Llega la crisis y la pagan los de siempre.

Hoy más que nunca los que se empeñan en querer hacernos creer, y tragar con ello, de que el capitalismo es el mejor de los sistemas, van a caer por su propio peso. Ya se ha demostrado claramente que el capitalismo no funciona, y por ello el poder se asegura firmemente para no caer. Los movimientos obreros tienen que estar hoy más unidos que en cualquier época histórica. Hoy hemos llegado al limite del terror empresarial. ¿Cuántos obreros mueren cada día y no se conoce? No interesa que se sepa, no interesa que se responda por ello. El trabajador es un número más.

En Fisipe, en el Prat de Llobregat han sido 30 trabajadores despedidos y han congelado los sueldos de 2004 y 2005. El ayuntamiento de Motril cesa a 16 trabajadores. 3.400 despidos en Telemarking. Los astilleros de Cádiz sufren 4000 despidos en el último año y medio, causa de las últimas manifestaciones donde se ha demostrado la brutal autoridad capitalista de manos de la policía. 25 despidos en Consum y Eroski sólo en Zaragoza. Los periodistas de Radio Francia están en huelga desde el 27 de enero para conseguir homologar sus salarios con los de la televisión publica. El paro en los teatros españoles no cesa para denunciar el incumplimiento de las AAPP del acuerdo de su integración laboral plena en el convenio de personal laboral de la AGE. Los obreros de la tecnología también sufren el fantasma del capital. La multinacional sueca Ericson tiene previsto despedir 30.000 trabajadores en cinco años. Philips planea despedir entre 6000 y 7000 empleados. Cisco systems habla de 8.700 y Texas Instruments de 2.500.Etc. Cifras estas que se irán multiplicando a medida que el capitalismo nos siga consumiendo. ¿Qué más nos espera?...

“... Acabo por entender que la gente no se mueva. No es el miedo antiguo a la policía, a la tortura o a la cárcel, que todavía existe en muchos lugares, sino el miedo a la inseguridad, al desempleo. Y ese miedo ¡Paraliza! Hay formas de miedo que te rebelan, pero este paraliza.” José Saramago.