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El Imperialismo
después del 11S
El 11 de Septiembre, un antes y un después
Los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York
y el edificio del Pentágono, debemos entenderlos, como un
punto de inflexión en el desarrollo del imperialismo. No
se trata de un factor determinante, sino de un síntoma que
muestra el nivel de barbarie alcanzado bajo el capitalismo, y un
elemento acelerador, que desemboca en una nueva fase imperialista.
No es la causa de los cambios que el imperialismo ha sufrido, sino
un elemento más de un proceso histórico, que venía
desarrollándose, que actúa como chispa.
Tras el 11 de Septiembre cambia la correlación
de fuerzas entre las potencias imperialistas. EEUU va a desplazar
al resto de potencias, tanto a las que ya venía marginando;
China y Rusia, como a antiguos aliados; Francia, Alemania y otros
países de la UE.
Excusándose en la lucha contra el terrorismo, la administración
norteamericana inicia una ofensiva, para mejorar la posición
de EEUU en los conflictos de intereses entre potencias.
Si una lección se desprende fácilmente
de los atentados del 11-S, es el papel nefasto del terrorismo. Esta
táctica individualista, ayuda a quien pretende atacar. Los
Atentados del 11-S, estaban enfocados contra el imperialismo americano,
sin embargo éste, ha salido fortalecido, no debilitado. Es
un método de lucha contraproducente.
La burguesía americana ha utilizado el 11-S,
para justificar una oleada de medidas reaccionarias, destinada a
fortalecer su posición, tanto de puertas adentro, como en
el terreno internacional. Pero desde el 2001, no ha sido la única
en usar la excusa del terrorismo para aplicar su programa, sin ir
más lejos el PP, ha justificado muchas de sus medidas (especialmente
en el recorte de derechos democráticos) en la lucha contra
ETA.
Así, ha fortalecido su aparato represivo, con
aumentos presupuestarios históricos, tanto del interior (CIA,
FBI, Guardia Costera) como exterior (Ejército). Lo mismo
ha ocurrido en Inglaterra, España y otros países,
también bajo la coartada de la batalla contra los terroristas.
Esto ha venido unido a importantes recortes de derechos democráticos,
especialmente con leyes que permiten estar bajo arresto y sin abogado
durante un tiempo casi indefinido, o, como ha ocurrido en el estado
español, con leyes que permiten ilegalizar partidos políticos.
Estas medidas hoy se usan contra supuestos terroristas o grupos
que simpatizan con ellos (aunque sólo sea ideológicamente).
Pero el día de mañana, ante una situación social
difícil para la burguesía, no cabe duda de que se
usarán contra los que luchamos política y sindicalmente
contra el capitalismo. Los ejemplos de la aplicación de leyes
antiterrorista a militantes del movimiento obrero, incluso en nuestro
propio país, así lo atestiguan.
A estas medidas represivas se suman los recortes de
los escasos gastos sociales. La lucha contra el terrorismo sirve
para desviar la atención de los trabajadores y que no se
fijen en sus verdaderos problemas; aumento del paro, caída
del nivel de vida, inexistencia de sanidad gratuita... Mientras
tanto, el empeoramiento de la educación, la sanidad, las
prestaciones sociales...pasa a un segundo plano.
Y por supuesto, la pieza clave de la política
de Bus, después de Septiembre de 2001; las nuevas intervenciones
imperialistas. El terrorismo beneficia a quien lo padece, y EEUU
lo sabe. Por ello las campañas de Afganistán o Iraq
no son para combatirlo, son por motivos económicos y estratégicos.
Pero además estas intervenciones unidas a, la pauperización
de las masas en los países del tercer mundo y la ausencia
de una alternativa a esta sociedad desde la caída de la URSS,
producen un caldo de cultivo idóneo para que florezca el
integrismo y su vertiente armada, el terrorismo contra occidente.
EEUU lo sabe, no va hacer nada para evitarlo, porque le sirve la
coartada ideológica: la “lucha contra el terrorismo
internacional”.
Hacia el mundo de una sola potencia
Tras el 11-S EEUU trata de eliminar competidores en
áreas de importancia estratégica y económica.
La caída de la URSS y con ella, de todo el bloque
que encabezaba, abrió una nueva fase en la correlación
de fuerzas entre las potencias.
Dejó de existir una potencia capaz de hacer
frente militarmente a EEUU. Esto permitió intervenciones,
que antes no se hubieran hecho por temor a un enfrentamiento entre
los dos bloques, capitalista y comunista burocrático. La
Primera Guerra del Golfo, fue el primer capítulo de una serie
de intervenciones, que acabaron llegando hasta los Balcanes, zona
de tradicional influencia soviética.
A la vez el capitalismo se ha extendido por todo el
planeta, empezando por los países ex-comunistas. La nueva
fase capitalista, conocida como globalización, ha aumentado
el dominio de las multinacionales en el mundo, por métodos
políticos y económicos; gobiernos que aplican recortes
de derechos laborales, privatizaciones... o organismos, como la
OMC, FMI o BM, que les obligan a aplicarlas.
La guerra es la continuación de la política. Si los
medios políticos y económicos no permiten controlar
un país o área de interés, se usa la violencia,
y en este punto es donde se llevan adelante la carnicerías
imperialistas que hemos visto a lo largo de los 90.
Además la crisis del movimiento obrero, ha permitido que
tanto los procesos políticos y económicos, como las
guerras imperialistas, se realizasen sin apenas oposición.
El imperialismo ha recibido de esta crisis el apoyo más importante.
A lo largo de la década de los 90, EEUU y la
, han ido desplazando a Rusia y a China de importantes áreas,
donde tenían relativa influencia (Países del Este,
Oriente Próximo y Sudeste Asiático).
Conseguido este objetivo, y siguiendo las leyes de
la competencia del capitalismo, “el pez grande se come al
menos grande” (decir al chico sería inexacto), desplazado
el otro bloque, dentro del bloque “occidental” se comienza
a pelear por la hegemonía en diferentes zonas de importancia.
Es llegado a este punto, cuando EEUU se plantea la necesidad de
desplazar a sus antiguos aliados, y se entra en la actual fase.
La competencia bajo el capitalismo, igual que la búsqueda
de la mayor ganancia individual posible, es un proceso irrefrenable,
y quien no lo asume así acaba desapareciendo bajo el que
lo afronta y se lanza a la ofensiva.
Primer paso; Afganistán
Historia
La campaña de propaganda lanzada para justificar
esta agresión, podría sintetizar el velo ideológico,
con el que se quieren cubrir las atrocidades. Bin Ladem o Sadam
Hussein (el “malo malísimo”), un régimen
tiránico, colaboración con el terrorismo... No entraremos
a valorar la veracidad de estos hechos, pero lo que debe quedar
clarísimo, es que cuando se nos presentan como las causas
para una intervención, se está mintiendo. Bin Ladem
o Sadam, eran antiguos aliados de los EEUU, este país apoya
e impone gobiernos despóticos por todo el globo, financia
paramilitares (como la “Contra” de Nicaragua que luchó
contra la Revolución Sandinista en los años 80)...estos
hechos, que nadie duda de su certeza, ayudan a desenmascarar el
cinismo de la burguesía norteamericana y sus aliados.
Sin ir más lejos, el integrismo, es una ideología
religiosa, que ha sido armada y financiada por occidente, sobre
todo EEUU, desde años 50. Trataban así de levantar
un freno a las revoluciones coloniales, que luchaban por instaurar
regímenes de socialismo deformado o burocrático, al
estilo de la URSS, alineándose con ésta, frente al
bloque capitalista.
En Afganistán así ocurrió. La
Revolución del Partido Democrático del Pueblo de Afganistán
(PDPA) en 1979, se enmarca en este tipo de movimientos. Tras ésta
el nuevo régimen, que sigue el modelo de la URSS, realizó
importantes reformas; agraria, educativa, de derechos de la mujer...
Medidas que chocaron con los intereses de terratenientes afganos
y las monarquías vecinas.
En este contexto EEUU decide intervenir, por medio
de Pakistán y sus servicios secretos, y la CIA. Arman a los
conocidos como señores de la guerra ( se trataba de mercenarios,
traficantes de heroína y de mujeres, a los que el presidente
americano Ronald Reagan calificó como “los campeones
de la libertad”) y a talibanes (integristas formados en madrazas,
escuelas del Islam, de Pakistán).
A la vez, la URSS mete a su ejército. La guerra que se inicia
durará hasta el año 1989. Perdieron los soviéticos,
por los mismos motivos que hoy EEUU no controla el país,
la guerra de guerrillas y de desgaste llevada a cabo por el bando
financiado por el imperialismo.
Aún así la pacificación del país
no llega. Entre 1989 y 1996, hay continuas guerras entre los señores
de la guerra, que en la práctica actúan como señores
feudales, y sumen todo el país en el más absoluto
caos.
En 1997 comienzan a haber contactos entre los talibanes,
el Departamento de Estado de EEUU y UNOCAL. Esta empresa californiana,
dedicada a la industria del petróleo y gas, tiene un proyecto
de un alto valor para ella, y para la economía de su país;
el gaseoducto; Turkmenistán-Pakistán-Afganistán.
Se promete apoyar a los talibanes (uno de los múltiples bandos
en lucha desde 1989), y éstos a cambio se comprometen a permitir
el trazado de dicho gaseoducto.
EEUU ordena a sus aliados de la zona, Pakistán
Y Arabia Saudí a ayudarles. No tardarán en toman el
poder, y, cuando lo hacen, el Departamento de Estado de EEUU manda
una nota de reconocimiento y apoyo al nuevo régimen.
Sin embargo el programa integrista del gobierno obliga
a dar la espalda a occidente. El gaseoducto queda relegado y los
talibanes se convierten en enemigos y objetivo a batir.
Motivos económicos de la intervención
Afganistán se encuentra en medio de Asia Central.
Esta zona posee una gran riqueza energética
(gas y petróleo),de hecho es la única zona capaz de
competir, en este terreno, con Oriente Próximo. El Imperialismo
desde el S XIX ha buscado su control, por este motivo.
El enfrentamiento a finales del S XIX entre Inglaterra
y Rusia por el control de la zona, se conoció como el gran
juego. Este choque lo ganó Inglaterra, que estableció
un protectorado en Afganistán. Sin embargo la influencia
rusa, y después soviética (se instalaron varias repúblicas
soviéticas en la zona) siguió siendo muy importante.
La pugna por esta zona no acaba de resolverse hasta Octubre de 2001.
En esta fecha, la intervención de EEUU y la UE, producen
el desplazamiento definitivo de la influencia rusa y china.
La guerra de Octubre de 2001 es la última ofensiva
del bloque occidental contra Rusia y China. Van a desplazarlas de
una zona del mundo, Asia Central, donde aún conservan influencia.
Por lo tanto, EEUU, y en parte la UE todavía, ganan.
Estas potencias se convierten en hegemónicas en la zona,
aunque con clara ventaja de EEUU, que es quien toma la iniciativa,
y quien sacrifica la mayor parte de los reursos para la invasión.
EEUU pone bases militares para el ataque en Uzbekistán,
Tayikistán y Turkmenistán, que aún no ha retirado,
además de contar con el régimen aliado de Pakistán.
Sólo le faltaba la pieza central, Afganistán. Lo invade
y ocupa, pero aún no lo controla.
Han conseguido tener bajo su yugo a una zona de gran
importancia energética, aunque el control aún no es
lo suficientemente fuerte como para que empiece a dar los beneficios
esperados.
Segundo paso; Iraq
Controlada Asia Central, conseguir el control del Golfo
Pérsico, supondría poner cerco a los recursos energéticos
mundiales.
Para ello no bastaba con los reinos aliados de la zona,
y las bases militares, debe controlar también Iraq; tanto
por sus reservas de crudo, como por su situación estratégica
en la zona.
La campaña de propaganda para justificar la
agresión es similar a la de Afganistán, aunque con
rasgos propios. Las armas de destrucción masiva, régimen
tiránico, terrorismo... En este caso no sólo no son
las causas reales d la intervención, sino que muchos de estos
hechos se han demostrado ser mentira.
Las armas de destrucción masiva, cada día está
más claro, que fueron una burda invención, y las relaciones
con Al-Qaeda, queda en entredicho, cuando oímos a sus líderes
calificar a Sadam de infiel.
La idea de la “guerra liberadora”, es negada por un
Informe del Departamento de Estado de EEUU hecho público
recientemente. En él se dice que la “democracia en
Iraq podría poner en riesgo los intereses estadounidenses”,
pues podría llegar un grupo anti-occidental.
Historia
Sadam, era la cabeza de un régimen bonapartista,
que con la traidora colaboración del PCI, consiguió
frenar la revolución colonial. Fue apoyado por EEUU, quien
lo armó y financió para luchar contra el Irán
y la Revolución del Ayatolá, en la década de
los 80.
A comienzos de los 90 este apoyo le había convertido en un
país rico y poderoso militarmente. Era un riesgo para el
control de la región, y sobre todo para Israel, portaviones
occidental. La Primera Guerra del Golfo tuvo como objetivo debilitar
al régimen y disipar la amenaza. La invasión de Kwait,
aceleró la intervención, pues mostró la amenaza
real para los intereses en la zona, que suponía el régimen
iraquí.
Motivos económicos
de la intervención
Petróleo
EEUU consume el 25% del crudo mundial, y según
el Informe Anual de la Energía del gobierno de los EEUU,
en los próximos años su demanda va a aumentar un 61%,
y la dependencia exterior para satisfacerla entre un 55 y un 68%.
Ante esta situación no pueden permitir que el precio de esta
materia lo controlen otros.
El cerco a los recurso energéticos, de Asia
central y el Golfo Pérsico, son puntos clave del programa
de la burguesía americana. Bus, en las elecciones en las
que fue elegido, se presentó con la consigna de la “Seguridad
Energética”, es decir, hacer todo lo posible, para
garantizar el suministro, lo más barato posible, de recursos
energéticos.
Iraq es la segunda reserva de crudo y uno de los lugares
donde más barato es extraerlo (1 dólar por barril
frente a los 5 de Malasia u Omán). Además su situación
geográfica lo convierte en pieza clave para el control de
toda la región.
Mercado de Capitales
Hasta 1971 el mercado de capitales se rige por el patrón
oro, es decir el oro era el instrumento de intercambio en el mercado
internacional y su acumulación por los Bancos Nacionales,
era de lo que dependía el valor de la moneda nacional.
Pero ese mismo año, el presidente norteamericano
Richard Nixon, saca al dólar del patrón oro, y comienza
así el “patrón dólar”, es decir
el dólar cumple la función que cumplía el oro.
Por ello, hasta ahora, EEUU ha permitido que el precio
del petróleo lo controlase la OPEP. La economía americana
gasta dólares en petróleo, pero los países
de la OPEP mandan esos dólares, y los del resto de países
que les compran crudo, al sistema financiero (bancos, fondos de
inversión...), controlado por empresas estadounidenses. De
esta manera el petróleo le sale gratis a la economía
estadounidense. Los dólares que se gastan, vuelven, y lo
hacen acompañados de otros muchos, gastados por otros países
en la compra de petróleo, pues el comercio de crudo se realiza
en dólares.
Pero la hegemonía en el mercado de capitales
se pone en peligro para el dólar, con la aparición
del euro.
Iraq, Irán y Corea del Norte (casualmente el
conocido “eje del mal”) decidieron hacer las transacciones
con la UE, en , en vez de dólares. Rusia ya lo hace con Alemania,
y está estudiando hacerlo con el resto de la UE. La Venezuela
de Chávez también se lo está planteando, quizá
esto explicaría el entusiasmo del embajador de EEUU en este
país el día del golpe de estado fallido en Abril de
2002. También la OPEP en conjunto ha estudiado la posibilidad
de vender crudo en euros, para los países que tienen esta
moneda.
Este cambio pondría en serio peligro la hegemonía
del dólar en el mercado de capitales, lo cual supondría
un duro golpe para su economía, que alcanza unos niveles
de endeudamiento, sólo soportable, por los beneficios que
obtiene de la posición privilegiada de su moneda, en el comercio
internacional.
La “Liberación de Iraq”, no sólo
ha puesto fin al comercio de este país con la UE en euros,
sino que ha servido de aviso para aquellos, que como los países
de la OPEP, se lo estaban pensando. Esta campaña imperialista
ha salvado al dólar, por lo menos de momento.
El enfrentamiento de las potencias occidentales
La intervención en Iraq, en Marzo de 2003, abrió
serias fisuras entre las diferentes potencias.
La oposición de Rusia y China, está dentro
de la lógica tradicional de la política de bloques,
pues siempre han sido desplazadas por las potencias occidentales,
y en este caso, tampoco podían obtener porción gustosa
del reparto.
Lo novedoso esta vez ha sido la posición de Francia y Alemania.
Una idea que debe quedar clara es que las burguesías
francesa y alemana no son pacifistas ni humanitarias. Y, en esta
última década, los ejemplos que lo demuestran no son
escasos. Alguno de los más conocidos pueden ser la actitud
alemana, que instigó guerras violentísimas de carácter
ultra nacionalista y xenófobas, para lograr atraer a su área
de influencia económica a la Antigua Yugoslavia, o la francesa,
apoyando a grupos como los hutus de Somalia o paramilitares en Sierra
Leona, para que le defiendan su dominio de diamantes y otros recursos
en África.
Estas potencias no apoyan la guerra porque no les resultaba
rentable a sus intereses.
EEUU negoció el botín antes de la guerra,
pero ofreció poco. Y no se trata de una cuestión de
mala voluntad o egoísmo, sino de la correlación de
fuerzas, Antes de esta guerra Alemania y Francia estaban sumidas
en una fuerte crisis económica, y sin un poder militar capaz
de hacer frente a Bush, ni que suponga una ayuda decisiva. EEUU
está en una posición de ventaja, y se aprovecha de
ello. La negociación se mantiene a lo largo de todo el curso,
y el teatro del Consejo de Seguridad de la ONU, es lo que se nos
muestra de la misma, deformado y ocultando los verdaderos términos
del debate.
Ni a Francia ni a Alemania les interesa apoyar la guerra
por escaso botín que se les ofreció. Las consecuencias
de ese apoyo, son más graves, que los beneficios que se podrían
obtener. El aumento de la conflictividad social en sus países,
la posibilidad de que la guerra agravaar su crisis económica
o el aumento de la inestabilidad en Oriente Próximo, zona
con amplias relaciones comerciales con la UE, pesan más en
la balanza que el trozo de tarta que les tocaría.
Además Francia contaba ya con jugosos contratos
con el régimen de Sadam, para que sus petroleras extrajeran
el crudo iraquí, si éste caía, esos contratos
se anularían pasando a manos de empresas estadounidenses.
Aparte de estos motivos, aparentemente coyunturales,
está el enfrentamiento económico de fondo. Dos economías,
la de EEUU y la de la UE, que se han desarrollado muchísimo,
y que compiten cada día más, por los mismos mercados.
El enfrentamiento va a ir a más, y el tema del mercado de
capitales demuestra que el desarrollo de una implica, a largo plazo,
daño para la otra.
Dentro del capitalismo las contradicciones entre diferentes burguesías
son inherentes al mismo, y antes o después dichas contradicciones
son resueltas en enfrentamientos armados, como la historia a demostrado
(1914 y 1939).
El papel de la ONU
Para analizar este papel, hemos de comprender primero
la naturaleza de este organismo. La ONU es un organismo creado por
las potencias imperialistas.
En momentos en los que hay un enemigo común
(como ocurría con la existencia del bloque comunista burocrático)
o bonanza económica, hay paz, las contradicciones entre las
potencias pasan más desapercibidas. Pero cuando éstas
aparecen, la ONU demuestra su inutilidad. La inexistencia de la
URSS y sus aliados, hacen que las relaciones entre las potencias
dependa, cada vez en mayor medida de la coyuntura económica.
La ONU puede resolver diferencias y problemas secundarios.
Los problemas importantes entre las potencias (como el control de
los recursos energéticos del planeta y el del mercado de
capitales), los resuelven las potencias a parte de la ONU.
EEUU, única super-potencia mundial, con teorías
como “lucha contra el terrorismo internacional” o “la
teoría del ataque preventivo”, se salta toda la legalidad
internacional y organismos, si no le son fieles a sus intereses.
Es la vieja ley del más fuerte. Y la ONU es totalmente inútil
en estos casos, porque las potencias enfrentadas, todas ellas capaces
de vetar cualquier decisión, y por lo tanto de paralizar
cualquier decisión, aspiran a que este organismo realice
un papel antagónico. EEUU quiere una ONU sumisa a sus intereses
y el resto de potencias, quieren una ONU que frene a EEUU.
Por supuesto ninguna potencia quiere una ONU democrática,
ya que en ese caso perderían su control.
Estas contradicciones convierten a la ONU en un instrumento
inservible para resolver cualquier problema importante, derivado
de las diferencias entre las distintas burguesías.
Aquellos que plantean que las tropas de ocupación
deberían estar bajo bandera de la ONU, desconocen la naturaleza
de este organismo. Si mañana la ONU dirige la ocupación
de Iraq, sería porque previamente todas las potencias habrían
llegado a un acuerdo sobre el reparto del pastel que las satisficiera.
Pero la ocupación seguiría siendo igualmente imperialista
y de expolio, sólo que con todas las burguesías de
acuerdo.
La ONU, no es más que el escaparate de la política
internacional, basada en la correlación de fuerzas entre
los distintos países y bloques.
Prueba de esto, es que la ONU legitima la ocupación,
con votos de quien se oponía a la guerra. ¿Por qué?
Sencillamente porque, pasada la intervención, ha habido una
renegociación del botín; Francia y Rusia mantienen
algunos contratos petrolíferos, y las dos junto con Alemania
y China seguirán recibiendo los pagos que el régimen
de Sadam les hacía en concepto de deuda externa. Sin embargo
los ocupantes no han sido lo suficientemente generosos, para que
los otros países manden tropas y recursos para el expolio,
aunque si esto ocurriese en un futuro, sería fruto de otra
renegociación más generosa y de una incapacidad aliada
para hacerlo por sí sola (fruto de la resistencia interna).
A pesar de este acuerdo, las contradicciones entre
potencias se mantienen. Francia y Alemania, y otros países
de la UE, son conscientes de que la batalla por el control de los
recursos energéticos y el mercado de capitales, la ha ganado
EEUU, pero esta victoria no se basa en motivos económicos,
no se ha dado por las leyes del mercado, sino por su superioridad
militar.
Por ello están peleando por la construcción de un
ejército de la UE, capaz de hacer frente a EEUU, o por lo
menos de servirle de amenaza para que no lleve a cabo operaciones
imperialistas contrarias a sus intereses. Estamos viendo los preparativos
para un choque militar entre dos bloques económicos competidores,
que bajo este sistema económico se hace históricamente
inevitable.
La situación en Afganistán
Tras la guerra de 2001 y la posterior invasión,
la reconstrucción del país no avanza, sólo
ha llegado un 5% de lo que hacía falta. Esta pequeña
cantidad se está invirtiendo fundamentalmente en carreteras
(necesarias para el control del país, algo que ya los romanos
sabían), no en escuelas, hospitales..., lo cual vuelve a
poner en seria duda las razones “humanitarias “ de la
intervención.
El gobierno afgano sólo controla parte de Kabul,
con la ayuda de EEUU, quien además controla los sitios donde
tiene bases. En el resto del territorio, los enfrentamientos de
los señores de la guerra se han agudizado, y con ellos se
ha restaurado el régimen feudal, la producción de
heroína ha subido un 3000% y los campesinos están
altamente endeudados con estos tiranos. Afganistán está
sumido en el absoluto caos.
Además la resistencia es cada vez más fuerte. Está
encabezada por antiguos talibanes, pero cada día son más
los afganos normales que se apuntan (cansados de las tropelías,
bombardeos y ataques de ocupantes). Esta resistencia usa el método
guerrillero y la guerra de desgaste, el mismo que usaron para echar
a la URSS.
El dinero invertido en Afganistán, de momento
se esta yendo por el desagüe. El mencionado oleoducto de UNOCAL,
es imposible de construir, al igual que cualquier otra obra para
sacar recursos, en medio de está situación.
Aún así EEUU, y en parte la UE, han logrado asentarse
como hegemón en Asia Central.
La situación en Iraq
Las condiciones para el desarrollo de la Resistencia
EEUU pensaban que, tras la invasión, el pueblo
iraquí les recibiría con flores. Pero a los miles
de muerto de la Segunda Guerra del Golfo hay que sumar lo vivido
por este pueblo en los últimos 14 años.
La Primera Guerra del Golfo causó miles de muertos
y la destrucción de infraestructuras, fábricas...
, a ésta le siguió el criminal embargo de la ONU,
que ella misma reconoce ha causado 1.000.000 de muertos. Durante
todos estos años ha habido bombardeos periódicos de
EEUU e Inglaterra, y por último el 20 de marzo de 2003, se
iniciaba la Segunda Guerra del Golfo.
A estos antecedentes debemos sumar las características de
la ocupación, posterior a la caída de Sadam. Los aliados
han impuesto una Autoridad Provisional títere, tutelada por
una administración civil, dirigida por una americano, es
decir una formula, muy parecida a los viejos protectorados. Para
controlar el territorio se ha impuesto un estado de sitio permanente;
se reprime a tiros manifestaciones, no existe libertad de prensa,
no hay derecho a huelga o a sindicarse, las detenciones masivas
son masivas, de levantan verdaderos campos de concentración,
se practican registros brutales, el trato a los detenidos es completamente
inhumano...
Así mismo al situación económica
heredada de los años de embargo y destrucción, sitúa
las tasas de pobreza, y otros indicadores de la calidad de vida,
en extremos insostenibles. El paro alcanza al 70% de la población
activa. Los hospitales están en condiciones paupérrimas,
al igual que otros servicios esenciales, como el abastecimiento
de agua y luz. Mientras tanto los ocupantes, sólo arreglan
las refinerías y el Ministerio del Petróleo.
Otro factor a tener en cuenta, para comprender la actual
situación en Iraq, es el que se refiere a los aspectos armamentísticos
y militares. Actualmente hay 250.000 militares de Sadam en paro
y más de 6.000.000 de armas repartidas entre el pueblo antes
de la guerra (de las que se han requisado solamente 50.000).
Todo esto da las condiciones para la aparición
de una fuerte resistencia.
La Resistencia Armada
Hay diferentes grupos (Movimiento de Resistencia y
Liberación de la República de Iraq, es el más
importante, pero también hay otros; Organización Nasserista
de Iraq, Brigadas Faruq, Oposición Patriótica), de
diferente ideología. A pesar de esta diversidad. Cada día
se ve más evidente que todos ellos obedecen a un mando único
o centralizado, por el perfeccionamiento de sus ataques. Incluso
EEUU, así lo ha reconocido.
Los sabotajes, asesinatos, atentados, emboscadas...
son los actos que se perpetran, es la ya conocida guerra de guerrillas.
Se trata del método que necesitan, pues un enfrentamiento
directo con los ocupantes, llevaría a su derrota inmediata
y fulminante, y causaría escaso daño al enemigo. La
guerra de desgaste es mucho más dañina para EEUU y
sus aliados, pues aunque no destruya las tropas de ocupación,
hace más difícil el control y expolio del país,
único objetivo de la intervención.
Esta resistencia armada es apoyada mayoritariamente
por el pueblo iraquí, y la situación económica,
política... que hemos mencionado más arriba, hacen
que dicho apoyo crezca día a día, así como
el número de iraquíes que se suman a los grupos armados.
Sin embargo, los atentados indiscriminados están
aumentando considerablemente, afectando cada día de una forma
más directa al propio pueblo, al que dicen defender. Estos
actos de terrorismo individual, no deben contar con nuestro apoyo,
no sólo por motivos morales, sino también políticos.
El terrorismo individual, más aún cuando a las víctimas
se las busca por motivos religiosos (como los últimos atentados
contra celebraciones chiíes), aleja al pueblo de la lucha
contra el ocupante, y fortalece a éste, tanto en suelo iraquí,
como especialmente en sus países de origen, contra los que
luchamos por la liberación de Iraq y a poyamos la lucha de
su pueblo.
La Resistencia Política y Sindical
La Resistencia Armada debe ser un instrumento auxiliar,
no el único, ni el más importante, en la lucha contra
la ocupación. Y por supuesto no debe caer en el terrorismo
individual, para no divorciarse de las masas.
El movimiento de resistencia que será capaz
de poner en una prieto a los ocupantes, es el del pueblo iraquí,
organizado política y sindicalmente, y que esta empezando
a aparecer.
No debemos olvidar que Iraq es un país con un
fuerte proletariado, proporcionado por la industrial petrolífera
principalmente,
El PCI, fue uno de los más fuertes de Oriente Próximo,
antes de su traición, frenando la revolución colonial
y apoyando el régimen bonapartista, que acabó haciéndolo
desaparecer con la represión.
Las luchas obreras están reactivándose.
Los parados han llevado una lucha de 48 días en Bagdad y
Basora, que ha conseguido arrancar de la Autoridad Provisional un
subsidio de 100 dólares al mes. La refinería más
importante del país, la de Basora, tuvo una huelga a principios
de Octubre de 2003, y la de Daura, cerca de Bagdad, lleva tres.
En el complejo industrial (industria del ladrillo), de Nahrawhn,
cerca de Bagdad, con 15.000 obreros, una huelga el 11 de Octubre
arrancó un aumento salarial.
Estos ejemplos permiten ver, como poco a poco, y aún de una
forma insuficiente, el movimiento obrero iraquí parece estar
reactivándose.
Sin embargo, está huérfano, pues el PCI,
siguiendo su línea traidora, en vez de apoyar el movimiento
de resistencia, ha entrado en el gobierno títere de EEUU.
Si no aparece una organización capaz de vincular el movimiento
por la liberación del territorio (tanto el armado como el
político y el sindical), con la transformación socialista
de la sociedad, este hueco lo llenarán los integristas, y
el ejemplo de Irán muestra las nefastas consecuencias de
ello. De hecho, el que la lucha contra la ocupación estén
orientándose cada vez más hacia métodos de
terrorismo individual, y bajo una perspectiva, no de clase, sino
religiosa, son pruebas, de la falta de una dirección política
correcta. La crisis de la izquierda, no es monopolio de occidente,
el Iraq también es una realidad, y la pérdida del
rumbo de la lucha es prueba de ello.
Aún así la Autoridad Provisional y EEUU
luchan con ahínco contra el movimiento obrero iraquí.
Una ley de 1987 de Sadam, en la que se prohíbe sindicarse
y hacer huelga, es una de las pocas que no se ha abolido. Aquí
se muestra como el componente de clase de uno y otro régimen
es el mismo.
La moral de las tropas
El movimiento de resistencia, y sus continuos ataques,
ha afectado a la moral de los soldados, que se encuentra por los
suelos. El miedo constante a un ataque y el no comprender lo que
hacen allí, hacen que cada día más militares
se cuestionen la misión, y en mayor grado sus familiares.
Apoyo a la Resistencia
Tenemos que dejar claro que la lucha del pueblo iraquí
contra la ocupación es legítima y justa
Los trabajadores y jóvenes de occidente debemos
apoyarla y la mejor manera de hacerlo, es mediante la lucha política
y sindical desde nuestros países. Debemos luchar por la vuelta
de las tropas y contra cualquier otra intervención imperialista.
Asimismo hay que vincular estas reivindicaciones con la batalla
contra el capitalismo, que es quien produce estas guerras de rapiña.
Respecto a los muertos de las tropas de ocupación,
nuestra posición también debe quedar clara. Lamentamos
esas muertes, de la misma manera que lamentamos las de los miles
de iraquíes que han caído desde comienzos de los 90.
Y exigimos que se ponga fin a esta carnicería. No queremos
ni un muerto más por los intereses de las multinacionales.
Aún así no condenamos actos de resistencia de un pueblo
contra la ocupación de su país para el expolio, aunque
como ya hemos explicado el terrorismo individual cuenta con nuestro
repudio por lo nefasto que es para la causa que dice perseguir.
Los movimientos de resistencia surgidos en los dos
últimos objetivos imperialistas, así como la cada
vez más baja moral de las tropas y el posible estallido de
movimientos anti-imperialistas, como el vivido el año pasado
en numerosos países, ponen en riesgo que el imperialismo
llegue a controlar los territorios que hoy ocupa.
Por ello debemos continuar la lucha y apoyar la resistencia;
si el imperialismo fracasa será un duro golpe para próximas
campañas, y para el capitalismo, que las necesita para seguir
existiendo.
Socialismo o Barbarie
Estas guerra y otras que vendrán, son inherentes
al capitalismo. Y es algo que no debe sorprendernos, siendo éste
un sistema que busca el beneficio de una minoría, y que por
lo tanto no duda en masacrar un pueblo para mantener sus privilegios
o dejar a África morir de SIDA.
Allá donde las medidas políticas y económicas
no sean suficientes para controlar un país y sus recursos,
no dudarán en usar la fuerza.
A las guerras de rapiña que se desarrollan hoy en día,
debemos sumar que las contradicciones surgidas entre potencias,
llevan a enfrentamientos bélicos, de inconcebibles consecuencias,
s decir que el grado de sufrimiento al que se puede llevar a la
humanidad es todavía superable,
Por ello lucha contra el imperialismo, pasa necesariamente
por levantar una alternativa al capitalismo. Y esta alternativa
sigue siendo el Socialismo, es decir, control y administración
de los recursos del planeta para satisfacer las necesidades de toda
la población , y no en función de los intereses de
una minoría. Hoy el problema sigue siendo la propiedad privada
de los medios de producción, que originan que lo que entre
todos producimos, no se reparta por y para todos, sino por y para
quienes son propietarios de las fuerzas productivas.
Solo luchando por esta sociedad podremos poner fin
a la barbarie, que se manifiesta de muy variadas formas; accidentes
laborales, hambre, desigualdades sociales, guerras de rapiña...
Por todo ello hoy más que nunca, Socialismo
o Barbarie
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