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BOLIVIA El nacionalismo radical Aymara |
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Isaac Bigio Hasta dónde puede afectar el desarrollo de movimientos separatistas masivos dentro de la principal nación indígena de Bolivia? Una de las manifestaciones de los últimos comicios bolivianoses que ha aflorado la existencia de una poderosa tendencia nacionalista radical dentro de los aymaras. En las 12 provincias rurales del altiplano del departamento de La Paz (la zona aymara boliviana) ha arrasado electoralmente un movimiento separatista liderado por Felipe Quispe, un ex-comandante guerrillero que propone destruir la república de los blancos y mestizos para volver al Kollasuyo, un estado indio sustentado en instituciones y religiones precolombinas. El hecho que la segunda nación india andina más numerosa vaya adoptando posiciones tan contestarias frente al estado y la sociedad en la que viven, es algo que no sólo podría alterar el destino de Bolivia como repúblicaunitaria sino influir significativamente en el resto de las Américas, un continente que, a diferencia de los demás, no ha conocido ningún desgajamiento estatal desde el fin de la guerra fría. Globalización y nuevos nacionalismos La globalizacion económica viene, por una parte, disminuyendo el rol de muchos estados nacionales, quienes deben irse subordinando a organismos supra-nacionales o verse influidos por el crecimiento de poderosas multinacionales. Por otra parte viene impulsando a diversas minorías nacionales a querer entrar en la globalización con su propia identidad. Para lograr ello surgen diversos movimientos étnicos que buscan desarrollar sus respectivas lenguas y culturas tradicionales u obtener autonomía o soberanía estatal. La fiebre independentista centrada en el viejo mundo no parecía haber contamimado plenamente al nuevo mundo. En ninguna de las pequeñas colonias que quedan en la costa atlántica y caribeña americana se han desarrollado insurgencias civiles o militares pro-independencia. Sin embargo, el sector más proclive a verse afectado por el nuevo nacionalismo étnico es aquel constituído por los pueblos originarios pre-colombinos. Los amerindios se sienten desplazados por las élites blancoides occidentales que se han basado en la expropiación de sus tierras o en el genocidio. La protesta ante el V Centenario del primer viaje de Colón (1992) ha servido para ir potenciando y coordinando dichos movimientos.Los quechuas ecuatorianos han protagonizado su propia insurgencia bloqueando al país. En Chiapas se ha formado un “Ejército Zapatista de Liberación Nacional” que reinvindica estar basado en las asambleas mayas y buscar la defensa de las etnias indígenas dentro de la república mexicana. El pueblo originario que quizás haya conseguido reinvindicaciones autónomas más audaces son los inuits (esquimales). Ellos ejercen un significativo poder en dos regiones que cuentan cada una con más de 2 millones de kilómetros cuadrados y que llevan en su nuevo nombre oficial el reconocimiento de ser territorios inuits. Estos son Kalaallit Nunaat (Groenlandia) y Nunavut (en Canadá). En esta última los inuits tienen auto-gobierno.Los distintos movimientos indios, desde Alaska hasta la Patagonia, han venido planteando una serie de reinvindicaciones por derechos sociales, tierra, cultura y autonomía. En México, Ecuador o Bolivia han venido pidiendo que se reconozca el carácter multi-nacional de sus respectivas repúblicas.Sin embargo, en el altiplano aymara boliviano viene irrumpiendo un movimiento nacionalista indio más radical que todos los anteriores. En las últimas elecciones generales del 30 de junio las zonas aymaras han votado masivamente por los partidos indígenas, y en particular por el más contestario: el Movimiento Indio Pachakuti (MIP). El MIP no ansía transformar su respectiva república sino destruirla para dar paso a un estado pura o fundamentalmente indígena. Los Aymaras El idioma aymara es distinto a las distintas variantes del quechua, una serie de lenguas habladas por los incas y que aún se usan desde el sur colombiano hasta el norte argentino. Los aymaras, enclavados en lo que algunos han descrito como el Tibet americano, han sido el pueblo andino que posiblemente haya preservado más rasgos de su cultura. No muchos europeos, esclavos africanos o inmigrantes asiáticos pudieron asentarse en una meseta fría y poco oxigenada a 4.000 metros de altura sobre el nivel del mar. Los aymaras han mantenido una serie de instuciones comunitarias y ritos religiosos propios. Posiblemente son el pueblo andino donde más se han mantenido los cultos cósmicos como a los cerros (apus), el sol (inti) o la madre tierra (pachamama). Tienen su propio calendario y el pasado 21 de junio celebraron el inicio de su año 5510. Los aymaras reinvindican las insurgencias campesinas anti-blancoides de Zarate Willca (1899) y de Túpak Katari (fines de los 1700s). El principal monumento arqueológico en zona aymara lo constituye Tiawanaco, ciudad que su descubridor calcula que tiene más de 10.000 años de antiguedad, aunque dicha tesis no es aceptada por el grueso del mundo arqueológico. Hay quienes incluso sostienen que ésta sería la primera gran civilización que dió orígen a todas las demás del planeta. Si el mito de la Atlántida fue utilizado por Hitler para reinvindicar que los arios eran los descendientes de esa supuesta cultura y que tenía por ello mismo el derecho de conquistar cuanta tierra quisiesen, la conjetura que Tiawanaco sería la verdadera Atlántida refuerza el nacionalismo milenarista de uno de los pueblos más pobres del hemisferio occidental. El separatismo Aymara El MIP no es un partido que ha buscado atraer al electorado blancoide o mestizo. Abiertamente se identificaba sólo con una raza (la indígena) y, en particular, con la nación de sus jefes. El grueso de los 170.000 votos que obtuvo nacionalmente están casi totalmente centrados en el departamento de La Paz y dentro de las zonas donde hay mucha población aymara-parlante. En la gran urbe capitalina han sacado especial votación en los barrios aymaras, como en las 4 circunscripciones de El Alto. En una de éstas ganaron y en otra quedaron segundos. El formidable ascenso electoral de Felipe Quispe contrasta con la situación del senderismo peruano. En 1992 tanto Quispe como Abimael Guzmán fueron capturados acusados de terrorismo. El primero era comandante del Ejército Guerrillero Túpak Katari y el segundo se proclama como presidente de la gestante República Popular del Perú y del Ejército Guerrillero Popular. Mientras el senderismo se ha minimizado bifurcándose entre un ala que persiste con acciones militares aisladas asentándose en las zonas cocaleras de la selva central peruana y el sector de la jefatura máxima que pide un acuerdo de paz, los ex-insurgentes kataristas bolivianos han adoptado una política distante de ambos extremos. Quispe estuvo 5 años en la cárcel y al salir se volcó al trabajo sindical donde acabó siendo elegido secretario ejecutivo de la poderosa Confederación Sindical Unica de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUCTB), y luego fundó su propio partido (el MIP).Quispe ya no lidera acciones armadas pero tampoco quiere la paz con el sistema. Desde las nuevas posiciones de fuerza que hoy tiene (sindicatos campesinos y parlamento) él llama a sabotear a la república boliviana. No queda muy claro si el MIP quiere dividir Bolivia o hacer que ésta acabe liderada por los indígenas. Sin embargo, su política tiende a producir la escición de dicha república.Quispe es hostil al clero católico y abiertamente promueve la religión cósmica andina. Él llama a echar a la policía, la tricolor boliviana y las instituciones estatales en las zonas rurales donde tiene fuerza. En vez de hacer acciones militares aisladas él plantea preparar un levantamiento nacional armado de masas. En Achacachi llegó a liderar una manifestación de 20.000 campesinos bajo el grito “guerra civil”.La tesis de Quispe es que hay que volver a una sociedad basada en el trueque y en las comunidades igualitarias agropecuarias (ayllus). Dicho proyecto puede ser cuestionado por quienes desde la derecha sostienen que no es posible escapar del mercado global o de la modernidad en medio de un mundo tan interconectado. Dentro de la izquierda el MIP es cuestionado por promover la separación racial o por albergar espectativas en una sociedad pre-hispánica que es acusada de haber estado basada en reyes, clases y explotación social. El Kollasuyo, que el MIP propone reconstruir, fue una de las 4 regiones del imperio inca donde los aymaras fueron conquistados por los cuzqueños. Los chipayas y urus son los descendientes de pueblos que otrora fueron subyugados por los aymaras. Ellos aún sobreviven como cazadores y pesacadores en reducidos números en algunos lagos altiplánicos. Orígenes del nacionalismo Aymara Perspectivas del radicalismo Aymara En algunas fuerzas marxistas bolivianas viene cobrando impacto la antigua tesis de José Stalin y el peruano Eudocio Ravínezs quienes en los años treinta pedían la formación de estados independientes quechua y aymara. El argumento que usan es que Lenin proponía el derecho de toda nación a la autodeterminación. La cuestión está en que los bolcheviques rusos no promovían abiertamente los desgajamientos de estados pues eran partidarios de un estado federal centralizado y sólo aceptaban la separación cuando no podían presionar a dicha nacionalidad a mantenerse unida. |