INVISIBLES XIV: N A Z I S

Mª Ángeles Maeso


N A Z I S

Vinieron a prender mendigos que pasan la noche en los bancos de la intemperie y me
dije que yo no lo era.

Vinieron a batear yonquis que duermen en los cuartos de los cajeros de los bancos y me
dije que yo no lo era.

Vinieron a por los subcontratados como siervos que recogen el brécol y me dije que yo
no lo era.

Vinieron por las noches de los sábados a por jóvenes dominicanos y me dije que yo no
lo era.

Vinieron por los andenes del metro a tirar ecuatorianas al tren y me dije que yo no lo
era.


Ahora, oigo sus invisibles puñales en mi puerta.

Ahora, que derraman los 16 años de quien se llama Carlos y es en Madrid noviembre
calzado de SS,

oigo los relojes desmembrados, los mutilados relojes que rugen sin manos, los ciegos
relojes de los despachos que lanzan sus agujas, sus bates y sus coces hasta aquí,

donde nadie duerme, donde cualquier ruega que amanezca y cualquiera, yo misma, se
llama Carlos.

 

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