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Bolivia sigue en lucha
Bolivia se encuentra ubicada en el
corazón de América Latina entre el verde Brasil y
el macizo andino.
Enclavada en el centro de un continente que no ha parado de luchar
en todo el siglo pasado, Bolivia se caracteriza justamente por ser
donde el enfrentamiento de las clases sociales se ha visto mas agudamente
expresado.
Así podemos reconocer como mojones
importantes en esta rica y heroica lucha los siguientes hitos:
- La revolución de 1952 donde el pueblo en armas guiado por
su vanguardia, los mineros, derrotan al ejercito y obligan a nacionalizar
las minas y a llevar adelante una reforma agraria.
- El ascenso de los setenta, donde aparte de tirar abajo a varios
gobiernos dictatoriales se consigue poner en pie a la “Asamblea
Popular” que en forma incipiente comenzó a ejercer
funciones de un doble poder.
- Las heroicas jornadas de 1985, donde durante varios días
el control total del país quedo en manos de la dirección
de la COB, no siendo aprovechada esta situación por la política
de los dirigentes.
- La guerra del Agua del 2000, cuando en Cochabamba se consigue
echar a la multinacional “Betchel” que pretendía
adueñarse del agua potable de esa ciudad, colocando a Bolivia
a la cabeza de la lucha contra la globalización.
- El año pasado cuando en Octubre y luego de 2 semanas de
huelga general, 300 muertos y más de 1000 heridos. Huye el
presidente gringo Gonzalo Sánchez de Losada, sirviente fiel
del imperialismo.
Justamente el levantamiento de octubre es el punto de partida de
un proceso revolucionario de largo alcance y gran profundidad, comparable
a los ciclos revolucionarios más agudos que vivió
Bolivia durante el siglo XX.
Durante años el clima ideológico en Bolivia, Perú
y otros países de la región, estuvo marcado por la
reacción. Después de dos décadas de ofensiva
“neoliberal” y duras derrotas de los trabajadores, de
la debacle de la vieja izquierda reformista en sus distintas variantes
(desde el stalinismo tradicional al senderismo) y de los procesos
de degeneración de las viejas corrientes trotskistas, el
marxismo ha perdido mucho terreno, atacado desde los más
diversos ángulos.
Sin embargo, en los últimos años, al calor de las
crisis económicas y políticas y la irrupción
de las masas explotadas y oprimidas que vienen conmoviendo a varios
países del continente, el escenario comienza a ser más
favorable para el pensamiento marxista. Puede decirse que después
del 2003, los contornos de la realidad social boliviana y la mecánica
de la lucha de clases empiezan a transitar por caminos más
“clásicos”, pues los problemas centrales de la
lucha de clases, del poder y del Estado pasan a un primer plano,
llevando a la crisis a las concepciones ideológicas típicas
de los 90, como el autonomismo y el indigenismo. Como decía
Marx, “no es suficiente que la teoría tienda a la realidad,
es preciso también que la realidad tienda a la teoría”,
para que las ideas puedan convertirse en fuerza material capaz de
transformar el mundo.
Desde fines de septiembre al 17 de octubre pasado Bolivia fue conmovida
por una magnífica y multitudinaria irrupción de masas
que, derribando a uno de los gobiernos más proimperialistas
y represivos del continente, planteó con agudeza el problema
del poder político.
El levantamiento de características insurreccionales no pudo
ir más allá (en lo que cabe una responsabilidad política
decisiva a las principales direcciones, que no hicieron nada por
preparar política y organizativamente una salida obrera y
popular y se alinearon detrás de la “salida constitucional”).
Sin embargo, Octubre marca claramente un antes y un después
en la historia presente de Bolivia. Ese después, es el comienzo
de un nuevo proceso comparable en profundidad y potencialidades
a los grandes períodos revolucionarios que el país
atravesó durante el siglo XX
A pesar de eso, Octubre abrió el proceso de la revolución
boliviana, pero no la revolución misma (como la revolución
de abril de 1952) pues el movimiento de masas, a pesar de sus logros
simbolizados en la huida de Goni y sus ministros, no logró
derribar el régimen, desarticular a sus fuerzas armadas ni
abrir una fase de dualidad de poderes y lucha directa por el poder.
La clase dominante sufrió una enorme conmoción, pero
recuperó la iniciativa política a través del
recambio con Mesa (en ello cabe una enorme responsabilidad política
a la dirección de la COB, el MAS y el MIP, que se negaron
a preparar organizativa y políticamente esta perspectiva
y se sumaron a la salida política constitucional de la burguesía).
Quedó abierta así una “paradoja” o contradicción,
entre el vuelco revolucionario de la relación de fuerzas
en el país y la supervivencia de la vieja superestructura
política, con el Parlamento elegido en el 2002 y dominado
por los aliados del odiado gonismo, con las instituciones del régimen
de la “democracia pactada”, etc. Esta situación
deja planteada la posibilidad de nuevas conmociones revolucionarias
para comenzar a completar la “limpieza” en el campo
político que Octubre no pudo terminar. Pero al mismo tiempo,
concede a la burguesía un cierto margen de maniobra que ésta
tratará de aprovechar para ganar tiempo, desviar, abortar
o derrotar a las masas en movimiento recurriendo a toda su astucia
y experiencia contrarrevolucionaria con ayuda del imperialismo y
las “democracias” latinoamericanas.
El gobierno Mesa y la reacción “democrática”
La asunción de Carlos Mesa el 17 de octubre cierra la breve
pero intensa fase de crisis revolucionaria y abre un nuevo período
donde la preocupación política central de la clase
dominante es impedir un ulterior desarrollo revolucionario y recomponer
algún grado de estabilidad política.
Esta es la tarea central que asume el nuevo presidente, delineando
un plan de reacción democrática basado en algunas
propuestas de reformas políticas parciales para alimentar
ilusiones en las masas, como el referéndum sobre el tema
del gas (preparado para hacer “digerible” la exportación
de gas en manos de las transnacionales), la promesa de una nueva
Ley de Hidrocarburos y una Asamblea Constituyente completamente
condicionada probablemente en el 2005, viabilizada por la Ley que
incorpora este mecanismo a la actual Constitución.
Otro aspecto importante es la política de “reivindicación
marítima” lanzada por Mesa buscando una negociación
con Chile para obtener una “salida soberana al mar”,
con el doble objetivo por un lado de crear un cierto clima de “unidad
nacional” que le de base a sus planes, y por otro, esperando
que un gesto de buena voluntad del gobierno chileno permitiera hacer
más aceptables los planes de exportación del gas en
manos de las transnacionales a través de puertos chilenos.
(política que hasta ahora viene fracasando).
El nuevo gobierno puede ser definido como el “ala moderada”
o “conciliadora” del bloque conservador, y como tal,
es un gobierno continuista, proimperialista y defensor de los intereses
de los latifundistas y las transnacionales, aunque no sea su representación
política directa, en el sentido que lo era Goni). Más
bien, tiene un carácter pequeñoburgués “ilustrado”
(integrado por intelectuales y profesionales ligados a las ONG’s,
de origen centroizquierdista y reformista algunos de ellos, y que
vienen de haberse sumado por distintas vías a los programas
“neoliberales” de los últimos años.
El conjunto de la clase dominante y el imperialismo así como
los gobiernos vecinos sostienen a Mesa, aun cuando desconfían
o cuestionan aspectos importantes de sus planes económicos
y políticos, presionándolo para girar cada vez más
a la derecha hasta reducir al mínimo sus márgenes
de maniobra “democráticos”.
Por otra parte, Mesa se apoya en las capas medias urbanas, que lo
consideran casi como “uno de los suyos” y que juegan
en la nueva fase un rol conservador, bajo las ilusiones de mantener
“la paz” y la estabilidad “democráticas”,
todo lo cual le ha permitido mantener hasta ahora elevados índices
de aceptación y popularidad en las encuestas.
Sin embargo, por su origen, por sus limitados recursos políticos,
y ante todo por la enorme crisis económica, social y política
que debe encarar, es un gobierno extremadamente débil, que
difícilmente pueda asentarse hasta el 2007 (como es su intención)
y que muy posiblemente vaya agotándose de crisis en crisis
y entre zigzags a la derecha y a la centroizquierda, sin poder conciliar
las enormes fuerzas sociales desatadas en Octubre.
Situación Actual
El 18 de Agosto como estaba previsto
se realizo el referéndum donde el voto de aprobación
a las cinco preguntas planteadas por el gobierno tuvo un alto grado
de aprobación. Esto dio nuevo aire en el terreno político
a Mesa que pretendió capitalizarlo enviando rápidamente
al congreso una Ley pomposamente llamada “De cumplimiento
del Referéndum”. En realidad con esta Ley el gobierno
pretendió, retener para si todas las decisiones importantes
respecto a los hidrocarburos.
Pero este intento de quedarse con todo el poder de parte de Carlos
Mesa fue evidentemente una sobreestimación de sus propias
fuerzas. Ya ha tenido que admitir que la nueva ley del Gas va a
tener que ser consensuada con el Parlamento. Pero incluso esa nueva
ley consensuada le ha traído nuevos problemas. Y esta apretado
en la superestructura por dos lados. Por un lado los políticos
del MAS y NFR pensando en las elecciones Municipales de Diciembre
adoptan una posición populista y no quieren aprobársela
por ahora y por el otro lado las petroleras le contestan que de
ninguna manera van a aceptar migrar sus contratos a la nueva ley.
Es que la debilidad política que arrastra desde Octubre este
gobierno esta lejos de ser superada. Esto no quiere decir que el
gobierno no tenga un relativo éxito en su política
de reacción democrática. Paso a paso el gobierno ha
ido fortaleciendo y alejando el peligro de una nueva insurrección
como la de Octubre. Esta política ha tenido tres grandes
hechos todos resueltos a favor del sistema:
- Primero: El robo del triunfo popular de Octubre asumiendo como
presidente Carlos Mesa (ex vicepresidente de Gonzalo Sánchez
de Losada).
- Segundo: La derrota de la Huelga General
y de la oleada de conflictos de Abril-Mayo, que el gobierno logro
sortear por la falta de política de las direcciones de los
sectores en conflicto y lo burocráticas de las convocatorias
a las luchas.
- Tercero: El triunfo en el engañoso
referéndum. Que por un lado tenía preguntas tan tramposas
como “¿Esta de acuerdo con la recuperación total
de la propiedad de los hidrocarburos en boca de pozo?”. Y
por otra parte no contó con una oposición unificada
y clara, siendo esta más bien de carácter ultraizquierdista
al llamar a la “quema de urnas”. También el MAS
jugo un rol traidor al llamar a aprobar las primeras 3 preguntas.
Y por último pero no menos importante esta la esperanza que
aun mantiene la mayoría del pueblo boliviano en esta democracia
para ricos, que le hace pensar que con los votos se pueden conseguir
soluciones de fondo a problemas como el de los hidrocarburos.
Todos estos hechos nos muestran que el gobierno a pesar de no poder
recurrir (salvo en casos muy excepcionales y sobre todo después
del referéndum) a la represión. Se ha mantenido a
la ofensiva políticamente.
Pero la situación económica no ha mejorado en nada
para el pueblo. Es por eso que permanentemente nuevos sectores salen
a la lucha y son contenidos solo con promesas, que luego, en la
mayoría de los casos, son incumplidas. Es decir el gobierno
sigue en su tarea de bombero corriendo de un punto a otro del país
apagando los incendios de los conflictos sociales. Así en
el último mes lo hemos visto lidiar con el conflicto de Villamontes,
(más de 15 días de paro y bloqueo), con los de Salud
de Santa Cruz, conflicto en el Oriente por una carretera a Brasil
que paralizó una amplia zona con bloqueos de caminos y el
aeropuerto, el contundente paro y bloqueo de transporte, las marcha
de los vecino de El Alto pidiendo nacionalización, y varios
conflictos menores mas. Actualmente hay una huelga de hambre de
desocupados y otra de los trabajadores de Caminos con ocupación
del edificio de dicha Institución. Hay una importante oleada
de tomas de haciendas por parte del MST (Movimiento de campesinos
Sin Tierra) en el Oriente; y no olvidemos la importantísima
lucha de los compañeros universitarios de la UTO (comentada
en artículo aparte).
También en forma distorsionada las masivas manifestaciones
organizadas por el MAS demuestran el descontento por la crisis económica.
Es decir asistimos a una nueva oleada de luchas.
En el caso del MAS su aparente giro a la oposición es en
realidad un intento de reubicarse ante la proximidad de las elecciones.
Esto queda en evidencia cuando en lugar de plantear la nacionalización,
lo que pretende es imponer su ley que se basa en obtener mejoras
en la relación contractual con las transnacionales. Pero
manteniendo el control del negocio en las transnacionales.
Todas estas luchas y movilizaciones son fruto de la situación
de necesidad extrema de gran parte de la población (60% según
las estadísticas). Pero al ser aisladas y no converger en
una gran acción coordinada y conjunta de todos los sectores
con un plan de acción y político con soluciones para
el país, ayudan al gobierno a ganar tiempo para imponer su
plan económico de venta del Gas a México y EE.UU.
manteniendo las ganancias para las petroleras.
La responsabilidad de esta dispersión recae en las direcciones
sindicales y (principalmente) en el MAS, que presiona con movilizaciones
pero no para nacionalizar sino para negociar en mejores condiciones.
Ante esta situación creemos que se impone una gran campaña
nacional por la nacionalización de los hidrocarburos ¡ya!.
Pero para que estas luchas tengan un programa y un norte político
es necesario construir un gran Partido Revolucionario de los Trabajadores.
Nuestro grupo (la LOR-CI) esta intentando agrupar a los obreros
y estudiantes concientes de que esta sociedad necesita un cambio
profundo dirigido por los trabajadores. Pero sabemos que aun somos
muy pocos para que muchos luchadores honestos y concientes se animen
a ingresar nuestra organización. Es por eso que hoy estamos
impulsando junto a jóvenes mineros, estudiantes y trabajadores
en general la formación de la Juventud de la COB. Donde se
pueden congregar alrededor de nuestra Central Obrera los jóvenes
combativos que han luchado en las jornadas revolucionarias del año
pasado y en todas las luchas que ha dado y esta dando el heroico
pueblo boliviano. Y así uniendo nuestras experiencias en
una organización, clasista, antiimperialista, combativa,
y ampliamente democrática en su funcionamiento podremos superar
los problemas que hoy nos impiden avanzar en el camino hacia un
gobierno obrero y campesino en transito hacia el socialismo.
Daniel Villaflor
LOR-CI
Liga Obrera Revolucionaria de Bolivia
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