Solidaridad con los trabajadores de Philips y Samsung.

Socialización y control obrero.

El pasado mes de diciembre veíamos como en Cataluña se terminaba 23 años de gobierno del principal partido de la burguesía catalana, CiU.
El tripartito “catalanista y de izquierdas”, formado por PSC, ERC y IC-EuiA (el equivalente a IU en Cataluña). Probablemente despertó la ilusión de numerosos trabajadores, que verán en el nuevo ejecutivo una esperanza de cambio hacia mejor en sus condiciones de vida y trabajo.

El nuevo gobierno se enfrenta sin embargo a una prueba de fuego nada más comenzada la legislatura. El metal Catalán esta pasando por uno de los momentos mas críticos de los últimos años, y no se trata de que los empresarios estén en números rojos, pues lejos de la quiebra siguen manteniendo cuantiosos beneficios. Aun así, la diferencia entre el precio de la mano de obra catalana y la de otras zonas del planeta, esta haciendo que numerosas empresas estén decidiendo hacer las maletas y marchar a países donde sus beneficios aumentarían considerablemente.

Los dos casos mas sonados han sido los de Philips y Samsug. La primera quiere poner fin a su presencia industrial en nuestro pais con el cierre de su planta de Novalux, dejando en la calle a mas de 100 trabajadores, que vendrían a sumarse a los mas de 15.000 que la multinacional ha dejado sin empleo en los últimos 20 años, con la complicidad de los gobiernos central y autonómico de turno (PSOE, PP y CiU), mientras sus cuentas de beneficios seguían creciendo. Por otro lado Samsung también ha decidido echar el cierre, después de haberse beneficiado durante los últimos años de subvenciones públicas y a pesar de que también se trata de una multinacional con beneficios.

La prueba de fuego de la Generalitat, no es el caso Rovira como pretende el PP, sino su postura ante los conflictos que se avecinan entre capital y trabajo en Cataluña. Un gobierno de izquierdas, aun desde la óptica del reformismo, no puede aprobar ningún expediente de regulación de empleo, ni mucho menos el cierre de una empresa con cuantiosos beneficios, competencias ambas del Conseller de trabajo del tripartito, si lo hace demostrara que a pesar del titular, el contenido de clase de dicho ejecutivo es similar al anterior, defensa de los intereses empresariales. La solución realmente socialista pasa por no ceder ante ninguna de las pretensiones de las multinacionales, y pasar a la ofensiva en defensa del empleo en el metal catalán, socializando las empresas con animo de emigrar y poniéndolas bajo el control y gestión de las plantillas en lucha.
Esta debe ser la política a seguir por una Generalitat de izquierdas, y esta será la política que le exigiremos.

Asimismo queremos manifestar todo nuestro apoyo y solidaridad a los trabajadores en lucha, animándoles a continuarla hasta la reposición de todos los puestos de trabajo en iguales condiciones.