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Editorial
20-F La Europa
del Capital se impone
a pesar de la indiferencia, desconfianza
u oposición de la mayoría
La Europa del Capital se impone, y
paso a paso los trabajadores y la juventud vemos como conquistas
históricas de las luchas de generaciones pasadas van cayendo.
El referéndum del pasado 20 de Febrero ha sido un paso más
en los ataques que desde la UE de los mercaderes se llevan lanzando
a los derechos sociales y laborales y a los servicios públicos.
Una campaña antidemocrática
para una Constitución antidemocrática.
El gobierno ZP ha utilizado una campaña
institucional completamente sesgada, que llamaba no a la participación,
sino al apoyo al Tratado Constitucional. Eso sí, sin explicar
ni una coma de su contenido, más allá de los artículos
del preámbulo en lo que no hay más que una retórica
declaración de principios. Otras medidas insultantes como
el refresco Referéndum Plus o la participación de
los concursantes de Gran Hermano en la campaña del SI, demuestran
el poco interés que se tenía en que conociéramos
el verdadero contenido del documento.
Pero lo más antidemocrático
no ha sido la campaña, donde las voces del NO han sido acalladas
en todos los medios de comunicación o donde incluso la Junta
Electoral ha tenido que llamar al orden por lo tendenciosa de la
campaña institucional, sino el proceso de elaboración.
No hemos elegido a unos representantes para que debatieran un proyecto
y nos lo presentaran, sino que un grupo de notables se ha reunido
y nos la han presentado, eso sí, sin decirnos ni una coma
de lo que ponía. Es más bien una Carta Otorgada como
la de los monarcas absolutistas, que una Constitución de
la era de la democracia burguesa.
Otro paso atrás para la
clase trabajadora.
En esta revista hemos publicado el
comunicado del SEI explicando nuestra oposición al Tratado.
Es una sucesión de artículos que uno a uno van planteando
la construcción de un bloque económico y militar para
hacer frente a otras potencias capitalistas en expansión,
EEUU y el bloque asiático. Así el principal objetivo
es una economía de mercado altamente competitiva, la experiencia
de los últimos años nos puede ayudar a entender lo
que esto significa; más flexibilidad laboral, menos derechos...es
decir un nuevo paso atrás para la clase trabajadora, en pos
de unos beneficios aún mayores de las multinacionales europeas.
También se le añaden ordenes muy precisas para acabar
con las empresas públicas aún existentes y para iniciar
la privatización de todos los servicios públicos.
Para terminar nos hablan de seguridad. Se pretende reforzar el capital
armamentístico de Europa, con lo que se anima a los estados
a aumentar su gasto militar, pero al mismo tempo se proponen recortar
impuestos directos y frenar el endeudamiento, entonces, ¿de
donde sacarán los euros?, son habas contadas, de otras partidas
presupuestarias, por ejemplo del gasto social.
¿Y la izquierda?
En la sociedad capitalista los derechos
alcanzados por la clase obrera son fruto de su fortaleza en un momento
dado. Pero aquí nadie regala nada, y nuestros intereses están
en permanente contradicción con los de los empresarios. Por
ello ante la debilidad que en este momento muestra nuestra clase,
todo lo conquistado se está perdiendo sin que aparentemente
nadie diga nada. Las direcciones sindicales han aceptado a lo largo
de los 90 un montón de recortes en derechos sociales y laborales,
¿y a cambio de que?, esto deberían responderlo ellos.
Los trabajadores no hemos visto más que un empeoramiento
de nuestro nivel de vida, hasta llegar a cifras como que más
de la mitad de las familias españolas tienen problemas para
llegar a fin de mes. Al mismo tiempo esta actitud de los sindicatos
produce desmoralización entre los trabajadores, que dejan
de participar, dejando vía libre para que los burócratas
hagan lo que quieran.
El último ejemplo de esta política sindical la hemos
visto en el SI crítico de CCOO y UGT. Lo de crítico
parece ser que se les olvidó, porque las declaraciones de
los dirigentes de ambas centrales eran casi más optimistas
con el Tratado que el mismo Borrel. Que nuestros dirigentes sindicales
apoyen el proyecto de la burguesía europea para abaratar
costes de manos de obra, facilitar la deslocalización, privatizar
empresas públicas y servicios esenciales, aumentar el gasto
en armamento... solo muestra una cosa; es necesario una revolución
interna en las organizaciones de clase, hay que acabar con las actuales
direcciones y poner al frente de los sindicatos trabajadores que
defiendan nítidamente los intereses de su clase.
Aún así la experiencia de los trabajadores hace que
muestren tremenda desconfianza en algo que apoyan sus dirigentes
sindicales, por ello el apoyo de CCOO y UGT ha podido ser más
fuente de abstención que de SI’s.
Es la pescadilla que se muerde la cola,
pero este circulo vicioso solo puede romperse por el eslabón
de los trabajadores. Es necesario una participación en nuestras
organizaciones de clase, para convertirlas en verdaderos instrumentos
de lucha que nos permitan no solo parar la ofensiva de la burguesía,
sino iniciar la nuestra.
La actitud del PSOE ha sido lamentable,
como principal impulsor del SI. ZP ha demostrado su verdadero carácter
de clase, está dispuesto a aplicar el programa de la burguesía,
aunque trate de hacerlo de forma velada. No dudamos de la honradez
de muchos militantes y votantes socialistas que se han visto arrastrados
al SI por el aura progresista que se ha creado el nuevo gobierno
(aunque aún no haya puesto en marcha ninguna reforma laboral,
educativa, de vivienda... que solucione los problemas de la mayoría
de la sociedad), más cuando al discutir con muchos de ellos
en plena campaña demostraban no conocer el contenido real
del tratado más allá del preámbulo. Esperamos
que cuando toque enfrentarnos a las contrarreformas que apliquen
lo que manda el Tratado, vean más claro el carácter
de la UE que se está levantando, y podamos luchar codo con
codo en defensa de la clase trabajadora.
Izquierda Unida ha sido la fuerza que
más esfuerzos ha realizado para defender el NO, si bien la
propia debilidad de la organización, fruto de la crisis a
la que le ha llevado el Llamazarismo, ha hecho que el alcance de
su campaña haya sido bastante limitado.
Y en Aragón CHA, a pesar de
su oposición formal, parece que ha tratado de que no se notase
que estaba en contra, es decir no ha movido prácticamente
un dedo para tratar de arrastrar a su electorado al NO, aún
peor se ha sido condescendiente con su diputado en las Cortés
que se ha manifestado a favor del texto y que incluso ha participado
en un video promocional del Tratado. Sus recientemente expulsadas
juventudes, Chobenalla, han vuelto a diferenciarse de CHA, como
ocurriera con el tema de la Expo, y se han implicado en la medida
de sus posibilidades en la denuncia de este ataque.
La Europa del capital se impone, sin contar
con la mayoría.
Finalmente la campaña de manipulación
del gobierno y el silencio informativo para el NO ayudaron a la
victoria del SI. A pesar del alto porcentaje que sacó, hay
que contar con que el 60 % de la sociedad se quedo en casa. Y no
se trataba sólo de un problema de participación, sino
sobre todo de desconfianza, ante un proyecto que se molestaron en
NO explicarnos. La Europa del Capital se impuso el 20 de Febrero,
pero con la indiferencia, desconfianza u oposición de la
mayoría de la sociedad.
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