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El SEI con la resitencia iraquí.

El Imperialismo no lo está teniendo nada fácil para controlar Iraq. Como ya le pasara con Afganistán, el pueblo iraquí no le ha recibido con flores precisamente.

Dos guerras criminales, años de bloqueo asesino y bombardeos periódicos, no se olvidan tan fácilmente. A esto debemos sumarle las características de la ocupación colonial de EEUU y sus aliados, que sumen en un estado de sitio a toda la población, con registros, asesinatos, detenciones masivas... El pueblo iraquí cada vez muestra más hostilidad hacia las tropas invasoras. Y prueba de ello son las muestras de simpatía y apoyo a la resistencia.


No más muertos al servicio de las multinacionales.

Los siete muertos del CNI, son , como todos los muertos en esta carnicería imperialista, algo que lamentamos. No queremos que haya más muertos por los intereses de las multinacionales . Pero no vamos a condenar los actos de resistencia armada de los que haga uso el pueblo de Iraq para liberar su territorio del yugo imperialista.
Los únicos responsables de estas muertes son Bush, Blair y especialmente en este caso Aznar, al igual que del dolor de las miles de familias de uno y otro lado que han perdido a sus seres queridos en defensa de Campsa, Texaco, Repsol...

Apoyo a la lucha del pueblo de Iraq.

La lucha de los iraquíes contra la ocupación militar de su territorio es completamente legítima y justa. Por ello los jóvenes y trabajadores de occidente debemos apoyarla, y la mejor manera de hacerlo es luchando en nuestro país por la retirada inmediata de las tropas.
Por ello desde aquí, debemos retomar la lucha contra el imperialismo, denunciando el expolio en el que el gobierno del PP nos obliga a participar y exigiendo la vuelta inmediata de todos nuestros soldados.

La guerra de guerrillas, es el método que se ven forzados a utilizar los iraquíes, dado la brutal diferencia de capacidad militar. La única táctica militar, que puede ayudar a que los planes del Imperio se trunquen en Iraq, es la del desgaste y el sabotaje, pues un enfrentamiento directo con las tropas de ocupación, supondría la eliminación física de la resistencia armada.

Aún así la resistencia armada no debe caer en métodos de terrorismo individual (como los atentados indiscriminados, o que afecten a la población civil) que la divorcien de las masas, pero no debe parar en las acciones que debiliten el control por la fuerza del territorio por parte de las potencias ocupantes.

Además esta lucha armada debe constituirse en un instrumento auxiliar del movimiento de resistencia, no en la parte fundamental, ni mucho menos en la única forma de lucha.

Los campesinos pobres y los trabajadores iraquíes, están comenzando a salir a la calle, con numerosas manifestaciones, huelgas y otros actos de protesta, contra la presencia extranjera y por mejoras de las condiciones de vida y trabajo. Este lucha, la de masas, es la que puede lograr expulsar a los invasores, aunque el desgaste de las tropas de la coalición a causa de la resistencia armada también puede ayudar notablemente.

Este movimiento de resistencia, tanto el armado, como el que emplea la lucha sindical y política, deben contar con el apoyo de toda la izquierda internacional.

La ONU no es la solución.

Es bochornoso ver a los dirigentes del PSOE, CHA o IU condenar los actos de la resistencia, a la vez que apelan a que las tropas permanezcan, pero bajo bandera de la ONU.
Esta guerra es una guerra imperialista, que se ha realizado para el control de los recursos de un país. Mientras las potencias no lleguen a un acuerdo satisfactorio para todas, en el reparto del botín, no se implicarán todas ellas en la ocupación. Si la ONU toma el mando, no será porque la ocupación expoliadora se transforme en ayuda humanitaria y reconstrucción, sino porque las potencias que dirigen dicho organismo, habrán consensuado anteriormente, como debe de gestionar este país y sus recursos, y que parte del pastel debe asignarle a cada una. Pasará de ser una ocupación de unas potencias capitalistas, a la ocupación de todas las potencias capitalistas, nada más.

Esperar que tropas de las potencias capitalistas ayuden a la reconstrucción del país desinteresadamente, es tan absurdo como creerse que la guerra se hizo para llevar la democracia al pueblo iraquí y protegernos del terrorismo internacional. Sólo si sacan tajada, y la tajada sólo se saca con el expolio (del que el pueblo iraquí sale poco beneficiado), se interesarán por el país.

La izquierda debe denunciar la naturaleza de la ONU y apoyar la lucha de los iraquíes por su liberación, animándoles a que la vinculen a la transformación de la sociedad, única solución para la pésimas condiciones que padecen desde hace años.

Lo que falla es el sistema.

Campañas como la de Iraq, son inherentes al capitalismo. A un sistema que busca el beneficio de una minoría a cualquier precio (no dudan en deja morir a África de SIDA, por no perjudicar a la Bayer y otras farmacéuticas), no le tiembla la mano para emplear la fuerza para controlas zonas de importancia estratégica y económica, que no ha podido controlar por métodos políticos o económicos.

Por ello la lucha contra el imperialismo pasa necesariamente por levantar una alternativa al capitalismo. Es necesaria la planificación democrática de la economía, es decir la administración de los recursos del planeta para satisfacer las necesidades de toda la población. Hoy en día la raíz del problema sigue siendo la propiedad privada de los medios de producción, y la sociedad necesaria para la solución de los problemas que ésta genera a la mayoría de la población, la socialista.

Para frenar el hambre, las guerras de rapiña, los accidentes laborales...es necesario luchar por la transformación socialista de la sociedad.


Hoy más que nunca Socialismo o Barbarie