Los trabajadores de Donuts-Panrico en lucha
por el convenio y contra las centralizaciones

Entrevista a Tomás Royo Andrés, Secretario de la sección sindical Donuts-Panrico

En 1999 los repartidores de Donuts-panrico protagonizasteis una memorable lucha, con más de 4 meses de huelga indefinida. Finalmente gran parte de vuestras reivindicaciones fueron aceptadas por la empresa. ¿ Que es lo que perdura entre la plantilla después de aquella experiencia?

Para algunos compañeros lo que más perdura es la dignidad de cómo terminamos y el orgullo de que hicimos lo que teníamos que hacer.

Esto es algo que los esquiroles no pueden decir, algunos de ellos se arrepienten de su actitud, aunque pocos lo reconocen, sobre todo porque la victoria fue para todos. Son conscientes de que nos dejaron tirados. Sus situaciones eran similares a la nuestra, entraron a trabajar en algunos casos, los menos, por necesidad, y en otros por miedo. Pero en una lucha tenemos que saber que el mundo no se acaba en tu empresa.

Además de la dignidad, entre los compañeros ha quedado una relación de amistad. Antes de la huelga venía justo para saludarnos, pero después la unidad de la plantilla ha ido mucho más allá. Hoy la amistad que me une con mis compañeros es mayor que la que tengo con los amigos de toda la vida.

Todo esto nos hace más fuerte frente a la empresa. La relación con los jefes ha cambiado, nos tienen que tratar de igual a igual. Además del Convenio del 99 hemos alcanzado un gran respeto. La patronal sabe que no puede hacer nada sin contar con la plantilla. Un ejemplo de ello fue el anuncio de despido de un compañero dos meses después de la huelga. El Comité reaccionó de inmediato, y el anuncio de movilizaciones si no echaba atrás la medida, hizo que la empresa readmitiera al compañero.

La consonancia de los dirigentes obreros de Donuts-panrico con los repartidores en lucha ha sido total en todo este tiempo. ¿ Que relación existe entre los representantes de los trabajadores y éstos?

Hay un principio básico, nunca tomamos ninguna decisión sin consultar a la asamblea de trabajadores. No queremos equivocarnos, o que se nos eche en cara que no contamos con los compañeros. La más mínima cosas se lleva a la Asamblea, y ésta decide.

Este principio básico lo aprendimos en la huelga del 99. En la primera mitad de la lucha se tomaron algunas decisiones sin contar con la base. Esto fue un error, que subsanamos en mitad del conflicto y que no se ha vuelto a repetir.

Algunos burócratas sindicales negaron el apoyo a vuestra justa batalla escudándose en que no erais trabajadores, ya que la empresa os obliga a haceros autónomos. ¿ Que les responderías?

Desde CCOO y UGT se negó el apoyo por diversas excusas, una de ellas es que éramos autónomos, pero también que no estábamos afiliados a ninguna de esas dos centrales.

La primera de ellas era para tratar de confundir. Nosotros somos autónomos porque la empresa nos obliga a pagarnos la seguridad social y la furgoneta, es la manera que tiene de asumir menos costes. Sin embargo trabajamos para Panrico, ella nos pone los horarios, las rutas, el salario... Nos sentimos trabajadores al 100%.

Respecto a no apoyarnos por no estar afiliados es algo muy común entre los sindicatos. Aquí incluso puedo criticar a mi sindicato, la CGT. Para mi es una cuestión básica el involucrarnos en cualquier lucha, independientemente del sindicato presente en ese centro de trabajo. Por ejemplo en Mayo los trabajadores de una empresa al lado de la nuestra, SAGE 21, se pusieron en lucha. Allí el sindicato era OSTA, pero eso no quitó para que nosotros nos volcáramos en apoyarles en todo lo que estaba en nuestras manos.

Esta debería ser la política de todos los sindicatos. Nuestro enemigo es la patronal, y no los otros sindicatos, hasta que no lo veamos así, muchas luchas se quedarán aisladas y más débiles frente a la empresa.

En curso pasado pudimos veros en la Cincomarzada dando a conocer vuestra situación actual y la lucha que emprendisteis contra Panrico y Mercadona. Explícanos cuales son las reivindicaciones vuestras en este momento.

Ahora mismo estamos luchando por un nuevo Convenio. El conseguido en el 99 tenía vigencia hasta el 2002. Pedimos que se incluyan mejoras sociales y salariales. Sin embargo la empresa ha formado una mesa nacional de negociación, en la que sólo estaba presente la UGT (en este caso es el sindicato pro-patronal), y allí se ha llegado a un acuerdo nefasto para los trabajadores. Es este acuerdo el que quiere imponer en todas las zonas.

Por otro lado luchamos contra el proceso de centralizaciones. Se trata de eliminar a los grandes supermercados de las rutas que cubrimos nosotros, Panrico se lo lleva a sus centros de distribución directamente. Si nos quitan esta carga de trabajo, y nos dejan sólo con el pequeño comercio y los bares, vamos a tener que trabajar mucho más para llegar al mínimo de facturación y se van a perder muchos puestos de trabajo. De momento la centralización se ha iniciado con Mercadona.

¿ Como afectaría que la centralización del resto de grandes supermercados a vuestros puestos de trabajo?

Si esto se extiende al resto de grandes supermercados, el número de rutas caería, y por lo tanto antes o después Panrico anunciaría despidos. Lo que está en juego son nuestros puestos de trabajo.

¿Qué beneficios sacan ambas empresas de la centralización?

A corto plazo las dos salen ganando. Por un lado Panrico se ahorra la comisión que se llevaba cada repartidor por llevar el producto al supermercado, así puede ofrecer precios más bajos y meter productos nuevos. Mercadona se beneficia de los precios más bajos.

A largo plazo Panrico es la mayor beneficiada, pues si recorta la plantilla de repartidores, el coste de la distribución de sus productos caerá muchísimo.


¿Tenéis contacto con repartidores de otras partes del Estado?


Estamos manteniendo contacto con trabajadores y representantes de trabajadores que se oponen al acuerno nacional firmado por UGT. El 2 de Julio mantuvimos una primera reunión para ver como hacemos frente a los intentos de la empresa de imponernos ese acuerdo. Este 8 de Octubre mantendremos un segundo encuentro, donde esperemos podamos ir perfilando un calendario para frenar la intentona de la empresa.

¿Cómo está allí la situación?

En la mayor parte de las zonas la empresa ha logrado poner a UGT como mayoritaria, o a sindicatos “independientes” afines a UGT. Sin embargo el peso de otras fuerzas como CGT, CCOO, LAB y otros sindicatos no es desdeñable. Además contamos con que parte de la base de UGT, e incluso delegados, están oponiéndose al acuerdo nacional. Tenemos que tener en cuenta que lo que han firmado es el peor acuerdo de todos los existentes en las distintas zonas.

¿Qué previsiones de lucha tenéis para este Otoño?

Nosotros no vamos a tragar con el acuerdo nacional. Y tomaremos todas las medidas que sean necesarias para rechazarlo. No te puedo anunciar todavía cuales vana a ser, pues queremos contar con lo que se hable en el encuentro del 8 de Octubre, y con la ratificación de la asamblea.

Respecto a los recortes en el nivel de vida que sufre la clase obrera en los últimos años, vemos a unas burocracias sindicales cada vez más entregadas a acuerdos y pactos en contra de los trabajadores. ¿ Crees que hay alguna manera de quebrar esta situación?

Yo creo que sí. Creo que en este tema tenemos consonancia con vosotros. La situación es complicada, no vamos a negarlo, a día de hoy gran parte de los sindicalistas sirven a la empresa, especialmente si pertenecen a las centrales mayoritarias.

La base sin embargo no es lo mismo que su dirección. En muchos casos no aprueban su política, pero reina la desmoralización, el pensar que está todo el pescado vendido. Nosotros creo que somos un ejemplo vivo de que es posible acabar con esas políticas y conseguir que el Comité o el sindicato sirvan a los intereses de los trabajadores.

Para mí la clave esta en estas bases. Son los trabajadores los que deben recuperar para a ellos las secciones sindicales, los comités de empresa, los sindicatos... El método asambleario es el que garantiza que los representantes obedecen a la base. También es importante la cuestión de la unidad, independientemente de la afiliación de cada cual, los trabajadores debemos estar unidos en la lucha.

Los trabajadores debemos vencer la sumisión, especialmente los jóvenes, que tiene toda la vida por delante y muchas opciones. Ante un comité corrupto, deben organizarse en su centro de trabajo hasta revocar a los corruptos. No es fácil, y a veces el intento puede salir mal, pero por lo menos se obrará con dignidad. Si se consigue unir a los trabajadores en defensa de sus intereses y por recuperar nuestros instrumentos de representación, la maquinaria se ponen en marcha y es difícil pararla.

También os digo, sobre todo a vosotros que sois jóvenes, que la lucha es larga, y hay que saber dosificar las energías para no quemarse. Además los chavales entran a trabajar sin ningún conocimiento acerca de sus derechos, o sobre lo que es un delegado sindical, un comité... En los institutos se enseña de todo menos esto. Esta claro que a los gobiernos, sean del PP o del PSOE, no les interesa, porque saben que sería negativo para mantener la paz social. La patronal prefiere obreros acríticos y si formación, que trabajadores conscientes.

 



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