El PP prepara una vuelta de tuerca más a los trabajadores, para después de marzo.

Después de los resultados de las elecciones del 25 de Mayo, la burguesía española ha perdido el miedo, que las movilizaciones contra la guerra le hicieron tener, a perder el timón para Marzo de 2004.

Marzo de 2004: el PP está tranquilo.

La CEOE, y su representante político directo el PP, se han dado cuenta de que tienen una base social bastante firme, forjada en los años de bonanza económica que hemos pasado, dispuestos a defender el gobierno que consideran defiende sus intereses. Es esa clase media que de momento no padece los efectos de la desaceleración económica, y que se ha podido beneficiar de las mijagas que caían de la mesa de la especulación inmobiliaria y el auge económico. Mientras la situación económica no pegue un fuerte cambio, hasta afectar a esta clase media, es fácil que sigan apoyando al gobierno de la derecha.

A parte de este importante sector, la mayoría de la sociedad, aquellos que no se han visto beneficiados en absoluto ni por la bonanza económica, ni mucho menos por la política del PP (trabajadores en precario, parados, jornaleros...), han mostrado desde la Huelga General del 20-J, su disposición a luchar contra la derecha, en no pocas movilizaciones (contra el decretazo, el Prestige y por último la guerra imperialista). Sin embargo la ausencia de una alternativa creíble por la izquierda, que debería encabezar el PSOE, hace que a la hora de votar la abstención sea la gran triunfadora entre los jóvenes y trabajadores.

Los que aspiran a un gobierno socialdemócrata que aplique importantes reformas sociales y económicas, no ven en Zapatero el posible artífice de ello, sino más bien ven el continuismo de la contra-reforma que en su día comenzara su maestro, Felipe González. Y aquellos que queremos una fuerza anticapitalista, que defienda una alternativa socialista en las instituciones, no vemos en Llamazares al dirigente capaz de ello, y más cuando el mensaje de IU es cada día mas el de entrar a gobernar con el PSOE a cualquier precio.
Tanto PSOE como IU deben cambiar de política para desalojar al PP de la Moncloa, pero sus actuales dirigentes no están por la labor, y la burguesía española lo sabe, por ello respira tranquila.

El programa de la patronal, sin prisa pero sin pausa.

A pesar de esta situación tan favorable a la derecha, esta no es tonta, y sabe que si en la actual situación económica, el gobierno tratara de sacar adelante medidas de recortes de derechos a los trabajadores (el programa de los empresarios; reducir los costes de la mano de obra), se podría desatar un importante movimiento en contra del mismo, que podría poner en riesgo la permanencia en la Moncloa, aun con la desastrosa oposición por la izquierda que tiene.

Los expedientes de regulación de empleo están aumentando escandalosamente, fruto de la llamada desaceleración económica, que afecta especialmente a otros países de la UE (sobre todo a Francia, Alemania e Italia), pero que también estamos notando en el estado español.
El paro aumenta, y en medio de esta situación también lo hacen los conflictos obreros de fábrica o de sectores; Antena Tres Televisión, Puertollano, TUZSA... En esta situación un nuevo ataque a los trabajadores obligaría a las direcciones sindicales, como ya pasara con el 20-J, a hacer frente al gobierno, lo cual le pondría a este en un serio aprieto, para su reelección.

Desde Mayo, y viendo el panorama tan favorable para el PP, la burguesía decidió dar un tregua a los trabajadores, no por gusto, sino porque la situación económica no era tan grave, como para no poder afrontarla sin nuevos recortes, manteniendo jugosos beneficios empresariales, De esta manera ponían todo de su parte en mantener la paz social con los sindicatos, impidiendo que las luchas concretas en aumento, encontraran un motivo para unificarse en un frente común contra el PP. Hasta Marzo, el programa de la derecha, queda en suspenso, no habrá mas contra-reformas, de esta forma se tratan de asegurar cuatro años mas de gobierno, en que acabaran de desarrollarlo.

Pero esta maniobra, es una tregua temporal, no una rendición, y así se lo ha explicado en nuevo Aznar, Mariano Rajoy, a los que representa. En un foro, con la presencia de los Grandes de España (que ya no son los duques de Feria, de Alba,,, sino los dueños de Endesa, Telefónica, Dragados, Leche Pascual...), explico que la semana después de tomar la investidura empezaría a trabajar sobre una nueva “reforma” laboral. De esta manera tranquiliza a los sectores más “cagaprisas” de la patronal, que estarían presionando a su partido para que les preparase la mejor situación posible, tanto para un recrudecimiento de la crisis, como para sacar la mayor tajada de la futura recuperación económica.

Las líneas de esta nueva contra-reforma, las marcó, si bien no muy concretamente, pero si bastante claras; aumento de la flexibilidad del mercado laboral (es decir mayor temporalidad y precariedad en el empleo), recorte de los gastos de despido (que al patrón le cueste cada vez menos echarte a la calle por los motivos que al le parezcan oportunos), reforma de la negociación colectiva (cambiar las reglas que rigen las negociaciones entre empresarios y trabajadores, y no hace falta ser un lumbreras para saber a favor de quien va estar este cambio)... Es decir se trata de una vuelta de tuerca mas a las condiciones de trabajo.

Ya anuncio que trataría de llegar a un acuerdo con los representantes de los trabajadores, y Méndez y Fidalgo se mostraron contentos ante este talante negociador, aunque si bien es cierto que por lo menos mostraron reservas ante lo adelantado del contenido de la contra-reforma.
La burocracia sindical tratara de que ese acuerdo sea posible, pero la presión de las bases de los sindicatos y de los trabajadores en las fabricas, es fundamental para evitar que hagan ni una concesión mas a la patronal. Ya hemos visto las consecuencias de las traiciones llevadas a cabo por las direcciones de CCOO y UGT, con la firma de anteriores reformas laborales; mas precariedad, más muertos en el trabajo, menos poder adquisitivo, discriminación salarial por motivos de sexo, edad o procedencia...

Hay que preparar la lucha contra la contra-reforma.

Es necesario empezar a informar a los trabajadores de las intenciones del PP pasado Marzo, no sólo para explicar lo nefasto de un nuevo gobierno de la derecha, sino también para que los dirigentes sindicales se vean obligados a tomar una posición en defensa de los intereses de la clase obrera, y no los de su casta burocrática.

Las direcciones sindicales no van a mover un dedo, mas allá de meras declaraciones, pues no van a colaborar en generar rechazo a unas medidas, que si por ellas fuera se firmarían con tal de que se mantenga la armonía entre ellos y la CEOE y el PP.
Pero es necesario, que los sectores mas a la izquierda de CCOO y UGT y los sindicatos pequeños que se sitúan al margen de la línea pactista de Méndez y Fidalgo (CGT, Intersindical, STEA...), así como los partidos de izquierdas (especialmente IU), comiencen a trabajar en las fabricas con objeto de crear un clima de rechazo al PP y a sus futuros ataques. Es la mejor manera de obligar a tomar la senda de la lucha a las centrales mayoritarias, y por lo tanto de preparar una respuesta capaz de frenar el programa de la patronal.