseguraríamos no sólo una educación de calidad,
sino además extensiva a la mayoría de la sociedad
La incidencia numérica de las familias obreras
y pequeña y gran burguesía, no es siempre la misma.
Si este curso, por primera vez, los hijos de los trabajadores somos
mayoría en la universidad pública—frente a la
pequeña burguesía que hasta ahora era el sector mayoritario—,
es debido a las grandes luchas de obreros y estudiantes que durante
los años 60y 70 llevaron para obtener la gratuidad de las
enseñanzas medias y tener acceso a becas para financiar la
carrera.
El movimiento estudiantil en muchas ocasiones ha reflejado
procesos generales que se daban en el conjunto de la sociedad, anticipando
movimientos revolucionarios.
Los estudiantes nos contagiamos del ambiente existente
en la sociedad, y reflejamos los movimientos y comentes de pensamiento
que en ella predominan. El movimiento estudiantil refleja el propio
agrupamiento político que se da en toda la sociedad. Y este
está determinado por el origen social al que antes nos referíamos.
Lenin en su obra «Acerca de la juventud»decía:
«La división en clases constituye, naturalmente, la
base más profunda del agrupamiento político, y en
resumidas cuenta, determina siempre, sin duda, dicho agrupamiento».
La existencia de desigualdades sociales profundas, producto dela
división en clases de la sociedad, se proyecta de forma nítida
sobre la juventud. Estas desigualdades se reproducen en la enseñanza.
Bajo el capitalismo no hubo ni habrá una enseñanza
igual para todos. El movimiento estudiantil tiene en estos momentos
una fuerza considerable, desde luego mucho mayor ala de cualquier
época anterior, pero habrá de dotarse de una dirección
capaz de dirigirlo correctamente.
LOS ESTUDIANTES CONTESTAN.
Uno de los problemas esenciales del movimiento es la
enorme división,, sobretodo en la universidad existen muchas
organizaciones de izquierda y entre casi todas hay serios enfrentamientos,
de los cuales los principales perjudicados son los propios estudiantes
y de hecho, ha hecho que surja el escepticismo y la desconfianza
entre un sector de los estudiantes. Ya es hora de cambiar las cosas
y aprovechar todo el potencial del movimiento estudiantil, que unido
y en lucha, puede ser junto ala clase obrera, e! motor de avance
social.
El Sindicato de Estudiantes fue creado bajo la creencia
de que era importante que los estudiantes nos dotásemos de
un instrumento de lucha «permanente» que nos permitiera
organizar grandes luchas y también defender nuestros derechos
en el día a día. Las coordinadoras, que solo existían
durante las luchas, no nos servían por lo que decidimos formar
un sindicato de estudiantes estable. El S.E. fue un punto de referencia
en las luchas de 86/87 y logró coordinar y unir a todo el
movimiento a nivel estatal.
Desde entonces a llovido bastante y se han producido
magnificas luchas. Las últimas luchas, antes de las de este
año, que se llevaron en la universidad fueron en el 93, en
contra de la subida de las tasas, y en ellas participaron miles
de universitarios con el apoyo de muchos institutos. Esta lucha
universitaria, la más importante desde el curso 79/80 reflejé
los puntos débiles del movimiento estudiantil, su análisis
nos hace comprender la necesidad de la unidad del movimiento estudiantil.
El curso 93-94 fue muy importante, pues como ya hemos
dicho, supuso el resurgir de las luchas universitarias. Hemos explicado
los factores que dieron lugar a estas luchas. Las contradicciones
del sistema, agudizadas por las crisis, la acumulación de
problemas endémicos de la enseñanza y la falta de
perspectiva laboral, crean un ambiente potencialmente explosivo
entre los estudiantes.
La política reaccionaria del gobierno PSOE en
la enseñanza, actuó como detonante —igual que
hoy lo hace el PP profundizando en éstas— provocando
explosiones y luchas importantes.
En 1994 el presupuesto de educación subió
sólo un 1 ‘5%, provocando el retraso en el plazo de
aplicación de la LOGSE (aprobada en el verano del 90). Del
presupuesto previsto para el período 90-94, sólo se
invirtió el 67%, originando graves problemas, que todavía
hoy acarreamos. El recorte de presupuesto hizo que se atrasaran
unos de los aspectos más progresistas de la LOGSE y otros
nunca se hayan cumplido, puesto que los recortes se han repetido
hasta hoy.
El desempleo actúa como un mazo sobre muchos
jóvenes, que tienen que invertir cientos de miles de pesetas
en un titulo que seguramente no les servirá para mucho. La
Universidad es una fábrica de parados, ya que el capitalismo
como sistema está en crisis. Es la razón fundamental
que lleva a la burguesía a cambiar de política con
respecto a la universidad. Ya no se trata de facilitar el acceso
de los jóvenes a las facultades, sino al contrario, de obstaculizarlo.
Un ejemplo más que claro lo encontramos en Alemania, donde
los planes del gobierno prevén, en los próximos años,
reducir drásticamente el número total de universitarios.
La Universidad, a nivel europeo, es un polvorín que puede
estallar en cualquier momento. Este año sólo ha sido
el principio de grandes luchas, con 20.000 estudiantes en las calles
de Madrid.
Hoy por hoy, no debemos olvidar la lucha cotidiana
en los centros de estudio para democratizar los reglamentos de régimen
interno y defender nuestros derechos. Democratizar la escuela conquistando
nuestros derechos, debe ser prioritario en nuestro trabajo; así
como la lucha contra la represión a los estudiantes. Las
medidas represivas que nos imponen, van siendo más peligrosas
día a día, desde el endurecimiento de la Carta de
Deberes y Derechos, dar más poder a las juntas directivas,
contacto de profesores con la policía, cámaras de
video-vigilancia en algunos institutos y «seguratas»
en la puerta hasta la entrada de los cuerpos represivos en nuestras
facultades e institutos, con las consiguientes cargas policiales
al más puro estilo franquista, como describió el rector
de la Universidad Autónoma de Barcelona la intervención
de los antidisturbios ante la protesta de cientos de estudiantes
con motivo de la visita de Aznar a la Universidad. Esto no es un
caso aislado, en otros países, los cuerpos represivos han
llegado a tomar universidades para controlar luchas y evitar la
organización de los estudiantes.
DEL 96 A HOY.
El curso 96 empezó ya caldeado con movilizaciones
estudiantiles en contra del cierre de los nocturnos. La subida del
precio de los comedores y el transporte escolar hizo que se uniera
toda la comunidad educativa el 24 de octubre, con 25.000 personas
en la manifestación. Pequeñas concesiones a estas
luchas hicieron que desde la Plataforma en Defensa de la Educación
Pública, se frenara la lucha; pese a los llamamientos de
los estudiantes a dar un paso adelante con la convocatoria de huelga
general en educación. En todo el Estado se estaban convocando
huelgas generales de estudiantes con una participación masiva.
Pero el movimiento estaba descoordinado. Estas magníficas
luchas de estudiantes, no fueron sólo producto de las agresiones
de inicio de curso, la educación pública estaba viviendo
el recorte presupuestario más grave en 20 años.
En el otoño del 96 no sólo nos movilizamos
estudiantes, derechos democráticos y donde los profesores
cobran menos que en la pública, pero que a pesar de tener
titularidad y gestión privada son sostenidos con fondos públicos,
enriqueciendo a unos cuantos empresarios que han hecho de la educación
un negocio. Contemplando además, que la mayoría están
ligados a la jerarquía católica, con el consiguiente
control ideológico. Defendemos la integración de la
concertada ala red pública, como la mejor forma de defender
los derechos de los estudiantes y trabajadores de la privada concertada.
POR UNA FEDERACIÓN DE ESTUDIANTES
DE IZQUIERDAS.
En gran medida, los acontecimientos irán en
un sentido u otro dependiendo del grado de organización y
coordinación que alcance el movimiento. La historia demuestra
que estos factores han sido siempre fundamentales. Organizarse es
unirse, coordinarse, adquirir más fuerza y estar mejor preparados
para defender nuestros intereses.
En estos momentos, esa organización capaz de
aglutinar a todos los estudiantes que queremos luchar por transformar
la enseñanza y la sociedad, no existe, pues el Sindicato
de Estudiantes cayó en proceso de degeneración hasta
convertirse en una pequeña máquina de recibir subvenciones,
dirigida por una camarilla burocrática y en la que ha sido
suprimido cualquier vestigio de la democracia interna; fruto de
este proceso y de una etapa de expulsiones internas, surge el SEI,
recogiendo las mejores tradiciones del SE y del movimiento obrero.
El SEI ha realizado numerosos llamamientos a la unidad
y a la creación de un frente unitario para luchar por transformar
la enseñanza y la sociedad. Es mas desde el SEI y desde Alternativa
Universitaria de Málaga y Granada, se ha propuesto la necesidad
de un encuentro de bases de las distintas organizaciones de izquierdas
de todo el estado para impulsar un proceso de unificación.
En las asambleas realizadas en Madrid convocadas por la Coordinadora
de Estudiantes de Izquierdas —mayoritaria en la Universidad
Complutense de Madrid— y por la Federación de Asociaciones
de Estudiantes de Izquierdas —mayoritaria en la Universidad
Autónoma de Madrid, para preparar las ultimas luchas, los
estudiantes demostraron su predisposición a la unidad. Ahora
solo falta que los dirigentes de estas organizaciones pongan empeño
en seguir avanzando.
Desde luego la organización estudiantil promovida
por el aparato del PSOE, la AES, de la que forman parte integrante
ADEA y AJEC; hoy juegan un papel de oposición y se vinculan
a las luchas contra el PP, aunque no dudamos que se desvincularán
de estas en la medida en que lo diga la dirección del PSOE.
Sus intereses son burocráticos y están muy alejados
de los de los estudiantes, defendiendo posturas reformistas que
no van a la raíz de los problemas. El mejor ejemplo del papel
que juegan en las luchas, es el que se esta dando en Zaragoza, rompiendo
la unidad de acción y convócando con una organización
estudiantil con influencia derechista, vinculada al PAR —Partido
Aragonés— que gobierna con el PP en Aragón y
presta apoyo parlamentario al gobierno de Aznar—. Si nos remontamos
a las luchas del 96 y en la Huelga en Aragón por unas transferencias
dignas en el 97, ADEA fue de esquirol en todas ellas.
La Federación está por crear, aunque
esto no se puede lograr de la noche a la mañana. De hecho,
la división que hoy existe entre las diferentes organizaciones
estudiantiles es un obstáculo para conseguirlo, dado el sectarismo
que existe entre ellas.
La división sólo nos perjudica a nosotros
y beneficia a nuestro enemigo. Hemos de defender nuestros derechos
de la forma más inteligente y efectiva posible, superando
los intereses de los aparatos burocráticos que existen en
algunas organizaciones. Y eso no es fácil de conseguir.
Siempre van a existir diferentes corrientes políticas,
pero en una organización que prime la democracia interna,
se garantiza la defensa de tus ideas. Mientras esto ocurra, estamos
seguros que se podrá trabajar Federación estatal unitaria
en la defensa de los intereses de la juventud.
EN DEFENSA DE LOS DERECHOS DE LA JUVENTUD.
La burguesía es consciente de que si la confianza
en el sistema y su ideología se resquebraja, quedaría
gravemente dañado uno de los pilares fundamentales de su
poder político. La historia del movimiento estudiantil es
rica en manifestaciones de rechazo al sistema y su ideología.
He ahí una de las tareas más importantes
de los estudiantes de izquierdas y sus organizaciones: combatir
las ideas y los prejuicios del sistema, oponiendo ideas que representen
los intereses de nuestra clase, la clase trabajadora.
Debemos exigir una enseñanza participativa,
racional y
democrática que se base en estimular el espíritu creativo
y crítico y no en domesticarlo.
Evidentemente nosotros luchamos contra el modelo educativo
vigente que se apoya en fomentarla competencia entre los jóvenes.
Esa enseñanza pública, laica, democrática,
científica y de calidad se concreta en una serie de reivindicaciones
esenciales:
• Enseñanza pública y gratuita
para todos los grados educativos.
• Prioridad de la educación en el gasto
presupuestario, partiendo de un 7% del PIB. Congelación de
las subvenciones ala privada y progresiva incorporación de
ésta ala red pública.
• Una enseñanza de calidad, desmasificada
y con el profesorado necesario y suficientemente preparado.
• Una enseñanza democrática en
la que se respeten los derechos básicos (huelga asamblea
y reunión en horario lectivo); en la que desaparezcan los
obstáculos y trabas que dificultan el desarrollo educativo
de los jóvenes (revisión del sistema de exámenes
en favor de la evaluación continua, basándose en los
trabajos prácticos y participativos en vez de la prueba individual
y puntual)como la selectividad y los números clausus; paritaria
en cuanto a composición de los órganos de gobierno
de institutos, colegios y universidades.
En definitiva, un sistema educativo al servicio de
la mayoría de la sociedad, que contribuya a formar hombres
y mujeres libres e inteligentes.
TERMINAR CON EL GOBIERNO. ROMPER
EL PACTO SOCIAL.
El periodo actual se caracteriza por un aumento de
la confianza de la burguesía y sus representantes políticos.
Con el «viaje al centro» esperan tener el gobierno en
sus manos otros tres o cuatro años. Su supuesta línea
de «centro» no significa que rebajen sus intenciones,
simplemente expresa la rentabilidad de sus acuerdos —firmados
o sin firmar— con los dirigentes sindicales, e incluso con
el PSOE, en temas clave como la reforma laboral del 97, ci pacto
de las pensiones, la existencia de las ETTs y subcontratas, la moderación
de los salarios y en especial en el proceso de construcción
europea.
La situación económica de crecimiento,
junto con la venta masiva de empresas estatales rentables, ha ayudado
al gobierno de la derecha a llevar adelante sus políticas
de traspaso descarado y gigantesco de recursos a los ricos. El “España
va bien” se ha convertido en una de sus mas celebres consignas
propagandísticas, el problema es ¿Para quien? Las
tres medidas más recientes han sido la reforma del IRPF,
el regalo de 1 ‘3 billones de pesetas a las grandes compañías
eléctricas —que pagaremos los de siempre con un aumento
en el recibo de la luz— y la reducción del precio del
dinero al 3’5%, los realmente beneficiados por esta medida
serán los bancos, que comprarán el dinero mucho más
barato y seguirán vendiéndolo al precio de antes —excepto
para los clientes «distinguidos»—. Coincidiendo
en el tiempo, se recorta el dinero destinado al desempleo en cientos
de miles de millones.
Los estudiantes tras mas de cinco huelgas generales
e innumerables jornadas de lucha locales o provinciales sabemos
lo caro que resulta conseguir frenar la política reaccionaria
del PP. Cuando las reivindicaciones afectan a los beneficios de
los ricos o se exigen mas derechos democráticos el gobierno
a demostrado ser el heredero de la mas rancia derecha española.
La represión contra los mineros de Asturias, contra las luchas
estudiantiles o el aumento del presupuesto destinado a los cuerpos
de «seguridad» es la otra cara de la moneda «centrista».
El PP no va a cambiar su política, los reajustes
del partido y el gobierno, no son sino preámbulo de una política
mucho más agresiva. La única forma de acabar con esa
política de más para los ricos, es acabar con el PP.
Para conseguirlo es imprescindible la unidad de acción de
toda la izquierda, en torno a un programa de transformación
social. Es desde la base y la lucha como se forja la unidad de la
izquierda A los dirigentes del PSOE izquierda unida debe ofrecerles
otra vez la unidad, pero para defender: las 35 horas sin reducción
salarial, la eliminación de la precariedad laboral, un subsidio
de desempleo para todos los parados, un Salario Mínimo Interprofesional
(SM!) decente, no inferior a 100.000 pesetas mensuales, una enseñanza
pública de calidad, equiparación de todas las pensiones
a este SMI, viviendas de protección oficial que cubran las
necesidades reales y a precios asequibles...
Los dirigentes sindicales, en especial los de CCOO,
opinan que los sindicatos deben de ser apolíticos, a favor
de la pretendida «autonomía». Nosotros no podemos
ser neutrales en ningún momento, nadie lo es. La postura
mantenida por Antonio Gutiérrez (Secretario General de CCOO)
sólo demuestra que no está interesado en que TU crezca,
ya que buena parte de su militancia está afiliada a CCOO
y la coalición está absorbiendo gran parte del descontento
acumulado entre el movimiento sindical.
Un apoyo a IU es la mejor manera de lograr un gobierno
realmente de izquierdas, siempre y cuando, no de un cheque en blanco
a los dirigentes socialistas. Nosotros reclamamos el voto de la
juventud para IU. Pese a sus limitaciones y errores —como
el apoyo al Código Penal— IU es la organización
de masas más a la izquierda, y la que puede jugar un papel
decisivo en la unidad de los estudiantes de izquierdas.
TRANSFORMAR LA SOCIEDAD.
Pese a que como explicábamos el capitalismo
intenta adoctrinar a la juventud con todos los medios a su alcance,
no pueden ocultarnos las terribles consecuencias de un sistema basado
en la explotación del hombre por el hombre. A cada paso de
este sistema las riquezas y privilegios se concentran cada vez en
menos manos con la creación y fusión de grandes compañías
multinacionales, a cada paso, también, la miseria se extiende
a cada vez más personas. Sólo en el Estado español
existen 8 millones de pobres (según el último informe
de Cáritas), en Estados Unidos —el país más
poderoso de la tierra— ya son 40 millones viviendo en la miseria,
37 millones no tienen cobertura sanitaria, 27 no saben ni leer ni
escribir y un millón y medio están presas. En el llamado
tercer mundo la situación está dando escenas de autentica
barbarie, con cruentos genocidios, hambre generalizada, explotación
de más de 250 millones de niños como mano de obra
barata... Si algo puede definir el andar de esta sociedad senil
es el viejo dicho «de los ricos cada vez más ricos,
los pobre cada vez más pobres» —K Marx—.
Para nosotros la única manera de defender nuestros
derechos es la lucha y la organización consciente de la juventud.
Lo primero es luchar por una enseñanza de calidad para los
hijos de los trabajadores y por el derecho a un empleo digno al
terminar nuestros estudios. Pero ¿Es capaz el capitalismo
de satisfacer nuestras demandas? Evidentemente no. Mientras exista
una sociedad dividida en clases no podemos hablar de una enseñanza
igual para todos y la propia existencia de estas clases justifica
¡a explotación de una mayoría para la satisfacción
de los inmensos beneficios de una minoría. Nuestras reivindicaciones
básicas, fiel reflejo de nuestros intereses, son revolucionarías
en la medida en que este sistema es incapaz de garantizarlas.
En el mundo existen recursos suficientes para asegurar
una vida digna para todos, el problema no es otro que estos están
al servicio de una minoría. Los burgueses se escandalizan
cuando proponemos abolir la propiedad privada de los medios de producción
y nos responden demagógicamente que ha que defender el derecho
a la propiedad privada de todas las personas. La realidad es que
la mayoría de la población de todos los países
carecen de cualquier propiedad más halla de quienes tienen
la suerte de tener vivienda y medio de transporte. La inmensa mayoría
de las familias viven gracias al trabajo asalariado en las empresas,
fábricas y latifundios agrícolas de una minoría.
Sólo los burgueses tiemblan miedo ante la abolición
de la propiedad privada «Los proletarios no tienen nada que
perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un
mundo que ganar. »
Los estudiantes de izquierdas tienen que explicar que
el único medio por el que un gobierno de izquierdas puede
resolver de forma definitiva los problemas que agobian hoy a la
mayoría de la sociedad y garantizar un futuro digno para
todos, es mediante la planificación democrática y
racional de los recursos económicos en beneficio de la mayoría
de la población. Hay que rechazar con argumentos que el capitalismo
sea el único sistema posible, y demostrar que es necesario
socializar los cinco grandes grupos bancarios privados y las cincuenta
grandes empresas que facturan más de 100.000 millones de
pesetas al año, para poner toda esa riqueza que es producto
de la labor colectiva al servicio de todos. Si esos grandes recursos
no están en manos del Estado, serán ellos los que
determinen la política que deben seguir los gobiernos. En
esas circunstancias, cualquier gobierno de izquierdas acabará
administrando la miseria y desilusionando a las masas, como le ocurrió
al anterior gobierno de Felipe González.
La experiencia demostrará a la mayoría
de la clase obrera y estudiantes que no sólo hay que echar
al PP del gobierno, sino que es necesario lograr una sociedad socialista.
Zaragoza, Febrero 1999
|