Gaspar escucha El Actur en lucha

Durante el curso político pasado los vecinos del Actur salieron a protestar por la construcción de una discoteca, donde antes se encontraba “El corral del pollo”, sus reivindicación en principio se quedaba en la protesta por la discoteca y la petición de que no se utilizara el espacio para la misma, puesto que traería al barrio problemas de ruido, bullicio,… enfrente de sus viviendas, pero a través de la lucha y la discusión en asamblea esa protesta comenzó a avanzar de una forma mas política exigiendo el uso de ese espacio revirtiera en la comunidad, sobre todo esta idea caló en el sector mas de clase obrera de los vecinos, ya que hay que comprender que el Actur es un barrio en el que la composición social va desde la clase media hasta la clase obrera y como es lógico esta última es la que se ha definido como la mas combativa en todo el proceso de movilizaciones ya que si por los sectores de clase media se tratara la protesta se hubiera quedado en una simple pataleta contra una discoteca, sin importar lo que luego se hiciera con el edificio, mientras a ellos no les molestase claro está. Esto ha supuesto un nuevo impulso a en movimiento vecinal que parecía dormido en cuanto a movilizarse en la calle se refiere. . Pero…si el movimiento vecinal nació para mejorar los barrios obreros, ¿por que ha vuelto a tomar impulso este tipo de movilización combativa y popular? ¿No hemos mejora nuestros parques, nuestras plazas, nuestros colegios,….desde que la Monarquía Constitucional se impuso en el Estado español?

Al parecer, la historia se repite, y los mismos empresarios que antes se negaban y se niegan a dar una parte de sus altísimos beneficios para que, a través de los presupuestos, se mejorasen los barrios obreros, hoy en día estos empresarios, por su natural origen, se niega, no solo ha que los trabajadores vivan en barrios con suelos limpios donde existan residencias, parques, colegios y polideportivos públicos…. sino que, además, especula vilmente con este mismo suelo público. Y el problema de la discoteca (El Corral del Pollo) de la Calle Maria Zambrano es un ejemplo de la política neoliberal que está defendiendo actualmente el Ayuntamiento encomendado a los dirigentes de CHA y PSOE, y detrás del cual se esconde la sed de ganancia de los empresarios zaragozanos.

Todo empezó cuando los empresarios del local “Corral del Pollo” (un restaurante que se sitúa a la altura del Carrefur) decidió “cambiar la decoración” y pedir el permiso al Ayuntamiento para cambiar el uso del terreno por el de “uso de ocio y espectáculos”, es decir, para construir un bar o discobar. Es cuando, los vecinos salimos y cortamos el tráfico como medida de protesta y mostrar de esta manera nuestro rechazo a una medida que sólo beneficiaba y beneficia al propietario del negocio.

Desde los vecinos del Actur exigíamos al equipo de Gobierno Municipal, formado por los partidos de CHA y PSOE, que impidiera la apertura de la discoteca y que, al mismo tiempo, fomentara actividades culturales, educativas y de entretenimiento. Ya que, creemos, que el ocio que debe fomentar el Ayuntamiento no debe ser “más de lo mismo”, siendo curioso que mientras se criminaliza a los jóvenes con la persecución del botellón, desde los poderes públicos no se ofrece ninguna alternativa de ocio. Es paradójico que mientras los dirigentes de PSOE-CHA prometían unos locales de contenido cultural para la zona del Actur, (algo contemplado en el Plan General de Ordenación Urbana de Zaragoza), vendía y vende solares públicos a empresas privadas u organizaciones religiosas para fines privados y especulativos, en vez de utilizarlos para cumplir sus promesas o las reivindicaciones que los vecinos venimos pidiendo desde hace mucho tiempo.

Pero, gracias a la movilización en la calle y la organización asamblearia de la Plataforma “No a la Discoteca” que sí recogía el sentir de los vecinos del Actur, el Gobierno Municipal retrocedió en el acceso de los empresarios del Corral del Pollo a convertir una zona de uso cultural, en una de ocio privado nocturno, con las consecuencias que hubiera producido esto. Lo curioso de todo es que se aprobó una ley llamada la Ley del Ruido (37/03 BOE nº 276 de 2003) que aplazaría la licencia de construcción hasta el 2007, siendo pues en principio la discoteca, una construcción ilegal, permitida por los dirigentes municipales.

Pero los vecinos del Actur no se quedaron en denunciar las graves consecuencias, que tendría la Discoteca para la vivienda de los trabajadores y los hijos de los trabajadores, sino que presentaron una serie de reivindicaciones alternativas al proyecto que sentían verdaderamente necesarias para conseguir un barrio con mejores servicios y oferta pública de ocio cultural y deportivo. Una política municipal en esa línea es la que necesitan la mayoría de los barrios de Zaragoza, con problemas parecidos, sobre todo teniendo en cuenta que el Ayuntamiento ha rebajado los presupuestos para ellos (siendo el Actur uno de los barrios más perjudicados, con una rebaja del 50%).

Estas fueron las reivindicaciones más importantes que el barrio defendía, pero que solo son una parte mínima de lo que los barrios necesitan:

“1- Apertura de los IES por las tardes y los fines de semana para la realización de actividades extraescolares gratuitas.
2- Acceso gratuito a las piscinas públicas.
3- Centro público con actuaciones teatrales, de danza, música… de entrada gratuita.
4- Centro cívico para la tercera edad. Este edificio ha sido exigido durante mucho tiempo por los mayores del barrio. A día de hoy se conoce que verdaderamente existen presupuestos para construirlo, y licencia para levantarlo. Pero a pesar de todo, se ha hecho caso omiso a esta necesidad.
5- Centro de salud, que viene siendo reivindicado por los vecinos, debido a la masificación de estos centros, y a la incoherente diversificación de la sanidad pública en el barrio.
6- La construcción de una guardería pública, para la zona de la “discoteca” en concreto. Aunque la ridícula oferta de plazas públicas hace totalmente necesario construir más guarderías públicas en el barrio frente a la única oferta privada”.


La excusa de que “no hay suficiente dinero” ya no sirve, y no sirve por la simple razón de que se van a invertir en principio 1500 millones de Euros para la Expo. Si se tiene dinero para un proyecto con fines meramente especulativos, se puede tener dinero para los barrios, que es lo primero a lo que hay que prestar atención. Con esta excusa el Ayuntamiento ha hecho que las subidas de impuestos indirectos no paren, que va desde las tasas de servicios básicos como agua o basuras, hasta el IBI (lo que se paga por tener una casa) que subirá más de un 50%. Asimismo dentro de esta política de recaudación (que tiene como objetivo pagar millones de euros a los grandes empresarios zaragozanos a costa de los barrios mas humildes) podemos ver a la Policía Municipal cada día más intransigente en lo que a multas se refiere, a la caza de coche mal aparcado (aunque sea de forma momentánea) o del que se salta un semáforo en ámbar.

La realidad se impone, y pese a la esperanza que pudo generar el cambio de gobierno municipal en mucha gente, las promesas electorales de los dos partidos gobernantes de dar prioridad a los barrios se han quedado en papel mojado. Pero, a lo que sí nos pueden ayudar estas experiencias, es a comprender que los partidos en cuyos programas el derecho a la propiedad y a la especulación está por encima al derecho a la vida, a los barrios y a los trabajadores solo pueden ofrecernos mas que falsas ilusiones, y disgustos como los que les a podido causar a los vecinos del Actur. A pesar de esto, la desdicha ya venía purrulando. ¿Cómo llegaron esos terrenos públicos, como es el solar donde se encuentra situado el Corral del Pollo, a pasar a manos privadas? Pues muy sencillo, este traspaso, fue el resultado de las privatizaciones de suelo público que hizo el Partido Popular cuando estaba gobernando, y que curiosamente, obtuvo la abstención de los partidos que actualmente están encomendando el Gobierno Municipal, CHA y PSOE.

Después de todo, después de que los vecinos salieran una y otra vez, viernes tras viernes, a cortar el tráfico, y sin perder en ningún momento la certeza de que juntos lo iban a lograr, consiguieron, por fin, un importantísimo avance. Tras verse presionado el alcalde de Urbanismo, el famoso Gaspar (de Chunta), la Gerencia Municipal de Urbanismo dio luz verde para modificar el PGOU, cuya modificación afectará a la parcela del Corral del Pollo junto con otras seis más del Actur y que tiene por objeto suprimir el uso lucrativo de terciario recreativo para evitar que puedan instalarse discobares o grandes salas musicales.

Pero, a pesar de ser un gran éxito el haber conseguido el cambio de uso del terreno, seguimos viendo como este terreno que antes era de propiedad pública sigue estando en manos privadas es necesaria la expropiación de todos estos terrenos que vuelvan a ser públicos y empezar a darles uso sociales porque sino el problema que en el fondo es el principal, sigue existiendo. Un par de empresarios se están forrando, no solo especulando, sino quitando terrenos para montar empresas privadas, las cuales (y como su nombre indica) tiene un claro uso lucrativo personal. Tenemos que ser conscientes que el cambio de la forma no soluciona los problemas, sino el contenido. Los vecinos veníamos pidiendo que la discoteca fuera sustituida por una guardería pública, pero ¿el nuevo uso cultural que se le ha dado al Corral del Pollo soluciona que la guardería sea realmente pública? Evidentemente no, ya que sigue estando en manos de empresarios.

De nuevo, existe el problema. ¿Existen viviendas? Sí, pero cómo podemos pagar un piso si las grandes constructoras e inmobiliarias juegan con los precios de la vivienda impidiendo que los jóvenes trabajadores (muchas veces precarios) puedan acceder a una necesidad tan básica como tener techo. ¿Existen guarderías? Sí, pero cómo los jóvenes trabajadores pueden llevar a sus hijos a una guardería que es privada si el precio de la hipoteca o el alquiler del piso les impiden llegar a fin de mes desahogadamente. En fin, es lo que tiene la empresa privada, conseguir beneficios al mínimo coste. Esto es así y en todos los lugares donde las necesidades más básicas son controladas por un puñado de empresarios. Por eso, la única solución para tener colegios públicos dotados de material excelente, guarderías públicas, o vivienda asequible a los trabajadores es romper este juego y que las grandes constructoras e inmobiliarias pasen a manos de la propiedad estatal.

Animamos a todos los vecinos, así como a todas las Asociaciones de Vecinos de todos los barrios de Zaragoza que se unan a esta lucha por reivindicar las necesidades mas eminentes que tenemos los ciudadanos, por que si queremos tener un “desarrollo sostenible” primero tendremos que empezar por solucionar los problemas mas esenciales, como son la vivienda, las penosas infraestructuras de la escuela pública, así como de sus actividades extraescolares, el trabajo basura, o un problema fundamental que estamos viviendo hoy en día: la especulación del suelo público para saciar el hambre de dinero y beneficios de unos pocos propietarios, y que sus intereses no tienen que ver en modo alguno con las necesidades reales de la sociedad y nuestros barrios.

 



AFILIATE PARA ORGANIZAR Y EXTENDER LA LUCHA!