Iraq: el imperialismo en un cenagal.

A pesar de que el pasado 2 de Mayo G.Bush declarara el fin oficial de la segunda Guerra del Golfo, las potencias ocupantes no pueden hablar todavía de control del país, ni por lo tanto las multinacionales de los llamados aliados, pueden todavía sacar tajada jugosa de sus recursos.

La resistencia crece.

No han sido flores precisamente lo que el pueblo iraquí está ofreciendo a las “tropas libertadoras”, sino una feroz resistencia armada, política y sindical, que pone en serio peligro el triunfo de esta nueva campaña imperialista.

Diferentes grupos armados, como el Movimiento de Resistencia y Liberación de la República de Iraq, la Organización Nasserista de Iraq, las Brigadas al Faruq o la Oposición Patriótica, asestan duros golpes a las tropas ocupantes a diario (hasta 24 ataques al día y con una media superior a un soldado muerto diario).
La táctica militar a utilizar es la guerra de desgaste a través de la guerra de guerrillas (es la única a su alcance), con sabotajes, emboscadas... Esta resistencia no debe caer en métodos de terrorismo individual, que la aislarían de las masas, y debe convertirse en pieza auxiliar y de apoyo a la resistencia de masas, es decir a la organización política y sindical de la mayoría de la población, que está empezando a resurgir. Algunos de los últimos actos de la resistencia armada se inclinan hacia esta táctica contraproducente e individualista, y que tiene un buen caldo de cultivo entre la desesperación del pueblo iraquí. Pero los atentados indiscriminados, que suelen afectar en gran medida a la población (principal víctima de la ocupación imperialista) sólo conseguirán desprestigiar el movimiento de resistencia y aislarlo.

La clase trabajadora iraquí esta volviendo a salir a escena. Cada día son más las movilizaciones contra la ocupación y por la mejora de las condiciones de vida de la población. No debemos olvidar que Iraq es un país con un fuerte proletariado, de la industrial petrolífera principalmente. El PCI, fue uno de los más fuertes de Oriente Próximo, antes de su traición, frenando la revolución colonial y apoyando el régimen bonapartista, que acabó haciéndolo desaparecer con la represión.

Los parados han llevado una lucha de 48 días en Bagdad y Basora, que ha conseguido arrancar de la Autoridad Provisional un subsidio de 100 dólares al mes. La refinería más importante del país, la de Basora, tuvo una huelga a principios de Octubre, y la de Daura, cerca de Bagdad, lleva tres. En el complejo industrial (industria del ladrillo), de Nahrawhn, cerca de Bagdad, con 15.000 obreros, una huelga el 11 de Octubre logró un aumento salarial.
El movimiento obrero iraquí parece estar reactivándose. Pero está huérfano, pues el PCI, siguiendo su línea traidora, en vez de apoyar el movimiento de resistencia, ha entrado en el gobierno títere. Si no aparece una organización capaz de vincular el movimiento por la liberación del territorio (tanto el armado, como el político y el sindical), con la transformación socialista de la sociedad, este hueco lo llenarán los integristas, y el ejemplo de Irán muestra las nefastas consecuencias de ello.

La Autoridad Provisional y EEUU luchan con ahínco contra el movimiento obrero iraquí, siendo una ley de 1987 de Sadam, una de las pocas que no se ha abolido, la que prohíbe sindicarse y el derecho de huelga.

La izquierda con la resitencia, no con la ONU.

La lucha del pueblo iraquí merece nuestro total apoyo. La única salida a la dramática situación que padecen desde hace años, pasa por la expulsión de las tropas expoliadoras (estén bajo las barras y estrellas o bajo la bandera de la ONU), y la vinculación de esta lucha por la transformación socialista de la sociedad. Por ello es necesario que la resistencia, se dote de un programa y una táctica de clase, es la mejor manera de ganarse a los trabajadores y campesinos pobres iraquíes y el apoyo del resto del proletariado internacional.

El deber de los trabajadores y jóvenes del resto del mundo es apoyar esta lucha, luchando desde nuestros países contra el imperialismo y nuestros gobiernos.

Las posiciones de PSOE, CHA o IU, en el último debate del Congreso sobre la situación en Iraq, son lamentables. Tanto las que apelan a la responsabilidad para no traer de vuelta las tropas (POSOE y CHA), como las que plantean que nuestras tropas sean sustituidas por tropas de los países árabes, tanto unos como otros exigiendo como condición que el casco de los soldados sea azul, es decir que este bajo mando de la ONU.
Si mañana la ONU dirige la ocupación de Iraq, sería porque previamente las potencias que la dirigen habrían llegado a un acuerdo sobre el reparto del pastel que satisficiera a todas. Pero la ocupación seguiría siendo igualmente imperialista y de expolio, sólo que con todas las burguesías de acuerdo.
Apelar a la ONU como solución, es desconocer la naturaleza de este organismo, creado y dirigido por las potencias capitalista. La ONU no convierte la ocupación, en una operación humanitaria y de reconstrucción, pues ningún país capitalista se implicaría en algo así, si no conlleva el expolio de los recursos del país.

Prueba de esto, es que la ONU legitima la ocupación, con votos de quien se oponía a la guerra. Ha habido una renegociación del botín; Francia y Rusia mantienen algunos contratos petrolíferos, y las dos junto con Alemania y China seguirán recibiendo los pagos que el régimen de Sadam les hacía en concepto de deuda externa.

El Imperialismo puede fracasar, la lucha debe continuar.

Los movimientos de resistencia surgidos en los dos últimos objetivos de EEUU (Afganistán e Iraq), así como la cada vez más baja moral de las tropas y el posible estallido de movimientos anti-imperialistas como el vivido el año pasado en numerosos países, ponen en riesgo que el imperialismo llegue a controlar los territorios que hoy ocupa.

Por ello debemos continuar la lucha, si el imperialismo fracasa será un duro golpe para próximas campañas imperialistas y para el capitalismo.

Debemos exigir la vuelta inmediata de nuestros soldados, lamentamos sus muertes, pero no condenamos los actos de resistencia a la ocupación. Los responsables de estas muertes, como de todas las desatadas desde el inicio de la guerra, son los gobernantes que la iniciaron. Hay que denunciar los verdaderos motivos de la guerra imperialista y la posterior ocupación colonial, denunciando la participación de España en esta campaña de expolio.
Por ello nuestro principal objetivo a batir es el gobierno del PP, representante directo de la burguesía española, y responsable de la carnicería que se sigue viviendo en Iraq. Nuestra lucha contra el imperialismo debe ir dirigida hacia el fin del gobierno de Aznar.

Pero el fracaso el movimiento contra la guerra del año pasado, siendo incapaz de poner freno a la misma o a la participación del estado español, unido a la falta de una oposición real y seria ante el apoyo del PP a la ocupación, hacen que el reflujo del ambiente social sea notable. Desde el SEI trabajaremos para tratar de impulsar de nuevo la lucha, pero somos conscientes de nuestras fuerzas, y de la responsabilidad, no asumida, que los partidos de izquierdas y los sindicatos obreros tienen en este tema.

El Capitalismo es el problema.

Estas guerra y otras que vendrán, son inherentes al capitalismo. Un sistema que busca el beneficio de una minoría, no duda en masacrar un pueblo para mantener sus privilegios.
Allá donde las medidas políticas y económicas no sean suficientes para controlar un país y sus recursos, no dudarán en usar la fuerza. Además las contradicciones surgidas entre potencias, llevan a enfrentamientos bélicos, de inconcebibles consecuencias.

Por ello lucha contra el imperialismo, pasa necesariamente por levantar una alternativa al capitalismo.
A día de hoy, el problema sigue siendo la propiedad privada de los medios de producción. Y por lo tanto, el Socialismo, es decir, control y administración de los recursos del planeta para satisfacer las necesidades de toda la población , y no en función de los intereses de una minoría, sigue siendo la única vía para solucionar realmente los problemas de la humanidad.

Solo luchando por esta sociedad podremos poner fin a la barbarie, que la vemos en forma de accidentes laborales, hambre, desigualdades sociales, guerras de rapiña...

Hoy más que nunca socialismo o barbarie