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Luego de haber deplorado la inacción y el totalitarismo de la China maoísta, los Estados Unidos se preocupan por el espectacular desarrollo político y económico de la China de Hu Jintao. Para los neoconservadores como Robert Kagan en el Washington Post, no hay lugar, en un mundo dominado por los Estados Unidos, para que surja una nueva gran potencia. Tarde o temprano, la confrontación será inevitable. Por lo tanto, preventivamente, hay que contener las ambiciones de Pekín. Para los europeos como Jérôme Monod, el consejero más cercano del presidente Chirac, por el contrario, la progresión espectacular de China es una buena noticia pues forma parte del reequilibrio del mundo sobre un principio multipolar. Por tanto, a su regreso de Boao, describe en el International Herald Tribune a este socio como animado de intenciones pacíficas, pero que si se les trata como enemigos, se les obligará a comportarse como tales. En Uzbekistán, 23 comerciantes eran juzgados
por su supuesta pertenencia a una organización terrorista islamista.
En realidad se trataba de miembros de la cofradía de Akram Yuldashev,
un intelectual favorable a la modernización económica, condenado
a 17 años de prisión por islamista y detenido desde 1999.
Sin esperar el veredicto, que era evidente, la población del valle
de Fergana atacó la prisión, el 12 de mayo de 2005, para
liberar a Akram Yuldashev y a sus amigos, dejando escapar de paso a más
de 2 000 prisioneros. Luego, la multitud atacó la sede de la administración
regional. El presidente Islam Karimov, llegado especialmente al lugar,
dirigió en persona la represión que, por lo menos, causó
500 muertos en Andijan. Red Voltaire
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