Pepe Gutiérrez
De una manera u otra, la existencia de una profunda revolución social en la crisis española de los años treinta, y más concretamente entre las jornadas de julio de 1936 hasta mayo de 1937, ha sido ocultada, minimizada, cuando no abiertamente deformada. Durante los años más oscuros de la dictadura, cuando en el campo antifranquista, se pensaba que lo fundamental pasaba por reivindicar la legitimidad republicana, historiadores como Hugh Thomas, Grabiel Jackson, o Manuel Tuñón de Lara, entre otros, hacían pasar el meridiano de la guerra por el antifascismo, dentro del cual la revolución era un hecho sin relevancia. Este esquema tenía la virtud de oponer las democracias victoriosas en la II Guerra Mundial contra un régimen que también formó parte del Eje, por más que las secuelas de la guerra y la actuación de los “maquis” hicieron aconsejable limitar su intervención a la División Azul que, con el lema “Rusia es culpable”, sirvió bajo las órdenes del mando militar nazi.
El ESAP despide al foro petrolero con estruendo frente al edificio de Correos, en Cibeles.
Ante el anuncio de un cena de clausura del 19º Congreso Mundial del Petróleo en el Círculo de Bellas Artes, se convoca un manifestación de "despedida" por parte de las organizaciones que han protestado durante toda la semana contra el evento petrolero.
La mesa que sube a tu altura
bebiendo y bebiendo madera
es tabla de tu sepultura
y es ángel de tu borrachera.
Gotearon del techo las brujas
que están chapoteando en tu vaso:
no bebas sus negras burbujas,
te irás al cajón paso a paso.
Alzaron los duendes el vuelo
y van a empezar su trabajo,
tu quieres pisarlos, y el suelo
no está, siempre está más abajo.
Ya giran en círculos rojos
las cuatro murallas malditas,
ya giran los muebles con ojos
y tú tambaleas y gritas.
Y el vino con ropa de fraile
también es la muerte que espera
meterte borracho en el baile
que bailan allá en la huesera.
Oscar Hahn