|
ROSA LUXEMBURGO Durante el verano de 1918, la dirigente espartaquista Rosa Luxemburgo escribió, en prisión, un texto titulado La Revolución rusa, en el que polemiza con Lenin y Trotski. En él, afirma rotundamente con una sorprendente presciencia: Si se ahoga la vida política en todo el país, es natural que en los soviets también, la vida se vea cada vez más paralizada. Sin elecciones generales, sin libertad de prensa y de reunión sin obstáculos, sin libre enfrentamiento de opiniones, la vida de cualquier institución pública cesa, se transforma en pseudo vida, en la que el único elemento activo que subsiste es la burocracia. La vida pública se adormece poco a poco, algunas decenas de dirigentes del partido, con una energía inagotable y un idealismo sin límites, dirigen y gobiernan, entre ellos la dirección está asegurada, en realidad, por una docena de espíritus superiores y la élite de los obreros se ve invitada, de vez en cuando, a reunirse para aplaudir los discursos de los jefes y aprobar por unanimidad las resoluciones que se le someten: en el fondo, es una camarilla quien gobierna... Se trata de una dictadura, pero no de la dictadura del proletariado, sino de un puñado de políticos, es decir, una dictadura en el sentido puramente burgués, en el sentido de la dictadura jacobina (periodicidad de los Congresos de los soviets ampliada de tres a seis meses). Y, más aun, un tal estado de cosas debe acelerar inevitablemente un recrudecimiento de la violencia salvaje en la vida pública: atentados, ejecuciones, secuestros, etc. Es una ley objetiva, muy poderosa, a la que ningún partido se podría sustraer (...). El error fundamental de la teoría de Lenin-Trotski es, precisamente, que oponen, cómo Kautsky, la dictadura a la democracia. Dictadura o democracia, he aquí como está planteada la cuestión para los bolcheviques, lo mismo que para Kautsky. Naturalmente, éste se pronuncia por la democracia, es decir, la democracia burguesa, que es la alternativa que propone a la revolución socialista. Por el contrario, Lenin-Trotski se pronuncian por la dictadura, que oponen a la democracia, y al hacerlo por la dictadura de un puñado de personas, es decir, por una dictadura burguesa. Éstos dos polos opuestos están ambos igualmente alejados de la verdadera política socialista (...). Sería exigir de Lenin y sus camaradas una obra sobrehumana esperar de ellos que todavía consiguieran hacer nacer, como por milagro, en tales circunstancias, la mejor de las democracias (...). El peligro comienza cuando quieren hacer de necesidad virtud, fijar en todos sus puntos una táctica que les ha sido impuesta por las fatales condiciones y recomendar al (proletariado) internacional imitarla como un modelo de táctica socialista. ------------ Rosa Luxemburgo, Textes. |
|
Página
Principal
elreformador@nodo50.org