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Del 'IPREM' y el testamento moral
de un capitán republicano.
(Sobre el nuevo Salario Mínimo y los Subsidios por Desempleo)
José Antonio Pérez y
Paco González
Una de las promesas electorales del PSOE en marzo
pasado fue aumentar la cuantía del Salario Mínimo Interprofesional
(SMI), hoy uno de los más bajos en la UE, hasta llegar a dejarlo
situado en 600 euros mensuales.
Para cumplir tal compromiso, sin apenas gastar un euro del presupuesto,
los gestores gubernamentales han inventado una genial fórmula de
la 'ingeniería prestacional' = Consiste en ir decretando sucesivos
aumentos nominales del citado Salario... al tiempo que se excluye del
ámbito de su aplicación a los colectivos cuyo acceso a determinados
servicios públicos e ingresos venía dependiendo de ese indicador,
como sucede en el caso de las prestaciones o los subsidios por desempleo,
las rentas mínimas agrarias y las denominadas de inserción.
Hasta ahora, el Subsidio mínimo estaba valorado en un 75% del SMI.
Sin embargo, con el "R. Decreto-Ley 3/2004 para racionalización
de la regulación del salario mínimo..." que dispone
la primera subida de éste -un 6,6%, a 490,8 euros- se le "desvinculan"
las cuantías (aunque no así los requisitos sobre sus rentas
máximas) tanto de los subsidios como de la prestación contributiva
del paro. Con ese fin se ha creado una base distinta para cuantificarlas:
el IPREM, o "Indicador Público de Rentas de Efectos Múltiples",
una jerigonza administrativa que esconde esta nueva andanada legal dirigida
contra los sectores más débiles de la sociedad.
Tal vez porque se carezca de cualquier mala conciencia en el equipo del
presidente Rodríguez Zapatero o -simplemente- por su confianza
en que no habían de esforzarse para hacerlo más digerible,
el monto inicial del IPREM ha quedado fijado con sólo 460,5 €
/ mes, cifra que equivale al SMI previamente heredado del PP sin afectar
por ninguna subida. Y, lo que es peor, aunque el presente valor del mismo
evolucione hasta los 600 durante la restante legislatura, a partir de
ahora las cantidades de Subsidio por desempleo irán bajando en
términos porcentuales cada año respecto de dicho Salario...
al calcularlas con base a un IPREM que -a diferencia de lo establecido
para el SMI- no tiene regulada fórmula de revisión en función
del encarecimiento real del coste de la vida, por lo que su actualización
queda sujeta a graciosas decisiones gubernamentales. Que en el mejor de
los supuestos pueden prefigurarse con el que es su único condicionante
preceptivo... de "tener en cuenta las previsiones u objetivos anuales
de inflación".
En cifras: el Subsidio actual -que, si bien ha pasado cosméticamente
a definirse como "80%" del IPREM, no llega ni siquiera a superar
el nivel precedente de un "75%" en relación al SMI- quedó
en julio de 2004 limitado a los 368,4 € / mes (Los subsidios, por
cierto, se abonan siempre para doce mensualidades, en vez de 14 pagas,
pues no hay extras). Y contando con las subidas en concepto del IPC que
durante los próximos ejercicios preve el Gobierno en sus Presupuestos
Generales del Estado recién difundidos, resulta un montante final
para el 2007/08 en torno a 390 euros, que respecto a esos 600 en los que
se habrá fijado el SMI -entonces- representaría sólo
dos tercios escasos de éste; es decir, por debajo del porcentaje
mantenido antes invariable, hasta que la Ley Gral. 1/1994 de la Seguridad
Social terminara siendo modificada por el citado R.D-L. 3/2004, y un aproximado
10% menos que hoy.
Gracias a las maravillas de las ingenierías político-prestacionales,
el PSOE podrá exhibir en su día como trofeo el cumplimiento
de la promesa electoral relativa a elevar el SMI. Y por otro lado, también
sus responsables financieros se apuntarán un tanto de virtud neoliberal
al no haber aumentado el gasto público con esta partida.
La explicación del milagro se encuentra en el 2º Principio
de la Termodinámica contemplado desde la Teoría de Sistemas.
Un sistema se mantendrá estable en la medida en que pueda externalizar
entropía a su entorno. En este caso, el del SMI, se obtiene un
estado más ordenado (mejor estética de cara a la estadística
europea) mediante el procedimiento de transferir el desorden a los más
pobres. Y eso, señor Rodríguez Zapatero, no se corresponde
con el espíritu de la carta que el capitán Rodríguez
Lozano, su respetable abuelo, escribió a la familia antes de que
lo fusilaran en 1936 los franquistas por pertenecer al bando republicano...
Un testamento moral que usted, señor presidente del Gobierno, nos
leyó emocionado durante su discurso de investidura: "Un
ansia infinita de paz, el amor al bien y el mejoramiento social de los
humildes".
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