La espina de Roquefeler

De la última gota descendemos
mortalmente de llantos, donde
conocemos el vértigo
de tu cátedra negra, pariendo de tu ser
nuestras miradas atropelladas por el olvido,
mostrando ante todos las infinitas tierras
negras de literatura, color luto,
arrojas la salada lágrima escupida
a los labios resecos del pueblo.
 
Como ausencia extendida andamos
entre las finas hebras, visitando
el vino rojizo que alimenta nuestra sed.
 
Así, recordamos las siluetas perdidas
de la alegría, coronando el pesar con
el racimo de tréboles amargados, explicando
el tímido abrazo de la igualdad y el hombre.
 
El sabor tiránico y frío del olor de nuestra
tristeza, asalta los ojos cerrados del pánico
del obrero humeante, por el miedo del caprichoso
hedor de tu opresión

Iván Ubico Guerero