| Katrina...
y el reflejo de un "muerto viviente"
Para empezar, habría que decir que la publicidad
que se le ha dado a las consecuencias del Tsunami en los medios
de comunicación ha sido irrisorio comparado con la información
que se dio de el Huracán katrina. Es un ejemplo, de cómo,
al parecer, la vida de unas personas y la vida de otras no son iguales,
y que unas valen más que otras. No querríamos insultar
de esta forma a los trabajadores americanos, pero la realidad es
evidente.
Aunque si lo miramos de mas cerca, resulta, que esas “personas
que valen mas” para ciertos medios de comunicación,
están, en realidad, infravaloradas en su propia región.
Hablamos de los obreros blancos, y sobre todo, negros (el 75% de
la población) que sufrieron las consecuencias del Huracán
Katrina en Nueva Orleáns, en los EEUU. Ya que, mientras 10000
muertos flotaban por las aguas de la ciudad, y otras tantas miles
eran hacinadas en una Campo deportivo donde la falta de comida,
agua, etc…daban lugar a robos, atracos, e incluso, violaciones,
los planes de evacuación diseñados por la Casa Blanca
(irónico nombre) estaban dirigidos a evacuar las zonas donde
residían la clase media alta y la gran burguesía.
Demostrando, el carácter mas racista y clasista de la política
antiobrera e imperialista de la administración Bush.
Pero, este reflejo no sólo se vio en los planes de evacuación
sino también en la organización que tenían
el objetivo de “salvar” lo que quedaba con vida en Nueva
Orleáns. Pero, ¿qué querían “salvar”
exactamente? Al parecer, el alcalde de esta misma ciudad, Ray Nagin,
decretó el estado de Ley Marcial, por el cual, la Guardia
Nacional y el Ejército tomaban el mando total de la situación.
Pero resulta que la mayoría de los efectivos (4000) de la
Guardia Nacional de Mississippi estaban en Irak, así que
la gran idea de Bush fue la de trasladar a unos cuantos miles a
la ciudad de Nueva Orleáns. Verdaderos mercenarios que habían
adquirido habilidad en asesinar a iraquíes, y que ahora,
probarían sus balas en casa.
Pero, la orden decretada por la Administración no fue la
de ayudar a las miles de victimas atrapadas en las casas de los
barrios humildes sino “Tirar a matar” para defender
las posesiones de los propietarios de supermercados, farmacias,
y todo tipo de locales que podían ofrecer unos medios de
vida para sobrevivir a la angustiosa situación que vivían
ancianos necesitados de medicamentos, diabéticos, niños,
y gente trabajadora deseosa de un sorbo de agua. Así, la
gobernadora de Lousiana (Kathleen Blanco) dijo el 2 de Septiembre
“Estas tropas saben cómo matar, y están más
que dispuestas a hacerlo, y espero que lo hagan”
Esto era lo que querían “salvar” los magnates
de la Casa Blanca. Pero, la pobreza de los trabajadores de Nueva
Orleáns no ha sido producto de las devastaciones del Huracán
Katrina, sino de las condiciones económicas que estaban viviendo,
y que ahora, se han agudizado hasta alcanzar los niveles de un país
del Tercer Mundo por las inundaciones. Así la presencia en
la región afectada, particularmente en Alabama, Mississippi
y Louisiana, de una mayoría negra (cercana al 75% de la población)
y de clase trabajadora (60%) y de pobres y desempleados (25%) aumentaron
las posibilidades de mortalidad entre los trabajadores americanos
del Sur. El quid de la cuestión era clara: “quien tenga
dinero se salva, y quien no, no”. Pero, otro factor, que realmente
fue decisivo era la reducción de los presupuestos destinados
a “catástrofes naturales” así en junio
de 2004 el jefe de manejo de emergencias de Jefferson Parish, Louisiana,
dijo: “Parece que el dinero (para reforzar los diques) lo
han retirado del presupuesto para transferirlo a la seguridad interior
y la guerra en Irak; supongo que es el precio que pagamos. Nadie
en la localidad está contento de que no se puedan terminar
los diques, y estamos haciendo cuanto está de nuestra parte
para demostrar que éste es un asunto de seguridad para nosotros”.
Al parecer, a la Administración Bush (y a los Demócratas
del Congreso) no les importaba estar de acuerdo en desviar fondos
públicos que podían haber protegido a miles de personas
de las inundaciones para utilizarlos en armar al Ejercito norteamericano
con el fin de expoliar a un país pobre y hacer mas fácil
el control del preciado oro negro. Resulta que el presupuesto de
$430 millones que esperaba New Orleáns para el mantenimiento
y mejoramiento de los diques y la puesta en marcha de nuevos proyectos
de infraestructura, para proteger la ciudad de huracanes e inundaciones,
fue reducido por el presidente Bush a menos del 20% para financiar
la guerra en Irak.
Es una de las maneras que el imperialismo utiliza para expandirse.
El “muerto viviente” que es EEUU ha podido sobrevivir
en base no sólo a expoliar otros países sino también
a expoliar a los trabajadores de este mismo país. Este “expolio
interno” comenzó por los años 70 cuando los
sucesivos gobiernos de Demócratas y Republicanos no dudaron
en destruir el sistema social y de salud para paliar los costos
del fin del “boom” de la economía norteamericana.
Fue comenzada por Reagan, seguida por Bush padre y Clinton (el precursor
de la privatización de la Seguridad Social) y continuada
por George Bush. Viendo como la burguesía norteamericana
privatizaba la sanidad y las prestaciones de la Seguridad Social
podemos entender como lógico el desastre sanitario y de distribución
de medicamentos tras el desastre del katrina en Nueva Orleáns,
ya que, aparte, la mayoría de los trabajadores afectados
no tenían dinero para pagar medicamentos de los cuales dependían
de la vida o la muerte. Mas tarde en los años 90, Clinton,
para salvar (de nuevo) a las corporaciones empresariales no pestañeo
un momento en recortar los programas sociales para la gente humilde
y trabajadora. Esto es lo que ha hecho mantener a este “muerto
viviente” en pie.
En el presente, existen problemas añadidos, después
del desastre del katrina. Si ya los altos precios del petróleo
(lo cual hace que las empresas gasten demasiado en combustible para
su mantenimiento) han llevado a un enfriamiento, y de esta forma,
a una agudización grave de la situación, debido a
que la potencia mundial no da abasto para mantener el “orden”
en Afganistán e Irak, a esto hay que añadir la deuda
externa que tiene contraída, que se ha visto aumentada por
el ascenso de la cotización del petróleo a los 70
dólares por barril. Entre trece y dieciséis refinerías
de petróleo – el 50% de las existentes en la zona del
Golfo – han sido destruidas o puestas fuera de funcionamiento.
Industrias enteras– incluyendo textiles, agrícolas,
marítimas y otras – así como enormes centros
financieros y económicos han sido devastados por Katrina.
Como consecuencia, la Reserva Federal ya esta pensando en subir
sus tasas, y con la amenaza de la inflación puede que pase
del 0,25 al 3,75%.
De esta forma, y sabiendo que la guerra de Irak le cuesta más
que la de Vietnam (años 60 y 70) ya que en Irak USA gasta
unos US $ 5.600 millones al mes, en tanto que el costo mensual de
la guerra de Vietnam fue de US $ 5.100 mensuales ajustados a la
inflación va a llevar a una situación deplorable de
las finanzas del Estado. Añadimos que si en 1929, la mayor
crisis económica de la historia, la deuda externa de los
EEUU era del 140% del PIB, hoy en día la deuda externa es
del 250% del PIB. Pero, como no, la historia se repite y el que
va a tener que hacer el trabajo sucio son los de siempre, los trabajadores
norteamericanos que soportan sobre sus hombros todo el peso del
imperialismo, y de todas las políticas antiobreras de la
burguesía que pretenden conquistar el mundo para hacer frente
a los demás imperialismo como los distintos países
de la Unión Europea, China y Japón.
De esta forma, se van creando las condiciones
objetivas para que las luchas sociales en el país más
poderoso del mundo vuelvan a surgir. Una conciencia entre los obreros
americanos se va creando, y así lo demuestran las estadísticas
que reflejan como un 53% de los norteamericanos desaprueban la política
derechista de la Administración Bush.


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