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Al Socialismo
Nos alimentamos del fragor rancio
que cae desde el suelo,
a los miedos subterráneos invocados
a la contradicción.
Nos dictan los quehaceres con la psicosis
detrás de la oreja, alcanzando la última gota,
y con rapidez alcanzamos la felicidad colgada
a nuestras espaldas.
Ríos socialistas, ¡penetrar
hasta colmar la última gota para amedrentar la desdicha!,
reúne fuerzas hasta llegar a la masa incandescente , puro
ácido colérico.
Alcanzar los octubres recordando los desiertos de hielo y negros
paisajes,
escuchar el murmullo de las voces oprimidas
romper las cadenas opresoras,
levantar el puño en alto
y gritar:
¡SOCIALISMO!.
La masa rumiante, unida y adelante,
se alzará con espesor,
mirando el viento rojizo del nuevo amanecer.
Y en el lento espectro los sollozos de los parias alimentaran los
ríos socialistas
destripando la dolorosa mentira, la sinrazón,
las viejas túnicas platónicas.
Y la silenciosa tragedia de la explotación
morirá con torpeza en la piedra desnuda del invierno,
dejando ante los ojos nacientes el beso rojizo
del socialismo.
Iván Ubico Guerreo
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