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Madrid:
trama inmobiliaria y democracia burguesa
Ya hace mucho de las elecciones
del 25 de mayo y con el desastroso, todo hay que decirlo, fracaso
de la izquierda española y de la vuelta sorprendentemente
triunfal de la derecha más conservadora, como es el Partido
Popular, al poder.
Pero hay que sacar conclusiones de este
fracaso.
El Estado español, como todo el planeta tierra
, vivió grandes movilizaciones contra la guerra de Iraq y
sus representantes más visibles, Aznar, Blair y Bush. Pero
además de las protestas multitudinarias , en el Estado español
hubo más protestas de carácter nacional. Las manifestaciones
contra la Ley de Calidad, la Ley de FP, la LOU, la Huelga General
del 20 de Junio, la nefasta política de ayuda al pueblo gallego
por la crisis del Prestigie, y mucho más. Y, a pesar de todo
esto, la derrota ha sido evidente.
Todo este fracaso ante las urnas electorales debemos
encontrarla en la situación que atraviesan los partidos tradicionales
de la izquierda y la pérdida de una alternativa por la transformación
socialista de la sociedad. No debemos explicar superficialmente
estos hechos de las elecciones del 25 de Mayo diciendo que es por
que “la gente no sabe votar”. Esto, lo único
que hará es hacernos retroceder sobre el análisis
del estado de la izquierda, echándole la culpa a los que
no la tienen.
Nosotros, ahora mismo, nos centraremos en los acontecimientos
ocurridos en la Asamblea de Madrid y la trama inmobiliaria que hay
detrás de ella y de lo increíble que es cuando exiges
unos mínimos de derechos sociales para la mayoría
de la sociedad, y unos pocos buitres se echan encima para que no
varíes ni un céntimo de la fortuna que ha conseguido
a base de la vivienda, la educación, la sanidad, el trabajo,
etc...de la mayoría.
Este es el caso de la trama surgida en la Asamblea
de Madrid.
Durante la campaña electoral a la Comunidad
de Madrid, el PSOE había anunciado que iba a frenar las estrategias
especulativas e iba a garantizar que un 50% de suelo público
se destinase a vivienda protegida (más barata), 100.000 viviendas
en alquiler, etc. Esas promesas no gustaron a la gran burguesía
especulativa y constructores del suelo, que han convertido la capital
en su paraíso, produciendo una subida del precio de la vivienda
en 7 años del 120%. El resultado de esto lo vemos es un ejemplo
de un barrio de Madrid, Sanchinarro; en el que se podía encontrar
el suelo a 8000 pesetas el metro cuadrado en 1995, ahora llega a
alcanzar las 300.000 pesetas antes de poner ningún ladrillo.
El paraíso se basa en que en Madrid y en el
resto del Estado compañías inmobiliarias como Vallehermoso,
Metrovacesa, Urbis, Colonial y Bami obtuvieron un beneficio de 400,25
millones de euros, las cuales están ligadas a las grandes
constructoras como Dragados, FCC, ACS y a los bancos. Pero no sólo
las grandes empresas especulan de esa forma, sino que empresarios
como Bravo y Vázquez cuyo buque insignia es Euroholding controla
el 70% del suelo urbanizable de Villamanta, un pueblo de Madrid.
Además, estos dos empresarios compraron terrenos a 24 euros
el metro cuadrado en Alcorcón cuyo anterior alcalde del PP
proyectó construir 40.000 viviendas en terrenos que no eran
urbanizables. De ese modo, el ayuntamiento de Alcorcón recalifico
esos terrenos y la inversión se multiplicó por treinta,
es decir: Bravo y Vázquez hicieron un negocio de millones
de pesetas. Todo un filetón.
Por eso, cuando Rafael Simancas defendió una
vivienda barata para los trabajadores diciendo que “seremos
beligerantes en la lucha contra la especulación, en reactivar
la oferta de viviendas sociales y la promoción de suelo para
viviendas protegidas. Y si eso no es suficiente, imaginaremos mas
medidas hasta frenar esta desbocada cabalgada de precios. Y si nos
llaman intervensionistas, que nos lo llamen” la burguesía
especulativa empezó a manchar de sudor sus caros trajes de
Armani. Así es como comenzó a temerse lo peor y buscó
la defensa de sus intereses económicos millonarios en el
único referente político que defiende a los ricos
a costa de la vida de las familias trabajadoras y obreras, el PP.
Por que no es de extrañar, ni mucho menos, que Francisco
Bravo Vázquez sea afiliado al Partido Popular, ya que estar
en un partido de izquierdas supondría arriesgar sus intereses
de clase.
Así, que mejor manera de derrotar a la oposición
para defender sus intereses que sobornar al representante político,
por así decirlo, de la clase trabajadora. Cuya nula defensa
del socialismo y de los derechos del trabajador no resulta una barrera
para sobornales, sino una ventaja.
Entonces se produce el “efecto tránsfuga”
que es propio de nuestra época de capitalismo o auge imperialista,
en la que el rechazo completo a la defensa de la clase trabajadora
(el programa socialista) ha permitido la pérdida, no sólo
de nuestros derechos mas básicos (subsidio de paro, educación,
medio ambiente, sanidad, etc) sino la pérdida de una alternativa
ideológica frente al pensamiento único del Partido
Popular. Y, por eso, diputados corruptos saltan de la orilla de
la socialdemocracia oportunista a la orilla de la derecha con mucha
facilidad ya que estas dos orillas no están muy lejos entre
sí.
Y es así como destapamos una curiosa trama inmobiliaria
en la que el tránsfuga Tamayo, tras no presentarse en la
votación para la elección del presidente de la Cámara
el 10 de junio de 2003, traicionando la voluntad democrática
de los madrileños, realizó no menos de diez llamadas
al afiliado del Partido Popular José Esteban Verdes, quien
a su vez se reunió con el secretario general del PP en Madrid
y ex-alcalde de Majahonda (también del PP), Ricardo Romero
de Tejada, en diversas ocasiones. Por otro lado, se descubre que
el día 11 de junio, Francisco Bravo Vázquez, promotor
inmobiliario y afiliado al Partido Popular, paga una habitación
en el hotel Palace de Madrid a los dos diputados tránsfugas
y mantiene numerosas conversaciones con el diputado Tamayo. Además,
la actuación empresarial de este constructor y sus socio,
Francisco Vázquez Igual, se centra en las localidades de
Villaviciosa, Villamanta, Arroyomolinos y Sevilla La nueva, donde
poseen el derecho de compra del 70% del suelo urbanizable de esa
localidad.
Y esto sólo es la superficie de una compleja
trama de empresarios y su mejor amigo, el PP. Y a medida que se
van descubriendo cosas el círculo se va cerrando, salpicando
a gente muy influyente y ni siquiera hemos llegado a la cúspide,
por que la corrupción no es lo único que utiliza la
burguesía para atacar a los obreros.
La burguesía que controla el Poder Político
(y no sólo me refiero por el gobierno, sino a las instituciones),
el poder económico y todas las ramas para controlar nuestro
pensamiento crítico (medios de comunicación, falsos
datos, represión, falta de libertad de expresión...)
utilizándolo para que no socavemos ninguno de sus intereses
económicos y los pilares morales que sostienen su montaña
de oro.
Como ya hemos visto, cuando el PSOE a propuesto una
tímida Ley del Suelo la burguesía especuladora no
ha reparado de mentir, sobornar y quebrar las elecciones. Y, aún
cuando después de hacer todo esto, la democracia burguesa
es incapaz de evitar que el soborno realizado a dos tránsfugas
altere la voluntad popular. Por eso, la solución no esta
en cambiar las instituciones burguesas con una simple “Ley
reformadora” ya que por propia naturaleza del capitalismo
estas instituciones son corruptas y fáciles de manejar por
la burguesía, gracias sobre todo, al dominio económico
y político que poseen.
Si proponiendo una tímida Ley sobre la regulación
del suelo y el precio de la vivienda la burguesía ha hecho
lo imposible para no perder ni un céntimo de la explotación
de los recursos. ¿Qué pasará si pedimos (mejor
dicho, si propone el PSOE) la nacionalización de la banca?
¿Nos harán la guerra a todos los trabajadores y jóvenes?.
No se puede, por ello, hacer un programa tímido,
y sin que conlleve un cambio notable en las condiciones de vida
de las familias, no sólo respecto a la vivienda, sino a la
sanidad, la educación, el trabajo, etc...por que todo esto
son derechos no son una mercancía que se puede comprar y
vender, como esta acostumbrada a ver la burguesía. Es necesario
un verdadero programa socialista. Pero aquí caemos en el
asunto principal, ¿Por qué ha sido tan fácil
sobornar a Sáez y Tamayo? La respuesta está hecha.
La aceptación del capitalismo como mejor de los sistemas,
por tanto el abandono de la lucha por la transformación socialista
de la sociedad, del socialismo y la limitación de la política
a la obtención de cargos públicos, sin un programa
diferenciado al de la derecha, convierten al PSOE, como a IU, en
la campo para que este tipo de trepas entren. Si como principal
objetivo fuera la defensa de los intereses se los trabajadores,
esto es el programa socialista, y se marcara una verdadera democracia
interna en estas organizaciones, dando participación activa
a la base, miles de jóvenes y obreros que luchan, no se desmotivarían
y dejarían de pensar que en política todo es corrupción
y que da igual que sea de izquierdas o de derechas.
Por tanto, es erróneo pensar que contra más
moderado sea nuestro programa mas votos ganaremos la izquierda.
Pero, si aún haciendo una política “moderada”
y “reformadora” el PSOE no consigue votos, es mejor
utilizar otro método¡¡como defender a los trabajadores
de todo acoso de la burguesía y su derecha!!¿no? ahora
que estos magnates del “socialismo moderado” tienen
tanto tiempo en sus despachos.
Un ejemplo de este tipo se encuentra en muchos sitios,
pero en Madrid que es lugar que nos ocupa ahora, más concretamente
en Parla, un alcalde que ha estado a la cabeza de la movilización
por la construcción de un hospital, ayudando a la organización
de una manifestación que sacó a la calle a mas de
40.000 parleños consiguió sacar un 76% de voto para
el PSOE.
Nos damos cuenta así, que no basta con sacar
una cara bonita y decir “voy hacer política social”,
es necesario estar en la calle, al frente de las movilizaciones
y explicar a la sociedad que existe conciencia de clase y que sin
ella la derecha seguirá conservando sus poderes fácticos.
Es por esto por lo que el ambiente de protesta contra la guerra
y todas las reformas del PP no se han trasladado al terreno electoral,
ya que los partidos de izquierdas no han estado a la altura de las
circunstancias y a la altura de las exigencias de la sociedad.
Lo que no podemos seguir permitiendo tampoco es que
las familias españolas tengan que renunciar a un salario
entero de una persona para poder pagar el piso. Además “los
precios de los pisos han subido cinco veces mas que la renta familiar”
(El País,10/01/03). Y según el Ministerio de Fomento
y el Banco de España, el esfuerzo familiar para comprar piso
sube diez puntos en un año, hasta el 51% del salario. Siendo
en Baleares y Madrid un 69% de sus ingresos los que destinan al
pago de la hipoteca, ya que los salarios aumentaron una media de
362% mientras que el precio de la vivienda lo hizo en un 621%. Desde
1986 hasta hoy, el precio de la vivienda en España se ha
multiplicado por tres. Es decir, un piso que a mediados de los 80
costaba 10 millones, quince años después es imposible
encontrarlo por menos de 30 millones. Y sin embargo, este encarecimiento,
no se corresponde con la lógica de las leyes del mercado.
Se calcula que existe en nuestro país dos millones de viviendas
vacías, al tiempo de que cada año se construyen entre
400 y 500.000 más. Un exceso de oferta que, según
las leyes de la oferta y demanda en el mercado tendría que
empujar hacia abajo el precio de la vivienda.
Es una falsedad lo que dicen muchas economistas burgueses
sobre que es necesario más vivienda en el mercado para hacer
bajar los precios. Esto es una aberración. El contrapeso
sólo puede ser vivienda barata que equilibre los precios.
Pero, como la vivienda ( que es necesidad básica del ser
humano) es también una mercancía como todo lo que
hay en este sistema capitalista de producción, depende de
las fluctuaciones del mercado pasando a la posesión de los
inversores, constructores y especuladores, como las empresas constructoras
e inmobiliarias. Y estos, para conseguir una mayor rentabilidad
venden la vivienda a un precio carísimo. Por eso, aquí
el problema solo está en la propiedad privada de la vivienda
que permite a las grandes empresas construir y vender sólo
si es rentable.
Esto implica que sólo la defensa de un programa
revolucionario y socialista permita que la gente posea una barata
vivienda como un derecho básico de su existencia.
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