Parémosle los pies a la patronal y la burocracia sindical
Por órganos de lucha controlados desde la base
Por un plan de lucha para recuperar lo perdido

Hoy trabajadores del sector automoción de Europa están en lucha contra los recortes en sus condiciones de trabajo y los últimos despedidos en no pocas fábricas. En estos últimos años, la clase obrera ha visto como se recortaba su salario, sus condiciones laborales y se aumentaba su jornada, con el único fin de abaratar la mano de obra para aumentar los beneficios. En otros casos más brutales, las empresas optan por cerrar y trasladar la producción a países con mano de obra más barata, dejando en la calle a miles de trabajadores. Es el caso por ejemplo de Nissan-Madrid. La patronal usa la deslocalizacion como mecanismo para hacer la producción más barata, en unos casos trasladándola, o en otros casos, los más, como método de chantaje.

Todas estas medidas son justificadas y legitimadas por las burocracias sindicales. Firmando pactos vergonzosos, donde solo se empeora la calidad del empleo, o directamente firmando cientos de despidos. Solo en alguna ocasión hacen alguna movilización simbólica para lavarse la cara y quedar bien delante de los trabajadores, pero en ningún caso levantan planes de lucha coherentes que lleven la movilización hasta la victoria.

Aquí en Zaragoza hemos visto esta política sindical en el caso de OPEL. Después del Plan Olimpia, vinieron los 600 despidos del año pasado, y la última perla la vimos a finales de 2005 con otro recorte más amparado con la firma de las direcciones de los sindicatos mayoritarios. Y más recientemente los compañeros de SEAT la han padecido en forma de más de 600 despidos.

La clase obrera debe empezar a levantar una alternativa que ponga freno a este retroceso. El primer obstáculo a barrer son las burocracias sindicales, el principal freno para pararles los pies a la patronal. Debemos superarlas por medio de asambleas generales en las fábricas, libres de tendencias, en las que participen todos los trabajadores; fijos, temporales, sindicados y no sindicados… Estos deben ser los órganos desde los que dirigir la lucha. Frente a los Comités de Empresa corruptos hay que apostar por la elección de delegados por secciones, que cumplan los mandatos de la base y que sean revocables en todo momento. Sólo con la organización democrática de los trabajadores y con la construcción de órganos de lucha democráticos podremos desbancar a los burócratas que mantienen esa dudosa“representatividad”.

La autoorganización de los trabajadores es un paso primordial para acabar con la ofensiva patronal, y debe servir además para crear corrientes antiburocrátricas y combativas en los sindicatos con el objetivo de recuperarlos para nuestra clase.

Además la problemática de los trabajadores de las empresas auxiliares no puede resolverse si no es unificando su lucha con la de los trabajadores de la empresa central. Los cuerpos de delegados de las grandes empresas deben coordinarse con organismos del mismo tipo que se levanten en las auxiliares. Solo con la unidad sindical desde las bases podremos hacer un frente único que plante cara a la patronal.

Esta política debe ser impulsada por los sindicatos a la izquierda de CCOO y UGT y por todas aquellos trabajadores y corrientes de estas centrales que se reclamen combativos y estén hartos de la deriva derechista de sus direcciones. No basta con criticar a los burócratas, sino que es necesario lanzar alternativas de lucha, que avancen en la auto-organización de los trabajadores para tomar en sus manos su destino.

En SEAT vimos el 23 de Diciembre una muestra de espontaneidad obrera muy positiva. Los trabajadores hicieron asambleas por seccione y paralizaron la fábrica contra los despidos. Este primer paso debe ser aprovechado por la CGT, principal sindicato que se ha opuesto al pacto de la vergüenza. Además de una plataforma de despedidos que luche desde fuera por la readmisión, hay que impulsar asambleas dentro de la fábrica, que elijan delegados y creen un comité de delegados de secciones revocables y con mandato de la base. Desde ahí hay que plantear un plan de lucha en la empresa, que finalice con la marcha atrás del ataque sufrido por la plantilla, y que siente las bases para que no pueda volverse a dar una nueva traición.

Pero no se trata únicamente de recuperar la organización de la lucha a manos de los trabajadores, la clase obrera debe dotarse de reivindicaciones que sirvan para rechazar ataques y avanzar en recuperar lo perdido.

La patronal se excusa siempre en las pérdidas o la bajada de sus beneficios. Las cuentas de la empresa son toda una incógnita para los trabajadores, solo acceden a ellas, y muy parcialmente la misma burocracia que luego firma pactos de vergüenza. Hay que luchar por la apertura pública de todas las cuentas, y su control por representantes elegidos en las secciones.

La amenaza de llevarse la fábrica es también una constante. No podemos aceptar ese chantaje, cualquier intento de rebajar las condiciones debe ser contestado con un plan de lucha combativo y ambicioso, que vaya a por mejoras. No olvidemos que para trasladar una fábrica se necesita un capital bastante grande, los recortes son el instrumento para acumular dicho capital, es decir que aceptar el recorte de hoy es preparar el cierre de mañana.

Y frente a los cierres la única salida es la de ocupar la fábrica para evitar que salga el stock, las máquinas o las materias primas, y empezar una lucha por su nacionalización bajo control de los trabajadores. La clase obrera debe aprender de las experiencias de otros compañeros, en Argentina tras la crisis de 2001, muchas empresas echaron la persiana. Sus trabajadores no se resignaron, ocuparon el centro de trabajo y pusieron las máquinas a producir. Hoy la mayoría siguen abiertas con más plantilla y sin apenas accidentes laborales, y sus trabajadores siguen exigiendo al estado que las nacionalice manteniendo el control obrero.

Desde el SEI queremos manifestar nuestra solidaridad con la lucha de los trabajadores del automóvil. Los retos de la clase obrera del S.XXI son arduos, pero debemos empezar a abordarlos para poner freno al deterioro de nuestras condiciones de vida.

Sindicato de Estudiantes de Izquierdas
Clase contra Clase