i

DESPUÉS VIENEN A HABLAR DE LA VIOLENCIA...

El todopoderoso Benetton expulsa de sus tierras mediante uso de la fuerza a una familia mapuche

Willy Nocetti ­ El 2 de octubre pasado varios efectivos policiales bien pertrechados y con perros llegaron sorpresivamente al campo Santa Rosa, del paraje Leleque (Chubut), recuperado por la familia Curiñanco. También los acompañaba una enfermera y una persona de civil que dijo ser empleado de la Dirección de Fauna de la provincia, algo realmente extraño. En ese momento se encontraban allí Atilio Curiñanco y su esposa Rosa Rúa Nahuelquir. La policía entrenada para actuar con prepotencia y en bloque, intimó a Rosa a que abandone el lugar, ya que la lamuen (hermana mapuche) se interpuso para no dejarlos pasar a la humilde vivienda. En ese momento Atilio se encontraba en el campo. El subcomisario Pérez, a cargo del operativo, advirtió a Rosa que si se resistía se la llevarían esposada, y entre sarcástico y compasivo le dijo: “Nadie se puede meter con ellos (por Benetton) porque ellos son los que tienen más dinero”.

La precaria vivienda de chapa de los Curiñanco fue desarmada en su totalidad por los uniformados. Luego éstos procedieron al secuestro de las pertenencias de Atilio y Rosa: herramientas de trabajo, la yunta de bueyes y el arado.

Tras el operativo fue instalada una gamela (casa rodante) frente a la tranquera, ocupada por dos efectivos policiales uniformados y un civil, todos a sueldo de los Benetton, quienes permanecieron custodiando el lugar.

El operativo de atropello, llamado irónicamente registro domiciliario, fue ordenado por el juez de Instrucción de Esquel José Oscar Colabelli. Llama la atención la celeridad con que el magistrado dictaminó esta medida, siendo que hay denuncias formuladas por comunidades contra terratenientes que llevan años durmiendo en algún cajón de tribunales.

Toda esta tragedia (la de los habitantes originarios arrojados a la calle por los prepotentes europeos que llegan con sus billeteras repletas de dólares y compran la Patagonia a precio de remate), comenzó, según declararon a RESUMEN miembros de la organización Mapuche Tehuelche “11 de Octubre”, cuando la compañía italiana Benetton que ya se ha adueñado de 900.000 hectáreas de territorio argentino presentó una denuncia por usurpación a la familia mapuche Curiñanco, descendientes de los habitantes originarios del país. La acción fue iniciada a fines de agosto por el administrador de la estancia Leleque, Ronald MacDonald, perteneciente al holding.

El grupo italiano está presionando también a otras seis familias mapuche para que abandonen sus casa ubicadas en inmediaciones de la estación ferroviaria Leleque.

Ocupar para sobrevivir. - El 23 de agosto pasado Atilio Curiñanco y Rosa Sara Rua Nahuelquir, ingresaron al campo conocido como Santa Rosa, ubicado en la localidad de Leleque sobre la Ruta Nacional Nº 40, en el noroeste chubutense. El predio en cuestión tiene una extensión aproximada de 7 hectáreas y linda con las propiedades ­según mapa de la región suministrado por el Instituto Autárquico de Colonización y Fomento Rural (IAC)­ de Argentino Ventura y Alejandro González. Al otro lado de la ruta se encuentra la estancia Leleque.

El 12 de agosto Rosa Rua Nahuelquir y su hija consultaron en la Delegación Oeste del IAC si Santa Rosa pertenecía a la Compañía ­como se conoce en la región a la Compañía Argentina de Tierras del Sud, cuyos campos adquirió el grupo Benetton­ o era fiscal. Un empleado de esa dependencia les aseguró que de la ruta ‘para arriba’, es decir, hacia el oeste, no pertenecía a la estancia Leleque. También les dijo que si aparecía alguien diciendo tener derechos sobre el lugar que fuese a certificarlo al IAC con su título. Después de esa consulta los Curiñanco hicieron una constancia de ocupación en la comisaría de Esquel por prevención. Hechas todas estas consultas el viernes 23 Atilio y su familia llegaron a Santa Rosa. El alambrado estaba tirado. Frente a la ruta limpiaron el terreno, levantaron su vivienda e hicieron otras mejoras.

El 31 de agosto llegó la policía, esta vez para notificarles la denuncia presentada por MacDonald. En esa oportunidad los efectivos les dijeron que si no se iban podrían embargarles la casa que tienen en Esquel y su auto. Es decir, perderían lo poco que tienen. En la denuncia formulada por el gringo MacDonald sostiene que el IAC reconoce el derecho de propiedad de la estancia sobre Santa Rosa. También afirma que se acercó a hablar con los Curiñanco y que no fue atendido, lo que es totalmente falso.

Vida y dignidad de pobres. - Atilio Curiñanco tiene 50 años. Nació en Leleque y se crió en las inmediaciones de la estación del ferrocarril. Su padre era obrero ferroviario y su familia se instaló en esa zona cuando empezó el tendido de las vías de La Trochita (el Ferro Expreso Patagónico). Cuando llegaron a Leleque, Santa Rosa estaba abandonado y todos allí tomaban el lugar como campo fiscal. Ese predio siempre estuvo separado de la estancia y cuando pasó la ruta por allí la división se notó mucho más. También algunos pobladores utilizaban el lugar para que pastaran sus pocos animales. Actualmente vive en Esquel y es empleado del frigorífico que lleva el nombre de la ciudad. Tiene cuatro hijos, dos varones y dos mujeres.

Rosa nació en Cushamen, de chica se trasladó a El Maitén y más tarde a Esquel. Trabajó varios años en la fábrica textil Texcom, hasta que ésta cerró el 27 de febrero pasado. Desde entonces Atilio es el único sostén de la familia. Ante esta situación surgió la alternativa de instalarse en Santa Rosa. Allí también iría a vivir la madre de Atilio, que está por ser desalojada de la casa que ocupa cerca de la estación Leleque, donde tiene unos pocos animales. El Holding Benetton posee sólo en la Argentina alrededor de 900.000 hectáreas. Los Curiñanco un auto, una casa en barrio Vepam y el sueldo de un obrero de la carne. Ahora, el poder de Benetton intenta demostrar que la rastrera justicia, los jueces felones y la policía represora y lamebotas de los poderosos, está de su parte. Los hermanos de la familia Curiñanco aseguran que la historia recién empieza y que van a resistir el avance usurpador de los que se están aprovechando de la miseria y del hambre del pueblo mapuche.

Consignan que “ha comenzado un proceso de fortalecimiento de nuestra identidad como mapuche en esta parte del Wallmapu y estamos dispuestos a enfrentar cada situación de recuperación de tierras de manera colectiva. No renunciaremos al derecho de seguir desarrollando nuestra cultura en nuestra mapu. Por más complicidad que exista entre grupos empresariales, políticos de turno y fuerzas de seguridad”.

arriba