El Imperialismo después del 11S

El 11 de Septiembre, un antes y un después

Los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York y el edificio del Pentágono, debemos entenderlos, como un punto de inflexión en el desarrollo del imperialismo. No se trata de un factor determinante, sino de un síntoma que muestra el nivel de barbarie alcanzado bajo el capitalismo, y un elemento acelerador, que desemboca en una nueva fase imperialista. No es la causa de los cambios que el imperialismo ha sufrido, sino un elemento más de un proceso histórico, que venía desarrollándose, que actúa como chispa.

Tras el 11 de Septiembre cambia la correlación de fuerzas entre las potencias imperialistas. EEUU va a desplazar al resto de potencias, tanto a las que ya venía marginando; China y Rusia, como a antiguos aliados; Francia, Alemania y otros países de la UE.
Excusándose en la lucha contra el terrorismo, la administración norteamericana inicia una ofensiva, para mejorar la posición de EEUU en los conflictos de intereses entre potencias.

Si una lección se desprende fácilmente de los atentados del 11-S, es el papel nefasto del terrorismo. Esta táctica individualista, ayuda a quien pretende atacar. Los Atentados del 11-S, estaban enfocados contra el imperialismo americano, sin embargo éste, ha salido fortalecido, no debilitado. Es un método de lucha contraproducente.

La burguesía americana ha utilizado el 11-S, para justificar una oleada de medidas reaccionarias, destinada a fortalecer su posición, tanto de puertas adentro, como en el terreno internacional. Pero desde el 2001, no ha sido la única en usar la excusa del terrorismo para aplicar su programa, sin ir más lejos el PP, ha justificado muchas de sus medidas (especialmente en el recorte de derechos democráticos) en la lucha contra ETA.

Así, ha fortalecido su aparato represivo, con aumentos presupuestarios históricos, tanto del interior (CIA, FBI, Guardia Costera) como exterior (Ejército). Lo mismo ha ocurrido en Inglaterra, España y otros países, también bajo la coartada de la batalla contra los terroristas. Esto ha venido unido a importantes recortes de derechos democráticos, especialmente con leyes que permiten estar bajo arresto y sin abogado durante un tiempo casi indefinido, o, como ha ocurrido en el estado español, con leyes que permiten ilegalizar partidos políticos. Estas medidas hoy se usan contra supuestos terroristas o grupos que simpatizan con ellos (aunque sólo sea ideológicamente). Pero el día de mañana, ante una situación social difícil para la burguesía, no cabe duda de que se usarán contra los que luchamos política y sindicalmente contra el capitalismo. Los ejemplos de la aplicación de leyes antiterrorista a militantes del movimiento obrero, incluso en nuestro propio país, así lo atestiguan.

A estas medidas represivas se suman los recortes de los escasos gastos sociales. La lucha contra el terrorismo sirve para desviar la atención de los trabajadores y que no se fijen en sus verdaderos problemas; aumento del paro, caída del nivel de vida, inexistencia de sanidad gratuita... Mientras tanto, el empeoramiento de la educación, la sanidad, las prestaciones sociales...pasa a un segundo plano.

Y por supuesto, la pieza clave de la política de Bus, después de Septiembre de 2001; las nuevas intervenciones imperialistas. El terrorismo beneficia a quien lo padece, y EEUU lo sabe. Por ello las campañas de Afganistán o Iraq no son para combatirlo, son por motivos económicos y estratégicos.
Pero además estas intervenciones unidas a, la pauperización de las masas en los países del tercer mundo y la ausencia de una alternativa a esta sociedad desde la caída de la URSS, producen un caldo de cultivo idóneo para que florezca el integrismo y su vertiente armada, el terrorismo contra occidente. EEUU lo sabe, no va hacer nada para evitarlo, porque le sirve la coartada ideológica: la “lucha contra el terrorismo internacional”.

Hacia el mundo de una sola potencia

Tras el 11-S EEUU trata de eliminar competidores en áreas de importancia estratégica y económica.

La caída de la URSS y con ella, de todo el bloque que encabezaba, abrió una nueva fase en la correlación de fuerzas entre las potencias.

Dejó de existir una potencia capaz de hacer frente militarmente a EEUU. Esto permitió intervenciones, que antes no se hubieran hecho por temor a un enfrentamiento entre los dos bloques, capitalista y comunista burocrático. La Primera Guerra del Golfo, fue el primer capítulo de una serie de intervenciones, que acabaron llegando hasta los Balcanes, zona de tradicional influencia soviética.

A la vez el capitalismo se ha extendido por todo el planeta, empezando por los países ex-comunistas. La nueva fase capitalista, conocida como globalización, ha aumentado el dominio de las multinacionales en el mundo, por métodos políticos y económicos; gobiernos que aplican recortes de derechos laborales, privatizaciones... o organismos, como la OMC, FMI o BM, que les obligan a aplicarlas.
La guerra es la continuación de la política. Si los medios políticos y económicos no permiten controlar un país o área de interés, se usa la violencia, y en este punto es donde se llevan adelante la carnicerías imperialistas que hemos visto a lo largo de los 90.
Además la crisis del movimiento obrero, ha permitido que tanto los procesos políticos y económicos, como las guerras imperialistas, se realizasen sin apenas oposición. El imperialismo ha recibido de esta crisis el apoyo más importante.

A lo largo de la década de los 90, EEUU y la , han ido desplazando a Rusia y a China de importantes áreas, donde tenían relativa influencia (Países del Este, Oriente Próximo y Sudeste Asiático).

Conseguido este objetivo, y siguiendo las leyes de la competencia del capitalismo, “el pez grande se come al menos grande” (decir al chico sería inexacto), desplazado el otro bloque, dentro del bloque “occidental” se comienza a pelear por la hegemonía en diferentes zonas de importancia.
Es llegado a este punto, cuando EEUU se plantea la necesidad de desplazar a sus antiguos aliados, y se entra en la actual fase. La competencia bajo el capitalismo, igual que la búsqueda de la mayor ganancia individual posible, es un proceso irrefrenable, y quien no lo asume así acaba desapareciendo bajo el que lo afronta y se lanza a la ofensiva.


Primer paso; Afganistán

Historia

La campaña de propaganda lanzada para justificar esta agresión, podría sintetizar el velo ideológico, con el que se quieren cubrir las atrocidades. Bin Ladem o Sadam Hussein (el “malo malísimo”), un régimen tiránico, colaboración con el terrorismo... No entraremos a valorar la veracidad de estos hechos, pero lo que debe quedar clarísimo, es que cuando se nos presentan como las causas para una intervención, se está mintiendo. Bin Ladem o Sadam, eran antiguos aliados de los EEUU, este país apoya e impone gobiernos despóticos por todo el globo, financia paramilitares (como la “Contra” de Nicaragua que luchó contra la Revolución Sandinista en los años 80)...estos hechos, que nadie duda de su certeza, ayudan a desenmascarar el cinismo de la burguesía norteamericana y sus aliados.

Sin ir más lejos, el integrismo, es una ideología religiosa, que ha sido armada y financiada por occidente, sobre todo EEUU, desde años 50. Trataban así de levantar un freno a las revoluciones coloniales, que luchaban por instaurar regímenes de socialismo deformado o burocrático, al estilo de la URSS, alineándose con ésta, frente al bloque capitalista.

En Afganistán así ocurrió. La Revolución del Partido Democrático del Pueblo de Afganistán (PDPA) en 1979, se enmarca en este tipo de movimientos. Tras ésta el nuevo régimen, que sigue el modelo de la URSS, realizó importantes reformas; agraria, educativa, de derechos de la mujer... Medidas que chocaron con los intereses de terratenientes afganos y las monarquías vecinas.

En este contexto EEUU decide intervenir, por medio de Pakistán y sus servicios secretos, y la CIA. Arman a los conocidos como señores de la guerra ( se trataba de mercenarios, traficantes de heroína y de mujeres, a los que el presidente americano Ronald Reagan calificó como “los campeones de la libertad”) y a talibanes (integristas formados en madrazas, escuelas del Islam, de Pakistán).
A la vez, la URSS mete a su ejército. La guerra que se inicia durará hasta el año 1989. Perdieron los soviéticos, por los mismos motivos que hoy EEUU no controla el país, la guerra de guerrillas y de desgaste llevada a cabo por el bando financiado por el imperialismo.

Aún así la pacificación del país no llega. Entre 1989 y 1996, hay continuas guerras entre los señores de la guerra, que en la práctica actúan como señores feudales, y sumen todo el país en el más absoluto caos.

En 1997 comienzan a haber contactos entre los talibanes, el Departamento de Estado de EEUU y UNOCAL. Esta empresa californiana, dedicada a la industria del petróleo y gas, tiene un proyecto de un alto valor para ella, y para la economía de su país; el gaseoducto; Turkmenistán-Pakistán-Afganistán. Se promete apoyar a los talibanes (uno de los múltiples bandos en lucha desde 1989), y éstos a cambio se comprometen a permitir el trazado de dicho gaseoducto.

EEUU ordena a sus aliados de la zona, Pakistán Y Arabia Saudí a ayudarles. No tardarán en toman el poder, y, cuando lo hacen, el Departamento de Estado de EEUU manda una nota de reconocimiento y apoyo al nuevo régimen.

Sin embargo el programa integrista del gobierno obliga a dar la espalda a occidente. El gaseoducto queda relegado y los talibanes se convierten en enemigos y objetivo a batir.

Motivos económicos de la intervención

Afganistán se encuentra en medio de Asia Central.

Esta zona posee una gran riqueza energética (gas y petróleo),de hecho es la única zona capaz de competir, en este terreno, con Oriente Próximo. El Imperialismo desde el S XIX ha buscado su control, por este motivo.

El enfrentamiento a finales del S XIX entre Inglaterra y Rusia por el control de la zona, se conoció como el gran juego. Este choque lo ganó Inglaterra, que estableció un protectorado en Afganistán. Sin embargo la influencia rusa, y después soviética (se instalaron varias repúblicas soviéticas en la zona) siguió siendo muy importante. La pugna por esta zona no acaba de resolverse hasta Octubre de 2001. En esta fecha, la intervención de EEUU y la UE, producen el desplazamiento definitivo de la influencia rusa y china.

La guerra de Octubre de 2001 es la última ofensiva del bloque occidental contra Rusia y China. Van a desplazarlas de una zona del mundo, Asia Central, donde aún conservan influencia. Por lo tanto, EEUU, y en parte la UE todavía, ganan.


Estas potencias se convierten en hegemónicas en la zona, aunque con clara ventaja de EEUU, que es quien toma la iniciativa, y quien sacrifica la mayor parte de los reursos para la invasión.

EEUU pone bases militares para el ataque en Uzbekistán, Tayikistán y Turkmenistán, que aún no ha retirado, además de contar con el régimen aliado de Pakistán. Sólo le faltaba la pieza central, Afganistán. Lo invade y ocupa, pero aún no lo controla.

Han conseguido tener bajo su yugo a una zona de gran importancia energética, aunque el control aún no es lo suficientemente fuerte como para que empiece a dar los beneficios esperados.

Segundo paso; Iraq

Controlada Asia Central, conseguir el control del Golfo Pérsico, supondría poner cerco a los recursos energéticos mundiales.

Para ello no bastaba con los reinos aliados de la zona, y las bases militares, debe controlar también Iraq; tanto por sus reservas de crudo, como por su situación estratégica en la zona.

La campaña de propaganda para justificar la agresión es similar a la de Afganistán, aunque con rasgos propios. Las armas de destrucción masiva, régimen tiránico, terrorismo... En este caso no sólo no son las causas reales d la intervención, sino que muchos de estos hechos se han demostrado ser mentira.
Las armas de destrucción masiva, cada día está más claro, que fueron una burda invención, y las relaciones con Al-Qaeda, queda en entredicho, cuando oímos a sus líderes calificar a Sadam de infiel.
La idea de la “guerra liberadora”, es negada por un Informe del Departamento de Estado de EEUU hecho público recientemente. En él se dice que la “democracia en Iraq podría poner en riesgo los intereses estadounidenses”, pues podría llegar un grupo anti-occidental.

Historia

Sadam, era la cabeza de un régimen bonapartista, que con la traidora colaboración del PCI, consiguió frenar la revolución colonial. Fue apoyado por EEUU, quien lo armó y financió para luchar contra el Irán y la Revolución del Ayatolá, en la década de los 80.
A comienzos de los 90 este apoyo le había convertido en un país rico y poderoso militarmente. Era un riesgo para el control de la región, y sobre todo para Israel, portaviones occidental. La Primera Guerra del Golfo tuvo como objetivo debilitar al régimen y disipar la amenaza. La invasión de Kwait, aceleró la intervención, pues mostró la amenaza real para los intereses en la zona, que suponía el régimen iraquí.

Motivos económicos de la intervención

Petróleo

EEUU consume el 25% del crudo mundial, y según el Informe Anual de la Energía del gobierno de los EEUU, en los próximos años su demanda va a aumentar un 61%, y la dependencia exterior para satisfacerla entre un 55 y un 68%. Ante esta situación no pueden permitir que el precio de esta materia lo controlen otros.

El cerco a los recurso energéticos, de Asia central y el Golfo Pérsico, son puntos clave del programa de la burguesía americana. Bus, en las elecciones en las que fue elegido, se presentó con la consigna de la “Seguridad Energética”, es decir, hacer todo lo posible, para garantizar el suministro, lo más barato posible, de recursos energéticos.

Iraq es la segunda reserva de crudo y uno de los lugares donde más barato es extraerlo (1 dólar por barril frente a los 5 de Malasia u Omán). Además su situación geográfica lo convierte en pieza clave para el control de toda la región.

Mercado de Capitales

Hasta 1971 el mercado de capitales se rige por el patrón oro, es decir el oro era el instrumento de intercambio en el mercado internacional y su acumulación por los Bancos Nacionales, era de lo que dependía el valor de la moneda nacional.

Pero ese mismo año, el presidente norteamericano Richard Nixon, saca al dólar del patrón oro, y comienza así el “patrón dólar”, es decir el dólar cumple la función que cumplía el oro.

Por ello, hasta ahora, EEUU ha permitido que el precio del petróleo lo controlase la OPEP. La economía americana gasta dólares en petróleo, pero los países de la OPEP mandan esos dólares, y los del resto de países que les compran crudo, al sistema financiero (bancos, fondos de inversión...), controlado por empresas estadounidenses. De esta manera el petróleo le sale gratis a la economía estadounidense. Los dólares que se gastan, vuelven, y lo hacen acompañados de otros muchos, gastados por otros países en la compra de petróleo, pues el comercio de crudo se realiza en dólares.

Pero la hegemonía en el mercado de capitales se pone en peligro para el dólar, con la aparición del euro.

Iraq, Irán y Corea del Norte (casualmente el conocido “eje del mal”) decidieron hacer las transacciones con la UE, en , en vez de dólares. Rusia ya lo hace con Alemania, y está estudiando hacerlo con el resto de la UE. La Venezuela de Chávez también se lo está planteando, quizá esto explicaría el entusiasmo del embajador de EEUU en este país el día del golpe de estado fallido en Abril de 2002. También la OPEP en conjunto ha estudiado la posibilidad de vender crudo en euros, para los países que tienen esta moneda.

Este cambio pondría en serio peligro la hegemonía del dólar en el mercado de capitales, lo cual supondría un duro golpe para su economía, que alcanza unos niveles de endeudamiento, sólo soportable, por los beneficios que obtiene de la posición privilegiada de su moneda, en el comercio internacional.

La “Liberación de Iraq”, no sólo ha puesto fin al comercio de este país con la UE en euros, sino que ha servido de aviso para aquellos, que como los países de la OPEP, se lo estaban pensando. Esta campaña imperialista ha salvado al dólar, por lo menos de momento.

El enfrentamiento de las potencias occidentales

La intervención en Iraq, en Marzo de 2003, abrió serias fisuras entre las diferentes potencias.

La oposición de Rusia y China, está dentro de la lógica tradicional de la política de bloques, pues siempre han sido desplazadas por las potencias occidentales, y en este caso, tampoco podían obtener porción gustosa del reparto.
Lo novedoso esta vez ha sido la posición de Francia y Alemania.

Una idea que debe quedar clara es que las burguesías francesa y alemana no son pacifistas ni humanitarias. Y, en esta última década, los ejemplos que lo demuestran no son escasos. Alguno de los más conocidos pueden ser la actitud alemana, que instigó guerras violentísimas de carácter ultra nacionalista y xenófobas, para lograr atraer a su área de influencia económica a la Antigua Yugoslavia, o la francesa, apoyando a grupos como los hutus de Somalia o paramilitares en Sierra Leona, para que le defiendan su dominio de diamantes y otros recursos en África.

Estas potencias no apoyan la guerra porque no les resultaba rentable a sus intereses.

EEUU negoció el botín antes de la guerra, pero ofreció poco. Y no se trata de una cuestión de mala voluntad o egoísmo, sino de la correlación de fuerzas, Antes de esta guerra Alemania y Francia estaban sumidas en una fuerte crisis económica, y sin un poder militar capaz de hacer frente a Bush, ni que suponga una ayuda decisiva. EEUU está en una posición de ventaja, y se aprovecha de ello. La negociación se mantiene a lo largo de todo el curso, y el teatro del Consejo de Seguridad de la ONU, es lo que se nos muestra de la misma, deformado y ocultando los verdaderos términos del debate.

Ni a Francia ni a Alemania les interesa apoyar la guerra por escaso botín que se les ofreció. Las consecuencias de ese apoyo, son más graves, que los beneficios que se podrían obtener. El aumento de la conflictividad social en sus países, la posibilidad de que la guerra agravaar su crisis económica o el aumento de la inestabilidad en Oriente Próximo, zona con amplias relaciones comerciales con la UE, pesan más en la balanza que el trozo de tarta que les tocaría.

Además Francia contaba ya con jugosos contratos con el régimen de Sadam, para que sus petroleras extrajeran el crudo iraquí, si éste caía, esos contratos se anularían pasando a manos de empresas estadounidenses.

Aparte de estos motivos, aparentemente coyunturales, está el enfrentamiento económico de fondo. Dos economías, la de EEUU y la de la UE, que se han desarrollado muchísimo, y que compiten cada día más, por los mismos mercados. El enfrentamiento va a ir a más, y el tema del mercado de capitales demuestra que el desarrollo de una implica, a largo plazo, daño para la otra.
Dentro del capitalismo las contradicciones entre diferentes burguesías son inherentes al mismo, y antes o después dichas contradicciones son resueltas en enfrentamientos armados, como la historia a demostrado (1914 y 1939).

El papel de la ONU

Para analizar este papel, hemos de comprender primero la naturaleza de este organismo. La ONU es un organismo creado por las potencias imperialistas.

En momentos en los que hay un enemigo común (como ocurría con la existencia del bloque comunista burocrático) o bonanza económica, hay paz, las contradicciones entre las potencias pasan más desapercibidas. Pero cuando éstas aparecen, la ONU demuestra su inutilidad. La inexistencia de la URSS y sus aliados, hacen que las relaciones entre las potencias dependa, cada vez en mayor medida de la coyuntura económica.

La ONU puede resolver diferencias y problemas secundarios. Los problemas importantes entre las potencias (como el control de los recursos energéticos del planeta y el del mercado de capitales), los resuelven las potencias a parte de la ONU.

EEUU, única super-potencia mundial, con teorías como “lucha contra el terrorismo internacional” o “la teoría del ataque preventivo”, se salta toda la legalidad internacional y organismos, si no le son fieles a sus intereses. Es la vieja ley del más fuerte. Y la ONU es totalmente inútil en estos casos, porque las potencias enfrentadas, todas ellas capaces de vetar cualquier decisión, y por lo tanto de paralizar cualquier decisión, aspiran a que este organismo realice un papel antagónico. EEUU quiere una ONU sumisa a sus intereses y el resto de potencias, quieren una ONU que frene a EEUU.
Por supuesto ninguna potencia quiere una ONU democrática, ya que en ese caso perderían su control.

Estas contradicciones convierten a la ONU en un instrumento inservible para resolver cualquier problema importante, derivado de las diferencias entre las distintas burguesías.

Aquellos que plantean que las tropas de ocupación deberían estar bajo bandera de la ONU, desconocen la naturaleza de este organismo. Si mañana la ONU dirige la ocupación de Iraq, sería porque previamente todas las potencias habrían llegado a un acuerdo sobre el reparto del pastel que las satisficiera. Pero la ocupación seguiría siendo igualmente imperialista y de expolio, sólo que con todas las burguesías de acuerdo.
La ONU, no es más que el escaparate de la política internacional, basada en la correlación de fuerzas entre los distintos países y bloques.

Prueba de esto, es que la ONU legitima la ocupación, con votos de quien se oponía a la guerra. ¿Por qué? Sencillamente porque, pasada la intervención, ha habido una renegociación del botín; Francia y Rusia mantienen algunos contratos petrolíferos, y las dos junto con Alemania y China seguirán recibiendo los pagos que el régimen de Sadam les hacía en concepto de deuda externa. Sin embargo los ocupantes no han sido lo suficientemente generosos, para que los otros países manden tropas y recursos para el expolio, aunque si esto ocurriese en un futuro, sería fruto de otra renegociación más generosa y de una incapacidad aliada para hacerlo por sí sola (fruto de la resistencia interna).

A pesar de este acuerdo, las contradicciones entre potencias se mantienen. Francia y Alemania, y otros países de la UE, son conscientes de que la batalla por el control de los recursos energéticos y el mercado de capitales, la ha ganado EEUU, pero esta victoria no se basa en motivos económicos, no se ha dado por las leyes del mercado, sino por su superioridad militar.
Por ello están peleando por la construcción de un ejército de la UE, capaz de hacer frente a EEUU, o por lo menos de servirle de amenaza para que no lleve a cabo operaciones imperialistas contrarias a sus intereses. Estamos viendo los preparativos para un choque militar entre dos bloques económicos competidores, que bajo este sistema económico se hace históricamente inevitable.


La situación en Afganistán

Tras la guerra de 2001 y la posterior invasión, la reconstrucción del país no avanza, sólo ha llegado un 5% de lo que hacía falta. Esta pequeña cantidad se está invirtiendo fundamentalmente en carreteras (necesarias para el control del país, algo que ya los romanos sabían), no en escuelas, hospitales..., lo cual vuelve a poner en seria duda las razones “humanitarias “ de la intervención.

El gobierno afgano sólo controla parte de Kabul, con la ayuda de EEUU, quien además controla los sitios donde tiene bases. En el resto del territorio, los enfrentamientos de los señores de la guerra se han agudizado, y con ellos se ha restaurado el régimen feudal, la producción de heroína ha subido un 3000% y los campesinos están altamente endeudados con estos tiranos. Afganistán está sumido en el absoluto caos.
Además la resistencia es cada vez más fuerte. Está encabezada por antiguos talibanes, pero cada día son más los afganos normales que se apuntan (cansados de las tropelías, bombardeos y ataques de ocupantes). Esta resistencia usa el método guerrillero y la guerra de desgaste, el mismo que usaron para echar a la URSS.

El dinero invertido en Afganistán, de momento se esta yendo por el desagüe. El mencionado oleoducto de UNOCAL, es imposible de construir, al igual que cualquier otra obra para sacar recursos, en medio de está situación.
Aún así EEUU, y en parte la UE, han logrado asentarse como hegemón en Asia Central.

La situación en Iraq

Las condiciones para el desarrollo de la Resistencia

EEUU pensaban que, tras la invasión, el pueblo iraquí les recibiría con flores. Pero a los miles de muerto de la Segunda Guerra del Golfo hay que sumar lo vivido por este pueblo en los últimos 14 años.

La Primera Guerra del Golfo causó miles de muertos y la destrucción de infraestructuras, fábricas... , a ésta le siguió el criminal embargo de la ONU, que ella misma reconoce ha causado 1.000.000 de muertos. Durante todos estos años ha habido bombardeos periódicos de EEUU e Inglaterra, y por último el 20 de marzo de 2003, se iniciaba la Segunda Guerra del Golfo.

A estos antecedentes debemos sumar las características de la ocupación, posterior a la caída de Sadam. Los aliados han impuesto una Autoridad Provisional títere, tutelada por una administración civil, dirigida por una americano, es decir una formula, muy parecida a los viejos protectorados. Para controlar el territorio se ha impuesto un estado de sitio permanente; se reprime a tiros manifestaciones, no existe libertad de prensa, no hay derecho a huelga o a sindicarse, las detenciones masivas son masivas, de levantan verdaderos campos de concentración, se practican registros brutales, el trato a los detenidos es completamente inhumano...

Así mismo al situación económica heredada de los años de embargo y destrucción, sitúa las tasas de pobreza, y otros indicadores de la calidad de vida, en extremos insostenibles. El paro alcanza al 70% de la población activa. Los hospitales están en condiciones paupérrimas, al igual que otros servicios esenciales, como el abastecimiento de agua y luz. Mientras tanto los ocupantes, sólo arreglan las refinerías y el Ministerio del Petróleo.

Otro factor a tener en cuenta, para comprender la actual situación en Iraq, es el que se refiere a los aspectos armamentísticos y militares. Actualmente hay 250.000 militares de Sadam en paro y más de 6.000.000 de armas repartidas entre el pueblo antes de la guerra (de las que se han requisado solamente 50.000).

Todo esto da las condiciones para la aparición de una fuerte resistencia.

La Resistencia Armada

Hay diferentes grupos (Movimiento de Resistencia y Liberación de la República de Iraq, es el más importante, pero también hay otros; Organización Nasserista de Iraq, Brigadas Faruq, Oposición Patriótica), de diferente ideología. A pesar de esta diversidad. Cada día se ve más evidente que todos ellos obedecen a un mando único o centralizado, por el perfeccionamiento de sus ataques. Incluso EEUU, así lo ha reconocido.

Los sabotajes, asesinatos, atentados, emboscadas... son los actos que se perpetran, es la ya conocida guerra de guerrillas. Se trata del método que necesitan, pues un enfrentamiento directo con los ocupantes, llevaría a su derrota inmediata y fulminante, y causaría escaso daño al enemigo. La guerra de desgaste es mucho más dañina para EEUU y sus aliados, pues aunque no destruya las tropas de ocupación, hace más difícil el control y expolio del país, único objetivo de la intervención.

Esta resistencia armada es apoyada mayoritariamente por el pueblo iraquí, y la situación económica, política... que hemos mencionado más arriba, hacen que dicho apoyo crezca día a día, así como el número de iraquíes que se suman a los grupos armados.

Sin embargo, los atentados indiscriminados están aumentando considerablemente, afectando cada día de una forma más directa al propio pueblo, al que dicen defender. Estos actos de terrorismo individual, no deben contar con nuestro apoyo, no sólo por motivos morales, sino también políticos. El terrorismo individual, más aún cuando a las víctimas se las busca por motivos religiosos (como los últimos atentados contra celebraciones chiíes), aleja al pueblo de la lucha contra el ocupante, y fortalece a éste, tanto en suelo iraquí, como especialmente en sus países de origen, contra los que luchamos por la liberación de Iraq y a poyamos la lucha de su pueblo.

La Resistencia Política y Sindical

La Resistencia Armada debe ser un instrumento auxiliar, no el único, ni el más importante, en la lucha contra la ocupación. Y por supuesto no debe caer en el terrorismo individual, para no divorciarse de las masas.

El movimiento de resistencia que será capaz de poner en una prieto a los ocupantes, es el del pueblo iraquí, organizado política y sindicalmente, y que esta empezando a aparecer.

No debemos olvidar que Iraq es un país con un fuerte proletariado, proporcionado por la industrial petrolífera principalmente,
El PCI, fue uno de los más fuertes de Oriente Próximo, antes de su traición, frenando la revolución colonial y apoyando el régimen bonapartista, que acabó haciéndolo desaparecer con la represión.

Las luchas obreras están reactivándose. Los parados han llevado una lucha de 48 días en Bagdad y Basora, que ha conseguido arrancar de la Autoridad Provisional un subsidio de 100 dólares al mes. La refinería más importante del país, la de Basora, tuvo una huelga a principios de Octubre de 2003, y la de Daura, cerca de Bagdad, lleva tres. En el complejo industrial (industria del ladrillo), de Nahrawhn, cerca de Bagdad, con 15.000 obreros, una huelga el 11 de Octubre arrancó un aumento salarial.
Estos ejemplos permiten ver, como poco a poco, y aún de una forma insuficiente, el movimiento obrero iraquí parece estar reactivándose.

Sin embargo, está huérfano, pues el PCI, siguiendo su línea traidora, en vez de apoyar el movimiento de resistencia, ha entrado en el gobierno títere de EEUU. Si no aparece una organización capaz de vincular el movimiento por la liberación del territorio (tanto el armado como el político y el sindical), con la transformación socialista de la sociedad, este hueco lo llenarán los integristas, y el ejemplo de Irán muestra las nefastas consecuencias de ello. De hecho, el que la lucha contra la ocupación estén orientándose cada vez más hacia métodos de terrorismo individual, y bajo una perspectiva, no de clase, sino religiosa, son pruebas, de la falta de una dirección política correcta. La crisis de la izquierda, no es monopolio de occidente, el Iraq también es una realidad, y la pérdida del rumbo de la lucha es prueba de ello.

Aún así la Autoridad Provisional y EEUU luchan con ahínco contra el movimiento obrero iraquí. Una ley de 1987 de Sadam, en la que se prohíbe sindicarse y hacer huelga, es una de las pocas que no se ha abolido. Aquí se muestra como el componente de clase de uno y otro régimen es el mismo.

La moral de las tropas

El movimiento de resistencia, y sus continuos ataques, ha afectado a la moral de los soldados, que se encuentra por los suelos. El miedo constante a un ataque y el no comprender lo que hacen allí, hacen que cada día más militares se cuestionen la misión, y en mayor grado sus familiares.

Apoyo a la Resistencia

Tenemos que dejar claro que la lucha del pueblo iraquí contra la ocupación es legítima y justa

Los trabajadores y jóvenes de occidente debemos apoyarla y la mejor manera de hacerlo, es mediante la lucha política y sindical desde nuestros países. Debemos luchar por la vuelta de las tropas y contra cualquier otra intervención imperialista. Asimismo hay que vincular estas reivindicaciones con la batalla contra el capitalismo, que es quien produce estas guerras de rapiña.

Respecto a los muertos de las tropas de ocupación, nuestra posición también debe quedar clara. Lamentamos esas muertes, de la misma manera que lamentamos las de los miles de iraquíes que han caído desde comienzos de los 90. Y exigimos que se ponga fin a esta carnicería. No queremos ni un muerto más por los intereses de las multinacionales. Aún así no condenamos actos de resistencia de un pueblo contra la ocupación de su país para el expolio, aunque como ya hemos explicado el terrorismo individual cuenta con nuestro repudio por lo nefasto que es para la causa que dice perseguir.

Los movimientos de resistencia surgidos en los dos últimos objetivos imperialistas, así como la cada vez más baja moral de las tropas y el posible estallido de movimientos anti-imperialistas, como el vivido el año pasado en numerosos países, ponen en riesgo que el imperialismo llegue a controlar los territorios que hoy ocupa.

Por ello debemos continuar la lucha y apoyar la resistencia; si el imperialismo fracasa será un duro golpe para próximas campañas, y para el capitalismo, que las necesita para seguir existiendo.

Socialismo o Barbarie

Estas guerra y otras que vendrán, son inherentes al capitalismo. Y es algo que no debe sorprendernos, siendo éste un sistema que busca el beneficio de una minoría, y que por lo tanto no duda en masacrar un pueblo para mantener sus privilegios o dejar a África morir de SIDA.

Allá donde las medidas políticas y económicas no sean suficientes para controlar un país y sus recursos, no dudarán en usar la fuerza.
A las guerras de rapiña que se desarrollan hoy en día, debemos sumar que las contradicciones surgidas entre potencias, llevan a enfrentamientos bélicos, de inconcebibles consecuencias, s decir que el grado de sufrimiento al que se puede llevar a la humanidad es todavía superable,

Por ello lucha contra el imperialismo, pasa necesariamente por levantar una alternativa al capitalismo. Y esta alternativa sigue siendo el Socialismo, es decir, control y administración de los recursos del planeta para satisfacer las necesidades de toda la población , y no en función de los intereses de una minoría. Hoy el problema sigue siendo la propiedad privada de los medios de producción, que originan que lo que entre todos producimos, no se reparta por y para todos, sino por y para quienes son propietarios de las fuerzas productivas.

Solo luchando por esta sociedad podremos poner fin a la barbarie, que se manifiesta de muy variadas formas; accidentes laborales, hambre, desigualdades sociales, guerras de rapiña...

Por todo ello hoy más que nunca, Socialismo o Barbarie