|
Editorial
Este curso
debemos volver a salir a la calle.
El imperialismo
sigue embarrado hasta la cintura.
En los últimos meses el panorama internacional no ha mejorado
para los intereses de la burguesía. Los procesos de lucha
de clases abiertos en numerosos puntos del planeta, especialmente
en América Latina, no se diluyen, sino que siguen en marcha
con sus avances y retrocesos. La economía internacional continua
estancada, los precios del petróleo el alza son una de las
principales causas. Desde luego que Katrina o la resistencia de
Iraq y Afganistán a su colonización no ayudan a que
el imperialismo salga del cenagal.
La Europa del
Capital en crisis.
En Europa, las burguesías de los distintos países
siguen enzarzadas en una pelea por sus intereses nacionales. El
NO francés a la Constitución, fruto en gran parte
de las movilizaciones obreras y estudiantiles contra las políticas
neoliberales de su gobierno (en tónica con el “espíritu
europeísta”), reabrió el debate sobre el peso
de cada cual en la UE. El reparto de presupuestos es la evidencia
de que cada gobierno barre para su casa todo lo que puede, y al
final tampoco es posible el acuerdo. O la pugna por las importaciones
de textil chino, que pone en la palestra los diferentes intereses
entre países productores de ropa y los meramente importadores.
Todo ello es síntoma de que
la propaganda de la unidad de Europa es sólo eso, propaganda.
En verdad la UE es un mero acuerdo interimperialista para abaratar
la mano de obra en el continente, recortar los servicios públicos
y tratar de unirse para hacer frente al competidor mundial de nuestros
empresarios, EEUU. Además también se persigue el garantizar
la colonización con capital europeo de la Europa del Este,
y evitar así que caiga bajo tutela yanqui.
Poco a poco la máscara de Bruselas
va cayéndose a pedazos, especialmente cuando los gobiernos
nacionales nos dan las buenas nuevas de la UE. La privatización
con cierres de IZAR o la privatización de la universidad
pública, a través del Plan Bolonia, son dos casos
paradigmáticos. Hay que luchar contra estos ataques, teniendo
en cuenta que sólo los trabajadores seremos capaces de unificar
el continente en la lucha contra esta sociedad, y por la construcción
de otra nueva sin clases.
ZP quiere aplicar
el programa de la burguesía.
Al mismo tiempo en el estado español el gobierno ZP cuenta
con un apoyo social importante. La retirada de Iraq fue un gran
golpe de efecto, aunque no fue la voluntad de Zapatero, sino que
se vio obligado por las importantes luchas contra la guerra que
se desarrollaron bajo el PP y por los propios sucesos del 11 al
14 de Marzo. De hecho nuestro gobiernos sigue defendiendo los intereses
de las multinacionales españolas en el exterior. Las tropas
de Iraq se mandan a Afganistán, ZP no deja de ser imperialista,
simplemente se centra en operaciones de colonización y expolio
avaladas por las potencias europeas. En la crisis revolucionaria
de Mayo y Junio en Bolivia, el gobierno manifestó varias
veces que su intención era defender los intereses de Repsol
en el país.
Otras medidas como el matrimonio entre
parejas homosexuales son un avance importantísimo. Pero a
la vez con nuestro dinero seguimos pagando el sueldo de miles de
curas y monjas, y la Iglesia sigue gozando de los privilegios que
le otorga un Concordato firmado por un gobierno predemocrático.
Además la política educativa, y pese a la derogación
de la Ley de Calidad, persigue los mismos objetivos que tenía
el PP, elitizar y privatizar la enseñanza pública.
La nueva LOE mantiene los itinerarios, endurece la Selectividad
y sobre todo es la ley de la patronal educativa, pues promete un
mayor desvío de fondos públicos para la concertada.
Vemos pues, que salvo conquistas importantes
de las luchas que se dieron bajo el PP, el programa del gobierno
del PSOE , no responde ni de lejos a los intereses de los jóvenes
y trabajadores, que le llevaron al poder el 14M para poder echar
al PP. El programa que va aplicar Zapatero es el de la CEOE, la
patronal.
La Lucha es el único camino.
Recuperemos nuestras organizaciones.
La actitud de los dirigentes de CCOO
y UGT no puede ser más penosa, buscando acuerdos y pactos
con el gobierno aunque supongan aceptar ataques gravísimos.
También Llamazares en el Parlamento lleva una política
seguidista, pareciendo casi un ministro sin cartera. El argumento
de que si cae el PSOE vendrá el PP no nos vale, es propio
de los reformistas más rancios que nos hacen elegir entre
lo malo y lo peor. Es hora de que los trabajadores y estudiantes
salgamos a la calle para frenar los ataques de ZP y empecemos a
recuperar el terreno perdido durante los últimos años.
Si los dirigentes de nuestras organizaciones no están dispuesto
a encabezar la lucha contra este retroceso y por la mejora de nuestras
condiciones de vida, trabajo y estudio deberemos buscar los mecanismos
para superarles. Los sindicatos, las asociaciones de padres, de
vecinos... son nuestras y debemos recuperarlas para reconvertirlas
en un instrumento útil.
Para este Otoño ya hay
anunciadas movilizaciones estudiantiles contra la LOE y el Plan
Bolonia. Deberemos tratar de unirnos con los padres, profesores
y demás trabajadores de la comunidad educativa. Pero desde
luego que si ZP trata de imponernos el programa de la patronal,
sólo con una lucha generalizada de trabajadores y estudiantes
podremos frenarlo.
|