La corte y sus encantos.
Antonio Cruz Gonzalez

En una primera lectura, la entrevista publicada en el diario de mayor tirada, a Xavier Sala i Martín, en la que expresaba su admiración por las cloacas del Imperio: "hay poca relación entre democracia y desarrollo", "ante la deslocalización, si una empresa quiere irse que se vaya", "el euro puede frenar el desarrollo de Europa", "todo este ajuste del desequilibrio entre China y EEUU se corrige creando otro (desequilibrio) entre Europa y EEUU", "Cerca de 450 millones de personas han salido de la pobreza en los últimos 20 años y las desigualdades se reducen", "simplificar los impuestos es bueno, sobre todo para perseguir la evasión fiscal, y para que la recaudación sea mucho más eficiente", me causaba profunda indignación. Este señor, llamado economista autóctono, procede de una espiral, EEUU, Banco Mundial, FMI, G-7, Fundaciones que apoyan el neoliberalismo, hasta llegar a millonarios como Gates o Soros. Es evidente que esta espiral necesita personas instaladas en Universidades, Fundaciones, e Instituciones varias, que avalen el pensamiento único neoliberal. Y encuentran gente, como se vé. No sólo el manejo de datos y cifras es falso, sino que además consiguen implicar a los poderes de los Estados, en que curiosamente no creen, para conseguir medallas, condecoraciones y prebendes. Así este buen señor liberal, recibió el 1 de diciembre un trofeo de la Fundación José Celma Prieto (creo que mi incultura no es mucha, pero sinceramente desconozco esta fundación y sus fines; prometo enterarme. Admito apuestas ¿a qué se decanta por la economía neoliberal?), que le fue entregado por el Rey Juan Carlos de Borbón.

En ese momento sólo se le ocurrió decir con una profundidad filosófica inmaculada: "La globalización es buena y punto". Así es díficil que nos convenza. Si a lo largo de nuestra vida de estudiosos de la Economía, nos han convencido desde Say hasta Smith, desde Marx hasta Keynes, desde Sampedro hasta Rojo o Fuentes Quintana, desde Berzosa hasta Palazuelos o Diego Guerrero, por citar voces actuales. Pero nunca habíamos visto un pensamiento único tan estúpido, tan contradictorio, tan analfabeto. Hasta Soros o Stiglitz le prodrían contestar a este señor, con una buena regañina. ¡Por que los neoliberales que había conocido hasta ahora, podrán ser tildados de capitalistas desvergonzados o canallas explotadores, pero nunca de tontos de baba!.

¿Qué esta pasando aquí?. Si es un pensamiento tan bueno y tan único, tendrá una defensa. Se podrá admitir que las multinacionales quieran campar a sus anchas, sin que haya un Estado-nación que las controle, aprovechándose de los niveles de pobreza de los países dónde se localizan para utilizar mano de obra precaria, sin derechos laborales, sociales y sindicales, en beneficio propio. Pero eso requiere astucia, inteligencia para el mal, pocos escrúpulos para la injusticia, y obediencia ciega a conseguir un beneficio, caiga quien caiga. Es decir necesita un esfuerzo humano y para ser malvado, no se puede ser tonto. Recuerdo la célebre frase de la película El Padrino, cuando entre los clanes de las mafias se repartían los sectores, y uno de ellos exclama aquella frase: "al fin y al cabo somos capitalistas".

El que el capitalismo moderado, del estado de bienestar, se desregularice, elimine trabas de los estados, desde impuestos sobre el capital, a no recibir sanciones por el despido libre, desde eliminar impuestos aduaneros, hasta ubicarse con clausulas de nación más favorecida, que se establecen en el lugar de creación de la empresa (admitiendo incluso que puede ser un paraíso fiscal), no en el lugar de las operaciones, no le da ningún derecho a través de sus testaferros, representantes o pseudo intelectuales a insultarnos o provocar nuestra indignación.

Paso página. Y hoy día 2 ya se publica la foto del eminentísimo señor recibiendo de manos del rey, un trofeo que parece ser que es un premio de Economía que lleva el nombre real.

Entonces se me hizo la luz. En cuanto observé la chaqueta brillante y con unos dibujitos de vacas (supongo que locas) estampados en ella. Parece que este intelectual le gustan las chaquetas fucsias y el archivo de papeles en los suelos. Esto es una afirmación del periódico, que yo no he podido comprobar. ¡ Pues entonces está todo claro, y yo que me había indignado con una situación de corte científico!

¡Verán se lo explico! . Aparece un hermoso local. En él están el Rey, varios consejeros, asociaciones, fundaciones, se entregan trofeos con unas afirmaciones económicas que nadie reconoce. ¿Dónde estamos?. Es claro y evidente. Es una película medieval, como tantas hemos visto, y este decorado es necesario….sólo faltaría un bufón. Y…¡Estaba, estaba!.

Antonio Cruz Gonzalez
En contra del neoliberalismo y la Constitución Europea neoliberal.

Madrid, 2 diciembre 2004.

 

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