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Una generación de militantes sacrificada.
Cita fallida de la izquierda con las "cités" Le Monde Diplomatique Como anuncio de la futura ley contra los signos
religiosos ostensibles en las escuelas públicas, Jacques Chirac
recuerda los principios de la laicidad francesa y del "pacto republicano"
tales como la igualdad de oportunidades o "la integración
de todos En la urbanización Cité du Luth (1), situada en la localidad de Gennevilliers, en la periferia parisina, en la década de 1990 el Club Juvenil cumplía un papel fundamental para los adolescentes. Allí encontraban actividades de esparcimiento, se les ayudaba a hacer los deberes escolares, recibían consejos, se les estimulaba. De no ser por ese club, la mayoría de esos jóvenes no hubieran podido ir jamás de vacaciones y pasarían una buena parte de su tiempo libre "acampando" en los halls de entrada de los edificios... Los responsables de ese club provienen todos de familias argelinas y marroquíes del barrio. Ellos constituyen en la urbanización lo que se puede denominar una pequeña elite, un grupo de jóvenes opuesto al que forman los adolescentes que han fracasado en la escuela y los pequeños traficantes que alimentan la "cultura de la calle". Esos voluntarios que trabajaban en asociaciones
de barrio en general tenían estudios secundarios completos y a
veces educación superior. Eran los "hijos de la democratización"
(2) que si bien formaban parte de la urbanización -por compartir
sus códigos - eran de alguna manera exteriores a ella. Esos jóvenes
adquirieron educación suficiente como para elevarse socialmente
respecto de sus padres, pero sin dejar de pertenecer al barrio, tanto
por su dificultad para desarraigarse de él, como por una especie
de fidelidad Vivían a caballo entre dos realidades sociales,
situación que les incitaba a trabajar con los más jóvenes
y a asumir el papel de Pero en 1996, después de quince años
de funcionamiento, el club cerró sus puertas. Su inesperada desaparición
refleja en realidad Pero esos responsables de asociaciones también
experimentaban el sentimiento de predicar en el desierto y de "sacrificarse
para Su desaliento habla a las claras de la degradación
de la vida en esos barrios y del abismo que se abrió entre ellos
y los representantes de la izquierda. Esa distancia es particularmente
visible en esta urbanización comunista de la periferia parisina, El desinterés de los partidos de izquierda por esos militantes es aún más sorprendente teniendo en cuenta que ellos eran prácticamente los únicos de su generación y de su medio social que aún se interesaban por la política, y que trataban de cumplir algún papel en la vida de la urbanización. Durante esta investigación, que duró una década, surgieron varias evidencias: los hijos de inmigrantes tienen un interés por la política que ya no existe entre los otros jóvenes y menos jóvenes de medios populares. Las autoridades locales de izquierda tenían muchos motivos para acercarse a ellos. ¿Por qué no pudieron ver en esos militantes de las urbanizaciones a sus posibles "herederos"? Ante todo hay que sopesar todas las diferencias
que existen entre los hijos de los recientes inmigrantes argelinos y marroquíes,
y los de la anterior generación de inmigrantes (italianos, belgas,
polacos...). Estos tuvieron contacto con los partidos de izquierda y Sin embargo, los hijos de los inmigrantes argelinos
y marroquíes se convirtieron a su vez en militantes, pero implantados,
no en un El hecho de que esa militancia en asociaciones sea tradicionalmente menos valorada que la militancia sindical o política, explica en parte la escasa notoriedad de los militantes de urbanizaciones. Para colmo, durante mucho tiempo fueron mujeres las que trabajaron en ese tipo de asociaciones... Ellas valoran compromisos diferentes a los de la clase obrera, que son defendidos en su forma clásica por el PC. A pesar de haber cumplido un papel esencial en la vida de los jóvenes, esas mujeres fueron muy poco escuchadas. Y ello a causa del pequeño lugar que ocupan en la política (5), pero también de la supremacía de un modelo de militancia obrera, que sin embargo aparece cada vez más caduco. Por otra parte, todas las divisiones ocurridas en los partidos de izquierda fragilizaron aún más la militancia local y desanimaron o excluyeron a los hombres y mujeres en conflicto con la ortodoxia comunista. En realidad, los militantes de las urbanizaciones fueron abandonados de manera gradual por la municipalidad local. A comienzos de la década de 1980 los responsables del club contaban con el apoyo de algunos notables que veían en ellos el surgimiento de nuevos "cuadros" locales. Esos notables -al revés de los de ciertas municipalidades de izquierda, afortunadamente escasos - se opusieron al avance del racismo antiárabe en las capas populares y valoraban la acción de los hijos de inmigrantes que dieran una imagen positiva de su grupo de pertenencia. Pero rápidamente se vieron impulsados a distanciarse de ellos, fundamentalmente a causa de los actos de vandalismo en las urbanizaciones y del aumento de la pequeña delincuencia. En las décadas de 1980-1990, los grandes complejos habitacionales de periferia registraron considerables transformaciones a causa de una doble realidad: por una parte, el acceso masivo a la vivienda propia de los sectores populares franceses, que hasta entonces habían solucionado ese problema viviendo en monobloques; y por otra, la interrupción del crecimiento económico, que afectó duramente a los obreros, en particular a los jóvenes sin cualificación escolar ni profesional. Así fue como la urbanización sobre
la que se basa el estudio se convirtió - como tantas otras - en
el hábitat de los que no pudieron Esta es la razón por la que se concentran sobre ellos las miradas inquietas. Los hijos de los inmigrantes, desempleados, poco a poco fueron tomando posesión del barrio, imponiendo sus costumbres a los otros habitantes, que no tenían fuerza social suficiente para controlarlos. Al contrario, dejaban el campo libre a los traficantes que alimentaban los rumores más alarmantes y las ganas de huir de allí lo antes posible. Así fue como el barrio ingresó en una espiral de decadencia: su mala reputación alejaba a los asalariados estables. Esa evolución contribuyó a hacer de los inmigrantes y de sus hijos los presuntos responsables del deterioro de las urbanizaciones y de los daños que sufren los lugares públicos: elementos todos ellos que impiden el establecimiento de buenas relaciones entre los representantes locales y los nuevos habitantes de esas zonas, o entre los militantes políticos "establecidos" y los jóvenes que participan en las asociaciones. Además, después del avance de la
derecha en las elecciones municipales de 1983, se registró un aumento
de la abstención, en Los jóvenes que participaban en las asociaciones
de barrio fueron paulatinamente abandonados por los representantes locales,
que El temor a las repercusiones electorales que podría
tener una presencia demasiado visible de los hijos de inmigrantes, no
se vio Hoy en día, es preciso medir el coste socio-político de ese abandono por parte de los partidos políticos de izquierda. En primer lugar, está la desmoralización de los militantes más comprometidos: una generación se retira de la vida asociativa y política pues no hay militancia que dure sin gratificación material o simbólica. Al no haberlos escuchado, el PC y el PS "perdieron el tren" (9) de los hijos de los inmigrantes, que no pudieron ser ni el relevo ni el aguijón de las organizaciones de izquierda. Además, actualmente, todo un sector de militantes se aleja de la izquierda y busca un reconocimiento social y político en otros lados (10). Ahora desconfían de los representantes de izquierda. El deslizamiento hacia la derecha que evidencian algunos portavoces de las urbanizaciones es alimentado por la negativa a complacerse en la miseria. La atracción que ejerce sobre ellos el éxito económico es muy fuerte, pero también se esfuerzan por no ser confundidos con los delincuentes ni con los que viven de subvenciones del Estado. Ahora algunos representantes comunistas y socialistas
reconocen haber fallado a esa cita histórica. ¿La aparición
de nuevos Notas:
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